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La ciencia y el pensamiento crítico acostumbran a estar ausentes de los debates sociales y políticos actuales (en los ámbitos de habla hispana). Prescindir de las aportaciones e interrogantes científicos es una merma incuestionable si se pretenden comprender en toda su profundidad los problemas que nos conciernen. Sin la ciencia, opiniones sobre la violencia o la educación, por ejemplo, se sostienen en ideologías, modas y prejuicios. Es necesario que en estos debates haya un punto de apoyo, que es el que ofrece la ciencia.

¿Podemos saber ya cuándo un cerebro es un cerebro criminal?

Si echo un vistazo a tu cerebro, ¿puedo saber si eres un criminal? En su libro, The anatomy of violence (La anatomía de la violencia), Adrian Raine apuesta por ello, ofreciéndonos un trocito más grande de aquí y otro más pequeño de allí. A esto es a lo que se refiere la anatomía de su título. Mi último post (Cerebros criminales y genes criminales) descrubió una serie de problemas que cuestionaban la idea de Raine de que podemos identificar ya “genes criminales”. Ahora miremos más de cerca sus afirmaciones para identificar cerebros criminales.

Reciclar

Los desechos de las ocas alimentan a las carpas, cuyos desechos hacen crecer cereales En nuestro mundo vivo todo se recicla. Los desechos de unos seres son los alimentos de otros u otras cosas. Me explico, los desechos de las levaduras que fermentan la uva son el alcohol, que si bien no se usa como alimento –aunque lo es– si que se usa para estar alegres. Por lo tanto lo de «basura» o «alimento» depende mucho de quiénes seamos.

Genes criminales y cerebros criminales

Prevenir el crimen en lugar de esperar a que sea cometido es algo atractivo. Se trata de identificar al tipo que cometerá el crimen, e intervenir. ¿Que podría resultar más razonable? Sin embargo, ¿cómo identificar a los malos incipientes? Los frenólogos pensaron una vez que los bultos en el cráneo eran una gran pista. La hipótesis se vino abajo porque su poder predictivo no iba más allá de cero. Tales ambiciones predictivas siguen totalmente vivas, sin embargo, aunque los métodos para su identificación han sido mejorados. Un consejo: No se molesten mirando al cráneo. Miren dentro de él. Al mismo cerebro. Y también a los genes que hacen el cerebro.

Los consumidores también tienen mentes de la edad de piedra

El así llamado mal del consumismo no se origina en una conspiración de capitalistas ávidos de crearnos necesidades arbitrarias para llenarse los bolsillos. Todos los fenómenos del consumo humano a lo largo de nuestra historia reciente y ancestral arraigarían en tendencias más profundas de la naturaleza humana universal. O esto es al menos lo que piensa el psicólogo evolucionista Gad Saad, que en lugar de trivializar un dominio prometedor de la ciencia se ha dedicado a estudiarlo seriamente, y en último término ha publicado un libro orientado al público para que entendamos algo más sobre las bases evolutivas del consumismo.

Ilusiones gustativas

Las ilusiones ópticas confunden a la vista, las gustativas confunden nuestra lengua Siempre me han apasionado las ilusiones ópticas. Por ejemplo, el que cuando la Luna está cerca del horizonte la veamos mucho más grande que cuando está alejada del mismo. Las ilusiones auditivas también, aunque de un modo mucho más limitado pues hay muchas menos.

El cerebro incrédulo

Mucho se habla sobre la biología de la religiosidad. Pero el cerebro realmente interesante es el del no creyente. Esa es una de las conclusiones que se extrae del último libro de Adolf Tobeña, “Devots i descreguts”, que tiene como objetivo conocer el origen y las funciones de las creencias religiosas. Los ateos tenemos cierta tendencia a pensar que la incredulidad es la expresión de una mayor capacidad de análisis y de raciocinio. Más indicación de lo que nos sobra que de lo que nos falta, por así decirlo. Pero Tobeña nos da una ducha fría. “De la misma manera que hay gente apática, asocial, perezosa o boba, la hay que no ve trascendencia en parte alguna”. Y demos las gracias, porque no muy lejos de esta frase hay un párrafo donde destaca, fosforescente, la palabra “autismo”.

Relámpago del Catatumbo

El lago Maracaibo es el lugar con más rayos del mundo Lope de Vega, en «La Dragontea» nos cuenta que el, para nosotros, pirata Francis Drake trató de conquistar la ciudad de Maracaibo, pero los defensores se dieron cuenta de la llegada de sus barcos gracias a los relámpagos que la mayor parte de las noches se producen en aquella zona.

Roberto Colom: “Controlar al científico es una estupidez y un suicidio intelectual”

Roberto Colom es catedrático en la universidad autónoma de Madrid y parte de su grupo de investigación en psicología y salud. Sus trabajos sobre psicología, y en particular sobre inteligencia general, han aparecido en revistas científicas de impacto, como entre otras PNAS, Behavioural and Brain sciences o Intelligence. También es autor de varios libros de divulgación, aunque él mismo reconoce que la honestidad intelectual y el rechazo de las recetas fáciles en gran medida le han hurtado el éxito comercial. Hablar de inteligencia científica no vende, y ni siquiera faltan resistencias en la Academia. Es más, el estudio riguroso a menudo se encuentra con intentos de acoso y control ideológico que frenan la necesaria libertad de investigación, tal como documenta el trabajo de Kenneth Westhues que publicamos aquí.

El comercio internacional se fractura a través de líneas de falla religiosa

El comercio internacional se hace más sencillo cuando las naciones comparten un lenguaje común. La proximidad geográfica, los acuerdos de comercio regional y una herencia legal común también ayudan al comercio, y las antiguas colonias comercian más entre sí y con la ex-madre patria. Chong Wha Lee, de la universidad nacional Kongju en Corea del Sur, quería saber si una religión común podía jugar un papel similar en el impulso del comercio. Aunque existe alguna investigación anterior sobre esto, Lee estaba particularmente interesado en saber si había una diferencia entre el comercio de bienes y el comercio de servicios.

No hay un homúnculo

No creo que haya Libre Albedrío. La conclusión me vino la primera vez en una especie de caldo primordial de conocimiento cuando tenía unos 13 años, y esa conclusión no ha hecho más que fortalecerse desde entonces. Lo que me preocupa es que a pesar del hecho de que esto es lo que creo sin dudarlo, hay veces en que es demasiado difícil sentirse como si no hubiese libre albedrío, creerlo, actuar de acuerdo a ello. Lo que verdaderamente me preocupa es que es demasiado difícil para prácticamente cualquiera actuar como si no hubiese libre albedrío. Y a veces esto puede tener consecuencias bastante malas.

Ratón espinoso

Si le arrancan una oreja le crece otra nueva. Las esponjas son animales muy sencillos. Algunas de ellas si se las parte en dos, cada una de las partes regenera al animal completo. Incluso si la pasamos por un colador, disgregando sus células, al juntarse, el animal vuelve a reconstruirse. Si a una estrella de mar se le corta un brazo, le crece otro, un poco más corto pero le crece.

Edge

Artículo publicado en el Nacional de Caracas, donde somos mencionados. Autora: Ana Nuño Si una lectura, una sola, hay que recomendar para empezar el año con buen pie y mejor cabeza, sin dudarlo es la pregunta anual de Edge.org. ¿Que qué es Edge? Para The Observer, “el sitio más inteligente de toda la web”; para su fundador, John Brockman, un “salón online”. Brockman es un tipo singular.

Las “dos culturas” en el siglo XVIII

En 2009 se conmemoró el 50 aniversario de la famosa conferencia en Cambridge de Charles Percy Snow sobre las “dos culturas” posteriormente editada como libro. Snow era un físico y novelista inglés, preocupado por la incomunicación entre los académicos que trabajaban en las humanidades y los que lo hacían en las ciencias. Se dió cuenta de que estos dos tipos diferentes de “espíritus” apenas se entendían unos a otros: los “científicos” no apreciaban suficientemente las grandes obras de la tradición artística, mientras que los “humanistas” ignoraban crecientemente la leyes científico-naturales más fundamentales. Snow llegó a insinuar una “tercera cultura” capaz de acortar distancias.

Etocracia

Reseña de Etocracia. El gobierno fundado en la moral, de Holbach. Editorial Laetoli. 2012 Paul Heinrich Dietrich von Holbach (1723-1789), cuyos restos mortales reposan todavía en una modesta parroquia parisina, no muy lejos de los de su amigo Diderot, es una de las grandes figuras de la Ilustración europea. Por su salón privado, en el número 10 de la calle Royale Saint (actual calle des Molins) desfilaron algunos de los intelectuales más “peligrosos” del siglo XVIII, desde los enciclopedistas Diderot y D’Alambert a Hume, Beccaria o Buffon.