Ver todas las publicaciones archivadas en Divulgación Científica

La violencia masculina en la evolución humana

Eso que llamamos “cultura” influye sin duda en la agresión humana. Son instituciones y normas que varían entre culturas las encargadas de señalar objetivos en la guerra, deshumanizar al enemigo o proporcionar los mecanismos para la paz. Pero la violencia humana también posee un profundo sustrato biológico que arraiga en nuestra evolución paralela con otras especies de primates, como se han encargado de explicar en mayo de este año un panel de expertos reunidos por la universidad de California. Todas las conferencias están disponibles líbremente en internet y contienen material significativo para seguir el rastro a un tema que nos interesa.

¿Nos librará del sufrimiento la neurociencia del futuro?

Prótesis neurales, interfaces cerebro-ordenador (BCI), dispositivos de estimulación profunda del cerebro de “circuito cerrado”, y un mundo sin desórdenes cerebrales humanos. Las tres primeras de estas cosas ya están aquí. ¿Es posible la última? En el mundo utópico de El imperativo hedonista, un ambicioso y admirable (aunque improbable) manifiesto de 1995 del filósofo David Pearce, el objetivo es “erradicar el sufrimiento de toda vida sintiente” a través de ingeniería del paraíso, lo que implica aplicaciones sofisticadas de nanotecnología, ingeniería genética y psicofarmacología. Y yendo más allá de la erradicación del sufrimiento, “felicidad a lo largo de una larga vida de una intensidad fisiológicamente inimaginable se convertirán en la norma heredable de la salud mental” .

El mito del sexo bonobo

Aunque muchos piensan que los humanos son o deberían ser como los bonobos, deberíamos esperar que no fuera así. De hecho, propiamente entendida, pocos considerarían que la sexualidad de los bonobo es algo deseable. El pasado año conocí probablemente a los dos mayores defensores para el avance del entendimiento público de los bonobo: Frans de Waal y Christopher Ryay. De Waal se ha quejado a menudo con fuerza del vergonzoso tratamiento que reciben los bonobo, que se encuentran entre nuestros más cercanos primos primates, por parte del periodismo científico y quizás de los investigadores en general. Pareciera que ha resultado vergonzoso informar sobre la sociedad pacífica y altamente sexual de los bonobo. En particular a la luz de la obvia homosexualidad y la promiscuidad. A su vez, el superventas de Christopher Ryan Sex at dawn está mayoritariamente basado en la idea de que los humanos se parecen más a los bonobos que a los chimpancés.

La hormona nepotista. El así llamado “lado oscuro” de la oxitocina

Ya sabíamos que la oxitocina no es literalmente la “molécula del amor” ni una “molécula afrodisíaca”. La administración controlada de esta hormona puede causar efectos muy variados que dependen de la disposición personal, de la cultura o de con quién interactuamos en un momento determinado. Y sus efectos generales sobre el comportamiento humano parecen ser tan “sociales” como “antisociales”. Sabíamos también que la oxitocina es una hormona especialmente relacionada con los comportamientos sociales relacionados con el propio grupo. Su administración controlada permite que aumente la confianza hacia los compatriotas, pero no hacia el resto (Science, Vol 328. Pág 1408). También es el “neurotransmisor del nacionalismo”. ¿Pero por qué nos empeñamos en hablar del “lado oscuro” de la oxitocina?

¿Nos hace “idiotas” la monogamia a los machos?

Charles Darwin, como es sabido, fue pionero en proponer una teoría consistente sobre el papel de la selección sexual partiendo de la evolución de “caracteres sexuales secundarios” que la mera lucha por la supervivencia, en apariencia, no era capaz de explicar. Instituciones sociales clave de la sociedad humana están directamente afectadas por las dinámicas de la selección sexual. Como explica Peter Frost, además, la selección sexual es sensible a la biodiversidad humana y probablemente no actúa uniformemente a lo largo de las poblaciones humanas y de los tiempos históricos.

Los padres son decisivos

La especie humana es la que exhibe mayor “inversión parental”. Solo los humanos tenemos un padre con la función de proveernos de recursos y protección más allá de la infancia y crear lazos generacionales. Pero la “inversión parental” no ha de confundirse con el cuidado o entrega material a los hijos por parte de los padres. En la biología evolutiva, esa expresión denota la inversión diferencial en esfuerzo reproductivo entre machos y hembras de una especie. En la mayoría de las especies, quien realiza la mayor inversión parental es objeto de mayor cortejo y de mayor competencia por el acceso sexual. Normalmente, las hembras.

Nuevas evidencias de que las preferencias políticas están en los genes

Los genes son responsables en distinta medida de construir el color de los ojos, la estatura, el tamaño del dedo índice, la circunferencia de la muñeca, la longitud del antebrazo, la amplitud interpupilar o la anchura de la nariz. En general no tenemos problemas en aceptar estas cosas. Pero cuando se trata de rasgos humanos conductuales y cognitivos complejos, como la inteligencia, los rasgos de personalidad, la propensión al crimen, las intuiciones filosóficas o las preferencias políticas, entonces saltan las alarmas.

Madres de sus nietos y hermanos de sus hijos

La menopausia alrededor de los 50 años es algo que no ha dejado de sorprender a los científicos y ha desencadenado mucha especulación y gran número de estudios. No es corriente en la naturaleza que un animal sobreviva varias décadas a su capacidad reproductiva. La mayoría de los investigadores sostiene que es un acontecimiento adaptativo al que se le ha llamando «la hipótesis de la abuela». Esta hipótesis, que la antropóloga Sarah Blaffer Hrdy prefiere llamar “la hipótesis de la madre prudente” (Mother Nature. Sarah Blaffer Hrdy. Ballantine 2000), sostiene que una hembra que aún tiene suficiente energía hará mejor en cuidar de los hijos de sus hijos que no a los suyos propios.

¿Y si la personalidad causa nuestras intuiciones filosóficas?

Tradicionalmente “filosofía experimental” venía a ser lo mismo que la filosofía natural, el antecedente histórico de la física y de las ciencias naturales. Pero desde hace unos años “filosofía experimental” se refiere a un movimiento académico específico que intenta “entender cómo piensa la gente normalmente sobre ciertos temas fundamentales de la filosofia”, alejándose del “sillón” intelectual y empleando las herramientas típicas del resto de la ciencia: una metodología experimental, análisis estadístico y publicación en revistas científicas revisadas por pares.

El declive del engaño sexual en Europa

Aparentemente, la infidelidad y en general el sexo fuera del matrimonio no están tan mal vistos en los últimos tiempos, pero los datos mirados de cerca resultan un poco más complicados. Las actitudes culturales hacia las prácticas extramaritales se relajaron en los años sesenta, probablemente como consecuencia de lo que han llamado “revolución sexual”, pero las tendencias empezaron a cambiar rápidamente a partir de los años setenta del siglo pasado, al menos tomando como referencia los datos de Charles Murray, que también constata una fuerte división socioecónomica, siendo las clases altas bastante menos tolerantes con los devaneos sexuales que las más bajas.

¿Qué desean las mujeres?

¿Qué desean las mujeres? Sigmund Freud es famoso por hacer esta pregunta, pero no tenía una respuesta. Incluso hoy, la cuestión de qué motiva el deseo sexual de las mujeres sigue resonando. Se ha probado que las respuestas definitivas son esquivas. Entendemos bastante bien lo que quieren los hombres. En general, su deseo sexual es ordenado, consistente, y estrechamente dirigido. Un hombre heterosexual es heterosexual. Si le muestras sexo heterosexual, su fisiología sexual y su deseo van a la vez. El sexo homosexual le dejará frío tanto física como emocionalmente. En los hombres hay un excelente ajuste entre la excitación fisiológica (medida por la tumescencia del pene) y el nivel de deseo. El éxito de la viagra demuestra la simplicidad del mecanismo masculino. La viagra no se dirige al deseo, pero funciona incrementando el flujo sanguíneo genital y permitiendo la erección. Aparentemente, esto es todo lo que se necesita. Si se alza el pene, el deseo espera.

No hemos dejado de evolucionar

Hasta hace unos pocos años la visión establecida en la intersección entre biología y cultura coincidía en que el ser humano había dejado de evolucionar significativamente en los últimos 50.000 años. Para el influyente Stephen Jay Gould “hemos construído todo lo que llamamos cultura y civilización con el mismo cuerpo y el mismo cerebro” y David Attenborough, recientemente, es de la misma opinión: “Detuvimos la selección natural tan pronto como fuimos capaces de criar al 95-99% de nuestros bebés nacidos”. Esta supuesta detención de la selección natural también es uno de los supuestos de la psicología evolucionista, es decir, de la aplicación de los principios «darwinistas» al estudio de la mente humana. Para los padres fundadores John Tooby y Leda Cosmides (2005) las adaptaciones humanas complejas, relacionadas con aspectos importantes de la conducta y la mente, requieren más tiempo y genes de los que los últimos milenios han podido proporcionar.

¿Realmente eran pacíficas las sociedades sin estado?

Un artículo publicado hace poco en Science ha suministrado más material inflamable en una larga polémica cultural sobre la presencia de la guerra en la evolución humana. Para los autores, los antropólogos finlandeses Douglas Fry y Patrick Söderberg, que se han basado en datos procedentes de una respetada base de datos etnográfica compuesta por una muestra de hasta 186 culturas tradicionales, la guerra es una forma poco usual de violencia entre cazadores y recolectores. Según su análisis “más de la mitad de los casos de agresión letal fueron perpetrados por individuos solitarios, y casi dos tercios resultaron de accidentes, disputas interfamiliares, ejecuciones dentro del grupo o motivos interpersonales tales como la competición sobre alguna mujer en particular”. La guerra sería más bien una característica de las culturas propietarias de tierra que ya habían desarrollado la agricultura, no un rasgo de nuestro ambiente adaptativo ancestral.

Pensar en ciencia podría mejorar el comportamiento moral

Los estudios de priming (en español la traducción varía tortuosamente, desde “primado” a “troquelado” o “impronta”) analizan el efecto que tendría en la memoria implícita humana la exposición a determinados estímulos, en la medida en que son capaces de influir en respuestas posteriores de la conducta. Por ejemplo, en un clásico estudio dirigido en 1996, un equipo de psicólogos de la universidad de Nueva York logró “primar” a un grupo de estudiantes para que caminaran más despacio después de exponerles a palabras que asociamos normalmente con la gente mayor, como (al menos en los EE.UU) “Florida” o “bingo”.

Por qué los judíos europeos son más inteligentes

Recordar que “el CI es controvertido por buenas razones, pero mide algo”, como ha hecho hace poco Richard Dawkins desde su cuenta de twitter, no debería ser una afirmación problemática. Pero aún lo es, incluso entre el público con una cultura científica superior a la media o simplemente con más interés en los temas científicos. Aún se contesta la existencia de una inteligencia general desde el presunto desafío de las “inteligencias múltiples”, o de una “inteligencia emocional”, mientras que sigue esgrimiéndose la sospecha tradicional de que la medida de la inteligencia oculta sombríos intereses ideológicos.

¿Evolucionó la monogamia para evitar el infanticidio masculino?

Se calcula que aproximadamente el 27% de las especies de primates son naturalmente monógamas, una conducta que habría comenzado hace «sólo» 16 millones de años (para aumentar la perspectiva, hay que tener en cuenta que los primeros primates datan de hace 55 al menos). Las tres hipótesis principales sobre la evolución de la monogamia son resumidas en un artículo de Science: 1) Proporción de cuidados parentales para las crías, como ocurre en los pájaros, 2) Monopolio de las hembras por parte los machos en entornos extensos y 3) Prevención del riesgo de infanticidio, un riesgo real que hoy se puede observar rutinariamente entre gorilas y chimpancés.

¿Venimos realmente de África?

El monogenismo es la teoría científica sobre el origen del ser humano que disfruta de mayor aceptación desde la época de Darwin. En El origen del hombre (1871) el inglés escribía que “los naturalistas, que admiten el principio de la evolución, como la mayoría de los más modernos, no encuentran dificultad alguna para reconocer que todas las razas humanas provienen de un tronco único primero”.

Roberto Colom: “Controlar al científico es una estupidez y un suicidio intelectual”

Roberto Colom es catedrático en la universidad autónoma de Madrid y parte de su grupo de investigación en psicología y salud. Sus trabajos sobre psicología, y en particular sobre inteligencia general, han aparecido en revistas científicas de impacto, como entre otras PNAS, Behavioural and Brain sciences o Intelligence. También es autor de varios libros de divulgación, aunque él mismo reconoce que la honestidad intelectual y el rechazo de las recetas fáciles en gran medida le han hurtado el éxito comercial. Hablar de inteligencia científica no vende, y ni siquiera faltan resistencias en la Academia. Es más, el estudio riguroso a menudo se encuentra con intentos de acoso y control ideológico que frenan la necesaria libertad de investigación, tal como documenta el trabajo de Kenneth Westhues que publicamos aquí.

El comercio internacional se fractura a través de líneas de falla religiosa

El comercio internacional se hace más sencillo cuando las naciones comparten un lenguaje común. La proximidad geográfica, los acuerdos de comercio regional y una herencia legal común también ayudan al comercio, y las antiguas colonias comercian más entre sí y con la ex-madre patria. Chong Wha Lee, de la universidad nacional Kongju en Corea del Sur, quería saber si una religión común podía jugar un papel similar en el impulso del comercio. Aunque existe alguna investigación anterior sobre esto, Lee estaba particularmente interesado en saber si había una diferencia entre el comercio de bienes y el comercio de servicios.