Autor: Eduardo Zugasti

¿Qué idea científica está lista para la jubilación?

Es realmente complicado resumir la miscelánea de respuestas a la pregunta EDGE de este año, o sacar grandes conclusiones, pero hay algo que está bastante claro: los científicos tienen una variedad heterogénea de propuestas sobre qué idea científica está a punto para la jubilación. Al fin y al cabo, la idea de una “comunidad científica” que comparte métodos, presupuestos y quizás conclusiones comunes no siempre ha estado aquí. Sólo se puso de moda en la segunda mitad del siglo XX, por lo visto debido a la influencia de Karl Polanyi, un economista. No sé si es una casualidad que la idea de «comunidad científica» apareciera más o menos en la misma época en la que también lo hacía una de las ideas más absurdas creadas por el ingenio humano: «comunidad internacional». Junto con la idea de “consenso científico”, esta ilusión comunitaria puede hacer que olvidemos o menospreciemos desacuerdos fundamentales entre científicos, que de hecho afectan desde la periferia al “núcleo” de las teorías, para emplear los términos de Lakatos. Desde aquí podríamos proponer otra idea …

El gran experimento monoparental

Las sociedades humanas se distinguen de las demás sociedades de primates en al menos dos rasgos clave: 1) albergan una gran cantidad de hembras menopáusicas y 2) los machos invierten una cantidad inusualmente grande de recursos en sus hijos. Se trata de dos pintorescos rasgos que necesitan una explicación en el marco de la evolución humana.

Nuevas evidencias de que las preferencias políticas están en los genes

Los genes son responsables en distinta medida de construir el color de los ojos, la estatura, el tamaño del dedo índice, la circunferencia de la muñeca, la longitud del antebrazo, la amplitud interpupilar o la anchura de la nariz. En general no tenemos problemas en aceptar estas cosas. Pero cuando se trata de rasgos humanos conductuales y cognitivos complejos, como la inteligencia, los rasgos de personalidad, la propensión al crimen, las intuiciones filosóficas o las preferencias políticas, entonces saltan las alarmas.

¿Y si la personalidad causa nuestras intuiciones filosóficas?

Tradicionalmente “filosofía experimental” venía a ser lo mismo que la filosofía natural, el antecedente histórico de la física y de las ciencias naturales. Pero desde hace unos años “filosofía experimental” se refiere a un movimiento académico específico que intenta “entender cómo piensa la gente normalmente sobre ciertos temas fundamentales de la filosofia”, alejándose del “sillón” intelectual y empleando las herramientas típicas del resto de la ciencia: una metodología experimental, análisis estadístico y publicación en revistas científicas revisadas por pares.

El declive del engaño sexual en Europa

Aparentemente, la infidelidad y en general el sexo fuera del matrimonio no están tan mal vistos en los últimos tiempos, pero los datos mirados de cerca resultan un poco más complicados. Las actitudes culturales hacia las prácticas extramaritales se relajaron en los años sesenta, probablemente como consecuencia de lo que han llamado “revolución sexual”, pero las tendencias empezaron a cambiar rápidamente a partir de los años setenta del siglo pasado, al menos tomando como referencia los datos de Charles Murray, que también constata una fuerte división socioecónomica, siendo las clases altas bastante menos tolerantes con los devaneos sexuales que las más bajas.

Racionalidad motivada. Por qué es tan difícil cambiar de creencias o ideología

“Ciencia” y “creencias” no suelen ir parejas. Ambas se contradicen a menudo y, en ocasiones, el conflicto puede ser difícil de resolver, como explica Michael Shermer, una de las luminarias americanas del “movimiento escéptico”. Shermer confiesa en Scientific American cómo su ideología libertaria presuntamente nubló su propia capacidad para analizar la realidad del cambio climático provocado por el hombre y presenta uno de los términos más interesantes de la última ciencia cognitiva: la racionalidad motivada. Naturalmente, Shermer no está sólo en esto. Casi todas las personas somos razonadores motivados.

No hemos dejado de evolucionar

Hasta hace unos pocos años la visión establecida en la intersección entre biología y cultura coincidía en que el ser humano había dejado de evolucionar significativamente en los últimos 50.000 años. Para el influyente Stephen Jay Gould “hemos construído todo lo que llamamos cultura y civilización con el mismo cuerpo y el mismo cerebro” y David Attenborough, recientemente, es de la misma opinión: “Detuvimos la selección natural tan pronto como fuimos capaces de criar al 95-99% de nuestros bebés nacidos”. Esta supuesta detención de la selección natural también es uno de los supuestos de la psicología evolucionista, es decir, de la aplicación de los principios «darwinistas» al estudio de la mente humana. Para los padres fundadores John Tooby y Leda Cosmides (2005) las adaptaciones humanas complejas, relacionadas con aspectos importantes de la conducta y la mente, requieren más tiempo y genes de los que los últimos milenios han podido proporcionar.

Por qué los judíos europeos son más inteligentes

Recordar que “el CI es controvertido por buenas razones, pero mide algo”, como ha hecho hace poco Richard Dawkins desde su cuenta de twitter, no debería ser una afirmación problemática. Pero aún lo es, incluso entre el público con una cultura científica superior a la media o simplemente con más interés en los temas científicos. Aún se contesta la existencia de una inteligencia general desde el presunto desafío de las “inteligencias múltiples”, o de una “inteligencia emocional”, mientras que sigue esgrimiéndose la sospecha tradicional de que la medida de la inteligencia oculta sombríos intereses ideológicos.

¿Evolucionó la monogamia para evitar el infanticidio masculino?

Se calcula que aproximadamente el 27% de las especies de primates son naturalmente monógamas, una conducta que habría comenzado hace «sólo» 16 millones de años (para aumentar la perspectiva, hay que tener en cuenta que los primeros primates datan de hace 55 al menos). Las tres hipótesis principales sobre la evolución de la monogamia son resumidas en un artículo de Science: 1) Proporción de cuidados parentales para las crías, como ocurre en los pájaros, 2) Monopolio de las hembras por parte los machos en entornos extensos y 3) Prevención del riesgo de infanticidio, un riesgo real que hoy se puede observar rutinariamente entre gorilas y chimpancés.

¿Venimos realmente de África?

El monogenismo es la teoría científica sobre el origen del ser humano que disfruta de mayor aceptación desde la época de Darwin. En El origen del hombre (1871) el inglés escribía que “los naturalistas, que admiten el principio de la evolución, como la mayoría de los más modernos, no encuentran dificultad alguna para reconocer que todas las razas humanas provienen de un tronco único primero”.

¿Explican los estereotipos sociales las diferencias cognitivas entre sexos?

Los talentos cognitivos naturales no están repartidos proporcionalmente entre sexos. No somos 50% buenos y 50% malos en todo. Existen diferencias. En parte debido a la selección sexual, una de las dos grandes “fuerzas” de la evolución humana descubiertas por Darwin, hay rasgos cognitivos en donde sobresalen usualmente los hombres y otros donde lo hacen las mujeres. Una considerable cantidad de evidencias, por ejemplo, acreditan que los hombres superan a las mujeres en habilidades visuales y espaciales (resumen en Halpern et al., 2007) (PDF). Los psicólogos evolucionistas conjeturan que estas diferencias sexuales podrían estar basadas en especializaciones evolutivas relacionadas con la caza en los hombres y con la recolección en las mujeres (Silverman et al., 2000). Sintetizado por David Buss, “en resumen, la teoría predice que las mujeres serán mejores en memoria de localización espacial, como una adaptación a la recolección, y los hombres serán mejores en habilidades de navegación, lectura de mapas y el tipo de rotaciones mentales que requiere arrojar una lanza para abatir a un animal” («Evolutionary psychology. The new science of …

¿El fin de las penas?

Cesare Beccaria (1738-1794) fue uno de los grandes ideólogos de la “ilustración radical” y el autor de un pequeño libro peligroso sobre los delitos y las penas en donde exigía separar los delitos de los pecados, criticaba las “oscurísimas nociones de honor y de virtud”, reprochaba las torturas rutinarias del “antiguo régimen” y cuestionaba la pena capital. Fue uno de los visitantes distinguidos en los salones parisinos donde, según la reflexión de autores como Israeli o Blom, o Pinker, se gestaron verdaderamente los “valores” que alumbraron un mundo moderno más pacífico, próspero y compasivo. En el espíritu de Beccaria, algunos herederos de la ilustración radical proponen hoy ir incluso más lejos: abolir el sistema de la justicia criminal basado en el castigo retributivo.

Malos argumentos en defensa de los “pueblos indígenas”

La conciencia de culpa de los europeos por su presencia en América data prácticamente de los primeros conquistadores y colonizadores. En la América española se escuchó el enérgico sermón del dominico Antonio de Montesinos contra la brutalidad de los encomenderos tan pronto como en 1511, una ocasión que despertó el fervor indigenista de Bartolomé de las Casas, el más famoso “protector de universal de todos los indios”. Aunque una leyenda negra pesa en especial sobre los conquistadores españoles, lo cierto es que la campaña de Las Casas y la polémica subsiguiente resonó fuertemente en la monarquía hispánica, dando origen a las “leyes nuevas” en 1542, que en principio prohibían la esclavitud de los indígenas así como la confiscación forzosa de nuevas tierras. En la América anglosajona también se escucharon voces de denuncia tempranas, como la del ministro protestante Roger Williams (1603-1683) que, como los dominicos españoles, cuestionó el robo de las tierras a los indígenas y abogó porque estos fueran instruidos en el cristianismo.

Innobles salvajes

Probablemente Napoleon Chagnon (nacido en 1938) es el antropólogo vivo más conocido y, a la vez, el más controvertido. Muchos de sus compañeros simplemente no lo soportan. Para poner un ejemplo reciente, Marshal Sahlins dimitó de su puesto este año en la Academia de las Ciencias de Estados Unidos después de que esta aceptara a Chagnon. Sahlins declaró que esta decisión de sus colegas suponía “una metedura de pata moral e intelectual”. Los críticos más acerbos aparentan sorprenderse porque Chagnon sea tomado en serio o incluso leído.

Contra la empatía

En los últimos años se han multiplicado los artículos y libros científicos, columnas periodísticas, etcétera, que hablan sobre la empatía. Por mencionar algunos ejemplos: The science of evil. On empathy and the origins of cruelty, de Simon Baron-Cohen, The empathic civilizacion (La civilización empática, en Paidos) de Jeremy Rifkin, o The age of empathy (La edad de la empatía, en Tusquets editores), de Frans de Waal. Todos estos ejemplos, y aparentemente desde muy diferentes perspectivas (uno se encuentra aquí desde psicólogos a neurocientíficos y politólogos) coinciden en buscar la raíz de todos los males en la carencia de empatía, a la vez que anuncian un mundo mejor basado en una empatía ampliada, primero hacia todas las razas y sociedades humanas y acaso en su fase más resplandeciente, hacia los animales no humanos.

Los consumidores también tienen mentes de la edad de piedra

El así llamado mal del consumismo no se origina en una conspiración de capitalistas ávidos de crearnos necesidades arbitrarias para llenarse los bolsillos. Todos los fenómenos del consumo humano a lo largo de nuestra historia reciente y ancestral arraigarían en tendencias más profundas de la naturaleza humana universal. O esto es al menos lo que piensa el psicólogo evolucionista Gad Saad, que en lugar de trivializar un dominio prometedor de la ciencia se ha dedicado a estudiarlo seriamente, y en último término ha publicado un libro orientado al público para que entendamos algo más sobre las bases evolutivas del consumismo.

¿Y si las diferencias de género se deben a la prosperidad y no a la “opresión”?

Los hombres y las mujeres no son de distintos planetas, pero algunas diferencias evolutivas en los rasgos de la personalidad ayudan a explicar por qué seguimos teniendo preferencias diferentes. Paradójicamente, últimos estudios muestran que las condiciones de la sociedad moderna están haciendo que la brecha de género en la personalidad se incremente.

Por qué los “hechos” no importan

La religión no es la única fuerza que se resiste al conocimiento científico. También hay fuertes resistencias ideológicas y, en último término, morales. Jonathan Haidt, profesor de la escuela de negocios Stern de Nueva York, o Dan Kahan, en el Yale Cultural Cognition Project, están produciendo conocimiento últimamente para entender cuáles son los sesgos culturales que subyacen al rechazo de la ciencia en el público.

Etocracia

Reseña de Etocracia. El gobierno fundado en la moral, de Holbach. Editorial Laetoli. 2012 Paul Heinrich Dietrich von Holbach (1723-1789), cuyos restos mortales reposan todavía en una modesta parroquia parisina, no muy lejos de los de su amigo Diderot, es una de las grandes figuras de la Ilustración europea. Por su salón privado, en el número 10 de la calle Royale Saint (actual calle des Molins) desfilaron algunos de los intelectuales más “peligrosos” del siglo XVIII, desde los enciclopedistas Diderot y D’Alambert a Hume, Beccaria o Buffon.