Cómo están alimentando los medios una nueva generación de terroristas
Los ataques con bomba de Boston han provocado la muestra más intensa de aplicación de la ley y cobertura en los medios desde los ataques del 11S. Todo Boston estaba bloqueado, “una ciudad fantasma”, “una ciudad en estado de terror”, “Una zona de guerra”, vociferaban los titulares. Se detuvo el tránsito público, se proclamó una zona sin vuelos, se le dijo a la gente que permaneciera dentro de sus casas, cerraron las escuelas y las universidades, y cientos de agentes del FBI dejaron a un lado apremiantes investigaciones para centrarse exclusivamente en este caso, junto con miles y miles de otros agentes federales, del estado y la ciudad equipados con armas pesadas y vehículos armados. Casi se llegó a la ley marcial, con todos los instrumentos de la seguridad del estado movilizados para localizar a dos jóvenes inmigrantes con explosivos de baja tecnología y pequeñas armas que fracasaron a la hora de reconciliar sus problemas de identidad para convertirse en sospechosos terroristas aficionados.
