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Roberto Colom: “Controlar al científico es una estupidez y un suicidio intelectual”

Roberto Colom es catedrático en la universidad autónoma de Madrid y parte de su grupo de investigación en psicología y salud. Sus trabajos sobre psicología, y en particular sobre inteligencia general, han aparecido en revistas científicas de impacto, como entre otras PNAS, Behavioural and Brain sciences o Intelligence. También es autor de varios libros de divulgación, aunque él mismo reconoce que la honestidad intelectual y el rechazo de las recetas fáciles en gran medida le han hurtado el éxito comercial. Hablar de inteligencia científica no vende, y ni siquiera faltan resistencias en la Academia. Es más, el estudio riguroso a menudo se encuentra con intentos de acoso y control ideológico que frenan la necesaria libertad de investigación, tal como documenta el trabajo de Kenneth Westhues que publicamos aquí.

¿Y si las diferencias de género se deben a la prosperidad y no a la “opresión”?

Los hombres y las mujeres no son de distintos planetas, pero algunas diferencias evolutivas en los rasgos de la personalidad ayudan a explicar por qué seguimos teniendo preferencias diferentes. Paradójicamente, últimos estudios muestran que las condiciones de la sociedad moderna están haciendo que la brecha de género en la personalidad se incremente.

Por qué los “hechos” no importan

La religión no es la única fuerza que se resiste al conocimiento científico. También hay fuertes resistencias ideológicas y, en último término, morales. Jonathan Haidt, profesor de la escuela de negocios Stern de Nueva York, o Dan Kahan, en el Yale Cultural Cognition Project, están produciendo conocimiento últimamente para entender cuáles son los sesgos culturales que subyacen al rechazo de la ciencia en el público.

Discursos modernos y discursos posmodernos

La cuestión es siempre por qué. Se presenta un caso de acoso en el trabajo. Hostilidad colectiva, conjuras, maniobras ofensivas y defensivas, desperdiciando tiempo y energía, daño a personas y carreras, vidas laborales despojadas de alegría, todo esto se ve claramente. El desafío es averiguar por qué. Sin explicaciones adecuadas sobre por qué ha tenido lugar el acoso, las posibilidades de una intervención efectiva son escasas. Corrección, remedio, prevención, mejorar algo las cosas, dependen de saber el por qué.