Tercera Cultura
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Virus gigantes

Recientes estudios sugieren que los virus gigantes eran auténticos seres vivos

Incluir o no a los virus entre los seres vivos depende de la definición que demos de vida. Una idea habitual es que los virus no son seres vivos porque no pueden reproducirse, pues para hacerlo usan de la maquinaria molecular del huésped al que parasitan. Los virus son parásitos, apenas algo más que su código genético –bien DNA bien RNA– envueltos en una capa protectora de proteínas. El DNA y el RNA son códigos para crear proteínas, pero los virus no lo hacen. Por eso no los consideramos vivos sino detritus de auténticos seres vivos.

Virus gigantesNormalmente los virus son extremadamente pequeños, tanto que dentro de una minúscula bacteria caben miles de virus; pero cuando se descubrieron virus gigantes el tema empezó a complicarse, pues algunos de ellos eran más grandes que las bacterias más pequeñas. Si nos fijamos en el tamaño del DNA nos encontramos todavía mayores sorpresas, por ejemplo, el virus «CroV», que se considera el más grande de los océanos, tiene una maquinaría impresionante: tiene proteínas que son capaces de reparar su propio genoma e incluso fabrican azúcares. Parémonos un momento. Tienen proteínas que son capaces de reparar su DNA. ¿Para qué las quieren si el virus no es capaz de replicar su propio DNA sino que necesita la maquinaria de la célula huésped? En un estudio del año pasado, el investigador de la universidad de Illinois, Gustavo Caetano-Anollés, ha encontrado que algunos de estos virus gigantes también tienen enzimas similares a las que las células utilizan para convertir el código DNA en proteínas. Una vez más la pregunta: ¿si los virus no producen proteínas para que quieren enzimas para producir proteínas? Su equipo analizó más de mil organismos que incluían bacterias, arqueas, células eucariotas y virus gigantes. La parte activa de las proteínas está en sus plegamientos, que se conservan a lo largo del tiempo pues son estructuralmente muy estables. Lógicamente los plegamientos que compartan más seres estudiados deberían ser los más antiguos. Resultó que esos plegamientos antiguos estaban presentes en las proteínas de los virus gigantes. La conclusión provisional es que en sus orígenes los virus gigantes se reproducían como cualquier otro ser vivo; pero en el transcurso del tiempo perdieron parte de la maquinaria y se convirtieron en parásitos. Es decir, que en el origen de la vida debemos pensar que además de los tres dominios clásicos: arqueas, bacterias y eucariotas hay otro nuevo: los virus gigantes.

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