23 Julio, 2017

La granja humana. Modernidad evolutiva y autodomesticación

No hay duda de que la domesticación de otras especies ha desempeñado un papel central en la evolución de los humanos llamados “modernos”, y explica en parte el éxito global del homo sapiens durante los últimos milenios. Pero los humanos no sólo han domesticado a otras especies, consciente o accidentalmente, sino que también se habrían domesticado a sí mismos, en un proceso evolutivo reciente cuyos orígenes de hecho preceden a la última era glacial.

El instituto Salk de estudios biológicos, vinculado con la universidad de California, auspició este otoño un evento sobre domesticación y evolución humana. Una de intervenciones más interesantes es de Richard Wrangham: ¿Se domesticó el homo sapiens a sí mismo?

A grandes rasgos, la autodomesticación humana se refiere al significativo proceso por el que el homo sapiens pasa de su tipo arcaico o “robusto” a su tipo “grácil” o moderno correspondiente más o menos a los últimos 50.000 años. Los cambios que acompañan el proceso son biológicos y culturales, y producen efectos en la anatomía y el comportamiento humano.

Para Wilkins, Wrangham y Fitch (2014) existe algo así como un “síndrome de domesticación” (SD) en los mamíferos, ya insinuado por Darwin, aunque insuficientemente explicado por las teorías biológicas: “la mayoría de las explicaciones no han intentado dar cuenta de todo el espectro del SD, sino que se han concentrado en elementos aislados, como el color del pelaje o el tamaño del hocico, postulando presiones selectivas especiales impuestas por humanos para desarrollar estos rasgos”.

SD es responsable de seleccionar nuevos rasgos en mamíferos, siendo la reducción de la agresión uno de los más apreciables, con la disminución aparejada en los niveles de stress o miedo. Muy significativamente, la domesticación humana selecciona una reducción muy considerable de la violencia “reactiva” (violencia familiar, riñas y altercados dentro del propio grupo, etc) en los machos, pero favorece el aumento de la violencia “proactiva”, que implica la organización de coaliciones agresivas cada vez más sofisticadas entre grupos. En cierto modo esta distinción resuelve una controversia histórica: Rousseau tenía razón en cuanto a la violencia “reactiva”, que es realmente menos natural en el hombre, pero Hobbes estaba en lo cierto en cuanto a la “proactiva”.

Retractación y reducción facial "moderna"
Retractación y reducción facial “moderna”

Otros rasgos que resultan afectados indirectamente por la “modernidad conductual” son: depgimentación de la piel, reducción del tamaño de los dientes, disminución del tamaño del cerebro y “feminización craneofacial” y en general una apreciable reducción del dimorfismo sexual. Wrangham pone el ejemplo de los mucho más “domesticados” bonobos, en contraste con los más “salvajes” chimpancés: “El lobo es al perro lo que el chimpancé es al bonobo”.

Una consecuencia inesperada muy interesante asociada con la autodomesticación es lo que llaman “comportamiento paidomórfico”, visible en la demora en la independencia de la prole, el aumento del juego en adultos y, quizás, el aumento de la conducta homosexual.

Resulta sorprendente que, descendiendo de homínidos “robustos”, todos las poblaciones humanas “modernas”, de África a Australia, hayan experimentado un proceso de gracilización relativamente homogéneo en un tiempo evolutivo tan escaso.

Parece que los humanos modernos no reemplazaron simplemente a los robustos, como sugerían las versiones preliminares de la teoría de la “salida de África“, sino que fueron los mismos robustos los que se hicieron gráciles. Los seres extraterrestres no domesticaron a los humanos, como en la exótica y estimulante hipótesis del ex jesuita Salvador Freixedo, pero acaso tampoco lo hizo la selección natural o la selección sexual por si solas. ¿Cómo es posible que la selección natural favoreciera alteraciones aparentemente tan deletéreas como cerebros más reducidos o menores defensas frente a depredadores? Para Robert Bednarik (2012), la respuesta podría estar en la hipótesis de “construcción de nichos”, según la cual los seres humanos no son meros esclavos de su ambiente, sino que influyen en las presiones selectivas que actúan sobre ellos. La autodomesticación, según esta perspectiva, vendría a representar una especie de selección artificial de nosotros mismos, donde las necesidades culturales y la herencia simbólica actúan como nuevas y sorprendentes presiones evolucionistas.

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12 Comments

  1. Masgüel

    Una consecuencia de la propuesta de Wrangham es que la pena capital no solo ha contribuído a la pacificación de los estados del tardomedievo europeo o de las sociedades estatales y agrícolas en general. Es una práctica habitual para grupos de cazadores de todos los continentes y casi tan antigua como la revolución cognitiva.

    Un aspecto único de la autodomesticación humana es que, además de eliminar sistemáticamente a los individuos propensos a la violencia reactiva, además de tener que adaptarse a las condiciones ecológicas y culturales más diversas, algunas sociedades han seleccionado conscientemente a sus individuos reproductores, para toda la población o para sectores y propósitos concretos. No todos los esclavos eran cautivos. Muchos nacían como resultado de programas de cría. Su principal limitación fue la prolongada infancia de nuestra especie. El matrimonio concertado es una presión selectiva parecida, menos intensa. Pero sustituyendo el infaticidio por la selección y modificación de embriones, las posibilidades de la eugenesia son ilimitadas.

  2. TC

    En el tema de la pena capital Wrangham se basa sobre todo en Christopher Boehm, aunque no hay mucho material liberado en internet para profundizar.

  3. TC

    Capital punishment in tribal Montenegro: Implications for law …
    http://www.ehbonline.org/article/0162-3095%2886%2990056-7/abstract

    Costs and benefits in hunter-gatherer punishment
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22289308

    “Boehm (1997), and Okada and Bingham (2008) document that humans have developed the ability to carry out collective punishment against norm violators, thus radically lowering the cost of punishing transgressors.”

    http://www.umass.edu/preferen/gintis/HyperCognition.pdf

  4. idea21

    Otro factor podría ser el patriarcado y la poligamia: los hombres poderosos creaban harenes seleccionando las mujeres más adecuadas para ese rol. Esta selección tendría también que influir en las características heredadas por la prole. Lo de la esclavitud parece más complicado, pues las sociedades esclavistas requieren mayor desarrollo que las sociedades meramente polígamas.

  5. Masgüel

    El derecho de pernada y los rituales de desfloramiento también aumentarían la eficacia reproductiva de los participantes.

  6. idea21

    “El derecho de pernada y los rituales de desfloramiento también aumentarían la eficacia reproductiva de los participantes.”

    Sí,pero no tanto la selección. Cualquier mujer puede ser sometida a las costumbres sexuales en una ceremonia (el bautismo, la ablación, son rituales), pero no cualquier mujer se adapta al rol de formar parte de un harén, lo que implica fidelidad, sumisión y servidumbre. Las mujeres menos sumisas y las mujeres más inclinadas a los placeres masculinos (que el patriarca no podría lógicamente satisfacer con tanta regularidad) no serían seleccionadas por el patriarca y, por lo tanto, no serían las madres de sus hijos. Eso puede ayudar a explicar por qué las mujeres son estadísticamente menos agresivas que los hombres… igual que por qué los animales domésticos son menos agresivos que los animales salvajes.

  7. Masgüel

    Matar a los individuos más agresivos nos domesticó. Pero los matamos por algo. Fue la isonomía política, el igualitarismo del clan de cazadores del paleolítico superior (su lenguaje complejo), lo que nos domesticó. La estratificación de las sociedades estatales son capas de un mismo bizcocho. Por eso, desde que aprendimos a hablar, el poder es cuestión de alianzas, pactos tácitos y consentimiento. La fuerza física de un individuo, por sí sola, es inútil para imponer su voluntad. Necesita cómplices. Por eso el rey de una sociedad agrícola tenía que ser dios o un pariente cercano. Si no trae buenas cosechas y botín de guerra, como dios no vale lo que un grano de trigo y se pone otro.

    “¿Cómo es posible que la selección natural favoreciera alteraciones aparentemente tan deletéreas como cerebros más reducidos o menores defensas frente a depredadores? (…) La autodomesticación, según esta perspectiva, vendría a representar una especie de selección artificial de nosotros mismos, donde las necesidades culturales y la herencia simbólica actúan como nuevas y sorprendentes presiones evolucionistas.”

    Solo son aparentemente deletéreas si dejamos de considerar sus ventajas. Sin división del trabajo, todos tienen que aprender la información relevante para la supervivencia de su cultura. Y aunque el lenguaje de las culturas orales no alcanza para la argumentación elaborada, su conocimiento del medio natural y su capacidad para la memorización verbatim son impresionantes. Tienen que serlo. Un cerebro más social puede delegar tareas y conocimiento, incluso entre grupos, desarrollando redes comerciales, manteniendo ejércitos profesionales, etc.

    Los licaones presentan todos los rasgos de la autodomesticación, pero eso no les impide ser los predadores más eficaces del continente africano. Es su organización social lo que les hace tan eficaces. Uno por uno, el sapiens arcáicio probablemente era más inteligente que el actual, pero sería incapaz de sentarse a negociar con un desconocido. Escribo estas palabras moviendo los dedos sobre un artefacto que no sé cómo funciona, mientras ingiero un alimento que no he preparado porque nosotros sí podemos.

    https://www.youtube.com/watch?v=hIkabfI6CIE

  8. Pingback: La domesticación del misterio [Eduardo Zugasti] | BLOGS L2N

  9. Pingback: Lo robusto y lo grácil | neurociencia neurocultura

  10. Carlos

    “La autodomesticación, según esta perspectiva, vendría a representar una especie de selección artificial de nosotros mismos, donde las necesidades culturales y la herencia simbólica actúan como nuevas y sorprendentes presiones evolucionistas.” Sólo hay que mirar el aspecto de los hombres en Suecia para tener una constatación reciente y fulminante. Tengo entendido que en las sociedades más “igualitarias” el dimorfismo sexual se está reduciendo aún más rápidamente.

  11. Alberto

    “La autodomesticación, según esta perspectiva, vendría a representar una especie de selección artificial de nosotros mismos, donde las necesidades culturales y la herencia simbólica actúan como nuevas y sorprendentes presiones evolucionistas.”

    Llamar a este proceso-como a otros- evolución me parece muy atrevido…

  12. Pingback: Enfermedad mental y crisis civilizatoria (I) | neurociencia neurocultura

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