20 septiembre, 2017

Innobles salvajes

Probablemente Napoleon Chagnon (nacido en 1938) es el antropólogo vivo más conocido y, a la vez, el más controvertido. Muchos de sus compañeros simplemente no lo soportan. Para poner un ejemplo reciente, Marshal Sahlins dimitó de su puesto este año en la Academia de las Ciencias de Estados Unidos después de que esta aceptara a Chagnon. Sahlins declaró que esta decisión de sus colegas suponía “una metedura de pata moral e intelectual”. Los críticos más acerbos aparentan sorprenderse porque Chagnon sea tomado en serio o incluso leído.

Pero uno que da en el clavo es Richard Dawkins:

Chagnon cometió el imperdonable pecado, la herejía cardinal a los ojos de ciertos científicos sociales: se tómo en serio a Darwin. Junto con unos pocos amigos y colegas, Chagnon estudió la literatura y la teoría de la selección natural publicada hasta la fecha, y con un éxito brillante aplicó las ideas de Fisher, Hamilton, Trivers y otros herederos de Darwin a una tribu que probablemente se encuentra en el filo de la selección natural como ninguna otra en el mundo. Este paso fue soberbio y poco convencional: un estallido científico en el mundo cuasi literario de la antropología en el que el joven Chagnon fue educado. Todavía hoy, en muchos departamentos estadounidenses de ciencia social, que un joven investigador anuncie un interés en serio en la peligrosa idea de Darwin puede suponer el suicidio de su carrera.

Chagnon en 1974
Chagnon en 1974

Chagnon no sólo documentó a lo largo de su carrera algunos descubrimientos desagradables para los “antropólogos de la paz” y para los relativistas culturales, como el hecho de que los hombres yanomamö que mataban a otros hombres tenían el triple de hijos que aquellos que no mataban, o que las expediciones formadas por coaliciones de guerreros masculinos se formaban frecuentemente con el objetivo de raptar mujeres, sino que terminó explicando este conjunto de hechos desagradables en un marco “darwinista” que atacaba la línea de flotación ideológica de la antropología cultural y de las ciencias sociales “corrientes”.

En sus memorias antropológicas, uno de los libros científicos más emocionantes de este año, “Noble savages” (nobles salvajes), Chagnon describe el “clima político e intelectuall” de los años sesenta, dominado por la idea de que los hombres únicamente tienen una “naturaleza cultural” y por el audaz presupuesto epistemológico de que sólo la cultura puede explicar la cultura (la divisa de Clifford Geertz: “omnis cultura ex cultura”).

Al retar este conjunto de ideas, Chagnon tuvo una experiencia común a muchos disidentes intelectuales del siglo XX (y lo que llevamos del XXI); el hecho de que a menudo las “críticas” molestas se acompañan de acoso (ver también el artículo de Charles C. Mann en Science) y tácticas de desprecio y silenciamiento: “La antropología es más bien una religión (…) una fraternidad académica que intimida y suprime el disenso, usualmente declarando que quién disiente es poco ético, inmoral o darwinista”.

La “falacia moralista” siempre merodeando. En el caso de Chagnon, los cargos morales más directos incluyen acusaciones como la provocación deliberada de epidemias entre los indígenas amazónicos, o la justificación del robo de sus tierras. Si alguien está interesado en conocer los sórdidos detalles, el conjunto de estas gruesas acusaciones ha sido minuciosamente estudiado por John Tooby.

El portal EDGE dedica un especial a Chagnon que incluye entrevistas y conversaciones con Steven Pinker, Richard Wrangham, David Haig o Daniel C. Dennett.

 

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17 Comments

  1. Pingback: La peligrosa idea de Darwin | neurociencia neurocultura

  2. Christian

    Una reseña muy interesante. No conocía la obra de Chagnon, tan necesaria en las ciencias sociales. Interesante, también , la reflexión de Dawkins sobre los riesgos de permitir que la ideología envenene una disciplina académica. Aunque con menor fuerza que en los años 70, el construccionismo social y el relativismo cultural persisten en los departamentos de ciencias sociales. Nada ha hecho más daño a estas disciplinas.

  3. Eduardo

    Gracias. Y por otra parte si esto pasa en la universidad americana, de la española mejor no hablar.

  4. Lucky Lucas

    Veo que ustedes toman partido rápidamente. Supongo que ninguno habrá llevado a cabo una observación participante en territorio Yanomamo, así que la defensa de Chagnon se me antoja ciertamente irracional. También es algo irritante que denuncien la perniciosa influencia de la ideología en las ciencias sociales, pero que rehúsen a hacer lo mismo en el caso de la obra de Chagnon; quizá en sus trabajos también se pueda detectar el veneno ideológico.

    El enlazar al siguiente texto no pretende ser nada más que la invitación a una lectura curiosa. No tengo los suficientes conocimientos como para “condenar” o “absolver” a Chagnon. La autora cuestiona los métodos empleados por el célebre antropólogo:

    http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=70503704

  5. Lucky Lucas

    Yo también cometo errores cuando escribo: rehusar + infinitivo. Es incorrecto escribir “rehusar a hacer…” Perdón.

  6. Eduardo

    Si el criterio para valorar la obra de un antropólogo es el tiempo que pasa con los nativos, no creo que haya nadie mucho más acreditado que Chagnon. Pero si el criterio para empezar a opinar sobre Chagnon es haber pasado por lo menos un verano con los Yanomamo, y si ese tampoco es su caso, entonces empiece por callarse usted.

  7. Lucky Lucas

    Se le ha pasado por alto el que, antes de copiar el enlace al artículo, escribí que no tengo los conocimientos suficientes como para juzgar en su justa medida la obra de Chagnon; por ello, suspendo el juicio acerca de su labor. En cambio, ustedes se decantan rápidamente.

    El artículo enlazado contiene una interesante reflexión sobre los métodos del citado que debería ser considerada.

  8. Eduardo

    Quizás lo que usted ha pasado por alto es, simplemente, leer el post. Las críticas a Chagnon ya están incorporadas, en forma de enlaces a sitios críticos en él. Lo único que ocurre es que, efectivamente, yo en particular no estoy de acuerdo con esas críticas, ni con su nuevo criterio de que hay que pasar una temporada en la Amazonía para empezar a tener una opinión.

  9. Lucky Lucas

    Tiene usted un curioso concepto de “crítica”, al menos a juzgar por los enlaces de su artículo. Por cierto, ya los había leído.

    Y, sí, creo en la necesidad de que, si se pretende juzgar la labor de Chagnon o de cualquier otro antropólogo ligado a la Amazonía, el crítico deba ser experto en el asunto y, obvio, deba haber pasado una temporadita en la Amazonía; porque, de lo contrario, esto se convierte en una publicación fundamentada en el pálpito, más o menos basado en “fuentes secundarias” y en prejuicios debidos -supongo que será su caso- a una personalidad sombría y muy difícil de tratar. No tome esto último como una apreciación despectiva hacia su persona; entienda que los prejuicios del investigador se ven reflejados en el trabajo llevado a cabo: a veces, algunos ven lo que quieren ver. Quizá sea ese el caso de Chagnon, o quizá no.

  10. Eduardo

    Parece que usted no comprende la diferencia entre una reseña periodística, una pieza de opinion y una crítica científica en sentido estricto. Esto es una reseña, muy breve por cierto, ni siquiera ideologicamente muy escorada como usted quiere hacer creer, y donde de hecho se da desde el principio la ocasión de conocer las opiniones “críticas” que no coinciden necesariamente con las del autor.

    Su criterio es ridículamente restrictivo, si se aplicara a rajatabla en todas las disciplinas científicas, prácticamente suprimiría cualquier opinión pública no “experta”. Y ya lo de de adivinar “una personalidad sombría y difícil de tratar”, bueno…crea lo que le parezca pero por favor no me haga perder más tiempo contestando a estas cosas.

  11. Lucky Lucas

    Mire, Eduardo, usted no me cae bien -no pienso negarlo- desde que publicó un artículo sobre cierta novela. Me pareció el colmo de la soberbia el sacar conclusiones tan rápidas (conspiraciones, lavados de cerebro…) sobre algo que ni tan siquiera había leído (el propio autor le indicó, con mucha calma, por cierto, lo errado de sus “comentarios”, excesivamente agresivos) y como he frecuentado su blog -jamás participe, ni cuando permitía, en un alarde de liberaliad, los comentarios- y he leído algunas de sus furibundas opiniones sobre las opiniones de los demás, pues no puedo callarme mi propia opinión sobre su labor, la cual considero excesivamente agresiva.

    Usted no opina en muchas ocasiones, sino que emite juicios agresivos sobre lo que no le gusta; esto, que yo sepa, excede las labores de alguien que escribe reseñas periodísticas no expertas. Y es usted mismo el que se indigna en muchas ocasiones cuando otros no expertos opinan. Por eso sería exigible que estas reseñas periodísticas o artículos de opinión los escribiera un experto en antropología. Ridículamente restrictivo, ¿y qué?

    No hace falta que conteste ni que pierda su tiempo. Pido perdón a los responsables de esta publicación por el tono de mis comentarios, pero a veces uno tiene que decir ciertas cosas.

  12. Eduardo

    Desde el principio sospechaba que comentarios tan insustanciales, aderezados con alegatos personales, sólo podían venir de alguien con supuestas cuentas pendientes del pasado. Y desde el anonimato. Habitualmente es así.

  13. Eduardo

    Entre la opinión “experta” y la opinión pública, por otra parte, hay muchos grados. Quizas su animadversion personal no le permita reconocerlo, pero en todo caso, a mi usted no me examina. Ya me examinaron en la facultad por las asignaturas de antropología en las que me matriculé.

  14. Lucky Lucas

    Insiste en lo del anonimato, pero ya le precisé en su momento que no me dedico al periodismo científico y que, por lo tanto, para mí no hay ninguna utilidad en ocultar de manera cobarde mi nombre.

    No crea que mi animadversión hacia usted es algo personal; solo cuestiono su trabajo. O, mejor dicho, cuestiono su curiosa vara de medir, que aplica allá donde escribe.

    Seguro que el haber estudiado la licenciatura de Filosofía le capacita para entender que el aprobar unas pocas asignaturas sobre antropología no lo legitima para escribir seriamente sobre la materia.

    Y, sí, quien publica está sujeto a las opiniones, también a los “exámenes”, de los demás. Si no le hace demasiada gracia la idea, escriba solo para sus familiares y amistades.

  15. Eduardo

    El problema no es que usted “cuestione” sino el criterio tan ridículo que esgrime para cuestionar. Y ya que tiene usted derecho a cuestionar mi “trabajo” tambien lo tengo yo para negar que su cuestionamiento tenga algun fundamento. Básicamente, si no le he entendido mal, usted afirma que nadie que no haya pasado una temporada con los Yanomamo como un antropologo profesional puede tener una opinión “seria” sobre este tema. E insiste en no discriminar entre lo que es un comentario periodistico y una critica academica “peer reviewed”. Insiste en negar la posibilidad de opinión “no experta”, includo cuando se trata -como en este caso- de un debate totalmente público, en el que participan rutinariamente voces de muy distinta procedencia, más o menos especialistas. E incluso cuando, como tambien en este caso, tenemos de por medio un libro publicado por Chagnon PARA EL GRAN PÚBLICO, no para los especialistas.

    Si usted se hubiese limitado a disentir, no hubiera pasado absolutamente nada, ya que es evidente que aquí, como en todo, hay opiniones muy diferenes y enfrentadas unas a otras. Pero mucho mas que a disentir o aportar puntos de vista alternarivos, algo totalmente legítimo, lo que hace aqui son impugnaciones con carácter general y arrastrando, quiera reconocerlo o no, presuntas querellas del pasado. Bueno, usted sabrá, pero no se sorprenda porque le devuelva la bofetada, o eventualmente, que decida ignorarle por completo, como a un troll, si persevera en la misma actitud.

  16. Lucky Lucas

    Pues pase de mí. Alguien que considera necias las observaciones de otra persona solo las refuta una sola vez, o ni tan siquiera les presta atención, pues la necedad se refuta por sí sola.

    Enlacé un texto en el que se aportaban opiniones contrarias a la labor de Chagnon.

    Yo, ya lo sabe, soy ridículamente restrictivo, y no distingo bien las cosas. Un asunto como el tratado en su texto solo le corresponde tratarlo a un especialista, por mucho que el propio Chagnon escribiera un libro para el gran público. He leído libros “para el gran público” escritos por autores supuestamente eminentes en sus materias y le aseguro que una licenciatura en Filosofía no me haría sentir que mi opinión, aun “periodística”, tuviese algo de valor. Un antropólogo de profesión dedicado a los Yanomamo escribiría un texto mucho más afinado, seguro.

    Un artículo periodístico sobre un asunto tan complejo como las investigaciones antropológicas es tarea exclusiva de un experto. El periodismo científico está a la altura de los cotilleos de la calle. Bien debería saberlo usted, quien en alguna ocasión, si no recuerdo mal, mencionó cuán nocivos son los sesgos cognitivos. Si los expertos en una materia no están libres de ellos, figúrese lo que puede suceder en caso de que un periodista científico pretenda mencionar sucintamente ciertas cosas en una publicación digital, siquiera con intenciones informativas no demasiado sesgadas.

    No me sorprenden las bofetadas; me sorprende que un licenciado en Filosofía, quien debería tenerse por alguien prudente ajeno al negocio de la ciencia periodística, se embarque en él.

  17. Eduardo

    Bueno, señor Lucas, es que a usted hay que repetirle las cosas varias veces y aún así, no hay manera. Pero en eso es en lo unico que lleva razón, quizás no tendría que haberle contestado en primer lugar. Nunca se puede convencer a alguien que arrastra querellas pasadas.

    Por lo visto en su ultimo mensaje su objeción es en general contra el “periodismo científico”. Pero entonces le devuelvo su objeción sobre los comentarios necios:¿qué hace usted aquí? No entiendo por qué perder el tiempo contestando comentarios que no son otra cosa que cotilleos. Porque además comentar aquí es bastante engorroso, el sistema te pide nick, correo electrónico y resolver una operación aritmética. Adiós.

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