Tercera Cultura
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Impresoras 3D: la revolución

Las impresoras 3D han alcanzado un precio que gestará una revolución

Las impresoras en 3D, que imprimen objetos sólidos, han estado con nosotros durante los últimos veinticinco años. No son nada nuevo. Lo que si son nuevos son su precio y sus softwares que las hacen muy fáciles de utilizar. En cuanto al precio, recordemos que cuando un computador costaba –ordenador– veinte millones de euros era un producto totalmente diferente al de hoy que cuesta 600 euros. Impresoras 3D: la revoluciónLos dos hacen es más o menos lo mismo, pero el precio marca una diferencia esencial. A 600 euros, millones de aficionados pueden usarlos y aplicar su imaginación y creatividad para crear nuevos productos muchos de ellos sumamente interesantes. Poco más hay que decir de la revolución del precio del computador personal que hoy es una máquina ubicua aunque muchas personas no sean conscientes de que la usan a diario. Por ejemplo, un teléfono móvil es un ordenador personal aunque no lo llamemos así. El precio cambia el producto. Los 600 euros por máquina marcaron un hito revolucionario.

En el próximo «Euskal Encounters» que se celebrará en Bilbao en julio se presentará una impresora 3D por debajo de los mil euros. Ha sido desarrollada en Navarra, lo que es una buena noticia, pero no es lo más importante. Lo es que a ese precio muchos aficionados podrán comprarla y podrán lanzar su imaginación a fabricar «cosas sólidas». Cuando muchas personas piensan en la posible utilización de una máquina los resultados casi siempre son sorprendentes.

Acabo de leer que con una impresora 3D se ha «impreso» una parte de una traquea que han implantado en un bebé que se asfixiaba. La prótesis se ha «impreso» con policaprolactona, un polímero biodegradable que se espera sea asimilado por el organismo en dos años y que lo que quede sea una auténtica traquea orgánica formada por las propias células del niño.

Otra noticia que acabo de leer es que la «Navy» estadounidense está pensando en sustituir el almacén de piezas de repuesto de los «drones» no tripulados que utiliza por una impresora 3D y los programas informáticos para producirlas. De ese modo se ahorran espacio, posible falta de piezas y dinero. ¿Que una pieza se estropea? Se imprime una nueva.

Normalmente las impresoras 3D utilizan como «tinta» plásticos o polvo metálico que se funden con calor. Recientemente acabo de leer que también hay unas impresoras que usan filamentos de madera y otras hormigón. Con la madera se producen muebles y con el hormigón casas.

1 Comentario

  1. estos artilugios van a conducir parte de la ciencia, tecnología y arte de los próximos años.

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