Harriet Hall, de quien hemos publicado anteriormente un artículo, es una médico de familia jubilada que también fue cirujana de vuelo en las Fuerza Aéreas de EEUU. Escribe sobre medicina, medicinas alternativas y (supuestamente) complementarias, la ciencia, el charlatanismo y el pensamiento crítico.
Redactora y una de los 5 fundadores MD del blog Science-Based Medicine. Escribe la columna SkepDoc en la revista Skeptic. Es redactora en Skeptic y en The Skeptical Inquirer. Es consejera médica y autora de artículos en Quackwatch website. Ha publicado recientemente: Women Aren’t Supposed to Fly: The Memoirs of a Female Flight Surgeon.
Por Fernando Peregrín
“Un problema real con el NCCAM [Centro Nacional para las Medicinas Alternativas y Complementarias] es que los creyentes en las terapias alternativas pueden señalar a sus estudios y decir “Mirad, debe de haber algo que valga, ya que los del NCCAM dicen que merece la pena estudiarse”.
¿Me puede hacer una breve explicación de su carrera profesional y de su interés en los fraudes médicos y suplementos alimenticios?
Tengo la especialidad de médico de familia y he sido cirujano en el Ejército del Aire de EE UU; me retiré después de 20 años con el grado de coronel.
Después de retirarme, empecé a investigar las medicinas alternativas y complementarias y me quedé anonadada con lo que me encontré. Empecé a escribir de forma que pudiese compartir mi nuevo conocimiento con otros, corregir algunos de los muchos errores frecuentes en nuestra sociedad y, eso espero, ayudar a la gente a evitar tratamientos inútiles y hasta perniciosos.
¿Qué porcentaje de estadounidenses recurren alguna vez a medicinas alternativas y complementarias? ¿Y a los suplementos alimenticios?
Se ha dicho que hasta el 62% de los norteamericanos usan las medicinas alternativas y complementarias, pero estas cifras llevan a conclusiones erróneas ya que se incluyen la oración, el ejercicio, vitaminas, etcétera. En un estudio, se encontró que un 19% de norteamericanos dijeron que habían usado productos naturales como hierbas, otros productos botánicos y enzimas.
Muchas de las personas que utilizan remedios alternativos los hacen en adición a las terapias convencionales estándares. En todo caso, las medicinas alternativas y los suplementos dietéticos constituyen un gran negocio: 34.000 millones de dólares al año
En Estados Unidos tienen ustedes los NIH (Institutos Nacionales de la Salud) que han aceptado financiar los estudios de algunas medicinas alternativas o complementarias. ¿Cómo se explica esto? ¿Está al corriente de los ensayos clínicos, si los hay, llevados a cabo hasta ahora con algún tipo de medicina alternativa y complementaria?
El National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM) se estableció en el seno de los NIH sólo por presiones políticas por parte de ambos partidos, porque unos cuantos congresistas de cada partido creían que habían sido ayudados personalmente por las medicinas alternativas. El propósito expreso del NCCAM fue estudiar las terapias alternativas y encontrar lo que funciona y lo que no. Hasta ahora, se han gastado millones de dólares de los impuestos de los estadounidenses en estudiar algunas terapias que la medicina científica jamás habría tomado en consideración por lo inverosímil que son o porque ya se sabe por otros estudios científicos que no funcionan. Hasta ahora no han encontrado nada que funcione, y cuando encuentran algo que no funciona no lo admiten, simplemente deciden que hay que hacer más estudios y ensayos clínicos. Se ha demostrado que algunos estudios están pobremente planteados e incluso faltos de ética (el estudio del TACT es un ejemplo primordial). Todo esto es un fiasco. A mis colegas y a mí nos encantaría ver el NCCAM abolido y sus presupuestos destinados a los escasos fondos de investigación que tenemos para estudios que son más razonables científicamente y más probables de dar resultados útiles.
Un problema real con el NCCAM es que los creyentes en las terapias alternativas pueden señalar a sus estudios y decir “Mirad, debe de haber algo que valga, ya que los del NCCAM dicen que merece la pena estudiarse”.
En Europa, las medicinas alternativas y complementarias, así como los fraudes médicos más disparatados están creciendo año tras año, hasta convertirse en un buen negocio del que viven cientos de miles de los autoproclamados profesionales de tal o cual técnica terapéutica. ¿Está usted al corriente de que en algunos países ciertas medicinas alternativas como la homeopatía están pagadas por los respectivos servicios nacionales de salud (Ejemplo: Gran Bretaña, Francia…)
Si, y es terrible. ¡En el Gran Bretaña todavía tienen 4 hospitales homeopáticos¡ En Francia la homeopatía está fuertemente implantada y en Alemania es muy importante el sector de las hierbas medicinales. Hubo un intento recientemente para que el National Health Service dejara de pagar la homeopatía pero el gobierno cedió ente la presión popular y dejó las cosas como estaban. Los gobiernos escuchan a los votantes, no a la evidencia científica. Le dan a la gente lo que quieren más que lo que es bueno para ellos.
¿Por qué son más las mujeres que los hombres las que recurren a las medicinas alternativas y suplementos alimentarios que los hombres?, ¿se puede deducir de ello que son más crédulas las mujeres que los hombres?
No sé por qué. Las mujeres son tan inteligentes como los hombres y, como ellos, tan capaces de pensar críticamente. Tal vez sea una cuestión en la que haya factores educativos y culturales en juego.
Un término al que recurren mucho los que practican ciertas medicinas alternativas y complementarias es el de «holístico»? ¿Cómo entiende usted esa comparación entre la medicina moderna a la que se la etiqueta de reduccionista y ciertas medicinas alternativas que se autoproclaman «holísticas»?
La idea de que los que practican la medicina alternativa son más “holísticos” es realmente un absurdo. La buena medicina convencional ha sido siempre “holística”. En mis estudios y prácticas, se hacía siempre hincapié en que teníamos que tratar a un paciente, no a una enfermedad, que debíamos considerar su psicología, personalidad, situación familiar, factores socioeconómicos, sistema de creencias, etcétera, etcétera. En 1925, Francis Peabody decía a los estudiantes de Harvard que “el secreto del cuidado de la atención al paciente es preocupándose del paciente”. En realidad, los cuidados que ofrecen los que utilizan las medicinas alternativas son MENOS “holísticos” que el cuidado médico basado en buena ciencia médica y proporcionado por un médico que se preocupa por sus pacientes, ya que muchas de esas medicinas alternativas están basadas en filosofías nada científicas y confusas, y rehúsan algunos otros aspectos del cuidado médico y también rehúsan algunos de los conocimientos acerca del cuerpo humano y de cómo realmente funciona, y muchos de estos practicantes de las medicinas alternativas rechazan incluso la ciencia en su totalidad.
¿Tiene usted cifras del volumen de negocio de las medicinas alternativas y complementarias? ¿Y de los suplementos alimenticios?
Como ya he dicho antes, en Estados Unidos en total, son aproximadamente unos 34.000 millones de dólares.
¿Cuál es el estado actual de la llamada medicina basada en la evidencia?
En la comunidad científica ha habido un gran empuje a la medicina basada en la evidencia. Los doctores están cada vez más buscando datos de estudios controlados publicados en revistas con revisión por especialistas en la materia. Ya no pueden salir adelante diciendo “en mi experiencia, este tratamiento funciona”. Desafortunadamente, los estándares al uso en la medicina basada en la evidencia fallan en dar peso suficiente a factores como probabilidad a priori y el contexto de otros conocimientos científicos. Por ello establecimos el blog “Science-Based Medicine” que se reduce realmente a medicina basada en la evidencia más el sentido común. Si un estudio muestra que estando de cabeza con los pies arriba durante 10 minutos al día se cura el cáncer, no nos sentimos obligados a aceptar esa evidencia sino más bien que algo estuvo equivocado en el diseño o la implementación de ese estudio pues sus resultados son inconsistentes con todo lo que sabemos acerca del cáncer y de la fisiología humana.
Es usted partidaria de regular las medicinas alternativas y complementarias con la excusa del alto porcentaje de usuarios? ¿No le parece que aceptando la homeopatía, por ejemplo, en el sistema de pago de la seguridad social, como ha sucedido recientemente en Gran Bretaña, se le da un cierto carácter de eficacia y seguridad?
Ni la popularidad ni la demanda pública son evidencia de eficacia. Esta es la falacia lógica del argumento ad populum. Y sí, la aceptación por parte de los gobiernos de fraudes médicos les da a estos un aura de respetabilidades la mente del público en general; esto es muy desafortunado.
¿Cuál es el futuro de las medicinas alternativas y complementarias en Occidente?
Nunca desaparecerán. Los humanos siempre estarán más influidos por lo que dicen sus amigos que por los datos científicos. Debido a la forma en la que trabaja nuestra mente, siempre seremos capaces de engañarnos y hacernos creer que tal o cual terapia falaz funciona. Necesitamos promover la ciencia y el pensamiento crítico, no con la esperanza de abolir las medicinas alternativas, sino con la esperanza de limitar su uso hasta cierto grado. A veces esto suena a perder la batalla, pero estaríamos peor si dejáramos la lucha.
No hay realmente cosas como medicinas “alternativas”: hay sólo medicina que se ha probado que funciona y medicina que no lo ha logrado. Si un tratamiento alternativo se ensayara y demostrase que funciona, se incorporaría de inmediato a la medicina científica y ya no sería considerada como “alternativa”.
R. Barrer Bausell, el autor de “Snake Oil Science”, es un investigador metodológico que ha examinado toda la evidencia publicada y concluye: “No hay evidencia científica convincente ni persuasiva que sugiera que alguna terapia CAM beneficia a una situación médica o reduzca algún síntoma (dolor u otros), mejor que un placebo”.
Mi colega Steven Novella dice “CAM es una entidad política o ideológica, o ambas, no una ciencia. Es una categoría artificial creada para promover un conjunto diverso prácticas médicas dudosas, sin ensayar convenientemente o fraudulentas. Es un excelente ejemplo del uso (con éxito) del lenguaje como herramienta de propaganda.”

Me interesa Tercera cultura y hubiera ido a las jornadas de Tarragona. Pero me molestó el artículo sobre homeopatía que colgaron hace unas semanas. Ahora veo que vuelven a la carga. No entiendo cómo pueden hablar de de esta manera de una práctica médica que lleva tanto tiempo probando que funciona y que, como muy bien reconocen, está admitida en hospitales y universidades en los países más importantes del mundo. Tendrían que revisar algunas de sus manías.
Estoy muy interesado en ampliar la información aportada por el comentario anterior de visitante, en lo que respecta a las pruebas del funcionamiento de la Hemeopatía. Por mi parte no he logrado descubrir nada aparentemente solvente al respecto, pero dada la generalización del tema, me tiene intrigado el caso. Agradeceré donde pueda informarme.
Para que la homeopatía funcione lo que sabemos sobre Química y Física debe de ser falso. ¿Lo son? No existe manía ninguna con la homeopatía. Lo que existe es una terquedad irresponsable, infantil y peligrosa por en aceptar que es una tontería new age más. Y lo que también existe y persiste es el no entendimiento de en que consiste la ciencia.
La verdad que me resulta sorprendente que personas con formación en medicina no reconozcan los principios activos de las plantas medicinales (aceites esenciales, alcaloides, glucósidos, etc.) utilizados tanto en homeopatía como en alopatía.
Por lo demás la acupuntura no es solo «enterrar agujas» va mucho más allá de esa mirada superficial, tiene que ver con estado mental de tranquilidad que se traduce en la liberación de tensión del cuerpo y por lo tanto una mejor circulación de la sangre por los vasos sanguineos ayudada por la respiración continua y pausada.
Es importante cuestionar desde dónde surge esta crítica y negación a la medicina tradicional china: de una persona de las fuerzas armadas de Estados Unidos.