Humanismo Secular, Tercera Cultura
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¿El fin de la familia biológica?

Desde hace más de tres décadas, las instituciones familiares tradicionales en las sociedades occidentales, eso que la segunda oleada de feministas llamaba simplemente la “familia biológica”, está experimentando una seria crisis. Charles Murray (su último libro no está ni se le espera en el mercado español) sitúa el punto de inflexión en 1963, coincidiendo con el asesinato de Kennedy. Antes de esta fecha, el porcentaje de madres solteras no pasaba en EE.UU del 3%. El matrimonio era casi universal y el divorcio una rareza: sólo un 3.5% de los hogares estadounidenses estaban compuestos por personas divorciadas, y sólo un 1.6% por personas separadas. Más del 80% de las mujeres permanecían en sus hogares, y el 98% de los hombres estaban en el mercado laboral. Sólo un 1% adimitía no tener ninguna preferencia religiosa. Estos porcentajes son homologables a los de cualquier otra nación del área de influencia occidental, incluyendo a España.

Crédito: Wikipedia

Crédito: Wikimedia

Desde entonces, el paisaje demográfico ha cambiado drásticamente. Y algunos de los cambios puede que no nos gusten demasiado a fin de cuentas.

15 millones de niños norteamericanos, es decir, uno de cada tres, viven sin un padre y casi 5 millones sin una madre. En 1960, sólo el 11% de los niños americanos vivían en hogares sin padres. La epidemia del padre ausente afecta sobre todo a los hogares de raza negra: en todos los estados de EE.UU a excepción de 11, la mayoría de los niños negros viven sin alguno de sus padres.

La tasa de divorcios ha disminuido algo con respecto a los años noventa, pero sigue siendo mucho más elevada que antes del punto de inflexión. Aproximadamente la mitad de los matrimonios norteamericanos finalizan en divorcio, y en España había en 2008 tres divorcios por cada cuatro matrimonios, aunque la crisis económica parece haber moderado ligeramente la tendencia.

En paralelo, cada vez hay más solteros y hogares unipersonales. España no es el peor país del mundo en esto, pero en 2009 ya había más de 8 millones de personas entre 25 y 65 años sin pareja, es decir, el 20% de la población total. Cada vez hay más “desigualdad reproductiva”. De acuerdo con el Euromonitor Internacional, el número de personas que viven solas está disparándose globalmente, desde los 153 millones de 1996 a los 277 millones de 2011, un aumento de alrededor del 80% en sólo 15 años. En España, un 27% de los hogares están ya habitados por una sola persona.

Será verdad que todavía queda “vida placentera y fértil”, pero nosotros los blancos occidentales tenemos muchos menos hijos y somos preocupantemente más viejos cada año. Con unas tasas insuficientes de natalidad, solo la emigración es capaz de proporcionar una solución para el reemplazo generacional. En España, el porcentaje de población extranjera ha pasado del 0.5% en 1981 al 12% del 2012.

Algunos opinan que acabamos de entrar en una era “post-familiar”. Entre las causas, se señala a una urbanización menos acogedora para las familias, y una relativa prosperidad que nos permite liberarnos de las redes solidarias extendidas, típicas de las sociedades tradicionales sin un “estado del bienestar”.

Otros críticos religiosos señalan también al creciente secularismo (uno de cada cinco estadounidenses no declara preferencias religiosas, y en España el porcentaje de no creyentes es similar) como causa del declive familiar, pero Nigel Barber no está de acuerdo. En su libro Why atheism will replace religion, argumenta que el declive de la fertilidad y la religión no están causados por un declive de los valores, sino por el desarrollo económico. Barber argumenta que necesitamos explicaciones verdaderamente cientificas, no discursos moralistas, para entender las alternativas que tenemos para proteger a nuestras familias de un porvenir que, por lo visto ahora, parece poco halagueño. Quizás haya algo de esperanza, vida placentera y fértil, también para ateos.

90 Comentarios

  1. Christian says

    Una entrada muy interesante, para uno de los grandes temas de la sociología.

  2. Es llamativo que un tema tan trascendente como éste haya sido declarado tabú en nuestro país.

  3. Eduardo Zugasti says

    Quizás es que no hay «discurso» para enfrentarse con los datos.

    Suele haber dos respuestas al problema, una «tradicionalista» que pretende recurrir a la fe y retrasar las agujas del reloj de la historia, y otra «progresista» que apuesta porque el estado construya más guarderías. Y así vamos tirando.

  4. Rafa says

    Cual es el problema según el artículo, ¿qué la familia tradicional se desmorona? ¿que los blancos se reproducen poco?

    En cuanto a reproducción, creo que vamos hacia los 10.000.000.000, o sea, a nivel de humanidad me parece poco preocupante. Si uno es fuertemente racista, sí que puede sentirlo por los blancos anglosajones, que dentro de poco van a ser minoría en EEUU.

    En cuanto a la familia, desde un punto de vista religioso podría ser preocupante, pero desde un punto de vista laico me parece excelente la «relativa prosperidad que nos permite liberarnos de las redes solidarias extendidas, típicas de las sociedades tradicionales sin un “estado del bienestar” «, puesto que eso efectivamente significa riqueza y libertad. Precisamente es la crisis actual en España lo que está fortaleciendo esas redes solidarias.

  5. Eduardo says

    La «riqueza y bienestar» que hasta ahora disfrutábamos es trabajo acumulado de generaciones y de hábitos culturales heredados. Si eso vamos a poder mantenerlo en el futuro, en especial si seguimos fingiendo que el deterioro de la familia biologica es un problemilla sin importancia, un vestigio de la sociedad «tradicional», es algo que está totalmente en entredicho.

  6. Aloe says

    Me gustaria ver más rigor en la definición de «familia biológica» o de «familia tradicional». También me gustaría ver concretados los males que se consideran producto directo de su presunta decadencia y cual puede ser el mecanismo causal que los produce.
    Igualmente, me gustaría ver un poco de rigor en el análisis de cómo era antes la familia en España (¿Y qué quiere decir «antes»? ¿1950? ¿1700?) y no solo la de las clases acomodadas, sino la de los pobres, que eran la mayoría.
    Algunas cosas, así de entrada y sin entrar mucho, no me cuadran demasiado.
    Por ejemplo, la tasa de niños abandonados es mucho más baja de lo que nunca ha sido.
    Por ejemplo, la mortalidad infantil es quizá el 1% o el 2% de lo que fue (y no solo se debe a los antibióticos o a las vacunas, porque empezó a bajar varias generaciones antes de que se descubrieran).
    Por ejemplo, la sociedad tradicional española, digamos en 1750 o en 1940 se diferenciaba de la americana de los años 50 en bastantes cosas. Por poner solo un ejemplo, la tasa de «celibato definitivo» en España ha sido durante siglos bastante alta (de más del 20%), de hecho más alta de lo que es ahora y más alta de lo que ha sido nunca en USA.

    Por otra parte, no se debe confundir el matrimonio como contrato solemnizado legalmente con la formación de una familia (el matrimonio existe antes e independientemente de la invención de los registros y de las ceremonias sancionadas por funcionarios civiles o eclesiásticos), por lo que «hijos nacidos fuera del matrimonio» no quiere decir nada, si no distinguimos entre familias nucleares «con papeles» y «sin papeles», que a efectos reales pueden ser semejantes.

    Dicho esto, me parece indiscutible que la sociedad ha cambiado en los últimos años en cuanto a roles familiares, estatus legal, social y laboral de las mujeres, familia extendida, número de hijos, presencia de varias generaciones y otros ítems. Y que esto tiene causas y consecuencias de todo tipo, claro está.

    Pero lo que yo veo es que los niños se crían con sus padres (o alguno de ellos) en mayor proporción probablemente que nunca antes, y durante más tiempo. Y que la familia sigue siendo la institucion social menos contestada y más respetada y valorada, de hecho más que nunca.

    No niego que las cosas puedan a lo peor estar tan mal, ni que los cambios no impliquen pérdidas, incluso los que implican sobre todo ganancia. Pero son cosas que hay que demostrar y analizar con más rigor y datos, salvo que únicamente queramos ejercer nuestro inalienable derecho a runfar y quejarnos, como buenos reaccionarios, de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que ha desaparecido la Edad de Oro. Desde Hesiodo al menos, eso es un género literario en sí mismo, desde luego, con una gran tradición.

  7. Eduardo Zugasti says

    Aloe, me imagino que en su diccionario mental la afirmación de que «algunos cambios no nos gusten demasiado» significa eso, que algunos, no todos, ni siquiera la mayoría, de estos cambios sociales que estamos experimentando, puede que no nos gusten. Nadie ha insinuado una «edad de oro» anterior a 1963. En esta misma web tenemos la traducción de un artículo reciente alabando algunos de los cambios positivos:

    http://www.terceracultura.net/tc/?p=5677

    No me malinterprete. No es que me moleste la etiqueta de «reaccionario», es algo que más bien me agrada y entretiene.

    Este post trata sobre algunos de los cambios que afectan directamente a la familia biológica, y a pesar de lo breve que es, se ofrecen varios datos que sustentan la afirmación. Esta «familia biológica», según Shulamith Firestone (The dialectic of sex), es simplemente la «unidad reproductiva compuesta por macho/hembra/niños, en cualquiera de sus formas de organización social». Firestone también señala algunas características, como la dependencia tradicional de las mujeres a su maternidad biológica, el largo tiempo de crianza que requieren los niños humanos, la interdependencia madre-hijo, y la división sexual del trabajo que se deriva de la reproducción natural. Las feministas marxistas veían a la familia biológica como una rémora tradicional que las tecnologías de reproducción artificial y la ingeniería social antifamiliar conseguirían abolir.

    Parte de estas «profecías» se están cumpliendo. El aumento de hogares unipersonales, de madres solteras, la desaparición específicamente de los padres de la unidad familiar, el aumento espectacular de personas solteras, la paulatina sustitución del padre por el estado como tutor económico de los hijos, son una serie de hechos bien documentados que amenazan irrebatiblemente el status de la familia biológica como se ha entendido hasta ahora. Pero si quieren, seguimos haciendo como que no.

  8. Aloe says

    El aumento de hogares unipersonales, por sí mismo, no implica demasiado: también han disminuido correlativamente los que vivían en colectividades o como miembros secundarios de otras familias (entre ellos ese más de 20% de célibes definitivos que antes eran religiosos, parientes solterones, criados internos o vivían de pensión). Simplemente ahora nos gusta -y a veces podemos- vivir solos, antes que en esas mencionadas situaciones.

    La dependencia de las mujeres debido a la maternidad: ahora no se mueren la mitad de los niños como antes, ni tener muchos hijos es un gran idea económicamente hablando (como sí que lo era para agricultores y proletarios sin cualificar y sin red de apoyo publica). Tener un par de hijos es considerado suficiente, y para eso solo hace falta tener dos. Poco que ver con criar una media de algo más de seis para que sobrevivieran dos o tres, y dejarse la vida (corta) y la salud (precaria) en ello. Es decir, la maternidad ya no se lleva la mayor parte de la vida adulta de una mujer. Quitando unos cuantos años de su vida, puede ejercer actividades de las que se pagan, y en el conjunto de su vida activa, todavía contribuir en términos netos.

    La división del trabajo tampoco es ya lo que era: el trabajo físico duro sigue existiendo, pero no es el mayoritario. La guerra es menos frecuente y no se hace a mano ni participan todos los varones útiles. El trabajo de mantenimiento doméstico también es mucho menos duro y ocupa mucho menos tiempo.

    De igual forma, la mayor parte del cuidado de los hijos también puede ser hecho por los padres, por razones parecidas (mayor productividad del trabajo, menos hijos) y porque culturalmente el status de cuidador ya no es tan inferior como solía ni tan marcado por el género.

    Los padres siguen siendo el sostén principal de sus hijos, pero como dicho sostén siempre ha sido condicional y a menudo precario, siempre ha habido redes familiares y locales que lo reforzaban. Ahora simplemente eso está organizado de forma algo distinta, y depende menos del matrimonio formalizado…

    Porque ahora, por primera vez en nuestra historia, la paternidad es segura (o lo es para quien quiera comprobarla).
    La otra cara de eso es que es menos fácil escaquearse de las obligaciones de la paternidad, claro, lo que disminuye los incentivos para casarse de las madres (ya no hace tanta falta para asegurar el estatus respetable y el apoyo del padre), o para seguir casadas. Es decir, que en el intercambio matrimonial las mujeres no tienen ya que conformarse con uno que sea desventajoso para ellas, o no tanto. Antes sí, porque no había otra forma respetable de tener hijos, ni otra profesión apenas que elegir, ni ningún «estado» menos malo (hablando en general) que el de casada.

    Ha habido muchas formas de familia entre las sociedades humanas. Lo único constante de ellas es la unidad madre-hijos, pero lo demás ha sido bastante variable. Ciertamente los varones (como padres principalmente y con más intensidad y frecuencia, pero también como tíos maternos, abuelos patriarcas, jefes de clan, hermanos, o parientes en general) han aportado una buena parte del sostenimiento de los niños y de las madres de hijos pequeños… pero eso sigue siendo así: el Estado somos los contribuyentes, no los Reyes Magos. Simplmente la sociedad ya no es local, ni tribal.

    Por tanto, mientras los «replicadores uterinos» de la sci-fi no sean realidades, y mientras los lazos afectivos familiares sigan existiendo (y no van a desaparecer, porque están en nuestros genes) la familia va a seguir existiendo. Eso sí, que tenga que ser exactamente el modelo ideal de familia europea de clase media del siglo XIX y XX, en todos sus menores detalles, es algo menos seguro. Pero tampoco ese ha sido el modelo universal.

  9. Eduardo says

    Me temo que el crecimiento de hogares unipersonales y de personas solteras no está directamente relacionado con el decrecimiento de vocaciones religiosas monacales. No encajan los datos. En las naciones protestantes, que no tienen precisamente muchos monasterios en su paisaje, el porcentaje de solteros se ha triplicado desde los años ochenta. Este es un problema característicamente «moderno».

    De las ventajas biomedicas traducibles en el descenso de la mortandad materna, las mejoras generales en las condiciones de trabajo, o el descenso de la violencia, no hace falta que me convenza. De hecho por aquí en TC llevamos ya unos meses hablando de ello, a raíz del último libro de Pinker.

    No, la ciencia no ha conseguido todavía reemplazar la reproducción sexual, pero eso no implica que los demás problemas se evaporen.

    Claro que hay «muchos tipos de familia» distintos a la familia occidental y bla bla…De hecho, la poligamia ha sido la norma histórica, el reconocimiento de la paternidad un evento mas o menos tardío y traumatico, y «tradicionalmente» el hermano de la madre era mas importante que el padre biologico. Sin embargo, nada de esto implica que cosas como la creciente desaparición de los padres de las familias biológicas, otra epidemia moderna, deje de ser un problema gordísimo para nosotros. Si lo que queremos es seguir siendo relativamente prósperos y pacíficos, claro está, porque no todos los «tipos de familia» son igual de funcionales ni igual de compatibles con una sociedad bien ordenada.

  10. Aloe says

    Leo ahora un enlace que puso en la entrada sobre la «desigualdad reproductiva» y me causa verdadero asombro.

    ¿De qué forma concebible puede ser que los cambios sociales que se denuncian en la entrada acerca del declive de la familia tradicional empeoren esa «desigualdad reproductiva»?

    Si no entiendo mal, venimos de muchos más antepasados femeninos que masculinos porque ciertos hombres tuvieron muchos más hijos que el promedio de hijos que tenian las mujeres, mientras, lógicamente, otros tuvieron menos o ninguno (porque cada hijo de una mujer solo tiene un padre).
    Pero ese fenómeno se debe a cosas como: guerreros de éxito acaparando mujeres por conquista (el cromosoma Y de Gengis Khan y sus parientes omnipresente a gran escala por Asia es el super-ejemplo habitual); individuos de alto status, por dinero o linaje, ejerciendo la poligamia a tutiplén, con harenes y demás; y, secundariamente, individuos de bajo status o nulas posibilidades de mantener una familia, teniendo más dificultades para casarse.

    No veo cómo alguna de estas razones, o razones similares, pueden causar que empeore la «desigualdad reproductiva» porque decaiga el modelo de familia tradicional. No parece que ese cambio esté produciendo raptos con maternidad forzosa a gran escala estilo Gengis Khan, ni que estén mejor vistos los harenes, ni nada de eso. Formar una familia se supone que es más fácil cuando ambos pueden trabajar y ganar dinero, y se vive en una situación de mayor riqueza y medios (hablando en general, no de estos últimos años, claro) que antes, cuando había de ahorrar años para conseguir un ajuar modesto.

    Los hombres ricos ya no tienen hijos en proporción a su riqueza (los mega-ricos tendrían en ese caso docenas o centenares de hijos y no es el caso, tienen poquitos). De hecho, desde que la paternidad se puede demostrar, y los hijos naturales pueden exigir, andan con bastante cuidadito para no mantener hijos extramatrimoniales a porrillo ni tener que repartir su patrimonio en proporción a los polvos que hayan echado por ahí.

    La gente tiene en general menos hijos, sí, pero yo no veo que estén «peor repartidos», más bien al contrario. En general, la gente no tenemos más hijos porque no queremos, no porque no podamos, estrictamente hablando, si juzgáramos la capacidad de tenerlos y mantenerlos por los estándares de vida de hace cincuenta o cien años.

  11. Eduardo says

    Descendemos de mas mujeres que de hombres porque descendemos de sociedades polígamas donde un número reducido de hombres, hasta llegar al «efecto Gengis Khan», tienen acceso a la reproducción mientras que es excluido una mayoría. La manera histórica de reducir esa desigualdad son las normas monógamas. Si atacas esas mismas normas monógamas el resultado solo puede ser más desigualdad en las oportunidades reproductivas en un mayor porcentaje de hombres. La verdad es que no pensé que esto pudiera ser muy controvertido.

  12. Eduardo says

    Quiero subrayar que este problema afecta a los hombres principalmente. Hombres y mujeres siempre van a ser desiguales. Pero sin normas monógamas, los hombres tenderán a ser aún más desiguales entre sí. Es una desigualdad «intrasexual» más que «intersexual».

  13. Jesús Fernández Villaverde toca el tema de la demografía desde un punto de vista económico en esta entrevista
    http://www.farodevigo.es/economia/2013/01/07/espana-chapuzas-asumimos-responsabilidades/737088.html. En relación con esta cuestión dice en concreto:

    -Se ha modificado el sistema de pensiones, pero se extiende el temor de que los que ahora tienen más de 40 años van a ser mayores pobres, algunos muy pobres. ¿Se le ocurre alguna solución?

    -En el corto y medio plazo, poco más que asumir que habrá que continuar subiendo la edad de jubilación y reduciendo la tasa de reemplazo de la pensión sobre el salario. La demografía es muy tozuda, y en España, muy negativa. Muchas veces se argumenta que existe mucha incertidumbre hacia el futuro y que la demografía cambia más de lo previsto, como ocurrió en España con el boom de la inmigración. Este argumento es una falacia.

    -¿Por qué?

    -Porque el boom de la inmigración no mejoró en especial la situación a largo plazo del sistema. Sí, los inmigrantes cotizan hoy, pero hay que pagarles la pensión mañana. Las cosas pueden ir mejor de lo previsto, pero también pueden ir mucho peor, y hay que tener cuidado.

    También en Nada es gratis se hacen eco del tema: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27680

  14. Eduardo says

    Datos de Singapur, interesantes: https://www.nptd.gov.sg/content/NPTD/home/_jcr_content/par_content/download_0/file.res/Issues%20Paper%20-%20Our%20Population%20Our%20Future.pdf

    Son aproximadamente las mismas tendencias que ocurren en los países desarrollados y afectados por la debacle de la «revolución sexual»: envejecimiento de la población, pobres tasas de natalidad y drástico aumento de las personas solteras. Previsiblemente, aumenta y afecta más a los hombres. Yo diría que aumenta tanto la desigualdad intrasexual masculina, ya que cada vez objetivamente hablando hay más hombres que pierden oportunidades sexuales y reproductivas, como la igualdad entre sexos, manifiesta en los incentivos a las madres solteras, la ausencia de una píldora masculina, o en que las mujeres inicien el divorcio mucho más que los varones en todas las sociedades desarrolladas. ¿Dónde está el punto crítico?

  15. Eduardo says

    Emilio, es evidente que la emigración no va a resolver los problemas de natalidad española ni de nuestra eficiencia y solvencia económica. Primero, porque no estamos recibiendo precisamente emprendedores, cientificos y profesionales cualificados (al reves, esos tienen que huir), y segundo porque la emigración africana y musulmana, que es la mayor parte de lo que recibimos, creará tensiones culturales irresolubles y previsiblemente no nos permitirá mantener el tipo de sociedad heredada.

    Ya, ya se…reaccionario, supremacista, bla, bla, bla…que sí, que sí.

  16. Aloe says

    No, no me parece nada evidente que imponer normas monógamas (y no sé qué quiere decir eso o cómo hay que interpretarlo) sea la manera como se limita (o la única, o la principal) la «desigualdad reproductiva».
    La poligamia siempre ha sido minoritaria en todas las sociedades donde ha existido. Los hombres poderosos han tendido a acaparar mujeres, desde luego, pero no han acaparado a todas en ninguna parte, porque eso no funciona.

    En cualquier caso, el hecho de que ahora se conozca con certeza la paternidad y no se discrimine legalmente a los hijos no matrimoniales es un seguro mucho más efectivo contra el acaparamiento reproductivo que las «normas monógamas» nominales (que solo se respetan hasta cierto punto, como solo hasta cierto punto se respetaban en nuestra sociedad tradicional).
    Como ya he señalado antes, los ricos y poderosos de ahora no tienen el menor interés en acaparar hijos, porque con la certeza de la paternidad y las reglas no discriminatorias contra los hijos naturales, cada hijo supernumerario les cuesta bastante, a diferencia de en otros tiempos.
    Por otra parte, los cambios que he señalado más arriba implican que el apoyo y la aportación que se espera de los padres es, en mucha mayor medida, cuidado personal y afectivo, y no solo, o no tanto, mantenimiento económico. Y eso no se puede aportar a grandes cantidades de hijos, aunque se sea acomodado y de alto status. En ese sentido, la cultura contemporánea disuade del acaparamiento pos razones parecidas por las que disuadía de este la cultura de los cazadores-recolectores (donde, no sorprendentemente, la poligamia es muy limitada).

    En resumen, la igualdad en general es lo que limita o impide la «desigualdad reproductiva», no la monogamia normativa (que de todas maneras, sigue existiendo, aunque sea sucesiva). El mayor status y autonomía de las mujeres limita el acaparamiento, y la mayor exigencia de paternidad afectiva y cuidado personal, así como tener que hacerse cargo de todos los hijos, limita los incentivos para engendrarlos a cascoporro.

    Por todo ello, a mi más bien me parece evidente lo contrario que a usted: que el cambio social moderno limita fuertemente la «desigualdad reproductiva», aunque supongo que no la elimina del todo.

  17. Aloe says

    Desde luego, yo no mantengo que los hogares unipersonales de ahora estén formados por religiosos exclaustrados en gran número, o algo parecido. También sé que en los países protestantes no ha habido (como en los católicos) grandes cantidades de gente viviendo en conventos.

    Lo que quiero decir es otra cosa: primero, que las similitudes entre USA-años 50 y España-tradicional no son absolutas, ni mucho menos. En España siempre ha habido una considerable parte de la poblacioń considerada como «ceĺibe definitivo», una buena parte de ellos religiosos. En los países protestantes no ha habido de estos, pero sí de los otros tipos.
    Considerar que la sociedad USA de la posguerra es un buen modelo general no es exacto. ¿Cuantos célibes definitivos había en Inglaterra en el siglo XIX, por ejemplo?
    Esa ha sido una característica histórica de las sociedades occidentales durantes siglos: matrimonio más tardío y menos general que en otras sociedades. Que ahora los solteros vivan solos no es importante en sí mismo, estaban igual de solteros cuando vivían con otros.

    Lo que yo no acabo de entender son las presuntas consecuencias ni los presuntos remedios de la situación. Ciertamente, la natalidad es más baja (los hijos tienen un coste-oportunidad mucho más alto y además podemos evitarlos sin un gran coste) y eso es un problema demográfico… o no, porque si realmente lo fuera, se habrían puesto en marcha serios incentivos para hacer más fácil tener hijos, incentivos que no existen en absoluto. Así que no debe ser considerado un problema serio…
    En lo demás, no veo cual es esa catastrofe hacia donde vamos por el cambio en las características de la familia (no su desaparición, que no se está produciendo) ni cuales son los males que se nos echan encima.

  18. Aloe says

    Dos cortas puntualizaciones «estadísticas» más:

    – Me gustaŕia saber si los «hijos de madre soltera» incluyen o no a los que tienen padre efectivo, solo que no casado. Porque que la gente se case menos con papeles no quiere decir necesariamente que no se empereje y no forme una familia.
    – Que las mujeres inicien en mayor proporción los trámites de la separación legal o divorcio no quiere decir, automáticamente, que la iniciativa de la ruptura o las causas de esta sean suyas. Eso habría que determinarlo específicamente. (Yo creo algo más cercano a lo contrario, pero no lo voy a defender porque no tengo datos bastantes. Mi idea es que muchos hombres siguen funcionando en sus vidas como si la infidelidad, el mal carácter y el ser mal marido saliera gratis como salía antes, cuando ya no es así. Es un problema de desajuste de expectativas)

  19. Eduardo Zugasti says

    Aloe, si el argumento que quiere defender es que nuestras sociedades son «reproductivamente» más igualitarias que la mayoría de las «tradicionales», donde la poligamia estaba permitida, de acuerdo. Pero eso no estaba en cuestión, lo que se cuestiona es la tendencia de las últimas décadas.

    Fíjese en que las famosas «normas monógamas» no consisten sólo en formalizar uniones matrimoniales, también incluyen valores como la fidelidad, que están sistemáticamente bajo asalto desde la «revolución sexual». Sin un sistema de normas y valores sólidos, la expectativa es una fractura en la familia biológica, que es lo que está ocurriendo.

    Con respecto a los solteros, repito que los datos no encajan de ninguna manera. La epidemia de «singles» es un fenómeno nuevo, «moderno», que no tiene mucho que ver con los célibes tradicionales. En España creo que hay unos 8 millones, mientras que había 4 en 1991.

    El asunto de los divorcios. Según estadisticas oficiales y públicas de EE.UU, las mujeres inician los trámites de divorcio cuatro veces más que los hombres. No es un dato particularmente controvertido:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Divorce_in_the_United_States#Initiation

    No creo que exista ninguna sociedad bajo parámetros legales «modernos» en donde la tendencia sea inversa, es decir, donde los hombres inicien más divorcios. Un caso paradigmático es el de Corea del Sur, que a pesar de ser una sociedad fuertemente confuciana y «patriarcal» hasta antes de ayer, ha experimentado un aumento espectacular de divorcios, en su mayor parte también iniciados por mujeres.

    http://thestar.com.my/news/story.asp?file=/2012/6/3/asia/11387893&sec=asia

    En España las mujeres iniciaron divorcios el doble que los hombres en 2010:

    http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t18/p420/p01/a2010/&file=pcaxis

    Son datos incontrovertibles. Las mujeres dejan a los hombres, más que los hombres dejan a las mujeres. Las causas ya son otra cosa, pero la explicación de que simplemente los hombres son más infieles, y más canallas, y las mujeres más valientes y virtuosas, a botepronto no se la compro.

    «En lo demás, no veo cual es esa catastrofe hacia donde vamos por el cambio en las características de la familia (no su desaparición, que no se está produciendo) ni cuales son los males que se nos echan encima»

    Bueno, no es que se nos «echan encima» esos males, es que ya están aquí: aumento de suicidios masculinos y, sobre todo en países como EE.UU espectacular ampliación de la «brecha» suicida de género desde la década de los 60 (en España la brecha ha aumentado desde la crisis), aumento de la violencia doméstica, relativamente poco importante en España todavía, pero poco conocida en las familias más «tradicionales» pese a la propaganda, proliferación de hogares matrifocales, disfuncionales y dependientes en amplios segmentos de la población, alienación parental, la epidemia de pornografía a la que están expuestos los chicos, crecimiento masivo del fracaso escolar…es un suma y sigue.

  20. Aloe says

    No he discutido que las mujeres inicien en mayor proporcion los trámites de divorcio o separación. He dicho que eso no significa que la causa detrás de esa acción, o la ruptura real (no legal) la inicie la misma persona que inicia los trámites legales.
    No son la misma cosa.

    Un hecho que hay que tener en cuenta es que los hombres divorciados se vuelven a casar en proporción muchisimo mayor que las mujeres que se divorcian. Lo cual da algo que pensar en la dirección que yo señalo. Porque deja bastante claro que la mayoria de las mujeres que inician el procedimiento legal no lo hacen porque estén cambiando un matrimonio por otro mejor (la desigualdad reproductiva y esas cosas) sino saliendo de uno que no quieren y cambiándolo por la soltería. No parece un gran negocio visto desde fuera, por lo que habrá que pensar que el negocio de seguir casada era peor. Porque mejorar de marido no mejoran…
    Mientras que los hombres, en mucha mayor proporción, inicien o no ellos los trámites, se vuelven a casar no tardando.
    Yo conozco unos cuantos casos (lo cito solo a título de ejemplo, no de dato) en los que un matrimonio se ha roto por abandono del marido por otra pareja, con mudanza incluida… y sin embargo la esposa es quien ha iniciado los trámites legales. La razón es evidente. El marido no tiene prisa en iniciarlos, porque mientras no haya documentos legales, lo que aporte al mantenimiento de su ex-hogar es lo que él mismo quiera.
    Es como suponer que los acreedores tienen la culpa de la morisidad, porque ellos inician los trámites legales para cobrar… 🙂

    En cuanto a los suicidios, es muy dificil saber cuanta gente se suicidaba antes, al menos en países religiosos. Y es todavía más difícil demostrar que haya alguna relación causa-efecto entre lso cambios en la familia y los suicidios. No conozco ninguna demostración de eso, ni siquiera un poco light, como suelen ser las demostraciones en las ciencias sociales.

    Lo mismo para los malos tratos. No tenemos ni idea de cómo de frecuentes eran antes, pero todo indica que eran corrientes, muy extendidos y para nada considerados una anomalía o un delito. Suponer que han aumentado recientemente es confundir el suceso con la noticia.
    Pegar a los hijos también estaba perfectamente aceptado, era universal como método educativo y nunca fue perseguido, ni siquiera en los casos de brutalidad exagerada, que esos no eran bien vistos.

    En fin, que los famosos males del cambio familiar y la libertad sexual se acaban reduciendo a tópicos (más o menos obispales) y a nada demostrado o sustancial.
    Pues ya me quedo más tranquila. Me los había tomado en serio y me tenía preocupada.

  21. Eduardo Zugasti says

    Es sabido que los hombres se suicidan más que las mujeres, entre 3 y 4 veces más según estudios. Y dos de los candidatos desencadenantes más conocidos y tomados más en serio son la pérdida de empleo y los procesos de separación.

    Hay estudios específicos sobre divorcio y riesgo de suicidio masculino, otra cosa es que usted no los conozca. Los hombres divorciados tienen más probabilidades de suicidarse:

    Kposawa, Augustine (2003). «Divorce and suicide risk». Journal of Epidemiology and Community Health 57 (12): 993. doi:10.1136/jech.57.12.993. PMC 1732362. PMID 14652268.

    Estar separado o divorciado está asociado con un mayor riesgo de suicidio para los hombres, pero no para las mujeres:

    Denney, JT et al. (2009). Adult Suicide Mortality in the United States: Marital Status, Family Size, Socioeconomic Status, and Differences by Sex. Social science quarterly. DOI: 10.1111/j.1540-6237.2009.00652.x

    http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1540-6237.2009.00652.x/abstract;jsessionid=AE9872C190D99FAA067ED3D5FD0908C2.d03t03?deniedAccessCustomisedMessage=&userIsAuthenticated=false

    Irónico que el sexo masculino, el sexo canalla según una visión dominante, resulte ser también el más sentido.

    Afirma usted que «No tenemos ni idea de cómo de frecuentes» eran los maltratos antes, pero, !no importa! porque partimos de una preconcepción inamovible y una especie de sabiduría de bienaventurados. En este caso a usted no le hacen falta estadísticas y tampoco argumentar mucho. De repente desaparecen las precauciones metodológicas.

    Pero nótese que, incluso aunque el maltrato fuera más habitual «antes» (¿Cuánto antes? ¿En el «franquismo»? ¿En el paleolítico? ¿En la Grecia clásica»?) o incluso un hábito «cultural», de aquí no se sigue que el maltrato actual deje de darse menos en las familias consideradas más «tradicionales», o incluso en las familias heterosexuales comparadas con las homosexuales, como parece ser el caso.

    Por último, no puedo dejar de notar su displicencia hacia problemas que son totalmente tangibles como los suicidios masculinos, como el fracaso escolar, o como la marginación social y legal que sufren crecientemente los padres. Estos temas han sido defendidos y exhaustivamente documentados incluso por distinguidas feministas, como Christina Hoff Sommers, y el hecho de que usted pretenda tacharlos a última hora como tópicos insubstanciales, o intente ridiculizarlos como si fueran temas propios de obispos, disculpe, pero sólo se puede describir como una desfachatez.

  22. Eduardo Zugasti says

    Sobre el asunto de la pornografía y su influencia en los chicos han hablado recientemente psicólogos como Philip Zimbardo o Gary Wilson:

    http://www.youtube.com/watch?v=wSF82AwSDiU

    En fin, que no son temas que me haya encontrado leyendo encíclicas precisamente. Aunque las encíclicas también las leo.

  23. También los viudos tienen un mayor riesgo de suicidio. Y quizá vuelva a ser el momento de preguntar por qué en este país se ha declarado tabú este tema y solo parecen interesar los relacionados con los desahucios cuando estamos hablando de una cifra que ronda los 4.000 anuales. Como botón de muestra es interesante la siguiente información:

    http://www.elfarodigital.es/blogs/augc/108643-suicidios-en-la-guardia-civil.html

    Hasta 2004 la prensa publicaba regularmente la cifra de muertes en ese cuerpo. Una cifra siempre altísima. En los últimos años esa información ya no se ofrece. Y lo que revelan comportamientos como los que se observan en torno a este asunto es lo poco que interesan determinados aspectos de lo masculino.

  24. Aloe says

    Sé que los hombres se suicidan alrededor de tres veces más que las mujeres (redondeando). Lo que digo que no sabemos es la tasa global de suicidios que había antes, ni desglosada ni sin desglosar, por lo que no sabemos si (y cuánto, en su caso) han aumentado. ¿Y aumentado desde cuando? Pues desde que el suicidio era un pecado grave, un delito, implicaba entierro de paria y deshonor para la familia y el muerto y por eso casi nunca se reportaba como tal.

    Los hombres cometen alrededor del 90% de los homicidios, delitos con violencia y conductas violentas en general. Eso también es una cifra conocida. Si su propensión promedio a encarar los conflictos, la frustracion y la consecución de objetivos con medios violentos es alrededir de nueve veces más alta que al de las mujeres, lo que es notable es que su propensión al suicidio sea solo tres veces más alta.
    Es decir, que también podemos ver las cifras como que las mujeres se suicidan tres veces más de lo que les «correspondería» en proporción a su propensión general a cometer hechos violentos. Que eso se deba a condiciones culturales y sociales (y por lo tanto variables) o innatas y genéticas (y por tanto invariables) es otro problema, en el que yo no entro (pero que usted debería tender, indudablemente, a achacar a lo segundo y no a lo primero, a juzgar por sus opiniones en general)

    A mi no me resultan indiferentes los males sociales, ni el suicidio, ni nada de eso. Pero creo que para diagnosticar los males sociales y sus posibles remedios la actitud adecuada es otra.
    Usted mismo señala el desempleo, por ejemplo, como otra fuente remarcable de suicidio masculino. Sin embargo, nadie le acusa (ni usted mismo, ni yo) de indiferencia hacia el suicidio porque diga, pese a eso, que 2012 ha sido el mejor año de la historia de la humanidad, con la que está cayendo en Europa al respecto (y con la que ha caído siempre al respecto en otras zonas del mundo)

    Durante casi dos décadas, el suicidio ha sido escandalosamente alto en los países del Este ex-comunistas, cuando la pérdida de empleos, descoyuntamiento de las reglas económicas e irrupción del capitalismo global sumió a millones de personas en la incertidumbre y en una mayor pobreza e inseguridad de la que tenían. No he visto a nadie defender que, por eso, hubiera que detener o lamentar el desmantelamiento de esos regímenes, sino, en todo caso, lamentar que no se hubiera hecho mejor o paliado mejor el malestar de la población.
    El efecto de la crisis actual en los suicidios es noticia diaria (a pesar del apagón informativo no escrito que opera en cuanto a este tema), y no veo que eso le haga plantearse cambiar de idea en cuanto al sistema económico, legal y social que tenemos. Ni veo que se acuse a gran escala a la academia económica de despiadado e indiferente por no planteárselo.
    En resumen, si el divorcio es una causa estadística de suicidio para algunos hombres (entre otras) habrá que plantearse cómo ayudar a la gente a afrontar los conflictos y dificultades (también en cuanto al desempleo y a las otras causas que estadísticamente lo incrementen, como la presión en los estudios, el bullying, etc.) pero no veo por qué solamente para esta causa (y no para otras) hay que decir que se debe dificultar el divorcio, o que deberíamos revertir los cambios sociales y disminuir la autonomía de las mujeres, la ayuda pública a los niños o eliminar internet, para que no haya pornografía fácil (a mi eso me daría igual, mira tú, pero me parece de todas formas un mal principio y un pésimo precedente) o las escuelas y la educaciòn, para que no haya acoso. Y así, etcétera, etcétera.

  25. Aloe, te conozco algunas frases dignas de mención pero ésta:

    «Es decir, que también podemos ver las cifras como que las mujeres se suicidan tres veces más de lo que les “correspondería” en proporción a su propensión general a cometer hechos violentos.»

    me parece de antología… del disparate claro.

  26. Aloe says

    De cuánto se maltrataba antes en las familias y cuando es «antes»… pues yo pensaba en la España de hace una o dos generaciones, que es de la que tenemos información directa (aunque no con valor estadístico).
    Pienso en unos amigos de mis padres, de los que la esposa se «golpeaba contra las puertas» todo el tiempo, sin que eso diera lugar a nada salvo comentarios indignados en voz baja. En lo que me contó una señora mayor de un pueblo castellano, de que cuando ella era joven, en el pueblo, si algún marido no pegaba a su esposa fingía que sí, para no parecer un calzonazos.
    En lo que me contó otra de un pueblo extremeño, que su padre le daba espantosas palizas a ella y sus hermanos correa incluida, hasta el punto de que el cabo del puesto de la guardia civil fue a hablar enfadado con él un par de veces… pero nadie hizo más, porque no se consideraba delito ni asunto público.
    Cuando las revistas femeninas que se compraban en mi casa tenían consultorios sentimentales, recuerdo que de vez en cuando incluían consultas acerca de malos tratos del marido. La respuesta, infaliblemente, consistía en «mucho amor y comprensión», «esforzarse en darle gusto», y «hacer examen de conciencia» sobre las propias faltas, recalcando que la buena marcha de un matrimonio era responsabilidad de la habilidad, dulzura y comprensión de la esposa.
    Esta era la España de hace unas décadas, y aunque esto no son estadísticas, es el estado social de cosas en que estábamos sumergidos. Se podrá sistematizar más este conocimiento, pero difícilmente llevar hacia atrás las series temporales, porque no hay forma ya de conseguir datos homólogos.
    Cuando una conducta se considera normal, y un derecho del cabeza de familia (aunque los abusos de ese derecho estén mal vistos), y no es un delito, ni se denuncia ni se censura penalmente, se considera un asunto privado, etc., lo lógico es pensar que está mucho más extendido que cuando pasa lo contrario.

    Cuando se empezó a hablar públicamente de este asunto en España hace unos veinte años o un poco menos fue en programas sensacionalistas de la televisión, si no recuerdo mal (una gran señal de lo que le importamos a nuestros políticos y de en dónde viven, las criaturas).
    Al poco, salieron públicamente algunas encuestas que cifraban en porcentajes bastante altos (de entre el dos y el cinco por ciento, si recuerdo bien, según cómo se definiera en la encuesta y el universo encuestado) el número de esposas o viudas que declaraban que sus maridos las pegaban o las habían pegado en el pasado. Por tanto, estamos hablando aproximadamente de 1940-1985.
    Esas cifras crearon sobre todo estupor e incredulidad, y mucha gente las consideró exageradas, supongo que porque estaban fuera de su horizonte mental, pero pienso que son bastante fiables, porque todavía España era completamente ingenua al respecto, y las contestaciones no estaban filtradas por la conciencia de que eso fuera un comportamiento ilegal, ni grave, ni tuviera consecuencias o exigiera acciones. En todo caso, más bien las infravalora, porque para muchas personas, el menosprecio continuo o la violencia física leve no eran (o son) malos tratos.

    Una consideración que sí se puede hacer es que la violencia más grave (la que implica homicidio o su intento) sí puede que esté ligada en parte a la separación o el divorcio, es decir, que las situaciones crónicas de maltrato deriven en violencia más grave solo cuando la víctima pretende escapar. Pero no creo que la solución de eso sea decirle a la víctima que no debe escapar, para no provocar al agresor ni fomentar un cambio social que su pobre cónyuge no asimila bien. Ni creo que sea verosimil que un homicida de su ex no la agrediera desde antes, y se le haya ocurrido matarla así de repente.

    De lo anterior se deduce fácilmente que si en los matrimonios más tradicionales se mata menos, eso no quiere decir que se maltrate menos: quiere decir que menos probablemente derivarán en separación y por tanto en homicidio. Y si derivan en separación, entonces usted los deja de contar en el número de los tradicionales (ya no son violencia entre esposos, sino entre ex), por lo que la petición de principio me parece evidente.

  27. Aloe says

    Emilio, muchas gracias. Yo también aprecio mucho sus asombrosos razonamientos habituales.

  28. Lo siento Aloe, la has escrito tú no yo. Te honraría que reconocieses que se trata de una metedura de pata. Culpar al de enfrente es echar balones fuera.

  29. Aloe says

    Emilio, no me ha entendido. Le estoy agradeciendo su apreciación, que me honra mucho viniendo de quien viene. Y, en contrapartida, le digo que yo también aprecio en lo que valen sus asombrosos textos. No tengo que retractarme de nada, ni creo haber metido la pata.

    Y no digamos cuando con Eduardo Zugasti (y con usted tampoco) no hay que justificar ni disculparse por consideraciones de posibles diferencias estadísticas y (quizá, aunque eso no se sabe del todo) permanentes e inevitables entre sexos, que siempre son bien recibidas y consideradas como conocimiento infalible (lo sean del todo o no).
    Me sorprende que usted, que siempre está dispuesto a considerar las diferencias innatas entre sexos como un hecho evidente y de mucho peso cuya fuerza argumental hay que defender contra los que no creen tanto en ellas, no considere igual esta.

    Yo tengo muchas más reservas, desde luego, y solo he puesto con esas reservas mi consideración, pero es que yo tengo un punto de vista ligeramente distinto (solo en parte) sobre el origen de las diferencias observadas en la conducta de varones y mujeres. Usted no debería tener ninguna duda al respecto.

  30. Eduardo says

    Asombroso razonamiento el de que las mujeres se suicidan mas de lo que «les correspondería», si.

    Bueno, lo cierto es que no se sabe cuanto le «corresponde» suicidarse a un sexo porque la tasa de suicidios y las diferencias de sexo no están escritas en los genes, y no dependen sólo de que se tenga un cromosoma Y. Las diferencias son muy variables, y de hecho están variando a medida que estamos hablando. Se sabe, por ejemplo, que la brecha de género ha aumentado durante la «crisis» económica. Naturalmente, nadie habla de esto, pero no quiere decir que los datos no existan. Segun las estadísticas del INI, entre 1998 y 2006 el porcentaje de suicidios femeninos era del 26%, mientras que bajó entre 2007 y 2010 al 21%.

    http://www.ine.es/jaxi/menu.do?L=0&type=pcaxis&path=%2Ft18%2Fp427&file=inebase

    Evidentemente, no se sabe toda la serie histórica de suicidios, no se sabe cuanto se suicidaban los hombres «antes», ese antes que cubre un infinito. Pero si existen datos en el siglo XX.

    Datos del National Center for Health Statistics de EE.UU, sobre las diferencias en la tasa de suicidios por sexo, de 1906 a 2006:

    http://3.bp.blogspot.com/_IU3iQnIt6Nc/S5Dy0GPw9kI/AAAAAAAAAY4/SzMTAr36pE4/s1600-h/ScreenShot007.bmp

    El espectacular crecimiento de la brecha de género desde los fatídicos años sesenta a veces se explica apelando a la epidemia de suicidios provocado por la guerra del Vietnam, pero una tendencia parecida se da en Gran Bretaña:

    http://ije.oxfordjournals.org/content/39/6/1464/F2.expansion.html

    Lo de la violencia doméstica. En este tema Aloe recurre a la estrategia habitual, que es sustituir el análisis y la búsqueda de evidencias, por una afirmación que debemos considerar moralmente autoevidente. La verdad, sin embargo, es que no conocemos cuales eran los niveles de violencia doméstica antes de que se estudie, así que con respecto a lo que pasaba «antes» sólo es posible hablar de testimonios y evidencias puntuales sacadas de aquí y allá. Como mucho es mas «memoria» historica, y una memoria falible y parcial, que historia positiva. Nada especialmente sólido y concluyente por más que coincida con ciertas intuiciones morales que sin embargo pretenden imponerse como si fuera ciencia de bienaventurados. Pero tal ciencia no existe.

    Es evidente que las consideraciones de Aloe sobre la violencia familiar están permanentemente moldeadas por el relato feminista que ve sistemáticamente a la mujer como víctima y al hombre como maltratador. Siempre que habla de «maltrato» (una categoría por lo demás poco clara) o de otras formas de violencia grave, se da por sobreentendido que el hombre es el perpetrador, pero lo cierto es que los estudios muestran sistemáticamente otra cosa, es decir, que la violencia intrafamiliar es en buena medida simétrica y bidireccional (ver los trabajos de Murray Straus o Richard James Gelles, o el resumen en español en escorrecto.org). También da por sentado Aloe que los niveles comparativamente inferiores de violencia doméstica en las familias biológicas «tradicionales» afectan a las instancias más graves, pero no solo, hay menos violencia familiar en general en las familias biológicas y heterosexuales, y no solo menos violencia contra la pareja, sino tambien menos violencia contra los niños.

  31. Aloe says

    Me alegro de que considere que las diferencias entre géneros no siempre ni automáticamene han de ponerse en el Haber de los genes. Eso da muchas esperanzas…

    Desde el principio de mis comentarios en esta entrada yo he tendido a echar en falta -y pedir- que concrete algo más sobre los mecanismos causa-consecuencia que postula, y sobre qué fenómenos concretos debemos deplorar y -quizá- intentar revertir.

    Tiene a su disposición una enorme cantidad de contrafactuales para concretar, para diagnosticar, para comparar y para proponer. Puesto que gran parte de las sociedades del planeta, en estos mismos momentos, están lejísimos de la «decadencia de la familia tradicional» que deplora, y además, tampoco son uniformes entre sí.

    ¿Que tipo de familia y sociedad, entre las que podemos observar actualmente (y por tanto no tenemos que limitarnos a estudios en gran parte cualitativos o a inferencias arriesgadas como pasa con las del pasado) le parece que conserva rasgos que deberíamos haber mantenido? ¿Cuáles de esos rasgos deberíamos tomar de ejemplo? ¿Que relación tienen esos rasgos con otros que son menos deseables, no sea que tengamos que comprar todo el lote y eso tenga consecuencias indeseables?

    Dejo a un lado su calificación de los años sesenta como «fatidicos», porque es un juicio de valor tan arbitrario e idiosincrásico como peculiar (normalmente se consideran como el cénit del sistema económico y social de la posguerra, de eso que se suele llamar «pacto social keynesiano» y del poderío y crecimiento económico occidentales). Es verdad que no es oro todo lo que reluce, y como ejemplo de lo que todavía nos queda por valorar de esos tiempos tenemos por ejemplo el estupefaciente (pero difícil de cuestionar) fenómeno siguiente:
    http://www.motherjones.com/environment/2013/01/lead-crime-link-gasoline
    que quizá debería llevarnos a cuestionar cosas que creiamos saber y relacionar otras que normalmente nos e relacionan.

  32. Aloe says

    Por poner un ejemplo, porsi no me hago entender: La sociedad india conserva los valores tradicionales, la división de roles entre sexos, la familia de toda la vida y en general el lote completo cuya pérdida deplora. ¿Considera que la sociedad india debería ser nuestro modelo y que porporciona a la generalidad de sus miembros un nivel de igualdad, seguridad y bienestar adecuados? Y si no ¿por qué no?. Y si algunos rasgos están bien y otros están mal ¿pueden separarse estos unos de otros? ¿Cuales y en qué medida?
    Si algún rasgo peculiar de la sociedad india (como las castas) considera que introducen rasgos no comparables que no pueden disociarse de los otros, hay otras muchas sociedades a su disposición, igualmente caracterizadas por el reinado de la familia y los valores tradicionales, que pueden servir de comparación alternativa.
    Hay incluso sociedades, como la israelí o la norteamericana, donde conviven un mainstream más o menos occidental y de tipo moderno, con minorías que viven estrictamente separadas y llevan su propio estilo de valores y familia supertradicionales. También le pueden servir.

  33. Eduardo Zugasti says

    Me imaginaba que lo de «fatídico» iba a resultar controvertido. Efectivamente esto es lo que llaman los filósofos un tipo de juicio «denso», valorativo y descriptivo a la vez. A mí en general no me gustan los años sesenta, no me gusta la «contracultura» ni la «revolución sexual» y no me gustan algunas de las consecuencias que han acarreado. Pero no es que sea una preferencia muy idisioncrásica. Echen un vistazo a Paul Johnson o Charles Murray.

    También imaginaba la réplica, pero la verdad es que jamás, jamás, he dicho ni he insinuado, ni aquí ni en ninguna otra parte, que las diferencias sexuales de conducta estén «en los genes» exclusivamente. Aquí no hay novedades. Lo que he dicho, en concreto sobre las diferencias de sexo con respecto al suicidio, es que existe mucha variedad en esas diferencias, no que no existen diferencias naturales en absoluto.

    «¿Que tipo de familia y sociedad, entre las que podemos observar actualmente…»

    Me imagino que es consciente de que esa pregunta es más fácil de plantear que de responder, especialmente para alguien que sin ser un relativista cultural, tampoco cree en la «ley natural».

    Lo que he pretendido en esta entrada es señalar algunos problemas que se derivan directamente del cuestionamiento de la familia biológica «tradicional» (se entiende que no tradicional del paleolítico), problemas que, según presumo, el paradigma «liberal» y «progresista» no está habituado a tomarse demasiado en serio. Me alegro de que, al final de la discusión, algunos de estos temas (tanto la lista de problemas como su sustento empírico se pueden encontrar fácilmente en este largo hilo) hayan podido tomarse más o menos en serio, por lo menos sin que sean automáticamente tachados como asuntos propios de los obispos.

  34. Eduardo Zugasti says

    Sobre la India, la verdad, no sé lo bastante como para tener una opinión clara sobre los costes y beneficios que para ellos ha tenido hacerse «moderno». Pero no creo que el «tradicionalismo» indio, especialmente con su sistema de castas, sea equiparable con la tradición familiar occidental.

  35. Aloe says

    La India no se ha hecho «moderna» en sus costumbres y familia, salvo en las élites minoritarias, y tampoco mucho.
    Pero si la India le pilla muy lejos, tiene otras sociedades o grupos sociales adonde mirar. Igual debería también mirar a sitios como Japon, que parecen habedrse occidentalizado a medias, o solo en algunos aspectos, y hacer comparaciones, aprovechando el hecho de que la pobreza no le distrería, como en otros casos.

    Y, hablando en general, alguien que tiene como usted esas preocupaciones y visión de la sociedad occidental, yo creería que tiene ya muy pensado lo que le pregunto, es decir:
    ¿A qué sociedad nos deberíamos parecer, si la nuestra le parece dañina?
    ¿Qué rasgos deberíamos conervar o recuperar -si podemos- y por qué?
    Esas preguntas lo normal es que se las haya hecho y tenga alguna respuesta, siquiera sea tan «densa» como sus otras opiniones.

    A mi lo de «contracultural» y «revolucion sexual» me parecen sobre todo lemas propagandísticos (favorables o contrarios) y periodismo de dominical. La mayoria de la sociedad occidental vivía en los años sesenta bajo las mismas costumbres y valores que en la década anterior.

    Me alegra ver que vamos a estar más de acuerdo de lo que parece a primera vista: si resulta que las diferencias entre sexos obedecen tanto a causas genéticas como sociales (o mejor dicho, a aquellas operando sobre estas en circunstancias cambiantes y retroalimentándose mutuamente de mcuhas formas) lo mismo vamos a estar de acuerdo en que las tasas diferentes de violencia en general y suicidios en particular dependen tanto de unas como de otras, y que a otros fenómenos les puede pasar lo mismo (por ejemplo, dado que el número de mujeres científicas ha variado desde casi cero a alrededor del treinta por ciento en pocas generaciones y para al menos algunos lugares, cabe suponer que no dependen solo de los genes, y hasta cabe suponer que todavía no hemos visto toda su variación potencial). Y, a la contra, si de otros fenómenos postulamos que tienen una variación limitada por el sustrato genético invariable, igual llegamos a la conclusión de que, aunque varíen según las circunstancias sociales, un fenómeno tan caracterizado diferencialmente por sexos como las tasas de conductas violentas (suicidio y otras) quizá muestren una tendencia geneéticamente condicionada.
    Eso no quiere decir que no podamos actuar socialmente sobre unas y otras con resultados considerables, desde luego.

  36. Eduardo Zugasti says

    Será una broma eso de de que «la mayoria de la sociedad occidental vivía en los años sesenta bajo las mismas costumbres y valores que en la década anterior». Justo en esa década aparece la «píldora», empiezan a aumentar los divorcios (en España habrá que esperar) , aumenta la tolerancia hacia las conductas sexuales, se recrudece (desde el punto de vista de las iglesias) la «secularización» y, en fín… toda la batería de datos que están al inicio del post. «Revolución sexual» y «Contracultura» son dos titulares, pero en conjunto son paraguas que abarcan fenómenos y cambios sociales reales y tangibles. Lo de «periodismo dominical» no pasa de ser otra nota de color por su parte.

    Yo no he dicho que «la sociedad» que tenemos me parezca «dañina». He hablado sobre algunas consecuencias indeseadas, y además he sido extremadamente concreto al respecto.

    Las diferencias sexuales obedecen a causas genéticas y ambientales. Jamás he insinuado otra cosa. Pero, eso sí, existen diferencias genéticas, existen diferencias evolutivas, y existen expectativas más o menos racionales y creíbles sobre lo que van a hacer y van a preferir hacer hombres y mujeres. En cualquier caso no vale ponerlo todo en la «turmix» sin hacer distinciones.

  37. maria teresa gimenez barbat says

    algún comentario a aseveraciones de Aloe: los hombre ricos SÍ que tienen más hijos. También hoy en día. Hablo de «occidente». Suelen entregarse a la monogamia seriada. Como anécdota: Rod Stewart tiene la friolera de 9 cachorrillos.
    esta frase de Eduardo me encanta porque tendemos a dar por descontado lo que hay:La “riqueza y bienestar” que hasta ahora disfrutábamos es trabajo acumulado de generaciones y de hábitos culturales heredados

  38. Me fijo ahora en esta frase:
    …algunos problemas que se derivan directamente del cuestionamiento de la familia biológica “tradicional”

    ¿Se cuestiona o se ha cuestionado seriamente o masivamente la familia biológica tradicional? (Entendiendo esta expresión a su modo, es decir, como la familia nuclear occidental de la época moderna)

    Yo no veo ese cuestionamiento, sino más bien una ampliaciòn del concepto. En términos coloquiales, sería como decir: «la familia de toda la vida está muy bien, pero yo no puedo formar una, así que voy a formar la que pueda, lo más parecida posible, pero no en todo, porque me resulta inasequible».
    Y así, la gente se divorcia porque formó una familia de toda la vida pero no es capaz de seguir con ella. O tiene un hijo sin padre efectivo, porque no ha conseguido un padre adecuado, o el que ha conseguido no quiere ejercer. O se casa con alguien de su mismo sexo, mimetizando curiosamente la familia tradicional todo lo que puede.
    (Desde luego, también está la gente que no forma una familia porque no quiere. Esa es la gente que hace eso «porque puede», es decir, porque el desarrollo económico y el nivel de vida le dan esa opción como más atractiva. Este motivo es citado en su entrada, pero no creo que sea el tema fundamental)

    En resumen, que yo no veo cuestionamiento, sino un gran prestigio y el esfuerzo por mimetizar el concepto o reproducirlo hasta donde se puede. Claro que sin renunciar a las libertades personales y a las opciones de vida que se han elegido, pero el hecho persiste.

  39. Aloe says

    Teresa Gimenez: Eso es cierto, y también que, para un país como España, igualmente empieza a ser cierto para las mujeres (el alto número de hijos empieza a dejar de ser indicativo de clase baja para empezar a ser lo contrario).

    Pero hablamos de efectos mucho menores de lo que podrían ser y bastante limitados (si comparamos con los harenes de potentados clasicos, o con los hijos de ricos/jefecillos locales de sociedades no modernas o no occidentales).

    Tener nueve hijos es una rareza para un rico occidental, pero poca cosa en muchos países de Africa, donde cualquier riquillo de pueblo tiene bastantes más (con tres o cuatro esposas, por ejemplo, más de veinte no es raro).
    Igualmente, si hablamos de que las familias acomodadas en España empiezan a ser las que tienen más hijos, hablamos de, por ejemplo, tres, frente a una media de 1,4. Nada que ver con mis padres, que tuvieron ocho, o con con mis abuelos, que tuvieron siete en ambos casos.

  40. En relación con «el trabajo acumulado de generaciones y hábitos culturales heredados» quizá convenga recordar que el actual sistema de pensiones, una de las señas de identidad del estado de bienestar están en grave peligro por la crisis demográfica. Este párrafo de este artículo nos lo recuerda:

    «Nadie nos dice la verdad acerca de la sostenibilidad de las pensiones. Porque nadie ni la izquierda ni la derecha, por miedo a perder votos, se atreve a decirla. Y la verdad es que a medio y largo plazo el sistema es insostenible. Porque el sistema es de reparto. El dinero que se recauda hoy en cotizaciones sociales de los trabajadores ocupados sirve para pagar hoy a los jubilados actuales. Aunque se aumenten un 1% las pensiones en 2013, es aproximadamente un 4% el incremento real, debido al mayor importe de las nuevas pensiones. A 30 de noviembre el número de pensionistas era de 8.165.528 y el número de ocupados era de 17.320.300, siendo la pensión media de 805 euros mensuales; es decir que la relación es aproximadamente de un jubilado para cada dos ocupados. El paro de 6 millones de personas va a seguir aumentando, según todas las previsiones hasta el 27,4% y aunque el PIB empiece a crecer tímidamente el 2014 va a ser imposible absorber durante los próximos 10 años todo el paro existente, aun con crecimientos del 2% y el 3%. La emigración de los españoles jóvenes preparados va a seguir y los emigrantes parados que aseguraban algo la sostenibilidad del sistema hasta el comienzo de la crisis van a volver en buena parte a sus países de origen. Pero lo ineluctable es la demografía. La pirámide de población ya no existe. Se ha convertido en una figura romboide cuya diagonal horizontal se va desplazando cada vez más hacia los de mayor edad; la esperanza de vida es de 78,6 años para los hombres y de 84,9 años para las mujeres. Los ocupados de entre 25 y 50 años que financian con su trabajo a los pensionistas de hoy no van a tener a quienes les financien a ellos; la relación será casi de un jubilado por cada ocupado. Comenzará a ser una realidad dentro de entre 10 y 15 años. A no ser, claro, que se descubran inmensas reservas de crudo entre Eivissa y Alicante, y se dediquen a financiar las pensiones.»

    El artículo completo aquí: http://www.diariodemallorca.es/opinion/2012/12/14/futuro-pensiones/814504.html

  41. Aloe says

    Será una broma eso de de que “la mayoria de la sociedad occidental vivía en los años sesenta bajo las mismas costumbres y valores que en la década anterior”. Justo en esa década aparece la “píldora”, empiezan a aumentar los divorcios…
    No, no es una broma. Que una cosa «empiece» no quiere decir que se generalice. Que se hable mucho de ella como algo novedoso y escandaloso tampoco quiere decir que se generalice, más bien lo contrario.

    Por poner un ejemplo: En cuanto a que los anticonceptivos orales sean tan importantes en su fecha de aparición y una causa de cambio social por propio derecho, es bastante exagerado. A la larga, desde luego, sí que han sido una tecnología de consumo de masas bastante importante, pero yo creo que mucho menos que la lavadora… 🙂

    Primero, porque ya había otros medios anticonceptivos fáciles y seguros, como el preservativo. (Desde luego, la gran diferencia con este es que su uso lo pueden controlar las mujeres involucradas y no depender de su pareja, y que los hombres no ofrecen resistencia, por la ventaja que obtienen). O el diafragma, que ha caido casi en desuso, pero que fue muy corriente, en lugares y épocas más que los anovulatorios orales. Estos fueron algo así como un símbolo y una bandera pública, pero para el control de la natalidad tampoco han sido para tanto.
    Y, segundo, porque conseguirlos no fue tan fácil al principio (no solo en España pasó eso). Una chica soltera que viviera en una ciudad pequeña no lo tenía fáil de ninguna manera.

    En general, mi argumento es que, cualquier cosa que empezara en los años sesenta, lo hizo bastante despacio en cuanto a su repercusión en la población general. Puede mirar por ejemplo las tasas de natalidad, la tasas de mujeres casadas en el mercado laboral, o cualquier variable sustanciosa de ese tipo (que sí implica cambio social real) y se ve que ese cambio tomó realmente varias décadas, más de una generación.

  42. Eduardo says

    «Y así, la gente se divorcia porque formó una familia de toda la vida pero no es capaz de seguir con ella. O tiene un hijo sin padre efectivo, porque no ha conseguido un padre adecuado, o el que ha conseguido no quiere ejercer. O se casa con alguien de su mismo sexo, mimetizando curiosamente la familia tradicional todo lo que puede.»

    La gente no decide simplemente divorciarse, como si no existiera un contexto legal y cultural y un sistema de incentivos. Las mujeres tampoco deciden simplemente tener hijos como solteras sin un sistema de incentivos. Los padres en particular tampoco desaparecen porque si de las uniones familiares o simplemente porque sean irresponsables. Mas bien los hacen desaparecer el tipo de sentencias que dictan los jueces en los casos de divorcio, en este sistema legal concreto. Lo mismo con los homosexuales. O con los solteros y los hogares unipersonales. De todas estas «nuevas formas de familia», las uniones homosexuales por cierto son las que soportan una mayor tasa de separaciones y divorcios, en especial las uniones de lesbianas. Son las que menos se parecen a la familia biológica tradicional (aunque el porcentaje sobre el total de uniones matrimoniales es estadísticamente poco apreciable).

  43. Aloe says

    Eduardo, los padres siempre han venido en todas las tallas: irresponsables, responsables, llamados Andana, cariñosos o lo contrario. De hecho, puesto que muy pocos niños se abandonan hoy en día (hecho indicutible), y se puede siempre comprobar la paternidad, creo que los padres son en general hoy más responsables de su prole de lo que han sido en general en otros tiempos. Además, se espera maś de ellos (no solo que traigan pan a casa) y aunque no uniformemente, pienso que la mayoría responde a esa demanda de mayor responsabilidad con bastante empeño.

    De lo demás que dice, completamente de acuerdo. La gente solo se divorcia cuando puede hacerlo, y en general tiende a comportarse de la manera que representa menor coste y más utilidad y bienestar para sì misma y para sus parientes cercanos. (Aunque eso a veces implique cambiar de decisión o equivocarse en las decisiones, claro)

    ¿Y exactamente que me quiere decir con eso? ¿Que lo bueno es hacerle la vida imposible a la gente y que no pueda hacer lo que quiere hacer, o ponérselo lo más difícil y costoso que se pueda?
    Ninguna ley ni costumbre presiona a la gente para que se divorcie, ni para que tenga hijos sin padre. Eso lo hace la gente ahora meramente porque puede, es decir, que si antes no lo hacía, era porque no podía.

  44. Eduardo says

    No creo que sea particularmente arcano lo que le quiero decir: le estoy diciendo que las decisiones personales con respecto al tipo de familia no se dan en un vacío social, y que hay que analizar el sistema de incentivos y la mentalidad donde tienen lugar esas mismas decisiones. También le digo que criticar y reformar ese sistema no es lo mismo que «hacerle la vida imposible a la gente». En muchos casos es justo al revés, son esos mismos «sistemas» ya dados, y que estan muy lejos de ser óptimos, los responsables directos de hacer la vida imposible de mucha gente.

  45. Francamente tal como está el patio, me parece muy fácil entender que haya tanta gente, particularmente varones, que se lo piensen mucho antes de casarse o tener un hijo.

    Si añadimos a la regulación legal del matrimonio el tipo de sentencias de divorcio que se dan y la desvalorización social de la función de padre, realmente sorprende que haya tantos que lo sigan intentando.

  46. Eduardo says

    Emilio, me imagino que conoces la tendencia MGTOW (men going their own way), que están proponiendo abiertamente la renuncia de los hombres a la paternidad y el matrimonio, e incluso la abstinencia sexual. Es una filosofía bastante extrema, con toques libertarios y algo paranoicos, pero suelen ser interesantes. Buscar en YouTube los canales de Stardusk y Barbarosssa.

  47. Aloe says

    No, si he entendido perfectamente lo que quiere decir, y le he dado la razón.
    Lo que parece que no se da cuenta del todo es de que no hay ningún aliento, estímulo o ventaja legal o social en tener hijos sin padre o en divorciarse (con respecto a tener hijos con una pareja y/o permanecer casado). Todo lo contrario. Esas son cosas que se toleran o se admiten, pero no se animan ni se consideran -en general- algo óptimo, ni deseable.

    Tener hijos sin padre sigue siendo un fracaso relativamente hablando (fracaso en evitar el embarazo, fracaso en elegir con quien tener sexo, fracaso en conseguir pareja estable y padre para los hijos…). Lo que ya no es es una tragedia personal irreversible, ni obliga a casarse de penalty forzadamente, o ser una paria, o abandonar al hijo. En el mejor de los casos, es un second best, en el peor, poner al mal tiempo buena cara.
    El divorcio sigue siendo un fracaso relativamente hablando: en elegir cónyuge o en retenerlo, un fracaso vital en la capacidad de convivir con alguien y mantener la familia. (Si no fuera así no veo como causaría depresiones y hasta suicidios, según usted mismo)

    El éxito y el logro siguen siendo, en nuestra valoración social, casarse acertadamente, permanecer casado en un buen matrimonio muchos años, y tener hijos con padre y madre. Nadie estimula o alienta lo contrario, nadie lo valora más.
    Dovorciarse o tener hijos sin pareja siguen siendo elecciones muy costosas en todos los ámbitos (nivel de vida, esfuerzo, afectos), que no se toman salvo que las alternativas se consideren peores.
    Por eso digo que la gente hace eso ahora porque puede, no porque le salga gratis o la sociedadle anime a ello. Y antes no lo hacía porque no podía, es decir, porque el nivel de vida y los valores sociales hacían los costes demasiado altos o era directamente imposible.

    De lo otro que comenta de los hombres que se apuntan a MGTOW le diré que no veo ninguna novedad en ello. Desde el monte Athos a los Padres de la Iglesia, desde la controversia que tuvo Cristina de Pizan hasta los chistes más tradicionales de toda la vida y los programas más casposos de la tele, desde el Doctor Johnson hasta Montaigne, ese discurso es tan viejo como nuestra civilización. Quizá empezó a ser menos bien visto por primera vez en la Inglaterra victoriana, pero vamos, que entre nosotros ha llenado columnas humorísticas de los periódicos a mansalva hasta no hace mucho.

  48. Eduardo says

    Es dificil explicar que el porcentaje de hogares sin padre en EE.UU haya pasado en unas décadas del 10% a más de la mitad sin ningún incentivo externo. Es demasiado embarazoso suponer que las mujeres se han vuelto increíblemente estúpidas, y los hombres increíblemente irresponsables en estos años. No es creíble. Y lo mismo para los divorcios. Hay que explicar qué hace que las alternativas sean peores.

    Si el MGTOW tiene antecedentes históricos, mejor para ellos, no veo en ello ningún inconveniente, al revés.

  49. Aloe says

    Es dificil explicar que el porcentaje de hogares sin padre en EE.UU haya pasado en unas décadas del 10% a más de la mitad sin ningún incentivo externo.

    Bueno, la tasa relevante no es esa, la tasa relevante es qué porcentaje de menores se han criado (y se crían) sin padre. Lo otro es poco claro.

    En cuanto a que «mejor para ellos», completamente de acuerdo. Mejor para ellos. Solo queria hacer notar que no puede ser alguna nueva consecuencia de alguna novedad social, porque es más viejo que las alpargatas.

    Haciendo una valoración global «densa», yo diría que cada vez que leo algún clásico del Siglo de Oro, alguna novela del XVIII o XIX o similar, vuelvo a sentir el alivio y la alegría de no vivir en esas sociedades, a las que no me cambiaría ni loca (ni para ser rica y condesa). Por supuesto, si pienso en los tiempos de mi madre, o peor, de mis abuelas, siento lo mismo. Y ya, si leo las noticias internacionales de India, Congo o México, ni digamos.
    Y eso no lo digo pensando en guerras, muertes de parto ni infecciones, no, lo digo pensando exclusivamente en los temas de que habla en la entrada.
    Leo a Balzac y pienso: ¡De buena me he librado!
    Leo a Lope o calderón y pienso: ¡De buena me he librado! Pienso en mis abuelas y me digo: ¡De buena me he librado!

    Por supuesto, todo el mundo no tiene que pensar igual. Algunos quizá no piensan que han ganado mucho ni creen que se han librado de nada. Y a lo mejor es que, en lo que respecta a ellos mismos, tienen razón.

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