Tercera Cultura
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Culpabilimetros

autor: Adolf  Tobeña

Es perfectamente comprensible que nos afanemos en buscar culpables cuando ocurren catástrofes o desgracias. Estamos tan acostumbrados a establecer nexos de causalidad verificable entre los hechos y sus inductores principales, que nos cuesta resistirnos a esa pulsión. Lo hacemos ante los traspiés o incidentes banales, nos lo preguntamos siempre ante las dolencias pasajeras o duraderas, y lo exigimos, imperativamente, ante los infortunios  y las tragedias que nos abruman.

CulpabilimetrosLos españoles nos hemos sumergido, desde hace cuatro largos años ya, en una penoso estancamiento y declive económico sin que sepamos a ciencia cierta qué nos condujo hasta ahí, quién o quienes tuvieron la responsabilidad fundamental de ese encharcamiento maligno y quién o quienes no han acertado a dar con el golpe de timón, el rumbo y las palancas que puedan sacarnos de una corriente tórpida que nos conduce al despeñadero, sin que nadie pueda, aparentemente, remediarlo. Mientras eso ocurre, andamos la mar de entretenidos tejiendo y destejiendo todo suerte de diagnósticos, escuchando a gurús y agoreros de todos los pelajes,  y señalando culpables cambiantes en función de los prejuicios y los visores mejor o peor  enfocados de cada cual y de la atalaya doctrinal o social donde cada quisque se sitúa. Ese es el deporte nacional por excelencia, en ésta época.

Sospecho, sin embargo, que a estas alturas de la travesía todo el mundo ha caído ya en la cuenta (íntimamente, al menos) de que estamos ante unos de esos problemas enmarañados y complicadísimos que tienen un diagnóstico dudoso o totalmente incierto, y que para nuestra desgracia tienen, asimismo, muy mal arreglo. De ahí la resignación, el aguante y la apatía de fondo, a despecho del engañoso vocerío reclamando salidas que ni llegan, ni se adivinan. Es una circunstancia inmejorable para que alguno de esos rutilantes Centros de Investigación Social que abrigan a equipos muy competentes en el análisis de los fenómenos cotidianos iniciara un trabajo de campo para identificar la direccionalidad de esos “palos de ciego” en la atribución de responsabilidades y en asignación de culpabilidad, vinculándolas con los intereses y las posiciones doctrinales. Seria estupendo llevarlo a cabo, porque ahí se juega el partido decisivo de la confrontación política y disponer de datos sólidos podría contribuir, por tanto, a mejorar las opciones cuando haya que decidir recambios de tripulación y de comandante en una nave que va ostentosamente a la deriva desde hace demasiado tiempo ya.

El protocolo de trabajo del sondeo es fácil de plantear. Hay que construir algunas escalas nuevas y sencillas (Culpabilímetros) para medir “la atribución de responsabilidades y la culpabilidad ante la crisis” y añadirlas a la batería usual de preguntas que se efectuan en esos estudios, para ir siguiendo el pálpito de las preocupaciones sociales. Una posibilidad sería distinguir entre las estimaciones para  “personas culpables”,instituciones culpables” y “hábitos culpables”. Es mejor comenzar por las personas, porque siempre resulta más gratificante azotar a unos cuantos muñecos. Veamos cómo iría el asunto.

Puntué Ud., por favor, entre 1 (ninguna) y  9 (máxima), la responsabilidad contraída por las siguientes figuras en las calamidades económicas que nos afligen; asigne el puntaje de culpabilidad que corresponde a cada uno de ellos y procure trabajar rápido, sin pensarlo demasiado”: Sr. Rodrigo Rato; Sr. Josemari Aznar; Sra. Esperanza Aguirre; Sr. Jose Luis Rz. Zapatero; Sr. Bernard Madoff; Sr. Francisco Camps;  Sra. Angela Merkel; Sra. Elena Salgado; Sr. Emilio Botín; Sra. Carla Bruni; Sr. Alfredo Pz. Rubalcaba; Sr. Mafo ; Sr. Artur Mas; Sra. Esther Koplowitz; Sr. Pedro Solbes; Sr. Amancio Ortega; Sr. Luis de Guindos; Sr. Manolo Chaves; Sr. Gerardo Díaz Ferrán; Sra. Carmen Chacón; Sr. Francisco Correa; Sr. Georges Bush; Sr. José Montilla; Sr. Cristóbal Montoro; Sr. Silvio Berlusconi; Sr. Florentino Pérez; Sr. Barack Obama; Sr. Santiago Segura; Sr. Ben Bernanke; Sra. Cristina Kirchner; Sr. Dominique Strauss Kahn. Completando, a partir de un piloto previo, una lista de tan sólo 20 nombres, bien escogidos, con culpables flagrantes y controles mediana u ostentosamente inocentes que permitan los contrastes válidos y unos seguimientos adecuados.

Para las “instituciones culpables”, se repetiría el mismo enunciado  inquiriendo sobre el grado de responsabilidad entre  1 (ninguna) y  9 (máxima) de: “El  Banco de España”; “los Ayuntamientos”; “El Euro”; “Los Indignados”; “El Banco Central Europeo”; “La Corona“; “la CIA”; “Grecia”; “La Junta de Andalucía”; “Bankia”; “La Unión Europea”; “Leman Brothers”; “La Generalitat de Catalunya”; “Repsol”; “la Roja”; “Alemania”; “el  Matrimonio Homosexual”; “La Caja de Ahorros de Castilla y la Mancha”; “el Bundesbank”; “Greenpeace”; “China”; “Ikea”; “el FMI”;  “El Barça”; “las ONG”; con criterios y cautelas similares.

Y para  los “hábitos culpables”, lo mismo, inquiriendo puntuaciones en esa escala del 1 al 9 en culpabilidad, para: “la Corrupción Urbanística”; “los Vuelos Low-Cost”; “los Emolumentos Abusivos en la Banca”; “el Enchufismo”; “Fumar Marihuana”; “los Mercados Bursátiles”; “la Emigración Ilegal”; “las Reformas Educativas de los Psicopedagogos”; “el Fraude Fiscal”; “El Fornicio en Clubs de Alterne”; “la Economia Sumergida”  “el Escaqueo en el Trabajo”; “las Pastillas Estimulantes”; “el Tapeo y las Cañas”; “el Fraude en el Desempleo”; “las Paellas Precocinadas”; “los Espectáculos Taurinos”; “los Botellones”, repìtiendo aquí también cautelas y abanicos similares.

Se debería trabajar, por supuesto, con muestras representativas de la población española de tamaño y entidad suficiente como para poder distinguir, luego, por Comunidades Autónomas, por adscripciones poltícas o ideológicas, por filiación religiosa o por devociones espirituales, por forofismo deportivo, así como por estratos sociales y económicos. Es fácil conjeturar el perfil característico de puntuaciones que darían los incondicionales del PP, PSOE, IU o UPYD en la escala de “personas culpables” pero ya no lo es tanto en las otras dos. Los hallazgos verdaderamente interesantes vendrían de exprimir, a fondo, las interacciones entre las afiliaciones y los patrones de resultados en las distintas escalas. Así, no debería extrañarnos encontrar bolsas de individuos de adscripción pepera, por ceñirnos a un ejemplo normativo en la España de hoy, que asignara la culpabilidad personal a los adversarios políticos palmarios, pero que en lo que concierne a la responsabilidad institucional, optara por por denostar a la Banca y al Euro, y en los hábitos culpables,  a la corruptela política, al escaqueo  y al expolio de los banqueros. Olvidando, por ejemplo, referirse a la especulación bursàtil, la inmigración o el fornicio estimulado que quizás sorprendan sobresaliendo en las estimaciones del personal de otras doctrinas.

 

Cedo gustosamente la idea para que “Tercera Cultura” se encargue de  patrocinarla junto a alguno de esos magníficos Institutos de Investigación Sociológica, que tenemos en el CSIC,  en las Universidades y en algunas Fundaciones de postín, y hago votos para que consigan una buena financiación porque el asunto lo merece. A mí lo que me fascina es la facilidad con que el personal se alinea en las terrazas de los bares y ante cualquier café, para atribuir responsabilidades expeditivas a cuadrillas bien trabadas de “culpables” (clusters, dirían los anglosajones), que denotan  y retratan los demonios de su mundo doctrinal. Pero aceptando, en el fondo y al mismo tiempo, que la mayoría, la inmensa mayoría de los culpables señalados se las apañará para escurrir el bulto, y no pocos entre ellos con prebendas y sinecuras nada triviales. No se va más allà de la descarga estentórea de mala leche porque todos los celtíberos sabemos que esos culpables contra los que bramamos, en nuestra desgracia, son definitivamente escurridizos, ya que el problema es muchísimo más complejo de lo que permite la cháchara y la caña con aceitunas.

Adolf  Tobeña

 

2 Comentarios

  1. maria cinta says

    Sí, estoy segura que algún día se estudiará esta crisis como fenómeno sociológico con afectaciones a todos los estamentos, políticos, periodísticos… Hasta cañaaceituneros.

  2. Alfredo says

    Pues lo más interesante serán los libros de quienes nos asegurarán que ellos «ya lo sabían». Establecerán nexos causales incontrovertibles. Ríete tu del «hindsight bias».

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