Mañana se sortea «el gordo» de Navidad, uno de los juegos de azar con mayor participación del mundo, que en España se celebra desde que Carlos III introdujo por primera vez esta tradición de origen napolitano, allá por 1763.
¿Pero cuál es la probabilidad real de que nos toque? En el digital de Muy Interesante publican los cálculos: Aunque cada número tienen una probabilidad del 15,69% de recibir algún premio, la probabilidad de que nos toque «el gordo» con un sólo décimo es realmente remotísima: ¡un 0,001%!
La razón por la que participamos probablemente radica en la naturaleza profunda de nuestra cognición: los seres humanos no son «agentes racionales», los seres humanos están locos. Para expresarlo a la manera de Daniel Kahneman, la decisión de participar en la lotería depende más del «sistema 1» (intuitivo, automático e irreflexivo) que del lento pensamiento estadístico, bayesiano y reflexivo.
En concreto, la decisión de jugar está particularmente favorecida por lo que técnicamente se llama «sesgo de disponibilidad«. Este sesgo implica que, en especial en condiciones de incertidumbre, tendemos a tomar decisiones que no están basadas en la deliberación racional, sino en aquello que se encuentra más fácilmente en nuestra memoria asociativa. En el caso de la lotería navideña, las imágenes televisadas de quienes son agraciados año tras año ayudan a construir una irresistible memoria emocional. Las imágenes emocionales cuentan más que el hecho de que los agraciados con el gordo sean una cantidad estadística despreciable.
Por supuesto, hay también otras razones por las que jugamos a la lotería, como el hecho de que el evento se haya convertido en un hábito colectivo, o que fomente la solidaridad entre familares y amigos que comparten la misma ilusión cognitiva, pero la naturaleza sesgada de nuestra psicología sin duda es el motivo básico.


La posibilidad de que nos toque un premio es tan remota como… el 0,001%.
La posibilidad de que nos toque EL PREMIO GORDO es tan remota como… El 0,001%.
Lo que acredita que el «Sistema 1» no es muy sensible a la diferencia entre 0.001% y un 0.00001%.
Nyet, nyet.
Lo que introdujo Carlos III fue la lotería primitiva. El Sorteo de Navidad es un invento del siglo XIX.
Efectivamente. Una probabilidad mil veces mayor no cambia la percepción que tenemos de que algo suceda. Si por ejemplo ese día, todos los semáforos en el camino al trabajo nos aparecieran en verde, sería juzgado como un signo mucho más fiable de que la probabilidad está de nuestro lado.