Autor: Claire Lehmann

Claire Lehmann

El stress y la paradoja de la felicidad femenina

Desde los años 60 las mujeres han entrado en la fuerza de trabajo y conseguido independencia financiera. Dejar los matrimonios infelices se ha convertido en socialmente aceptable. A través de las carreras, las mujeres ganan en status, disfrutan de realización intelectual y tienen menos presión para conformarse a los estrechos estereotipos de lo que significa ser una “mujer”. Se ha suavizado el estigma que existía acerca de la libre expresión de la sexualidad femenina, y la legislación está ahí para proteger a las mujeres del acoso sexual.

Entrevista con Debra W. Soh, investigadora de sexo y neurocientífica

Debra W. Soh es una investigadora de la sexualidad y una neurocientífica de Toronto, Canada. Supe de Debra tras leer su columna en LA TIMES sobre la futilidad de la crianza neutral de género. Me puse en contacto con ella porque quería saber más sobre su campo de neurociencia del sexo, su propia investigación y sus opiniones tras estudiar las diferencias de sexo en el cerebro. Debido a que el estudio del sexo y de las diferencias de sexo a menudo está trabado con obstáculos políticos, también quería tener una imagen general sobre cómo se acerca una neurocientífica de la sexualidad a algunos de estos temas controvertidos.

Que no cunda el pánico: La ciencia no es tan sexista

El pasado octubre un artículo de opinión publicado en el New York Times por Wendy Williams y Stephen Ceci afirmaba que “La ciencia académica no es sexista”. El trabajo resumía una reseña de 67 páginas publicada en Psychological Science in the Pubic interest llamada “Las mujeres en la ciencia académica: Un paisaje cambiante” [1]. Trabajando junto con dos economistas, recopilaba datos de varios cientos de análisis sobre la participación de las mujeres en las ciencias, desde las ciencias de la vida, tales como psicología, hasta disciplinas más matemáticas como ingeniería y física.

La paradoja de la felicidad femenina

Las mujeres tienen un 75% más de probabilidades que los hombres de informar sobre haber sufrido recientemente una depresión. Las mujeres también tienen un 60% más de probabilidades de informar sobre un desorden de ansiedad. Estas claras discrepancias observadas por el profesor de Oxford Daniel Freemen se encontraron en 8 de las 12 naciones que figuraban en las estadísticas. También apoyan un estudio que descubrió que las mujeres afirmaban tener mayores niveles de felicidad que los hombres en los años 60 pero que esa brecha de género hoy se había revertido. ¿A qué se debe el cambio?