23 Julio, 2017

Economía y pseudociencia

José Luis Ferreira es profesor de economía en la universidad Carlos III de Madrid. También es autor del blog  “Todo lo que sea verdad“. El texto que publicamos a continuación ha sido extraído de su libro Economía y pseudociencia. Crítica a las falacias económicas imperantes (Díaz & Pons, 2013).

Errores de concepto

economíaLa inmigración es un hecho económicamente muy similar al del comercio. La percepción de que los inmigrantes dan menos de lo que se llevan —en sanidad y educación, por ejemplo— es errónea y, en todo caso, si alguien la mantiene deberá cambiar su opinión si la evidencia es la contraria, pero nunca defenderla de manera prejuiciosa. Si un ecuatoriano nos vende sus servicios desde Ecuador o desde España, el beneficio será positivo si queremos comprar esos servicios… Claro que si nos ofrece sus servicios desde España, estará entre nosotros. Habrá objeciones a este hecho, pero no serán económicas y sí, muy probablemente, de índole xenófoba.

Errores con nombres y apellidos

Lo que no dice Navarro, pero se concluye necesariamente de estas cuentas, es que el pensionista de 2050 sufrirá una merma mayor, mucho mayor, respecto a lo que ganaba trabajando que la que sufre en pensionista de ahora. Un 5% de población dedicada a la agricultura puede alimentar al 100% de la población, pero esto ocurre por- que la agricultura es una pequeña parte del PIB. En cambio, si se dobla el número de jubilados no serán una parte pequeña del PIB a no ser que sigamos los consejos de Navarro y los tratemos como a ciudadanos que se pueden conformar con poco…Fiarse de la productividad de esta manera implica deteriorar el sistema de pensiones público basado en el reparto y fomentar el sistema de pensiones privado basado en la capitalización. Son las paradojas propias de tener opiniones pseudoeconómicas.

Narraciones macroeconómicas

De cualquier modo lo importante es entender el gran número de condicionantes a la hora de establecer si merece la pena o no el gasto púbico. Autores tan poco sospechosos como Paul Krugman, que aboga por el gasto público en la crisis que padecemos estos años, distingue los casos de EE.UU. y Alemania —quienes no tienen que pagar apenas interés por su deuda— de otros como los de Irlanda y Grecia, que deben pagar intereses altos, ya que lo que puede ser recomendable en los primeros países puede ser suicida en los segundos.

Con todo, la noción ideológicamente más arbitraria y con menos soporte en el análisis económico de todas las contenidas en el discurso de las políticas de oferta es, seguramente, la llamada «goteo hacia abajo» —Trickle down—, como se conoce a la política de favorecer a las rentas más altas, por ser las que dedican un mayor porcentaje a la inversión, con la esperanza de que esto genere más actividad económica y más beneficios que, a la larga, favorecerán también a las rentas más bajas.

Interludio metodológico

El avance no ha permitido predecir crisis, pero ha permitido saber algo acerca de ellas: por ejemplo, que aumentar el gasto público con la esperanza de expandir la demanda financiándolo con deuda a altos intereses es suicida. Durante décadas hemos visto a países asfixiados por la deuda, pero la culpa no es el gasto público de por sí, sino el derroche, la financiación con deuda a altos intereses y, en algunos casos, gobiernos que metían mano en la caja de las pensiones o de los depósitos bancarios. En vista de los derroches pasados, el Fondo Monetario Internacional, en su famoso consenso de Washington, pedía a los países mucha contención en el gasto. Hubo países que desoyeron estos consejos, pero que fueron capaces de contener el derroche y realizar gasto público productivo sin endeudarse, financiándose con impuestos. Bien por ellos, y que tome nota el FMI para valorar estas nuevas posibilidades.

Las escuelas económicas

El marxismo nació queriendo ser una visión del mundo tremendamente científica, pero los deseos no se cumplen sólo por desearlos. A pesar de haber dado una escuela de Historia notable, en Filosofía y en Economía deja mucho que desear. Su teoría del valor como el tiempo de trabajo acumulado en un bien ha resultado poco útil para explicar la realidad económica. Esto no es malo en sí mismo, puesto que la ciencia está llena de hipótesis de trabajo que hay que desechar. Lo malo es que de esa teoría se derivaban —y, además, de manera errónea— otras conclusiones, como que el capital siempre explota al trabajador apropiándose de la plusvalía, única fuente de beneficios; y lo peor es que esa falacia convertida en ley sigue persistiendo entre algunos grupos políticos.

Con la escuela austriaca se encienden muchas señales de alarma que nos previenen contra la pseudociencia: ¿dónde están los avances de esta escuela? ¿Cuándo han corregido un error? ¿Cuándo han descartado una hipótesis por encontrar otra mejor? ¿Dónde publican? ¿A quién convencen? ¿Qué datos necesitan para invalidar alguna de sus hipótesis? … En realidad no es de extrañar que esta escuela no presente avances puesto que, como decía Friedrich Hayek, su postura no es consecuencialista. Para ellos la aceptación de la libertad de mercado es un fin en sí mismo como parte de la libertad humana.

Pseudoeconomía y desregulación

En el año 2000 se adjudicaron las licencias de telefonía móvil de última generación. Los economistas defendían la adjudicación mediante subasta … in embargo, en España se adjudicaron las licencias por concurso. Esto quiere decir que se dieron a quienes cumplían una serie de requisitos impuestos por el legislador y que el precio de la licencia se decidió políticamente. En el argot económico, esta manera de adjudicar licencias se llama, un tanto despectivamente, «concurso de belleza». El resultado fue que Alemania, Bélgica, Francia, Italia y Reino Unido, que usaron el sistema de subastas, contaron sus ingresos por billones de pesetas —estamos antes del euro—, mientras que en España apenas se recaudaron 87.000 millones de pesetas. Otros países que usaron el concurso recaudaron también cantidades irrisorias —Portugal y Suecia, por ejemplo—.

Pseudoeconomía en la crisis

Ha habido, sin duda, mala economía en todo esto. Gran parte de ella se refiere a malas decisiones de los agentes: ¿Qué hace un fondo de inversiones comprando activos de los que no tiene suficiente información? ¿Qué hace una agencia de calificación poniendo nota a algo que no ha estudiado suficientemente? ¿Qué hacíamos todos pensando que la burbuja inmobiliaria no iba a estallar de esta manera tan fuerte? Otras malas prácticas se refieren a las autoridades: ¿Por qué no se hizo nada por desinflar la burbuja? ¿Por qué no se reguló de otra manera el sistema financiero? Todavía otra mala economía, y, seguramente más importante, vendrá desde los economistas académicos, que no prestaron la atención debida a alguno de estos temas o que no aconsejaron adecuadamente a las autoridades.

Las crisis son, casi por definición, impredecibles. Lo que sí puede hacer la Economía es proponer mecanismos económicos que sean menos susceptibles de presentar crisis o que una vez que lleguen se traten de mejores maneras. Aquí sí podemos juzgar a la Economía. Es como un ingeniero que puede diseñar una carretera menos susceptible de tener accidentes, pero no puede prever cuándo será el siguiente.

Los fines y los medios

Lo que importa es si alguna manera de adoptar un copago —o como se quiera llamar— permite un mejor uso de los siempre escasos recursos sanitarios. Por ejemplo, pudiera pasar que disminuyan las visitas innecesarias a urgencias o al médico de familia sin que se produzca ningún problema de desatención; o pudiera pasar lo contrario… El caso es que la respuesta a la cuestión debe ser empírica, y nunca podrá ser deducida a priori por planteamientos ideológicos —es decir, prejuiciosos—en ninguna de las dos direcciones.

El crecimiento y Thomas Malthus

No podemos crecer indefinidamente a una tasa positiva en metros cuadrados de casa, ni en número de coches, ni en kilos de comida, ni en obras de teatro estrenadas, ni en energía consumida, ni en cantidad de modelitos que estrenar, ni en hijos, ni en muchas otras cosas; pero sí podemos crecer casi indefinidamente en mejores diseños y en productos más eficientes y con más prestaciones. Por lo menos mientras el sol dure. También nos podemos quedar estancados, es otra opción.

Elección social

Simplemente es imposible saber el significado natural o ideal de la noción de justicia. Es algo que debemos ir construyendo y, para ello, es mejor si tenemos en cuenta las restricciones que nos impone el análisis económico y sus teoremas de imposibilidad.

Lo que queda en el tintero

La crítica aparentemente más rigurosa se refiere a los postulados de los modelos económicos. Se acusa a la Economía de estar basada en presupuestos falsos, de usar modelos absurdos y de no corregirse tras encontrar errores. Lo normal es que estas críticas caigan en la falacia del «hombre de paja»: se distorsiona lo que hace la Economía y se critica esta distorsión … sucede con Bernard Guerrien, profesor de Economía que debería conocer más el tema de que habla. En una revista francesa dice, por ejemplo, que la Macroeconomía es absurda porque usa modelos donde supone la existencia de un agente representativo, ignorando que desde hace varias décadas los modelos incluyen agentes heterogéneos.

 

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27 Comments

  1. Miguel

    Me sorprende lo que dice acerca de la inmigración.

    Para empezar no vivimos en un sistema 100% capitalista, el Estado controla un % considerable de PIB, ofrece servicios públicos y redistribuye la riqueza por medio de impuestos progresivos. Por lo tanto su argumento es erróneo de base.

    Que la inmigración sea beneficiosa o perjudicial depende por tanto del perfil de inmigrante. Cuando inmigrantes no-europeos con un perfil medio de baja cualificación y poca productividad (además de una tasa de desempleo enorme, casi alcanza el 70% entre los ecuatorianos afincados en España, por ejemplo, y por no hablar de la criminalidad que multiplica por 10 a la de los nacionales) llegan a España, incluso en el supuesto de que encuentren trabajo y por tanto, como dice: “Si un ecuatoriano nos vende sus servicios desde Ecuador o desde España, el beneficio será positivo si queremos comprar esos servicios”, la diferencia es fundamental:

    Ese inmigrante no está sólo recibiendo lo que se le paga libremente en el mercado por sus servicios como lo haría en caso de vendérnoslos desde Ecuador. Al residir en cambio aquí, y debido a su baja cualificación y productividad medias (y por tanto bajos salarios), está recibiendo una serie de servicios públicos con un coste muchísimo mayor que los escasos impuestos que paga con su bajo salario (cuando trabaja), porque, como hemos dicho, el sistema fiscal es redistributivo.

    Y no sólo eso, está remplazando por abajo como beneficiario de la solidaridad del resto a través de ayudas, subsidios, comedores escolares, vivienda social, etc. a los españoles más pobres. Cuando un señor de Nigeria o Ecuador te vende algo desde su país recibe X euros. Cuando viene aquí y te lo vende tú puedes seguir pagando X directamente pero además indirectamente a través del Estado estará recibiendo otros 6000 euros anuales por hijo sólo en escolarización, estará recibiendo un seguro de salud valorado en unos 1300 euros anuales por persona de su familia, está recibiendo comedor escolar para los niños, infraestructuras, subsidios si está en paro, en el futuro una pensión y posiblemente alguna operaciones o tratamiento de cientos de miles de euros a cargo del Estado, etc.

    Así que, como decía, que alguien supuestamente formado en economía pretenda que la inmigración no puede ser perjudicial independientemente del tipo de esta con el argumento de que “vender un servicio ya sea aquí o en su país es positivo para quien quiere comprar ese servicio” como si viviéramos en un sistema anarcocapitalista, cometiendo un error tan obvio, se me hadce tan inexplicable que sólo se me ocurre que quien así argumenta tenga un interés personal en promover la inmigración por pertenecer a un sector social que se beneficia de esta a costa de la clase media y baja española o por estar pagado por quienes lo hacen. La manida acusación de “xenófobos” para pretender censurar a quienes se oponen a ella me hace tristemente confirmarme en mis sospechas.

  2. Eduardo

    Bien, yo creo que este puede ser en general un problema del propio enfoque económico. Puede ser difícil de evaluar el impacto social de un asunto como la inmigración cuando sus efectos no son sólo económicos. Al fin y al cabo el análisis económico pone entre paréntesis todos aquellos aspectos de la acción humana que no se pueden analizar desde la propia categoría económica, que en el paradigma dominante de la economía tiene que ver con el sujeto “racional”, maximizador del beneficio, si bien la economía experimental y conductual ha dirigido muchas críticas hacia esta perspectiva y son conocidas (Gintis y Cia.).

    La inmigración tiene efectos no económicos. Por de pronto, si un país europeo recibe masivamente inmigrantes no europeos, su biodiversidad varía. Y como la biodiversidad influye en la conducta, salvo que partamos del presupuesto de la tabla rasa y de la negación de las diferencias naturales entre poblaciones (y este si que es un dogma pseudocientífico, por más que se presenté como “progresista”) lo más racional es esperar grandes cambios sociales. Y luego tenemos cosas como la dinámica demográfica y los hábitos reproductivos, que también varían por poblaciones. En Dinamarca se acaba de armar un lío con un trabajo de Helmut Nyborg en el que vaticina, haciendo proyecciones demográficas, que la población danesa nativa será minoritaria en unas pocas décadas si persistente las tendencias actuales. Estos son grandes efectos que es preciso considerar seriamente. Aunque normalmente no se hará, o se mirará para otro lado, efectivamente, tildando el discurso simplemente como “xenófobo”.

  3. José Luis Ferreira

    Podemos hacernos todas las cábalas que queramos. Yo puedo imaginar mil razones por las que la inmigración puede ser beneficiosa o causar problemas, pero eso no llevará a ninguna parte, por más que alguien comparta mi intuición y esté de acuerdo. Hay que mirar a los datos (y no a un extracto de un libro) para desarrollar una discusión. Los datos dicen, por ejemplo, esto:

    http://mappingignorance.org/2013/06/17/the-effects-of-immigration-on-the-labor-market/

    Y esos datos no se rebaten con creencias o intuiciones, sino con más y mejores datos que validen o refuten distintas hipótesis.

  4. Miguel

    José Luis Ferreira, de esos datos -más bien interpretaciones personales de datos de otros que hace el autor, contradiciendo en algunos a las de los autores de los mismos- no se desprende la conclusión citada: Que la llegada de inmigrantes no es perjudicial para la economía (¿la de quién?), independientemente de que lleguen trabajadores cualificados y muy productivos o analfabetos con un IQ de 70 y una tasa de criminalidad que multiplica por 10 a la nuestra.

    Un colectivo en el cual el 62% está desempleado (y de su población activa: http://www.europapress.es/latam/ecuador/noticia-espana-ecuador-casi-62-inmigrantes-ecuatorianos-estan-paro-8000-familias-sido-desahuciadas-20120315132906.html ), y los pocos que trabajan tienen un salario medio de 11.000 euros anuales (por lo que los pocos impuestos que pagan no dan ni para cubrir el 20% del gasto público que generan), y que vive en gran parte de una transferencia de rentas vía servicios públicos y subsidios de los españoles a ellos, no es beneficioso para ninguna economía más que la del agricultor sin escrúpulos que se lucra teniéndolos recogiendo limones por cuatro duros en negro los cuales pueden aceptar porque los contribuyentes no encargamos de poner el resto vía Estado.

    Esto me recuerda a las tácticas de las feministas de “género” en las ciencias sociales:

    (sustitúyase “neomachistas” por “xenófobos”)

    ¿Por qué el público y los políticos (y los periodistas) prefieren no enterarse? Excusando el obvio entramado de intereses creados e incentivos, en parte no se enteran porque la investigación contraria a las premisas ideológicas dominantes es sistemáticamente suprimida o amenazada. Esto puede resultar sorpendente. ¿No vivimos en la “sociedad abierta”? El mismo Straus explica concienzudamente qué tácticas son empleadas, pasando revista hasta siete “métodos”: 1) suprimiendo las evidencias, 2) impidiendo que se obtengan datos contrarios a la teoría de dominación patriarcal, 3) citando estudios que sólo tratan sobre violencia perpetrada por hombres, 4) concluyendo que los resultados de un estudio apoyan las premisas del feminismo cuando no lo hacen, 5) apelando a la falacia de “evidencia por cita”, 6) obstruyendo la finanación pública de programas de investigación ideológicamente molestos y, 7) si todo esto falla, cosa que ocurre a menudo, acosando y persiguiendo personalmente a los investigadores: ¡Neomachistas!

    http://www.avoiceformen.com/feminism/how-feminists-corrupt-dv-research/

  5. El gato de Schrödinger

    “Lo que sí puede hacer la Economía es proponer mecanismos económicos que sean menos susceptibles de presentar crisis”

    Precisamente la escuela austríaca, a la que ataca con tanta saña, tiene una teoría al respecto, acerca de cómo y por qué se dan los ciclos económicos, con sus correspondientes burbujas y recesiones, y cómo se pueden evitar o minimizar.

    Me gustaría saber cuál es, a juicio del autor del libro, la escuela de pensamiento económico menos pseudocientífica. ¿Alguien que haya leído el libro me lo puede aclarar?

  6. Eduardo

    Yo estoy de acuerdo con Miguel en esto. La etiqueta de “xenofobia” no es una categoría científica basada simplemente en “datos”, y se emplea desde un marco ideológico. Es una táctica para avergonzar (“shaming tactic”) a cualquiera que no comulgue con los presupuestos liberales y multiculturalistas según los cuales es malo, incluso terrible, defender los intereses de tu propia comunidad de referencia, en este caso, la de los nativos europeos.

  7. Eduardo

    Claro que los austriacos tienen una “teoría”, Schrodinger. Pero la crítica de Ferreira es más profunda. El recuerda que esta teoría, y el conjunto de hipótesis que aparentemente se desprenden de ella, no emplea los mecanismos típicos del debate científico y no se está representada en el sistema de publicación científico.

  8. José Luis Ferreira

    Lo siento, pero no voy a entrar a discutir si a artículos de investigación se contraponen noticias de prensa.

    Hay más teorías que la austriaca sobre las crisis y ciclos económicos. Lo que importa no es tener una, sino que sea válida. O varias, si es que hay varios tipos de crisis. El propio Milton Friedman se burlaba de la austriaca y mostró que los datos no encajaban con ella.

  9. Miguel

    Has pedido “datos” que el 62% de los inmigrantes ecuatorianos está en paro es un dato. Que el salario medio de los inmigrantes en España es de 11.000 euros es otro (el de los ecuatorianos aún menor), se puede consultar en el INE.

    Luego, si quieres comentamos algunos de esos “estudios”, que más bien me parecen panfletos en lo que se elije la conclusión de antemano y luego se hacen las matemáticas precisas para obtenerla (quizá por ser matemático me resulta especialmente evidente).

    Por ejemplo. Tenemos este que comentas para el caso español diciendo:

    “All this previous literature lead to Carrasco et al. (2008) 8 to study in detail the effects of the immigration wave that Spain received in the second half of the 90’s. The wave is well documented in the Spanish Census of Population, and the register of work permits to foreigners is available in the Wage Structure Survey (Encuesta de la Estructura Salarial) of 2002. The authors do not find any significant negative effect of immigration on employment rates or wages of native workers. In particular, around a 0.2% decrease of employment is related to a 10% increase in immigration in the different groups studied. The effect on wages was also negligible. Spain is not different, after all.”

    Ahora veamos. En el período 1995-2005 España fue el único país de la OCDE en el que los salarios reales retrocedieron: el poder adquisitivo del salario medio bajó un 4% entre 1995 y 2005. Ese es otro dato. Para más inri en medio de un enorme ciclo expansivo (con un pequeño paréntesis). En el mismo período España fue el país quizá del mundo que más inmigración en proporción a su población recibió. Pero el estudio nos dice que el efecto de la inmigración sobre los salarios fue inexistente. Todo eso al tiempo que la OCDE pedía más inmigración para, cito, “rebajar tensiones salariales”.

    Luego nos extrañamos de que este tipo de economía esté totalmente desprestigiada.

  10. José Luis Ferreira

    ¿Cuál es la hipótesis que avalan los datos que presenta? ¿Con qué condiciones? ¿Qué estudios ha hecho para mostrar posibles relaciones causales? ¿Qué hipótesis alternativas ha rechazado?

    Frente a estudios que usan cientos de miles de datos insesgados y que se refieren a una hipótesis concreta usted presenta un par de datos que se refieren no se sabe a qué hipótesis concreta y con eso cree que ilustra el desprestigio de la Economía.

  11. Miguel

    Oiga, todos sabemos cómo funcionan muchos esos “estudios” de las llamadas “ciencias” sociales, en especial en la economía, se tienen en cuenta las variables precisas para que de el resultado que queremos que dé. Por ejemplo, simplificadamente, ¿queremos evaluar el rol de la inmigración en la sostenibilidad de las pensiones y que el resultado sea positivo? Pues tenemos sólo en cuenta el aporte de los inmigrantes recién llegados en edad de trabajar y no el gasto que ocasionarán cuando lleguen a la vejez o si reagrupan a su familia y se traen a los padres/abuelos. O mencionamos que los inmigrantes suponen un 12% de los afiliados a la Seguridad Social, pero no que sus cotizaciones apenas llegan al 6% por sus menores salarios debido a su baja cualificación y productividad. ¿Llegan 3 millones de inmigrantes y los salarios bajan un 5%? No pasa nada, escogiendo las variables correctas conseguiremos llegar a la conclusión de que la llegada de inmigrantes eleva los salarios para que la gente trague y la OCDE consiga que lleguen más para “rebajar tensiones salariales”. Y así con todo, de esta forma se consigue llegar a conclusiones alucinadamente contrarias a la realidad (como que un colectivo que apenas paga impuestos y del que el 62% están en paro aporta más de lo que recibe), pero políticamente correctas.

    Por otro lado los pocos estudios que arrojan las conclusiones “incorrectas” acaban “desaparecidos” a lo 1984. Me gustaría saber qué fue de este del que ha desaparecido incluso la noticia de Expansión que lo citaba: http://www.expansion.com/2006/07/15/economia-politica/824784.html

    “Algunos análisis han llegado a ver en la entrada de inmigrantes la tabla de salvación, a medio plazo, con la que apuntalar la solvencia del sistema de pensiones, ante la amenaza de envejecimiento de la población. Un informe, al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, sobre el Impacto Económico de la Inmigración en la Comunidad de Madrid desmiente esta teoría y confirma el coste público de este fenómeno.

    La investigación, impulsada por la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica que dirige Fernando Merry del Val y la de Inmigración de Lucía Figar, resume la innegable aportación de los inmigrantes en la economía regional: actualmente, éstos son los responsables de un 10% del volumen total del PIB autonómico y su llegada ha explicado 1,7 puntos del crecimiento anual desde 1999. Pero, desde un análisis de ingresos y gastos, el saldo no es tan positivo: el aporte global de los inmigrantes residentes en Madrid a la Hacienda estatal ascendió a 1.115 millones de euros en 2005; mientras que su gasto en servicios sociales, sanidad y educación se elevó a 1.374 millones.

    “Desde un punto de vista cuantitativo, el aporte fiscal que realizan los inmigrantes es exiguo”, argumenta el estudio. Según éste, cada inmigrante paga una media anual de 1.468 euros en concepto de IRPF, IVA y cotizaciones a la Seguridad Social. Mientras que sus gastos en servicios sociales, sanidad y educación ascienden a 2.097. Por lo tanto, cada extranjero genera un saldo negativo de 629 euros anuales a las arcas públicas.

    Salarios más bajos
    El caso de Madrid, una región que acapara al 24% de los inmigrantes que viven en España, es equiparable al de otras autonomías con fuerte atracción migratoria como Cataluña, Valencia o Andalucía.

    Un inmigrante económico –aquel que no proviene de países desarrollados como Estados Unidos o la UE– gana un sueldo medio de entre 700 y 900 euros mensuales, un 30% menos que un español.

    Con una base salarial inferior, una propensión al consumo menor y una tasa de ahorro cercana al 35% –frente al 11% de los españoles–, es lógico que la contribución fiscal de los extranjeros sea inferior a la de cualquier otro ciudadano medio. Por ejemplo, casi toda la recaudación del IRPF de este colectivo se realiza por medio de las retenciones –180 euros al año–, ya que sus rendimientos del trabajo no superan el límite de la obligación para declarar la renta.

    Lo mismo ocurre con los impuestos que gravan el consumo (IVA). La cesta de la compra de un inmigrante cuesta 3.995 euros al año, frente a los 6.577 de un español medio. Esto es debido tanto a su menor poder adquisitivo como a su mayor tendencia al ahorro –que destinan al envío de remesas–.

    (Al ahorro para enviarlo al extranjero en forma de divisas y descapitalizar en país.)

    De este fenómeno no quedan exentas tampoco las cotizaciones a la Seguridad Social, que suponen el 65% de los ingresos públicos provenientes de los inmigrantes. La menor calidad de sus puestos de trabajo, también reduce potencialmente su aportación: en Madrid, los inmigrantes suponen un 12% de los afiliados a la Seguridad Social, pero sus cotizaciones, apenas llegan al 6% del total.

    Mientras, en el lado del gasto, la balanza es distinta. La población inmigrante en Madrid representa el 12,1% del total. Sin embargo, consume el 46% de la factura en programas sociales de la región, entre los que se incluyen, prestaciones por desempleo, fomento de la inserción laboral o seguridad ciudadana, entre otros. En el campo de la educación, un alumno extranjero cuesta anualmente 2.976 euros, cien más que un nacional. Y en el de la Sanidad, un paciente foráneo gasta una media de 502 euros año, menos de la mitad que un español, debido su baja edad media.

    Con estos desajustes entre ingresos y gastos, no es de extrañar que muchas comunidades exijan al Gobierno que la inmigración y su influencia sobre las arcas regionales sea uno de los elementos clave en la próxima reforma del modelo de financiación.”

  12. Tadzio

    Una pregunta para el autor del texto, ¿existe algún estudio sobre los efectos de la inmigración en la economía que se enfoque únicamente en el caso español? (o al menos en un mercado de las mismas características que el nuestro). El enlace que ha aportado antes parece centrarse mucho en EE UU, donde el sistema productivo resulta bien distinto.

    Lo digo sobre todo por ese concepto que se apunta: que la acaparamiento por parte de los inmigrantes de los puestos de trabajo más precarios “empuja” a los nativos hacia empleos más cualificados (así creo haberlo entendido. Pido disculpas si me he equivocado). Me resulta difícil, como a Miguel, creerme que sea tan fácil conseguir un mejor puesto de trabajo con las tasas de paro que tenemos en nuestro país y dado el perfil de la mayoría de nuestras empresas (salarios bajos y escaso valor añadido).

    Además, como ha dicho Eduardo, me gustaría ver algún estudio donde aparte de variables económicas se tengan en cuenta otros datos, tanto psicológicos como biológicos (por ejemplo, la competición intraélite, que en el caso de la inmigración creo que puede arrojar luz a muchas cosas).

    De todas formas, creo que todos los comentaristas del artículo están de acuerdo en al menos en una cosa: La mayor parte de las decisiones políticas que se han tomado estos años se han hecho obedeciendo a una serie de hipótesis e ideas creadas a priori, sin ningún tipo de base empírica. Eso sin contar con que muchos presuntos estudios “científicos” han utilizado datos sesgados o incompletos, amañados adrede para hacernos tragar con una serie de ideas y valores. Como si hubiera cosas que son buenas por sí mismas, aunque no aporten nada.

    No creo que hubiera intereses oscuros detrás de estas manipulaciones. Más bien pienso que la realidad es, como ha demostrado la ciencia, contraintuitiva y desagradable, y que choca en la mayoría de las ocasiones con esos modelos teóricos tan lógicos y perfectos (socialismo, liberalismo, marxismo, socialdemocracia, anarquismo…), esos que intentan explicarlo todo y al final se caen como un castillo de naipes cuando se enfrentan con la experiencia.

  13. José Luis Ferreira

    Tadzio:

    En el enlace de mi primer comentario hay referencias a artículos para el caso de España.

    Dice usted:

    “Me resulta difícil, como a Miguel, creerme que sea tan fácil conseguir un mejor puesto de trabajo con las tasas de paro que tenemos en nuestro país”

    y no sé por qué lo dice, no creo que ni yo ni nadie en los trabajos enlazados se haya dicho lo contrario.

    Dice usted:

    “me gustaría ver algún estudio donde aparte de variables económicas se tengan en cuenta otros datos, tanto psicológicos como biológicos”

    A mí también, pero todavía estamos lejos de integrar todas estas facetas en una teoría. Esto no quita que no podamos tener unos cuantos conocimientos parciales, como las conclusiones tercas acerca del efecto beneficioso de la inmigración en las variables económicas. Los efectos en las variables psicológicas o biológicas los analizarán psicólogos o biólogos.

    Las decisiones tomadas por los políticos justificadas por teorías o hipótesis sin evidencias no dicen nada acerca de la investigación económica, solo dicen algo acerca de la mala toma de decisiones de nuestros políticos. Tendría que ser más concreto acerca de los estudios “científicos” sesgados. Seguro que hay, como en todas partes, pero la revisión por pares está para evitar que se cuelen demasiado y para que sean detectados.

    Finalmente, que yo sepa solamente el liberalismo (no el neoliberalismo) y la socialdemocracia tienen un modelo teórico lógico detrás. Las demás doctrinas que nombra no lo tienen.

    Miguel:

    Todavía no lo he leído.

  14. Luis Mella

    Primero, cabe destacar qué no solo desconoce la escuela austriaca, sino también desconoce sobre los límites metodológicos del testeo empírico, ósea, desconoce sobre filosofía de la ciencia y metodología de la investigación. Cabe destacar que su tesis es errónea porque:

    1. La escuela austriaca no puede ser una pseudociencia porque parte de un método hipotético deductivo, dígase, altas hipótesis o conjeturas (en el sentido Popperiano) en el cual si bien Mises les llama axiomas (pero no en el sentido de axiomas de la matemática y de teoremas de cálculo ya que como sabemos, la idea de fundamentar esto quedo en el olvido con el teorema de la incompetitud de Gödel), donde se incluyen sus buenos supustos empíricos o hipótesis ad hoc por ejemplo, desutilidad del trabajo en Mises (La acción Humana), los supuestos empíricos sobre las condiciones institucionales para entender el proceso de mercado libre genuino(Hayek)o las condiciones empíricas de instituciones que son intervencionistas (Mises, La acción humana), los supuestos empíricos sobre el grado de alerta empresarial (véase Kirzner: Profit and entrepeneurship), por lo tanto, a lo sumo, la teoría austriaca es a lo sumo un intento de descripción del proceso de mercado, así que se sitúa en el nivel teorético que es el nivel de análisis fundamental.

    2. La evidencia empírica como testeo, tiene sus límites como algoritmo metodológico, ya que como sabemos desde Popper en adelante[1] el testeo empírico siempre implica que haya una carga teórica que le da sentido a las observaciones, ya que a lo sumo, las teorías no son instrumentos que sirven para medir ya que es imposible mantener una relación causal entre los fenómenos que hacen posible deducir las relaciones matemáticas que se expresan en los modelos, sin esto, el poder modelizar sería imposible si no se ENTIENDEN o se INTERPRETA por medio de la teoría los fenómenos empíricos[2]. Una observación es incontrastable, no se puede transmitir de una mente a otra de manera objetiva por ende no puede ser tratada de manera similar que un enunciado, el lenguaje es público y objetivo (en el sentido de que permite su contrastación intersubjetiva), esto es en esencia que un enunciado es ante todo una oración descriptiva, en tanto que la observación es una vivencia, un contenido o estado mental de una mente individual, algo de naturaleza diferente. Por ende deben de puntualizarse como dos cosas diferentes antes de meterlas en el mismo saco ya que ver una pared blanca no es suficiente para corroborar el enunciado “esa pared es blanca”, por eso Popper (el cual esta idea estaba en Mises y en Hayek; ya verás el por qué el rechaza el testeo empírico tal cual lo entiende la ciencia económica, que está muy arraigada al positivismo lógico) distingue dos categorías para tratar de demostrar y dar con esa solución al problema de la base empírica:
    a. La tesis categorial entre enunciado y observación
    b. La tesis categorial de la carga teórica de los fenómenos empíricos.

    Como te expliqué anteriormente, las observaciones son incontrastables, por ende, no pueden exteriorizarse objetivamente para ser discutidas racionalmente, en cambio, el lenguaje al permitir la contrastación intersubjetiva, por ende, para que las observaciones tengan sentido, deben de estar provistas de contenido analítico (es decir, de teoría)para que las observaciones puedan discutirse racionalmente, y ese contenido analítico viene por el conocimiento teórico privilegiado por el observador dado el contexto, o sea, de un conjunto de teorías aceptadas que determinan que el acto de observar sea necesariamente una interpretación de cierta parte de la realidad realizada a partir de ese marco teórico.

    Por lo tanto, como bien sugiere Popper, no hay distinción entre términos observacionales y términos teóricos,(ni tampoco entre contexto de justificación ni contexto de descubrimiento) como siguiere el positivismo lógico, dígase la mera distinción analítico-sintética tan tajante como la ciencia económica, basada en el positivismo lógico sugiere. Por lo tanto, la idea epistemológica de que si el enunciado no es analítico, entonces se puede reducir (esto se le llama reductivismo) a una experiencia observacional, que es la idea de la cual partes (no solo tú, sino también Friedman que a lo sumo cabe destacar que hizo todo un hombre de paja acerca de la teoría austriaca del ciclo, a la hora de “refutarla”[3]) para refutar o concebir la escuela austriaca como “pseudo-ciencia” es a lo sumo, insostenible.

    Si has entendido esto, entonces sabes que toda teoría no puede refutarse o falsarse de manera aislada, solo por la evidencia, sino en conjunto de otras teorías e hipótesis, esto en epistemología se le llama Tesis Duhem-Quine. Esto se debe a que cuando una teoría se somete a un test empírico no la refuta solamente la evidencia, sino en contenido teórico detrás que se asume dado el contexto del test, pero no solo eso, no solamente el contenido sintético de la teoría se somete a revisión, sino también el esquema analítico (la teoría o el “modelo” en el caso de que seas una persona que considere las teorías como meros instrumentos), esto significa que hay que revisar las teorías subyacentes que dan sentido a esa observación o de donde parte esta misma, para dar una hipótesis de solución para que luego sea testeada y si la hipótesis ad hoc es correcta, la teoría es corroborada (por lo tanto, la evidencia empírica no destruye una teoría).

    Por lo tanto la refutación de Friedman fue a lo sumo un intento de refutación de manera aislada(que es lo que algunos falsacionistas como Imre Lakatos llama “falsacionismo ingenuo” que es a lo sumo el mismo lenguaje del positivimo lógico pero con las palabras verificación y refutación cambiadas por “corroboración” y “falsación”), osea, totalmente descontextualizada de la teoría a criticar.

    3. Ya después de esta charla metodológica, podemos entender por qué Mises rechazaba el testeo empírico tal cual lo entiende el positivismo lógico. Ya que a lo sumo, como su praxeología se entiende como una teoría general de la acción humana, que busca entender la dimensión económica (algo más particular), y describir el proceso de mercado (algo más particular) osea, es un método hipotético-deductivo, donde precisamente los datos (la historia) es analizada por la teoría, cuando la teoría no concuerda con las observaciones históricas (que a lo sumo, toda evidencia empírica en ciencias sociales es evidencia histórica, por ende interpretable subjetivamente)solo a la luz de otra teoría que explique mejor el fenómeno, esa teoría puede ser elegida o salvo que se de una contextecualización (que esto sería, dar una hipótesis ad hoc)lo cual es coherente que Mises si bien estaba un poco alejado de muchos planeatemientos de Popper y de otros filósofos de la ciencia, su epistemología es en gran medida (salvo quizás algunas puntualizaciones) coherente con lo que estos dicen. Solo desde el nivel teorético se puede refutar teorías.

    Así que considero que deberías revisar tu concepto de ciencia ya que si por ciencia entendéis todo lo que se puede reducir al testeo empírico, a lo sumo es errónea, ya que el método de testeo a lo sumo tiene límites y pretender sobrepasar esos límites para tratar de delimitar lo que es o no ciencia, es a lo sumo una idea dogmática que debería de morir, dado lo explicado aquí, ahora ante todo, este comentario está sujeto a críticas.

    ————
    [1] Karl Popper, Conjeturas y refutaciones, pág. 150
    [2] Karl Popper, Conjeturas y refutaciones, pág. 143.
    [3] Juan Ramón Rallo, Refutó Milton Friedman a los austriacos? http://juanramonrallo.com/2013/05/refuto-milton-friedman-a-los-austriacos/

  15. Alberto Althaus

    Refute la siguiente afirmación: supongamos que crea un modelo matemático que logra predecir con precisión el comportamiento futuro de los actores económicos, por ejemplo, los precios futuros o cuándo se producirá una crisis. Si se publica ese modelo económico los actores modificarán sus comportamientos futuros en base a los nuevos conocimientos por lo que se modificará la realidad y si no lo publica será un conocimiento inútil. Los modelos matemáticos tiene sus límites uno es el que señalo pero hay otros que señala la misma Escuela Austríaca de Economía aquel es un límite impuesto a la ciencia económica que nunca podrá superarse.

  16. Alberto Althaus

    Otro problema del modelo matemático en economía es que la predicción no puede ser más o menos exacta. El modelo si no predice exactamente no es matemático sino que es pseudocientífico. Si se parte de datos se debe llegar a predecir datos futuros de manera exacta. Lo que sucede es que muchas veces se hace un salto indebido que es una falacia de lo cuantitativo a lo cualitativo, o sea, se parte de un modelo cuantitativo y cuando se predice se tiene en cuenta la calidad de la teoría, se hace un modelo matemático se llega a una conclusión no expresada en forma matemática que es una hipótesis o teoría y se aplica esa teoría para predecir el comportamiento futuro, pero entonces lo que está haciendo el economista no es más que una predicción de tendencia o patterns prediction similar a la de los austríacos con el agravante de que no la reconoce como tal y que atribuye a la ciencia económica una exactitud matemática que no tiene (una cosa es aplicar las matemáticas a una realidad y otra que se pueda llegar a una solución matemática en ese terreno). Se cumple así una falacia similar a la que planteó Hume en las ciencias sociales pues se hace un salto indebido de lo matemático a lo cualitativo en la selección de la teoría a aplicar para la predicción económica.

  17. Alberto Althaus

    Microcuento:
    Un empresario va a ver al ingeniero que tiene que construir un edificio de diez pisos de altura. El ingeniero le dice que según sus estudios y planos sólo existe un 1% de probabilidad de que el edificio se venga abajo.
    El empresario lo insulta de arriba a abajo, le exige que haga nuevamente los números y planos y le advierte que va a pedir una segunda opinión sobre su trabajo.
    Luego, se dirige a la oficina contigua donde trabaja su economista.
    A éste le ha encargado llevar a cabo los estudios sobre la rentabilidad de la construcción del edificio.
    El economista lo recibe, le sirve un café, le muestra el modelo matemático que ha fabricado para prever los resultados del negocio y le dice según él considera y si no surgen otros imprevistos existe sólo un 10% de probabilidad de que la inversión que va a realizar sea un mal negocio.
    El capitalista le agradece por el trabajo, le pregunta por sus honorarios y se va de la oficina muy contento.

  18. Alberto Althaus

    Lo mío no es tanto una defensa de la escuela austríaca es más bien una crítica a la microeconomía que se enseña de manera matemática. Uno puede defender una posición demostrando que la otra es más ineficiente.
    Se lo trataré de explicar didácticamente con un Microcuento de mi autoría intelectual:
    Un empresario va a ver al ingeniero que tiene que construir un edificio de diez pisos de altura. El ingeniero le dice que según sus estudios y planos sólo existe un 1% de probabilidad de que el edificio se venga abajo.
    El empresario lo insulta de arriba a abajo, le exige que haga nuevamente los números y planos y le advierte que va a pedir una segunda opinión sobre su trabajo.
    Luego, se dirige a la oficina contigua donde trabaja su economista.
    A éste le ha encargado llevar a cabo los estudios sobre la rentabilidad de la construcción del edificio.
    El economista lo recibe, le sirve un café, le muestra el modelo matemático que ha fabricado para prever los resultados del negocio y le dice que según él considera y si no surgen otros imprevistos existe sólo un 10% de probabilidad de que la inversión que va a realizar sea un mal negocio.
    El capitalista le agradece por el trabajo, le pregunta por sus honorarios y se va de la oficina muy contento.
    Esto pasó en España antes de la burbuja inmobiliaria.

    Lo que dice el cuento es que las predicciones matemáticas que se realizan no predicen de manera eficiente lo económicamente trascendente.
    Lo importante es que el conjunto de la teoría económica sea más eficiente al momento de predecir eventos futuros (no está probado que la escuela de Chicago tenga mayor capacidad para predecir eventos futuros que la escuela Austríaca más bien parece que la Escuela Austríaca tiene gran capacidad de predicción y eso es una señal de alarma de si hay ciencia o no) pero saltar de la exactitud al error eso no puede hacerlo un modelo matemático de economía sin dejar se ser matemático y sin estar en el error.
    Por supuesto, que es conveniente el sentido común de un empresario o economista que maneja cierta teoría a la nada pero ello no es suficiente para poder afirmar que se trata de conocimiento científico basado en las matemáticas aunque se cubran de números los estudios y, por supuesto, que dicho sentido común puede expresarse laxamente en porcentajes y sin mucha seriedad ni precisión y advirtiendo que hay infinidad de variables que no considera el modelo lo cual en realidad es una buena excusa para el error.
    Pero si el modelo matemático falla al momento de predecir falla el modelo.
    Por ejemplo, si Ud. podría hacer un modelo que pudiera prever los precios futuros de los productos con un setenta por ciento (70%) de acierto por un período de varios años eso sería extraordinario pero no puede y si dice que puede entonces no cumple con el título de este blog: “decir la verdad” porque nadie conoce el futuro pero como señalé aunque por una revelación divina pudiera fabricar ese modelo económico exacto los actores económicos modificarían sus comportamiento frente al modelo al hacerse público por lo que el conocimiento del modelo cambiaría la realidad.
    Ahora si no puede predecir con un 70% de acierto de manera matemática los precios futuros por un período de varios años de un solo producto cómo considerar que pueda predecir algo en economía algún evento futuro de manera matemática más bien parecería que cuando ésto sucede es simple casualidad.

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  20. nombre

    Los economistas son los pensadores más influyentes del momento, muy por encima de los grandes biólogos o físicos. No es de extrañar, porque sus recomendaciones pueden tener efectos devastadores o salvadores sobre millones de personas. Y sin embargo, según se menciona en un artículo publicado hoy en la revista Science, durante décadas, muchas afirmaciones con relevancia para la elaboración de políticas económicas se sustentaban en argumentos teóricos sin contrastar y correlaciones no concluyentes. En los últimos diez años, la inclusión de prácticas científicas más sólidas, como los ensayos aleatorizados, ha mejorado la fiabilidad de los resultados, pero según los autores, liderados por el economista Edward Miguel, de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), es necesario mejorar la transparencia de las ciencias sociales para mejorar su impacto y su credibilidad.

    Los investigadores afirman que aún existen incentivos y formas de trabajar dentro de las instituciones en las que se desarrollan las ciencias sociales que dañan sus resultados. En un problema que se comparte con otras ciencias, como la psicología y la medicina, los resultados negativos, la repetición de trabajos para comprobar que sus resultados eran correctos o los resultados desconcertantes tienen menos posibilidades de aparecer publicados que otros positivos o más pulcros.

    Además, “las revistas de ciencias sociales no obligan a adherirse a normas de información o registro de estudios”, afirman los investigadores. Esto hace que muchos científicos, al no tener que enseñar las tripas de su trabajo, tengan la tentación de mostrar y analizar solo los datos que les convengan para facilitar la publicación del artículo. Así, es posible que seleccionen un grupo de resultados positivos extraídos de un estudio mayor que en conjunto solo produce resultados contradictorios o que anulan la hipótesis planteada.

    Como ejemplo de investigación defectuosa, en la presentación de su iniciativa por la transparencia en las ciencias sociales, los autores citan el caso del artículo de 2010 de los investigadores de la Universidad de Harvard Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff. En él se vinculaba un alto endeudamiento de un país con un bajo crecimiento y se afirmaba que cuando la deuda supera el 90% del producto interior bruto (PIB) la economía se ralentiza. Este estudio fue esgrimido por dirigentes políticos como el comisario de Economía europeo Olli Rehn para justificar políticas de austeridad, con resultados, como poco, mejorables. El mismo Wolfgang Shäuble, ministro de Finanzas de Alemania y gran defensor de las políticas de recorte, afirmó creer “firmemente en investigaciones como las de Rogoff y Reinhart, que demuestran que, si alcanzas un determinado nivel de deuda pública, aumentar el déficit y la deuda no generan crecimiento, sino que lo dañan”.

    En 2013, sin embargo, otro estudio, de la Universidad de Massachusetts, reveló que Reinhart y Rogoff, en parte gracias a los fallos que denuncia en Science el equipo de Miguel, omitieron datos disponibles a la hora de realizar su análisis y utilizaron una metodología muy discutible que incluía el uso poco ortodoxo y fallido de una hoja de Excel. Uno de los artículos utilizados para dar empaque a medidas que tuvieron efectos nefastos sobre la vida de millones de personas en todo el mundo tenía defectos graves.

    Tres recomendaciones

    Para mitigar el riesgo de que esta mercancía defectuosa se siga colando como ciencia sólida, los autores del artículo de Science hacen una serie de recomendaciones. En primer lugar, piden algún tipo de norma a la que haya que adherirse y que requiera, entre otras cosas, que se pueda acceder a todas las medidas, manipulaciones y exclusiones de datos que se hayan realizado para alcanzar las conclusiones finales del estudio.

    Además, se reclama que haya un registro sobre cómo se va a realizar el análisis de los datos antes de llevarlo a cabo, para distinguir si se está probando una hipótesis o simplemente haciendo exploración. Sabiendo cómo el investigador analizará paso a paso los datos antes de que los haya visto será más fácil evitar que una vez que los observe adapte la forma de analizarlos a los resultados que desea obtener.

    Por último, Miguel y su equipo reclaman que los materiales empleados en la investigación se archiven y se compartan a través de canales que los hagan accesibles, una vez terminada la investigación, para que otros científicos puedan poner a prueba las afirmaciones realizadas en un artículo determinado.

    Entre los culpables de los defectos que quieren corregir, los autores del estudio mencionan la presión por publicar que sufren los investigadores y la tendencia de muchas revistas a preferir resultados positivos sobre los negativos o los que replican otros hechos antes para comprobar su veracidad. En muchas ocasiones, reconocen, la presión lleva a hacer todo lo que es justificable para acumular la información necesaria para hacer un estudio publicable, algo que no siempre está relacionado con la obtención del conocimiento más interesante.

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