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Publicado por el 16 feb, 2013 en Ciencia cognitiva, Psicología evolucionista | 19 comentarios

A los ateos les falta empatía

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Según un trabajo publicado por los científicos cognitivos Ara Norenzayan, Will Gervais y Kali Trzeniewski (2012), la empatía es un mediador entre los desórdenes de espectro autista y la falta de creencia en un Dios personal. Las personas que tienen más dificultades para leer las mentes de los demás, al menos en la muestra de sujetos estadounidenses, también tienen menos probabilidades de creer en un Dios personal.

Publicado por Tom Rees en Epiphenom

Este es realmente un estudio de mediados del año pasado que no tuve tiempo de comentar (había varios estudios del mismo equipo, y este terminó al fondo de la pila). Pero, me alegro de haberlo hecho.

El estudio está dirigido por Ara Norenzayan y Will Gervais en la universidad de British Columbia, Vancouver, Canda, y ha colaborado Kali Trzeniewski en la universidade de California, EE.UU.

Estaban intrigados por un estudio anterior que encontró que las personas autistas tenían más probabilidades de ser ateos. Querían saber si eso era cierto, y si era cierto, querían saber por qué.

Prepararon cuatro estudios separados. El primero reunía a un pequeño grupo de individuos autistas con un grupo de neurotípicos, y encontró que los individuos autistas eran menos religiosos.

El segundo se fijaba en un grupo de estudiantes canadienses, y encontró que aquellos que informaban sobre más síntomas de autismo también eran menos religiosos. El estudio tres se ampliaba hasta un grupo de 725 americanos adultos reclutados a través del Mechanical Turk de Amazon, el estudio cuatro se fijaba en una muestra de 425 adultos (parte del panel de una encuesta pagada).

Una y otra vez, encontraron que los síntomas de autismo correlacionaban con la falta de creencia en Dios.

Pero sus análisis iban más lejos. Preguntaron también sobre su empatía (empleando cuestiones como “A menudo encuentro difícil juzgar si alguien está siendo rudo o amable” y “Soy bueno prediciendo cómo se sentirá alguien”).

 

La "mentalización", pero no la sistematización, media el efecto entre espectro autista, género y creencia en un Dios personal

La “mentalización”, pero no la sistematización, media el efecto entre espectro autista, género y creencia en un Dios personal

 

Encontraron que la empatía también correlacionaba con las creencias. No sólo eso sino que, utilizando una técnica estadística llamada “bootstraping”, encontraron que la explicación más plausible para la correlación era que el autismo estaba relacionado con una falta de empatía, lo que a su vez se relacionaba con la carencia de creencias (Ver figura).

En otras palabras, la falta de empatía era el factor “entre medias” que mediaba las relaciones entre el autismo y la falta de creencias.

Ahora han probado también otras explicaciones potenciales. Por ejemplo, han medido también algo llamado sistematización, que trata sobre “la aptitud para, el interés en y el razonamiento sobre objetos y procesos mecánicos o físicos”, medido mediante cuestiones como “Me fascina cómo funcionan las máquinas” y “Encuentro difícil entender la información que me mandan los bancos sobre diferentes sistemas de inversión y ahorro”.

Como la empatía, la sistematización correlacionó tanto con ser hombre como con el grado de empatía (aunque en la dirección opuesta: los autistas son mejores sistematizando que los neurotípicos). Pero, a diferencia de la empatía, no se halló que “mediara” el efecto del autismo en la religión.

También se fijaron en aspectos de la personalidad (carácter agradable y escrupulosidad) y evaluaron si era relevante la asistencia a la iglesia, basándose en la idea de que ir a la iglesia con otras personas podría mejorar simultáneamente la empatía y disminuir la creencia en Dios. Pero nada de esto pudo explicar el efecto.

En el cuarto estudio, también pusieron a prueba otra medida de la lectura de la mente. En este, se les mostró a los participantes imágenes de ojos y se les pidió que escogieran las palabras que describían mejor el sentimiento o el pensamiento de la persona en la imagen. De nuevo, se encontró que una alta habilidad en esta tarea mediaba las relaciones entre la religión y el autismo.

En resumidas cuentas, estas son buenas evidencias de que, al menos en el tipo de religión favorecida en los EE.UU, la falta de habilidad para empatizar y leer las mentes de los demás está relacionada con una disminución en la creencia en dioses personales. ¿Pero por qué podría ser esto?

En realidad, esto encaja bien con otra investigación según la cual la soledad puede hacer que disminuyan las creencias en lo sobrenatural. Y también encaja con estudios de neuroimagen que encontraron que las personas muy religiosas que practican la oración personal emplean las mismas partes del cerebro que cuando hablan con un buen amigo.

Parece que una parte esencial de las creencias en un Dios personal es la capacidad de relacionarlas con un amigo personal. Quizás no sea tan sorprendente que las personas cuyas mentes no funcionan tan bien en esto tengan menos probabilidades de creer.

 

Referencia: Norenzayan, A., Gervais, W., & Trzesniewski, K. (2012). Mentalizing Deficits Constrain Belief in a Personal God PLoS ONE, 7 (5) DOI: 10.1371/journal.pone.0036880

19 Comentarios

  1. Has cometido un error lógico:
    Que los no empáticos sean con gran probabilidad ateos, no significa que los ateos sean no empáticos.
    Del mismo modo que si las personas con sobrepeso suelen tener mala salud, no significa que la gente con mala salud suelan tener sobrepeso.
    Y si no es como digo, no lo he entendido.
    Pero vamos, que la correlación del estudio no va en los dos sentidos, creo.

  2. Totalmente de acuerdo con AlbertodeFco. No es igual decir que mientras más grande es un incendio más bomberos acudirán al lugar, que decir que mientras más bomberos en un lugar, más grande el incendio.

  3. Los titulares son titulares. En concreto, lo que este nuevo estudio ha averiguado es que el mediador entre el ateísmo y los síntomas autistas es la empatía, no la sistematización.

  4. Para que estudios como estos tengan alǵún sentido (mejor dicho, para que permitan extraer las conclusiones que se pretenden extraer de ellos), habría que repetirlos con personas de una sociedad mayoritariamente atea, o al menos (si de eso no hay) lo más alejada posible, en sus tradiciones y en su estado actual, de tener creencias socialmente extendidaa sobre dioses personales y todopoderosos.
    Para ver ver si da lo mismo, es decir, a ver si resulta que la población es mayoritariamente atea pero los más cercanos al espectro autista son MÁS ateos aun… o no, porque lo son lo mismo, o porque lo son menos.

    Porque en otro caso, lo mismo lo que se está encontrando es meramente la tendencia de las personas más empáticas a creer lo mismo que cree la mayoría de personas que les rodea, sobre todo en lo que respecta a creencias muy cargadas emocional y valorativamente, como es la creencia en Dios en Estados Unidos.

    Porque vete a saber si repiten el estudio, pero referido a alguna creencia patriótica, o a celebrar la navidad, o a seguir el fútbol, o a telefonear a su madre el Día de la Madre… y les da un resultado parecido.
    Cualquiera entonces sacaría la conclusión de que las personas más empáticas lo que les pasa es que son “más majas”, tienen más sentimientos y están más cerca de los sentimientos colectivos que comparten con los demás, sean estos los que sean.

    Lo cual no sería nada sorprendente, pero no sería lo mismo que se pretende haber demostrado.

  5. Por eso el autor precisa que las evidencias se aplican al “tipo de religión favorecida en EE.UU”. En Noruega seguro que hay menos diferencias, aunque apostaría, en función de lo que ya se sabe sobre el efecto psicosocial de las religiones incluso en los países escandinavos, a que los creyentes en dioses personales siguen teniendo más empatía y más características prosociales.

    Anecdóticamente, yo en este tipo de test doy niveles bajísimos de sistematización y altos de empatía, pese a ser ateo. Este mismo equipo tiene otro trabajo sobre tipos de ateísmo. Es probable que haya una variedad de perfiles psicológicos asociados al ateísmo, aparte de los condicionantes socioeconómicos.

  6. Las apuestas están bien, pero la prudencia al sacar conclusiones está bien también.
    Yo no apostaría por ese resultado con tanta seguridad, hasta haber visto al menos qué pasa con otras creencias también bien valoradas (a lo mejor habría que escogerlas más cuidadosamente que en mi ejemplo, pero de ese tipo). Porque si se distribuyen parecidamente, no sería buen síntoma.

    Y, en un país como Noruega, lo que valdría la pena es introducir como variable las creencias del entorno de cada persona estudiada. ¿Son más, lo mismo o menos ateos que ese entorno particular?

    En fin, que las neurociencias tienen un filón, pero deberían tener cuidado al explotarlo y no caer en los sesgos y las correlaciones poco controladas, tan naïves como si no estuvieran midiendo fenómenos sociales sino bacterianos: están midiendo fenómenos sociales, y todo control es poco.

  7. El estudio en el que se basa este post no es estrictamente de neurociencia, y tampoco es solo un estudio de correlaciones, es un análisis de la mediación entre rasgos psicológicos (sistematización, empatía), en personas neurotipicas, no en autistas, y ateísmo. Además se basa en poblaciones distintas (aunque todas en EE.UU, de ahí las limitaciones). Lo que si ocurre es que hay estudios de neurociencia que convergen en una conclusión similar.

  8. ¿A saber?

  9. Schjoedt, U., Stodkilde-Jorgensen, H., Geertz, A., & Roepstorff, A. (2009). Highly religious participants recruit areas of social cognition in personal prayer Social Cognitive and Affective Neuroscience DOI: 10.1093/scan/nsn050

  10. ¿Por qué? El artículo muestra que, dado que alguien es fuertemente creyente, su cerebro se comporta, cuando reza de forma improvisada y no formal, de manera parecida a cuando entra en una interacción social real. Es decir, que es verdad que cree que Dios le escucha y que de algún modo cree que la relación es reciproca.

    Supongo que se encontraría lo mismo si de algún otro modo se convenciese a alguien de una presencia personal imaginaria (por ejemplo, que su ordenador ha adquirido vida propia)

    No parece probar nada del tema de la entrada, ni tener absolutamente nada que ver con ello.

  11. Tiene muchisismo que ver. Muestra que los mismos elementos que están en juego en la relación con los demás, en la cognición social, participan en la relación religiosa. Por lo visto el cerebro no “distingue” mucho entre amigos intimos y divinos. Por lo tanto, es consistente pensar que personas con déficits en cognicion social pueden tener tambien dificultades con las relaciones “religiosas”.

  12. La relacioń no existe.
    DADO QUE alguien cree en personas imaginarias, y que está relacionandose con alguna de esas personas imaginarias, su cerebro muestra configuraciones y reacciones semejantes a las que corresponden a la relación con personas reales. Bien está.

    Pero no establece absolutamente ninguna relación en sentido inverso, es decir, a que, DADO QUE alguien sea propenso a entablar relaciones con otras personas, es también más propenso a creer en interlocutores invisibles que alguien menos propenso a entablar relaciones sociales.

    Si A–> B, eso no permite inferir en absoluto que B–> A.

  13. Es igual, si puede ser el caso que B->A. De hecho las evidencias de que las personas neurotípicas con más rasgos autistas, o con déficit en empatía, tienden a creer menos en dioses personales, es consistente con la implicación. Es decir, es razonable suponer que las personas con problemas en la cognición social pueden tener también más problemas para establecer relaciones religiosas en primer lugar, y también que las personas con una cognición social más fuerte desarrollan con más facilidad creencias religiosas de este tipo.

  14. Naturalmente la implicación B->A no es exacta, porque aqui hablamos de probabilidades. Ser muy bueno en cognición social incrementaría las probabilidades de creer en dioses personales, no asegura que se crea.

  15. A mi me parece que su razonamiento es circular, o lo que se solìa llamar una petición de principio.
    Dice que a partir de a–>B se puede inferir B–>A como probable, porque hay otros estudios que lo sostienen. Pero esos otros estudios no eran concluyentes en modo alguno de tal cosa, y para apoyar que si lo eran mencionó este estudio precisamente.

    Yo veo que una conclusión que no está descartada en modo alguno es que simplemente los creyentes firmes y convencidos tienden a hablar con su amigo invisible Dios, de modo semejante a como hablan con sus amigos visibles, y que, por otro lado, y sin que haya una relación establecida con lo anterior, la gente más empática, en el sentido de sociable, quizá tienda más al conformismo con su entorno, bien en general, bien en cuestiones que implican valoraciones colectivas emocionalmente cargadas.

    No digo que tenga que ser así, o que esté demostrado. Digo que es una interpretación, de los resultados que alega, perfectamente plausible, que cubre bien los hechos, y que requiere menos suposiciones aventuradas que la que defiende.

  16. Tanto el conformismo social como una cognición social mejorada pueden estar relacionadas con las creencias religiosas personales. Son dos hipótesis que en modo alguno se excluyen. De hecho, hay evidencias para ambas. La conformidad social casi seguro es uno de los factores que explican por qué hay más ateos en Oslo que en Wisonsin.

  17. Básicamente de acuerdo con Aloe, el estudio me parece prejuicioso, inconsistente y desdeñable, mero formalismo. Creo que no merece la pena ni esforzarse en explicar por qué.

  18. No puedo creer que haya gente que pierda su tiempo haciendo esta clase de estudios.

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