20 septiembre, 2017

Un problema difícil

Por Arcadi Espada
(Publicado en El Mundo, 27 Marzo, 2010)

Querido J:

Entre los libros que me han quitado el sueño, es decir, uno de esos raros que te hacen soñar, van a estar siempre estas Conversaciones sobre la conciencia que Susan Blackmore publicó hace cinco años y que Francesc Forn acaba de traducir ahora con mucha competencia para la editorial Paidós. Susan Blackmore es escritora y psicóloga y probó del fruto prohibido durante una vida anterior como magufa, versión parapsicóloga, por lo que sus incertidumbres sobre la unidad de el yo Susan Blackmore están plenamente justificadas. Durante cinco años y aprovechando descansos entre coloquios sobre el cerebro y citas en desolados pasillos universitarios entrevistó a muchos de los científicos que tienen algo que decir sobre el asunto. Llegó a 21. Hay grandes apellidos indiscutibles: Crick, Churchland, Dennett, Searle. Se echan a faltar DawkinsKandelMinskyPinkerRizzolatti. No hay una sola página del libro que no tenga alguna línea de interés. Buena parte del éxito se debe al planteamiento de la escritora, que encaró a todos frente a los mismos asuntos, y que siempre empezó las conversaciones con la misma pregunta: «¿Cuál es el problema de la conciencia?» El método facilita la organización de un debate muy sutil y animado entre los conversadores, como si estuvieran juntos aunque hablando uno después de otro o interrumpiéndose de una manera… cuántica. Silabeante aparece la propia Blackmore, con gracia y pedagogía, dejando ver en sus repreguntas una entrevista y un punto de vista más. El comercio ha hablado de este libro en los sobados términos divulgativos. Nature dijo que se trataba de un magnífico libro de texto. Algo parecido ha dicho Punset. No me parece adecuado. El comercio tiene vicios y uno ridículo (socráticamente ridículo) es considerar que un libro de entrevistas tiene que ser ligero. La lectura de estas conversaciones no es fácil, a poco que se lea en serio, es decir poniendo más que un alma de glosario. Pero uno está harto de facilidad y de lubricantes. El libro es una de esas líneas vigorosas con que se va escribiendo el thriller de la vida. No puede ser fácil. Voy a resumirte algunos temas claves, y así no tienes que levantarte.

La primera cuestión es el dualismo. Se trata de una idea muy popular. Hace un tiempo la revista Edge convocó a su famosa pregunta con el clarín: «¿Cuál es tu idea peligrosa?» Si hubieran preguntado por la idea (falsa, digo yo) más incrustada en el hombre la respuesta habría de ser el dualismo cartesiano, es decir, la existencia de dos entidades separadas (mente y cuerpo). Uno de los rasgos fascinantes de la conversación de Blackmore es observar cómo el dualismo reaparece en el mismo corazón de los científicos. Por ejemplo en las posturas que mantienen David Chalmersel matrimonio Churchland. El primero dice que, aun en la hipótesis de que todas las funciones cerebrales queden algún día descritas, aún habrá algo que explicar; y ese algo es la conciencia, es decir la experiencia subjetiva del rojo, del dolor o del olor del café. Los Churchland lo niegan con ademán enérgico: la conciencia sólo ES esos procesos cerebrales y cuando queden aclarados el llamado «problema difícil» —exitoso copyright de Chalmers que alude a la dificultad de entender cómo tejidos cerebrales (objetivos) dan lugar a experiencias (subjetivas)— quedará aclarado también. Ya sabes que mi furioso materialismo, tan matrimonial por otra parte, está con los Churchland; pero aun tratando de ser imparcial lo cierto es que resulta fácil advertir en el discurso de Chalmer la vieja creencia de que debe-haber-algo-más. De ese dualismo más o menos enmascarado se deriva también una grave consecuencia epistemológica: Chalmer insinúa que «el problema difícil» no podrá resolverse jamás. Pat Churchland encuentra ridículo ese pesimismo. La inteligente e intensa señora Churchland, que no tiene apego a declarar que prefiere navegar en bote por los rápidos que ir a un museo.

El segundo problema emergente es el libre albedrío, es decir, la capacidad de los hombres para decidir sus acciones. Si eso existe o no. Una gran mayoría de los conversadores opina que no existe y que todas las decisiones humanas están determinadas por sucesos biológicos y culturales (genes y memes) que vienen de atrás. Pero, llamativamente, todos ellos dicen vivir como si la libre elección existiera, porque un mundo sin la ilusión de la decisión les parece insoportable, moral y estéticamente. Sobresale la respuesta del físico Kevin O’Regan, un tipo realmente interesante especializado en los fenómenos de la percepción.

Sue: ¿Crees que tienes libre albedrío?

Kevin: Sí, como todo el mundo. Incluso los robots creen que tienen libre albedrío, aunque no lo tengan.

O’Regan, que se las da de robot y que cree que la conciencia sobrevivirá a la muerte porque el hombre será capaz de trasladarla a un ordenador (aunque, lamentablemente, no dice nada de que pasará con MI conciencia), da a entender, con elegancia y humor, que la dotación biológica humana incluye la ilusión de la libertad. En este punto me parece mucho más convincente que ninguna la opinión de la propia Susan Blackmore que afirma vivir, «tranquilamente», sin libre albedrío. Comprendo y comparto esa tranquilidad: al fin y al cabo yo puedo disfrutar mucho viendo una película en cuyo desarrollo sé, lógicamente, que no podré intervenir. La única condición exigible es que se trate de una buena película. El físico y psicólogo Daniel Wegner traza una buena analogía: la asunción de que el libre albedrío no existe puede dar una sensación muy parecida a la que otorga la creencia religiosa: «La base de muchas religiones es la paz que emana de sentir que no se tiene el control, de ser capaz de ceder el control de ti a tu dios.»

Ya observarás que el libro está cargado de humor y carácter, de réplicas y de agudezas constantes. Sólo hay un momento de una cierta gravedad y servirá para que te enuncie el último asunto de esta reseña, que tanta pena me da porque no hay forma en un buen libro de cortar por lo sano. Habla el filósofo Thomas Metzinger y su respuesta ocupa casi cuatro páginas, la única de esas características. «La cuestión es si puede tener lugar una desmitificación de la mente humana sin un desemembramiento de la sociedad. Lo que ha mantenido unidas a nuestras sociedades y nos ha ayudado a comportarnos han sido las creencias metafísicas en Dios, el psicoanálisis u otras religiones sustitutivas.» Metzinger se pregunta, en fin, si puede existir Humanidad sin engaño. Supongo que tendrás, como yo, la tentación de responderle que esa fue también la pregunta de Galileo y que el hombre sobrevivió. Respóndele tú. Yo no acabo de atreverme. Creo que el de Galileo no dejaba de ser el problema fácil.

Sigue con salud

A.

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26 Comments

  1. anónimo

    Soy juez y me gustaría saber,en el caso de que las cosas fueran como dice el sr. Espada, qué cimientos sustentarían el sistema judicial.

  2. Alexandre Guimaraes

    No creo que Espada pueda responder a la pregunta. Por otra parte, huelo cierta irritación en ella. Para muchos es irritante oír que el ser humano no tiene libre albedrío. Es como si creyeran que los científicos les gusta llegar a esta conclusión, que son unos aguafiestas, vamos. Desafortunadamente, me parece a mí que hay que tener mucho valor para aceptar una verdad (relativa y provisional, esto es ciencia, no religión) molesta.

    Volviendo al sistema judicial, yo personalmente pienso que se deberían cambiar muchas cosas basándose justamente en la idea de que nuestro libre albedrío es, si no inexistente, al menos limitado. Pero eso se construirá, poco a poco, con la experiencia y el pensamento crítico.

  3. Vicente Carbona

    Pienso que el problema básico (duro) está en la definición de “conciencia”. El concepto contiene una decoherencia crucial: es como una pérdida de información de un sistema hacia su entorno. Blackmore dijo: “La manera en que utilizamos el término ‘conciencia’ en nuestro lenguaje cotidiano es intrínsecamente dualista, y eso es lo que causa el problema.” Porque un concepto dualista no tiene definición fija. Depende.

  4. agustin antunez corrales

    Sí, faltan las neuronas espejo, la sicología del fluir, la teoría organismo ambiente, y esta primicia que me daría con un canto en los dientes si les sonara o hubieran escuchado acerca de ella: me refiero a la universalidad de la ecolocación en la especie humana. Junto con Husserl y su flamante fenomenología, y esos anteriores ingredientes, estamos construyendo un modelito de la consciencia, muy en línea de william james, cuyo título (de post) hace clara alusión a este artículo:
    http://simbiodiversidad.blogspot.com/2010/03/no-podra-resolverse-jamas-de-esa-manera.html

    Añadan una pizca de abducción (“sensu novum”), y creo que si antes no caen en derrota, que podría decirles: ¡que lo disfruten!

    ¡Gracias por la blogosfera!

  5. PepeMix

    No me puedo creer que usted sea un juez. Su expectativa se responde sóla.

    El “libre albedrío” funciona para las cosas insustanciales. Pero cuando se trata de tocar lo profundo, ahí salta la “Señora Resistencia” a dar bastonazos a todo lo que se mueve.

  6. Maria

    Querido juez;

    Yo puedo vivir como si tuviera libre albedrio, asi es que no me digas que tu no puedes juzgarme como si lo tuviera.

    En fin, que debes ser un juez joven, presumo. Se trata de impedir un mal mayor, que es la venganza. Y nada mas.

    Procura, eso si, hacerlo lo mejor que puedas, que es lo que yo intento.

    Un saludo,

  7. ojoaldato

    No necesitamos un sistema judicial. Cuando la gente abandone la necesidad de ser súbdito/dependiente (de Dios o del Estado) desaparecerán las iglesias y los jueces dejarán de ser empleados del estado (funcionarios) contra la sociedad.

  8. jesús

    Pensar que por darnos cuenta de que no tenemos libre albedrío (en el sentido de que lo que no hacemos no es físicamente posible) tiene que cambiar el sistema judicial, ignora que tampoco tenemos libre albedrío AL decidir si cambiar o no el sistema judicial

  9. Alexandre Guimarâes

    Que de los hallazgos científicos lleguemos a la conclusión (provisional) de que el libre albedrío es una ficción no quiere decir que no necesitemos un sistema judicial (que curiosas son las fantasías anarquistas) o que no podemos cambiar porque no tenemos libre albedrío para decidir que podemos cambiar… Hay que comprender que se está razonando en dos planos diferentes. En otras palabras: saber que posiblemente seamos producto de una evolución natural aparentemente “sin sentido” personal no me hace bajar a la calle y empezar a robar y a matar.

    La ciencia no ha venido para “hundir a la Ética” o a “justificar a delincuentes”. Quién sigue pensando así no tiene la menor idea de lo que significa la ciencia.

  10. ojoaldato

    No necesitamos un sistema judicial compuesto de licenciados en derecho que cobran del estado, por lo que sirven al estado.

    Pueden hacer de jueces personas de la propia sociedad independientes del estado.

    los libertarios simplemente somos demócratas y nos gustaría traer la democracia a España. Es posible que ésto sea una fantasía.

  11. Manuel

    ¿Por qué responden al juez? Si no tienen libre albedrío para hacerlo…

  12. Néstor Mayer

    El libre albedrío se puede dar en un acto de pensamiento lógico por parte de un individuo no cristalizado con memes. De los cuales no creo que haya más del 0,001 % de la población mundial

  13. Alexandre Guimaraes

    “Pueden hacer de jueces personas de la propia sociedad independientes del estado.”

    La diferencia entre ciencia y ideología es que la primera busca entender como son las cosas para poder cambiarlas mientras la segunda sigue afirmando que las cosas TIENEN que ser de determinada forma.

    Así que tienes dos opciones: o sigues esperando (actitud muy respetable) o te apuntas al carro de la ciencia. Si te preocupan principalmente los problemas sociales, puedes elegir la Neuroeconomía o la Psicología Social. Puedes, por ejemplo, estudiar sobre la viabilidad de las sociedades no competitivas. Eso sí, si no pruebas tu tesis con hechos, estás fuera de juego. En ciencia no sirven las soflamas políticas.

    Con la ciencia basada en valores éticos firmes, vas a hacer el doble, el triple, mil veces más bien a la sociedad que con el anarquismo o cualquier otra ideología.

  14. ojoaldato

    Guimaraes, aunque todo ésto está totalmente fuera del tema de la “postal” del Sr. Espada, por lo que le pido disculpas, te respondo:

    1º) Obviamente, eres muy jóven. Tu fé en la ciencia es algo que, casi, casi, me emociona.

    2º) “…la ciencia basada en valores éticos firmes…” Y esos, ¿cuáles son?

    3º) El pensamiento libertario está basado en los derechos naturales (los únicos derechos reales): vida, libertad y propiedad y el principio de no agresión.

    4º) ¿Cuál de tus “valores éticos firmes” supera eso?

  15. Alexandre Guimaraes

    No soy muy joven. Pienso que el pensamiento científico es la forma menos peor que tenemos de conocer la realidad. Al carro del comunismo/anarquismos y otros ismos, me subí cuando tenía quince años y me bajé cuando cumplí los 18. Tardé.

    La Filosofía está plagada de contribuciones a la Ética (utilitaristas, deontologistas, “regla de oro”…) Se trata de estudiar todo esto y practicar una ética razonada, sin absolutismos. En suma, hablo de unir Filosofía y Pensamiento Científico, hijo de aquella.

    ¿”Derecho natural”? ¿De que Naturaleza hablas? La iglesia también habla de unas supuestas “leyes naturales” y ya ves como termina. Hay que concretar.

    En mi opinión, la honestidad intelectual supera todo esto.

    Yo deduzco que (eso sí) soy más joven que tú. Te he contestado, pero me parece que vamos a seguir así hasta el infinito. Valoro que tengas buenos principios e intenciones.

  16. ojoaldato

    Guimaraes, cuando escribí que debías ser muy jóven me refería a 30 y pocos años. Yo tengo 47.

    “Al carro del comunismo/anarquismos y otros ismos, me subí cuando tenía quince años y me bajé cuando cumplí los 18. Tardé.” ¿Comunismo/anarquismos? No te molestes pero creo que nunca fuiste ninguno de los dos. Ningún jóven de 15 años ha leído y estudiado lo suficiente para tener una ideología formada. De hecho, el que lo abandonaras a los 18 años corrobora mi opinión. Nuevamente, disculpas por parecer tan rotundo.

    Filosofía y religión pertenecen al mismo ámbito. De hecho, la “filosofía” estoica era la religión más extendida en el Imperio Romano durante los siglos I y II D.C. Y la “ética cristiana” está llena de estoicismo.

    La ideología es una construcción intelectual que debe servir para entender cóomo funcionan y cómo poder mejorar las sociedades humanas. Para mi la que mejor explica la realidad es el libertarianismo. Por ejemplo, la escuela austríaca de economia explica perfectamente el porqué de las crisis económicas -y como evitarlas-.

    La ciencia es un método. Se aplica en el estudio de la historia, politología, psicología, etc. De hecho, algunas de ellas son llamadas ciencias sociales.

    Espero que no seas de los que creen que sólo son ciencias la física, la química o las matemáticas porque, entonces, estarías en un nivel de conociemientos anterior a los años 50 del pasado siglo.

    “¿”Derecho natural”? ¿De que Naturaleza hablas?” Guimaraes, Derechos Naturales son los que toda persona tiene por el hecho de existir y que son innatos : la vida, la libertad y la propiedad, y cualquier agresión contra cualquiera de ellos, es una agresión contra la persona.

    Supongo que el de propiedad te extrañará, pero es natural en todo ser humano. Por cierto, está estudiado y científicamente probado -como a tí te gusta (es broma)- el sentimiento de posesión en todo bebé.

  17. Alexandre Guimarâes

    Tendré que pedir perdón antes por ser, también, rotundo.

    Yo entiendo la filosofía como búsqueda de la verdad, que nunca podrá ser una “verdad revelada”, sino pensada y experimentada. Me duele decirlo, pero la religión es un juego de niños y la filosofía, de adultos.

    La ideología es un conjunto de creencias absolutas. El pensamiento científico se basa en creencias provisionales, pasadas por el filtro del rigor, el consenso, la falsabilidad. Por lo tanto, las ciencias (naturales y sociales) se comen a las ideologías con patatas.

    Por otra parte, la ciencia no es un método, la ciencia es conocimiento obtenido con pensamiento y experiencia, que se sirve de distintos métodos. El día en que alguien en este planeta me enseñe algo mejor, me apunto. Hasta ahora, no hay nadica de ná.

    Todo lo que une romanticismo y pompa (emocionalismo) me da grima y el libertarianismo tiene estos dos componentes. Me fío más de la unión de diversas ciencias para la solución de nuestros problemas económicos. La ciencia piensa y siente con la cabeza (emoción domesticada). La ideología siente con el corazón y piensa con el trasero.

    El concepto de “Derecho Natural” me parece un afectado resquicio de la Edad Moderna.

  18. ojoaldato

    Alexandre, con el mayor respeto, tu último comentario está lleno -de principio a fin- de errores conceptuales. Como no voy a abrir nuevos debates, sólo te respondo a tu penúltimo párrafo:

    “Todo lo que une romanticismo y pompa (emocionalismo) me da grima y el libertarianismo tiene estos dos componentes. Me fío más de la unión de diversas ciencias para la solución de nuestros problemas económicos. La ciencia piensa y siente con la cabeza (emoción domesticada). La ideología siente con el corazón y piensa con el trasero.”

    ¡Vaya disparate! El pensamiento libertario (muy amplio y variado, NO existe UN solo pensamiento libertario) ni es romántico (supongo que te refieres al romanticismo ideológico, pero su “producto” es el nacionalismo) ni -aquí me has matado de la risa- tiene “pompa” (¿Pompa y circunstancia de Elgar?)

    Las diferentes corrientes libertarias se pueden dividir en dos grandes grupos:
    -Colectivistas, los clásicos anarcosindicalistas, comunistas libetarios, etc.
    -Individualistas, mutualistas, minarquistas, anarcocapitalistas, etc.
    Yo soy individualista y sus pensadores son todos muy racionales (Mises, Konkin, Rothbard, Hayek) tanto tratando temas económicos como sociales o legales.

    Te dejo un par de enlaces para que les heches un vistazo:

    http://www.mises.org/

    http://www.mutualist.org/

    ¡Saludos!

  19. Alexandre Guimaraes

    Lo que no me gusta es que 1) elijas un conjunto de creencias y 2) entres y cierres la puerta.

    Por otra parte, hay que recordar que lo que es, no necesariamente es lo que, debería ser. Que un bebé tenga “instinto de propiedad” (!) no justifica que una empresa se vaya a China a explotar a la gente. ¿Por qué? Por el principio ético (razonado) de no instrumentalizar a las personas. Hay que tener cuidadito con las ideologías individualistas (también con las colectivistas, no olvidemos los gulags).

    Así que, muy bien, hagamos un examen crítico de las ideologías y construyamos sistemas abiertos al nuevo, igualito que hacemos con una teoría científica de la Física o de la Biología. Lo que vaya envejeciendo, a la basura.

  20. JM

    hola, sobre este asunto se publicó el mes pasado esto:

    The Lucretian swerve: The biological basis of human behavior and the criminal justice system. By Anthony R. Cashmore1

    + Author Affiliations

    1.
    Department of Biology, University of Pennsylvania, Philadelphia, PA 19104-6018

    1.

    Contributed by Anthony R. Cashmore, January 12, 2010 (sent for review September 9, 2009)

    Abstract

    It is widely believed, at least in scientific circles, that living systems, including mankind, obey the natural physical laws. However, it is also commonly accepted that man has the capacity to make “free” conscious decisions that do not simply reflect the chemical makeup of the individual at the time of decision—this chemical makeup reflecting both the genetic and environmental history and a degree of stochasticism. Whereas philosophers have discussed for centuries the apparent lack of a causal component for free will, many biologists still seem to be remarkably at ease with this notion of free will; and furthermore, our judicial system is based on such a belief. It is the author’s contention that a belief in free will is nothing other than a continuing belief in vitalism—something biologists proudly believe they discarded well over 100 years ago.

    Link:
    http://www.pnas.org/content/107/10/4499.abstract?sid=df6f79e1-424b-4bea-a531-3044f4e5951d

    También habla de la parte punitiva del sistema judicial en relación con lo que comentan.

  21. Alexandre Guimarâes

    Mientras el sistema judicial castiga ciertos comportamientos, la sociedad los premia. Por otro parte, aunque el castigo probablemente sea necesario, el premio (o refuerzo) es más eficaz y mejor desde el punto de vista de la salud de los seres vivos. También hay estudios alarmantes sobre la relación entre reclusión y violencia (es decir, las cárceles NO SIRVEN para reformar). En suma, de lo que se trata es de superar el epistéme teológico del castigo, que sigue siendo el subtexto de los discursos políticos.

    Ciencia no es adorno, sirve para ayudarnos a superar nuestros problemas concretos.

  22. GUTIERREZ

    Con todos mis respetos señor juez, no creo que sea ni estudiante de derecho.O eso, o no valoro en su justa medida la cuestion que plantea. Jurídicamente es totalmente irrelevante que un homicida cometa el crimen porque su conciencia sea mas laxa que la de un ciudadano normal que respeta la vida, o que sus instintos de matar provengan de la experiencia heredada. La accion tipificada como delito es lo que se juzga; las conductas, con independencia de la motivacion ultima de los delincuentes, es lo importante para el juez. Pero oye, si el abogado se lleva al psicofisiconeurofiloespecialista de turno a corroborar que el violador cometio su acto de forma involuntaria por culpa de sus neuronas “manipuladoras” de una conciencia no libre, tu dile que incluir el principio de legalidad o no, y las circunstancias de inimputabilidad o no en el codigo penal son fruto del libre albedrio del constituyente español, y en base a el, un juez aplica la ley y punto. Lo del derecho penal de autor hace tiempo que no se destila. saludos.

  23. Alexandre Guimaraes

    Yo personalmente me enfado mucho cuando leo noticias de robos, violaciones, asesinatos, etc. Sin embargo, la cuestión no es ésta.

    La cuestión principal es que nuestro Derecho es viejo y la idea de que lo antiguo es sabio es una tontería. La Ciencia es joven y se acerca el momento de replantear las cuestiones del Derecho, desde cero. Como he dicho antes, no creo que se pueda eliminar el castigo de un plumazo. Pero seguramente se puede crear un Derecho mejor, más orientado hacía evitar de forma eficaz que los delitos ocurran. Y en esto, los “psicofisiconeurofiloespecialistas” tienen que aportar soluciones eficaces y válidas desde el punto de vista científico.

    Un ejemplo: la negación institucional del acoso escolar es fruto de la vieja visión grecoromanacristiana del castigo. La implantación de programas escolares antiacoso se basan en un nuevo paradigma ético (premio y no castigo) y científico (eficacia antes que el emocionalismo animal del “ojo por ojo”).

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