El sábado 30 de octubre el paleontólogo Jordi Agustí habló de la felicidad como ausencia de dolor y de miedo. Introdujo un tercer concepto exclusivo de los seres humanos: la conciencia de la muerte. ¿Qué podemos hacer ante esta certeza? En cierto modo, junto con el dolor y el miedo, puede ser una herramienta que incorporemos a nuestra capacidad de supervivencia. Agustí también dio una definición de información desde el punto de visto evolutivo: lo generado por un sistema que es diferente a su entorno.
Publicado en 25 noviembre, 2010


Uno de los asistentes reaccionó muy mal (vean turno de preguntas) a una conferencia que propone que los conceptos que estudia la filosofía pueden verse a la luz de la ciencia. Lanzó como un desafío la pregunta de «¿qué tiene que ver la felicidad con la termodinámica?» Más o menos. El prof. Agustí hizo bien en responder que no era físico. Pero igualmente podría haberle respondido que las ideas y las emociones son producidas por el cerebro, con su cableado neuronal, sus neurotransmisores y sus hormonas. Que estos son productos de reacciones químicas que se basan en leyes físicas. Ahí tiene su termodinámica el airado caballero de la última fila.
Y es que la Tercera Cultura molesta…a derecha y a izquierda.
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de «visitante». Yo estuve en la conferencia, y exprese mi opinión en otro comentario de tercera cultura. Lo reproduzco en parte, ya que no obtuve respuesta.
» En primer lugar, creo que antes de Darwin se pueden haber dicho muchas cosas interesantes pero siempre les faltó el marco teorico apropiado para comprender la esencia del asunto. Este marco es la teoria darwiniana de la selección natural. Dobzhansky sentenció con acierto que nada tiene sentido en biologia excepto bajo el prisma de la evolución. Pues bien , yo creo que se puede ampliar diciendo que nada tiene sentido en psicologia sin tener en cuenta la teoria de la evolución. El verdadero interés de la idea darwiniana es que el hombre es un animal más, que está hecho de la misma sustancia que los demas seres vivos y ha aparecido tras muchos millones de años de aventura evolutiva. Entender al ser humano es entender sus origenes y de ahí la importancia de Darwin para comprender que no solo sus atributos fisicos sino tambien los mentales y comportamentales se originaron como respuesta a presiones selectivas de supervivencia. Si nuestro cerebro no es más que un montón de neuronas como dijo Crick, si el dualismo está completamente descartado por las abrumadoras evidencias aportadas por las neurociencias, deberemos abordar la cuestion clave. No existe el libre albedrio que supondria que un ente misterioso en forma de alma inmaterial rige nuestras decisiones. No existe un fantasma en la maquina (Pinker) que gobierne y dirija nuestras pasiones, entre otras cosas porque vulneraria el primer principio de la termodinamica al que aludia el asistente mencionado en el comentario de «visitante»
http://memoriasdesoledad.blogspot.com/
¿Cual es la cuestión clave según usted?
Lo contradictorio es que no hace falta saber nada de neurociencia para ser feliz. Y todo el mundo sabe que somos más que un saco de neuronas.
A mi jucio solo la razón y el entendimiento, el darse ceunta de nos puede ayuda ya que somos muy vulnerables. Tenemos un neocortex que nos da capacidad para ser conscientes de la muerte pero hemos de aprender a vivir y eso solo se hace socialmente.
No todo es biología, quizás sea el soporte pero la cultura lo trasciende.