Entrevistas

Entrevista a Susan Blackmore

Entrevista: Dr. Susan Blackmore
Bristol, Feb. 24, 08
Vicente Carbona

¿Cómo te convertiste en comunicadora, divulgadora científica?

Ni idea. Nunca pensé que estaba “comunicando ciencia”. Sucedió accidentalmente. En mi etapa de estudiante, tuve una extraordinaria experiencia extracorporal, que me hizo obsesionarme con la conciencia, y luego la mente, y el “yo”, y todas esas grandes cuestiones… y que me llevó a lo paranormal, y eso me llevó a los medios, porque los periódicos, la radio y la televisión tienen un ansia permanente por escuchar historias asombrosas sobre lo paranormal. Y así me vi metida en eso. Y mientras me volvía más escéptica, algo que ocurrió bastante rápido, me convertí en lo que llamo “escéptica de alquiler”. Existía un sinfín de personas pidiéndome que apareciera en su programa de televisión. Ya sabes, esos programas… sé que los tenéis en España porque los he visto, en los que tienes cien personas que han visto un fantasma – ¡y necesitan tener equilibrio de opiniones! Así que buscan a un científico que diga, buenooo… pero entonces todos se ríen del científico, ¿no?, y todos dicen: “Oh, ese horrible científico aguafiestas…” Así que me convertí en el científico aguafiestas y hallé que era capaz de comunicar la ciencia. Disfruto mucho haciéndolo.

¿Qué te condujo a estudiar la fisiología y la psicología?

Me crié al final de la era hippie. En parte yo era algo anti-sistema, pero más que nada pro-drogas, pro-explorar mi propia mente, pro “flower power”: podemos tener una vida pacífica y llevarnos bien juntos, podemos cambiar el mundo a través de nuestras mentes, y nuestras mentes existen para jugar con las drogas, y… así era yo.

Obtuve mi licenciatura en Oxford en fisiología y psicología, y lo adoré absolutamente. Fui de un internado inglés para chicas realmente horrible, increíblemente restrictivo, donde la idea era convertirte en una joven muchacha que se iba a casar… a Oxford, y allí me encontré con gente asombrosamente lista. En el internado yo era siempre la mejor-mejor de la clase en física y química, te puedes imaginar que eso no me hizo muy popular en un colegio de chicas… y siempre sentía que todo el mundo se reía de mi y me sentí perfectamente fuera de lugar durante todos mis años de colegio. Lo odié. Lloraba sin parar.

Y entonces fui a Oxford y de repente ya no era la más lista, era normal, y allí había gente brillante por todos lados, e ideas, y fue fantástico.

¿Qué te hizo interesarte en lo paranormal?

El caso es que no me atraía especialmente. Cuando llegué a Oxford, me apunté a muchas sociedades, y entre ellas a la Sociedad de Investigación Psíquica (Psychical Research Society), simplemente firmé una lista. Y como una semana después un tipo llamado Kevin apareció, y tenía el pelo en rizos y largo hasta aquí, y una actitud tan hippie, y yo dije… guau… y él estaba en el segundo año, y me dijo que la Sociedad había dejado de funcionar el año anterior, y que él era el único superviviente, y me preguntó si me interesaba reactivarla juntos. Y yo lo consideraba realmente sexy e interesante, y acabamos reactivándola y llevándola entre los dos. Luego lo echaron porque no hacía nada de trabajo. Así que me quedé yo gestionando la Sociedad… y entonces me sucedió esa experiencia extracorporal tan traumática, y parece que todo conspiró para que me interesara el tema.

¿Cómo fue esa experiencia?

¡Asombrosa! ¡Me cambió la vida! Perfectamente preciosa. Nunca habría estudiado parapsicología sin haberla experimentado. Completamente dirigió mi vida desde entonces, y de alguna manera aún la dirige. Lo que ocurrió fue, estábamos sentados unos cuantos, habíamos tenido una sesión de Ouija, esto era parte de las actividades de la Sociedad de Investigación Psíquica, y estaba realmente agotada, yendo a clases a las nueve de la mañana y despierta hasta las cinco de la madrugada. Así que fumé algo de cannabis… y estaba escuchando esta música… y me encontré atravesando una especie de túnel… y entonces Kevin, el del pelo largo que me gustaba, dijo: “Sue, ¿dónde estás?” Y yo murmuré algo y de repente estaba observándolo todo desde el techo, mirando a los tres sentados allí abajo… y pensé: “¡¡Ahhhh!! ¡Proyección astral!” Había estado leyendo acerca de la proyección astral, así que estaba susceptible… “¡Cómo mola!” Como todo ese rollo teosófico, con la cuerda plateada y todo eso… pero lo interesante fue que no me entró el pánico, porque allí estaba Kevin y me mantuvo conversando, y los observaba allí abajo mientras yo flotaba sobre ellos. De hecho, duró más de dos horas. Fue una experiencia realmente asombrosa que, al final, cambió de ser una experiencia extracorporal clásica en la que ves cosas desde un punto de vista distinto, y se convirtió en una experiencia vagamente mística. Me convertí en el universo entero, perdí todo sentido de un “ser” separado, y parecía haber conocimiento sin lugar, experiencia sin nadie experimentándola… muchas cosas que luego me costó veinte años de meditación para poder reconstruirlas… y se me aparecieron de repente, como: toma, aquí tienes, aquí esta todo.

Ahora logro comprenderlo, pero me tomó mucho tiempo.

En primer lugar, la primera equivocación que cometí fue asumir que esto era mi alma abandonando mi cuerpo, y la segunda asunción errónea fue que si tu alma puede salir de tu cuerpo, es paranormal y tiene telepatía y clarividencia y… en fin, que mezclé todo esto en mi mente. Haber tenido esta experiencia comprobaba que existía la vida después de la muerte, el alma, y espíritus, y telepatía, y clarividencia, y todo eso. Y por eso estaba absolutamente determinada a convertirme en parapsicólogo.

Ahora que lo recuerdo, me digo: “¡Guau! ¡Qué experiencia tan increíble!” Merecía ser investigada. Pero la manera en que lo acometí, y las asunciones que formulé, eran completamente erróneas. Pero da igual. Vale, me costó muchos años investigar la confusión, pero lo logré.

¿Lograste racionalizar la experiencia de alguna manera?

Creo que lo importante es no intentar racionalizarlo, porque puedes racionalizar equivocándote. Lo importante es ir y hacer los experimentos. Es realmente averiguar la verdad. Racionalizar sólo es una pequeña parte del proceso. Hice mogollón de experimentos sobre telepatía y clarividencia y precognición y sencillamente nada funcionó. Y me veo obligada a concluir que estas cosas no existen, desde mi punto de vista. Son simplemente ilusiones y espejismos… ese tipo de cosas.

Hay gente que parece verificar estas cosas y ven algo, ¡pero lo que dicen no es cierto! Y una y otra vez los experimentos fracasaban. Y al reinvestigar todas las historias existentes en los informes, ninguno está realmente corroborado, no hay testigos independientes; hasta las mejores experiencias extracorporales no tienen testigos independientes. Pueden sencillamente ser parte de la tendencia natural de la mente humana a contar un bonito cuento.

No es que la racionalicé, es que he logrado comprender mejor cómo funciona la mente. Desde entonces, se han llevado a cabo excelentes investigaciones, particularmente en Suiza, y sabemos qué parte del cerebro necesitamos estimular para producir estas experiencias extracorporales; es la parte del cerebro que coordina la imagen corporal. Y si la alteras, con estimulación eléctrica obtienes una imagen corporal alterada y, con un poco de suerte, puedes hacer que la persona haga volantines sobre si misma y experimente esa visión exterior imaginaria. Ya lo puedes hacer. ¡Sí! ¡Excelente!

Entonces escribiste Test Your Psychic Powers (Comprueba tus poderes psíquicos).

La idea fue animar a la gente a hacer lo que yo había hecho. Es decir: Si crees en algo extraño, y todo el mundo te dice que estás equivocada, ¡haz los experimentos! Y entonces sabrás la verdad. Por ejemplo, me gustaron mucho los experimentos que hicimos con cristales… ya sabes, la gente se compra estos cristales, mejorarán tu vida sexual, o te limpiarán los chakras psíquicos o lo que sea, okay, bueno, ¡haz los experimentos! Si haces esto por ti misma, como una persona ordinaria, no como un gran científico, en tu cocina, eso es lo que te hará cambiar de opinión.

Pasando a los memes. ¿Qué significó para ti escribir La máquina de memes?

La máquina de memes fue mi criatura. Fue como dar a luz de manera involuntaria, supongo. Dio a luz por si solo. Iba involucrada en las cosas que me interesaban, la conciencia y la mente y todo eso, y entonces enfermé con fatiga crónica, y pasé meses en la cama, y durante este período uno de mis estudiantes escribió un ensayo sobre la conciencia y los memes. Había leído El gen egoísta cuando apareció, y pensé que era un libro maravilloso, pero no recordaba haber notado la parte sobre los memes. Así que este estudiante escribió este ensayo y eso me hizo leer de nuevo esa parte al final del libro donde habla de los memes, y me afectó de verdad. Y también el libro de Daniel Dennett, La idea peligrosa de Darwin. Leí este último libro muy cuidadosamente, me tomó tres meses acabarlo. Pero imagínate: Estás enfermo, ahí en la cama, la mente funciona perfectamente pero el cuerpo no se puede levantar, y lees dos páginas y ya no puedes más. Permaneces tumbado mirando al techo y pensando sobre esas dos páginas más de media hora… eso es lo que hice durante interminables semanas, y así se me ocurrieron todas esas ideas sobre los memes. Cuando mejoré de salud, claro, escribí el libro.

Tras escribir ese libro, pensé que habrían científicos por todo el mundo estudiando la idea de los memes y trabajando con ella, pero no ha sido así. Es verdaderamente muy difícil encontrar la manera de convertirlo en ciencia dura. Creo que no es que el concepto sea erróneo. Y sigo creyendo que la visión desde el punto de vista de los memes, la visión de todas estas cosas que nos rodean, la mesa, la silla y todo esto, el gin tonic… vaya, qué meme tan maravilloso, el gin tonic… todo eso se transmite: nada de lo que hay en esta habitación tiene sentido alguno sin comprender que todo ha sido copiado con variación y selección de cosas anteriores. Esto te proporciona una visión del mundo en la que todas estas “cosas” nos están utilizando para propagarse.

Los científicos sociales dirían: “Vale, sabemos que es así, pero se trata de diferencias culturales y no necesitas el concepto del meme”. Yo creo que sí necesitas el concepto del meme. Pero ahí fuera en el mundo de la ciencia las cosas no le van muy bien. Somos pocos los que creemos que es una idea fantástica.

¿Cuándo se convirtió la conciencia en tu enfoque primario?

Volvemos a esa experiencia extracorporal. No sé como llamarla… es muy difícil encontrar palabras que la describan correctamente. Eso es lo que significa cuando la gente dice que las experiencias místicas son inefables: No las puedes describir, y yo no la puedo describir.

Cuando sientes una completa disolución de tu ser, y una especie de unificación con el universo y todas esas cosas… esto es lo que me provocó una eterna fascinación con la mente y la consciencia.

Me fascina tu rechazo de la “racionalidad”. ¿Nunca intentas racionalizar todas estas experiencias?

Racionalizar por si solo no es suficiente, necesitas evidencia. Puedes racionalizar cualquier teoría, puedes decir que las experiencias extracorporales ocurren debido a una emisión de endorfinas, o morfina, o dopamina, o que es un espíritu que sale del cuerpo, o una presión de los nervios sobre la glándula pineal. Puedes hacer cualquier racionalización que quieras, pero podría ser absoluta basura. Hasta que vas y miras la evidencia, nunca sabrás cuáles de estas teorías “racionales” es la verdad. Y por eso la ciencia es distinta a la razón. Y por eso se enojan conmigo personas como Paul Kurtz, que no paran de hablar de racionalidad.

¿La mente es un meme? ¿Un constructo cultural?

Una pregunta muy interesante… Iba a decir que no, y entonces he pensado, bueno, en realidad tienes razón, sí, porque en realidad no existe tal cosa como “la mente”. Aunque es el contexto, las palabras “la mente” lo que es un meme, una idea que propagamos, que hay una cosa que se llama “la mente”. Personalmente me gusta la definición de Marvin Minsky de la mente como “lo que hacen los cerebros”. La mente es eso, en cuyo caso “la mente” en realidad no es nada.

¿La conciencia es algo parecido?

No, no exactamente, aunque creo que están muy relacionadas. Creo que si comprendemos los memes, esto nos ayuda a comprender la conciencia de una manera diferente. Gracias a los memes, gracias al lenguaje que tenemos, gracias a la manera en que hemos hablado de la conciencia en la filosofía y la psicología anglosajonas, la hemos convertido en una especie de “cosa”, o en un proceso que queremos creer que entendemos, creemos que es “algo que yo experimento”, una corriente de experiencias, algún tipo de proceso continuo en el que “yo” me doy cuenta de lo que está sucediendo ahí fuera en el mundo. Y la manera en que utilizamos el término “conciencia” en nuestro lenguaje cotidiano es intrínsecamente dualista – y eso es lo que causa el problema.

Si intentas deshacerte de todo eso, si intentas alejarte de esa manera de hablar de la conciencia, ¿qué te queda? Venga. Regresemos a: ¡Ahora! (abre los brazos de par en par). No soy capaz de decir nada acerca de “ahora”. Y eso para mi es el inmenso golfo, el problema, entre… (abre los brazos)… y toda la porquería que la gente comenta sobre la conciencia. Así que buena parte de lo que intento hacer es, en realidad, de alguna manera saltar del uno al otro. Esto: (abre los brazos), no se puede comunicar. Yo no te puedo decir cómo es ser yo, y hasta decir esas palabras no tiene ningún sentido.

Sin embargo, insistiré. ¿Qué es Susan Blackmore?

Vale. Dos cosas. Una, este cuerpo que tenemos aquí al que la gente otorga ese nombre, que es una entidad persistente. Ya sabes, si aceptamos una visión del mundo ordinaria, realista, existe la materia y la cosa física; puedes decir que nació un bebé y que creció y sigue viviendo y le pusieron la etiqueta de Susan Blackmore.

Si entonces giras hacia el otro lado y preguntas: ¿Qué es todo esto desde su propio punto de vista? Esto es un misterio, y personalmente no lo sé. No existe nada que corresponda a la manera en que podrías decir: “Susan Blackmore experimenta esto”, o sencillamente “es consciente de esto”, o “toma esta decisión”, o “es responsable de esto”. Porque francamente no hay nada que no sea este cuerpo moviéndose y haciendo cosas.

Acaban de clonar embriones humanos maduros usando células cutáneas humanas adultas. Supongamos que clonamos a Susan Blackmore usando sus células cutáneas, cargamos su inteligencia a un ordenador, la convertimos en software, y la pasamos al cerebro del clon de Susan Blackmore. ¿Esto es Susan Blackmore?

Sin duda. Veamos; has mencionado todo lo que es realmente importante, ¿no? Va a ser lo mismo que soy yo. Pero rápidamente dejaría de ser lo mismo. Me refiero a que, digamos que haces diez de estas cosas y las tienes todas aquí delante de nosotros. Bueno, no pueden estar todas sentadas en esta silla al mismo tiempo. Van a comenzar a ser diferentes desde el principio. Una se moverá hacia allí, otra irá a hacerse una taza de té antes que las demás, y gradualmente procederán a diverger en su manera de pensar y en lo que les ocurre, como sucede con mellizos. Van a convertirse en cosas distintas.

¿La subjetividad es una “cosa”?

No. No tengo la menor idea de qué es la subjetividad, pero no es una “cosa”.

¿Podría ser una especie de punto convergente en una curva de probabilidades cuántica?

No. Porque si miras al mundo en términos de descripciones objetivas y descripciones subjetivas, entonces las descripciones objetivas son con las que todo el mundo puede estar de acuerdo y pasarse a hacer experimentos y probarlas. Las subjetivas son, por definición, sólo experienciables por esa persona, inefables, no las puedes transmitir a otra persona. Esto es intrínsecamente dualista. Estás diciendo que hay dos maneras de ver el mundo. Las cosas subjetivas no son objetivas como una curva, son otra cosa, no pueden serlo, no tiene sentido. No ayuda explicarlo así.

Y ese problema es común a todas las teorías de la conciencia tipo cuántica. Todas logran engañarte dándote algo tan complicado que puedes creer que son capaces de explicar los problemas de la conciencia, pero en esencia, lo único que están diciendo es: Aquí tienes una cosa objetiva, ya sabes, turbulencia cuántica en los microtúbulos, confusión cuántica en lo que sea, todo tipo de cosas. Estas se supone que son cosas objetivas, medibles, describibles por ecuaciones etcétera. ¿Y esto va a ser “subjetividad”? ¿Cómo? Esto no es mejor que decir que el disparar de neuronas en la corteza visual es la experiencia de ver azul, que en algún sentido es la base para la ciencia de la visión. En serio, de alguna manera el disparar de las neuronas en la corteza visual tiene que ser la experiencia de “azul”, pero no tenemos ni idea de cómo. Y esto no ayuda.

¿La conciencia es una adaptación? ¿Es algo útil en términos evolutivos?

No. No creo que haga nada. Parte del problema de nuestros intentos para comprender la conciencia es que la consideramos como un “poder”, algún tipo de proceso que tiene algún tipo de poder, que hace algo. Es una manera muy natural de concebir la conciencia. Pero si defines la conciencia como subjetividad, o “cómo es ser…”, o… (abre los brazos)… no tiene poder. Lo que sí tienen poder son los brazos y las piernas y las neuronas disparando y los conceptos que crean, y las cosas que la gente ve, y el hecho de que puedo tomar mi mano y coger este lindo gin tonic y bebérmelo, y el gin aquí afectará a esas células y les hará comportarse de manera diferente, y entonces yo me comportaré de manera diferente. Puedo decir: “Oh, me cambió la conciencia, y entonces mi conciencia me hizo caerme al suelo”. Pero decir que la conciencia hace algo, es darle poder que no podemos encontrar, no podemos observar, no podemos comentar. Y por eso creo que no se trata de ese tipo de cosas, no hace nada, y si no hace nada, no tiene consecuencias evolutivas.

Pero parece que distintas culturas tienen distintos conceptos de la conciencia…

Sí, y esos conceptos pueden tener consecuencias, y ser mejores o peores, pero no creo que exista tal cosa llamada conciencia. En serio, tenemos una idea completamente falsa de lo que significa conciencia. Naturalmente parece que pensamos que es algún tipo de poder o fuerza o algo que “yo tengo”. Es lo que “yo uso para experimentar el mundo”, y es lo que “yo uso para interactuar con el mundo”. De alguna manera necesitamos deshacernos de eso, y del dualismo que implica, y ver el mundo de manera que tenga sentido con el hecho de que esto es simplemente una entidad biológica haciendo cosas en el mundo. Y sin embargo, existe: ¡Esto! (abre los brazos). ¡Y no sé qué hacer con eso! Estoy sentada aquí, parece que hay un “yo” en esta habitación experimentando el color del techo. ¿Qué infiernos quiere decir eso? Es un enorme misterio. No tengo respuesta, pero te puedo asegurar que pienso que todas las respuestas que tenemos hasta ahora, fracasan. Sólo Daniel Dennett se acerca de algún modo.

Los Churchland y Dennett comienzan a dirigir algunas cuestiones filosóficas sacándolas de su caparazón metafísico y pasándolas al mundo de la ciencia real. Y aquí podría mencionar algo sobre el racionalismo. Los filósofos han racionalizado todo tipo de cosas sin cesar, a veces tienen ideas muy útiles, pero no pueden hacer lo que puedes hacer cuando obtienes un concepto neurocientífico del cerebro, que te dice, bueno, todo este campo de pensamiento es erróneo, porque en realidad, es así cómo funciona el cerebro. Y eso es lo que gente como los Churchland y Dennett están haciendo, tomando la manera en que el cerebro funciona realmente y diciendo: ¡Ah! Bueno, toda esa rama de pensamiento es basura. ¡Vale! ¡A rectificar! Y eso es estupendo.

¿La “experiencia” es sencillamente actividad cerebral, como dicen los Churchland?

Ohhh… de alguna manera, de alguna manera, pero ¡no veo cómo! ¡No lo comprendo! He vivido cincuenta y seis años y no lo comprendo. En serio, mira esa alfombra, ¡mira ese color! ¿Cómo puede eso ser actividad cerebral? Pero de alguna manera, tiene que serlo.

Sé de qué estamos hablando cuando hablamos de subjetividad. Así es cómo me parece ser la alfombra ahora mismo. Pero cuando busco el “me parece ahora mismo”, no soy capaz de encontrarlo.

¿La subjetividad es el “problema difícil”?

Sí, sí. Pero no estoy segura de que el “problema difícil” esté correctamente formulado. En realidad no hay “problema difícil”. Me consta que el “problema difícil” tal como lo propone Chalmers asegura que la experiencia subjetiva surge de la actividad cerebral objetiva. Bueno, ¿y si no surge de ella? En serio, ya está aduciendo que es un tipo de “cosa”, o un proceso que “surge de”, pero igual no es así, igual es un proceso cerebral, y en ese caso ya no puede “surgir de”; o quizás es algo completamente distinto.

¿En qué equipo estás, A o B?

A. Por supuesto.

¿Por qué?

Porque Dennett tiene razón y Chalmers se equivoca. Porque el Equipo A es inflexible en su determinación de comprender la conciencia, primero, como un problema real, algo que debemos entender, y segundo, porque sólo tenemos cerebros, y cuerpos, e historia… no hay un extra mágico. Este es el correcto camino hacia delante aunque no hayamos progresado mucho. Sigue siendo un misterio.

¿Susan Blackmore tiene libre voluntad?

No. Pero casi todo el mundo cree que la tiene, y esto sí es importante. Porque considero que si crees que tienes libre voluntad, tienes una idea falsa de lo que significa actuar y lo que significa decidir y lo que significa tener responsabilidad. Y nuestra sociedad está predicada sobre la idea de la libre voluntad, y castigamos a las personas de manera horrible por cosas que hacen, asumiendo que tienen libre voluntad en algún sentido tradicional que habla del poder que tiene su mente consciente de decidir, por lo que son. Y la responsabilidad yace en el “yo”. ¡Pero eso no lo resuelve!

Por eso tenemos un verdadero problema con la visión individual de la libre voluntad, y la percepción social de la libre voluntad. Muy difícil deshacerse de todo esto. Casi todos los que entrevisté (en Conversations on Consciousness) sobre la libre voluntad me dijeron: “Claro que la tengo”; o algunos: “Bueno, tengo que vivir como si la tuviera”, porque de lo contrario ¡me volvería loco! Bueno, discrepo. Yo ya no siento que tengo libre voluntad. Creo que esto es muy interesante.

Frecuentemente, la gente que piensa, llega a la conclusión de que no puede haber tal cosa como la libre voluntad en su sentido tradicional, mágico, pero entonces no saben qué hacer con esto en su vida cotidiana. Verás, aquí regresamos a algo que he dicho al principio de esta entrevista: de alguna manera no soy capaz de separar mi ciencia y mi filosofía y mi pensamiento, de mi vida diaria. Constantemente insisto en que convivan. Pero muchos científicos que conozco están perfectamente dispuestos a separar ambas cosas. Y te dirán que racionalmente claro que la libre voluntad es una ilusión, pero en su vida cotidiana sencillamente creen en ella. Yo es que no soy así.

¿Cómo reaccionas ante la gente que quiere moralizar todo esto?

Existen muchas cuestiones morales en todo esto. Es cierto que algunas personas se quejan de que si transmito los puntos de vista que tengo, esto perjudicará a la sociedad de algún modo. Que es inmoral decir que las personas no tienen libre voluntad, o cuestionar la naturaleza de la conciencia de la manera que lo hago, o decir que la conciencia es en sí una ilusión construida en beneficio de los memes y que no corresponde a nada medible. Hay consecuencias morales, es terriblemente difícil. Si tomamos la libre voluntad, es muy posible tener una sociedad moral, una sociedad funcional, sin creer en la libre voluntad. Pero si quieres reconstruir lo que tenemos, es muy complicado.

Tuve la más maravillosa conversación con mi padre el año pasado, poco antes de que falleciera. Tenía demencia muy avanzada. No sabía qué día era, o qué tiempo del año, aunque a mi me reconocía perfectamente. Y estaba visitándolo y le comenté que iba a dar una conferencia sobre la libre voluntad. Y me dijo: “Bien, ¿qué se puede decir sobre la libre voluntad?” Y yo dije: “Bueno, voy a decir que es una ilusión, que la gente se cree que tiene libre voluntad, pero que no existe tal cosa”.

Me dijo: “¡No puedes decir eso! ¡Claro que hay libre voluntad!” Y yo le dije: “Bueno, entonces, ¿de dónde viene? ¿Qué es?” Y me dijo: “¡Dios te la da!”

Le dije que no, no. No puede ser así, y se convirtió en una discusión sobre almas y espíritus y todo eso, y entonces se levantó en la cama y me dijo: “¿Entonces por qué quiero ser bueno?”.

Fue una pregunta brillante, y se lo comenté, y me di cuenta de que esto era precisamente lo que me impulsó a averiguar sobre el tema, porque si “quiero ser bueno”, entonces debe haber algo en mi que decide ser bueno o malo, y eso es algo que el lado religioso toma muy en serio.

Claro, el antídoto a todo esto es mirar a la evolución y a la biología y comprender por qué los seres humanos, no los “yo”, no las almas, no los seres conscientes internos, sino los seres humanos físicos quieren ser buenos, porque somos una especie con altruismo recíproco, somos una especie con selección familiar, posiblemente tiene que ver con selección en grupo… existe todo tipo de procesos que nos llevan a querer ser buenos. Pero eso es muy, muy interesante. Y debemos desarrollar y utilizar y apreciar y disfrutar de nuestro deseo de ser buenos, para poder ser mejores. Y esto es perfectamente compatible con una visión que dice que no tenemos libre voluntad.

Así que, ¿no habrá vida tras la muerte para Susan Blackmore?

No, claro que no. De hecho, no estoy realmente viviendo ahora, pero da igual; así que no estaré dando tumbos por ahí después de morir. Distintas religiones discrepan sobre lo que todo esto significa, etcétera. Pero si descargas todo esto en una máquina que no tiene brazos y piernas, las cosas cambiarán bastante. De hecho, ahora mismo me siento como una persona bastante distinta, ya que hace poco me fracturé la pelvis, y cojeo… toda la vida he estado corriendo a todos los sitios, subiendo las escaleras corriendo. Y ahora no puedo correr. Cojeo. Y eso marca una diferencia notable en cómo me siento acerca de quién soy. Si haces que se descargue todo tu cerebro a una máquina con ruedas, vas a ser algo distinto. Me parece que el clon que mencionaste antes suena más convincente.

Ahora estás involucrada en el estudio de la evolución y el cosmos. ¿Podemos hablar de algún tipo de “inteligencia” que de algún modo permea el universo?

Me parece que lo importante son los memes, no la inteligencia. Lo que es importante es lo que se copia. Cuáles son los mecanismos que nos hacen copiar, cuáles son los mecanismos de selección y variación. Lo que es importante en los seres humanos es lo que los ha transformado, de un simio ordinario, a las criaturas asombrosamente peligrosas que somos, y que no fue la inteligencia, sino la capacidad de imitar, en otras palabras, el comportamiento que nos hace copiar. La inteligencia es un subproducto de esa capacidad de copiar. Eso es lo que traspasaremos al universo si no nos liquidamos nosotros mismos antes de que sea posible. Proporcionaremos copias y copias y copias de enormes cantidades de información que fluirán por el universo y que variarán y se seleccionarán, variarán y se seleccionarán, y seguirán evolucionando por el cosmos. Eso es lo importante, no la inteligencia.