Por Adrian Cho
ScienceNOW Daily News, 10 July 2009
(Trad. V. Carbona)
Si eres aficionado a resultados que hacen que te duela el cerebro, sigue leyendo.
Agravando un concepto complicado con otro, un equipo de físicos atómicos ha dado una vuelta de tuerca al clásico «camino (o paseo) aleatorio» – un deambular idealizado que es clave para explicar la difusión de un líquido en otro y una miríada de otros fenómenos del mundo real. Esta vez, los investigadores han hecho que un átomo deambule de acuerdo con las reglas de la mecánica cuántica y han hallado que cubre más distancia de la que cubriría sin ellas. El avance, anunciado en Science, podría ser útil en nuevas tecnologías de información cuántica, dicen los investigadores. Pero el verdadero logro parece ser el casamiento de dos conceptos de la física clásica.
En tiempos menos políticamente correctos, los profesores de física explicaban el paseo aleatorio de esta manera. Supongamos que un borracho se planta bajo una farola, tambaleándose a izquierda y derecha con igual probabilidad. Después de cierto número de pasos, N, es posible que haya dado unos cuantos pasos más hacia la izquierda que hacia la derecha, o viceversa. De hecho, tras N pasos, en promedio el borracho se habrá alejado de la farola una distancia proporcional a la raíz cuadrada de N. Quizás esto suene como algo inconsecuente, pero este tipo de paseo aleatorio describe muy bien el movimiento de una molécula en una muestra de líquido o electrones traqueteando dentro de un metal.
Ahora, Michal Karski, Artur Widera, y sus colegas en la Universidad de Bonn en Alemania han complicado el problema agregando a la mezcla la extraña realidad de la mecánica cuántica. Un borracho, o cualquier otro objeto «clásico» debe moverse hacia la derecha, o hacia la izquierda. Pero según la mecánica cuántica, una diminuta partícula, como por ejemplo un átomo, puede moverse en direcciones opuestas al mismo tiempo y acabar en un llamado estado de superposición en el que está en dos lugares al mismo tiempo. Y sucede algo más: Cuando alguien mide la posición de la partícula, el delicado estado cuántico se colapsa para que la partícula se encuentre en un lugar o el otro.
Aprovechándose de todo esto, los investigadores han hecho que un átomo de cesio se dé un «paseo aleatorio» sobre una cadena de puntos de luz de láser formada por dos haces de láser opuestos. Comenzando con el átomo en un punto, le hacen cosquillas con ondas de radio para que comience a girar en direcciones opuestas -hacia arriba y hacia abajo – al mismo tiempo. Entonces manipulan las polarizaciones de las haces de láser para estirar la parte «hacia arriba» del estado cuántico hacia la derecha y la parte «hacia abajo» hacia la izquierda. Esto lleva al átomo a un estado difícil de imaginar en el que se posiciona en un punto (de láser) girando hacia arriba mientras al mismo tiempo se posiciona en el próximo punto girando hacia abajo.
Entonces los investigadores repiten el proceso una y otra vez hasta que el átomo acaba en un estado cuántico en el que ocupa muchos puntos de luz al mismo tiempo. Cuando los investigadores miden la posición del átomo, el estado se colapsa a un solo punto. Pero al repetir el experimento muchas veces, logran trazar ese estado. Y hallan que, después de N pasos, un átomo «normal» se ha movido una distancia proporcional a N desde su punto original – más de lo que habría hecho de manera clásica.
«Es difícil imaginarse una demostración más limpia, más de libro de texto, de la idea de un paseo cuántico», dice Poul Jessen, un físico experimental de la Universidad de Arizona en Tucson. El avance puede ser más que académico, agrega Reinhard Werner, teórico de la Universidad de Hannover en Alemania. En principio, dice, al poner varios átomos en la cadena de puntos de luz y dejarlos interactuar, podría ser posible construir un tipo de computador cuántico capaz de resolver problemas que un computador convencional no puede. Aún queda mucho para poder construir un computador (cuántico) completo, dice Werner, pero «este es el primer paso hacia cosas más complicadas».
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Me gustó, no entendí el ultimo paso para llegar, lo cual implica que lo he de releer. Pero bastante bien explicado, gracias.
Me ha gustado mucho el artículo, a modo de primera pincelada… pero me he quedado con la sensación de que tendría que leer unas cien páginas más para llegar a hacerme una idea suficientemente clara de lo que habla.
Que si me han perdido?… si, un poco.
Saludos!
Pingback: Paséate por el lado cuántico
No está mal la explicación… pero ya se construyó un computador cuántico de 2 bits, hace unas 3 semanas, y se probó con un algoritmo de búsqueda, así que eso de que todavía falta mucho… faltará mucho para hacer uno decente que pueda hacer cosas útiles, pero ya se ha hecho uno.
¿Cuándo vais a ser capaces de explicar la utilidad en el día a día de la física cuántica para que el resto de los mortales, no científicos, aunque nos encanten estos temas podamos entenderlo?
Pat: Es una excelente sugerencia, y lo intentaremos. Mientras tanto, puedes leer nuestra entrevista con Juan Ignacio Cirac (http://www.terceracultura.net/tc/?p=584), un español en la vanguardia de la física cuántica.
Un abrazo.
Me encantan esos temas y creo que habria que fomentarlos entre los no cientificos para que vayamos entendiendo algo.
Y la teoria de supercuerdas? otra cosa que hay que releer unas cuantas veces y aún así te quedas con la sensación de no entender mucho. Pero hay que intentarlo, así que gracias por estos articulos.
Gracias por el comentario, nemesis7. La teoría de las supercuerdas es fascinante y la cubriremos. Un saludo.
Buen artículo. Deberían hacer más artículos sobre física teórica, así como entrevistas a físicos para que haya una mayor divulgación y poco a poco mayor interes y menor desconocimiento de estos temas.
Posicionar es un calco del inglés. Al menos se podría hecer el mínimo esfuerzo de traducir: colocar, situar. Me pregunto por qué se desprecia el conocimiento del idioma incluso en ámbitos, como este, en los que se ama el conocimiento.