autor: Fernando Peregrin
Parece que finalmente el segmento de adultos de mayor crecimiento en los sitios de Internet dedicados a fijar encuentros entre usuarios es el de 50 a 65 años. Las razones son múltiples y de diverso tipo, si bien las que más influyen en este resultado es la falta de tiempo y de interés para buscar compañeros de amores y amoríos en bares de copas, discotecas, hobbies, etcétera, pues pueden adaptar su tiempo una vez hecho el contacto y no al revés, esto es cambiar la actividad diaria por tiempo para buscar pareja en los que podemos llamar medios convencionales de ligue.
Por otro lado, los sitios de encuentro en línea siguen mejorando su oferta y adaptándola a sus usuarios. Así, existen sitios de encuentros para cristianos practicantes, judíos y musulmanes, si bien debido a restricciones sociales y religiosas, judíos y musulmanes utilizan estos servicios en menor proporción que su correlativos cristianos.
En Match.com, uno de los grupos de encuentros para adultos con mayor influencia en EE UU y otras zonas occidentales, el grupo de población entre 50 y 65 años es le grupo de encuentros en línea que mayor crecimiento está experimentando un mayor aumento en la cuota de usuarios, un 89% en los últimos cinco años. Y en JDate.com, un sitio web para judíos solteros, separados, divorciados o viudos (lo que en la jerga de estos sitios se denomina “singles”), los miembros en el grupo de 50 años o más saltó 40% en tan solo un año, de 2008 a 2009. JDate tiene también un sitio dedicado a los americanos del mercado de los “Baby Boom”, el sector de la población que nació inmediatamente después la segunda guerra mundial, SingleSeniorsMeet.com, que es el que crece con mayor rapidez de los sitios del grupo JDate.
¿Cómo funcionan estos sitios “on line” para fijar encuentros? El futuro usuario o miembro del sitio en cuestión tiene que rellenar un cuestionario cuya amplitud y grado de detalle varía de unos a otros y pagar una cuota de suscripción, que está en torno a los 25 a 30 euros por mes, habiendo ofertas para los suscriptores de contratos más largos de duración. Los sitios de encuentros tienen estudiada la actividad de sus nuevos miembros y del interés que suscitan entre los usuarios ya establecidos, llegándose a la conclusión de que el máximo interés está en el grupo de usuarios que lleva 2 o 3 meses de actividad en ese sitio.
Junto a una descripción de usos y costumbres de los nuevos usuarios que puede abarcar desde la edad (un requisito fundamental a la hora de proponerse un futuro encuentro) hasta el tipo de mascotas que tiene o que le gustaría (o no tener), que se denomina perfil de usuario, se aconseja a publicar una fotografía o varias (según los sitios, hasta cinco o seis fotografía), pues dicen los que operan este tipo de encuentros en línea que los perfiles de usuario en los que aparece una foto son tres vecés más vivtados que los que carecen de esa fotografía. El contacto se realiza mediante un e-mail que gestiona la compañía de encuentros (para eso se paga, para tener acceso entre otras cosas, a los e-mail que se reciben de otros usuarios y a contestarlos), y tras un posible intercambio de e-mails se pasa al contacto directo (teléfono, MSN Messenger, Skype, e-mail de usuarios), tras lo cual se llega a la cita, aconsejándose que sea en un lugar público y a una hora en la que el lugar de encuentro tenga una cierta concurrencia, como bares y demás establecimientos.
Una parte muy importante del cortejo está en los e-mails, que pueden llegar a ser verdaderas cartas de amor en la vieja tradición literaria. Tenemos, pues, aquí un ejemplo de tercera cultura, la simbiosis de la cultura digital con la literaria, que a veces impone respeto como ha sucedido con los “Baby Boomers” estadounidense que al principio del lanzamiento de sitios de encuentro no se atrevían a usar una vía tecnológica para fijar encuentros y que ahora, sin embargo, son la parte más floreciente del negocio de las citas por Internet. Por ello, una vez superado el miedo o la preocupación inicial por usar un método inusual para ellos por entonces de buscar compañeros bien sea de sexo rápido como de más larga duración, nada tiene de extraño que sea el sector de la población en torno a 50 años el que más rápido crecimiento muestre.
¿Y cuál es ese crecimiento? Tomemos el caso de Meetic.com, posiblemente el sitio de encuentros de Internet más difundido en Europa (y más desde que hace dos años compró la parte del negocio europeo a Match.com), y vemos su crecimiento en facturación:
2002——-1,1 millones de €
2003——–8,9 millones de €
2004—— 21,3 millones de €
2005—— 43 millones de €
2006——-78,7 millones de €
2007——113,8 millones de €
2008——133,6 millones de €
2009—– 157,9 millones de €
Con el crecimiento de estos sitios de encuentro pueden verse dos categorías bien distintas. Una, la formada por los que buscan en esos sitios un supermercado de sexo rápido, sin compromisos ni complicaciones; y otro que busca realmente un compromiso duradero, una relación estable y duradera que incluye hasta el matrimonio. Por eso, en medios especializados se habla de dos sectores de negocio: online dating (búsqueda de pareja y amistad a través de Internet) y de “matchmaking” (búsqueda de pareja por afinidad psicológica a través de Internet).
El sector del “matchmaking”, definido más arriba como la búsqueda de pareja por afinidad psicológica requiere de unos cuestionarios mucho más selectivos y de programas de ordenador que utilizan la experiencia del sitio de Internet en cuestión de búsquedas de matrimonio y otras relaciones con compromiso estable mediante lo que se llama una afinidad psicológica. Así, Meetic lanzó en 2008 Meetic Affinity, que se especializa en encuentros para personas que buscan una relación no sólo sexual, sino también de compromiso, es decir, algo más que la amistad “con o sin derecho a roce”.

La verdad, presentar el uso «literario» de los e-mail por cincuentones rijosos como muestra de lo que significa la Tercera Cultura no me parece la mejor manera de explicar qué hay detras de ese concepto.
Saludos de un cincuentón rijoso.
Hoy hay que pagar por todo y antes de ver la mercancía.
Antiguamente se daba de forma natural en los paseos,las fiestas,etc