El lunes 28 de abril a las 19:30 horas, se celebrará en el Círculo de Bellas Artes, sala María Zambrano, en Alcalá 42, Madrid, el coloquio «Europa: Identidad o ciudadanía» que contará con el Dr. en Psicología en la UAM Roberto Colom, con Francisco Mora, catedrático de Fisiología en la Universidad Complutense de Madrid y con Teresa Giménez Barbat, escritora, impulsora de Tercera Cultura y candidata en las listas europeas de Upyd.
En estos momentos en que diversos países europeos, especialmente España, viven la amenaza de la centrifugación secesionista, nos encontramos con la necesidad de construir una federación de estados en Europa que requerirá para su consolidación de un sentimiento de pertenencia capaz de integrar a 500 millones de personas mucho más distintas y diversas de lo que habíamos imaginado. ¿Cómo superar esta contradicción? ¿Cómo mover las fuerzas emocionales y cognitivas de las personas para construir y no para segregar?
Para ello contamos con la ayuda de las disciplinas sociales científicas y de los especialistas en los arcanos del cerebro humano.
El Dr. Roberto Colom es autor de más de un centenar de artículos en revistas científicas de impacto internacional como PNAS , autor de una veintena de libros, tanto técnicos como de divulgación científica, participa en distintos programas de radio y televisión, y es consultado regularmente por los medios de comunicación sobre temas psicológicos de interés social como, por ejemplo, la investigación en neurociencia, los avances en genética de la conducta o la delincuencia.
Francisco Mora es doctor en Medicina por la Universidad de Granada y doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford. Es catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y catedrático Adscrito del Departamento de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa en EE.UU. Es miembro del Wolfson College de la Universidad de Oxford. Sus libro mas reciente es “Neuroeducación”.
Tanto Roberto Colom como Francisco Mora han participado en actividades de Tercera Cultura.

«¿Cómo mover las fuerzas emocionales y cognitivas de las personas para construir y no para segregar?»
Muy sencillo: Hay que defender, empezando ya desde la escuela, los valores éticos de la libertad y la igualdad en los que se basa el sistema político demoliberal. En realidad son los viejos valores ilustrados de toda la vida, tan despreciados por los reaccionarios, que por eso suprimieron la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
Seguramente el partido que defiende actualmente con más coherencia los valores ilustrados es UPyD. Para esa formación va a ir mi voto en las próximas elecciones.
Tu comentario Rawandi revela en este como en otros casos anteriores tu forma de proceder. En lugar de informarte sobre aquello de lo que opinas sueltas una fórmula hecha: “los valores éticos de la libertad y la igualdad en los que se basa el sistema demoliberal”, que repites en cada ocasión sin importar la naturaleza de lo que se trata en cada caso, como si el solo hecho de repetirla clarificase la situación y le diese respuesta sin necesidad de ninguna otra cosa.
En lo que dices de Educación para la Ciudadanía, tu desconocimiento es tan abultado que en cuanto leas esta información: http://elpais.com/diario/2011/05/22/sociedad/1306015202_850215.html, te darás cuenta de hasta qué punto estás equivocado ya que, donde tú sitúas una asignatura: laica, basada en la ciencia y la ilustración, lo que realmente hay no es otra cosa que defensa del creacionismo y los valores religiosos en unos casos y de la ideología de género en otros.
Al final esa reiteración de la citada fórmula, apelando a una libertad e igualdad de las que todos los indicadores constatan su resquebrajamiento, a lo que mejor recuerda es a una invocación de tipo mágico no muy distinta a las habituales en lo que tanto dices combatir: la mitología y la religión.
Emilio, el artículo que has enlazado reza: «la frontal oposición de la Conferencia Episcopal y del Partido Popular, cuyos líderes temieron un totalitarismo ideológico socialista a través de la asignatura, la han transformado en ocasiones en lo contrario de lo que se pretendía. (…) la única vía encontrada por el Gobierno para garantizar paz en los centros escolares fue permitir textos elaborados a gusto de cada corriente de pensamiento, aunque ello significara desvirtuar la asignatura.»
Evidentemente, yo me refería a la asignatura de EpC original, no a la versión «desvirtuada» hasta incluso ser «transformada en ocasiones en su contrario»; o sea, me refería a la asignatura tal como era antes de que el blandengue de Zapatero se bajara los pantalones ante «la frontal oposición de la Conferencia Episcopal y del Partido Popular».
El artículo confirma lo que yo decía: que los reaccionarios (obispos y PP) demostraron ser enemigos frontales de la EpC. Y no les pareció suficiente «desvirtuarla»: su objetivo era suprimirla y al final lo hicieron.
No es verdad que la libertad y la igualdad estén «requebrajados». Ningún hecho empírico puede desmentir valores éticos universales como la libertad y la igualdad; y quien niegue esto incurre necesariamente en la burda falacia consistente en identificar lo bueno con lo real.
Por cierto, Emilio, en «La paradoja del individualismo moderno» te he dejado una pregunta para que la contestes.
Poco a poco va aflorando lo que piensas y, aunque la sorpresa no sea total, veo que al igual que Platón consideras que existe un mundo de ideas puras e inmutables que «ningún hecho empírico puede desmentir», pero a diferencia suya ni tan siquiera estás dispuesto a ponerlas en relación con lo que de verdad ocurre. Tu reino no es de este mundo y has decidido mudarte a uno de esos multiversos tan de tu agrado. Me supongo que no te darás cuenta cuánto se parece eso al mundo religioso que con tan tanto fervor combates.
Un liberal como Popper seguramente diría que ahí radica la fuente de todos los totalitarismos, como expresó en relación al pensamiento político de Platón, te mueves con un arquetipo y pretendas que la sociedad se acomode a él, y si no lo hace peor para ella. Que Piketty nos ponga en guardia ante lo que está sucediendo y lo que se nos avecina al parecer es lo de menos porque nada puede hacer resquebrajar el valor ético de la igualdad. Y si este es el gran debate del momento en todas las sociedades occidentales a ti te da igual, porque donde esté el arquetipo que se quite cualquier concreción histórica. Otro tanto de lo mismo sucede con la ruptura de la igualdad jurídica en la legislación de género o el paso de una sociedad de ciudadanos (idea central del liberalismo) a una sociedad de géneros, lo más alejado de cualquier idea liberal.
De ese modo se entiende que cuando hablas de EpC no te refieras a la experiencia histórica que hemos y estamos viviendo sino a una hipotética EpC que imaginas distinta «antes de que el blandengue de Zapatero se bajara los pantalones». Pero supongo que al igual que ha sucedido en debates anteriores si te digo que nunca hubo una EpC laica y basada en los valores de la ciencia y la ilustración sino un intento por parte del PSOE y otros de contrarrestar la asignatura de religión con otra del mismo rasero que girase básicamente en torno a la ideología de género. Como se trataba de un producto ideológico cada centro y cada profesor eligió el «producto» que más se ajustaba a la suya y finalmente resultó lo que resultó que ni la ética, ni la ciudadanía salieron reforzadas más bien todo lo contrario. Aunque me supongo que al igual que los nostálgicos del comunismo dirás que lo que ha fallado no ha sido la idea sino su aplicación práctica.
Y ya para terminar no te he contestado a la pregunta de si soy del PP o de la conferencia episcopal porque básicamente se trata de una impertinencia que no merece contestación y observa que con más fundamento podría preguntarte yo si en realidad no estarás confundiendo liberalismo con neoliberalismo si tenemos en cuenta que defiendes un liberalismo al que le es indiferente la desigualdad social o el deterioro de otros valores democráticos como he tenido ocasión de poner de manifiesto a lo largo de varios hilos. Me parecía además una estratagema por tu parte para eludir reconocer que te habías equivocado en lo de si el término liberalismo precisa traducción o no, que era de lo que iba el hilo en ese momento.
Y una segunda aclaración nunca he dado lo real por bueno porque si alguien ha criticado el deterioro de la igualdad y la libertad he sido yo. De tus comentarios lo que he podido sacar en conclusión es que combates al PP y la conferencia episcopal, pero nada sobre la desigualdad: jurídica con las leyes de género y social con el deterioro de la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres, tampoco ni una sola referencia a los derechos democráticos y de la vida política y por supuesto mutis por el foro en el tema de Edward Snowden. Para un liberal-liberal como tú me parece excesivo.
Emilio, tus errores son legión y además muy gordos. Por ejemplo:
1. No percibes la abismal diferencia que existe entre el multiverso (noción científica plenamente racional, aunque especulativa de momento) y el mundo religioso (reino del camelo místico).
2. Incurres en la falacia realista (identificar lo bueno con lo real) y además sostienes que rechazar la falacia realista implica adhesión al platonismo. ¿También me tildarás de platónico si digo que dos y dos suman cuatro independientemente de cualquier hecho empírico?
3. Niegas que la EpC fuera «desvirtuada», aunque eso es lo que afirma explícitamente el artículo periodístico que tú mismo has enlazado.
4. Interpretas que te he preguntado si eres «del PP o de la Conferencia episcopal», cuando mi pregunta era:
«Emilio, ¿tú suscribes esta frase de Laporta: “el Partido Popular dice que es liberal, aunque no lo es”? Si la suscribes, entonces es verdad que no compartes la aberrante interpretación que el PP da al vocablo ‘liberal’.»
Y para más inri, crees que con dicha pregunta yo busco «eludir» la cuestión de «si el término liberalismo precisa traducción o no», cuando es justamente al revés: tu respuesta aclararía si tú consideras que esa traducción es necesaria o no.
Por seguir tu orden Rawandi:
1. No sabes lo cerca que se sitúan la ficción metafísica de los multiversos y la religión.
2. Lo de lo real y lo bueno lo he aclarado en el último comentario. Si continúas por esa senda es que comienzas a dar signos de fatiga y a ponerte pesado.
En relación a tu platonismo es tan cierto que me lo confirmas tú mismo: “¿También me tildarás de platónico si digo que dos y dos suman cuatro independientemente de cualquier hecho empírico?” Confieres el mismo estatus ontológico a la política y los valores morales que a los números y la aritmética. Parece que los planos de la realidad se te juntan todos en esa esfera de las ideas puras.
3. EpC nunca fue concebida como una asignatura laica, basada en los valores ilustrados y la ciencia. Ya lo aclaré en mi comentario anterior. O sea que insisto en lo de pesadito.
4. Mi posición sobre la necesidad de traducción del término liberalismo la debieras tener clara a poco comprensiva que sea tu lectura porque lo he dicho en reiteradas ocasiones. En tu caso has afirmado que no, te he argumentado que eres el único que piensa tal cosa y has pasado a preguntarme por un artículo de J. Laporta del que lo que te ha interesado es lo que alimenta tu maniqueísmo en relación con el PP y la religión. El maniqueísmo en origen también fue una de ellas y su división del mundo en buenos y malos sigue siendo una constantes en casi todas.
1. El multiverso (debe escribirse en singular, Emilio) es un concepto científico racional mientras que la religión es puro camelo animista (o espiritualista). Uno y otra no están nada cerca: más bien están a años luz.
2. Lo que digo es que tan absurdo es pensar que un hecho pueda desmentir el valor de la libertad como pensar que un hecho pueda desmentir que dos y dos suman cuatro.
3. El artículo que enlazaste desmiente lo que dices.
4. Yo estoy con Laporta: no es necesario traducir el término. Tú, obviamente, estás del lado de los reaccionarios.
Rawandi, primero conviertes la ética en una aritmética, situando los valores éticos en el mismo plano de verdad que dos y dos son cuatro y en ambos casos de forma que “ningún hecho empírico puede desmentir”.
Y ya liberado de ataduras no te limitas a preguntarme si milito en el PP o la conferencia episcopal porque directamente me tachas de reaccionario porque sostengo al igual que la wipipedia y tantos intervinientes en este mismo blog que el término liberalismo en el momento actual tiene significados muy diferentes en Europa y EE.UU.
Difícilmente se le puede pedir más con tan poco fundamento.
Concepto científico especulativo. En fin, las chorradas de Rawandi. Y sí, la distancia entre el concepto especulativo dios y el concepto especulativo multiverso es enorme pero lo que da validez científica es la distancia verificable y contrastada a la realidad y en eso son iguales. El que un concepto sea enunciado por un científico no le da ningún plus de veracidad; ni tan siquiera la racionalidad o no que tenga ( Einstein se opuso infructuosamente a la mecánica cuántica por lo que a sus ojos tenía de irracional). Que haya que explicar estas cositas tan básicas a estas alturas…
El mar de contradicciones de Rawandi no puede ser más extenso. Lleva todo el tiempo identificando lo racional con lo bueno -esa es su expresión- y con lo real, pero concluye que quién confunde lo real con lo bueno soy yo.
Vive en un mundo de ideas sin conexión con la realidad. A efectos de su mundo liberal daría igual la constitución de Cádiz de 1812, que la de 1978. La ética sería una abstracción al margen de los «hechos empíricos» y tan formal como que dos y dos son cuatro.
Pero, al paracer todas estas contradicciones se diluyen facilmente calificando a los demás de reaccionarios y mostrando cual caballero medieval que su posición es la correcta porque contradice la del PP y la conferencia episcopal. Más simplismo imposible.
Emilio, yo no te he tachado de reaccionario. He dicho que estás del lado de los reaccionarios en la cuestión concreta que estábamos discutiendo, esto es, que te parece legítimo el uso que los peperos hacen del vocablo ‘liberal’ cuando se lo aplican a sí mismos. Yo, en cambio, estoy con Laporta en el sentido de que tanto a él como a mí nos parece que el PP distorsiona el auténtico significado del vocablo.
Tampoco he dicho que «la ética», así en bloque, esté al margen de los hechos empíricos. He dicho simplemente que los valores éticos fundamentales (libertad e igualdad) no son refutables por los hechos empíricos, y en ese aspecto dichos valores éticos se parecen a la verdad matemática de que dos y dos suman cuatro.
Tú afirmaste que ese par de valores éticos fundamentales están «resquebrajados», lo cual únicamente puedo interpretar de dos maneras: o bien incurres en la falacia consistente en confundir lo real con lo bueno, o bien eres un nihilista ético.
Vellana, te pondré un ejemplo de «concepto científico especulativo» para que lo entiendas: el Big Bang (la gran explosión) fue un concepto científico especulativo hasta que las pruebas acumuladas durante la segunda mitad del siglo XX lo convirtieron en un hecho científico, aceptado como tal por la práctica totalidad de la comunidad científica. La ciencia no podría avanzar si no existieran los conceptos científicos especulativos.
El multiverso es un concepto científico especulativo que está ya muy cerca de convertirse en un hecho científico. El concepto de dios, en cambio, no es más que el viejo camelo animista que nunca ha explicado realmente nada.
No acabas de entenderlo Rawandi, la ética no es un número,ni una fórmula, no es un objeto mental intemporal y formal, tiene que ver con la realidad fáctica, más concretamente con la sociedad y las personas y a ellas debe dirigirse y desde ellas se construye.
Y claro que puede resquebrajarse porque se trata de algo vivo con mas vigor o menos dependiendo de los momentos y las sociedades, con necesidad de dar respuesta a problemas nuevos, por ejemplo todo lo relacionado con la reproducción genética, y por supuesto en permanente estado de alerta por el estado de los derechos y libertades de los individuos y como están siendo regulados por los gobiernos y atendidos y respetados por las instituciones. Quien no se percate de que las prácticas de los últimos años han colocado a la clase política y no solo a ella, en niveles éticos ínfimos es que no se entera del mundo que lo rodea.
Es esa visión al margen de cualquier evidencia empírica, esa ética sin personas, esa ética ritualizada en una fórmula la que te lleva al craso error de considerarme un nihilista ético y supongo que por contraste a ti e un campeón de la misma, aunque el árbitro de esta cuestión que no puede ser otro que la evidencia contradiga lo uno y lo otro y coloque a cada uno en su sitio.
«Quien no se percate de que las prácticas de los últimos años han colocado a la clase política y no solo a ella, en niveles éticos ínfimos…»
Pero hombre, eso no significa que sean los valores éticos supremos (libertad e igualdad) los que se han «resquebrajado», como tú afirmaste. Significa que se ha resquebrajado la conciencia de las personas que han optado por dar la espalda a esos valores ilustrados.
Los valores ilustrados de la libertad y la igualdad son supremos precisamente porque resultan inmunes a cualquier realidad fáctica. Por eso están explícitamente reconocidos como el fundamento de cualquier Constitución liberal, por ejemplo la española de 1978.
«Los valores ilustrados de la libertad y la igualdad…»
Los principales representantes intelectuales de lo que usted llama «ilustración» estaban desde un principio en desacuerdo en temas substantivos. Jonathan Israel lo demuestra en su trilogía sobre el asunto (más de 3000 páginas por si alguien se anima). Estaban en desacuerdo -repito- en asuntos substantivos, no en detallitos: libertades civiles, tolerancia religiosa, pena de muerte, etc. Y esa misma situación se prolonga hasta hoy. Todavía no existe un claro acuerdo sobre qué significan cosas como «libertad» e «igualdad», como muestra la controversia actual sobre la ideología de género y sobre la asignatura de «educación por la ciudadanía», y sobre otras muchas cosas.
Es decir, que nadie sabe exactamente cuáles son esos «valores ilustrados».
Pues le quitamos el adjetivo y nos apañamos sin definición. La ética, al contrario que el derecho, es un juego de reglas implícitas. Pregunta casi a cualquiera que no pertenezca a Boko Haram si el secuestro de niñas, para impedir su escolarización y convertirlas en esclavas sexuales, le parece un atentado a la libertad y a la igualdad de oportunidades, además de un delito. Aunque sea incapaz de definir esos valores o discernir su origen histórico, probablemente dirá que sí. Y si está en su mano, actuará en consecuencia. Esa es su función. Que sus creadores fuesen cristianos, liberales o ilustrados de diverso pelaje, tendrá interés para el aficionado a los relatos históricos, pero es irrelevante para la convivencia diaria. Los valores éticos son una realidad social, contingente y mudable. Son reglas que organizan nuestra conducta. Pero no solo suponen la medida de lo que hemos hecho. También organizan nuestros deseos y propósitos, lo que queremos y estamos dispuestos a hacer.
Y luego pregunta aleatoriamente a esa misma gente que está en contra del secuestro de niñas sobre el aborto, la asignatura de educación por la ciudadanía, el matrimonio homosexual o la ley de violencia de género. Sin necesidad de recurrir a grupos «radicales» de población, obtendrás un variado conjunto de respuestas contradictorias unas con otras.
Y me parece una frivolidad atacar las raices históricas de esta cuestión como si fueran curiosidades propias de «aficionados a relatos», como si las opiniones éticas nacieran de un día para otro. Qué pocas ganas tengo de seguir en esta discusión.
Eduardo, todo ilustrado, para ser digno de ese nombre, tiene que haber defendido la ‘primacía de la libertad individual y de la igualdad ante la ley’, dos ‘valores éticos’ (fines cruciales: aquello que deseamos desear) tan elementales que todo el mundo los comprende sin problemas.
Insisto: contrariamente a lo que tú supones, todo pensador «sabe exactamente cuáles son esos valores ilustrados». Lo saben incluso los antiilustrados, es decir, aquellos prefieren conceder prioridad no a la libertad y la igualdad sino a otros principios extraídos generalmente de alguna doctrina supuestamente revelada por la deidad.
Obviamente, más allá de ese mínimo común denominador ético (libertad e igualdad), los ilustrados discrepaban en muchas cuestiones. La discrepancia es inevitable en cualquier grupo humano.
Algunos ilustrados han demostrado ser más coherentes (o sea, más radicalmente ilustrados) que otros. Por ejemplo, Spinoza y Holbach eran ilustrados claramente más coherentes que Locke y Voltaire; de ahí que los ilustrados actuales nos sintamos más cerca de aquellos que de estos.
Bueno, la discusión es inútil. Si Rawandi ya sabe de antemano cual es la verdadera ilustración, quienes son verdaderos filósofos y verdaderos antifilosofos, etc, empezar a recordar aquí lo que realmente pensaban los ilustrados no sirve para nada. No hace falta ni un concilio.
«Los valores éticos son una realidad social, contingente y mudable»
Masgüel, estoy de acuerdo en que los valores éticos básicos, como la libertad y la igualdad, son «una realidad social contingente», igual que lo son, por ejemplo, las verdades matemáticas. Todo lo que inventamos los humanos es contingente porque nuestra propia existencia como especie es contingente.
Sin embargo, no creo que esos dos valores primordiales sean «mudables», ya que permanecen sin cambios desde que se pusieron por escrito en la primera declaración universal de derechos individuales, la de los ilustrados norteamericanos de 1776.
Lo mudable es la actitud adoptada por las personas ante esos valores universales. En la actualidad, por ejemplo, el partido ilustrado UPyD se adhiere firmemente a esos valores, mientras otros optan por rechazarlos desde posiciones nihilistas (creo que es el caso de Eduardo) o teocráticas (Boko Haram y demás fundamentalistas religiosos).
Rawandi, las ideas que defienda explícitamente un documento histórico serán tan inmutables como el propio documento. Salvo error de edición, «Call me Ismahel» es la primera frase de «Moby Dick» y eso no hay quien lo cambie. Pero la interpretación de las ideas expresadas en ese documento «es arcilla que el presente labra a su antojo, interminablemente». Las sociedades contemporáneas son inevitablemente más complejas y cambian más rápidamente en todos los sentidos. También en su manejo de ideales y valores.
Algunos creen que los valores de una sociedad no son productos culturales, sino la expresión de las características naturales de una raza. Admitirán, carraspeando, que los genes no determinan completamente la conducta de una persona y que el auténtico reservorio de variabilidad genética humana es intragrupal, pero enseguida se les olvida. Se las dan de científicos, pero seleccionan los datos como un sexador de pollos. Porque para quien cree tal cosa, para quien quiere creer que la «contaminación racial» es una contaminación moral, heredar un temperamento es heredar un destino. De tal palo, tal astilla. Y es cierto que hay rasgos del caracter que se heredan. Pero que unos tallen figura y otros traguen serrín obedece a su aprendizaje en las artes de la carpintería, más que a la calidad de su madera. De calidades naturales de la madera entienden mucho, esos a los que me refiero, pese a que la ciencia de la genética aún está en bragas para justificar diferencias de precio, de valor.
«Masgüel, estoy de acuerdo en que los valores éticos básicos, como la libertad y la igualdad, son “una realidad social contingente”, igual que lo son, por ejemplo, las verdades matemáticas.»
Te contradices tu solo Rawandi, dices que los valores éticos son contigentes, y luego dices que igual que las verdades matemáticas.
Dos y dos son cuatro ahora y siempre, en esta sociedad desarrollada y en cualquier otra que no lo sea tanto, o no lo sea en absoluto.
Mientras tanto los valores éticos pueden ser completamente diferentes. Para Aristóteles por supuesto que dos y dos eran cuatro pero admitía sin dudar la esclavitud, en los países musulmanes dos y dos son cuatro como aquí, pero los valores éticos tienen poco que ver con los que aquí se cultivan.
La única ética que quiso ser inmutable y eterna fue la de origen religioso y de ahí los enormes problemas de la misma para no chocar con el avance de las sociedades.
Los valores son un creación humana, una aspiración, siempre mudable (en términos históricos) porque el punto de partida nunca es el mismo. La libertad y la igualdad, por cierto unidas a la fraternidad, no nacieron por casualidad en las sociedades que lo hicieron, como tampoco fue casualidad el momento histórico eso sucedió.
«Te contradices tu solo Rawandi, dices que los valores éticos son contigentes, y luego dices que igual que las verdades matemáticas.
Dos y dos son cuatro ahora y siempre, en esta sociedad desarrollada y en cualquier otra que no lo sea tanto, o no lo sea en absoluto.
Mientras tanto los valores éticos pueden ser completamente diferentes.»
No me contradigo. Toda verdad ética (por ejemplo, que la libertad y la igualdad son valores básicos) y toda verdad matemática (por ejemplo, que dos y dos suman cuatro) son verdad «ahora y siempre», pero también son contingentes porque ninguno de ambos tipos de verdad existiría si no existieran los seres contingentes capaces de pensar esas verdades.
«pero también son contingentes porque ninguno de ambos tipos de verdad existiría si no existieran los seres contingentes capaces de pensar esas verdades.»
Que dos y dos suman cuatro no es que sea verdad unas veces y otras no, característica de lo contingente, sino necesaria, excepto que hayas descubierto una matemática distinta a la que conocemos y todavía no la hayas dado a conocer.
Me sorprende que no encuentres distinción entre las verdades matemáticas, las verdades fácticas y los valores éticos, aunque eso sea lo que mejor explique tanto tu posición en este caso, como en el del multiverso y algunas otras, por eso quiero hacerte un par de preguntas:
¿Qué no sería contingente Rawandi?
¿Todas las verdades quedarían igualadas por el hecho de estar formuladas por esos seres contingentes de los que hablas?
Nuestra especie es contingente, ya fácilmente podría no haber llegado a evolucionar. En consecuencia, también es contingente todo lo que nuestra especie ha inventado, incluyendo las verdades éticas y las verdades matemáticas.
Las verdades, para existir, requieren cerebros que las piensen. En ese sentido, las verdades éticas y las verdades matemáticas son igualmente contingentes.
No contestas a mi pregunta Rawandi ¿qué no sería contingente?
La existencia del propio Cosmos (que probablemente es un Multiverso) sería no contingente.
En la religiosidad tradicional el único ser no contingente es Dios al que sitúan en una instancia que llaman Cielo. No encuentro tanta diferencia con lo que tú sostienes.
Pues las diferencias entre el multiverso y cualquier deidad son clarísimas: El multiverso no es una persona y por tanto no responde a las plegarias; el multiverso no te va a proporcionar la vida eterna.
Pregúntale a cualquier creyente si podría existir una religión basada únicamente en el concepto del multiverso impersonal y seguro que el 99,999 por ciento te responde que tal religión sería completamente absurda.
Yo no dije que fuese lo mismo pero sí señalaría la concomitancia en el idealismo de ambos planteamientos.
Tu enfoque es tan acientífico como el suyo. Haces descansar tu visión del mundo sobre algo que calificas de «probable» y que solo es una hipótesis (el multiverso) lo que a todas luces no puede considerarse más que como acto de fe o creencia, y lo ratificas a cada paso por ejemplo cuando pones en suspenso la evolución:
«Nuestra especie es contingente, ya fácilmente podría no haber llegado a evolucionar.»
Por lo que seguramente la mejor forma de calificar tu pensamiento es como huída de la realidad. Huída de la realidad para refugiarte en el puro idealismo. Huída al multiverso, huída de la evolución y huída permanente de lo realmente existente.
Y sea eso lo que mejor explique esa fijación con ese estado liberal y esa libertad e igualdad, idealizadas y estáticas, y tu dificultad para ver hasta qué punto lo realmente existente puede no corresponder con esa idealización, y valorar como es debido lo que pueda representar la denominada igualdad de género o la permanente degradación de derechos, en el contexto de las sociedades en que vivimos.
Emilio, el multiverso es una hipótesis científica muy probable y no tiene nada de ‘idealista’, ya que no existiría nada aparte del propio multiverso. A la luz de los conocimientos actuales, el multiverso es bastante más probable que la hipótesis tradicional según la cual existiría un único universo.
Te recomiendo que leas el brillante libro del cosmólogo Lawrence Krauss, del cual vuelvo a copiar este resumen: “Invocar a “Dios” para evitar responder a preguntas sobre el “cómo” es pura pereza intelectual. (…) ¿Cómo ha ocurrido que hay algo en vez de nada? (…) Así como Darwin eliminó la necesidad de intervención divina en la evolución de la diversidad de la vida, nuestra comprensión actual del universo hace plausible que “algo” pueda emerger de la nada sin la necesidad de ninguna guía divina. (…) El multiverso -una serie numerosa de universos en cada uno de los cuales los aspectos fundamentales de la realidad física, en cualquier cantidad, podrían ser distintos- representa una vía nueva y muy prometedora para comprender mejor nuestra existencia. (…) Sin ciencia, todo es un milagro. Con la ciencia, queda la posibilidad de que nada lo sea. La creencia religiosa, en este caso, se vuelve cada día menos necesaria y también menos relevante. (…) La realidad no está obligada a consolarnos.” (‘Un universo de la nada’, 2012, páginas 16, 180, 184, 218, 227 y 232)
La hipótesis científica del multiverso no es animista y por tanto no es comparable con ninguna ‘religión’ (=intercambio de favores con espíritus).
Yo no he «puesto en suspenso la evolución». Al afirmar que nuestra especie es un accidente evolutivo (o sea, que es una contingencia evolutiva) simplemente me he hecho eco de lo que dice la teoría evolutiva moderna.
La sociedad progresará en la medida en que vaya asumiendo cada vez más los valores ilustrados: libertad e igualdad. Si esos valores son olvidados, el progreso resultará sencillamente imposible, pues sólo hablarán los enemigos de la democracia liberal: los nihilistas éticos (Atran, etc.) y los fundamentalistas religiosos (Boko Haram, etc.).
Una hipótesis por mucho que pretenda el marchamo de científica no es ciencia. Es lo que su nombre indica una hipótesis. Construir la visión del mundo sobre una hipótesis no es menos acto de fe que confiar en la voluntad divina.
La ciencia requiere hipótesis confirmadas, hechos probados y el multiverso está muy lejos de parecerse a eso. La evolución no es una contingencia, es algo que se viene produciendo desde los orígenes de la vida y por tanto a lo que nos debemos atener si queremos entender lo que nos rodea y a nosotros mismos.
Para saber qué pasa con la libertad y la igualdad tenemos que ir a los hechos, a lo que sucede en las sociedades, también para mejor defenderlas. Hacer una apelación ritualizada a las mismas ni las proteje ni las expande, aunque quizá puede consolar alguna conciencia.
Hablar de libertad e igualdad sin ser capaz de decir una palabra ante la legislación de género o el deterioro de la igualdad que vivimos, sin pronunciarse ante una democracia como la que hoy se practica en la U.E. es concederles a las palabras valor por sí mismas.
Sigo pensando lo que te decía en mi anterior post. En todos los casos te escapas de la realidad de los hechos, para refugiarte en lo especultivo: el multiverso, nuestra especie como accidente… y el mundo platónico de las ideas puras que «ningún hecho empírico puede desmentir» y donde no se hace necesario distiguir entre que dos y dos son cuatro y los valores éticos porque son verdades «hoy y siempre».
Por cierto en este hilo a la libertad y la igualdad las consideras en cada comentario de forma diferente y así son «básicas», «supremas» o «fundamentales» sin que se sepa muy bien a qué responde esa diferente calificación porque por mucho que estires el significado de las palabras entre básico y supremo hay un hiato.
Vives en un mundo en que la realidad te molesta, lo empírico no es relevante y en el que las hipótesis cobran la fuerza de los hechos probados, al tiempo que recuperas el carácter natural y absoluto de los valores. Difícilmente se puede dar más.
En cuanto a Atran seguramente tengamos información sobre el contenido de su disertación a partir del día 23 y entonces será la ocasión de comentar sus palabras con algo más de rigor y fundamento. Entonces podremos comprobar si como tú dices se trata de un enemigo de la democracia.
emilio, veo que la ciencia no es lo tuyo. cualquier biólogo competente te puede confirmar que la existencia de nuestra especie es contingente, o sea, un accidente evolutivo.
la ciencia no maneja únicamente ‘hechos probados’ sino que también necesita manejar hipótesis más o menos ‘probables’ pero aún no cabalmente demostradas.
por ejemplo, los científicos no necesitaron esperar a que foucault demostrara con su péndulo la rotación de la tierra a mediados del siglo xix, sino que ya desde el siglo xvii consideraban muy probable dicha rotación, gracias a que los descubrimientos telescópicos de galileo habían convertido a la hipótesis copernicana en mucho más probable que cualquiera de las hipótesis geostáticas.
con el multiverso ocurre igual, ya que si bien aún no ha sido demostrada su existencia, los indicios -teoría inflacionaria- apuntan tan claramente a ella que muchos científicos la consideran más probable que la hipótesis tradicional del universo único.
yo no soy ‘absolutista’ moral sino ‘objetivista’ moral, que es diferente. scott atran parece ser un escéptico moral, a juzgar por la entrevista que le hizo teresa.
la democracia liberal solo puede defenderse de forma coherente desde el objetivismo moral.
La ciencia se construye con teorías e hipótesis pero solo es ciencia cuando estas se confirman, mientras tanto no son ciencia. El bosón de Higgs era una hipótesis muy prometedora pero solo se hizo ciencia luego de su confirmación. Al igual que la teoría de la relatividad o cualquier otro hallazgo científico. Por el camino van quedando muchas otras teorías que no superan la prueba de los hechos, y la pseudociencia. Aunque, a veces, dejando muchos estragos por el camino.
De lo que seguro no puede prescindir la ciencia es de los hechos probados y todos tus comentarios en este hilo van justamente en esa dirección. Y lo probado es que vivimos en un Universo del que cada vez conocemos más sobre su origen y desarrollo, pero nada del multiverso, o que la evolución es lo que nos explica.
Calificar a Atran como enemigo de la democracia confirma el absolutismo de tus valores, en perfecta consonancia con el platonismo de tus ideas y aunque hablas de sociedad abierta debieras releer lo que dice Popper a propósito de los valores y las ideas políticas de Platón.
El objetivismo moral distingue perfectamente entre lo normativo y lo positivo, entre lo que es y lo que debe ser, pero tú parece que te has quedado en el deber ser indiferente a lo que sucede. No de otro modo se puede explicar que olvides que si la democracia liberal se construye desde las personas y los ciudadanos y su autonomía hace tiempo que eso ha dejado de ser así y estamos en una sociedad de géneros y con esa vara es con la que se legisla.
En cuanto a cómo de liberal esté siendo la educación te he dejado un enlace en la entrada: El día 23 con Scott Atran y Arcadi Espada, pero lo cuelgo de nuevo aquí: http://www.causeur.fr/abcd-egalite-theorie-genre-27627.html Se trata ni más ni menos que del adoctrinamiento en la “teoría queer”, esa que dice que los sexos son una construcción social, de los escolares franceses, con especial énfasis en los ¡menores de tres años! Por lo visto a los socialdemócratas franceses los hechos constatados por la biología y la neurociencia no solo les traen al pairo sino que han decidido que con un “buena” educación se pueden revertir.