Tercera Cultura
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Los que tratamos de comprender la mente, tenemos una sola limitación a la que enfrentarnos: el elemento conocedor coincide con el elemento conocido

La pregunta Edge 2012: ¿Cuál es su explicación profunda, elegante o hermosa favorita?

autora: Mahzarin Banaji http://edge.org/response-detail/2955/what-is-your-favorite-deep-elegant-or-beautiful-explanation

Traducción: Iñigo Valverde

Mahzarin Rustum BanajiMahzarin Rustum Banaji estudia el pensamiento y los sentimientos humanos como extensiones del contexto social. Su enfoque son principalmente los sistemas mentales que operan en modo implícito o inconsciente. En particular, está interesada en la naturaleza inconsciente de valoraciones propias y de otros humanos que reflejan sentimientos y conocimiento (frecuentemente imprevisibles) sobre los miembros de su grupo social (p.ej., edad, raza/etnia, género, clase). Ha adquirido renombre por  estudios sobre la exploración de prejuicios de género y raciales utilizando el «Implicit Association Test» que ha sido ampliamente visitado durante estos años.

La racionalidad restringida como explicación de muchos de nuestros males

Las explicaciones  que son extraordinarias, tanto analítica como estéticamente, comparten, entre otras, las siguientes propiedades: (a) a menudo son sencillas en comparación con el saber convencional, (b) señalan la causa más cierta como algo suficientemente alejado del fenómeno y (c) te hacen desear haber llegado a la explicación tú mismo.

Los que tratamos de comprender la mente, tenemos una sola limitación a la que enfrentarnos: el elemento conocedor coincide con el elemento conocido. La mente es la que formula la explicación, la mente también es el objeto explicado. Distanciarse de la propia mente, o del apego a lo especial de la propia especie o tribu, alejarse de la introspección y la intuición (no como generadores de hipótesis, sino como respuestas y explicaciones) son actitudes especialmente difíciles de lograr cuando lo que buscamos es explicar nuestra propia mente y la de los de nuestra especie.

Por esta razón, mi candidatura a la explicación más profundamente satisfactoria en la última década es la idea de la racionalidad restringida. La idea de que los seres humanos son más inteligentes que otras especies, pero no lo suficientemente inteligentes con arreglo a sus propios parámetros, en el sentido, por ejemplo, de actuar de acuerdo con los axiomas básicos de la racionalidad, es ahora una observación bien afinada, con hondos fundamentos empíricos en los descubrimientos que le sirven de apoyo.

Herbert Simon marcó un hito con el estudio del procesamiento de la información y la inteligencia artificial, y mostró que tanto la gente como las organizaciones siguen pautas de comportamiento «satisficientes» que los constriñen a tomar decisiones aceptables, pero no óptimas. El segundo hito lo pusieron Kahneman y Tversky, que demostraron las sorprendentes formas en que incluso los expertos están expuestos al error —con consecuencias no sólo para su propia salud y felicidad, sino para las de sus sociedades en general.

En conjunto, la visión de la naturaleza humana que ha ido evolucionando durante las cuatro últimas décadas ha cambiado sistemáticamente la explicación de lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos. Estamos expuestos al error en las formas singulares en que lo estamos, continúa la explicación, no porque tengamos intenciones malignas, sino a causa de la base evolutiva de nuestra arquitectura mental, la manera en que aprendemos y recordamos la información, la forma en que nos afectan los que nos rodean y así sucesivamente. La causa de que seamos restringidamente racionales estriba en que el espacio de información en el que hacemos nuestro trabajo es amplio en comparación con las capacidades que tenemos, con severos límites en la atención consciente, en nuestra capacidad de control sobre el comportamiento y de actuar incluso de acuerdo con nuestras propias intenciones.

A partir de estas restricciones a la racionalidad, podemos considerar también el compromiso de las normas éticas —es otra vez la misma historia: que el problema no es la intención de perjudicar. Más bien, la explicación en esas fuentes es la forma en que alguna información desempeña un papel desproporcionado en la toma de decisiones, la capacidad de generalizar o de generalizar en exceso, y el carácter común de las malas acciones que caracterizan la vida cotidiana. Esas son las causas más poderosas de las faltas éticas de los individuos y de las instituciones.

La idea de que los malos resultados se derivan de mentes restringidas que no pueden almacenar, computar y adaptarse a las exigencias del entorno es una explicación radicalmente diferente de nuestras capacidades y por lo tanto de nuestra naturaleza. Su elegancia y belleza surgen de ella poniendo el énfasis en lo ordinario y lo invisible más que en la singularidad y en las malas intenciones. Esto no parece tan diferente de un deslizamiento más en la explicación, de Dios al ámbito natural y es probable que despierte las mismas resistencias.

1 Comentario

  1. El gato de Schrödinger says

    «…edad, raza/etnia, género, clase…»

    Supongo que querrá decir «…edad, raza/etnia, sexo, clase…»

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