Ginés Morata es un biólogo almeriense, profesor de investigación del Centro de Biología Molecular del CSIC-UAM, especializado en biología del desarrollo, y concretamente en el estudio de la arquitectura biológica de la mosca Drosophila melanogaster. Mediante el estudio genético de esta especie intenta comprender la regeneración de órganos en humanos para el tratamiento de cánceres y el envejecimiento humano. Junto con el biólogo inglés Peter Lawrence ha ayudado a establecer la teoría del compartimiento que fue propuesta por Antonio García-Bellido. Fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica conjuntamente con Peter Lawrence.
Le entrevistamos para Tercera Cultura en el marco de las jornadas “La creación del mundo” organizadas por el Instituto Ibercrea los días 16, 17 y 18 de noviembre del 2011. Mª Teresa Giménez Barbat para Tercera Cultura.
TC– Nací con un solo riñón, ¿qué me pasó?
G.M.– No lo sé, no se lo puedo explicar. Todos somos organismos con bilateralia, simétricos; de casi todo tenemos un par. Es un mecanismo de seguridad, también. Puede tener muchas causas. Si usted fuera una mosca le podría dar más explicaciones…
TC. Si lo fuera…(risas)
G.M.-….Si a una mosca le falta un ala o un ojo, eso se lo podría explicar. Sucede con frecuencia que un grupo de células precursoras por diversas razones puede no desarrollarse. El grupo inicial estaba allí, pero hay algún trauma. Duplicarse es más común, parecido a los gemelos univitelinos, que son idénticos. Se debe a que normalmente se forma un zigoto, prolifera, da lugar a todos los órganos. Puede suceder que, cuando se divide la primera vez, en vez de quedarse ambas células juntas, se separan por alguna razón. Son capaces de construir el mismo organismo. Son idénticos porque tienen el mismo genotipo. Pero hoy en día no es preocupante tener un solo riñón.
TC. ¿Se puede considerar su trabajo dentro del calificativo anglosajón de «evo-devo», y, en caso afirmativo qué es la «evo-devo»?
G.M.– No, no lo está. Pero la “evo-devo” es algo muy interesante. Estudia los mecanismos de desarrollo desde el punto de vista evolutivo. Cómo aparecieron en el pasado y cómo se han ido modificando con el tiempo. Estos mecanismos están presentes desde hace muchos años. El análisis comparativo de los mecanismos de desarrollo ha echado mucha luz en procesos evolutivos y ayuda a entender cuál es el origen de nosotros mismos y de las otras especies.
TC. ¿Por qué envejecemos?: ¿hay prescripción génica de entrada o se trata más bien de acumulación de deterioro replicativo?
G.M.– Una pregunta interesante que plantearé en mi conferencia de ahora. Los organismos tenemos un programa de envejecimiento igual que tenemos un programa de desarrollo. Usted nació igual pero más pequeñita y no añadió nada hasta que a los 18 dejó de crecer. Hay unos genes que se encargan de controlar la evolución temporal del organismo en cuestión y son extraordinariamente conservadores. Modificando estos genes podríamos modificar el programa de envejecimiento.
Envejecer no es inevitable. Hay organismos que no envejecen. Parte de mí es inmortal. A través de mis hijos y mis nietos, mi línea germinal es inmortal. No es inevitable. Y como es un programa, puede manipularse .
TC. ¿Está muy en mantillas?
G.M.– No se puede hacer experimentos en humanos. Pero en moscas, por ejemplo, no está nada en mantillas.
TC-Si conocemos a fondo la receta “moldeadora” y si, como usted dice, podremos manipularnos genéticamente a nosotros mismos, ¿seremos inmortales?
G.M.– El sueño de la humanidad siempre ha sido la inmortalidad. El cineasta Woody Allen dijo una vez que “Yo no quiero adquirir la inmortalidad a través de mi obra, quiero adquirirla no muriéndome”.
TC. Sí, es una frase famosa. Tenía toda la razón.
G.M.– Yo no sé si algún día se podrá adquirir la inmortalidad. Pero sí que se podrá alargar de forma considerable la duración de la vida. Suponiendo que la gente quiera hacerlo. Yo no sé si será deseable, pero sí será posible. Es una cuestión genética. Cuando los genes están identificados se pueden alterar. Conseguimos gusanos que viven 8 veces más. En humanos tiene consecuencias desmesuradas. Si lo trasladásemos a la población española, por ejemplo, la Seguridad Social se colapsaba…
TC. Mal momento ahora para plantearlo (risas)
G.M.– Sí, pero es el sueño de la humanidad. Las religiones ofrecen la inmortalidad. Es un mecanismo ficticio, aunque hay gente que cree y es muy respetable. Todas las religiones ofrecen una vida después de la muerte. Hasta el infierno seria aceptable frente a la aniquilación. Somos la única especie que reflexiona y nos es altamente repugnante la idea de la desaparición definitiva. Así que inventamos subterfugios como la religión. La inmortalidad es un sueño pero, si no se realiza por completo, sí se podrá mitigar esa cortedad de la vida.
TC. ¿Cómo trasladan los resultados obtenidos con las moscas a los seres humanos?…, ¿valen también esos traslados para genes reguladores del comportamiento mosquil: agresividad, cortejo y preferencias sexuales…?
G.M.– Los humanos y las moscas compartimos el 60 de los genes. Compartimos muchísimo. O por lo menos más de lo esperado. Si entendemos estos fenómenos a la luz del “evo-devo”, nos extraña menos. Las moscas son vehículos my interesantes para estudiar la biología humana, el envejecimiento, las enfermedades humanas, estudiar en ellas fármacos, drogas…. Se puede investigar el Alzheimer en moscas, inducirlo…
TC. ¿Esto es algo que se está haciendo?
G.M.– Se está haciendo. Es muy fácil con el Alzheimer. Se sabe cuál es la proteína patológica. Hay remedios que curan el Alzheimer en las moscas, pero son tóxicos para los humanos. Este es un ejemplo. Pero el comportamiento es más difícil. El comportamiento tiene un evidente contenido genético. Pero no está tan bien caracterizado como otros aspectos… Es más difícil tener certeza en ello. Hoy hablaré de cómo compartimos muchos comportamientos con las moscas. Las moscas machos seducen a las hembras cantando canciones de amor. Es una receta eterna. ¡La inventaron ya las moscas hace 100 millones de años!
TC.¿Qué es la teoría del compartimento?
G.M.– No es una teoría, es un hecho. Y muy concreto del tema de las moscas. Es algo que descubrimos y la primera publicación fue en 1973, en nuestra presentación internacional al más alto nivel, de la escuela de biología con Antonio García Bellido. Una teoría muy novedosa que sorprendió mucho. Los compartimientos no son otra cosa que las subdivisiones reales del cuerpo que hacen los genes. Usted tiene cabeza, tronco, extremidades…. Las distinguimos y las nombramos en castellano muy claramente. Pero, ¿los genes distinguen como usted? Si no ¿cuáles son la unidades génicas que dividen el cuerpo? En este caso de la de la mosca no coincide con las evidencias morfológicas que uno ve. Las moscas no distinguen y los genes tampoco. Los compartimientos son la base de este tipo de concepto. En el ala de la mosca una línea la divide por la mitad. Es una línea invisible (se ve por una técnica concreta) que da dos trozos, anterior y posterior. Nadie podría decir que existe esta división. Para los ojos no existe pero para los genes, sí. Usted ve en su mano la palma, dedos, falanges…Pero no hay ninguna evidencia de subdivisión genética para hacer las uñas, palmas, dedos. No coincide con nuestras pautas. Este descubrimiento es muy poderoso en la biología del desarrollo. Hoy en día está perfectamente establecido.
TC. Entonces, asigne, si puede, un valor aproximado para el peso del programa génico en los siguientes órganos:
- ala de mosca
- pico de pájaro
- nariz de Cleopatra
- cerebro de Einstein
G.M.– Yo daría 100 % a todo.
TC. ¿Ah, sí?
G.M.– Pongamos el cerebro de Einstein. La capacidad intelectual condicionada por la genética y la condicionada por el aprendizaje son difíciles de distinguir. Pero claramente el genético es el componente mayor. Si hubiera tenido hermanos gemelos univitelinos, en vez de gigantes de la física hubieran sido otra cosa. Alguno Rey del Hampa, por ejemplo. Pero todos muy dotados. Claro que no es lo mismo criarse en…
TC. ¿El Kalahari?
G.M-….en el Kalahari, por ejemplo, que estudiar en Harvard. Y si a Cleopatra no le da de comer podría ser menos bonita. Si la mosca come mejor, su ala es más grande. Pero no hay diferencias.
TC. ¿Cuál es el peso de los factores génicos y epigenéticos para morfologías distintivas o relacionadas con el atractivo físico y el sex-appeal que llevan a producir Marilyn Monroes o Brad Pitts o Rossys de Palma?
G.M.– Son preguntas muy difíciles (risas). Hace poco, el Hospital Clínico de Barcelona publicó un articulo muy interesante, en el British Medical Journal, que decía que los médicos cirujanos son más guapos que los médicos clínicos. Le recomiendo que lea el artículo.
TC. Yo estuve casada con un cirujano muy guapo (risas)
GM. ¡Ve! ¿Por qué los cirujanos del Hospital Clínico son más guapos que los otros médicos? Es un misterio para el que la ciencia no tiene respuesta. Poniéndonos serios. La evolución ha fijado en los hombres, que es lo que yo conozco, una opinión sobre el sex appeal de las mujeres, lo que atrae de una hembra. Unas formas, unos contornos femeninos: un tipo de cadera, una cintura fina… Seguramente porque convendría esa anchura de cadera para el parto. Los hombres respondemos a esto. No digo, claro, que sea todo el tema
TC. Si compilando adecuadamente instrucciones génico-madurativas podríamos llegar a moldear un bosquimano, un inuit o un maorí, por qué se insiste, a menudo, desde la biología en que las razas no existen?
G.M.– Las razas como definición categórica, como subdivisión de la especie humana posiblemente no existen. Hay diferencias muy claras en entre un inuit y un bosquimano. Han estado viviendo aparte muchos años para que no se fijen grandes diferencias. El tipo español y el finés es distinto. Hoy en día, en una aldea más global, las diferencias tienden a desaparecer. Pero las poblaciones separadas durante cientos de miles de años son distintas. Una no es superior a la otra, pero son distintas. Todo es un continuo, y no valen las connotaciones xenófobas. Es como decir que las mujeres son diferentes de los hombres. Es evidente. Físicamente son menos fuertes. ¿Eso es machismo? Pues no. Hay demasiado morbo en este tipo de cuestiones. Hay diferencias entre grupos humanos como las hay entre hombres y mujeres.
TC. ¿Qué hace que un humano, fabricado según una complejísima receta génico-madurativa, genere horizontes ilusorios de esperanza? ¿Y que, como el tema de las jornadas de Ibercrea, cree?
G.M.– Esto es muy difícil y yo soy un científico práctico…
TC. Sí, pero yo le he acorralado aquí a las 4 de la tarde… (risas)
G.M.– Sí, es verdad. No sé responder a esto pero la cultura más propiamente humana apareció hace 20 o 30 mil años y llegó a dominar el medio ambiente de tal forma que pudo hacer algo más que sobrevivir y reproducirse como las demás especies. Tuvo tiempo libre. Podía dedicarse a reflexionar. Este es el origen de la cultura, en mi opinión. James Watson, uno de los descubridores de la estructura del ADN, dice que hay que estar “slightly underemployed if you are to do something significant”. Una serie de individuos empezaron a reflexionar sobre por qué las gallinas ponen huevos y sale un pollo. O por qué las mujeres son distintas a los hombres y tienen niños… Luego qué es el universo, cuál es la estructura de la materia. Qué podemos hacer para vivir más. La cultura y la creatividad. De todas las especies del planeta sólo una tiene tiempo libre, y es el origen de la cultura humana. Aunque un filósofo le diría algo distinto, seguramente. No me lo tome muy en serio.


O sea, que si hubiera nacido más tarde podría vivir 8 veces más. !Qué mala jugada!
Bromas aparte: una entrevista muy interesante.
Sí, muy interesante, muy bien hecha, muy bien contestada.
«Conseguimos gusanos que viven 8 veces más. (…). Si lo trasladásemos a la población española, por ejemplo, la Seguridad Social se colapsaba»
¿Por qué iba a colapsar? En principio, alargar la vida laboral de los ciudadanos contribuiría a llenar las arcas de la Seguridad Social. A no ser que lo que propone Morata sea alargar únicamente el periodo de la vejez invalidante, lo cual no resultaría nada atractivo.
No creo que se refiera a ese período. a nadie le interesa ese período precisamente 🙂 El hombre bromea (relativamente)7SP con un tema de actualidad. Digo yo.
Yo presupongo que el alargamiento de la vida acarrearía una duración relativa menor tanto de la infancia como de la vejez. O lo que es igual, que la vida laboral se alargaría. Y eso son buenas noticias para la Seguridad Social, ¿no?