Acabo de hablar, como quien dice, con el doctor Delgado. Aquí era medianoche y en San Diego un luminoso mediodía. La voz del doctor era la de un muchacho de 40 años.
—¿Cómo está doctor?
—Bien, muy bien, trabajando.
Trabajando. Cuando uno llama a un hombre de 95 años es la respuesta más feliz que pueden darle. Tenía en la cabeza dos cuestiones y no quise entretenerme. Parece que en un momento determinado, en torno de los años setenta, los experimentos del doctor Delgado empezaron a preocupar a demasiada gente. En el establishment y fuera de él. El seminal artículo de John Horgan subraya inquietantes controversias. Dos investigadores de Harvard, Frank Ervin y Mark Vernon, que habían trabajado con Delgado, escribieron que los implantes cerebrales podrían servir para aplacar las iras de los negros. Eran, cabe recordarlo, los tiempos de la gran violencia racial. Un psiquiatra de Tule, Robert Heath, pretendió cambiar con los implantes el sesgo erótico de un homosexual.
En este caso el experimento fue verdaderamente llamativo porque la electroestimulación se produjo mientras el hombre hacía (o intentaba hacer, no lo sé bien) el amor con una contratada. Aún más inquietante popularidad le dio a los experimentos de Delgado el hecho de que el gran Michel Crichton escribiera “The terminal men” (1972), una novela de ciencia ficción que acaba mal, y donde los investigadores tratan de curar la epilepsia con los procedimientos de nuestro doctor. Algunos psiquiatras, por su parte, negaron la capacidad terapéutica de los procedimientos de Delgado. Sus críticas, sin embargo, se centraban más en la literatura en torno a los experimentos que en los experimentos en sí. El propio neurofisiólogo ya alertaba en sus explicaciones contra el uso demasiado imaginativo de sus técnicas y había incluido en sus propios papers algunas de las deficiencias que sus críticos subrayaban. La literatura, en cualquier caso, se adecuaba al clima de la guerra fría. Empezaron a correr rumores de que la CIA y el Pentágono estaban detrás de sus investigaciones y que su objetivo final era la organización de comandos militares cuya voluntad pudiera ser controlada mediante los implantes. Las leyendas suelen tener una vida muy larga y en este caso llegan, prácticamente, hasta nuestros días. Este párrafo de Horgan: «A mediados de la década de 1980 un artículo en la revista Omni y documentales de la BBC y la CNN citaron el trabajo de Delgado como evidencia circunstancial de que los EE.UU. y la Unión Soviética podían haber desarrollado en secreto métodos para modificar de forma remota los pensamientos de la gente.»
No le veo la cara a Delgado, pero oigo perfectamente su sonrisa.
–Leyendas, hubo muchas, muchas…
–Pero al margen de ellas, creo que su trabajo acabó inquietando.
–Eso es cierto. Se hizo incómodo para el Estado y para la gente. Estábamos hablando del control físico de la mente. Incluso hoy se trata de una idea difícil de aceptar. Las personas tienen unas ideas muy arraigadas. ¿Existe la mente? ¡Claro que existe! ¿Existe la música? ¡Claro que existe! Pero pruebe a romper el vinilo donde está almacenada…
El vinilo, dice Delgado con encantador anacronismo. Como buen científico conoce perfectamente sus límites epistemológicos. Una y otra vez repite que él se ocupa del vinilo y no de la música, dejando el campo libre al metaforeo. ¡Oh, querido amigo, lo bien que me entiendo yo con estos materialistas!
–Le repito: las personas sienten aversión ante la posibilidad de que alguien armado de herramientas dé cuenta de la actividad de entes inmateriales.
–¿Dios?
–El mismo caso. Un producto cerebral, como el arte, como la filosofía, como la ciencia. Precisamente esas leyendas a las que usted se refería surgen del enfrentamiento entre herramientas, cables, electrodos, implantes y los entes, Dios, el placer, el miedo, etc. En fin, nunca trabajé para la CIA ni para los militares americanos. El gobierno sí me apoyó en mis investigaciones, claro. Me compraba gibones porque creía que estos experimentos eran importantes. Pero lo mismo hizo con otros científicos.
–Qué importancia tuvieron las leyendas, y hasta los pleitos…?
–Pleitos…?
–Parece que alguien lo denunció por haberle colocado un implante…
–Ah, ah, una mujer, no estaba muy bien, entienda… A la que yo no había visto jamás y que me pedía no sé si un millón o dos de dólares… Pero, vaya, nunca hubo ni siquiera pleito…
–Le preguntaba hasta qué punto influyó ese ambiente en su regreso a España.
–Nada, en nada. Yo regresé porque la oferta que me hicieron (una oferta que tramitó el ministro Villar Palasí) era francamente buena. Pero en realidad yo no me he ido nunca de América ni tampoco de España. Siempre he estado en los dos lugares a la vez.
Una noche de este verano, en Chiclana, participé en una larga e íntima conversación con el neurólogo Carlos Belmonte. Él desgranó algunos recuerdos de su vida científica, como el de aquel comerciante gitano que le surtía periódicamente de animales calleros y que a punto estuvo de provocar un grave incidente diplomático cuando secuestró para la ciencia, y con efectos irrevocables, al perro de la señora esposa del embajador de la República Argentina. Alguien preguntó, aquella noche, hasta qué punto la ciencia se ha resentido de esa sensibilidad contemporánea que se proyecta críticamente sobre los experimentos con animales y que pone cada vez mas trabas éticas y burocráticas, y a veces solo burocráticas, a los ensayos con humanos. El doctor Belmonte calló, circunspecto. Iba observándolo y me imaginaba lo que pasaba por su cabeza. La incertidumbre del conocimiento, veía. Es indudable que el conocimiento afina la sensibilidad. Que detrás, por ejemplo, de nuestra actual relación con los animales se extiende la popularización de la peligrosa –pero también tan compasiva y solidaria– idea darwiniana de que un hombre y una ameba de hoy tienen un mismo padre originario. Pero que, al mismo tiempo, esa nueva sensibilidad, ese cuidado social, con los animales, con los hombres, con los enfermos, puede paralizar el conocimiento. Al cabo de un rato, Belmonte habló y dijo uno y su contrario. Que la ciencia se resentía, y que el hombre tenía derecho a que así fuese.
Percibo la misma grieta de la noche de Chiclana en las palabras del doctor Delgado, que trabajó en una época donde los controles no regían ni para monos ni para hombres. Vacila, y al fin dice.
–Hay más controles, sí. Los científicos se han vuelto mas inteligentes.
Cuando la conversación acaba se me ocurre que la moral es el más delicado implante cerebral con que Delgado tuvo que trabajar. Y otra cosa: que para un científico de verdad la moral es otro obstáculo… técnico. De pronto creo comprender aquellos recelos de Belmonte, aparentemente deportivos. Esquivar la moral es una trampa innoble, claro. Pero hay algo más. La evolución moral también es un producto de la ciencia. Y sólo la ciencia puede discutirla con eficacia.
Sigue con salud
A.



Vuelvo a incidir. Este texto no hay quien lo entiendia. ¿No podéis escribir más claro? Es que para entenderlo hay que diseccionarlo y no me parece justo que esto lo tengamos que hacer nosotros los lectores. Tomad ejemplo de las conferencias las cuales están muy bien explicadas. Escribir así no me parece muy científico.
Saludos,
Es decir, otra vez el estilo narrativo hace un flaco favor al contenido y al mensaje.
Es un articulo de Arcadi Espada en El Mundo. A mí no me parece mal escrito o que no se entienda. En todo caso nosotros no podemos alterarlo.
Un saludo
Claro ejemplo que indica que no saber quien lo ha escrito ni donde se ha publicado no condiciona a hacer una crítica constructiva. El texto se acerca más a cuando mi padre se junta con su amigo para contar historias de la mili que un texto que persiga un sentido. Una vez más digo que es muy fácil criticar y más dificil escrbir.
Será que no me gustan los estilos indirectos, esos que dejan entrever, que dicen cosas a medias. Y aquí, en este artículo, parece que juntar cuatro datos y conceptos permiten escrbir un artículo en el diario pero a mi gusto se queda en lo superficial y lo literario.
Rovira, el texto no me parece tan complejo. ¿Utilizas alguna técnica de interpretación de textos? Un ejemplo:
1) Primera lectura rápida;
2) Segunda lectura con subrayado;
3) Resumen;
4) Interpretación crítica con sus propias palabras.
Ya que sé que no querrás hacerlo con cada texto que leas. Basta con que lo hagas algunas veces y con textos que te parezcan complejos. El cerebro aprende: verás como mejoras en la comprensión.
La divulgación científica necesita del esfuerzo del divulgador por hacerse entender, pero también necesita del esfuerzo del lector por entender, porque lo último implica un crecimiento y desarrollo personal. Para tí, que eres curioso y estás motivado no creo que suponga un problema.
Si pero creo que es más sencillo:
-Sin conocer al profesor Delgado ni a su obra puedo deducir de la lectura del texto:
1.- Experimentaba un poco a ciegas. Prueba y error. En una etapa donde los conocimientos del cerebro no son muchos y los métodos aún menos.
2.- Que jugaban con la posiblidad de controlar el comportamiento de un humano a base de incidir en el cerebro. Y que esto se acercaba más a la ciencia ficción que a la realidad.
3.- Que eran un poco chapuceros (creo que lo reconocen pero decirlo como lo digo yo puede parecer políticamente incorrecto).
Luego hace un giro a Belomonte para incidir que las pruebas eran sin control pero añade algo crucial:
«Que detrás, por ejemplo, de nuestra actual relación con los animales se extiende la popularización de la peligrosa –pero también tan compasiva y solidaria– idea darwiniana de que un hombre y una ameba de hoy tienen un mismo padre originario. Pero que, al mismo tiempo, esa nueva sensibilidad, ese cuidado social, con los animales, con los hombres, con los enfermos, puede paralizar el conocimiento. Que la ciencia se resentía, y que el hombre tenía derecho a que así fuese.»
Y lo remata con Delgado:
«Cuando la conversación acaba se me ocurre que la moral es el más delicado implante cerebral con que Delgado tuvo que trabajar. Y otra cosa: que para un científico de verdad la moral es otro obstáculo… técnico.»
De lo que yo me quejo es que hay tres bloques:
1- Las aventuras de delgado.
2- Que Belmonte dice que por culpa de Darwin se protege demasiado a los animales y que vaya rollo que ya no podemos hacer experimentos a la ligera y que la ciencia se resiente.
3- Que Delgado dice que la moral es un obstáculo técnico.
El punto 1 es bueno para leer el diario mientras tomas un café pero el punto 2 y 3 son de mal gusto.
Todo fundido queda disimulado y es de lo que me quejo. Que el estilo literario permite hacer estas combinaciones raras. Y yo no lo veo bien.
Saludos,
Entonces yo me pregunto:
– ¿Que busca despertar el escritor en el lector?
– ¿Cual es el mensaje de fondo? si es que lo hay…
El trozo final lo suelta sin más:
«Esquivar la moral es una trampa innoble, claro. Pero hay algo más. La evolución moral también es un producto de la ciencia. Y sólo la ciencia puede discutirla con eficacia.»
Yo creo que hay que ser más rigurosos. Sin comentarios.
Saludos,
Es más para que te guste un cuadro no hace falta diseccionar nada, gusta o no gusta. (Para hacerlo sí).
Cuando uno lee un texto tampoco hace falta diseccionarlo, si está bien escrito entonces entra solo. Cuando hay extridencias es cuando dices no entiendo nada o me cuesta más entenderlo.
De lo que me quejo es que prime el estilo literario al contenido. Por eso digo si no pueden escribir más sencillo.
Yo creo que el texto no está bien proporcionado porque suelta bombas así sin más y no ayuda mucho al lector. It’s up to you.
Pero bueno, es mi humilde opinión.
Entonces no tiene nada que ver con sencillez, sino con el tipo de discurso. Es claramente un discurso literario. No es un texto científico puro. A mí no apasiona el estilo pero tampoco me molesta. Me da la impresión que es un texto que versa sobre un tema científico pero escrito por un hombre «de letras». Menos directo, más barroco. Es el lado sospechoso de Arcadi en mi opinión. Recordemos que critica a la «izquierda trasnochada» en El Mundo, cuando en mi opinión derecha e izquierda merecen críticas a partes a iguales, por ser ideologías basadas en el «wishfull thinking».
Si… pero si de lo que se trata es de transmitir un mensaje aquí lo hace fatal. Si escribieran más sencillo se darían cuenta del poco valor de los conceptos que emiten. Y una de dos o corrigen el contenido o al menos quedan desenmascarados. Aquí el estilo literarios enmascara. Es como comer un gran plato de comida con valor nutrivo cero. Total, una pérdida de tiempo.
Por mi el autor si quiere que escriba aquí su defensa pero el artículo clama la superficialidad.
Saludos,
Hay lectores para todos los gustos. A lo mejor el texto de Arcadi, gracias a su estilo, haya seducido determinado tipo de lectores que no consiguen leer textos «más» científicos. Eso es mejor que nada. Por ejemplo, me alegra saber que haya artistas (actores, pintores, músicos…) que leen a Muy Interesante. Sin embargo hay profesores universitarios que piensan que la Muy es demasiado superficial.
¿Qué efecto puede producir los siguientes párrafos en un actor, pinto o músico?
“Que detrás, por ejemplo, de nuestra actual relación con los animales se extiende la popularización de la peligrosa –pero también tan compasiva y solidaria– idea darwiniana de que un hombre y una ameba de hoy tienen un mismo padre originario. Pero que, al mismo tiempo, esa nueva sensibilidad, ese cuidado social, con los animales, con los hombres, con los enfermos, puede paralizar el conocimiento. Que la ciencia se resentía, y que el hombre tenía derecho a que así fuese.”
“Cuando la conversación acaba se me ocurre que la moral es el más delicado implante cerebral con que Delgado tuvo que trabajar. Y otra cosa: que para un científico de verdad la moral es otro obstáculo… técnico.”
“Esquivar la moral es una trampa innoble, claro. Pero hay algo más. La evolución moral también es un producto de la ciencia. Y sólo la ciencia puede discutirla con eficacia.”
El «Muy interesante» está escrito para todos los públicos y eso le honra. El contenido es muy bueno y se expresa sencillamente. Es una revista con muy buena acogida y que cae bien.
Aquí en este texto no se expresa sencillamente en los tres párrafos que he citado.
-«popularización de la PELIGROSA idea darwiniana» puede PARALIZAR el conocimiento.
-Mezcla Moral con técnica así sin más.
-Y que la Moral se aborda con electrodos en el cerebro
Esto no es escribir sencillo aunque la forma lo pueda ser.
No se si se entiende por donde voy.
El texto es una reflexión (o más bien una descripción novelada que lleva a reflexionar) sobre como ciertos experimentos con electrodos provocan reflexiones de índole éticas.
La conclusión final es que la Ética es un «obstáculo… técnico». Los suspensivos aquí tienen el valor de «sólamente». Es decir, 1) la Ética es un obstáculo sólamente técnico, sigue siendo necesaria. 2) Sólo la ciencia puede discutir la ética con eficacia. Con mis palabras, diría que la mejor Ciencia es la que va de manos juntas con una Ética Razonada o una Ciencia de la Ética.
Entonces reconozco que me he equivocado y ahora pienso que el texto está bien escrito y pensado.
Gracias Alexandre por tus aclaraciones, tus conclcusiones son muy acertadas. Ahora entiendo mejor el texto.
Solo que quizás pienso que me ha sacado de quizio esa parquedad en explicaciones porque, eso sí es cierto, el texto es poco generoso, poco didáctico.
Esto me ha obligado a consultar ORIGEN Y EVOLUCION DE LA MORAL de PEDRO KROPOTKIN y que recojo frases textuales a continuación:
– la fuente primitiva de la moral es la sociabilidad que se observa ya en los animales.
– la justicia es el reconocimiento de la igualdad de los derechos, la aspiración a la igualdad de todos y el fundamento principal de las ideas morales.
– la justicia ideal que se expresa: da a los otros más de lo que les pertenece.
– la justicia real es la ideal.
– Darwin veía el origen del sentimiento del deber en el predominio de la simpatía social sobre el egoísmo.
– los conceptos morales del hombre no son más que el desarrollo de las costumbres de la ayuda mutua, hasta tal punto propias de todos los animales sociales que pueden ser calificadas de leyes de la naturaleza, y en este caso nuestros conceptos morales, si proceden de la razón, son la conclusión de lo que el hombre ha observado en la naturaleza o, si proceden de los instintos y costumbres, son el desarrollo de los instintos y costumbres propias de los animales sociales o bien nuestros conceptos morales están inspirados desde el cielo y todos los trabajos sobre la Ética pueden constituir tan sólo comentarios sobre la voluntad divina.
-En la sociabilidad de los animales ya existen principios de moral que en las sociedades humanas reciben su desarrollo consiguiente y se perfeccionan.
-Si las costumbres tienen su origen en la historia del desarrollo de la humanidad, entonces la conciencia moral, como procuraré demostrarlo, tiene su origen en una causa mucho más profunda, en la conciencia de la igualdad de derechos, que se desarrolla fisiológicamente en el hombre así como en los animales sociales…
Entonces hago las siguientes preguntas:
En el texto dice «conocimiento afina la sensibilidad» y que por eso ahora se hacen más controles y pregunto ¿No será que los científicos de esa época le entraron remordimientos por hacer algo contra natura o amoral? Ahora se intenta hacer las cosas de manera justa aunque eso implique ir más lento pero sin duda más rápido a largo plazo.
Sobre el implante moral no se explica nada y está claro que es una autentica patraña algo de ciencia ficción, es un deseo o una ilusión de Delgado. Y no cuadra para nada con las explicaciones de PEDRO KROPOTKIN. Y me cuesta creer que un implante pueda hacer más sociable a una persona almenos de forma directa. Está claro que si te están pinchando en el dedo todo el rato estarás irascible pero no se puede decir que porque te pinchen el dedo ya has encontrado un método para manipular el comportamiento humano.
Entonces me molesta que se acabe con «La evolución moral también es un producto de la ciencia. Y sólo la ciencia puede discutirla con eficacia.» sin explicar nada más.
Pienso que la evolución moral no es un producto sino que es fruto de la misma vida y de la realidad en que vivimos. El pensamiento científico puede ayudarnos a entenderla.
Saludos,
De todas maneras a mi no me gusta el texto.
Y ya dejo de dar el coñazo.
Mi crítica es constructiva.
Y ya para acabar mi critica constructiva que no es más que un grano de arena más consiste en:
– Escribir lo más sencillo posible.
– Ajustarse lo más posible a la verdad.
Así pues el texto:
«Que detrás, por ejemplo, de nuestra actual relación con los animales se extiende la popularización de la peligrosa –pero también tan compasiva y solidaria– idea darwiniana de que un hombre y una ameba de hoy tienen un mismo padre originario. Pero que, al mismo tiempo, esa nueva sensibilidad, ese cuidado social, con los animales, con los hombres, con los enfermos, puede paralizar el conocimiento.»
Se puede traducir a algo que es más VERDAD y más JUSTO como lo siguiente:
El hombre ha tomado conciencia de la moral a partir del desarrollo de las costumbres de la ayuda mutua y el respeto por la vida y la igualdad de derechos. Tras un proceso de maduración el hombre ha ido incorporando estos valores en su proceder.
En el ámbito de la ciencia esto se traduce a que cualquier experimento científico ha de ser compatible con esta moral y ejemplo de ello son toda la normativa de ensayos y experimentos con personas y animales.
Más simple, más entendible, más didáctico…
Y una vez escrito los echos se pueden poner las opiniones o preguntas, por ejemplo:
Algunas personas pueden pensar que ser consecutentes con esta moral puede paralizar el conocimiento. Por lo que personas, instituciones pueden decidir actuar de forma amoral por conseguir un bien mejor.
(A partir de aqui se puede abrir un debate o recoger ejemplos ya existentes).
sé que la Lectura Veloz se debe complementar con cursos especiales como aprender a leer entre líneas y todo ello. Por este motivo, debe complementarse
De todas maneras quiero felicitar al autor por su trabajo y me imagino que no le habré contado nada nuevo. Muchos ánimos y mucha suerte en su trabajo.
Veo que estais haciendo un estudio de Delgado. Mucha suerte.
Yo conocí los trabajos del profesor Delgado cuando acababa los estudios universitarios a mediados de los ochenta. Recuerdo que me impactaron tanto sus experimentos como la poca repercusión que tenía en los medios. Recuerdo que intentaba comunicar en mis círculos la importancia de los mismos, pero mi voz tenía poca capacidad de propagación. Lo vi en algún programa de televisión pero pronto deje de tener noticias de las reflexiones que hay detrás de este simple experimento. Para mí, sin embargo, fue el estoque definitivo al dualismo. Convencido como ya estaba de que los cerebros humanos y los de los toros tienen un mismo origen, convencido de que el alma está en el cerebro, no entendía bien como en la facultad de psicología el conductismo ignoraba la sustancia neurológica en el estudio de la mente, así como su origen evolutivo. Si este alma se puede modificar con sustancias toxicas como se comprueba cada fin de semana en cualquier sitio de ocio juvenil, si se puede modificar conductas a distancia mediante ondas eléctricas el futuro de la psicología solo puede abordarse alejando la charlatanería teñida de dualismos anacrónicos.
http://memoriasdesoledad.blogspot.com/
Estimado Miquel:
Aprecio su comentario:
Si este alma se puede modificar con sustancias toxicas como se comprueba cada fin de semana en cualquier sitio de ocio juvenil, si se puede modificar conductas a distancia mediante ondas eléctricas el futuro de la psicología solo puede abordarse alejando la charlatanería teñida de dualismos anacrónicos.
Lo de modificar conductas a distancia redúcelo a modificar conductas. El «a distancia» no aporta ningún valor ya que las comunicacions via radio virtualizan el medio y te permiten actuar a distancia pero no es más que un «cable más» por así decirlo y en todo caso es «el implante el que lo modifica». Así pues céntrese en el implante y no en como se activa.
Lo del dualimos no estoy de acuerdo. En la naturaleza hay dualismo en la luz (onda-corpúsculo) y el dualismo en el humano viene con la aparición de la conciencia.
Prefiero pensar que todas las metodologías aportan y me molesta que los neurocientíficos se crean el sabelotodo. Sus aportaciones pueden llegar a ser magnificas pero estarán encuadradas en lo que la naturaleza ya haya dispuesto. Al final el ser humano a través de dus capacidades describe y entiende lo que ha observado en la naturaleza.
¿A caso no es importante lo que se piensa,la calidad de lo que se piensa y el modelo que construimos de la realidad que está más allá de un saco de neuronas?
Respetemos todas las disciplinas y la neurociencia también será respetada.
Saludos,
La conferencia del doctor Delgado, en el link «control físico de la mente», es un verdadero lujo. Al articulista, gracias.