Tercera Cultura
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¿Tecnología o magia?

Autores: Equipo de divulgación científica de KutxaEspacio (Félix Ares y Elena Rosales)
Toda tecnología avanzada es indistinguible de la magiaEn 1962 el escritor Arthur Clarke escribía la obra «Perfiles del futuro» en la que establecía tres leyes, la tercera decía que «Toda tecnología avanzada es indistinguible de la magia». El también escritor Gregory Benford escribió un corolario en el que afirmaba que «Si una tecnología se distingue de la magia no es suficientemente avanzada». ¿Llevaban razón?

Uno de los autores de este trabajo era especialista en arreglar cosas. Por ejemplo, cuando una radio –de válvulas en aquel momento– se estropeaba, él con un destornillador la abría y trataba de ver dónde estaba la avería. Bastaba mirar los filamentos de las válvulas para ver si estaban fundidas o no. La mayor parte de las veces había una válvula que no se encendía y las demás sí. Así que la avería estaba clara, eraradio de válvulasaquella válvula. Bastaba ir a la tienda y pedir otra igual o similar, pues en las tiendas tenían tablas de equivalencia, para arreglar el aparato. A veces estaban todas las válvulas apagadas lo que era síntoma de que la avería estaba muy cerca de la entrada de corriente; así que lo primero era una verificación visual y olfativa de los objetos que estaban cerca del cable de alimentación.

Si el transformador olía a quemado, casi con seguridad que ahí estaba la avería. Había dos soluciones, una era comprar otro transformador, otra era volver a hacer las bobinas del mismo. Los transformadores eran muy caros, así que la mayor parte de las veces la solución era rebobinarlos.  Otras veces, el transformador no olía y había que buscar la causa de la avería, una técnica estándar era ver si algún elemento se había desoldado,… Si todo estaba bien soldado no quedaba más remedio que ir a la solución heroica, enchufábamos el aparato, y con los planos en la mano íbamos verificando los voltajes en cada punto del circuito. En algún sitio ese voltaje no era correcto. La pieza que estaba antes del mismo era la defectuosa. Se cambiaba y todo funcionaba.

En aquellos días las cosas eran reparables. Con trabajo, pero reparables.

El pasado lunes a la misma persona, de repente, los puertos USB de su ordenador le dejaron de funcionar. Nada que tuviera que ver con el USB andaba, ni el ratón, ni la webcam, ni el disco duro externo,… aunque estaban conectados a distintos puertos. ¿Tal vez se haya estropeado el sistema operativo? Cambió de sistema. Siguió sin funcionar. Puso otro, y otro, igual. La conclusión era que se había estropeado la placa base. Había que llevarlo al taller. «Placas madre de ese tipo ya no se fabrican», «es un ordenador con muy poca memoria en que ya no funcionan los nuevos sistemas operativos», «podemos poner una placa madre antigua pero comprar un ordenador entero nuevo con más capacidades es más barato»… La conclusión fue que es más barato tirar que reparar.

En nuestra sociedad las cosas ya casi no son reparables. Reparar es una palabra obsoleta con cierto sabor a vida antigua.

Hace años, en kutxaEspacio hacíamos unas tertulias cada quince días. Un día hablamos del inevitable y erróneo «daño que hacen las antenas de los móviles». Para nosotros era evidente que los teléfonos móviles no eran nada más que «Walkie-talkies» mejorados. Una emisora de radio y un receptor. Y pensábamos que eso era evidente para todo el mundo. Pero nuestra sorpresa vino cuando dos personas del público, cultas, «leídas», se quedaron sorprendidas de saber que los móviles tenían algo que ver con la radio. Ellos sabían que apretando un botón hablaban, pero no se habían parado a pensar en que detrás había radio, radio digital, pero radio.

Hace unos años era factible explicar a gente que la radio de AM llevaba la música «cabalgando» en una onda de radio. Hoy, en la telefonía móvil hay que hablar de espectro disperso en miles de canales, de códigos, de «convolución», de reconstrucciones probabilistas, de polinomios binarios mónicos primos,… Perdón, ¿qué diferencia hay con la magia?

Algunos nativos australianos tenían la costumbre de que cuando querían comunicarse con un familiar o un amigo que estaba lejos se acercaban a un árbol, le «hipnotizaban», y a través de él mandaban un mensaje mental a aquella persona. Ellos usaban un árbol, nosotros apretamos unos botones en un móvil que no sabemos cómo funciona, ¿hay mucha diferencia?

¿Mensaje o ruido?

telefonía móvil modernaLa radio en AM lleva la información sonora «cabalgando» sobre la portadora, que no es ni más ni menos que una onda de radio sinusoidal cuya frecuencia es la que nos dicen al anunciar cómo podemos sintonizarla. La voz, la música… alteran la amplitud de esa portadora de acuerdo con la intensidad del sonido.

Para un observador ignorante de cómo funciona la radio AM, al analizar la señal podría llegar a darse cuenta de que la fluctuación de la amplitud significaba algo. Podría llegar a entender qué había detrás de aquellas fluctuaciones. Para la telefonía móvil moderna, eso es imposible. La información no va en una portadora sino en varios miles de ellas. En cada una no hay nada más que dos valores, o cero o uno. Dependiendo de la posición la misma secuencia significa una cosa u otra.  Los sistemas de compresión hacen que si no se saben los polinomios usados, no signifiquen nada. Los sistemas de seguridad hacen que todo sea un batiburrillo: ruido.

Un poco de magia, ¿o no?

Al azar elige un número entre 0 y 9. Apúntalo. Ahora pide a un amigo o a tus padres que te diga un número también del 0 al 9. Multiplicas los dos. Por ejemplo si tú has elegido el 7 y te ha dicho en 5, 7×5= 35. Ahora sumas las dos cifras del número: 3+5 = 8.

A continuación pides a otra persona que te de un número al azar entre 0 y 9. Y lo multiplicas por el anterior. Supón que te dicen 4; antes tenías un 8, así que 8×4=32. Sumas las dos cifras: 3+2=5.

A continuación multiplicas ese número, que te puede haber salido cualquier cosa puesto que tú no sabes qué números te iban a sugerir. Lo multiplicas por 9 y vuelves a sumar las cifras resultantes.

A la cifra que te resulte le restas 2 el resultado lo conviertes en letra, del siguiente modo, si es un 1, es una A; si es un 2 es una B, si es un 3 es una C, etc.

nombre de animal que empiece por la tercera letra de dicho país

Piensa un país de la Unión Europea que empiece por esa letra. Ahora dime el nombre de un nombre de animal que empiece por la tercera letra de dicho país, ¿cuál es su color? Hemos puesto boca abajo y en caracteres griegos lo que creemos que vas a decir, ¿magia o técnica?

2 Comentarios

  1. Vicente says

    Elige un número del 1 al 10.
    Duplica el número.
    Agrega 10 al nuevo número.
    Divide el total por 2.
    Réstale el número original.
    La respuesta es 5.
    Presto.
    Ciencia.

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