24 Mayo, 2017

La paradoja del individualismo moderno

Muchos conservadores entienden que una posición básica de su pensamiento político es el hecho de que la libertad individual florece cuando el estado es limitado y débil. Tal como explicó el presidente Ronald Reagan en su discurso de despedida “A medida que aumenta el gobierno, disminuye la libertad”, considerando que este principio era “tan pulcro y predecible como una ley de la física”. Este punto de vista es especialmente querido por los libertarios, y para los libertarios de una perspectiva anarquista, la oposición entre el individuo y el estado es fundamental e irreconciliable.

weinerCreo que este punto de vista está equivocado significativamente. Desde la perspectiva del derecho comparado y de la historia legal, representa una ilusión peligrosa propia de ciudadanos que ya disfrutan de los beneficios del moderno gobierno liberal. Aunque el estado puede ser un instrumento de la tiranía, un gobierno fuerte capaz de reivindicar el interés público es vital para la autonomía individual.

Tal como argumento en mi reciente libro The rule of the clan (El gobierno del clan), entre sus importantes beneficios, un fuerte estado central proporciona los medios más eficaces para asegurar que las personas sean tratadas como individuos, y no meramente como primos. En su ausencia, se obliga a que las personas busquen otras instituciones para resolver sus problemas legales y sociales, y la organización más duradera de este tipo en la historia humana es la familia extendida, el clan, en el cual la lealtad del grupo prevalece sobre los derechos individuales.

Dado que el gobierno del clan proporciona muchos bienes vitales que las sociedades liberales proporcionan de forma más eficaz, y dado que que está basada en el hecho natural de la afinidad genética, representa una persistente fuerza gravitacional en los asuntos humanos.

Uno de los objetos del moderno gobierno liberal es resistirse al empuje de esta fuerza.

Si el objetivo de la tradición liberal crítica que emergió de la Ilustración no es la limitación per se del poder gubernamental, sino más bien el desarrollo de la autonomía individual, los libertarios deberían intentar elaborar lo que Arnold King ha denominado críticamente al tratar sobre mi trabajo en otro lugar “la defensa libertaria de un estado central fuerte”. Más aún, deberían unirse a las demás personas del espectro político que están comprometidas con las ideas liberales en el proyecto compartido de construir instituciones gubernamentales eficaces en el nombre del individuo.

La experiencia humana con el gobierno del clan es universal. Abarca desde la Escocia medieval a la moderna Libia, y no conoce fronteras de raza o geografía. La organización en clanes ahora es capaz de tomar varias formas más allá de las asociaciones tradicionales de parentesco, lo cual subraya el hecho de que los individuos deben reclamar su libertad no sólo frente al estado, sino también a través de este.

Cuando me refiero al gobierno del clan, me refiero a tres fenómenos contemporáneos relacionados. En cada caso, las personas que viven bajo este sistema de gobierno carecen de lo que el intelectual palestino Hisham Sharani ha llamado en su libro Neopatriarchy (Neopatriarcado) “la demanda individual de derecho autónomo”. En el gobierno del clan el individuo se subsume dentro del músculo grupal y las asociaciones corporativas que mantienen el orden social y político de la sociedad.

En primer lugar, y más significativamente, entiendo por gobierno del clan las instituciones legales y culturales de sociedades organizadas principalmente sobre la base del parentesco, sociedades en las que la pertenencia a la familia extendida es esencial para la actividad social y legal y en las cuales los individuos no poseen muchas más opciones aparte de mantener una fuerte identidad de clan (la familia nuclear, un agente de individuación psicológica, es una institución social sustancialmente diferente). Ahora estas sociedades incluyen Afganistán y Somalia, pero han existido a lo largo de la historia y a lo largo de todo el mundo.

En segundo lugar, entiendo por gobierno del clan los acuerdos políticos de sociedades gobernadas por lo que el Informe Árabe de Desarrollo Humano de 2004 llama “clanismo”. Estas sociedades poseen la apariencia de un estado moderno pero están fundamentadas en redes de patronazgo informal, especialmente las de parentesco, y en ideas tradicionales sobre la autoridad de la familia patriarcal. En naciones impregnadas por el clanismo, el gobierno es cooptado por distintas facciones y el estado, concebido sobre el modelo de familia patriarcal, no trata a los ciudadanos autónomos sino como dependientes problemáticos con los que es preciso tratar. El clanismo caracteriza a menudo a las sociedades surgidas a partir de legado de la subordinación colonial.

Tercero, y más ampliamente, entiendo por gobierno del clan a las organizaciones sociales legales antiliberales que tienden a crecer en ausencia de autoridad estatal o cuando el estado es débil, incluyendo democracias modernas donde los decretos gubernamentales tienden a fracasar. Estos grupos incluyen asociaciones dedicadas a actividades ilegales, tales como bandas criminales, la Mafia o sindicatos del crimen internacionales, tales como las bandas de la droga de México, cuyas características de solidaridad impiden la salida, y cuyos patrones de financiación actúan en buena medida como los clanes tradicionales. Hoy en día los grupos de identidad racial y las corporaciones multinacionales poseen el potencial de transformarse en sistemas similares al clan.

A este respecto, el gobierno del clan es una sinécdoque de un patrón general de acuerdo con el cual los humanos tienden a organizar sus comunidades.

A lo largo de sus diferencias, estas tres formas de gobierno del clan comparten una estructura socio-legal que pese a todos sus beneficios perjudica a la autonomía personal. Esta estructura descentraliza radicalmente la autoridad legal y política e instituye una cultura de vergüenza y honor de grupo. El honor de grupo y la vergüenza permiten que funcione el poder del gobierno del clan promoviendo autoregulación interna dentro de los propios grupos de parentesco extendido y coexistencia entre ellos. Pero esta estructura tiene un precio significativo.

Consideremos una analogía financiera. En las sociedades de honor de grupo y vergüenza, la valía social de una persona, su honor, está vinculado al honor de cada uno de los miembros de su propia familia por separado. Imaginemos, en este caso, que que la valía financiera de alguien estuviera estructurada en los mismos términos. Esto significaría que los fondos para tu jubilación no sólo estarían relacionados con las ganancias personales, sino también con las decisiones de inversión y de reputación sobre honradez financiera de cada uno de tus primos.

En tales circunstancias, seguramente harías lo que fuera necesario para asegurarte de que tus primos mantienen una reputación irreprochable de cara a su integridad financiera. Después de todo, tu propio poder financiero depende de ello. Si uno de tus primos estuviera actuando de forma irresponsable, tu y tus hermanos emplearíais las presiones sociales más fuertes, y quizás incluso la fuerza física, para mantenerlo a raya y proteger tus intereses. En las sociedades de clan, del mismo modo, cada miembro intenta asegurarse de todos los miembros de su clan actúa de forma honorable, generando una presión social hacia la conformidad social.

El principio de honor de grupo, en consecuencia, fortalece la cohesión interna de grupos de parentesco extendidos, permitiendo su autonomía e independencia y, a su vez, fomentando la descentralización del poder del gobierno de clan.

El honor de grupo también establece algo así como una armonía entre grupos mediante la creación de un régimen de responsabilidad grupal. Mientras que en las sociedades modernas liberales el que la hace la paga, bajo el gobierno del clan los miembros del grupo de parentesco pueden ser considerados responsables por las malas obras de otros. Honor y vergüenza forman el circuito cultural en un sistema colectivista semejante. Así como el daño a uno es el daño para todos, un daño proveniente de uno es un daño proveniente de todos.

En nuestra analogía financiera, la responsabilidad grupal significaría que si uno de tus primos presenta un cheque sin fondos a otro miembro de la familia, el hermano de la persona a la que se ha entregado el cheque tendría el derecho de establecer un gravamen en tu casa. No cabe duda que tu primo se lo pensaría dos veces antes de perpetrar un fraude así, conociendo las posibles consecuencias de su conducta, incluyendo el malestar que te ha ocasionado.

La responsabilidad de grupo, en consecuencia, modera las infracciones contra otros clanes, permitiendo que los grupos de parentesco coexistan pacíficamente pese a ser en buena medida autónomos y responsables sólo ante sí mismos.

Esta organización socio-legal radicalmente descentralizada comporta profundos beneficios. Lo que es más importante, fomenta un potente sentido de solidaridad de grupo. Concede a las personas la dignidad y la inquebrantable identidad que procede de la pertenencia al clan, y genera un profundo interés hacia la justicia social, una economía política que da valor a la igualdad económica. Esto hace que sea atractiva. Los artistas de las sociedades liberales modernas a menudo idealizan el gobierno del clan por estas razones.

Más aún, dado que el gobierno del clan está basado en el hecho natural del parentesco genético (y en principios de parentesco ficticio que reflejan el mundo natural), se explica mucho mejor en términos humanos que el estado liberal moderno. Por ello las personas regresan a este como principio de organización social, especialmente cuando las alternativas estatales se resquebrajan.

Aún así, desde una perspectiva liberal el gobierno del clan también tiene profundas limitaciones. Por ejemplo, tal y como discuto en mi libro, ante la tecnología militar moderna, particularmente las armas automáticas, la tecnología socio-legal de la responsabilidad grupal puede dar lugar fácilmente a ciclos de escalada de violencia capaces de desestabilizar regiones y crear profundos sufrimientos: odios de sangre moderno.

Más fundamentalmente, las sociedades bajo el gobierno del clan están estructuradas en torno a inevitables status grupales, no en torno al individuo. Como resultado, los derechos y obligaciones de las personas están profundamente influidos por su posición dentro de los grupos de parentesco de los cuales derivan su honor. Las sociedades de clan son sociedades de “Status”, en las palabras del historial legal del siglo XIX Henry Sumner Maine.

Además, comparadas con las sociedades liberales cosmopolitas, las sociedades de clan a menudo ofrecen un rango mucho más limitado de autonomía personal aceptable, especialmente para las mujeres. De hecho, a lo largo de todo el mundo, el grado de las libertades personales de las mujeres generalmente está inversamente relacionado con la importancia de las relaciones de la familia extendida dentro de la organización socio-legal, en si misma una condición predecible de las sociedades descentralizadas.

Muchos pensadores y líderes políticos a lo largo del espectro ideológico y de todo el mundo han valorado tal descentralización, a menudo entendiendo sus costos para los ideales modernos liberales. Por ejemplos, una fuerte antipatía hacia el estado moderno fue un principio fundamental del enemigo de los Estados Unidos, el coronel Muammar al-Qaddafi, que buscó, en los términos de su manifiesto El libro verde, la “emancipación de las cadenas del gobierno instrumental”, y se fijó específicamente en el clan y la tribu como bases de la organización socio-legal.

Del mismo modo, y guiado por una importante visión espiritual, Mohandas Gandhi defensió una sociedad sin estado basada en el autogobierno para la India poscolonial, en la cual el poder estaría radicalmente descentralizado hacia las antiguas comunidades rurales: panchayati raj. En contraste con la visión moderna constitucional, últimamente exitosa, de B.R. Ambedkar, Gandhi y sus seguidores hicieron campaña a favor de un estado mínimo y descentralizado, cuya consecuencia hubiera supuesto la intensificación del tradicionalismo.

Sin embargo, en occidente las implicaciones de la descentralización o una completa desestatalización para la autonomía personal han sido menos reconocidas. Al criticar el concepto de “sociedad”, por ejemplo, la primer ministro Margaret Thatcher afirmó una vez que “no existe tal cosa”, y que en su lugar sólo existía “el hombre y la mujer individual” y “las familias”. Sea o no ficticio el concepto de sociedad, sin un gobierno capaz de reivindicar los ideales públicos, el poder se retrae en una espiral liberal.

Porque cuando no existe algo así como la sociedad, sólo existen primos y clanes.

El individualismo que los libertarios valoran justamente posee una profunda historia cultural. El sentido moderno del yo fue forjado a través de siglos de transformación literaria, artística y religiosa. Estos desarrollos culturales forman las condiciones poco reconocidas del trasfondo del ideal de autonomía individual, que descansa en el núcleo de la sociedad liberal democrática.

Además, el yo moderno es una criatura del desarrollo estatal. En términos históricos, el yo moderno es un logro legal y gubernamental, así como cultural. Descansa en una historia aún menos conocida de desarrollo institucional que encarna el principio que Hegel consideró “universal” en tanto opuesto al altruismo “particular”. La historia institucional es inseparable del desarrollo cultural del individuo, y en muchas regiones ayudó a transformar los clanes desde duros régimes de adscripción socio legal hasta blandos y voluntarios marcadores de identidad cultural.

En este sentido, el individualismo moderno descansa sobre una paradoja. Para que las personas sean tratadas como individuos, y para que los clanes se conviertan en clubes, necesitamos el estado. Si pretendemos que sobreviva el individualismo moderno, la sociedad requiere instituciones de gobierno eficaces dedicadas a conseguir el fin substancial de la autonomía personal. El estado que tengo en mente no necesita ser centralizado (personalmente soy un fuerte defensor del federalismo en el contexto estadounidense), pero debe dedicarse a la reivindicación del interés público en todos los niveles, definido como aquellas políticas que la mayoría de los ciudadanos racionales apoyarían con independencia de cuál sea su posición dentro de la sociedad en un momento dado.

Del mismo modo, para mantener su legitimidad, el gobierno debe intentar resolver las necesidades con las que el gobierno del clan trata de forma mucho más directa. Debe perseguir políticas que moderen la desigualdad económica. Debe proporcionar un espacio para el florecimiento de las organizaciones sociales civiles que suministran oportunidades para la solidaridad, y debe asegurarse de que los individuos posean oportunidades justas para ejercitar su autonomía dentro de un mercado en el que sean capaces de moverse, auspiciado por instituciones burocráticas estatales que proporcionen las condiciones de la vida moderna.

Este es un proyecto liberal en el que están comprometidas personas a lo largo de todo el mundo, ya vivan en Palestina, Afganistán, Nigeria, las Filipinas o los Estados Unidos. Siento un profundo parentesco con estas personas, liberales que se esfuerzan en construir gobiernos eficaces esenciales para el futuro del individualismo.

––––

Mark S. Weiner es científico político, profesor en Rutgers School of Law, Newark, New Jersey, autor de The rule of clan y de la página web Worlds of law. Este artículo se publicó originalmente en Cato Unbound.

 

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42 Comments

  1. Pingback: Anónimo

  2. Rawandi

    La democracia liberal, basada en los valores éticos ilustrados de la libertad y la igualdad, es el menos malo de los sistemas políticos. Por eso los ciudadanos deberían procurar no votar jamás a políticos descaradamente antiliberales como, por ejemplo, Ronald Reagan o George W. Bush. Salvo que su objetivo al votar sea directamente cargarse la democracia liberal.

  3. Eduardo

    Lo que usted está diciendo es que la gente de derechas no debería existir. Esto aparte, Reagan y Bush eran grandes liberales. Bush fue un universalista liberal hasta el fanatismo, empeñado en extender la “democracia liberal” a todas partes, incluso aquellas donde manifiestamente no existe una base social para hacerlo.

  4. Masgüel

    Exceptuando su concepción rawlsiana del interés público y que cabe distinguir entre descentralización del poder ejecutivo y descentralización del poder legislativo, me parece muy acertado lo que dice el Sr. Weiner.

  5. Masgüel

    Respecto al conservadurismo liberal, me parece un oxímoron.
    Cuando el conservador habla de libertad se refiere al derecho del clan y sus costumbres. Cuando combina su conservadurismo combina con un universalismo cristiano, su pretensión no es más que una expansión del clan. La única libertad individual que reivindica el conservador que se dice liberal (aunque le pese, es nuestro contemporáneo y no deja de ser hijo de su tiempo), concierne a la regulación estatal del mercado de trabajo, bienes y servicios. Pero es alérgico a la distinción fundacional del liberalismo entre vida pública y vida privada. En otra palabras, el conservador solo reclama libertad cuando no gobierna:

    http://www.c-span.org/video/?8921-1/presidential-address-national-drug-policy

  6. Clavius

    El asunto es más complicado de lo que parece, y sobre la paradoja que plantea Weiner, yo planteo otra:

    El liberal es abierto a la inmigración, por una cuestión de principios, de modo que, quiera o no, favorece los movimientos de población desde sociedades en las que aún tiene vigencia la cultura de clan, una cultura de clan que tiende a reproducirse en el país de acogida, y no me refiero únicamente a organizaciones criminales como el clan Zemun, los “vory v zakone”, la mafia albanesa o las tríadas chinas, sino a un fenómeno más amplio y en su mayor parte menos llamativo. Por otro lado, tenemos en Europa movimientos antiliberales, como el FN francés, que se muestran firmemente partidarios de frenar la inmigración (especialmente la que procede de sociedades no occidentales), de modo que resultan, lo pretendan o no, un factor de oposición al crecimiento de la “cultura de clan” en Europa occidental.

    Creo que los liberales deberían encarar y resolver esa contradicción en lugar de ignorarla.

    Lo mismo digo de los progresistas de izquierdas (vulgarmente conocidos como progres), que en lo referente a la inmigración tienen una actitud similar.

  7. Clavius

    Masgüell, en expresiones como “conservadurismo liberal”, “liberal conservador”, “liberal progresista” o “izquierda liberal”, no hay que confundir sustantivo con adjetivo. El segundo término actúa como matiz, como elemento modulador, de modo que un liberal conservador es básicamente un liberal con inclinaciones conservadoras, un liberal progresista es otro liberal con tendencias más izquierdistas, y el conservadurismo liberal sería una forma de conservadurismo más cercana al liberalismo que al tradicionalimo reaccionario puro y duro. Con ayuda de este sencillo criterio de interpretación, el aparente oxímoron se disuelve como azucarillo en una tazá de café caliente.

    Las posiciones políticas no son compartimentos estancos. Hay muchos matices, tantos que ni siquiera una denominación compuesta es capaz, en la mayoría de los casos, de dar cuenta del ideario político de una persona.

  8. Rawandi

    Eduardo, tipos tan derechistas (o sea, tan antiliberales) como Reagan y Bush II constituyen una amenaza para la democracia liberal.

    Un liberal defiende ante todo la libertad de los ciudadanos. No fomentaría jamás la tortura ni las detenciones indefinidas sin juicio, como ha hecho Bush II.

    Reagan y Bush II eran antiliberales fanáticos, concretamente eran reaccionarios defensores del integrismo cristiano. Su objetivo (por ejemplo, cuando introducían deliberadamente a jueces ultraconservadores en el Tribunal Supremo) es que EEUU deje de ser una democracia liberal y se transforme en una teocracia cristiana.

  9. Eduardo

    Si Bush y Reagan eran “antiliberales” en ese sentido, más o menos la mitad de la población que se identifica con la derecha se deduce que también es incompatible con la “democracia liberal”.

  10. Vellana

    Por supuesto.
    Para Rawandi sólo son demócratas los que opinan como él.
    Además, sigue dando muestras de creerse capaz de leer la mente de las personas (antes la de Gallardón y Rajoy; ahora la de George W. Bush); esa habilidad la ha refinado y ya es capaz de comunicarse con fantasmas (el de Ronald Reagan).

    Un saludo.

  11. Clavius

    Si Rawandi no existiera, habría que inventarlo.

    “Ponga un Rawandi en su vida”.

  12. Eduardo

    Hace años, cuando Ann Coulter escribió un libro titulado “The church of liberalism” me parecía una exageración. Ahora me parece una descripción muy acertada, aunque no estoy de acuerdo con las demás ideas de Coulter. Este tipo de liberalismo es, efectivamente, algo más que una ideología, es una especie de credo que exige la supresión de aquellas ideas que se le oponen y la institucionalización de sus dogmas a través de educación forzosa (como EpC) y programas gubernamentales. En ultimo término, deja fuera a todo el segmento de la población que no se identifica con la izquierda secular.

    Naturalmente este programa liberal jamás se cumplirá, porque hay gente que es de derechas, no piensa dejar de serlo, no piensa irse a ninguna parte y quizás no pueda cambiar de ideas porque, simplemente, están en sus genes.

  13. Rawandi

    “Si Bush y Reagan eran “antiliberales” en ese sentido, más o menos la mitad de la población que se identifica con la derecha se deduce que también es incompatible con la “democracia liberal”.”

    En torno a la mitad de los estadounidenses profesa el fundamentalismo bíblico. Ese dato estadístico convierte a EEUU en una anomalía entre los países desarrollados, y resulta además muy preocupante, pues amenaza directamente la continuidad de la propia democracia liberal estadounidense.

    Por supuesto, el porcentaje de fundamentalistas religiosos es mucho mayor en los países musulmanes. Precisamente por eso ninguno de esos países es una democracia liberal.

  14. Eduardo

    Los países islámicos no son “democracias liberales” por razones mucho más profundas. Está más que evidenciado que los sistemas democráticos que llamamos “liberales” no arraigan en naciones donde no existen condiciones sociales previas y favorables. Por ejemplo, existe una asociación muy negativa entre consanguinidad y democracia. Las naciones que son más endogamicos, cuyas redes sociales se basan en la familia extendida y en el “gobierno del clan” del que habla Weiner no pueden ser democráticas. Por eso ha fracasado la estrategia de extender, por la fuerza y mediante ingeniería social política, la democracia en Oriente Medio.

    Existen distintas hipótesis sobre el origen de la democracia, pero un escenario plausible es que los sistemas democráticos arraigaran en los países europeos que ya habían empezado a practicar una exogamia sistemática capaz de debilitar los lazos de la familia extendida y el clan, al menos desde el medioevo. Y resulta que el cristianismo jugó un papel fundamental en esto, particularmente el imperativo de la iglesia católica, que debilito el papel de la familia tradicional como analiza muy bien Fukuyama.

    Naturalmente entre los fundamentalísimos cristianos y las democracia liberales existen contradicciones, pero la consolidación de una democracia moderna no depende sólo de voluntad ideológica y de ser menos creyente.

  15. Masgüel

    “la consolidación de una democracia moderna no depende sólo de voluntad ideológica y de ser menos creyente.”

    La democracia tiene todas las papeletas para consolidarse y expandirse a todas las regiones del planeta, igual que se extiende cualquier otra tecnología existosa. Poco importa que en Libia todos sean primos o que los negros australianos tengan genes de canguro. Lo que importa es que ya todo el planeta se comunica al instante. La homgeneización cultural es tan inevitable como los procesos de integración política y la globalización de los mercados. Y estoy de acuerdo en que son procesos con profundas raíces históricas. Todos los países excepto Corea del Norte están transitando hacia una economía industrial o de servicios y consumo de masas. Ese cambio de modelo productivo es inseparable de la peculiar forma de subjetividad que cuajó la modernidad europea. Hoy los adolescentes de Nairobi, EL Cairo o Jakarta son tan ignorantes de los costumbres de sus mayores como los españoles y cuando llegan a su casa, después de estudiar asignaturas similares, descargan de internet las mismas películas y series de televisión. Con distintos sabores locales, todos los pueblos se disuelven en individuos.

  16. Eduardo Zugasti

    Tenemos ejemplos recientes y contundentes de que no es cierta la premisa de que la democracia es un sistema de gobierno universal. Esto en realidad siempre se ha sabido. A nadie de la tradición se le ocurrió pensar que la democracia era el único sistema de gobierno válido. Ni Aristóteles, ni Platón, ni tan siquiera los llamados “ilustrados”. Nadie pensó semejante cosa. La idea de que la democracia está al final de la escalera del progreso es recientísima. Es una fe moderna reciente, y como tal, difícil de combatir.

    La política consiste en el “arte” de gobernar y tiene ciertas características técnicas, pero es muy sensible a las circunstancias locales y a cosas que están muy cerca de la biología, como las formas de parentesco.

    Esto de que los adolescentes de El Cairo se descargan las mismas películas que los de Madrid es una afirmación sin prueba alguna detrás.

  17. Masgüel

    Ni final de escalera de progreso ni única forma de gobierno válida. Es la única forma de gobierno que aceptará el tipo de sujeto político que prospera por doquier. Cuando el individuo adquiere los medios para hacer valer su voz y su voto, lo hará. Lo que se está universalizando y democratizando son esos medios.

  18. Masgüel

    Todavía me queda alguna peli pirata comprada en El Cairo. Las tiendas de venta de copias piratas proliferan como setas en todas las ciudades donde la conexión a internet no da para excesos. Y exceptuando la India, que consume muchísimo cine nacional, también en todas encuentras los mismos títulos.

  19. Vellana

    “En torno a la mitad de los estadounidenses profesa el fundamentalismo bíblico. Ese dato estadístico convierte a EEUU en una anomalía entre los países desarrollados, y resulta además muy preocupante, pues amenaza directamente la continuidad de la propia democracia liberal estadounidense.”
    Pues no, no es ninguna anomalía si consideras las variables población y tiempo.
    Pues no te preocupe tanto, que ya llevan mas de 200 años con la amenaza, y ya ves, ahí siguen dando lecciones al resto del mundo.

    Este Rawandi es el espejo de Limbaugh. Uno llama fundamentalista religioso a cualquiera que no sea ateo (es tronchante oír llamar a G. W. Bush o Reagan fundamentalistas cristianos), y el otro llama comunista al que no sea del tea party (como es tronchante llamar comunista a Obama). El problema para le democracia es cuando estos sectarios dejan de ser marginales.
    Un saludo.

  20. Eduardo

    No puedo discutir grandes afirmaciones sociológicas basadas en viajes turísticos o experiencias personales puntuales.

  21. Clavius

    Hablando de fundamentalismos y democracia: fundamentalismo progresista* contra fundamentalismo cristiano en EE.UU.

    Al artículo de Weissberg le falta un componente crucial del fundamentalismo progresista: el feminismo de género, que en los EE.UU. alcanza cotas de histeria colectiva, así como su fenómeno asociado de la militancia LGTB. De todos modos, creo que capta bien la idea esencial, y es que estamos ante un enfrentamiento entre credos e “iglesias”.

    (*) liberal, en inglés.

  22. Eduardo Zugasti

    No habría más que ver lo que acaba de ocurrir con el fundador de Mozilla.

  23. Emilio

    Me llama la atención que el Tribunal Constitucional haya tenido que dictar una sentencia como: http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/03/17/5325f70aca4741b55b8b4570.html
    que de lo que habla es de que en los tribunales españoles no se estaba respetando algo tan básico como el habeas corpus, o que estemos convocados a unas elecciones europeas en las que se vota un Parlamento que no será quien elija al Gobierno de la Unión y ante las que la ciudadanía muestra el mismo grado de entendimiento y compromiso que alguien que no sabe leer ante un libro, y, sin embargo, aquí hay quienes consideran que con invocar una democracia liberal de libro que se parece más bien poco a lo que conocemos y experimentamos cada día, la cuestión está resuelta.

    Considero la democracia la mejor forma de organización política de la sociedad, pero le hacemos un flaco favor si nos olvidamos que necesita opinión pública, medios de comunicación, partidos políticos y sobre todo mucho respeto por las normas y los derechos para mantenerse viva y en forma y, en la actualidad, está dando demasiados signos de que un número importante de cosas no van en esa dirección y la reacción de los ciudadanos es más bien de indiferencia o, lo que no es mejor, mostrando una gran ignorancia. Muchas de las cosas que ahora mismo están sucediendo en países europeos recuerdan a una sociedad abierta lo que una castaña a un huevo.

  24. Rawandi

    “es tronchante oír llamar a G. W. Bush o Reagan fundamentalistas cristianos, como es tronchante llamar comunista a Obama”

    Vellana, el tal Limbaugh tiene que ser un perfecto lunático si llama comunista a Obama. Pero en lo que respecta a Reagan y G. W. Bush me temo que estás muy mal informado, ya que las convicciones personales de ambos presidentes encajan dentro del fundamentalismo cristiano.

  25. Emilio

    Estoy intrigado con la importancia que para el debate sobre lo que haya de ser la democracia hoy represente el conocer el grado de liberalismo de Ronald Reagan o los Bush. Y cómo nos afectaría eso como europeos y como españoles.

    Que se hable de estado fuerte, y no se mencione la crisis en que vive el nuestro, o del tamaño de la economía pública sin tener en cuenta que aquí, a Europa me refiero, ya es mucho mayor que en EE.UU.

    También por supuesto que se prescinda del hecho de que las democracias europeas son mucho más democracias de género que de personas o individuos.

  26. Vellana

    Por una vez estoy bastante de acuerdo contigo, pero aplicado a ambos extremos. O quien sabe, también puede ser verborrea ideológica para mantener prietas las filas y que nadie se salga del camino trazado.
    Las razones de Limbaugh y todo el tea party para llamar a Obama comunista están igual de bien fundamentadas que las tuyas para llamar fundamentalista cristiano a Bush o Reagan y sus votantes. Una posición de partida extremista y sectaria, más un conjunto de dimes y diretes, “he oído”, “me han dicho”, “obviamente si dice esto entonces hará aquello” que corren por vuestros rancios, insanos y endogámicos universos ideológicos. Bien, vamos a los hechos. En los últimos 33 años, de los cuáles 20 son de presidencia republicana (de los cuales, 16 al menos, de integristas cristianos según tú) dinos las iniciativas nítidamente religiosas de esos presidentes integristas cristianos que han afectado a los derechos de las personas, repito, derechos de las personas (no me vengas con que han dejado de subvencionar no sé qué para subvencionar no sé cuál) con la oposición de los demócratas y que posteriormente han quedado sin efecto gracias al marido de Hillary o a Obama (Guatánamo tampoco sirve, y,ciertamente, hay que ser un cafre para asociar Guantánamo con integrismo cristiano y no con terrorismo o guerra no declarada).
    Un saludo.

  27. Rawandi

    Vellana, los cristianos integristas han practicado oficialmente durante siglos las detenciones injustas y las torturas atroces. ¿No te suenan las torturas y las hogueras inquisitoriales o la caza de brujas protestante? Por eso ahora a esos devotos cristianos no les molesta en absoluto que George W. Bush, el presidente al que votaron masivamente, también fomentara la violación de los derechos a la integridad personal y a la intimidad.

    Además, te recuerdo que Bush ha metido a jueces ultraconservadores en el Tribunal Supremo, y ese cargo es de por vida. Se trata de jueces que amenazan la democracia liberal porque no creen en una separación cabal entre la religión y el Estado, sino que hacen una interpretación antiliberal de la defectuosa cláusula de aconfesionalidad estatal contenida en la Primera Enmienda constitucional. Esta cláusula es defectuosa porque tomada literalmente sólo se referiría al “Congreso” federal y no a las cámaras regionales y locales, lo cual es aberrante porque obviamente estas últimas son tan parte del “Estado” como el propio Congreso federal.

  28. Emilio

    En la entrada Harris versus Haidt hablábamos de problemas de traducción de términos como liberal o conservador tal como se entiende en los EE.UU y que transplantados sin más a una realidad distinta en este terreno como es la europea a lo único que podían dar lugar es a malentendidos, ya que ni en el registro culto ni en el popular es posible la equivalencia. Obsérvese por ejemplo lo que decía J.Laporta no hace mucho sobre lo que signfica ser liberal:
    http://elpais.com/diario/2006/03/18/opinion/1142636405_850215.html

    En este hilo Rawandi no es ya que no traduzcas es que con el idioma traes la total realidad americana y ya solo es posible hablar de los presidentes de aquel país, su constitución y sus enmiendas, pero sin dejar de pretender por ello que de lo que se habla ha de ser válido para realidades como la nuestra.

    En estas condiciones veo imposible que se arroje cualquier tipo de luz sobre la realidad española y europea, tampoco sobre la naturaleza y problemas de la democracia hoy. Democracia que no es un fósil que se conserva intacto sobre los pilares de la libertad y la igualdad sino que no solo se mueve sino que, a veces, lo hace en direcciones poco recomendables, como pretendía poner de manifiesto en un comentario anterior.

  29. Rawandi

    Emilio, estoy plenamente acuerdo con el artículo que has enlazado, donde se sostiene, por ejemplo, que: “el Partido Popular dice que es liberal, aunque no lo es; como no lo son ni la Conferencia Episcopal ni el Opus Dei.”.

    En contra de lo que tú planteas, el vocablo “liberal” no necesita “traducción”, porque denota lo mismo es español y en inglés. El problema es que en España, como señala Laporta en su artículo, hay muchas personas empeñadas en distorsionar el verdadero significado de dicha palabra.

  30. Emilio

    Si dices que en este contexto el término liberal no precisa traducción porque denota lo mismo para un norteamericano que para un europeo no insistiré más, aunque te recuerdo que los estados del bienestar europeos fueron fruto de una alianza estratégica de la socialdemocracia y la democracia cristiana y los conservadores al finalizar la segunda guerra mundial, y que en Europa los partidos liberales han sido residuales desde esas fechas y si alguna vez alcanzaron cierto protagonismo electoral acabaron gobernando en alianza con la democracia cristiana, tal como sucedió en el gobierno de Merkel anterior al actual.

    Tampoco insistiré en que igualdad es un término polisémico con significaciones bien diferentes para liberales, socialdemócratas, conservadores, comunistas, anarquistas o el feminismo de género. En tu caso parece que con una sola te basta, aunque quiero suponer que a costa de simplificar la realidad hasta la caricatura. Tampoco me imagino la lectura que puedas hacer de las declaraciones de ayer mismo del primer ministro francés Valls al anunciar esos 50.000 millones de euros de recorte del gasto público que su gobierno piensa poner en práctica: “Le debemos la verdad a los franceses, no es Europa la que nos impone sus elecciones, pero nuestro gasto público supone el 57% del PIB” y lo que en relación con lo que propone Mark Weiner supone de viaje de regreso.

  31. Rawandi

    “Si dices que en este contexto el término liberal no precisa traducción porque denota lo mismo para un norteamericano que para un europeo…”

    No te enteras. Lo que digo es que en España hay mucho charlatán empeñado desde hace tiempo en distorsionar el significado de la palabra liberal (palabra de origen hispano, por cierto) hasta el punto de convertirla casi en su antónimo. Digo lo mismo que dice Laporta en el artículo que has enlazado: “Eso de ser liberal descansa en algunas convicciones que, con todo respeto, no son ni las del Opus Dei, ni las de los obispos españoles, ni las del Partido Popular.”

  32. Eugenio

    Según entiendo, lo que dice este hombre es que la figura del Estado surge del clan, que empezó basado a en la afinidad genética y que el Estado Liberal Moderno actual sigue siendo una estructura social derivada del clan, solo que ahora los clanes son muchos y basados en la ideología por tanto menos rígidos (clubes). Es decir, que con esta pluralidad de clanes-clubes y la volatilidad de pensamiento de cada cual tenga a la hora de identificarse con determinada ideológia, el Estado deberia ser lo suficientemente grande, centralizado e imparcial añado, como para ser el moderador perfecto a la hora de garantizar la libertad individual de cambiar de forma de pensar, cambiar de ideología y dé pasar a pertenecer a otro clan-club. Garantizar la libertad de ser chaquetero, lo cual me parece fantástico. Allá cada clan-club como regula su chaqueterismo, es decir si tiene la suficiente cohesión honor-vergüenza como para que esto no ocurra.
    Lo que no comparto es que el sentido del Yo moderno y de libertad individual sea una ficción cultural occidental, reciente. Cuando el individuo dispone de las herramientas necesarias busca satisfacer su instinto de autodeterminación, obviando por completo los convencionalismos sociales por mas afinidad genética que tengan, el egoísmo y el altruismo son condiciones básicas de cada ser humano. Sino como explicas un Enrique VIII, un Julio Cesar o un Confucio, fueron transgresores de las normas preestablecidas basándose en una experiencia puramente personal. Fueron el Yo por encima del grupo, fueron libres.

  33. Emilio

    Solo tu simpleza y tu maniqueísmo te pueden llevar a decir que otros no se enteran, teniendo en cuenta que tu gran aportación al debate ha sido: “Reagan y Bush II eran antiliberales fanáticos, concretamente eran reaccionarios defensores del integrismo cristiano. Su objetivo (…) es que EEUU deje de ser una democracia liberal y se transforme en una teocracia cristiana.”

    En cuanto te sacan de tus tres conceptos sujetos con pinzas ya no reconoces si esta frase es tuya o no: “En contra de lo que tú planteas, el vocablo “liberal” no necesita “traducción”, porque denota lo mismo es español y en inglés.”

  34. Emilio

    Mi pretensión en cualquier caso no era tanto si Reagan y Bush son lo que Rawandi dice que son, asunto que en cualquier caso nada nos aclararía sobre la democracia en nuestro tiempo, como conocer los efectos de un sistema partido en dos como el europeo, que en el plano nacional mantiene un funcionamiento tradicional en el sentido de que el legislativo elige al ejecutivo y un plano, el europeo, en el dicha circunstancia no se produce, además de un fenómeno como el del neofeminismo que, al menos en nuestro país, está poniendo patas arriba pilares básicos de lo que hasta el presente se han considerado derechos básicos a proteger por la misma.

  35. Rawandi

    Emilio, al afirmar la necesidad de “traducir” el término “liberal” has demostrado estar del lado de los distorsionadores. Por eso digo que no te enteras. Ni siquiera has entendido el artículo de Laporta que tú mismo has enlazado.

  36. Emilio

    “La democracia liberal, basada en los valores éticos ilustrados de la libertad y la igualdad, es el menos malo de los sistemas políticos. Por eso los ciudadanos deberían procurar no votar jamás a políticos descaradamente antiliberales como, por ejemplo, Ronald Reagan o George W. Bush. Salvo que su objetivo al votar sea directamente cargarse la democracia liberal.”

    Este es tu primer comentario y el del hilo. Después de 30 todavía no te has dado cuenta que tu premisa es tan estúpida que te refieres a hechos históricos constatables como que lo americanos efectivamente han votado y en más de una ocasión a esos señores y no ha sucedido lo que tu privilegiada mente dice que había de suceder. Analizar una frase tuya es como corregir una redacción de parvulario, por supuesto con contradicciones más flagrantes y sin su gracia.

    Tu maniqueísmo es tan proverbial que del artículo de Laporta solo te ha interesado lo que podías usar como arma arrojadiza contra la Iglesia y el PP. Para esto el nombre más indicado en Europa es el de socialdemocracia. J. Laporta es una persona algo más documentada que tú y por supuesto no comete el error de confundir ambas cosas, es más cita algunos de los liberales que considera más ilustres y son estos: “Porque para ser liberal hay que ser como José María Blanco White, Mariano José de Larra, Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate, Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset o Julio Caro Baroja…”

    En fin, la ignorancia siempre fue atrevida y en algunos casos, como el tuyo, además faltona y agresiva.

  37. Emilio

    A propósito de si necesita traducción el término liberalismo esto es lo que dice la Wikipedia:

    “Hoy en día, el término liberalismo se usa de forma diferente en los diversos países. Uno de los grandes contrastes se encuentra en el uso que se da a este término en Estados Unidos frente al que se da en la Europa continental.”

    No solo es necesario es que en otro caso se corre el riesgo de confundirlo todo como me parece evidencian las intervenciones de Rawandi. La historia política americana y europeas se parecen más bien poco en este terreno. En los EE.UU el término está asociado a progresismo e izquierda, mientras en Europa es un término que denota inequívocamente una posición de centro-derecha y contraria a la igualdad, desde por lo menos la aparición de las corrientes marxistas y anarquistas. Pero es que allí lo hace además no siendo patrimonio de un partido sino que está en los dos: en el Republicano de los orígenes y en el presente como ala izquierda del partido Demócrata.

    Si en el comentario anterior dije que a lo que más se asemejaba era a la socialdemocracia debo matizar que tampoco plenamente ya que la socialdemocracia europea es de origen marxista y las posiciones social liberales del partido demócrata han evolucionado desde el liberalismo. Con esto están relacionadas las enormes dificultades de Obama para implantar una seguridad social de carácter universal algo que en las sociedades europeas se disfruta desde hace más de cincuenta años. Para hacerse una idea a este respecto el peso de lo público en la economía norteamericana apenas si excede de un tercio del PIB mientras en casi todo Europa sobrepasa el 50% y en algunos picos se ha acercado a los tercios. Las evoluciones en este sentido han sido tan dispares que mientras Obama lucha por incrementarla la atención sanitaria de carácter público, el programa actual de Hollande va en la dirección opuesta y trata de reducir el gasto público en 50.000 millones de euros.

    Pero hay muchos otros rasgos de la sociedad y la política americanas que si se trasladan mecánicamente hacen imposible cualquier entendimiento, por ejemplo, la libertad que muestran los diputados para votar iniciativas del otro partido, el fenómeno del creacionismo, o que a Obama lo tilden de comunista. También el reparto de poderes que hace difícil que un presidente dé un vuelco radical a la situación. El contraste es tan fuerte que mientras en los EE.UU las posiciones liberales se asocian con proabortismo y defensa de los derechos de los gays, aquí gentes del Opus y la propia cadena Cope se lo quieren apropiar. Ponerlo de manifiesto era mi intención cuando colgué el artículo de J.Laporta, del que tan mala interpretación ha hecho Rawandi.

  38. Rawandi

    “El contraste es tan fuerte que mientras en los EE.UU las posiciones liberales se asocian con proabortismo y defensa de los derechos de los gays, aquí gentes del Opus y la propia cadena Cope se lo quieren apropiar”

    Y evidentemente, Emilio, tú estás dispuesto a contribuir a que esos reaccionarios españoles se salgan con la suya, es decir, a que se apropien cuanto antes del término ‘liberal’.

    A Laporta, en cambio, esa maniobra de los reaccionarios le parece un engaño, y por eso la combate explícitamente: “el Partido Popular dice que es liberal, aunque no lo es; como no lo son ni la Conferencia Episcopal ni el Opus Dei.”.

    Te recuerdo que quien trajo a colación el texto de Laporta fuiste tú, no yo. Pero resulta que yo suscribo el punto de vista de Laporta, mientras que tú, cabeza de chorlito, suscribes de hecho el punto de vista opuesto.

  39. Emilio

    Sigues sin enterarte Rawandi. Ya solo faltaba esto, que me acuses de querer defender al PP o la conferencia episcopal y su interpretación de lo que sea liberal.Miras con los ojos de Mani. Te digo lo mismo que Freman Bregg:lee, y si puedes hazlo comprensivamente.

  40. Rawandi

    “Ya solo faltaba esto, que me acuses de querer defender al PP o la conferencia episcopal y su interpretación de lo que sea liberal.”

    Emilio, ¿tú suscribes esta frase de Laporta: “el Partido Popular dice que es liberal, aunque no lo es”? Si la suscribes, entonces es verdad que no compartes la aberrante interpretación que el PP da al vocablo ‘liberal’.

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