Navegar a...

Publicado por el 13 jun, 2012 en Ciencia cognitiva, Divulgación Científica, Tercera Cultura | 11 comentarios

Los déficits en la cognición social reducen la creencia en un Dios personal

Este artículo ha sido leido 2767 veces

Según la ciencia cognitiva de la religión, si queremos entender por qué las personas son religiosas (o son ateas) debemos hacer algo más que estudiar teología o historia de las religiones, debemos entender los estilos cognitivos naturales. La creencia en agentes sobrenaturales, tan ampliamente distribuida en las culturas humanas, estaría enraizada en la cognición social de la especie, en particular en las facultades “mentalizadoras” que nos permiten interpretar las intenciones de los otros.

Si la “teoria de la mente” es tan importante para entender las creencias religiosas, entonces, segun la hipótesis que plantean Norenzayan, Gervais y Trzesniewski, “los déficits de mentalización asociados con el espectro del autismo y encontrado más comúnmente en hombres que en mujeres, podrían subyacer al apoyo intuitivo de los agentes sobrenaturales y reducir la creencia en Dios”. De hecho, un trabajo no publicado ya había avalado que los autistas tienden a ser más ateos (Figura 1) y que las personas neurotípicas con un cociente de autismo más alto también tienden a ser más ateos que los demás.

Figura 1. Creencias religiosas por grupos y cociente de autismo ((Caldwell-Harris et al. 2011))

 

Norenzayan y sus colegas han ratificado estas conclusiones, a través de cuatro estudios experimentales que muestran una robusta asociación entre los déficits de mentalización y la increencia religiosa (Figura 2). Este asociación también explicaría en parte la consistente brecha de género entre hombres y mujeres (las mujeres tienden a ser más religiosas, y también más sociables, que los hombres, descontando otros factores como status socioeconómico, raza o cultura).

Figura 2. Asociación entre mentalización e increencia religiosa (Norenzayan et al., 2012)

 

Ahora bien, la asociación entre los déficits de mentalización y la irreligiosidad de ninguna manera es una explicación completa de la increencia, como se apresuran a subrayar los autores del mismo trabajo:

La increencia religiosa no surge solamente de los déficit de mentalización. Es probable que múltiples sendas psicológicas y socio-culturales conduzcan a un fenómeno tan complejo como la increencia en Dios o los dioses. Los déficit de mentalizacion son sólo una senda entre otras muchas hacia la increencia. Los procesos analíticos que suprimen o invalidan las intuiciones que hacen cognitivamente atractivo el teísmo y la exposición a contextos culturales seculares (…) también promueven la increencia religiosa. En otras palabras, los presentes resultados sugieren que la increencia puede resultar de déficits de mentalización, pero también puede surgir de otras múltiples fuentes, manteniéndose constantes las tendencias de mentalización.

Este “contexto secular”, en especial, desempeña un papel claramente decisivo en la increencia religiosa tan extendida en determinados segmentos de población, como los filósofos o científicos. Los profesores de matemáticas o los profesores de hermenéutica no son más ateos porque sean mas autistas. Y también son factores socio-económicos y socio-culturales, no factores cognitivos, los que explican que haya más ateos en Oslo que en Texas.

Como admiten Norenzayan y sus compañeros, existen numerosas variaciones de increencia que no se explican únicamente desde la aproximación cognitiva y los problemas de cognición social. Por ejemplo, si el déficit autista favorece el interés por las matemáticas y las ciencias “duras”,  y simultáneamente reduce las creencias religiosas ¿cómo explicar entonces que los ateos abunden más, de hecho, entre los académicos de las humanidades?

 

H/T: Eugenia Codina. Via

Referencia: Norenzayan A, Gervais WM, Trzesniewski KH (2012) Mentalizing Deficits Constrain Belief in a Personal God. PLoS ONE  7(5): e36880.doi:10.1371/journal.pone.0036880

11 Comentarios

  1. Tiendo a creer que la religiosidad tiende a relacionarse más con la pertenencia a una comunidad de creyentes que con elementos cognitivos. Donde esas creencias son mayotarias, la recomenpensa percibida por pertenecer es mayor (caso noruega vs Texas). Y también a los relatos heredados de esa comunidad. Está también el ángulo económico que estudian Barro y otros, según el cual la religiosidad es sólida en EE.UU, donde hay un libre mercado de religiones, que en Noruega, donde existe una religión oficial con subsidios estatales (la luterana)… En este último caso la relación de las personas con la religión es más cínica, menos sincera y sujeta a degradarse con el tiempo

  2. Carlos Tromben: No entiendo el concepto “libre mercado de religiones”. ¿Es una expresión metafórica o quieres decir que literalmente hay un libre mercado en el sentido económico? En el primer caso, ¿cuál es el alcance de la metáfora, o sea, hasta dónde la llevas? En el segundo, ¿quiere decir que las religiones específicas son bienes que se transan en un mercado? ¿Cómo sería eso? Gracias desde ya por la respuesta.

  3. El “libre mercado” de religiones en Norteamérica es un efecto de la tolerancia religiosa que llevaron los colonizadores anglosajones, a veces a regañadientes, ya que las iglesias nacionales (la anglicana y en mucho menor grado la católica) tenían otro planes. Esto significa que, en principio, los individuos son libres para escoger a qué “denominación” religiosa pertenecer.

    Estoy bastante de acuerdo con el comentario de Carlos, si bien las diferencias de religiosidad entre Noruega y EE.UU no creo que se expliquen solamente por el efecto del “mercado libre” religioso, sino por otros factores socioeconómicos, también “no cognitivos”, como principalmente la mayor seguridad personal que aportan los “estados del bienestar” nórdicos, mucho más eficientes que el sistema norteamericano. Este incremento en la seguridad hace que las personas necesiten menos servicios religiosos que allí donde el stress social y la competitividad extrema aumentan el grado de incertidumbre.

  4. Lamento chafarle el razonamiento, Sr. Zugasti, pero en los lugares de los EE.UU. donde más stress y competitividad se observa (Nueva York o Los Ángeles, por ejemplo) la religiosidad no es más fuerte ni más mayoritaria que en lugares, digamos, más tranquilos, con comunidades más conservadoras (por ejemplo, en el medio Oeste o en el Sur).

    Por otro lado, es probable que haya más seguridad personal en una pequeña comunidad de Indiana (por no decir “en una comunidad amish”) que en San Francisco, ciudad donde es mucho más fácil encontrar un agnóstico, un ateo, o un adepto al humanismo secular.

    Me temo que los datos estadísticos no son tan fáciles de interpretar en el sentido que usted da a entender.

    Creo que hay que prestar más atención a las explicaciones históricas.

    Un saludo.

  5. Por si alguien lo interpreta mal, aclaro que los amish viven en Pennsylvania, no en Indiana. Tal vez debería haber escrito “en una comunidad amish de Pennsylvania”.

  6. A mí no me tiene que “chafar” nada, y el “razonamiento” del que habla no es personal ni se me acaba de ocurrir. En todo caso tendrá que refutar las conclusiones de quienes han estudiado seriamente la asociación entre religiosidad e inseguridad personal y económica: Gill, Lundsgaarde, Paul o Rees.

    Estos estudios analizan los datos entre países sobre todo, que yo sepa no entre regiones. Habría que ver si el nivel de competitividad e inseguridad económica personal en Indiana, por continuar con el ejemplo, es realmente inferior al de Nueva York y San Francisco. Esas son observaciones casuales, habría que ver en qué se sustentan.

    Por de pronto, resulta que, según Gallup (http://www.gallup.com/poll/114022/state-states-importance-religion.aspx), ni Nueva York ni California están entre los 10 estados menos religiosos de EE.UU.

    Gill, Anthony & Erik Lundsgaarde. 2004. State Welfare Spending and Religiosity: A Cross-National Analysis. Rationality and Society 16 (4): 399-436.

    Paul, Gregory S. 2005. Cross-National Correlations of Quantifiable Societal Health with Popular Religiosity and Secularism in the Prosperous Democracies. Journal of religion & Society, 7

    Rees, TJ. 2009. Is Personal Insecurity a Cause of Cross-National Differences in the Intensity of Religious Belief? Journal of Religion and Society, 11

  7. Si el argumento es válido para explicar las diferencias entre países, también ha de ser válido para explicar las diferencias internas dentro de un país.

    “Ni Nueva York ni California están entre los 10 estados menos religiosos de los EE.UU”. Tampoco están entre los más religiosos, que sería lo previsible según ese argumento. California, al menos, parece que está bajo la media:

    “62 percent of Californians say they are “absolutely certain” of the belief in God, while in the nation 71 percent say so.”
    [ U.S. Religious Landscape Survey
    Religious Affiliation: Diverse and Dynamic
    February 2008
    The Pew Forum ]

    Por otro lado, yo no dije “Indiana”, sino “una pequeña comunidad de Indiana”, como Salem, donde viví durante unos meses. Allí no observé, ni de lejos, el ambiente de competitividad ni el grado de inseguridad que si observé en Nueva York. Casi todas las personas con las que tuve trato eran creyentes. Entiendo que esto no tiene mucho valor científico comparado con los sesudos estudios que usted cita, pero al menos se sustenta en la experiencia propia.

    Para terminar, quisiera decirle, Sr. Zugasti, que he notado una actitud bastante soberbia en su respuesta. Si mis comentarios le resultan insolentes, o tal vez le parece que no están al nivel que requiere un blog para académicos, dígamelo, que yo le prometo no volver a hacer comentarios en TC. No me gusta ir allí donde no soy bien recibido.

  8. Si el argumento es válido para explicar las diferencias entre países, también ha de ser válido para explicar las diferencias internas dentro de un país.

    Eso es problemático, en principio es plausible que las diferencias entre regiones puedan tener una explicación diferente mientras que se mantiene una asociación entre países.

    Tampoco están entre los más religiosos, que sería lo previsible según ese argumento.

    Para eso habría que dar por sentado que el grado de inseguridad personal y económica es realmente superior en Nueva York que en las comunidades “más conservadoras”. No digo que no sea así, digo que no lo sé. Sobre “experiencias” y opiniones personales no hay discusión. Aunque insisto en que los estudios analizan los datos entre países, no entre regiones, que yo sepa.

    Para terminar, quisiera decirle, Sr. Zugasti, que he notado una actitud bastante soberbia en su respuesta

    También yo la he notado en la suya, aparte de otros sarcamos que prefiero pasar por alto.

  9. Sí, Sr. Zugasti, es posible que la irritación que se dejaba entrever en su respuesta estuviera justificada por el tono de mi comentario. En cualquier caso, parece que tiene usted unos buenos mecanismos de defensa.

  10. Entiendo el estilo narrativo del artículo del estudio referido en el sentido propagandístico que puede hacer de ello una secta religiosa, sea cristiana o de cualquier otra.

    Que se me explique que el autismo lleva en si la diferencia, comparándolo con el no-autismo, de que no cabe en su pensamiento la creencia en un Dios puedo entenderlo y creerlo, pero el generalizar esa característica a todo el que se declara ateo me resulta una regla matemática mal aplicada, más bien por mala fe.

    Creo que, ateos o no, todos tenemos en nuestro incosnciente (salvo los autistas, parece ser) el concepto de infinito y de lo inexplicable, y asociados a ellos como defensa del cerebro ante la necesidad de sobrevivir, la necesidad de darle explicación a todo lo que no la tiene. Creo que de ahí nació la creencia en un dios, en un ser supremo que diera respuesta a esa parte inexplicable de la naturaleza (las estrellas colgantes del cielo, el cambio de las estaciones, etc)

    Cada vez más personas optan por el método científico, sin dejar de lado su naturaleza, prefiriendo no acoger sus incapacidades cognitivas a la existencia de un ser supremo. Eso, obviamente, puede dar lugar a estructuras de pensamiento-razonamiento distintas que en un test específico diseñado para ciertas finalidades pueda dar lugar a una valoración errónea.

    Al respecto, he buscado un poco por la web el estudio referido y he encontrado aquí
    http://luisgpope.blogspot.com.es/2012/06/autismo-ateismo-y-teoria-de-la-mente.html#!/2012/06/autismo-ateismo-y-teoria-de-la-mente.html
    este párrafo

    “Importante hacer una aclaración antes: la aplicación del test elegido en el estudio para determinar el Cociente del Espectro Autista (CEA) no está diseñado para establecer el diagnóstico de autismo, sino como medida de qué tanto se aproximan las personas al funcionamiento autista, y en el mejor de los casos como indicador de que posiblemente estemos frente a un individuo con funcionamiento autista. La puntuación normal siendo de 16-17, y la presuntiva de autismo de 32. La media, sin embargo, varía de acuerdo a las preferencias profesionales de los sujetos, Matemáticos e Ingenieros en Sistemas suelen tener puntuaciones intermedias de alrededor de 21. Quedaría por definir el CEA en la población atea, y si la puntuación media resultaría también mayor para esta población, aún sin que necesariamente se llegara a los puntajes característicos del autismo de alto funcionamiento (Asperger).”

    Pienso yo: ¿puede ser posible que aquellas personas que razonando que su mente tiene partes primitivas, como la necesidad de dar explicación a todo lo inexplicable, eligen en vez de asociarlo a un dios hacer el esfuerzo mental (que lo fácil es asociarlo a un dios) de refrenar el impulso y fajarse en buscar explicaciones de otro tipo más “elaboradas” puedan dar resultados en ese test que, erróneamente, se asocien con el autismo?.

  11. En referencia a l tono de la respuesta del Sr. Zugasti. La experiencia de estos años en las discusiones en la red, sean chats u otro medio, es que es muy difícil captar las emociones auténticas que motivan algunas respuestas o comentarios. A veces,el empleo de emoticones salva la sensación que deja una respuesta que otro caso podría parecer desabrida. En todo caso, el intercambio que se produce en esta sección suele ser tan estimulante que los mismos post que lo motivan. Por otro lado, yo tengo mis propias opiniones sobre los efectos de ciertas hormonas en el carácter de ciertos caballeros.
    Agua bendita para todos.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− 2 = uno