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Publicado por el 22 mar, 2012 en Divulgación Científica, Tercera Cultura | 12 comentarios

La parapsicología en el sistema de publicación de la ciencia

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Experimento "Ganzfeld"

Aunque la imagen popular de la parapsicología está muy vinculada con el folklore popular, y rodeada por un aura misteriosa y fraudulenta, algunos psicólogos experimentales se esfuerzan en estudiar los llamados fenómenos “Psi” empleando la metodología científica. En 2010, Daryl J. Bem, llegó a publicar uno de estos trabajos en una revista científica prestigiosa, editada por la Asociación Americana de Psicología. Bem pretendía averiguar en el laboratorio si los sujetos de su estudio (100 estudiantes de la universidad de Cornell) tenían ciertas habilidades precognitivas, estudiando el llamado “efecto de presentimiento”. A los sujetos del experimento se les solicitaba que decidieran cuál de las dos imágenes presentadas en un ordenador ocultaba una imagen erótica. Aparentemente, Bem encontró que los sujetos presentían las imágenes eróticas más frecuentemente que las demás.

Desde entonces, se han publicado dos replicaciones positivas de estos resultados (Batthyanny, 2010), y al menos otras dos negativas. La primera de estas (Galak y Nelson, 2010) apareció poco después del original, y la más reciente lo ha hecho en PLoS (Richtie et al. 2012) y ha sido reconocida por el mismo Bem como una tentativa “de buena fe“. Sin embargo, Bem subraya en su respuesta que las expectativas presuntamente escépticas de los investigadores podrían haber distorsionado sus resultados. El efecto distorsionador de los supuestos ideológicos de los investigadores es, desde luego, un quebradero de cabeza desde siempre para las ciencias sociales, pero según los escépticos también podría funcionar como un “comodín de los parapsicólogos para desestimar cualquier evidencia contra las hipótesis PSI“.

Según el psicólogo experimental Oscar Iborra, que participa estos días en unas conferencias y mesa redonda sobre parapsicología científica en la universidad de Granada y ha tenido la amabilidad de responder a mi petición de información por correo electrónico, sería unilateral cuestionar el rango científico de la parapsicología basándose solo en este trabajo de Bem: ”Para respaldar a la parapsicología científica como disciplina no podríamos basarnos solamente en un grupo de estudios particulares o líneas de investigación determinadas. Como cualquier otro campo científico, la investigación psi está en continuo avance.”

Iborra también recuerda que la parapsicología es reconocida internacionalmente por la UNESCO como una rama científica de la psicología, y en España por el antiguo Ministerio de Ciencia e Innovación.

Pero las opiniones de los organismos políticos sobre ciencia, aunque puedan ser tomadas en cuenta, no son salvoconductos. Aunque eventualmente artículos sobre parapsicología aparecen en revistas científicas de impacto (como este artículo de Rusell Targ en Nature), otras veces las publicaciones son francamente escépticas o bien muestran fracasos a la hora de replicar resultados previos (significativamente Milton y Wiseman en 2001 sobre los defectos en el análsis estadístico del “experimento Ganzfeld”). Es más frecuente encontrar que los trabajos de los investigadores sobre parapsicología aparezcan en foros y publicaciones no necesariamente fraudulentos, pero si poco ortodoxos : Journal of ParapsychologyJournal of Scientific ExplorationJournal of Alternative Medicine, etcétera (de estas tres revistas en concreto sólo la primera aparece indexada en Web of science, y sólo hasta 2005). También me apunta Miguel Ángel Vadillo, psicólogo experimental en la universidad de Deusto, que “se trata en general de revistas que están o en los márgenes de la ciencia o claramente más allá, con alguna excepción aislada.” Vadillo también recuerda que “en este área es particularmente importante tener presente lo fácil que es producir falsos positivos, y lo probable es que haya un problema de publicación selectiva”.

Tanto el carácter comprometido de los resultados experimentales y de los análisis estadísticos, como la posición más bien residual que ocupa la parapsicología en el sistema de publicación de la ciencia, en mi opinión, avalan mantener una opinión muy escéptica con la existencia de los llamados fenómenos “Psi”. Esto no implica negar de antemano, basándonos en “prejuicios” inamovibles, la posibilidad de anomalías naturales o de ciertas líneas de investigación cuando realmente logran satisfacer los requisitos de la metodología científica, así como los criterios ortodoxos de revisión y replicación.

Aunque en concreto el trabajo de Bem no parece evidenciar que existan los fenómenos “Psi”, al fin y al cabo si podría servir para algo: cambiar el modo en que los psicólogos experimentales analizan sus datos.

Publicado en paralelo en La revolución naturalista


Referencia: Ritchie SJ, Wiseman R, & French CC (2012). Failing the Future: Three Unsuccessful Attempts to Replicate Bem’s ‘Retroactive Facilitation of Recall’ Effect. PloS one, 7 (3) PMID: 22432019

12 Comentarios

  1. Pues nada, que algunos psicólogos experimentales estudien empleando la metodología científica hipótesis como que los duendes roban calcetines, que las hadas que conceden deseos, que en las setas viven Pitufos y que David el gnomo se convierte en árbol al morir, eso hace mucho en favor de la psicología experimental como ciencia y del prestigio de las facultades que dan cabida a las mesas redondas de estos émulos de Jiménez del Oso.

    Y no se trata de “negar de antemano” no, esa falacia tan burda se conoce como trasladar el cargo de la prueba, y es la primera del libro magufo. Se trata que usted tiene que demostrar o presentar evidencias de antemano que existen ya sean fenómenos psí, hadas o duendes, y luego, a “postmano”, estudiarlos científicamente, si se da el caso.

    Ya sabemos “afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias” los miles de años de conocimiento humano acumulado, y las veces que yo mismo intenté mover el lápiz con la mente cuando estaba aburrido en clase de matemáticas, evidencian que no existen poderes “parapsicológicos”, un estudio dudoso que se ha colado en alguna revista de cierto prestigio -recordemos el escándalo Sokal- o montañas de “estudios” publicados en revistas pseudocientíficas no contradicen el peso de las evidencias en contra ni demuestran absolutamente nada. Hacen falta pruebas mucho más contundente para cambiar todo lo que sabemos de como funciona la naturaleza.

  2. En su famoso tratado “contra el método”, Feyerabend recomendaba una especie de “anarquismo epistemológico”. El anarquismo, que probablemente no funciona (según el mismo Feyerabend) a escala política, sin embargo podría tener algún valor para la ciencia. La idea es que si experimentamos con todo tipo de hipótesis, sin excluir las más extravagantes, es probable que encontremos algún resultado inesperado. Hasta de los experimentos “parapsicológicos” se puede aprender algo sobre diseño experimental, análisis estadístico de los datos, etc. No digo que esta sea la posición más “standard” en la investigación, pero en definitivas cuentas nada tiene que ver con la caricatura de los gnomos y Jiménez del Oso.

  3. También Susan Blackmore dedicó muchos años de su vida a estos asuntos. Ella dijo que, aunque el resultado fue cero, le sirvieron para algo parecido a “aprender algo sobre diseño experimental, análisis estadístico de los datos, etc” que dice Eduardo. Yo creo que esa respuesta es hacer de la necesidad virtud.

    No sé si el método Feyerabend ha demostrado ser muy fértil. Es una idea atractiva que fascina sobre todo a los jóvenes investigadores de cultura “contracultural”. Debe ser como salir con 50 chicas a la vez por si alguna resulta ser “la mujer de tu vida”.

  4. Bueno, aquí hay algo a tener muy en cuenta, al margen de lo que se piense sobre Feyerabend o la contracultura hippy: de hecho no es lo mismo que un artículo aparezca publicado en Journal of Alternative and Complementary Medicine, a que lo haga en Nature, o en revistas de prestigio en su campo, como el artículo de Bem, y alguna que otra excepción. La posición de la parapsicología en el sistema de publicación de la ciencia es residual, pero cuando algunos trabajos traspasan las líneas de la “contracultura” científica, lo normal es por lo menos tener algo de curiosidad.

  5. Toda hipótesis científica, incluso la más extravagante, empieza por un enunciado observacional. Como jamás se han observado ni duendes ni poderes psi, están en el mismo nivel epistemológico, por lo tanto no es una caricatura compararlos, ya que el estudio “científico” de “fenómenos paranormales” no se basa en otra cosa que en el wishful thinking que dicen los ingleses -deseamos tener superpoderes, y quien no- pero en el mundo natural que conocemos, no existen tales cosas, al menos no las hemos visto en los últimos 200 mil años en los que el ser humano lleva existiendo, no es “negar de antemano” precisamente.

    La mayoría de estudios, los Ganzfeld y demás, que luego enarbolan “investigadores serios” y con título universitario del “mundo del misterio” como el tal Iborra o J. del Oso en su día -con título de psicología también por cierto- son publicados en revistas seudocientíficas, y eso es lo que son, pura pseudociencia, charlatanería, impostura intelectual. Que se cuelen estudios “paranormales” en revistas prestigiosas debe hacernos reflexionar sí, vuelvo al escándalo Sokal. También merece una reflexión que en universidades como la de Granada se legitimen con créditos universitarios charlas de este tipo, mi conclusión: es realmente triste todo el asunto.

  6. El “escándalo Sokal” en realidad no tiene mucho que ver con el artículo de Bem y eventualmente con otros trabajos parecidos. Principalmente porque el artículo de Sokal no era replicable, a diferencia del trabajo de Bem, por extravagantes que parezcan sus supuestos ontológicos. Tampoco son demasiado comparables las revistas donde aparecen ambos trabajos (“Social text” y “Journal of personality and social psychology”). En fín, las diferencias son substantivas.

    Si las revistas científicas ortodoxas (o sea, las revistas científicas) deben o no publicar este tipo de trabajos en primer lugar, es una cuestión opinable. A usted le parecerá todo una “impostura intelectual”, que no merece mayores consideraciones, pero hay gente seria que no piensa eso:

    http://www.wired.com/wiredscience/2010/11/feeling-the-future-is-precognition-possible/#comments

    Y tampoco terminamos llamando sol a la luna y luna al sol: el post publicado aquí es totalmente escéptico tanto con los fenómenos “Psi” como con el estatuto científico de la llamada parapsicología. Las conclusiones que extraigan los investigadores y seguidores del “mundo del misterio” a partir de todo esto, a mí en particular no me interesan.

  7. Flex, la parapsicología no es ni el estudio de los duendes ni de los fenómenos paranormales, puesto que de partida, la parapsicología no asume la existencia de lo paranormal. Tu intento de meter todo en el mismo saco (duendes, poderes psi…) es una aburrida, conocida y repetitiva estrategia para confundir todo y a todos, y que la gente piense que los científicos que abordan estos temas (de forma continuada, o puntualmente) son un grupo marginal de creyentes en poderes, hadas, etc., como tú dices (y además equivocadamente: que se investiga esto porque queremos tener superpoderes).

    Me alegra enormemente haber tenido el intercambio de correos que he tenido con Eduardo Zustegui, autor del post original. Aunque en algunas cosas no estamos de acuerdo, en otras muchas sí, y apoyo lo que dice en sus comentarios. Me parece excelente su frase de “Las conclusiones que extraigan los investigadores y seguidores del “mundo del misterio” a partir de todo esto, a mí en particular no me interesan”. Ojalá tengamos muchos más intercambios de correos y opiniones en el futuro!!

    Un saludo

  8. Gracias, Oscar. Por otra parte, no es del todo exacto que no exista ningún “enunciado observacional” previo al trabajo de Bem. Aquí efectivamente creo que hay que tener cuidado de no meter “todo en el mismo saco”. Al fin y al cabo el presentimiento, en concreto, es una categoría de la psicología popular, “folk”, no necesariamente una creencia asociada al complejo de los fenómenos misteriosos. La ciencia experimental puede investigar fenómenos de la psicología popular. ¿Es que existe algún “enunciado observacional” de carácter científico sobre la sensación de que tenemos “libre albedrío”? Y sin embargo, esto no es un impedimento crucial para que últimamente los neurocientíficos, psicolólogos y ¡filósofos! experimentales lo estudien. Y normalmente para cuestionar que exista el libre albedrío.

  9. Eduardo, discúlpame, pero me he equivocado y he puesto “Zustegui” como tu apellido, siendo Zugasti. (Zustegui es el apellido de otra persona conocida, y creo que he mezclado ambos por similitud!)

    Un saludo

  10. Flex Mentallo:

    1. Cuando se confunde parapsicolgoía con duendes o hadas, esto se conoce como falacia del hombre de paja.

    2. La carga de la prueba corresponde tanto a quienes hacen afirmaciones como a quien las niega.

    3. Decir que es una falacia del “libro magufo” no dice nada, ni aporta nada.

    4. Me temo decir que: “afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias” es un axioma basado en la fé del escéptico. No hay soporte científico que permita valorar como criterio este principio en la ciencia. De hecho quienes los citan ad-nauseaum son los “escépticos”. En pocas palabras importa un bledo si lo dijo Sagan o Randi, no prueba nada.

    5. Un error muy común entre los escépticos es este:

    “..los miles de años de conocimiento humano acumulado, y las veces que yo mismo intenté mover el lápiz con la mente cuando estaba aburrido en clase de matemáticas, evidencian que no existen poderes “parapsicológicos””

    En primer lugar si se quiere saber si algo es o no científico en el área debe ser probado en un laboratorio. En segundo lugar tu “evidencia” es anécdotica y en tercer lugar pretendes refutar con un solo caso! (el tuyo) toda una rama de conocimiento aunque sea controvertida.

    6) Hacer la comparación absurda entre el trabajo de Sokal es torcer las cosas:

    “un estudio dudoso que se ha colado en alguna revista de cierto prestigio -recordemos el escándalo Sokal- o montañas de “estudios” publicados en revistas pseudocientíficas no contradicen el peso de las evidencias en contra ni demuestran absolutamente nada.”

    Y lamento decir que no todas son revistas pseudocientíficas, son revistas con sistemas de revisión con pares, indexadas, y con un factor de impacto verificable. Lo único que haces es hacer un bonito ad-hominem. ¿Sera que Nature es una revista pseudocientífica? No lo creo.

    7)

    “Hacen falta pruebas mucho más contundente para cambiar todo lo que sabemos de como funciona la naturaleza.”

    ¿Cuantas pruebas mas se necesitan? ¿No bastan cien años?

  11. Los llamados “escépticos”, como cualquier grupo humano, cometen errores de razonamiento. Los que señala “magufo” y otros muchos. En esto podemos estar de acuerdo con él. Ahora bien, responder lacónicamente “100 años” a una demanda de pruebas, me parece bastante decepcionante. El hecho de que algo se haya estudiado 100 años, o 1000 para el caso, no significa que haya pruebas concluyentes ni que haya pasado al acervo de la ciencia.

  12. El punto de partida es la observación de todo fenómeno. Pero si ni lo ves ni lo percibes, es imposible saber de su existencia. Y solamente desde el “otro lado” dándose a “conocer”, haciendose “visible” a nuestros sentidos es cuando podemos conocer de su existencia, y empezar a investigar. Porque no lo detectemos con nuestros sentidos no quiere decir que no exista.

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