25 Junio, 2017

Defenderé la cueva de mi padre

Vascoíberos autóctonos

Tenemos algunos ejemplos recientes sobre malentendidos interesados basados en la genética, pero el titular de esta entrevista al novelista Álvaro Bermejo, publicada por el Diario Vasco, traspasa el nivel: “Es posible que el origen de los vascos esté en Atapuerca”.

El problema con el origen de los vascos es que simultáneamente se trata de un asunto científico, interesante para los estudios genéticos e históricos, y de un pegajoso mito nacionalista sobre la autoctonía vascoíbera. La novedad radica ahora en el emplazamiento del relato: si el mito religioso suponía que los vascos descendían de un nieto de Noé (o de los atlantes, según la imaginativa hipótesis de Federico Krutwig), ahora se los hace descender de Atapuerca. Este cambio de perspectiva revela que el lenguaje de la ciencia probablemente disfruta hoy de un prestigio superior al lenguaje del mito y la religión.

Cabe preguntarse en qué se basa Álvaro Bermejo, que acaba de publicar una novela sobre cazadores prehistóricos de bisontes con nombres vascos (“Suúa”, “Belar”, “Laun”…), para proponer una “hipótesis” tan osada. Pues en realidad, no se basa en nada. A lo sumo en una sandez autoctonista del escultor Jorge Oteiza: “Los vascos siempre han estado aquí”.

Si las evidencias sobre una hipotética continuidad entre las poblaciones de vascos actuales y los pobladores del neolítico (hace 8.000 años) son más que discutibles, una continuidad esencial entre los pobladores de Atapuerca (¡hace 800.000 años!) y los vascos actuales es pura fantasía autoctonista. El punto crucial es que, si las hipótesis sobre una mezcla genética entre neandertales y sapiens, o entre sapiens y antecessors, son ciertas, no sólo los vascos, sino todos los íberos y europeos conservarían hoy un rastro genético común con los pobladores de la sima de los huesos.

ACTUALIZACIÓN. En los comentarios de este post, Álvaro Bermejo nos ha aclarado por qué, en buena medida, toda esta discusión se basa en un malentendido periodístico.

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16 Comments

  1. Rawandi

    Creo los científicos de Atapuerca ya no consideran a ‘Homo antecessor’, de hace 800.000 años, como nuestro antepasado, sino como una especie descendiente del asiático ‘Homo erectus’ que llegó a Europa y no dejó prole.

    En cuanto al nacionalismo, es la ideología más retrógrada que quepa imaginar. Y si encima se defiende mediante crímenes, como ha ocurrido en Euskadi, ya es el acabose.

  2. Álvaro Bermejo

    Amigo Eduardo:
    Si me conocieras y conocieras asimismo los dislates que pueden entrometerse en cualquier entrevista, podrías entender por qué nada más leer
    tu “reflexión científica”, me ha sobrevenido algo parecido a un ataque de risa. Nada más lejano a mi persona y a mi trayectoria, que defender mitos identitarios de “limpieza de sangre”. Detesto cualquier forma de nacionalismo, y me avalan dos licenciaturas, en Historia y Antropologia. Sé muy bien de lo que hablo, aunque no respondo de los cortes de texto impuestos por razones de espacio que puedan distorsionar una entrevista de dos horas, reducida a dos folios, como sucedió en este caso. Lo esencial, sin embargo, me parece perfectamente defendible. Nada se sabe a ciencia cierta acerca del origen de los vascos, y todas las conjeturas son válidas. ¿Por qué esta no? Demuestra tú primero, con esas evidencias cientificas que no aportas, cuál es el origen real de esta etnia preindoeuropea y luego hablamos.Conozco todas las tesis al respecto y ninguna es concluyente.Sabemos, sin embargo, con plena evidencia, que en el corte paleoantropológico de Atapuerca se acumulan evidencias fosiles que se remontan hasta un millón de años antes de nuestra era. Por allá pasaron, tras el Homo Antecessor, los Hedeilbergensis, los Neanderthales y los primeros Sapiens cuya huella se prolonga desde el Paleolítico Superior hasta nuestros días. En ningún momento afirmo que la huella genética del Antecessor tenga nada en común con la genética vasca. Pero, sin duda alguna, si en el 20.000 antes de nuestra era ya había una etnia protovasca asentada en esta tierra, como afirman los estudios cientificos de Forster y Oppenheimer, es muy posible que tuvieran comunicación con quien quiera que habitase entonces en Atapuerca. “Posible” es la palabra clave de la entrevista que has ignorado, muy poco científicamente. Yo no afirmo nada, apenas sugiero una posibilidad. Me gusta proponer conjeturas, invitar a la mente a pensar, a imaginar, a replantearse enigmas y evidencias. Eso es todo. Los dogmas identitarios me parecen tan nauseabundos como los presuntamente científicos. Y creo profundamente en la esencia de esa tercera cultura, nada dogmática, donde John Brockman nos invitaba a cruzar ciencias y letras, filosofía y arte, especulacíón y pensamiento, en un crisol fértil. Mi novela sólo apunta a esa dirección, y sí, va dirigida a un público adolescente que mira con ojos limpios. No dudo que los tuyos también lo son pero un científico de verdad hubiera ido a la fuente -la novela en sí-, antes de apresurarse a lanzar la piedra, el nódulo de sílex, contra un enemigo que sólo esta en su mente. Ya que has hecho esto último, te invito a hacer lo primero y luego hablamos.
    atte.:
    Álvaro Bermejo

  3. Eduardo Zugasti

    Álvaro, gracias por el comentario.

    Antes que nada, en el post yo no he pretendido probar cuál es el “origen de los vascos”, sino mostrar que la hipótesis que sitúa ese origen en Atapuerca, sobre todo si nos referimos al Antecessor, nada tiene de científica. Esa es una hipótesis ideológica, más o menos al mismo nivel de la “hipótesis” sobre el origen atlante de los vascos.

    Ahora, en el comentario, aclaras que en ningún momento afirmas “que la huella genética del Antecessor tenga nada en común con la genética vasca.” Sin embargo, en la entrevista que publica El Diario Vasco se daba claramente una impresión diferente:

    Es que las excavaciones en la Sima de los Huesos están abriendo un fascinante túnel del tiempo que nos remonta ya a más de un millón de años, el Big Bang de la historia humana. En el origen fue el Homo Antecessor -el explorador-, un homínido que practicaba rituales caníbales y que vivió apenas a un tiro de piedra de Ekain. Una vez le preguntaron a Jorge Oteiza de donde venían los vascos. Su respuesta fue genuina: «Los vascos siempre estuvieron aquí». Es muy posible que el origen del pueblo vasco esté en Atapuerca.

    Agradezco la aclaración actual, pero a no ser que el periodista se haya inventado literalmente este párrafo, en este punto concreto, existe una evidente discrepancia.

    El punto crucial es que, aún en el caso de que los vascos actuales compartieran un acervo genético con Atapuerca ligeramente superior al del resto de las poblaciones íberas y europeas, seguiría siendo completamente injustificado suponer que los antecessor representan “el origen de los vascos”, dando a entender, como hace Oteiza, que los vascos “siempre han estado aquí”. Si, como también queda advertido en el post, las evidencias sobre una continuidad genética con los genes mesolíticos son débiles y discutibles, hace 8.000 años, ¿qué decir sobre la continuidad con los genes del calabriano de hace 800.000 años? Cabe recordar, además, que en ambos casos hablamos nada menos que de dos especies diferentes. Estas insinuaciones injustificadas han de ser denunciadas enérgicamente justo desde esa “tercera cultura” que pretende hacer unas humanidades respetuosas con los datos científicos.

    No obstante, reconozco que en mi post puede haber un cierto exceso verbal y de celo ideológico al asociar esta novela, o las opiniones de su autor, con la pedagogía nacionalista, o al emplear expresiones como “limpieza de sangre”. Excuso decir también que no he pretendido juzgar el valor literario de una novela. En este caso me ciño exclusivamente a analizar afirmaciones factuales que se dan en el contexto de la ciencia, no en el de la fantasía.

    Atentamente,

  4. Álvaro Bermejo

    Tú mismo has resuelto el enigma: toda entrevista periodística tiene algo de catástrofe, y esta lo fue. Hubiéramos necesitado dos páginas más para “desfacer entuertos” y dejarlo todo meridianamente claro. Pero aunque no salieron de mi boca, yo asumo la responsabilidad de las lagunas omitidas y de todos los malentendidos derivados. Comparto plenamente todos tus razonamientos, pero si un periódico sólo es un periódico, una novela sólo es una novela. No se trata de escribir una tesis al respecto. Para tu tranquilidad te diré que va precedida por un prólogo de Eudald Carbonell, que se la leyó de cabo a rabo y refrendó su “nihil obstat” con una rúbrica algo más que entusiasta. Sinceramente, nada me honraría más que tú también le echases un vistazo.
    Ahora ya con un cordial saludo
    Álvaro Bermejo

  5. Eduardo Zugasti

    Gracias por las aclaraciones. He incluído una actualización en el post para llamar la atención sobre estos últimos comentarios.

  6. Lucky Lucas

    Estocada; y no por el malentendido, sino por no haber acudido a la fuente principal, que es la novela, como muy bien ha reprochado el mismo Bermejo. No creo que sea propio del “pensamiento científico”, o como lo llame Kahneman, el despotricar a las primeras de cambio. Hay que indagar.

  7. Eduardo Zugasti

    Pues no, de eso nada. Lo que yo he criticado aquí son las declaraciones publicadas en un periódico. Declaraciones que implican afirmaciones factuales nada novelescas sobre “el origen de los vascos”. De la novela en sí, es decir, sobre su valor estético o literario, no he hecho juicio crítico alguno.

  8. Eduardo Zugasti

    La “fuente principal” de afirmaciones factuales jamás puede ser una novela, excuso decir.

  9. Lucky Lucas

    Es que ese es el error, estimado; el que ya le ha reprochado el señor Bermejo: nadie sensato puede considerar que una entrevista es lo suficientemente fiable para extraer de ella semejantes conclusiones; para extraer de ella “verdades factuales”, porque es muy posible que esas verdades factuales no sean tales… Hay malentendidos, tergiversaciones intencionadas, etcétera. Conozco a algunos periodistas -se dice el pecado, pero no el pecador- que, si el entrevistador les cae mal, les ha hecho esperar o no contesta como ellos quieren, tergiversan lo dicho y convierten una mera especulación, apunte ocasional, broma ligera, en la afirmación de una verdad factual, como usted dice; y, después, que sea el entrevistado quien rectifique; pues, ya se sabe: el plumillas solo es el mensajero y se lava las manos. Además, siempre puede alegar que no entendío al entrevistado y que todo se redujo a un error humano “comprensible”…

    Yo excuso decir que no estaba hablando de la calidad estética o literaria de la novela; si se tiene la noticia de que un autor ha incluido en no sé qué novela cierta hipótesis o cierta especulación polémica, es necesario leer en primer lugar la novela; o, si se tiene la oportunidad, entrevistarse con el escritor.

  10. Eduardo Zugasti

    Bueno, pues yo no acepto ni me parece sensato ese criterio de que no se pueden hacer críticas basadas en declaraciones periodísticas.

    Si alguien piensa que una entrevista en un periódico es un procedimiento tan sumamente propenso a “tergiversaciones” y “malentendidos” como para prohibir de antemano que se extraiga cualquier conclusión, o que se haga cualquier crítica, pues que no conceda entrevistas. Otra cosa es que, con posterioridad, se ofrezca un margen razonable al matiz e incluso a la rectificación. Eso es lo que se ha hecho aquí.

    Por última vez insisto en que, en este caso concreto, se trata de una crítica basada en unas declaraciones públicas que tienen un contenido factual (no literario). La novela no es la fuente (ni principal, ni secundaria, ni nada) de esas afirmaciones. Además yo no leo novelas, ni me interesan. Lo poco que se dice aquí de la novela del señor Bermejo es que sus protagonistas tienen nombres vascos y que incluye un resumen para lectores jóvenes. Eso es prácticamente todo.

  11. Lucky Lucas

    Acepte usted el criterio que le venga en gana, amigo. Así cualquiera… Yo tampoco acepto su criterio de ser tan rápido en extraer conclusiones. Esas sospechas suyas, huelga decirlo, no me parecen “lícitas”, ni tan siquiera en el contexto del nacionalismo vasco; me parecen, más bien, y paso al ad hominem, las propias de un tipo que tiene serios problemas para evitar enjuiciar a las primeras de cambio; de un tipo que salta como las escopetas de feria.

    Tampoco acepto que me diga que a usted la novela le da igual cuando cita en su artículo una frase del propio Bermejo hablando de ella (“una historia novelada”…) y cuando se atreve a escribir “limpieza de sangre”, a insinuar que hay una suerte de plan para lavar cerebros adolescentes (la novela formaría parte de ese plan, creo suponer) y a acusar tan gravemente a alguien cuyas tesis (o lo que sean: especulaciones, posibilidades, meras conjeturas…) solo conoce a través de una entrevista periodística. No me parece serio, señor; y creo que usted sospecha demasiado a pesar de que dispone de muy poca información.

    Que quede claro: no estoy defendiendo a Bermejo, porque no tengo el gusto de conocerlo y porque él se ha defendido muy bien solito; estoy llamando la atención sobre una negligencia que se comete en el artículo: la de opinar tan severamente disponiendo de tan escaso material para juzgar. Es algo habitual en muchas publicaciones; algo claramente irracional, si se puede decir en un lugar como este, que debería ser, según entiendo, el colmo de la racionalidad y de la mesura. De la investigación, en suma.

    Es posible que Bermejo tenga parte de culpa al prestarse a entrevistas; pero usted no puede eludir la parte que le corresponde: la propia de un “comentarista” con poca información que osa despotricar gratuitamente.

    Por último, y para poner término a este diálogo de besugos, le recuerdo que la entrevista se realizó a propósito de la publicación de la novela.

  12. Eduardo Zugasti

    Desde el principio he aclarado que la crítica se basa en una afirmación factual que no tiene su fuente en la novela, sino en unas declaraciones públicas. Que esas declaraciones se den en el contexto de la publicación de una novela, no exime de la crítica. Desde luego, cuando algo tan sencillo no se entiende la primera vez, es inútil intentar explicarlo una segunda, tercera o cuarta. Por otra parte, tras las aclaraciones de Bermejo aquí mismo, en las que reconoce una confusión en las declaraciones del periódico, yo mismo he reconocido en los comentarios que he tenido, tal vez, un exceso de “celo ideológico”. En general daba por sentado que habíamos llegado a un razonable acuerdo. Pero como se suele decir, usted, “Lucky Lucas”, ha resultado ser aquí “más papista que el papa”.

    Las críticas “ad hominem” no las puedo aceptar como tales viniendo de alguien que escribe con un pseudónimo.

  13. Lucky Lucas

    No escribo con pseudónimo; me llamo Lucas y no soy alguien conocido en la red; quiero decir que no tengo glamurosas páginas como esta ni me dedico a enjuiciar a la gente a las primeras de cambio con tan escasa información; mucho menos me dedico, a pesar de los pesares, a hablar de “limpieza de sangre” ni de lavados de cerebro, estimado. No hay mucha diferencia entre usted y la peor prensa del corazón, por poner un ejemplo; todo lo basan en conjeturas. Y, por supuesto, si piensa usted que lo suyo es una actividad racional, entonces a mí me podría dar un ataque de la impresión.

    Lo suyo no es una actividad racional, al menos tal cual luce aquí; es el ejercicio de un ultra o, no lo quiera nadie, de un paranoico. Insisto: aun en el loabale intento de combatir los mitos nacionalistas del País Vasco o de cualquier otra región (o de cualquier otra náción, se entiende). Lo peor es que el daño ya está hecho, por mucho que haya rectificado. Yo no me lo toamría tan bien como el señor Bermejo.

    “Traspasa el nivel”… Qué desinformada insolencia, por favor.

    Ahora sí: hasta nunca.

  14. Eduardo Zugasti

    Aunque Álvaro Bermejo no me lo ha pedido, y dado que mi intención está muy lejos de perjudicar voluntariamente a nadie, he eliminado del post el fragmento en el que se alude a la “limpieza de sangre”. Si bien ya había rectificado en los comentarios, este fragmento era realmente poco afortunado. El resto lo mantengo, porque es lícito criticar afirmaciones factuales tan sensibles, aunque aparezcan en entrevistas de periódico y en el contexto de la publicación de una novela. Mucho más si se da ocasión para matizar y rectificar.

  15. Antonio

    Como opino que terceracultura.net tiende a propagar el cientificismo, he de comentar que:
    – Álvaro Bermejo se aprovecha de las incertidumbres en la ciencia para especular sobre el origen de los vascos.
    El autor, en un comentario posterior al artículo, dice: “Nada se sabe a ciencia cierta acerca del origen de los vascos, y todas las conjeturas son válidas.” Pues muy bien, terceracultura, sigamos sirviendo de altavoz a cualquier pseudocientifiquillo que pretenda confundir al potencial lector: ¡sigamos propagando el cientificismo!.

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