Circuitos electrónicos biodegradables que se disuelven en el cuerpo
En medicina muchas veces sería muy interesante tener circuitos electrónicos que se disolvieran en el cuerpo una vez que hubieran cumplido su misión. Por ejemplo, una minúscula cámara de vídeo que transmita lo que está ocurriendo en cierta parte del cuerpo.
Un problema es la eliminación del mismo. Imagínese que hemos introducido en cierta parte del cuerpo un suministrador automático de medicinas, pero que queremos que dure tan solo un par de meses. Con la electrónica clásica podríamos hacerlo, primero se implantaría mediante una operación y después se eliminaría con otra. ¿No sería estupendo que tras un cierto tiempo el circuito se disolviera en los líquidos del cuerpo sin dejar rastro, ahorrándonos la segunda operación? Eso exactamente es lo que han desarrollado en la universidad de Illinois colaborando con la de Tufts y Norwestern en Estados Unidos. El equipo, dirigido por John A. Rogers, ha creado circuitos electrónicos que se disuelven en los fluidos del cuerpo. Los ha llamado «electrónica efímera», pues su misión es durar un tiempo predeterminado y después degradarse.
La mayor parte de los chips electrónicos se hacen en un sustrato de silicio. El silicio en principio es inofensivo e incluso se disuelve en los fluidos corporales, el problema es que lo hace muy lentamente, necesita cientos o miles de años. Podría pensarse en cambiar de sustrato y hacer los circuitos en materiales biodegradables, pero entonces surge otro problema, el silicio es tan habitual que para él hay sistemas de fabricación y millones de circuitos ya perfectamente probados, cambiarlo significaría partir de cero, no poder aprovechar la experiencia acumulada. Así que lo que ha hecho Rogers y su equipo en la última década es desarrollar técnicas de fabricación para conseguir electrónica de alto rendimiento en hojas ultra finas de silicio. Muy finas, tanto que se disuelven rápidamente en el cuerpo. El sustrato sigue siendo silicio y por lo tanto todas las bibliotecas informáticas para la fabricación de circuitos siguen siendo válidas, pero al ser tan finas se disuelven rápidamente. Además de los chips se necesitan conductores que los unan o dieléctricos que los aíslen eléctricamente. También los han desarrollado biodegradables mediante magnesio y óxido de magnesio. El resultado final es que han realizado sensores de temperatura, de esfuerzo, células solares, fotodetectores, emisores de radio, antenas e incluso cámaras de video que son biocompatibles y biodegradables.
