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	<title>Cultura 3.0</title>
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	<description>- Tercera Cultura</description>
	<lastBuildDate>Fri, 03 Feb 2012 02:44:32 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Las ventajas sociales de la monogamia</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 00:03:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divulgación Científica]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="tweetmeme_button" style="float: right; margin-left: 10px;">
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<div id="attachment_4161" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/02/Seven_Sacraments_-_Marriage_I_c1637-1640_Nicolas_Poussin.jpg"><img class="size-medium wp-image-4161" title="Seven_Sacraments_-_Marriage_I_(c1637-1640)_Nicolas_Poussin" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/02/Seven_Sacraments_-_Marriage_I_c1637-1640_Nicolas_Poussin-300x236.jpg" alt="" width="300" height="236" /></a><p class="wp-caption-text">“Siete sacramentos. Matrimonio” (1637-1640)</p></div>
<p>Explicar la evolución de la monogamia plantea un problema, dada la prevalencia de la poligamia (la mayoría de las sociedades del registro antropológico son polígamas) y dado que las normas que penalizan la poligamia en apariencia están en conflicto con los intereses de los mismos maridos polígamos que normalmente ocupan las posiciones de mayor influencia en la legislación social.</p>
<p>Según el trabajo que <a href="http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/367/1589/657.abstract">Henrich, Boyd y Richerson</a> acaban de publicar en la <em>Philosophical transactions</em>, la respuesta radica en la evolución de los conflictos entre grupos: la monogamia es una institución de éxito porque concedería importantes ventajas sociales a los grupos que la practican.</p>
<p>Estas ventajas descansan en fundamentos biológicos pero, sobre todo, consisten en normas específicamente culturales que determinan cómo funcionan los sistemas de matrimonio. Estas normas no son, desde luego, independientes de la biología y la neurofisiología humana: cumplir normas sociales, así como castigar a quienes las violan, son conductas que activan el sistema de recompensa del cerebro.</p>
<p>Si bien estas normas no siempre se cumplen, como muestra claramente la ubicuidad de patrones de infidelidad, divorcio o prostitución en casi todas las sociedades, no puede negarse que tienen una influencia decisiva en la conducta de las personas.</p>
<p><strong>El matrimonio monógamo reduce la competencia intrasexual</strong></p>
<p>Las sociedades monógamas registran una menor competencia sexual, especialmente entre hombres. Los datos que se han obtenido estudiando a las comunidades mormonas de EE.UU entre 1830 y 1890 atestiguan que la competición sexual se redujo significativamente coincidiendo con la supresión gubernamental del matrimonio polígamo. Evidencias de otras sociedades muestran valores parecidos.</p>
<p>Una implicación de la monogamia normativa es el descenso del crimen, dado que favorece el abandono de las prácticas arriesgadas típicas en hombres solteros de bajo status. Las normas monógamas favorecen la inversión parental, reduciendo significativamente los niveles sociales de violación, asesinato, robo o secuestros.</p>
<p>Una segunda implicación del matrimonio monógamo es la reducción de la diferencia de edad entre los esposos, la desigualdad de género y la fertilidad, todo lo cual ayuda a disminuir la conflictividad social.</p>
<p>Las normas monógamas también tendrían un efecto directo en la productividad económica, incrementando el producto interior bruto de una sociedad.</p>
<p><strong>El matrimonio monógamo reduce los conflictos domésticos</strong></p>
<p>La monogamia normativa también tiene un efecto positivo en la disminución de los conflictos domésticos. Por el contrario, las normas polígamas i) fomentan la competición entre las esposas ii) aumentan la diferencia de edad entre los esposos iii) disminuyen la consanguinidad dentro de la casa y iv) reducen la certeza de paternidad.</p>
<p>El conflicto entre esposas, en particular, es corriente en las sociedades polígamas. De acuerdo con el registro etnográfico, en 66 de 69 sociedades polígamas no se puede describir como “armoniosa” la relación entre esposas. Numerosas evidencias muestran, además, que la convivencia con adultos no relacionados genéticamente es el principal factor de riesgo en el abuso, el rechazo y el homicidio infantil. También se sabe que los niños que crecen en familias nucleares monógamas tienen niveles de cortisol inferiores, un conocido predictor de stress y comportamiento conflictivo.</p>
<p>El matrimonio monógamo también permite que se incremente la inversión parental, mejorando los resultados sociales de los hijos. Las normas monógamas son muy positivas para los hombres de status inferior, ya que inhibe los comportamientos asociales y favorece la inversión en los niños, pero también tiene un efecto positivo en la inversión parental de los hombres de status superior, ya que no deben preocuparse en seguir encontrando parejas.</p>
<p>En resumidas cuentas, la monogamia normativa reduce significativamente la violencia doméstica, la desigualdad de género y la competencia sexual.</p>
<p>Además, es preciso subrayar que el efecto positivo de las normas monógamas es extraordinariamente robusto, pues se mantiene descontando las principales diferencias socioeconómicas, raciales o demográficas.</p>
<div><span id="internal-source-marker_0.10558265936560929"><strong>Monogamia, religión y democracia</strong></p>
<p>Según Boyd, la religión (el cristianismo en particular, aunque el Islam también posee normas que inhiben la poligamia) habría podido desempeñar un papel importante en la evolución de las normas monógamas. Al imprimir una sanción sobrenatural en el matrimonio, las normas religiosas habrían podido servir como contrapeso decisivo a los poderosos incentivos de los hombres políticamente poderosos interesados en mantener las normas polígamas.</p>
<p>Y por si todo esto fuera poco, las normas monógamas también habrían desempeñado un papel importante en el desarrollo político de la democracia:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">La extensión de la monogamia normativa, que representa una forma de igualitarismo, podría haber ayudado a crear las condiciones para la emergencia de la democracia y la igualdad política a todos los niveles del gobierno. Dentro del registro antropológico, existe un vínculo estadístico entre las instituciones democráticas y la monogamia normativa. Estos autores argumentan que la disminución en la cantidad de hombres no casados habria debilitado a los déspotas, dado que reduciría su capacidad para encontrar soldados y secuaces. La reducción del crimen también habría debilitado las afirmación de los déspotas de que ellos era todo lo que había entre el caos y los ciudadanos normales (…) En la Grecia antigua, no sabemos qué vino primero, pero sabemos que Atenas, por ejemplo, tenía tanto elementos de matrimonio monógamo como democracia. En el mundo moderno, los análisis de datos en distintas naciones revelan relaciones estadísticas significativas entre la fuerza de la monogamia normativa y la democracia y las libertades civiles. En este sentido, las peculiares instituciones del matrimonio monógamo podrían explicar por qué los ideales democráticos, las nociones de igualdad y de derechos humanos surgieron antes en Occidente.</p>
</blockquote>
<p><strong>Referencia</strong>: Henrich, J. (2012-03-05) <a href="http://dx.doi.org/10.1098/rstb.2011.0290">The puzzle of monogamous marriage</a>. <em>Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences</em>, 34(2), 190-669. DOI:<a href="http://dx.doi.org/10.1098/rstb.2011.0290">10.1098/rstb.2011.0290</a></p>
<p></span></div>
</div>
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		<item>
		<title>Los que tratamos de comprender la mente, tenemos una sola limitación a la que enfrentarnos: el elemento conocedor coincide con el elemento conocido</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 10:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Edge. Cultura 3.0]]></category>
		<category><![CDATA[Mahzarin Banaji]]></category>

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<h2>La pregunta Edge 2012: ¿Cuál es su explicación profunda, elegante o hermosa favorita?</h2>
<p><strong>autora: Mahzarin Banaji</strong> <a href="http://edge.org/response-detail/2955/what-is-your-favorite-deep-elegant-or-beautiful-explanation">http://edge.org/response-detail/2955/what-is-your-favorite-deep-elegant-or-beautiful-explanation</a></p>
<p>Traducción: <strong><em>Iñigo Valverde</em></strong></p>
<p><strong><em><strong><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/02/Mahzarin-.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4129" title="Mahzarin Rustum Banaji" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/02/Mahzarin-.jpg" alt="Mahzarin Rustum Banaji" width="201" height="250" /></a><a title="Mahzarin Rustum Banaji" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mahzarin_Banaji" target="_blank">Mahzarin Rustum Banaji</a> </strong></em></strong>estudia el pensamiento y los sentimientos humanos como extensiones del contexto social. Su enfoque son principalmente los sistemas mentales que operan en modo implícito o inconsciente. En particular, está interesada en la naturaleza inconsciente de valoraciones propias y de otros humanos que reflejan sentimientos y conocimiento (frecuentemente imprevisibles) sobre los miembros de su grupo social (p.ej., edad, raza/etnia, género, clase). Ha adquirido renombre por  estudios sobre la exploración de prejuicios de género y raciales utilizando el &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Implicit_Association_Test&amp;action=edit&amp;redlink=1" target="_blank">Implicit Association Test</a>&#8221; que ha sido ampliamente visitado durante estos años.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La racionalidad restringida como explicación de muchos de nuestros males</strong></p>
<p>Las explicaciones de que son extraordinarias, tanto analítica como estéticamente, comparten, entre otras, las siguientes propiedades: <strong>(a)</strong> a menudo son sencillas en comparación con el saber convencional, <strong>(b)</strong> señalan la causa más cierta como algo suficientemente alejado del fenómeno y<strong> (c) </strong>te hacen desear haber llegado a la explicación tú mismo.</p>
<p>Los que tratamos de comprender la mente, tenemos una sola limitación a la que enfrentarnos: el elemento conocedor coincide con el elemento conocido. La mente es la que formula la explicación, la mente también es el objeto explicado. Distanciarse de la propia mente, o del apego a lo especial de la propia especie o tribu, alejarse de la introspección y la intuición (no como generadores de hipótesis, sino como respuestas y explicaciones) son actitudes especialmente difíciles de lograr cuando lo que buscamos es explicar nuestra propia mente y la de los de nuestra especie.</p>
<p>Por esta razón, mi candidatura a la explicación más profundamente satisfactoria en la última década es la idea de la racionalidad restringida. La idea de que los seres humanos son más inteligentes que otras especies, pero no lo suficientemente inteligentes con arreglo a sus propios parámetros, en el sentido, por ejemplo, de actuar de acuerdo con los axiomas básicos de la racionalidad, es ahora una observación bien afinada, con hondos fundamentos empíricos en los descubrimientos que le sirven de apoyo.</p>
<p>Herbert Simon marcó un hito con el estudio del procesamiento de la información y la inteligencia artificial, y mostró que tanto la gente como las organizaciones siguen pautas de comportamiento &#8220;satisficientes&#8221; que los constriñen a tomar decisiones aceptables, pero no óptimas. El segundo hito lo pusieron Kahneman y Tversky, que demostraron las sorprendentes formas en que incluso los expertos están expuestos al error —con consecuencias no sólo para su propia salud y felicidad, sino para las de sus sociedades en general.</p>
<p>En conjunto, la visión de la naturaleza humana que ha ido evolucionando durante las cuatro últimas décadas ha cambiado sistemáticamente la explicación de lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos. Estamos expuestos al error en las formas singulares en que lo estamos, continúa la explicación, no porque tengamos intenciones malignas, sino a causa de la base evolutiva de nuestra arquitectura mental, la manera en que aprendemos y recordamos la información, la forma en que nos afectan los que nos rodean y así sucesivamente. La causa de que seamos restringidamente racionales estriba en que el espacio de información en el que hacemos nuestro trabajo es amplio en comparación con las capacidades que tenemos, con severos límites en la atención consciente, en nuestra capacidad de control sobre el comportamiento y de actuar incluso de acuerdo con nuestras propias intenciones.</p>
<p>A partir de estas restricciones a la racionalidad, podemos considerar también el compromiso de las normas éticas —es otra vez la misma historia: que el problema no es la intención de perjudicar. Más bien, la explicación en esas fuentes es la forma en que alguna información desempeña un papel desproporcionado en la toma de decisiones, la capacidad de generalizar o de generalizar en exceso, y el carácter común de las malas acciones que caracterizan la vida cotidiana. Esas son las causas más poderosas de las faltas éticas de los individuos y de las instituciones.</p>
<p>La idea de que los malos resultados se derivan de mentes restringidas que no pueden almacenar, computar y adaptarse a las exigencias del entorno es una explicación radicalmente diferente de nuestras capacidades y por lo tanto de nuestra naturaleza. Su elegancia y belleza surgen de ella poniendo el énfasis en lo ordinario y lo invisible más que en la singularidad y en las malas intenciones. Esto no parece tan diferente de un deslizamiento más en la explicación, de Dios al ámbito natural y es probable que despierte las mismas resistencias.</p>
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	</item>
		<item>
		<title>La desigualdad es mala e irracional</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 14:31:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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<p>autor:<em><strong> Eduardo Zugasti </strong></em>en revolucionnaturalista.com</p>
<p>Para Richard Wilkinson, coautor de <em>The Spirit Level:</em> <em>Why More Equal Societies Almost Always Do Better</em>, la idea de que la desigualdad es mala para la sociedad (para la sociedad en su conjunto, no sólo para los particularmente desfavorecidos) no es simplemente una intuición arcaica, y tampoco una divisa de revolucionarios radicales. Es una evidencia racional, verificable y postpartisana. Los 11 gráficos publicados en <a href="http://www.equalitytrust.org.uk/" target="_blank">The equality trust</a> realmente <a href="http://thesocietypages.org/socimages/2012/01/24/income-inequality-is-bad-for-society/" target="_blank">hablan por sí mismos</a>: Las sociedades con mayor desigualdad en la renta tienen una tasa superior de muertes infantiles, de enfermedades mentales, de abuso de drogas, de fracaso escolar, de población encarcelada o de obesidad. Mayor desigualdad en la renta también predice que las personas tengan menos oportunidad para adquirir un status superior al de sus padres, y también implica un mayor grado de desconfianza social, niveles más altos de criminalidad, menor solidaridad con el exterior e inferior bienestar infantil.</p>
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="526" height="374" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="bgColor" value="#ffffff" /><param name="flashvars" value="vu=http://video.ted.com/talk/stream/2011G/Blank/RichardWilkinson_2011G-320k.mp4&amp;su=http://images.ted.com/images/ted/tedindex/embed-posters/RichardWilkinson_2011G-embed.jpg&amp;vw=512&amp;vh=288&amp;ap=0&amp;ti=1253&amp;lang=es&amp;introDuration=15330&amp;adDuration=4000&amp;postAdDuration=830&amp;adKeys=talk=richard_wilkinson;year=2011;theme=not_business_as_usual;theme=rethinking_poverty;theme=unconventional_explanations;theme=medicine_without_borders;event=TEDGlobal+2011;tag=culture;tag=data;tag=global+issues;tag=money;tag=social+change;tag=visualizations;&amp;preAdTag=tconf.ted/embed;tile=1;sz=512x288;" /><param name="src" value="http://video.ted.com/assets/player/swf/EmbedPlayer.swf" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="526" height="374" src="http://video.ted.com/assets/player/swf/EmbedPlayer.swf" flashvars="vu=http://video.ted.com/talk/stream/2011G/Blank/RichardWilkinson_2011G-320k.mp4&amp;su=http://images.ted.com/images/ted/tedindex/embed-posters/RichardWilkinson_2011G-embed.jpg&amp;vw=512&amp;vh=288&amp;ap=0&amp;ti=1253&amp;lang=es&amp;introDuration=15330&amp;adDuration=4000&amp;postAdDuration=830&amp;adKeys=talk=richard_wilkinson;year=2011;theme=not_business_as_usual;theme=rethinking_poverty;theme=unconventional_explanations;theme=medicine_without_borders;event=TEDGlobal+2011;tag=culture;tag=data;tag=global+issues;tag=money;tag=social+change;tag=visualizations;&amp;preAdTag=tconf.ted/embed;tile=1;sz=512x288;" bgcolor="#ffffff" wmode="transparent" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p style="text-align: left;">
Quizás la lección más importante es esta: en el mundo desarrollado (no en el<em>económicamente</em> subdesarrollado) el bienestar promedio ya no depende del crecimiento económico sino de cómo está socialmente distribuida la riqueza.</p>
<p>Una advertencia para políticos. Una sociedad fuertemente desarrollada, pero desigualitaria, no es sólo inmoral, sino también muy cara:</p>
<blockquote><p>[Ésta es] una clara advertencia para aquellos que desean rebajar la prioridad del gasto púbico y los impuestos. Si se fracasa a la hora de evitar un nivel alto de desigualdad, se necesitarán más prisiones y más policía. Se deberán afrontar tasas más altas de enfermedad mental, de abuso de drogas y todo tipo de problemas. Si mantener bajos los impuestos y beneficios lleva a mayores diferencias de renta, la necesidad de tratar con las enfermedades sociales obligará a aumentar el gasto público.</p></blockquote>
<p>Desde luego, el planteamiento de Wilkinson no tiene nada que ver con la &#8220;igualdad perfecta&#8221;, con cómo lograr sociedades igualitarias perfectas, sino más bien con algo que preocupa a los politólogos y economistas de los últimos decenios; el problema de <em>cómo llegar a Dinamarca </em>(&#8220;<a href="http://www.thenation.com/article/163798/getting-denmark-francis-fukuyama" target="_blank">Getting to Denmark</a>&#8220;): &#8221;Si los norteamericanos desean vivir el sueño americano, deberían irse a Dinamarca.&#8221;</p>
<p>La &#8220;evidencia&#8221; de que la desigualdad es mala e irracional no es equiparable a otras evidencias científico naturales, por supuesto, dado que depende claramente de valores establecidos con anterioridad (<a href="http://www.terceracultura.net/tc/?p=3958" target="_blank">Patricia Churchland</a>: &#8220;Al final, las personas tendrán que reunirse y decir lo que piensan hacer&#8221;). Si las preferencias de alguien coinciden con los valores de una sociedad caballeresca, fuertemente jerárquica, basada en el honor y la guerra, o en el exclusivo mérito del mercado, estas evidencias sencillamente no cuentan. Estas evidencias sólo cuentan como tales para quienes prefieran vivir en una sociedad basada en el intercambio pacífico, en la seguridad y en la prosperidad compartida.</p>
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		<item>
		<title>Los artículos científicos no son sagrados</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 12:29:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divulgación Científica]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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			</a>
		</div>
<div><span id="internal-source-marker_0.5760038008447737"></p>
<div id="attachment_4062" class="wp-caption alignleft" style="width: 191px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/402px-1665_phil_trans_vol_i_title.png"><img class="size-medium wp-image-4062 " title="402px-1665_phil_trans_vol_i_title" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/402px-1665_phil_trans_vol_i_title-201x300.png" alt="" width="181" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">Primera portada de la &quot;Philosophical transactions&quot; (1665)</p></div>
<p>El sistema de publicación de la ciencia, tal como es definido por Bruno Maltrás Barba [1], es “el conjunto de elementos y pautas que sostienen, regulan y perpetúan el proceso por el que los investigadores hacen accesibles de modo “oficial” al resto de la comunidad científica sus pretensiones de contribuir al acervo científico”. El resultado de todo esto es lo que llamamos <em>literatura científica</em>, el conjunto de publicaciones que hacen de la ciencia una empresa colectiva. Desde los antiguos intercambios entre científicos a través de cartas y otros medios informales, se trata de un sistema que ha evolucionado en los últimos siglos para proteger la propiedad de los autores, evitando así el “robo filosófico” de nuevas ideas y descubrimientos, pero también para evitar que la información poco fiable se cuele en el “archivo de la ciencia”. La revisión por pares, en especial, que permite filtrar la información antes de que sea publicada, es un procedimiento en marcha desde la primera revista científica moderna, fundada por la Royal Society en 1665, <em>Philosophical transactions</em>.</p>
<p>El filtro preventivo de los pares funciona de forma razonable. Normalmente podemos confiar en que las revistas científicas de prestigio no publican tonterías. Pero el sistema está lejos de ser invulnerable. Como explican Adam Marcus e Ivans Oransky en <a href="http://www.nature.com/nature/journal/v480/n7378/full/480449a.html">Nature</a>, un artículo científico no es “sagrado”. Su blog, <a href="http://retractionwatch.wordpress.com">Retraction watch</a>, publicó en sólo 16 meses de duración hasta 250 casos distintos de artículos que han sido retractados en revistas científicas. Ahora bien, aunque las retractaciones y su visibilidad parecen haber aumentado mucho en los últimos años (algunos casos son <a href="http://www.terceracultura.net/tc/?p=3947">bastante sonados</a>), el porcentaje final necesita ser puesto en perspectiva: de 1.400.000 artículos publicados durante un año, sólo se retractaron 300. Además, el hecho de que un artículo sea retractado no es en sí una mala noticia, sino más bien una indicación de que los procedimientos correctores del sistema funcionan.</p>
<p>Pero según Marcus y Oransky existen ya significativas oportunidades “digitales” para mejorar el sistema de publicación. En concreto, sugieren que los artículos tengan en cuenta la realidad del “research blogging” (blogs de investigación y análisis, basados en artículos revisados) e incluyan información acerca de los comentarios más “valiosos” publicados en posts de blogs, o acerca del número de veces que un artículo es descargado. Esta sugerencia, por cierto, nos mete en un lío interesante y endemoniadamente difícil de resolver: cómo determinar la calidad de los blogs sobre ciencia y en qué medida estas discusiones aparentemente informales, o al menos no oficiales, pueden contribuir al proceso de hacer mejor ciencia.</p>
<p>Es creciente la sensación de que el sistema de publicación en la ciencia necesita una adecuación digital. Algunas propuestas <a href="http://rationallyspeaking.blogspot.com/2012/01/radical-reform-for-peer-review.html">son bastante radicales</a>, como la sugerencia de terminar con la revisión por pares <em>previa</em> a la publicación, dejando simplemente que la “comunidad científica” se encargue de analizar los resultados de cada artículo después de que son publicados, a través de medios digitales o no digitales. Esto evitaría la “fetichización” de los artículos, pues está claro que la vida de una publicación científica se prolonga a través del debate posterior y que, de forma progresiva, este debate está teniendo lugar fuera de los cauces considerados convencionales hasta ahora.</p>
<p>[1] Maltrás Barba, B. 2003. Los indicadores bibliométricos. Fundamentos y aplicación al análisis de la ciencia. Ediciones Trea</p>
<p></span></div>
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		<title>¿Nos hemos vuelto “más buenos”?</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 11:34:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Steven Pinker]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa Giménez Barbat]]></category>

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<p>Por María <strong><em>Teresa Giménez Barbat</em></strong> en<a href="http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/steven-pinker-y-el-declive-de-la-violencia" target="_blank"> Letras Libres</a></p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/pinker.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4105" title="¿Nos hemos vuelto “más buenos”?" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/pinker.jpg" alt="¿Nos hemos vuelto “más buenos”?" width="179" height="189" /></a>El <a href="http://www.humanismosecular.com/" target="_blank">humanismo secular</a> sostiene que el afinamiento de los instrumentos de la inteligencia que florecieron y avanzaron sobre todo a partir de la Ilustración aportaron grandes logros a la ciencia  e hicieron retroceder  el ámbito de lo milenarista y de lo indemostrable –territorios de la religión, la superstición y la ideología dogmática–. Son precisamente estos instrumentos a los que Steven Pinker, en su libro <em>The Better Angels of our Nature. Why Violence Has Declined </em>(Viking, 2011), hace responsables de una caída en la frecuencia de las guerras, de la violencia y de la agresividad en general en las relaciones humanas. De que, en sus palabras, seamos en conjunto “más buenos”.</p>
<p>En la sección de <a href="http://stevenpinker.com/pages/frequently-askedquestions-" target="_blank">preguntas frecuentes</a> de su más reciente libro pueden leerse estas palabras:</p>
<blockquote><p>Aunque siempre tuve una vaga impresión de que una comprensión científica de naturaleza humana era compatible con una robusta moralidad secular, solo por la influencia intelectual de mi esposa, la filósofa y novelista Rebecca Newberger Goldstein, entendí la lógica que las une. Me explicó cómo la moralidad se conecta con la racionalidad, y cómo el humanismo secular es un término moderno para la visión universalista que resultó de la Edad de la Razón y la Ilustración (en particular, según ella, de las ideas de Spinoza). Esas ideas han conducido a la disminución de la violencia hasta un grado al que llamo humanismo ilustrado y que es lo más cercano que tenemos de una teoría unificada.</p></blockquote>
<p>Este es un mensaje optimista muy de agradecer. Y la tarea llevada a cabo por los humanistas seculares, extraordinaria. Pero, ¿nos hemos vuelto “más buenos”?</p>
<p><strong>La agresividad humana</strong></p>
<p>El comportamiento agresivo es general. No se inventó en un lugar y se extendió. Forma parte de la historia y la prehistoria de nuestra especie y su linaje ancestral. El cerebro humano ha conservado los circuitos agonísticos y de predominio en los mamíferos.</p>
<p>La agresividad tiene por lo menos dos aspectos importantes a considerar. Por un lado, procura rendimientos o recursos en general: alimentarios, territoriales, económicos o sexuales. Por el otro, la agresividad es algo placentero en distintos grados dependiendo de las personas o de las circunstancias. Los dispositivos neurales de la agresión ofensiva se enlazan con los de la recompensa fisiológica. Todo ello recordando que está demostrado que la variación de las tendencias violentas en los individuos es considerablemente hereditaria.</p>
<p><strong>Disminución de la violencia en nuestros días</strong></p>
<p>No solo Pinker, sino autores como L. H. Keeley, Margo Wilson y Martin Daly o Napoleon Chagnon ya demostraron en su día la falsedad del mito del buen salvaje y la evidencia del declive de la violencia (en palabras del antropólogo Richard Wrangham, de la “domesticación” del ser humano).</p>
<p>Estos autores han aportado números que muestran los porcentajes de homicidios, guerras, actos de terrorismo, abuso infantil y otras formas de violencia en varios períodos de tiempo. Pero la cobertura masiva de los hechos violentos tiende a enmascarar (las buenas noticias venden menos) que, por regla general, nuestras posibilidades de ser asaltados o asesinados han ido disminuyendo durante siglos. Incluso en el siglo XX, con sus dos guerras mundiales, las cifras han sido inferiores que en siglos anteriores. Y la segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de una carencia de guerras sin precedente entre Estados desarrollados y grandes potencias. La obsolescencia de las grandes guerras es solo uno de muchos motivos de la disminución de la violencia. Los porcentajes de homicidios en Europa se han dividido al menos por 30 desde la Edad Media: de aproximadamente 40 personas por cada cien mil al año en el siglo XIV a 1.3 al final del XX.</p>
<p><strong>Posibles motivos para ello</strong></p>
<p>Pinker <a href="http://www.terceracultura.net/tc/?p=3544" target="_blank">asegura</a> en su libro que la evolución social ha reducido los incentivos para la agresión y el crimen cambiando las sensibilidades modernas. En mi opinión, se podrían resumir en tres sus motivos fundamentales. Uno, “la consolidación de los gobiernos –como describió Thomas Hobbes en <em>Leviatán</em>(1651)– como monopolizadores de la violencia legítima y del arbitraje de las disputas reduciendo la necesidad de la venganza privada”. Otro, el auge del “comercio apacible” que produjo los beneficios mutuos del intercambio. Y el tercero sería una progresiva mejora en la inteligencia y en el pensamiento crítico que da lugar a una ética secular y a la consecución de una mayor “bondad” en las nuevas generaciones en su conjunto.</p>
<p><strong>Críticas razonables</strong></p>
<p>Aunque Pinker menciona la relevancia en la disminución de las desigualdades económicas, que han sido el predictor más acertado en la variabilidad en las tasas de homicidio en todas partes, algunos autores –como <a href="http://www.terceracultura.net/tc/?p=3662" target="_blank">Martin Daly</a>– consideran que no hace suficiente hincapié en ello. Y también faltan, como resalta Adolf Tobeña*, parámetros importantes como los cambios demográficos, la evolución de los saltos tecnológicos, los índices sanitarios, la evolución de flujos comerciales interestatales y locales y, lo que es particularmente importante cuando se trata de violencia y agresividad, las cifras comparativas sobre el incremento de funcionarios dedicados al control de la delincuencia, la evolución de las prisiones y la población reclusa o tecnologías basadas en la prevención del crímen. Fernando Savater, en un momento de su conferencia en las jornadas <em><a href="http://www.lacreaciondelmundo.es/participantes/" target="_blank">La creación del mundo</a></em>, reproducida en las páginas de esta revista, dice a propósito del avance de esa supuesta “bondad” humana, que habría que profundizar más en datos sobre tipos de violencia como la escolar, el <em>bullying</em>, la violencia doméstica, etc., que ya aporta Pinker pero que merecen mucha más atención.</p>
<p><strong>¿Revolución humanista?</strong></p>
<p>No cabe duda que el avance del pensamiento crítico ha cambiado las sensibilidades modernas a base de potenciar esos componentes de la mente humana que Abraham Lincoln llamó “los ángeles buenos de nuestra naturaleza”. La alfabetización, los viajes y el cosmopolitismo mejoran la empatía y pueden explicar la aversión actual hacia los castigos crueles y los costes humanos de la guerra.</p>
<p>Hoy se les enseña a los niños tolerancia y comprensión al otro de forma realmente asumida. No como adoctrinamiento sino como razonamiento dirigido e inteligente. Pero no hay que bajar la guardia y dar estas conquistas por establecidas. Un <a href="http://www.nytimes.com/2011/12/15/health/nearly-" target="_blank">artículo</a> de <em>The New York Times</em>publica datos de un sondeo federal de Estados Unidos que señala que una de cinco mujeres asegura haber sido violada o víctima de un intento de violación. Y una de cada cuatro dice haber sido golpeada por un compañero sentimental.</p>
<p>Hay que tener siempre presente que no somos una tábula rasa y que la naturaleza con todo lo bueno y lo malo es la tierra en la que crecemos. Cuando, por ejemplo, en la misma escuela, en la universidad, en los medios se estimula la rivalidad intergrupal y el favoritismo con los propios (sea a causa del nacionalismo, la adscripción a un color ideológico, la religión etc.) al servicio de intereses políticos se están facilitando excusas para dar salida a impulsos agresivos cuya expansión puede ser muy gratificante para el animalito interior pero que tienen poco de encomiable y mucho de peligrosos.</p>
<p><strong>Un único grupo solidario</strong></p>
<p>La domesticación de la agresividad humana parece posible siempre que no restemos importancia a los sistemas que contemplan las leyes para la prevención de la violencia, su control y el subsiguiente castigo. Es la otra cara del estimulo a la razón, al pensamiento crítico y a la ciencia que promueve este humanismo secular al que el libro de Pinker da un merecido reconocimiento. Vamos hacia una cultura global destinada a ser la única cultura posible, pues es la que se va a construir entre todos a partir de una competencia de visiones en la que resultarán triunfadoras aquellas que proporcionen en la práctica una superior calidad de vida al ciudadano, y no podrá ser independiente de los logros más importantes del intelecto humano: los derechos y libertades delindividuo recogidos en la carta de los derechos humanos; el legado de la ciencia y de la razón crítica; y el sistema político que ha demostrado ser capaz de crear y distribuir riqueza y de defender la paz dentro y fuera de sus fronteras. Esto es, una ética consensuada que nos convierta a todos en pertenecientes al mismo grupo solidario: el del Homo sapiens. ~</p>
<p><sup>* </sup><strong><em>Adolf Tobeña</em></strong>, “Angels de la guarda pinkerians”, Mètode.</p>
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		<title>La verdad y la elegancia</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 09:42:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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<p>autor: <strong><em>Arcadi Espada </em></strong>en El Mundo por dentro y por fuera<br />
Voy leyendo las respuestas anuales de Edge. Pero no creo que haya ninguna tan sabiamente impugnadora <a href="http://www.edge.org/print/res-detail.php?rid=2811" target="_blank">como la de Rich Harris.</a></p>
<p>«La belleza es verdad y la verdad belleza», dijo John Keats. ¿Pero qué sabía él? Keats era poeta, no científico.</p>
<p>En el mundo que habitan los científicos, la verdad no siempre es bella o elegante, aunque pueda ser profunda. De hecho, tengo la impresión de que a mayor profundidad en la explicación, menor probabilidad de que sea bella o elegante.</p>
<p>Hace algunos años, el psicólogo B. F. Skinner propuso una explicación elegante de &#8220;la conducta de los organismos&#8221;, basada en la idea de que recompensar una respuesta —él lo llamaba <em>refuerzo</em>— elevaba la probabilidad de que se volviera a producir la misma respuesta en el futuro. La teoría falló, no porque fuera falsa (el refuerzo sí eleva por lo general la probabilidad de una respuesta), sino porque era demasiado sencilla. Ignoraba los componentes innatos de la conducta. No podía manejar siquiera toda la conducta aprendida. Gran parte de la conducta se adquiere o se moldea por la experiencia, pero no necesariamente a través del refuerzo. Los organismos aprenden diferentes cosas de distintas maneras.</p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/elegancia.png"><img class="alignleft size-full wp-image-4054" title="La verdad y la elegancia" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/elegancia.png" alt="La verdad y la elegancia" width="170" height="179" /></a>La teoría de la mente modular es otra forma de explicar la conducta —en particular, la conducta humana—. La idea es que la mente humana está hecha de una serie de componentes especializados, llamados a menudo módulos, que trabajan de manera más o menos independiente. Estos módulos recogen diferentes tipos de información del entorno y la procesan de distintas maneras. Emiten diversas órdenes —órdenes en conflicto, a veces—. No es una teoría elegante; al contrario, es la clase de cosa que haría a Occam sacar inmediatamente su navaja. Pero no deberíamos juzgar las teorías pidiéndoles que compitan en un concurso de belleza. Deberíamos pedirles si pueden explicar más, o mejor, la realidad de lo que fueron capaces las teorías previas.</p>
<p>La teoría modular puede explicar, por ejemplo, el curioso efecto de los daños cerebrales. Algunas capacidades pueden perderse mientras que otras pueden salvarse, difiriendo los patrones de un paciente a otro. Más concretamente, la teoría modular puede explicar algunos de los misterios de la vida diaria. Por ejemplo el conflicto entre grupos. Los Montesco y los Capuleto se odiaban entre ellos, sin embargo Romeo (un Montesco) se enamoró de Julieta (una Capuleto). ¿Cómo puedes amar a un miembro de un grupo, y sin embargo seguir odiando a ese grupo? La respuesta es que están involucrados dos módulos mentales separados. Uno trata con la grupalidad (identificación con el grupo de pertenencia y la hostilidad hacia otros grupos), y el otro se especializa en las relaciones personales. Ambos módulos recogen información sobre la gente, pero hacen diferentes cosas con los datos. El módulo de la grupalidad traza líneas de categorías y computa las medias dentro de las categorías; el resultado se llama estereotipo. El módulo de las relaciones recoge y almacena información detallada sobre individuos específicos. Siente placer recogiendo esta información, por eso es por lo que nos encanta cotillear, leer novelas y biografías, y ver a los candidatos políticos desatados en nuestras pantallas de televisión. Nadie tiene que darnos comida o dinero para hacer estas cosas, ni siquiera darnos una palmadita en la espalda, porque recoger esos datos es la propia recompensa.</p>
<p>La teoría de la mente modular no es bella ni elegante. Pero sin ser poetisa, valoro la verdad por encima de la belleza.»</p>
<p>Las palabras de Harris concuerdan con la experiencia darwinista. Por ejemplo, con lo que explica David Linden en <em>El cerebro accidental</em>. Si estuviera diseñado ese cerebro sería una bella pieza de orfebrería. Como no ha sido así, es lo que es: una agregación de cosas inútiles, de rodeos inexplicables, de soluciones chapuzas. Algo similar sucede entre la faction y la fiction. En el relato de la vida la elegancia siempre es una impostación. Una forma de marketing. Puede practicarse. A condición de no creérsela. Ese periodismo patético que cuadra los círculos.</p>
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		<item>
		<title>¿Cuál es tu explicación profunda, elegante y bella preferida?</title>
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		<comments>http://www.terceracultura.net/tc/?p=4049#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 09:22:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arcadi espada]]></category>
		<category><![CDATA[Steven Pinker]]></category>

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			</a>
		</div>
<p>autor:<strong><em> Arcadi Espada</em></strong> en <strong>El Mundo por dentro y por fuera</strong></p>
<p><strong>Pinker </strong>redactó la pregunta y esta fue su respuesta.</p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/explicacion.png"><img class="alignleft size-full wp-image-4050" title="¿Cuál es tu explicación profunda, elegante y bella preferida?" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/explicacion.png" alt="¿Cuál es tu explicación profunda, elegante y bella preferida?" width="210" height="251" /></a>«La vida compleja es producto de la selección natural, impulsada por la competición entre replicadores. El resultado depende de qué replicadores movilicen mejor la energía y los materiales necesarios para copiarse a sí mismos, y de lo rápido que puedan hacer copias que puedan replicarse a su vez. El primer aspecto de la competición podría llamarse supervivencia, metabolismo o esfuerzo somático; el segundo, replicación o esfuerzo reproductivo. La vida en todas las escalas, desde el ARN y el ADN a organismos enteros, implementa prestaciones que ejecutan —e intercambian— estas dos funciones.</p>
<p>Una de las disyuntivas de la vida es si asignar los recursos (energía, alimento, riesgo, tiempo) para sacar tantas crías como sea posible y dejar que se las arreglen por sí mismas, o alcanzar un número menor de descendientes y mejorar las probabilidades de supervivencia y reproducción de cada una de ellas. El continuo representa el grado de<em>inversión paternal</em> que dedica un organismo.</p>
<p>Dado que la inversión paternal es finita, los organismos inversores se enfrentan a una segunda disyuntiva, entre invertir recursos en una determinada descendencia, o conservar estos recursos para invertirlos en sus hermanos existentes o potenciales.</p>
<p>Debido a la diferencia esencial entre los sexos —las hembras producen menos gametos, pero más caros— las hembras de la mayoría de las especies invierten más en la descendencia que los machos, cuya inversión se suele acercar a cero. Las hembras mamíferas en particular han optado por la inversión masiva, empezando con la gestación interna y la lactancia. En algunas especies, incluido el <em>Homo sapiens</em>, los machos pueden invertir, también, pero menos que las hembras.</p>
<p>La selección natural favorece la asignación de recursos no solo de padres a hijos, sino también entre parientes genéticos como los hermanos y los primos. Al igual que un gen que fomenta que un progenitor invierta en sus crías favorecerá una copia de sí mismo, colocada en esas crías, un gen que favorece que un organismo invierta en un hermano o un primo estará sirviendo, durante una parte del tiempo, a una copia de sí mismo, y será seleccionada en proporción a los beneficios concedidos, los costes sufridos, y el grado de parentesco.</p>
<p>Solo he repasado las funciones fundamentales de la vida en la tierra (y posiblemente la vida en todas partes), mencionando de la manera más escueta los hechos contingentes de nuestra propia especie: sólo somos mamíferos con inversión paternal masculina. Añadiré otro: que somos una especie inteligente que aborda los enigmas de la vida no solo con adaptaciones fijadas y seleccionadas a lo largo del tiempo evolutivo, sino también con adaptaciones facultativas (cognición, lenguaje, socialización) que empleamos en nuestras vidas y cuyos productos compartimos a través de la cultura.</p>
<p>A partir de estos profundos principios sobre la naturaleza del proceso evolutivo, se puede deducir muchísimo sobre la vida social de nuestra especie. (El crédito, a quienes corresponde: William Hamilton, George Williams, Robert Trivers, Donald Symons, Richard Alexander, Martin Daly y Margo Wilson.)</p>
<p>—El conflicto es parte de la condición humana. A pesar de los mitos religiosos del Edén, las románticas imágenes de los buenos salvajes, los sueños utópicos de la perfecta armonía, y de pegajosas metáforas como apego, lazos afectivos, y cohesión, la vida humana nunca está libre de fricciones. Todas las sociedades tienen un cierto grado de prestigio y estatus diferencial, desigualdad de poder y riqueza, castigo, regulaciones sexuales, celos sexuales, hostilidad a otros grupos, y conflictos dentro del grupo, incluida la violencia, la violación y el homicidio. Nuestras obsesiones cognitivas y morales llevan un seguimiento de estos conflictos. Hay pocas tramas en el mundo de la ficción, y son definidas por los adversarios (a menudo asesinos), por las tragedias familiares o el amor, o ambas. En el mundo real, la historia de nuestras vidas son en gran parte historias de conflictos: las heridas, las culpas, y las rivalidades infligidas por nuestros amigos, parientes y competidores.</p>
<p>—El principal refugio de este conflicto es la familia: conjuntos de individuos con un interés evolutivo en que el otro prospere. Así, vemos que las sociedades tradicionales se organizaban en torno al parentesco, y que los líderes políticos, desde los grandes emperadores a los tiranos de poca monta, buscan transferir el poder a su descendencia. Las formas extremas de altruismo, como donar un órgano o hacer un préstamo arriesgado, son generalmente ofrecidas a parientes, ya que son legados de salud y de riqueza, una causa fundamental de la desigualdad económica. El nepotismo amenaza constantemente a las instituciones sociales como las religiones, los gobiernos y las empresas que compiten con los vínculos instintivos de la familia.</p>
<p>——Ni siquiera las familias son un refugio perfecto del conflicto, porque la solidaridad de los genes compartidos debe afrontar la competición por la inversión paternal. Los progenitores tienen que distribuir su inversión entre todos sus hijos, nacidos y por nacer, donde todos los hijos tienen el mismo valor (siendo todo lo demás igual). Pero a la vez que la descendencia tiene interés en el bienestar de sus hermanos, ya que comparte la mitad de sus genes con cada hermano completo, comparte todos sus genes con sí misma, así que tiene un interés desproporcionado en su propio bienestar. El conflicto implícito se manifiesta durante toda la vida: en la depresión post parto, el infanticidio, <a href="http://books.google.es/books?id=2BwtdZX8jmsC&amp;lpg=PA163&amp;ots=cEDwIf3hCR&amp;dq=adorable%20konrad%20lorenz&amp;hl=es&amp;pg=PA163#v=onepage&amp;q=adorable%20konrad%20lorenz&amp;f=false">la ternura,</a> el destete, el malcriamiento, la rivalidad entre hermanos y las luchas por la herencia.</p>
<p>—El sexo no es únicamente un pasatiempo de placer mutuo entre adultos que consienten. Eso es porque la distinta inversión mínima de hombres y mujeres se traduce en diferencias en sus intereses evolutivos últimos. Los hombres, pero no las mujeres, pueden multiplicar sus resultados productivos con múltiples compañeras. Los hombres son más vulnerables que las mujeres a la infidelidad. Las mujeres son más vulnerables que los hombres al abandono. El sexo por tanto tiene lugar a la sombra de la explotación, la ilegitimidad, los celos, la violencia doméstica, los cuernos, el abandono, el hostigamiento y la violación.</p>
<p>—El amor no es todo lo que necesitas, y no es lo que hace el mundo girar. El matrimonio sí ofrece a la pareja la posibilidad teórica de un perfecto solapamiento de intereses genéticos, y de ahí la oportunidad de la felicidad que asociamos con el amor romántico, porque sus destinos genéticos están unidos en el mismo paquete, concretamente sus hijos. Desgraciadamente estos intereses pueden diferir a causa de la infelicidad, los hijastros, los parientes políticos o la diferencia de edad, que son, y no por casualidad, las principales fuentes de conflicto marital.</p>
<p>Nada de esto implica que las personas sean robots controlados por sus genes, que los rasgos complejos estén determinados por genes únicos, que las personas puedan ser moralmente excusadas por pelear, violar o tener aventuras amorosas, que las personas intenten tener tantos hijos como sea posible, o que las personas sean impermeables a las influencias de su cultura (por citar algunas de las malinterpretaciones comunes en las explicaciones evolutivas). Lo que significa es que un gran número de formas recurrentes de conflicto humano cayeron de un pequeño número de rasgos del proceso que hizo posible la vida.»</p>
<p><a href="http://edge.org/conversation/the-edge-question-2012-what-is-your-favorite-deep-elegant-or-beautiful-explanation">Y unas cuantas decenas más.</a></p>
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		<item>
		<title>Patricia Churchland: “La neurociencia no tiene la respuesta para problemas sociales difíciles como pensiones o seguridad social”</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 12:38:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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			</a>
		</div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_3962" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><strong><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/churchlandbarbat3.jpg"><img class="size-medium wp-image-3962" title="churchlandbarbat" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/churchlandbarbat3-300x228.jpg" alt="" width="300" height="228" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Teresa Giménez Barbat y Patricia Churchland</p></div>
<div><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Patricia_Churchland">Patricia Smith Churchland</a> es una filósofa canadiense y la representante más conocida de la “Neurofilosofía”, “el estudio interdisciplinario de la filosofía y la neurociencia”, junto con su marido Paul Churchland. Su último libro es <em><a href="http://astore.amazon.com/bilbaopundit-20/detail/069113703X">Brain-trust. What neuroscience tell us about morality</a></em>. De momento, ninguno de sus libros ha sido traducido al español. Recientemente estuvo en Madrid, donde ofreció una charla sobre <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Patricia_Churchland">creatividad en el contexto de la neurociencia</a>. También tuvo tiempo para conceder esta entrevista a Cultura 3.0:</span></div>
<div><span><br />
</span></div>
<div><strong>¿Por qué cree que hay que estudiar el cerebro para entender la filosofía? ¿Cómo puede ayuar la filosofía a la ciencia? ¿Y por qué todavía se resisten algunos filósofos?</strong></div>
<div><strong><br />
</strong></div>
<div>
<p>Buena pregunta. En primer lugar, necesitamos entender el cerebro para entender cómo es la mente: el aprendizaje, la memoria, la consciencia, la percepción, y la toma de decisiones. Estas son cosas que hacen todos los cerebros. Parte de lo que hemos aprendido de la neurociencia durante los últimos 40 años es que, una vez que tenemos una imagen clara de lo que está ocurriendo a nivel psicológico y neurobiológico en la percepción, o en la toma de decisiones, esto no coincide con lo que piensan normalmente los filósofos. La epistemología es una parte central de la filosofía, tiene que ver con la naturaleza del conocimiento. Y es el cerebro el que piensa cosas, es el cerebro el que recuerda&#8230;</p>
<p>Una de las cosas más sorprendentes es que la inteligencia resulta muy sensible a la información, tanto interna como externa, que depende de procesos inconscientes. Una de las cuestiones es saber cómo funcionan los procesos inconscientes y cómo es que terminan produciendo algo tan complejo como el hecho de que sea capaz de reconocer tu cara, de recordar algo que me ha ocurrido durante el vuelo de esta mañana, etc. Si la epistemología realmente trata de la naturaleza del conocimiento, y no parece que existan verdades a priori, que nadie es capaz de explicar, y si la evolución no se las ha podido ingeniar para introducir verdades a priori en nuestros cerebros, entonces comprender cómo llegamos a comprender y recordar, cómo funcionan los diferentes sistemas de memoria (que son distinguibles y separables) es algo que no podemos hacer desde el sofá.</p>
</div>
<div>
<p><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><strong>Usted ayudó a crear un laboratorio de “filosofía experimental” en la universidad de California, San Diego. ¿Qué tiene esto en común con el movimiento actual de “filosofía experimental” practicado por filósofos como Joshua Knobe y Shaun Nichols? </strong></span></p>
<p>Nuestro laboratorio de filosofía experimental empezó hace unos 25 años. En realidad, estábamos interesados en los resultados de los experimentos psicológicos y neurobiológicos y en lo que podrían decirnos sobre la conciencia y sobre cómo representamos el yo, la naturaleza del conocimiento, la memoria, etcétera. Lo que Knobe y Nichols están haciendo realmente es sociolinguística. Lo que quieren saber es por qué emplean las personas determinadas palabras, el tipo de supuestos tienen y qué tipo de inferencias hacen, y esto puede ser algo interesante. Pero nosotros estábamos más centrados en cosas como la percepción y la naturaleza de la toma de decisiones, y en el modo en que los distintos sistemas de memoria podrían interactuar para producir un todo coherente. Lo que realemente estábamos preguntando no es cómo piensan las personas, sino cómo funcionan los cerebros.</p>
<div>
<p><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><strong>¿Qué dice la neurociencia sobre el libre albedrío? ¿Podemos ser realmente responsables sin creer en el libre albedrío?</strong></span></p>
<div id="attachment_4025" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/800px-JudgesTools.jpg"><img class="size-medium wp-image-4025" title="800px-JudgesTools" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/800px-JudgesTools-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">“Por supuesto que debemos preservar el sistema de la responsabilidad.”</p></div>
<p>Depende de lo que entiendas por libre albedrío. Si por libre albedrío entiendes que actúas de una forma controlada de modo que eres capaz de reconocer las consecuencias de tus intenciones, entonces, claro que tenemos libre albedrío. Si por libre albedrío entiendes una especie de creación causada desde la nada por un alma no fisica, entonces no, no tenemos una cosa así. Pero no creo que la mayor parte de las personas piensen así. Lo más importante que ha hecho la neurociencia es investigar en gran detalle las diferencias que hay entre un cerebro que parece controlado y un cerebro que perdido el control. En este aspecto hemos aprendido algo acerca de las diferencias que hay entre alguien que es adicto y alguien que no es adicto, alguien que es adicto a la cocaína, por ejemplo.</p>
<p>El tema de la responsabilidad surge en un contexto social y el contexto social tiene que ver básicamente con mantener la paz, es decir, evitar que las personas hagan cosas que podrían resultar dañinas para los demás, y castigiar a aquellas personas que hayan hecho cosas dañinas. En buena medida este es un sistema eficaz, ya que si carecemos de un sistema capaz de determinar la intención, entonces lo que ocurriría es que la sociedad se volvería loca. Si decides abrir las puertas de las cárceles y liberar a todo el mundo, entonces las personas se tomarán la justicia por sus propias manos. En consecuencia, por supuesto que tenemos que preservar el sistema de la responsabilidad y tenemos que hacerlo del modo más juicioso posible. Además, creo que en general la mayoría de las juridiscicciones que poseen un sistema de justicia criminal lo hacen bastante bien.</p>
<div>
<p><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><strong>Algunos filósofos no están de acuerdo con el reduccionismo fisicalista y hablan incluso de &#8220;fundamentalismo del cerebro&#8221;. ¿Cómo concibe la neurofilosofía el problema del reduccionismo y el fisicalismo?</strong></span></p>
<p>Depende de qué entiendas por reducción. Algunas personas entienden que si reducimos A a B, eso significa que A no es real. Esto es una estupidez. Lo que queremos decir por reducción es que A es un fenómeno de cierto nivel de organización. Reducirlo significa simplemente que encontramos una explicación a un nivel más bajo. Las propiedades químicas del agua pueden explicar las propiedades del agua en términos de oxígeno e hidrógeno y el modo en que funciona el sistema al completo. Cuando hablamos sobre reducción, por ejemplo, cuando hablamos sobre reducir la conciencia a procesos del cerebro, lo que queremos decir es simplemente que la conciencia es un fenónmeno, un fenómeno real que se correlaciona con actividades del cerebro.</p>
<div id="attachment_3995" class="wp-caption alignright" style="width: 204px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/FMRIscan.jpg"><img class="size-full wp-image-3995" title="FMRIscan" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/FMRIscan.jpg" alt="" width="194" height="240" /></a><p class="wp-caption-text">“Nunca hemos dicho que la consciencia no existe. La consciencia es un fenómeno real.”</p></div>
<p>A largo plazo, es razonable predecir que seremos capaces de explicar estos problemas en términos de redes de neuronas y cómo interactúan. Ahora bien, ya que hablabas antes de la resistencia de muchos filósofos a la neurofilosofía; muchos filósofos están resistiéndose de un modo realmente desafortunado, esto es, distorsionando nuestra posición para que parezca ridícula. Esta no es una manera muy  buena de sugerir un punto de vista alternativo sobre la naturaleza de la mente. Los Churchland no pensamos que no exista la conciencia. Nunca hemos dicho que la consciencia no exista. De hecho, creemos que la consciencia es real y que probablemente se trata de una mezcla de distintos fenómenos. A largo plazo, haremos progresos en la explicación de las bases neurobiológicas de la conciencia sensorio perceptiva.</p>
<p>Algunos filósofos se sienten amenazados ante la idea de que, tal vez, tengan que saber algo. Desafortunadamente la consciencia es un sistema biológico que no se puede descomponer. No puedes explicar la esquizofrenia descomponiéndola. No puedes explicar las diferencias entre dormir y estar despierto descomponiendo sus elementos. Ahí se da un fenómeno real. Si no le prestas atención, perfecto, pero no digas que tienes una “aproximación” diferente que es a priori y mejor.</p>
<div>
<p><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><strong>¿La llamada &#8220;falacia naturalista&#8221; es realmente una falacia? </strong></span></p>
<p>Sería estúpido decir algo como que, dado que en términos generales los hombres son más grandes que las mujeres, entonces las mujeres deberían subordinarse a los hombres. Esto no sería una buena idea. No tienes que pasar necesariamente de lo que es a lo que debe ser. Por otra parte, está claro que el cerebro de los mamíferos está organizado de tal modo que el cuidado de los hijos y otros miembros del grupo resulta ser un valor fundamental. Podríamos decir, ¿pero realmente debemos cuidarlos? Bueno, no. Pero tu cerebro está organizado de tal modo que es problemático no hacerlo. Debes hacerlo. Es el caso que valoramos estas cosas y, en consecuencia, las debemos hacer.</p>
<p>Pero el problema&#8230;es interesante que los filósofos se hayan resistido a la neurofilosofía, como decías antes. Creo que las nuevas generaciones reconocen que la filosofía analítica de los últimos 40 años está cambiando. No quieren pasar su tiempo trabajando en problemas que no van a ningún sitio.</p>
<div>
<p><span id="internal-source-marker_0.08147977339103818"><strong>¿Qué significa la expresión “valores basados en el cerebro”? Desde una perspectiva neurobiológica y neurocientífica, ¿Qué hace que unas teorías morales sean más plausibles que otras?</strong></span></p>
<p>El cableado del cerebro de los mamíferos hace que el cuidado de los niños sea un poderoso incentivo, especialmente para las hembras (pero también para otros machos animales). Por ejemplo, tener comunas donde dejas a tus hijos lejos de los padres y son criados en común, probablemente es una buena idea. Probablemente esto es bueno para los niños y para los padres. Este podría ser un ejemplo. Pero no pasa lo mismo con muchos otros problemas, nuestros problemas morales serios, como los impuestos por herencias. Antes hablábamos sobre la muerte y varios problemas sanitarios serios como las pensiones y la seguridad social. Estos son problemas realmente difíciles y la neuroencia no te va a dar la respuesta. Al final, las personas tendrán que reunirse y decir lo que piensan hacer, porque pensamos en definitivas cuentas que esto tiene más valor que esto otro. Tendremos que negociar. Algunos como Sam Harris sugieren, o parecen sugerir, que la neurociencia nos dirá cómo resolver estos problemas morales. Desearía que así fuera. Pero no lo creo.</p>
</div>
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<p><strong>¿Puede ayudar la neuroética a desarrollar una ética universal? ¿Estás de acuerdo en que el desafío moral más importante hoy en día es descubrir modos más eficientes de extender las obligaciones entre los parientes cercanos y los camaradas étnicos hacia todos los individuos y los grupos, haciendo que las relaciones genéticas cada vez sean menos reconocibles?</strong></p>
<p>No lo sé. Es algo sobre lo que he pensado mucho. No creo que la neurociencia esté particularmente bien situada para hacer algo a este respecto. Creo que Steve Pinker en su libro más reciente sostiene el argumento general de que ciertos tipos de instituciones son más propensas para fomentar ese tipo de comportamiento, pero sigue siendo un asunto difícil, porque las personas se preocupan más por aquellas a las que están unidas y conocen que por aquellas que no conocen. Cómo podemos superar esto, y qué precio hay que pagar para hacerlo, no lo sé.</p>
<p>En realidad, creo que la biología puede servirnos para verlo de este modo: los padres aman tanto a sus hijos que están dispuestos a hacer casi cualquier cosa por ellos, más de lo que estarían dispuestos a hacer por cualquier niño de cualquier otra parte del planeta. Si niego el cuidado a mis propios hijos a favor de 20 niños al otro lado del planeta, la mayoría de las personas pensarán que esto es moralmente inaceptable. Y creo que esto es correcto. Esto nos dice algo sobre un valor que es fundamental en los mamíferos, en los mamíferos homo, es decir, el hecho de que tenemos un fuerte apego a los niños y los parientes. Pero a veces tenemos que superarlo. Y lo hacemos en cosas como nombrar a personas para posiciones independientemente de que sean nuestros hermanos. Intentamos organizar nuestras instituciones de forma que esto no suceda. Una de las cosas buenas de librarse de los reyes es que no tenemos ya toda esa línea familiar de reyes, de tíos y hermanos, y demás parentela&#8230;</p>
<p><strong>Teresa Giménez Barbat y Eduardo Zugasti </strong></p>
<p><strong><a href="http://www.revolucionnaturalista.com/2012/01/patricia-churchland-pensions-and-social.html">English Version</a></strong></p>
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		<title>¿Por qué importa Hitchens?</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 07:39:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Bruno H. Piché]]></category>
		<category><![CDATA[Hitchens]]></category>
		<category><![CDATA[Letras Libres]]></category>

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<p>Por <em>Bruno H. Piché </em>en<em> Letras Libres</em></p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/hitchens.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3979" title="Christopher Hitchens" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/hitchens.jpg" alt="Christopher Hitchens" width="240" height="195" /></a>Christopher Hitchens (1949-2011) escribió un breve y bello libro, <em>Why Orwell Matters?</em>, cuyo efecto fue potentísimo: luego del injusto olvido, puso al autor de <em>Homage to Catalonia</em> y a quien fuera uno de los ensayistas más prolíficos, brutalmente brillantes e inteligentes de la lengua inglesa, en circulación. Gracias a Hitchens, los libros misceláneos, las antologías, la obra, pues, de un escritor valiente si los hay, reaparecieron en las librerías. ¿Por qué importa Hitchens? ¿Por qué importa Christopher Hitchens, ahora más que nunca, después de haber partido a ninguna parte, después de dejar de ser?</p>
<p>La pregunta no puede ser a la vez más pertinente y  conmovedora a la hora de su muerte.</p>
<p>Todavía recuerdo el goce intelectual que le causó a mi querido amigo, el poeta Julio Trujillo cuando me regresó el ejemplar de<em>Unacknowledged Legislation</em> que le había prestado días antes. “Me sacudió el cacumen”, confesó el poeta. Como todos los libros de Hitchens, éste no es menos duro e inteligente en la crítica que hace por ejemplo a sir Isaiah Berlin, quien aparece en un ensayo titulado, precisamente, “Goodbye to Berlin”, como un vil mandarín, responsable de que se le negara a Isaac Deutscher una modesta cátedra, o bien como un ambiguo pero siempre presente asesor de los hermanos McGeorge y William Bundy, dos de los principales estrategas de la guerra de Vietnam. Y no se diga de T. S. Eliot, cuyo vergonzoso anti-semitismo es implacablemente diseccionado por Hitchens.</p>
<p>Menciono a estas figuras, “escritores en la esfera pública”, porque los casos de la Madre Teresa, Henry Kissinger, Mel Gibson y Michael Moore y el mismísimo dios todo poderoso, fueron, en ejemplares y aleccionadoras polémicas, sus contendientes más celebres.</p>
<p>He perdido ya la cuenta de las veces que he regalado <em>Letters to a Young Contrarian</em>; en distintas ediciones, <em>hardcover</em>, de bolsillo, en español, en inglés, la última de ellas a alguien a quien me gustaría volver a ver una mañana con cielos despejados como azules promesas de amistad. He llegado incluso al extremo de quedarme sin un ejemplar para mi biblioteca, lo cual en mi caso equivale casi a perder la vista, el tacto, el olfato, los sentidos que sirven lo mismo para afilar los argumentos en  una disputa por una causa digna,  que para orientarse en medio de la mierda de sofistas y cobardes que disfrazan sus fobias y odios en esas palabrejas justificadoras de cualquier imbecilidad y que ya empiezan a escucharse entre nuestros opinadores profesionales, “the narrative”, “the discourse”.</p>
<p>¿Por qué importa, pues, Hitchens? Porque enseña a contrariar, y de paso a salvarte —juro que no exagero— la vida.</p>
<p>Me refiero a la vida más allá de la vida, a tratar todas las certidumbres como lo que son, meras fabricaciones que en los buenos y malos ratos, entre valientes y asesinos por igual, llamamos <em>ilusiones</em>.</p>
<p>Importa Hitchens porque su lectura enseña, tal cual, a aceptar lo irreparable y contradictorio en las opiniones de los otros y de uno mismo.</p>
<p>Importa Hitchens porque busca enseñar a vivir en plena libertad; ya sea bajo el yugo de un régimen político impresentable, corrupto y asesino; ya sea bajo las tradiciones, costumbres y lugares comunes de la cotidianeidad que solamente encubren sutiles y obtusas formas de control social, familiar o individual. No olvido su frase proveniente de sus memorias, <em>Hitch 22</em>: “No es cierto que jamás debas beber solo. Esos pueden ser los tragos más felices que trasegarás en tu vida”.</p>
<div>
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<p>Importa Hitchens porque algunos entre nosotros lo vamos a extrañar como ya se extraña beber whiskey <em>blended</em> —sí, <em>blended</em>, no esos perfumados <em>single malts</em> para narices respingadas —como a él le gustaba: de buen humor, entre amigos, en conversaciones y discusiones ruidosas.</p>
<p>Importa Hitchens porque, a la par de Montaigne, enseña a morir. Y a morir dignamente.</p>
<p>Importas Hitch querido porque vas a hacer falta. “Empaquen la luna y desmantelen el sol”. Buen viaje y hasta pronto, amigo.</p>
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		<item>
		<title>El deporte, nuestra ciencia</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 10:36:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arcadi espada]]></category>

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			</a>
		</div>
<p>autor<em><strong> Arcadi Espada</strong></em> en <a href="http://www.arcadiespada.es/" target="_blank">Diarios de Arcadi Espada</a></p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/10/ar.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3528" title="Arcadi Espada" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/10/ar.jpg" alt="Arcadi Espada" width="161" height="193" /></a>Una de las escisiones contemporáneas más características es la de ciencia y cultura, es decir, la consideración de que la cultura es estrictamente humanística. Así, pasa por inculto el que no distingue los tres órdenes clásicos de la arquitectura pero no el que ignora la segunda ley de la termodinámica. Las implicaciones de este punto de vista son inabordables. Destacan la instalación de la cultura en una región del espíritu, celeste y secundaria, y el entendimiento de la ciencia como mera tecnología productiva. Un reflejo burocrático de este punto de vista es la organización de la ciencia y la cultura en el nuevo Gobierno español: a la consabida escisión se le añaden perfiles lacerantes. El primero, y más obvio, es que el deporte tenga rasgo ministerial y no lo tenga la ciencia. El segundo es que la ciencia se desvincule de la educación y, por supuesto, de la cultura, para recalar en el Ministerio de Economía y Competitividad; al precio, además, de quedar convertida en una secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, tres palabras que cuando quieren decir algo dicen lo mismo.</p>
<p>Yo tengo una gran confianza en el nuevo Gobierno español, pero a cambio de que obedezca. Es decir, a cambio de que destierre la españolada. De ahí que me parezcan buenas noticias que Bruselas haya subido mis impuestos y Estados Unidos reglamente mi propiedad intelectual. Hace mucho que quiero ser gobernado desde la lejanía del conocimiento y no desde la cercanía de la cacicada. Por eso mismo me desmoraliza saber que, aun manteniéndose ministerialmente en la mayoría de países de referencia la absurda distinción entre ciencia y cultura, en todos ellos la ciencia tiene rasgo de ministra y en ninguno se vincula con la economía, sino con la educación.</p>
<p>Es evidente que la ciencia debe contribuir destacadamente al desarrollo económico y, en consecuencia, a la salida de la crisis. Pero supone una puerilidad tratar de garantizar esa virtud mediante la inopinada y creativa adhesión al Ministerio de Economía. El problema principal de las élites españolas es que suponen que el método científico sirve para que un avión vuele, pero que es inapropiado para limitar la superstición, la ineficacia y el engaño en el arte, la política, la justicia, el periodismo, la economía o la gastronomía. La ciencia nos sacará de la crisis en la medida en que todas las regiones del conocimiento aprendan a pensar y a actuar científicamente. O sea, en la medida en que copien del deporte. La única disciplina donde España ha empezado a comportarse en términos culturalmente modernos, ‘doping’ incluido.</p>
<p>(<em>El Mundo</em>, 5 de enero de 2012)</p>
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	</item>
		<item>
		<title>¿Inocentada o no?</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jan 2012 10:50:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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			</a>
		</div>
<p>Autor: <strong><em>Félix Ares</em></strong>/Asesor científico de<a href="http://www.portaleureka.com/" target="_blank"> eureka!</a></p>
<h3>Los machos de un escarabajo australiano copulan con ciertas botellas de cerveza de aquel país.</h3>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/escarabajo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3967" title="escarabajo australiano «Julodimorpha bakewelli»" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/escarabajo.jpg" alt="escarabajo australiano «Julodimorpha bakewelli»" width="240" height="159" /></a>En el volumen 22 de la revista «Australian Journal of Entomology», publicado en 1983, había un interesante artículo escrito por los investigadores D. T. Gwynne y D. C. Rentz. En él nos explicaban que el macho del escarabajo australiano «Julodimorpha bakewelli», copulaba con botellas de cerveza. Pero no con cualquier botella, sino con unas muy típicas de aquel país cuyo cristal es de color marrón claro y que en la parte lateral inferior tiene varias filas de protuberancias, una especie de granitos, cuya misión creo que es evitar que se resbalen de las manos.</p>
<p>De hecho los autores hablan de varios precedentes; por ejemplo, Douglas en el año 1980 publicó una fotografía de un macho de dicha especie tratando de copular con una botella de cerveza de 370 mL, similar a la que he descrito más arriba.</p>
<p>Nuestros autores para hacer el experimento adecuadamente, colocaron cuatro de estas botellas de cerveza en un área abierta y observaron lo que ocurría. En 30 minutos dos de las botellas habían atraído a los escarabajos. Se observaron que en total seis machos intentaban copular con las botellas. Una vez que los escarabajos estaban sobre ellas no se iban. Los investigadores tuvieron que echarlos de allí. Y no solo eso, sino que en una ocasión vieron que un escarabajo estaba siendo atacado por unas hormigas, que intentaban comerse las partes blandas de sus genitales, y a pesar de ello allí seguía. A unos pocos centímetros de distancia había un escarabajo muerto totalmente cubierto de hormigas.</p>
<p>La explicación que dan los investigadores es que aparentemente la botella está funcionando como una superhembra, ya que su color y brillo es parecido y sus élitros tienen unas filas de puntitos prominentes muy similares.</p>
<p>Las observaciones están de acuerdo con la teoría de la selección sexual que dice que los machos que invierten poco en su descendencia son muy poco selectivos a la hora de elegir una hembra. Incluso el ataque por las hormigas está de acuerdo con la predicción de que los machos están dispuestos a corren más riesgos que las hembras para aparearse.</p>
<p>El artículo termina con una llamada a que las botellas de cerveza no solo son feas y estropean el paisaje, también pueden interferir de una manera notable con el sistema de apareamiento de varias especies de escarabajos.</p>
<p>Recientemente, en septiembre de 2011, los autores de este trabajo han recibido un conocidísimo galardón: el premio Ig-Nobel en la especialidad de biología. Creo que lo tienen bien merecido.</p>
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	</item>
		<item>
		<title>Por qué no tienes libre albedrío</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 09:24:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Jerry A. Coyne]]></category>
		<category><![CDATA[libre albedrío]]></category>
		<category><![CDATA[Verónica Puertollano]]></category>

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			</a>
		</div>
<p>Jerry A. Coyne, USA Today 2-01-12</p>
<div>(Traducción: <strong><em>Verónica Puertollano</em></strong>)</div>
<div id="attachment_3954" class="wp-caption alignleft" style="width: 250px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/l_a.gif"><img class="size-full wp-image-3954" title="Por qué no tienes libre albedrío" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/l_a.gif" alt="Estás aquí: Tu propio libre albedrío" width="240" height="231" /></a><p class="wp-caption-text">Estás aquí: Tu propio libre albedrío</p></div>
<p>No tienes. Quizá sientas que has tomado decisiones, pero en realidad tu  decisión de leer este artículo, o de si tomar huevos o crepes, estaba tomada  mucho antes de que fueras consciente de ello —tal vez antes de que te  levantaras hoy—. Y tu «voluntad» no participa en esa decisión. Y lo mismo  ocurre con otras decisiones: ninguna de ellas es el resultado de una decisión  libre y consciente por nuestra parte. No hay libertad de elección, no hay libre  albedrío. ¿Y esos propósitos de Año Nuevo que te has hecho? No tienes elección para proponértelos, y no tendrás elección respecto a si vas a mantenerlos&#8230;</p>
<h2><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Deshonra-Marc-Hauser.pdf"></a><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/librealbedrio.pdf" target="_blank">Leer el artículo completo en PDF</a></h2>
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	</item>
		<item>
		<title>Deshonra: Sobre Marc Hauser</title>
		<link>http://www.terceracultura.net/tc/fedclick.php?ref=http://www.terceracultura.net/tc/?p=3947&amp;id=3947</link>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 09:26:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Marc Hauser]]></category>
		<category><![CDATA[Verónica Puertollano]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="tweetmeme_button" style="float: right; margin-left: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p><a href="http://www.thenation.com/article/165313/disgrace-marc-hauser?page=full" target="_blank">Charles Gross, The Nation, 21 de diciembre de 2011</a></p>
<p>(Traducción: Verónica Puertollano)</p>
<div>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/hauser.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3949" title="Marc Hauser" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/hauser.jpg" alt="Marc Hauser" width="210" height="142" /></a>En verano de 2007, mientras el cientíﬁco Marc Hauser estaba en Australia, las autoridades de la Universidad de Harvard entraron en su laboratorio en la décima planta del William James Hall, conﬁscando ordenadores, cintas de vídeo, manuscritos inéditos y notas. Hauser, que por entonces tenía 47 años, era profesor de psicología, organísmica y psicología evolutiva, y antropología biológica. Era popular entre sus estudiantes, y un prolíﬁco investigador y autor, con más de 200 artículos y varios libros en su haber. Su libro más reciente, La mente moral (2006), trata las bases biológicas de la moralidad humana. Noam Chomsky dijo que era una «introducción lúcida, experta y desaﬁante a un campo que se está desarrollando a mucha velocidad con grandes promesas e implicaciones de largo alcance.»; para Peter Singer, «es una contribución importantísima al debate actual sobre la naturaleza de la ética».</p>
<h2><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Deshonra-Marc-Hauser.pdf">Leer el artículo completo  en PDF</a></h2>
</div>
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		]]></description>
	</item>
		<item>
		<title>La evolución “rara” de la psicología humana</title>
		<link>http://www.terceracultura.net/tc/fedclick.php?ref=http://www.terceracultura.net/tc/?p=3893&amp;id=3893</link>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 01:47:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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			</a>
		</div>
<p>Publicado por <strong>Eric Michael Johnson</strong> en <a href="http://blogs.scientificamerican.com/primate-diaries/2011/12/07/the-weird-evolution-of-human-psychology/">Scientific American</a></p>
<p><strong>¿Está distorsionando nuestra imagen de la especie humana el exceso de confianza de la psicología en los estudiantes norteamericanos?</strong></p>
<div id="attachment_3937" class="wp-caption alignleft" style="width: 209px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Mental-Health-199x3004.jpg"><img class="size-full wp-image-3937" title="Mental-Health-199x300" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Mental-Health-199x3004.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Mental health&quot;, de Nathaniel Gold</p></div>
<p>Imagine que se encuentra en una habitación junto con 100 psicópatas. Probablemente lo primero que quiera hacer es salir de la habitación. Sin embargo, una vez que lo hace, descubre una cabina instalada con un cristal desde el que es posible ver lo que está pasando sin ser visto. Sentado cómodamente, observa que está teniendo lugar un extraño experimento. Algunos de esos individuos tienen batas blancas y llevan cuadernos, mientras que otros están respondiendo a una batería de tests psicológicos.</p>
<p>Lentamente, la frenética actividad empieza a tomar sentido. Algunos sujetos del test miran monitores de video y tienen sensores incorporados para medir las respuestas de su piel ante las imágenes que ven. A otros les dan cuestionarios para que elijan sus respuestas en varias situaciones sociales. A otros los introducen en un scanner IRMf para medir el flujo sanguíneo en diferentes regiones de sus cerebros. Todos estos son métodos normales en las ciencias psicológicas y del cerebro. Pero lo más llamativo es el hecho de que el estudio está siendo dirigido por psicópatas que estudian otros psicópatas.</p>
<p>&#8220;Los sujetos informaron de un desprecio constante por los sentimientos de los demás y una falta de remordimientos en los casos en que habían herido a otros&#8221;, según informó un investigador basándose en respuestas del cuestionario.</p>
<p>&#8220;Esto es consistente con los resultados de IRMf que muestran un flujo sanguíneo significativamente inferior hacia el sistema paralímbico, especialmente hacia aquellas regiones que implican emoción&#8221;, añade otro al mirar los datos de sus análisis en el scanner cerebral.</p>
<p>&#8220;Los datos sobre la conductividad de la piel también concuerdan, mostrando una escasa o nula reacción emocional a las imágenes perturbadoras&#8221;, informa una tercera persona que parece estar a cargo de este extraño experimento.</p>
<p>&#8220;Estos resultados sugieren que la especie humana es inherentemente mentirosa, antisocial y con escaso respeto por los demás&#8221;, afirma. &#8220;La evolución ha favorecido que seamos actores egoístas interesados únicamente en maximizar nuestro potencial individual a expensas de todos los demás.&#8221; El resto de los investigadores están de acuerdo, pues esto es ciertamente lo que muestran los resultados.</p>
<p>Desde el punto de vista del lector, está claro que algo marcha terriblemente mal en este estudio. Dado que sólo estaban haciendo tests a psicópatas, los datos de los investigadores puede que sean consistentes, pero sólo se aplican a ese único grupo. Sin embargo, dado que los investigadores también formaban parte del grupo y veían el mundo del mismo modo, supusieron falsamente que los humanos de todas partes se comportaban del mismo modo. Esto se conoce en ciencia como sesgo de confirmación, preferir las conclusiones que apoyan las preferencias propias incluso cuando las evidencias son débiles o inexistentes. Normalmente ocurre de forma inconsciente. Es una tendencia <a href="http://www.cordeliafine.com/a_mind_of_its_own.html">que tenemos todos</a> a preferir las interpretaciones que apoyan nuestras creencias previas. Esta es la razón por la que los estudios científicos intentan conseguir un tamaño de muestra más grande y diverso desde el que llegar a conclusiones.</p>
<p>Obviamente, el ejemplo previo nunca podría ocurrir en la vida real, pero representa un experimento mental simplificado para plantearse cómo se investiga sobre la evolución de la cognición humana. ¿Qué ocurre si los investigadores sucumben sin darse cuenta al sesgo de confirmación a nivel social? ¿Los mismos resultados falsos que afectan al hipotético estudio sobre la psicopatía podrían afectar también otros supuestos sobre la naturaleza humana?</p>
<p>Los psicólogos Joseph Henrich, Steven J. Heine y Ara Norenzayan de la universidad de British Colunbia (donde <a href="http://www.history.ubc.ca/people/eric-michael-johnson">yo también me encuentro</a>) publicaron un artículo el año pasado en la revista <a href="http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&amp;aid=7825833">Behavioral Brain Sciences</a> para plantear esta cuestión. Su investigación documenta de qué modo la mayoría de los estudios que los psicólogos afirman que muestran universales humanos son realmente meras extrapolaciones a partir de un único grupo social, el equivalente cultural de los psicópatas en mi ejemplo. Tal como escribió el <a href="http://www.nytimes.com/2010/08/26/world/americas/26iht-currents.html">New York Times</a> en su reseña:</p>
<blockquote><p>De acuerdo con el estudio, el 68% de los sujetos del estudio en una muestra de cientos de estudios dentro de revistas de psicología importantes provenía de los Estados Unidos, y el 96% de naciones occidentales industrializadas. De los sujetos norteamericanos, el 67% era estudiantes de psicología, lo que hacía que los estudiantes norteamericanos seleccionados tuvieran una oportunidad de ser un sujeto de estudio 4000 veces mayor que cualquier otro no occidental.</p></blockquote>
<p>Henrich y sus colegas averiguaron que la subpoblación sobrerepresentada correspondía con sociedades totalmente &#8220;raras&#8221; (del acrónimo inglés WEIRD: Occidental, Educada, Industrializada, Rica y Democrática). Aunque ya es bastante negativo que los estudiantes norteamericanos &#8220;raros&#8221; (WEIRD) sirvan como el modelo para el comportamiento humano, lo que el artículo documenta debe preocupar a todos los investigadores conductuales y cognitivos (particularmente aquellos cuyo trabajo se centra en las explicaciones evolucionistas humanas).</p>
<p>Cuando se comparan las poblaciones ricas norteamericanas con las no occidentales existen importantes diferencias en dominios tan aparentemente poco relacionados como la percepción visual, la justicia, la cooperación, el razonamiento espacial, los estilos de razonamiento e incluso la heredabilidad del cociente intelectual. No es sólo que los estudiantes resultaran diferentes, sino que diferían de forma substancial. Sin embargo, forman la base de la mayor parte de los supuestos de los investigadores que tratan sobre la naturaleza humana, por más que, como concluyen Henrich y sus colegas, &#8220;esta subpoblación en particular es muy poco representativa para la especie&#8221;.</p>
<p>Para subrayar uno de los dominios en los que los estudiantes norteamericanos difieren de la mayoría de las demás poblaciones en el mundo, consideremos una categoría neutral como la percepción visual. Mirando a la siguiente figura, ¿Qué línea, &#8220;a&#8221; o &#8220;b&#8221; consideras que es más larga?</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Muller-Lyer-Illusion.jpg"><img class="size-medium wp-image-3901 aligncenter" title="Muller-Lyer-Illusion" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Muller-Lyer-Illusion-300x47.jpg" alt="" width="300" height="47" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
<p>Si escoges &#8220;b&#8221; entonces estás en línea con un número substancial de norteamericanos (tanto estudiantes como niños) que escogieron la misma. Pero de hecho ambas líneas tienen una longitud idéntica. Esto se conoce como la ilusión Müller-Lyer, nombrada así después de que el psiquiatra alemán Franz Carl Müller-Lyer la descubriera por primera vez en 1889. Sin embargo, si muestras la mismas dos líneas a personas de muchas sociedades no occidentales (particularmente sociedades de cazadores y recolectores) será más probable que identifiquen las dos líneas como idénticas. En una serie de experimentos en distintas culturas en 1966 el psicólogo Marshall H. Segall manipuló la longitud de la línea &#8220;a&#8221; hasta que el punto en que los participantes del estudio informaran que las dos tenían una longitud idéntica. Los resultados de esos experimentos se pueden ver en el siguiente gráfico.</p>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Muller-Lyer-Results2.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-3906" title="Muller-Lyer-Results" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/Muller-Lyer-Results2-300x190.jpg" alt="" width="300" height="190" /></a></p>
<p>La columna vertical representa el Punto de Igualdad Subjetiva, o cómo de larga tenía que ser la línea &#8220;a&#8221; antes de que los participantes dijeran que eran de la misma longitud. En otras palabras, el Punto de Igualdad Subjetivo mide la eficacia de la ilusión para diferentes poblaciones. Como indica el gráfico, los norteamericanos (etiquetados como &#8220;Evanston&#8221; dado que Segall hizo el test a estudiantes de la Northwestern University en Illionois), fueron la población más engañada por esta ilusión, y requirieron que la linea &#8220;a&#8221; fuera de media una quinta parte más larga que la línea &#8220;b&#8221; para que ambas fueran percibidas como iguales. Les siguieron los blancos sudafricanos de Johanesburgo. En contraste, los recolectores San del Kalahari no resultaron afectados por la ilusión, mientras que la mayoría de las demás poblaciones del estudio sólo fueron afectadas de forma marginal.</p>
<p>¿Por qué tendrían que ser tan susceptibles a esta ilusión los norteamericanos? Por nuestro ambiente. La mayoría de los norteamericanos son educados en una sociedad donde las líneas horizontales y las esquinas nítidas forman la mayor parte de la arquitectura moderna. Los cerebros de los niños norteamericanos (y, presumiblemente, la mayoría de los niños en los países altamente industrializados) se han adaptado para hacer cálculos ópticos como resultado de su medioambiente único. Los San y muchos otras sociedades de horticultores y recolectores de pequeña escala no han crecido en un medioambiente manufacturado, por lo que sus cerebros no son afectados por estas ilusiones.</p>
<p>Una diferencia similar puede encontrarse en lo que los psicólogos llaman &#8220;razonamiento de biología popular&#8221;. Científicos cognitivos que hacen tests a niños procedentes de centros urbanos de EE.UU (donde se encuentran la mayoría de las universidades) han desarrollado una influyente teoría del desarrollo en su artículo:</p>
<blockquote><p>Antes de los 7 años, los niños urbanos razonan sobre los fenómenos biológicos por analogía, y por extensión, a los humanos. Entre los 7 y 10 años, los niños urbanos experimentan un cambio conceptual hacia el patrón adulto de ver a los humanos como un animal entre muchos.</p></blockquote>
<p>Este cambio ha sido considerado un proceso que deben atravesar todos los niños humanos. El problema con este razonamiento, tal como argumenta Henrich, es que sólo se aplica a un subconjunto de niños: aquellos que viven en ambientes urbanos. Tests cognitivos similares en niños de comunidades nativas norteamericanas de Wisconsin, y en comunidadades Yukatek Maya de México, no mostraron ninguno de los patrones empíricos aparecidos en los niños norteamericanos urbanos. La respuesta, por supuesto, es que los niños urbanos crecen en ambientes empobrecidos donde rara vez interactúan con animales distintos de los humanos (ocasionalmente mascotas como perros o gatos). Este es un ambiente muy distinto al de muchas sociedades no occidentales, y ciertamente muy distinto a aquel en el que vivieron nuestros ancestros.</p>
<p>Como resultado, el medio ambiente &#8220;no natural&#8221; de estos niños WEIRD terminó en supuestos antropocéntricos sobre el mundo natural, hasta que los profesores o la televisión les contaron otra cosa (aunque me pregunto a menudo de qué forma puede influir una exposición elevada a la naturaleza en su juventud a las actitudes adultas sobre la importancia de los temas medioambientales). Teniendo esto en cuenta, como señala Henrich, tiene tanto sentido emplear niños urbanos en estudios sobre cognición humana como lo tendría estudiar el crecimiento físico &#8220;normal&#8221; en niños malnutridos. El hecho de que los psicólogos que llevan a cabo estos estudios probablemente crecieron ellos mismos en un ambiente urbano (<a href="http://www.dailyyonder.com/test/2010/05/12/2747">es mucho menos probable</a> que los estudiantes rurales vayan al instituto, particularmente a instituciones de alto ranking) permite que el sesgo de confirmación se perpetúe.</p>
<p>Por supuesto, hay una diferencia importante entre los psicópatas y la sociedad norteamericana. La psicopatía y de modo más general el Desorden de Personalidad Anti-Social, es un desorden mental diagnosticado que tiene una <a href="http://1.usa.gov/tlPl34">parcial base genética</a>, no se trata sólo de medioambiente. Sin embargo, el sesgo de confirmación que existe en muchos estudios psicológicos representa una distorsión de la realidad que tiene el mismo potencial para pasar a las siguientes generaciones.</p>
<p>El hecho de que existen diferencias empíricas en estudios psicológicos idénticos cuando se replican en distintas culturas debería hacer que los investigadores evolucionistas sean cautelosos (especialmente los psicólogos evolucionistas, que son los más culpables de esencializar estos estudios). Henrich y sus colegas llaman a un esfuerzo renovado para llevar a cabo investigaciones en distintas culturas antes de hacer grandes afirmaciones sobre la especie como un todo. Como mínimo, esto implica que los investigadores y los periodistas científicos deben ser cuidadosos para no perpetuar las ideas que resultan atractivas a sus propias creencias pero que pueden carecer de base en otras sociedades.</p>
<p><strong>Referencia</strong>:</p>
<p>Henrich, J., Heine, S., &amp; Norenzayan, A. (2010). The weirdest people in the world?Behavioral and Brain Sciences, 33 (2-3), 61-83 DOI: <a rev="review" href="http://dx.doi.org/10.1017/S0140525X0999152X">10.1017/S0140525X0999152X</a></p>
<p>Traducción: <strong>Eduardo Zugasti</strong></p>
<p>Puedes seguir a <strong>Eric Michael Johnson</strong> en <a href="http://twitter.com/primatediaries">Twitter</a>.</p>
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		<title>Imprimir esculturas. Fabricar objetos en 3D con tecnologías de las impresoras de chorro de tinta</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 15:32:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[eureka!]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Ares]]></category>
		<category><![CDATA[Imprimir esculturas]]></category>

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<p>Autores: Equipo de divulgación científica de <strong><em><a href="http://www.portaleureka.com/" target="_blank">Eureka!</a></em></strong></p>
<p>Las humildes impresoras de chorro de tinta han tenido unos hijos sorprendentes e inesperados que incluyen hacer piezas tridimensionales que pueden usarse como prototipos o para hacer pequeñas series. Y si se cambia la tinta por células vivas pueden imprimirse órganos.</p>
<p>En el mundo de los ordenadores las impresoras de chorro de tinta fueron una revolución, de un modo sumamente sencillo podían imprimirse letras, dibujos y fotos. Antes, las impresoras se limitaban a escribir caracteres predeterminados o con complicados «plotters» podían hacerse planos.</p>
<p>La idea de la impresora de chorro de tinta no puede ser más sencilla. Hay una cabeza que se desplaza a lo ancho del papel. En la cabeza hay unos cuantos agujeros que dejan salir tinta o no de acuerdo con las instrucciones del programa. El programa sabe dónde está la cabeza, y sabe qué agujero debe abrir o cerrar para crear una figura concreta. ¡Y ya está, eso es todo! Ni que decir tiene que el programa que controla todo ello es bastante complicado y que controlar que los agujeros dejen salir o no tinta exige una tecnología bastante sofisticada.</p>
<p>Estas impresoras primero imprimían en blanco y negro, pero muy pronto empezaron a imprimir en colores. Y no tardando mucho algunos empezaron a pensar en usos más complejos. Por ejemplo –pensaron algunos– si en vez de tinta que es plana usamos ceras que tienen un cierto relieve, ¿no podríamos hacer esculturas a base de que la impresora hiciera muchas pasadas? Lo hicieron y funcionó. La cabeza impresora soltaba ceras con un cierto relieve y pasada tras pasada se iba creando un relieve. La primera imagen fabricada de ese modo que tuvimos en las manos fue a finales de los años 90 y era un «marcianito» de cinco centímetros de alto.</p>
<p>Si lo pensamos un poco, muy pronto nos damos cuenta de que de ese modo no se puede hacer cualquier cosa. Por ejemplo, si queremos hacer una casa con ventana no podremos hacerla, pues al tratar de poner la cera para el marco superior no tendría donde sujetarse. Pero, sin duda era capaz de hacer infinidad de cosas.</p>
<p>Si en vez de ceras blandas usábamos otros tipos de materiales que endurecieran mucho más podríamos hacer todo tipo de piezas de un modo muy rápido: por ejemplo, engranajes, ruedas,&#8230; De hecho se creó toda una industria de hacer prototipos de un modo rápido. Por ejemplo, se podían hacer todas las piezas de una nueva máquina fotográfica para ver si todo encajaba en su sitio y funcionaba. No era la máquina de verdad, tan solo era el prototipo que permitía saber si las cosas funcionaban.</p>
<p>Un avance posterior hizo que incluso estas impresoras, más un láser para endurecer los materiales, pudieran producir componentes para pequeñas series. Y hoy en día estas impresoras 3D son bastante comunes tanto para prototipos como para pequeñas series.</p>
<p>Muy pronto la tecnología dio un giro inesperado. ¿Y si en vez de tinta o ceras usamos células podremos hacer venas? Una vena es muy complicada pues tiene válvulas difíciles de hacer; pero hay una parte que se trata simplemente de un cilindro con un tipo de células en su interior y otra en el exterior. Para muchas aplicaciones médicas ese simple tubo venoso –sin válvulas– es más que suficiente. Hoy en día se imprimen esos tubos. La cabeza de la impresora se carga con dos tipos de células que se imprimen sobre un «papel» de glucosa que sirve de alimento a las células. Primera hoja, se imprime un círculo con sus dos tipos de células. Segunda hoja, otro círculo en el mismo sitio. Y así la tercera, la cuarta,&#8230; Entonces ocurre algo extraordinario: las células se fusionan y como se han comido la glucosa lo que queda es un cilindro que se puede extraer sin problemas. Un cilindro apto para reparar algunas venas.</p>
<p>Se abre un camino inmenso para «imprimir» ciertos órganos o partes de los mismos.</p>
<p>Un reciente giro que ha dado esta tecnología es la de construir casas con una impresora de chorro de tinta gigantesca; pero de eso hablamos en el recuadro: imprimiendo casas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_3889" class="wp-caption alignleft" style="width: 270px"><strong><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/1_3d-Printer-Layers-Cells.jpg"><img class="size-full wp-image-3889" title="Para formar un tubo se depositan células capa a capa sobre un «papel» de glucosa" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/1_3d-Printer-Layers-Cells.jpg" alt="Para formar un tubo se depositan células capa a capa sobre un «papel» de glucosa" width="260" height="186" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Para formar un tubo se depositan células capa a capa sobre un «papel» de glucosa</p></div>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>Imprimiendo casas</strong></p>
<p>Berorokh Khoshnevis, de la Universidad del Sur de California, tuvo la idea de utilizar una gran «impresora» para hacer casas. La idea es simple: la cabeza en vez de tinta lo que va soltando es cemento de fraguado muy rápido. Ni que decir tiene que la cabeza es muy grande y que esta soportada por unos sistemas robóticos que le permiten moverse en tres dimensiones: izquierda-derecha, adelante-atrás, arriba-abajo. De ese modo, paso a paso van haciendo crecer los muros de una casa. Siguen teniendo el problema de las ventanas que mencionábamos más arriba, así que lo único que hacen es el contorno, por lo que a la tecnología le han dado el nombre de «contour crafting». El problema de las ventanas se puede solucionar con una intervención manual: para cerrar la parte superior de puertas o ventanas, manualmente se añade un soporte.</p>
<p>Todavía está en desarrollo pero estiman que podrán construir una casa de 186 m², con puertas, ventanas e instalaciones eléctricas y de fontanería, en 24 horas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_3890" class="wp-caption alignleft" style="width: 270px"><strong><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/2_Wall-3ft1.jpg"><img class="size-full wp-image-3890" title="Así se imprime el muro de una casa. Gráfico gentileza del profesor Khoshnevis." src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/2_Wall-3ft1.jpg" alt="Así se imprime el muro de una casa. Gráfico gentileza del profesor Khoshnevis." width="260" height="195" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Así se imprime el muro de una casa. Gráfico gentileza del profesor Khoshnevis.</p></div>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>Moldes de papel de esculturas</strong></p>
<p>Hoy vamos a hacer el «negativo» de una escultura mediante el sencillo procedimiento de ir superponiendo una a una finas hojas de papel mojado sobre la escultura.</p>
<p>Debe ser un papel fino y muy flexible –por ejemplo el papel higiénico vale perfectamente–. Cogemos la primera hoja seca y la ponemos sobre la escultura. Con un pincel fino mojado en agua aplastamos el papel contra la escultura. El papel se adapta perfectamente a su forma. Cogemos una segunda hoja y hacemos lo mismo y después una tercera y una cuarta y una quinta&#8230;</p>
<p>Dejamos que seque unas cuantas horas; en nuestro caso lo hemos dejado veinticuatro horas. Después con cuidado despegamos el papel de la escultura y el resultado es un negativo de la misma, donde se reproducen todos sus rasgos.</p>
<p>En las imágenes podéis ver en la 3-1 la escultura que hemos usado, en la 3-2 se ve cómo hemos puesto la primera hoja de papel y en la 3-3 mostramos el «negativo».</p>
<div id="attachment_3891" class="wp-caption aligncenter" style="width: 570px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/todas.jpg"><img class="size-full wp-image-3891" title="3-1: escultura. 3-2: aplicación del papel. 3-3: el molde resultante. (Fotos de Eureka! Licencias CC)" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2012/01/todas.jpg" alt="3-1: escultura. 3-2: aplicación del papel. 3-3: el molde resultante. (Fotos de Eureka! Licencias CC)" width="560" height="195" /></a><p class="wp-caption-text">3-1: escultura. 3-2: aplicación del papel. 3-3: el molde resultante. (Fotos de Eureka! Licencias CC)</p></div>
<p>6297</p>
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		<item>
		<title>Despejar las ilusiones</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 09:19:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Freeman Dyson]]></category>

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		</div>
<p>The New York Review of books</p>
<p>(Trad. Antonio A. Gonzalez)</p>
<p>(Enlace original: <a href="http://www.nybooks.com/articles/archives/2011/dec/22/how-dispel-your-illusions/" target="_blank">http://www.nybooks.com/articles/archives/2011/dec/22/how-dispel-your-illusions/</a> )</p>
<h3>Freeman Dyson</h3>
<div id="attachment_3883" class="wp-caption alignleft" style="width: 250px"><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/bomb.jpg"><img class="size-full wp-image-3883" title="Bombardero americano en preparación en una base de la RAF en Gran Bretaña para incursiones diurnas sobre la Francia ocupada, 1942. Fotografía de Robert Capa." src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/bomb.jpg" alt="Bombardero americano en preparación en una base de la RAF en Gran Bretaña para incursiones diurnas sobre la Francia ocupada, 1942. Fotografía de Robert Capa." width="240" height="156" /></a><p class="wp-caption-text">Bombardero americano en preparación en una base de la RAF en Gran Bretaña para incursiones diurnas sobre la Francia ocupada, 1942. Fotografía de Robert Capa.</p></div>
<p>En 1955, Daniel Kahneman tenía 21 años y era teniente de las Fuerzas Armadas israelíes. Le habían asignado el trabajo de implantar un sistema nuevo de entrevistas para todo el ejército. El objetivo era evaluar a cada nuevo recluta y ubicar a cada cual en el resorte más adecuado de la maquinaria de guerra. Entrevistadores estimarían quién funcionaría mejor en infantería o en artillería, en el cuerpo de tanques o en cualquier otro cuerpo del ejército. El antiguo sistema, anterior a la llegada de Kahneman, era informal. El entrevistador tenía una charla de 15 minutos con el recluta y luego decidía en base a la conversación. Pero el sistema había fracasado miserablemente. Cuando a los pocos meses se comparaba el desempeño real con el previsto por los entrevistadores, la correlación entre el rendimiento real y el estimado era cero.</p>
<p>Kahneman era licenciado en psicología, y había leído un libro, <em>Clinical vs. Statistical Prediction: A Theoretical Analysis and a Review of the Evidence,</em> de Paul Meehl, publicado un año antes solamente. Meehl era un psicólogo norteamericano que estudiaba los éxitos y fracasos de predicciones en diversos ámbitos, y descubrió pruebas abrumadoras de una conclusión inquietante, que los pronósticos basados en una puntuación estadística sencilla eran por lo general más precisos que los basados en el juicio de expertos.</p>
<p>Un ejemplo famoso que confirma la conclusión de Meehl es el “Apgar score”, inventado por la anestesióloga Virginia Apgar en 1953 como guía de tratamiento de bebés recién nacidos. Se trata de una simple fórmula basada en cinco signos vitales que pueden medirse con rapidez: ritmo cardíaco, respiración, reflejos, tono muscular y color. En promedio, es más eficaz que un médico normal cuando se trata de decidir si el bebé necesita asistencia inmediata, y en la actualidad se emplea en todas partes y salva la vida de miles de recién nacidos. Otro ejemplo famoso de estimación estadística es la fórmula Dawes para la duración del matrimonio. La fórmula consiste en “frecuencia de relación sexual menos frecuencia de disputas”. Robyn Dawes era un psicólogo que trabajó con Kahneman más tarde. Su fórmula funciona mejor en promedio que el consejero matrimonial corriente estimando cuándo se romperá un matrimonio.</p>
<p>Tras la lectura del libro de Meehl, Kahneman sabía cómo mejorar el sistema de entrevistas del ejército israelí. Su nuevo sistema no dejaba a los entrevistadores el lujo de charlar libremente con los reclutas, sino que a éstos se les pedía responder a una lista estándar de preguntas concretas sobre su vida y su trabajo. Las respuestas se convertían en valores numéricos, y estos valores introducidos en fórmulas que miden la aptitud del recluta para los diversos empleos del ejército. Cuando se compararon las estimaciones del nuevo sistema con el rendimiento, varios meses después, los resultados mostraron que el nuevo sistema era mucho mejor que el viejo. La estadística y la aritmética simple nos dicen más sobre nosotros mismos que la intuición experta.</p>
<p>Reflexionando 50 años después sobre su experiencia en el ejército israelí, Kahneman dice en <em>Thinking, Fast and Slow</em> que en aquellos días no era raro que se dieran grandes responsabilidades a personas jóvenes. El propio país tenía siete años tan sólo. “Todas las instituciones estaban en construcción” recuerda, “y alguien tenía que construirlas”. Tuvo la suerte de tener la oportunidad de participar en la construcción de un país y de avanzar a la vez en el conocimiento intelectual de la naturaleza humana. Se dio cuenta de que el fracaso del viejo sistema de entrevistas era un caso particular de un fenómeno general que él llamó “ilusión de validez”. A este respecto, dice, “había descubierto mi primera ilusión cognitiva”.</p>
<p><strong>Las ilusiones cognitivas </strong>son el tema principal de este libro. Una ilusión cognitiva es una creencia falsa que aceptamos intuitivamente como cierta. La ilusión de validez es la falsa creencia en la fiabilidad de nuestro propio juicio. Los entrevistadores creían sinceramente que podían predecir el desempeño de los reclutas tras tener con ellos una conversación de quince minutos. No podían dejar de creerlo incluso tras ver la evidencia estadística de que era una ilusión. Kahneman confiesa que él mismo aún sufre la ilusión de validez después de cincuenta años previniendo a otras personas contra ella. No puede escapar de la ilusión de que su propio juicio instintivo es fiable.</p>
<p>Un episodio de mi propio pasado es curiosamente similar a la experiencia de Kahneman en el ejército israelí. Antes de ser científico fui estadístico. Cuando tenía veinte años me encontraba haciendo análisis estadístico de las operaciones del Mando de bombarderos británico durante la II guerra mundial. El Mando tenía entonces siete años, igual que el estado de Israel en 1955. Todas sus instituciones estaban en construcción. Constaba de seis grupos de bombarderos que evolucionaban hacia la autonomía operativa. El vice-mariscal aéreo sir Ralph Cochrane era el comandante del 5º grupo, el más independiente y eficaz de ellos. Nuestros bombarderos sufrían por entonces fuertes pérdidas, y su causa principal eran los cazas nocturnos alemanes.</p>
<p>Cochrane decía que los bombarderos eran demasiado lentos, y que la razón por la que eran demasiado lentos era que equipaban pesadas torretas de ametralladoras que aumentaban la resistencia aerodinámica y bajaban su techo operacional. Como los bombarderos volaban de noche, estaban normalmente pintados de negro. Con su carácter extravagante, Cochrane declaró que le gustaría coger un bombardero Lancaster, arrancarle las torretas y todo el peso muerto relacionado con ellas, dejar en tierra a los artilleros, y pintarlo todo de blanco. Entonces volaría con él sobre Alemania, y lo haría tan alto y tan rápido que nadie podría derribarlo. Nuestro comandante en jefe no aprobó la sugerencia, y el Lancaster blanco no voló nunca.</p>
<p>La razón por la que nuestro comandante en jefe no estaba dispuesto a eliminar las torretas de ametralladoras, ni siquiera de modo experimental, era que estaba cegado por la ilusión de validez. Esto era diez años antes de que Kahneman la descubriera y le diera nombre, pero la ilusión de validez hacía su mortífero trabajo. Todos en el mando de Bombarderos compartíamos la ilusión. Una tripulación de bombardero era un equipo de siete personas estrechamente unidas, en el que los artilleros jugaban un papel esencial defendiendo a sus compañeros contra los ataques de los cazas mientras el piloto volaba en vaivenes irregulares para defenderlos de los antiaéreos. Parte esencial de la ilusión era que el equipo aprendía por experiencia. En la medida en que estaban más adiestrados y más estrechamente unidos, sus oportunidades de supervivencia irían en aumento.</p>
<p>Cuando me encontraba reuniendo datos en la primavera de 1944, la probabilidad de que una tripulación completara un tour de treinta operaciones era de alrededor del 25 por ciento. La ilusión de que la experiencia les ayudaba a sobrevivir era esencial para su moral. Al fin y al cabo, todos podían ver en cada escuadrón a algunas respetadas y expertas tripulaciones veteranas que habían completado un tour y se habían presentado voluntariamente para hacer un segundo. Era evidente para todos que los veteranos sobrevivían porque eran más diestros. Nadie quería pensar que los veteranos sobrevivieron sólo porque tuvieron suerte.</p>
<p>Por el tiempo en que Cochrane hizo su sugerencia del Lancaster blanco, yo me encargaba de examinar las estadísticas de pérdidas de bombarderos. Hice un análisis cuidadoso de la correlación entre la experiencia de las tripulaciones y sus índices de pérdida, separando los datos en muchos paquetes pequeños para eliminar así efectos meteorológicos y geográficos. Mis resultados fueron tan concluyentes como los de Kahneman. No había efectos de la experiencia sobre el índice de pérdidas. De modo que, hasta donde yo puedo decir, si una tripulación vivía o moría era puramente cuestión de suerte. Su creencia en el efecto protector de la experiencia era una ilusión.</p>
<p>La demostración de que la experiencia no tenía efecto sobre las pérdidas habría apoyado fuertemente la idea de Cochrane de eliminar las torretas de ametralladoras. Pero no ocurrió nada de eso. Tal como Kahneman descubrió más tarde, la ilusión de validez no desaparece sólo porque los hechos prueben su falsedad. Todo el mundo en el Mando de bombarderos siguió creyendo en la ilusión, desde el comandante en jefe hasta las tripulaciones de vuelo. Las tripulaciones continuaron cayendo, tanto las expertas como las inexpertas, hasta que Alemania fue invadida y la guerra terminó por fin.</p>
<p><strong>Otra cuestión del libro de Kahneman</strong>, declarada en el título, es la existencia de dos sistemas independientes de organización del conocimiento en nuestro cerebro. Kahneman los llama Sistema Uno y Dos. El Sistema Uno es asombrosamente rápido, y nos permite reconocer caras y comprender el habla en una fracción de segundo. Debe haber evolucionado a partir de los antiguos pequeños cerebros que permitieron a nuestros ágiles ancestros mamíferos sobrevivir en un mundo de grandes predadores reptilianos. La supervivencia en la jungla requiere un cerebro que tome decisiones rápidas basadas en información limitada. Intuición es el nombre que damos a los juicios basados en la acción rápida del Sistema Uno. Este decide y actúa sin esperar a que el conocimiento consciente le de alcance. El hecho más destacable del Sistema Uno es que tiene acceso inmediato a un vasto almacén de memorias que usa como base de decisión. Las memorias más accesibles son las asociadas con emociones fuertes, con miedo, dolor y odio. Los juicios resultantes son a menudo erróneos, pero en el mundo de la jungla es más seguro un juicio equivocado y rápido que uno acertado y lento.</p>
<p>El Sistema Dos es el lento proceso de formar juicios basados en el pensamiento consciente y el examen crítico de los datos. Evalúa las acciones del Sistema Uno. Nos da una oportunidad de corregir errores y revisar opiniones. Probablemente evolucionó más recientemente que el Sistema Uno, después de que nuestros ancestros primates se hicieran arbóreos y tuvieran el tiempo de considerar las cosas detenidamente. Un mono en un árbol no se preocupa tanto de los predadores como de la adquisición y defensa de territorio. El Sistema Dos permite a un grupo familiar hacer planes y coordinar actividades. Tras convertirnos en humanos, el Sistema Dos nos posibilitó crear arte y cultura.</p>
<p>La cuestión que se plantea es: ¿por qué no abandonamos el Sistema Uno, propenso a errores, y dejamos el gobierno de nuestra vida al más fiable Sistema Dos? Kahneman da una respuesta simple a esta cuestión: el Sistema Dos es vago. Activarlo requiere esfuerzo mental. El esfuerzo mental es costoso en tiempo y también en calorías. Mediciones precisas de la química de la sangre muestran que el consumo de glucosa se incrementa cuando el Sistema Dos está activo. Pensar es un trabajo duro, y nuestras vidas diarias están organizadas para economizar el pensamiento. Muchas de nuestras herramientas intelectuales, como la matemática, la retórica y la lógica, son sustitutos convenientes del pensamiento. Mientras estamos ocupados en tareas rutinarias como calcular, hablar o escribir, no estamos pensando, y el Sistema Uno se hace cargo. Sólo hacemos el esfuerzo mental de activar el Sistema Dos cuando hemos agotado las alternativas posibles.</p>
<p>El Sistema Uno es mucho más vulnerable a las ilusiones, pero el Sistema Dos no es inmune a ellas. Kahneman usa la expresión &#8220;inclinación de disponibilidad&#8221; para definir un juicio tendencioso basado en una memoria que resulta estar disponible rápidamente. No espera a examinar una muestra mayor de memorias menos contundentes. Un ejemplo llamativo de inclinación de disponibilidad es el hecho de que los tiburones salvan vidas de bañistas. Análisis detallados de muertes en el mar en las cercanías de San Diego muestran que, en promedio, cada muerte de un bañista por ataque de tiburón salva la vida de otros diez. Cada vez que un bañista es atacado, el número de ahogados desciende durante unos pocos años y luego vuelve al nivel normal. El efecto se da porque las informaciones de muertes por ataques de tiburones se recuerdan con más viveza que las de muertes por ahogamiento. El Sistema Uno está fuertemente sesgado, y presta mayor atención a los tiburones que a las resacas que se dan con mayor frecuencia y pueden ser igualmente letales. En este caso, el Sistema Dos probablemente comparte la misma tendencia. Los recuerdos de ataques de tiburones están vinculados a emociones fuertes y por tanto son accesibles a ambos sistemas.</p>
<p><strong>Kahneman</strong> es un psicólogo que obtuvo el Premio Nobel de economía. Su gran aportación fue convertir la psicología en una ciencia cuantitativa. Sometió nuestros procesos mentales a medidas precisas y cálculo exacto, estudiando en detalle cómo negociamos con dólares y centavos. Al hacer cuantitativa la psicología, brindó una nueva y potente visión de la economía. Gran parte de su libro contiene historias que ilustran las variadas ilusiones a las que personas supuestamente racionales sucumben. Cada historia describe un experimento que examina la conducta de estudiantes o ciudadanos a quienes se presentan opciones bajo condiciones controladas. Los sujetos toman decisiones que se pueden medir y registrar con precisión. La mayoría de las decisiones son numéricas, y tienen que ver con pagos en dinero o cálculo de probabilidades. Las historias demuestran cuánto difiere nuestra conducta de la conducta del mítico &#8220;actor racional&#8221; que obedece las reglas de la economía clásica.</p>
<p>Un ejemplo típico de experimento de Kahneman es el experimento de la taza de café, diseñado para medir una forma de tendencia que él llama &#8220;efecto dotación&#8221; (endowment). Este efecto consiste en nuestra tendencia a valorar más un objeto cuando lo poseemos nosotros que cuando lo posee algún otro. Una taza de café debe ser tan elegante como útil, de modo que sus dueños les toman cariño. Una versión simple del experimento consistía en dos grupos de personas, vendedores y compradores, escogidos aleatoriamente de una población de estudiantes. A cada vendedor se le daba una taza y se le pedía que la vendiera a un comprador. A los compradores no se les daba nada y se les pedía que compraran una taza a un vendedor con su propio dinero. Los precios medios ofrecidos en un experimento típico fueron: vendedores 7,12$, compradores 2,87$. Con una diferencia de precios tan grande, se vendieron pocas tazas.</p>
<p>El experimento echó por tierra de manera convincente el dogma central de la economía clásica. Este dogma afirma que, en un mercado libre, compradores y vendedores acordarán un precio que ambas partes consideren justo. El dogma es cierto para agentes profesionales que negocian acciones en el mercado de valores. No lo es para compradores y vendedores no profesionales debido al efecto dotación. No se llega a un trato beneficioso para ambas partes porque la mayoría de la gente no piensa como los agentes profesionales.</p>
<p>Nuestra incapacidad para pensar como profesionales tiene consecuencias prácticas importantes, para bien y para mal. La mayor consecuencia del efecto dotación es dar estabilidad a nuestras vidas e instituciones. La estabilidad es buena cuando una sociedad es pacífica y próspera. Pero la estabilidad es mala cuando una sociedad es pobre y oprimida. El efecto dotación funciona para bien en la ciudad alemana de Munich. Una vez alquilé allí durante un año una casa a pocas millas del centro de la ciudad. Enfrente de nuestra casa había una auténtica granja con un campo de patatas, cerdos y ovejas. Los niños de la localidad, incluidos los nuestros, salían al campo al campo al anochecer, encendían pequeñas hogueras en la tierra y asaban patatas. En una economía de libre mercado, la granja hubiera sido vendida a algún promotor y convertida en viviendas. Tanto el granjero como el promotor habrían obtenido un beneficio excelente. Pero en Munich la gente no pensaba como lo haría un agente financiero. Allí no había mercado libre con la tierra. La ciudad valoraba la granja como un espacio abierto público que posibilitaba a los vecinos pasear por el campo hasta el centro y a los chicos asar patatas por las noches. La granja sobrevivió gracias al efecto dotación.</p>
<p>En las sociedades agrícolas pobres, como la Irlanda del siglo XIX o gran parte de África hoy en día, el efecto dotación funciona para mal porque perpetúa la pobreza. Las posesiones otorgan poder político al terrateniente irlandés o al jefe tribal africano. Ellos no piensan como lo hace el agente financiero, porque el estatus y el poder político son más valiosos que el dinero. No cambiarían su estatus superior por dinero aunque estuvieran fuertemente endeudados. El efecto dotación mantiene a los campesinos en la pobreza y aboca a la emigración a quienes piensan como el agente financiero.</p>
<p><strong>Al final de su libro</strong>, Kahneman se hace la siguiente pregunta: ¿Qué beneficio práctico podemos derivar de la comprensión de nuestros procesos mentales irracionales? Sabemos que nuestro juicio está fuertemente inclinado por ilusiones heredadas que nos ayudaron a sobrevivir en una jungla llena de serpientes pero que poco tienen que ver con la lógica. También sabemos que, aunque lleguemos a tomar conciencia de estas tendencias e ilusiones, éstas no desaparecen. ¿Qué utilidad tiene saberse engañado, si el conocimiento no disipa el engaño?</p>
<p>Kahneman responde a esta pregunta con la esperanza de cambiar nuestro comportamiento cambiando nuestro vocabulario. Puede que, si los nombres que él ha dado a las inclinaciones e ilusiones comunes, como &#8220;ilusión de validez&#8221;, &#8220;inclinación de disponibilidad&#8221;, &#8220;efecto dotación&#8221; y otros que no tengo espacio para describir en esta reseña llegan a formar parte de nuestro lenguaje diario, entonces las ilusiones pierdan su capacidad de engaño. Si usamos estas expresiones en nuestra vida diaria para criticar los juicios de valor erróneos de nuestros amigos y reconocer los propios, entonces quizá aprendamos a superar nuestras ilusiones. Tal vez nuestros hijos y nietos crezcan con el uso del nuevo vocabulario y corrijan automáticamente sus tendencias congénitas al formar juicios. Si este milagro ocurre, las generaciones futuras tendrán una gran deuda con Kahneman por aportar una visión más clara.</p>
<p><strong>Algo que está llamativamente ausente</strong> en el libro de Kahneman es el nombre de Sigmund Freud. En las treinta y dos páginas de notas no hay una sola referencia a sus escritos. Esta omisión con seguridad no es accidental. Freud ha sido la figura predominante en el campo de la psicología durante la primera mitad del siglo XX y el tirano derrocado durante la segunda. En el artículo de Wikipedia dedicado a Freud, podemos encontrar citas del inmunólogo y premio Nobel Peter Medawar -el psicoanálisis es &#8220;el más formidable timo intelectual del siglo XX&#8221;- y de Frederick Crews:</p>
<p>Poco a poco vamos viendo que Freud ha sido la figura más sobrevalorada de toda la historia de la ciencia y la medicina, que ha causado un daño inmenso mediante la propagación de etiologías falsas, diagnosis erróneas y vías de investigación estériles.</p>
<p>En estas citas hay una alta emotividad. Freud es odiado ahora tan apasionadamente como fue una vez amado. Kahneman comparte evidentemente este rechazo hacia Freud y su legado escrito.</p>
<p>Freud escribió dos libros, <em>Psicopatología de la vida cotidiana </em>(1901) y <em>El yo y el ello </em>(1923), que estuvieron muy cerca de adelantar dos de los temas principales del libro de Kahneman. El de psicopatología describe los muchos errores de juicio y de acción que surgen de las tendencias emocionales que operan bajo el nivel de consciencia. Estos &#8220;deslices freudianos&#8221; son ejemplos de inclinación de disponibilidad causados por memorias asociadas a emociones fuertes. <em>El yo y el ello</em> dibuja dos niveles de la mente que son similares a los sistemas Uno y Dos de Kahneman, siendo el yo usualmente consciente y racional y el ello usualmente inconsciente e irracional.</p>
<p>Hay grandes diferencias entre Freud y Kahneman, como podría esperarse de pensadores separados por un siglo. La mayor de ellas es que Freud es escritor y Kahneman es científico. La gran aportación de Kahneman ha sido convertir la psicología en una ciencia empírica, con resultados experimentales susceptibles de ser repetidos y verificados. Freud, en mi opinión, hizo de la psicología una rama de la literatura, con historias y mitos que apelan más al corazón que a la mente. El dogma central de la psicología freudiana es el complejo de Edipo, una historia tomada de la mitología griega representada en las tragedias de Sófocles. Freud afirmó haber identificado a través de su práctica clínica las emociones que los hijos sienten hacia sus padres, que él denominó complejo de Edipo. Sus críticos han rechazado esta afirmación. Freud ha sido para sus seguidores un profeta de la sabiduría espiritual y psicológica, y para sus detractores un curandero que aparenta remediar enfermedades imaginarias. Kahneman enfocó la psicología en una dirección diametralmente opuesta, al no pretender curar dolencias sino solamente disipar ilusiones.</p>
<p><strong>Es comprensible </strong>que Kahneman no conceda utilidad a Freud, pero también es lamentable. Los descubrimientos de Kahneman y de Freud son más complementarios que contradictorios. Cualquiera que se interese en la comprensión de la naturaleza humana tiene mucho que aprender de ambos. El campo de la psicología de Kahneman está limitado necesariamente por su método, que consiste en estudiar procesos mentales que puedan ser observados y medidos bajo condiciones experimentales controladas rigurosamente. Siguiendo este método, ha revolucionado la psicología. Descubrió procesos mentales que pueden ser descritos con precisión y demostrados de manera fiable. Kahneman rechazó las fantasías poéticas de Freud.</p>
<p>Pero junto con las fantasías poéticas desestimó también otras cosas de valor. Dado que las emociones fuertes y las obsesiones no pueden ser controladas experimentalmente, el método de Kahneman no permite su estudio. La parte de la personalidad humana que puede abordar el método de Kahneman es la parte no violenta, la que tiene que ver con decisiones cotidianas, juegos de salón artificiales y pequeños intereses. Las manifestaciones violentas y apasionadas de la naturaleza humana, aquellas que tienen que ver con la vida, la muerte, el amor, el odio, el dolor, el sexo, no pueden controlarse experimentalmente y están fuera del alcance de Kahneman. La violencia y la pasión son territorio Freud. Freud puede penetrar más profundamente porque la literatura ahonda más profundamente que la ciencia en la naturaleza y el destino humano.</p>
<p>William James es otro gran psicólogo cuyo nombre tampoco se menciona en el libro de Kahneman. James fue contemporáneo de Freud y publicó su obra clásica, <em>Las variedades de la experiencia religiosa: un estudio de la naturaleza humana</em> en 1902. La religión es otra gran área de la conducta humana que Kahneman opta por ignorar. Como el complejo de Edipo, la religión no se presta a estudio experimental. En lugar de hacer experimentos, James escucha a personas que describen sus experiencias. Estudia las mentes de sus testigos desde el interior y no desde el exterior. Distingue dos tipos de temperamento religioso, que él llama once-born [por nacimiento o tradición] y twice-born [por conversión], anticipando la división de Kahneman de nuestra mente en sistemas Uno y Dos. Como James busca sus pruebas más en la literatura que en la ciencia, los dos principales testigos que estudia son Walt Whitman como once-born y León Tolstoi como twice-born.</p>
<p>Freud y James fueron artistas y no científicos. Es normal que artistas que reciben grandes elogios en vida se eclipsen y pasen de moda tras su muerte. Cincuenta o cien años después pueden disfrutar de un renacimiento y ser admitidos entre los grandes maestros. Los seguidores de Freud y James pueden tener la esperanza de que llegue un tiempo en que figurarán junto con Kahneman como los tres grandes exploradores de la psique humana, Freud y James de nuestras emociones más profundas y Kahneman de nuestros procesos cognitivos más comunes. Pero ese tiempo aún no ha llegado. Mientras tanto, debemos agradecer a Kahneman habernos proporcionado en este libro una amena comprensión del lado práctico de nuestra personalidad.</p>
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		<title>Denisovanos: la otra humanidad</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 09:19:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[denisovanos]]></category>
		<category><![CDATA[eureka!]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Ares]]></category>

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<p>Autor:<strong><em> Félix Ares</em></strong>/Asesor científico de <a href="http://www.portaleureka.com/" target="_blank">eureka!</a></p>
<h3>Un nuevo grupo humano desconocido hasta ahora, habitaba desde Siberia al sureste de Asia</h3>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/denisovanos.png"><img class="alignleft size-full wp-image-3878" title="Denisovanos: la otra humanidad" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/denisovanos.png" alt="Denisovanos: la otra humanidad" width="226" height="170" /></a>En el año 2008 se encontró la falange del dedo meñique de un niño en la cueva Denisova, al sur de Siberia, en las montañas del Altai. Se sabía que aquella cueva había estado habitada por neandertales y se supuso que aquel hueso era de uno de ellos que había vivido allí entre 30 000 y 48 000 años atrás.</p>
<p>Poco después, en la misma cueva se encontró un molar que era muy grande tanto para ser neandertal como para ser sapiens. El análisis genético demostró que era de la misma especie que el dedo.</p>
<p>El 2010 se publicó un estudio del DNA mitocondrial –el que está en las mitocondrias, no en el núcleo de la célula– que fue una auténtica sorpresa. Normalmente entre los neandertales y nosotros (los sapiens) hay 202 posiciones diferentes en ese DNA mitocondrial, pero con el dedo había 385 posiciones diferentes. Eso significa que estábamos ante una especie desconocida de humanos, distinta de los neandertales y de nosotros. La llamaron denisovanos. Las diferencias en el genoma permiten hacer la aproximación muy burda –con mucho error– de que el antecesor común de sapiens, neandertales y denisovanos vivió hace un millón de años.</p>
<p>Otro artículo de finales de 2010, dirigido por David Reich, analizaba el DNA del núcleo de la célula y llegaba a la conclusión de que los denisovanos se parecían más los neandertales que a los sapiens, y otra sorpresa: habían contribuido aproximadamente con un 5% al genoma de los melanesios. En algún momento las poblaciones de denisovanos y melanesios se habían cruzado.</p>
<p>El 22 de septiembre de 2011, en otro artículo de Reich, todavía hubo más sorpresas. Los denisovanos habían contribuido con material genético no solo a los melanesios, también a personas que hoy viven en Nueva Guinea, en Australia, en Filipinas y algunas poblaciones del sureste de Asia y Oceanía. El momento del cruce entre denisovanos y sapiens tuvo que ser hace  más de 44 000 años.</p>
<p>Aunque de momento no se han encontrado más restos de denisovanos, todos los datos actuales apuntan a que éstos vivieron en una zona muy amplia que va desde el frío sur de Siberia hasta el tropical sudeste asiático. La zona abarca una enorme diversidad de hábitats, lo que es raro. Por ejemplo, los neandertales se extendieron de este a oeste lo que significa hábitats próximos, pero los denisovanos lo hicieron de norte a sur, lo que implica hábitats muy distintos, en los que tuvieron que aprender a sobrevivir.</p>
<p>De repente, casi de rondón, se nos ha colado un tercer humano –técnicamente hominino– en nuestra familia.</p>
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		<title>Tomas Rees: “La religión se ha convertido en una herramienta para levantar barreras entre personas”</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 12:26:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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<p><strong>1. ¿Cuándo comenzaste el blog sobre ciencia de la religión? ¿Por qué estás tan interesado en este tema?</strong></p>
<p>Empecé el blog en 2007. Originalmente había un pequeño grupo de individuos radicados en Gran Bretaña, un grupo llamado Humanists4Science. Aunque empezó como un blog colectivo, terminé escribiendo la mayor parte, y también quedó claro que mis intereses eran algo diferentes a los suyos. Así que me encargué del blog, y lo cambié de nombre. Nuestro grupo aún está activo, y mantiene otro blog en <a href="http://humanists4science.blogspot.com/">http://humanists4science.blogspot.com/</a></p>
<p>Realmente yo me sentí interesado por el tema mismo algo antes, como resultado de una discusión en un foro online de la British Humanist Association. Estábamos discutiendo por qué los EE.UU son tan religiosos, y tenía la corazonada de que se trataba de algo relacionado con la desigualdad. Así que hice algunos números y me di cuenta de que la idea era plausible. A medida que lo examinaba más, me dí cuenta de que esta idea -que la desigualdad puede incrementar el fervor religioso- no se había investigado realmente.</p>
<p><strong>2. Tu <a href="http://moses.creighton.edu/JRS/pdf/2009-17.pdf">contribución</a> [PDF] al estudio de la religión da mayor crédito a la idea de que la inseguridad económica está fuertemente asociada a la religiosidad a lo largo de los países. Para situarlo en un ejemplo, ¿Es esta la explicación por la que los norteamericanos son más religiosos que los noruegos?</strong></p>
<p>Es parte de la razón. En realidad estudio tres teorías diferentes: que la religión se incrementa cuando se libera del control estatal, que la religión decrece a medida que se incrementa el promedio de la riqueza, y que la religión disminuye a medida que disminuye la desigualdad económica. Averigué que las tres eran importantes, y que la desigualdad parecía ser una importante razón por la que países similarmente ricos y liberales (como EE.UU y Noruega), difieren en términos de la importancia de la religión.</p>
<p>Sin embargo, es importante darse cuenta de que esto de ninguna manera explica del todo las diferencias entre Noruega y EE.UU. Ciertamente, otros factores culturales y sociales juegan un rol importante, por ejemplo, el  rol de la religión en la identidad nacional.</p>
<p><strong>3. De acuerdo con la &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cognitive_science_of_religion">ciencia cognitiva de la religión</a>&#8220;, la religión es explicada en su mayor parte por la evolución y la mente humana. ¿Cuál es, en tu opinión, el lugar de la naturaleza (y de las ciencias naturales) en la explicación de la religión?</strong></p>
<p>La religión está compuesta de varios elementos diferentes, todos los cuales se encuentran en otras configuraciones sociales. Hasta cierto punto, todos estos elementos son “naturales” -cometemos errores naturalmente sobre el funcionamiento del mundo, vemos naturalmente un propósito en eventos azarosos a los que atribuímos erróneamente una agencia consciente, naturalmente nos gusta juntarnos en grupos con un objetivo común, y nos gusta seguir a líderes. Aunque nadie ha logrado obtener una definición ferrea de la religión, cuando se juntan varios de estos elementos llamamos “religión” al resultado.</p>
<p>La religión es, en algún sentido, natural, para unas personas más que para otras. Esto no es demasiado sorprendente, porque la religion es algo que hemos inventado nosotros y por supuesto apela a nuestra psicología. La gran cuestión es si fue seleccionada por la evolución. Es decir, ¿La religión es hoy tan común porque incrementó la supervivencia en periodos evolutivos, con el resultado de que hemos evolucionado genéticamente una predisposición para la religión? Aunque esto suena plausible, de hecho nadie ha sido capaz de explicar satisfactoriamente cómo pudo pasar. Por ejemplo, se ha sugerido que la religión hace que las personas sean más honestas, lo cual ayuda a que sus grupos (y también sus genes) sobrevivan. Pero, o bien la evolución favorece una mayor honestidad (en cuyo caso no necesitas religión) o no (en cuyo caso la religión podría ser perjudicial para tus expectativas genéticas). Algunos sugieren que el fervor religioso es una “señal” de intenciones honestas, pero el problema es que se trata de una señal fácil de simular, y hay un montón de evidencias de que las personas realmente simulan ser religiosas para conseguir ventajas de los demás.</p>
<p>Actualmente, las explicaciones más plausibles de la religión se basan en la idea de selección cultural (similar a la idea de los memes). La idea es que aquellas culturas que son más capaces de funcionar sobre nuestro substrato psicológico para crear una sociedad fuerte terminarán dominando (y siendo adoptadas por) otras sociedades. En consecuencia, creemos en seres mágicos como efecto lateral de un cerebro que evolucionó para ser hipervigilante con las amenazas pontenciales (esto es, los ladrillos psicológicos están aquí por otras razones), y hemos creado la religión (y en particular las así llamadas “religiones mundiales”, como el cristianismo y el islam) como resultado de la educación, no de la naturaleza.</p>
<p><strong>4. La secularización aún está de moda en algunas partes de occidente. Simultáneamente, sin embargo, algunos académicos argumentan que ahora la sociedad occidental es “<a href="http://www.signandsight.com/features/1714.html">postsecular</a>”, con las opiniones religiosas influyendo fuertemente en la esfera pública. ¿Estas de acuerdo?</strong></p>
<p>Croe que depende del país, por supuesto. En el norte de Europa, los países protestantes perdieron sus religiones hace unas pocas décadas, pero en los países católicos aún es un fenómeno bastante reciente. Una de las cosas interesantes que puedes ver es que la religión se hace menos popular, de forma que las personas que siguen siendo religiosas se vuelven mas estridentes en sus demandas a favor de un papel activo de la religión. Así lo muestran los datos de encuestas en Europa, y sospecho que algo similar está ocurriendo en los EE.UU. Sabemos que la religión está en declive en los EE.UU, y que el sesgo cristiano ya no puede ser asumido por la sociedad. El resultado son cada vez más estridentes las demandas de manifestaciones abiertas de fidelidad cristiana y de adhesión a los valores cristianos.</p>
<p><strong>5. Varios estudios sugieren que los creyentes y no creyentes desarrollan hasta cierto punto diferentes actitudes morales y “<a href="http://psycnet.apa.org/index.cfm?fa=buy.optionToBuy&amp;id=2011-21081-001">estilos cognitivos</a>”. ¿Es muy fuerte, en tu opinión, el efecto de la religiosidad en la psicología humana?</strong></p>
<p>No creo que su efecto sea muy grande, para ser honesto. Al menos, no en la sociedad moderna y secular. Creo que la mayor parte de las diferencias que se ven entre los religiosos y no religiosos se deben a la auto selección (esto es, sólo ciertas personas en cada sociedad se sienten atraídas por la religión, y estas personas tienden a compartir algunas características).</p>
<p>Creo que las religiones han sido históricamente importantes para derribar las barreras entre pequeños grupos étnicos y, en consecuencia, para permitir que la cooperación y la confianza se extiendan a enormes grupos de extraños. En la actualidad, sin embargo, conseguimos prácticamente los mismos efectos educando a los niños para que tengan esos valores universalistas, sin referencia a ningún dios.</p>
<p>Creo que hoy el efecto principal de la religión en realidad es el opuesto. Dado que la religión a menudo se identifica con el conservadurismo cultural, se ha convertido en una herramienta para levantar barreras entre las personas.</p>
<p>_____</p>
<p>Versión de la entrevista <a href="http://www.revolucionnaturalista.com/2011/12/tomas-rees-religion-is-become-tool-for.html">en inglés</a>.</p>
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		<title>Aceitunas</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 08:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Aceitunas]]></category>
		<category><![CDATA[egipcios]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Ares]]></category>

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<p>Autor: <strong><em>Félix Ares</em></strong>/Asesor científico de <a href="http://www.portaleureka.com/" target="_blank">eureka!</a></p>
<h3>Probablemente los egipcios inventaron cómo convertir la fruta del olivo en algo comestible</h3>
<p><a href="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/aceitunas.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3833" title="Aceitunas" src="http://www.terceracultura.net/tc/wp-content/uploads/2011/12/aceitunas.jpg" alt="Aceitunas" width="210" height="156" /></a>Mi suegro tenía unos pocos olivos; con las aceitunas que recogíamos íbamos a la almazara y nos daban unos litros de un aceite estupendo. El aceite era muy bueno, pero alguna vez se me ocurrió la mala idea de coger una de las aceitunas del árbol y tratar de comerla. Era tremendamente amarga y muy dura. Pensé que es que no estaba madura, y dejé pasar unas semanas tras las cuales las aceitunas estaban igual de malas. Por mucho que esperara siempre eran unas frutas horribles.</p>
<p>Desde entonces, siempre me ha intrigado cómo fue que a alguien se le ocurrió coger aquella fruta tan mala y preparar un sistema de hacerla comestible y realmente apetecible. Casi todos los países mediterráneos tienen alguna leyenda sobre quién trajo el olivo y las olivas a los humanos, para los egipcios del 4 000 antes de nuestra era fue la diosa Isis, la mujer-hermana de Osiris, quien nos las trajo. La mitología griega nos dice que para nombrar a la deidad protectora de lo que después sería Atenas, hicieron un concurso en el que participaron el dios Poseidón y la diosa Atenea. Poseidón dio un golpe con el tridente y salió una fuente. Atenea ofreció el olivo. Muy pronto se dieron cuenta de que la fuente de Poseidón era salada y que no servía para beber. Así que los griegos decidieron nombrar a Atenea como diosa protectora de la ciudad que desde entonces se llamó Atenas en su honor.</p>
<p>Recientemente he leído un interesante libro que se titula «Salt, a world history» de Mark Kurlansky, en el que defiende que la tecnología para hacer las aceitunas comestibles se la debemos a los egipcios. El mal sabor de las mismas se debe a que tiene glúcidos amargos, únicos de estos árboles, que se conocen como oleuropeína. Para eliminarlo se recogían las aceitunas todavía verdes de los árboles, se las partía parcialmente para que los líquidos pudieran actuar por dentro del fruto y se sumergían en agua;  para quitarle la dureza se mantenían en salmuera. De ese modo nacieron las excelentes y apetecibles aceitunas.</p>
<p>Probablemente las aceitunas egipcias tenían poco contenido de aceite, lo que las hace ideales para fabricar frutos comestibles aunque no para obtener aceite.  Una costumbre egipcia era que en las tumbas se incluían vasijas con alimentos para que el muerto las llevara como ofrendas al «más allá». Entre las dotaciones habituales de antiguas tumbas egipcias se encontraban dátiles, higos, judías, vino y aceitunas que el faraón debía entregar como ofrenda a los dioses. Aceitunas: comida de dioses.</p>
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		<title>¿Por qué jugamos a la lotería?</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 15:07:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divulgación Científica]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera Cultura]]></category>

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<p>Mañana se sortea &#8220;el gordo&#8221; de Navidad, uno de los juegos de azar con mayor participación del mundo, que en España se celebra desde que Carlos III introdujo por primera vez esta tradición de origen napolitano, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Loter%C3%ADa_Nacional_de_España">allá por 1763</a>.</p>
<p>¿Pero cuál es la probabilidad real de que nos toque? En el digital de <a href="http://www.muyinteresante.es/icual-es-la-probabilidad-de-que-nos-toque-el-gordo-de-la-loteria-de-navidad?" target="_blank">Muy Interesante</a> publican los cálculos: Aunque cada número tienen una probabilidad del 15,69% de recibir algún premio, la probabilidad de que nos toque &#8220;el gordo&#8221; con un sólo décimo es realmente remotísima: ¡un 0,001%!</p>
<p>La razón por la que participamos probablemente radica en la naturaleza profunda de nuestra cognición: los seres humanos no son &#8220;agentes racionales&#8221;, los seres humanos <a href="http://facingthesingularity.com/2011/the-crazy-robots-rebellion/" target="_blank">están locos</a>. Para expresarlo a la manera de Daniel Kahneman, la decisión de participar en la lotería depende más del &#8220;<a href="http://www.terceracultura.net/tc/?p=3703">sistema 1</a>&#8221; (intuitivo, automático e irreflexivo) que del lento pensamiento estadístico, bayesiano y reflexivo.</p>
<p>En concreto, la decisión de jugar está particularmente favorecida por lo que técnicamente se llama &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Availability_heuristic">sesgo de disponibilidad</a>&#8220;. Este sesgo implica que, en especial en condiciones de incertidumbre, tendemos a tomar decisiones que no están basadas en la deliberación racional, sino en aquello que se encuentra más fácilmente en nuestra memoria asociativa. En el caso de la lotería navideña, las imágenes televisadas de quienes son agraciados año tras año ayudan a construir una irresistible memoria emocional. Las imágenes emocionales cuentan más que el hecho de que los agraciados con el gordo sean una cantidad estadística despreciable.</p>
<p>Por supuesto, hay también otras razones por las que jugamos a la lotería, como el hecho de que el evento se haya convertido en un hábito colectivo, o que fomente la solidaridad entre familares y amigos que comparten la misma ilusión cognitiva, pero la naturaleza sesgada de nuestra psicología sin duda es el motivo básico.</p>
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