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Richard Feynman sobre el papel de la cultura científica en la sociedad moderna

Publicado por Maria Popova en Brain pickings y traducido por Tercera Cultura

“Para lograr un progreso, uno debe dejar la puerta medio abierta a lo desconocido, sólo medio abierta.”


«Realmente esperaba que, hacia el fin del siglo, habríamos conseguido substancialmente más de lo que realmente hemos hecho”, se lamentaba el paseante lunar original Neil Armstrong, que falleció a la edad de 82 la pasada semana. En este lamento esta incluído la inquietante cuestión del por qué. ¿Qué es lo que retiene a la humanidad?

Richard Feynman

Esto es precisamente lo que el gran Richard Feynman exploró cuando subió al escenario del Symposium Galileo en Italia en 1964 e impartió una conferencia titulada: “Qué es y cuál debería ser el Rol de la Cultura Científica en la Sociedad Moderna”, publicada en el también excelente The Pleasure of Finding Things Out: The Best Short Works of Richard P. Feynman (public library), titulado tras el famoso film del mismo nombre.

Feynman comparte el lamento de Armstrong:

A todos nos entristece mirar el mundo y ver que pocos logros hemos hecho, en comparación a lo que sentimos que son las potencialidades de los seres humanos. Las personas del pasado, en la pesadilla de sus tiempo, tenía sueños sobre el futuro. Y ahora el futuro que se ha materializado el futuro vemos que los sueños han sido superados de muchos modos, pero en todavía más modos muchos de nuestros sueños todavía son los mismos que los sueños de las personas del pasado.

Atribuye gran parte de esta desconexión a la profunda falta de un entendimiento general y un entusiasmo por la ciencia, defendiendo la maravilla de la ciencia:

… las personas, y me refiero a la persona media, la gran mayoría de la gente, la enorme mayoría de la gente, es absoluta y lamentablemente ignorante sobre la ciencia del mundo en el que viven, y así siguen… Una cuestión interesante sobre la relación de la ciencia con la sociedad moderna es esta: ¿por qué es posible que la gente sea tan lamentablemente ignorante y aún así razonablemente feliz en la sociedad moderna, teniendo en cuenta que hay tanto conocimiento disponible para ellos? De paso, Mr. Bernardino, sobre el conocimiento y la maravilla, el sr. Bernardini ha dicho que no debemos enseñar maravillas sino conocimiento.

Podría tratarse de una mera diferencia en el significado de las palabras. Yo creo que deberíamos enseñarles maravillas, y que el propósito del conocimiento es apreciar todavía más las maravillas. Y que el conocimiento consiste simplemente en situar la maravilla en el marco adecuado de la naturaleza.

Proseguía fijándose en lo anticientifica que resultaba la cultura popular, y de qué forma se condonaban ciertas creencias no científicas:

… Me gustaria mostrarle nuestro mundo a Galileo, y debería hacerlo con una gran dosis de vergüenza. Si miramos más lejos que la ciencia hacia el mundo que nos rodea, averiguamos algo bastante lamentable: que el medio en el que vivimos es activa e intensamente anticientífico. Galileo podría decir: “me di cuenta de que Júpiter era una bola con lunas y no un Dios del cielo. Decirme, ¿qué ocurrió con los astrólogos?» Bueno, pues que publicaron sus resultados en los periódicos, al menos en los Estados Unidos, en cada periódico de cada día. ¿Por qué aún tenemos astrólogos?

Creo que debemos atacar estas cosas en las que no creemos. No atacar mediante el procedimiento de cortar las cabezas de la gente, sino atacar en el sentido de discutir. Creo que deberíamos pedir a la gente que intenten obtener en sus mentes una imagen más consistente de su propio mundo; que no se permitan a sí mismos el lujo de partir en pedazos su cerebro, unos para el lado en el que creen esto y otros para el lado en el que creen esto otro, pero sin intentar comparar los dos puntos de vista. Porque hemos aprendido que, al intentar juntar los puntos de vista que tenemos en nuestra cabeza y compararlos con el otro, hacemos un cierto progreso en el entendimiento y aprecio de donde estamos y lo que somos. Creo que la ciencia ha seguido siendo irrelevante porque esperamos a que alguien nos haga las preguntas, o a que nos inviten a dar una charla sobre la teoría de Einstein a personas que no entienden la mecánica newtoniana, pero nunca nos invitan para atacar las curaciones basadas en la fe, o en el caso de la astrología, para mostrar cuál es la visión científica de la astrología.

La solución que propone consiste en una buena escritura científica y un debate crítico como la forma necesaria de pinchar la burbuja del interés público:

Creo que debemos escribir algunos artículos. ¿Qué pasaría entonces? La persona que cree en astrología tendrá que estudiar algo de astronomía. La persona que cree en la curación basada en la fe tal vez tenga que estudiar algo de medicina, dado que los argumentos van y vienen, y algo de biología. En otras palabras, será necesario que la ciencia se convierta en relevante.

Y luego tenemos ese terrible esfuerzo para tratar de explicar las cosas a gente que no tiene razones para querer saber. Pero si quieren defender sus propios puntos de vista, deberán aprender algo de tí. Sugiero, quizás correcta o quizás incorrectamente, que somos demasiado amables. En el pasado existió una era de conversación  sobre estos temas. La iglesia sentía que los puntos de vista de Galileo atacaban a la iglesia. Hoy la iglesia no siente que los puntos de vista científicos ataquen a la iglesia. Nadie está equivocado sobre esto. Nadie ataca. Quiero decir, nadie escribe tratando de explicar las inconsistencias entre los puntos de vista teológicos sostenidos hoy por distintas personas, o incluso las inconsistencias sostenidas alguna vez por el mismo científico, entre sus creencias religiosas y científicas.

Claro está, que desde 1964 hemos visto el auge de los “cuatro jinetes del nuevo ateísmo” (Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Dan Dennett, y Sam Harris), quienes, junto incontables científicos, se han segurado de proporcionar una consistente falta de “amabilidad” en el debate.

Feynman también reitera un argumento crucial sobre la naturaleza y el propósito de la ciencia y el pensamiento crítico, el papel de la ignorancia y la importancia de abrazar la incertidumbre, recibido con enorme resistencia en una cultura condicionada por aferrarse a las respuestas:

Un científico nunca está seguro. Todos lo sabemos. Sabemos que todas nuestras afirmaciones son afirmaciones aproximadas con distintos grados de certeza; que cuando se hace una afirmación, la cuestión no es si es verdadera o falsa, sino más bien qué probabilidad tiene de ser verdadera o falsa.  ¿Existe Dios? Cuando se coloca en forma de pregunta, ¿“qué probabilidad tiene”?, se provoca una terrible transformación en el punto de vista religioso, y por esto el punto de vista religioso no es científico. Debemos discutir cada cuestión dentro de las incertidumbres que nos son permitidas.

Debemos dejar sitio a la duda o de lo contrario no hay progreso ni aprendizaje. No hay aprendizaje sin haber planteado una pregunta. Y una pregunta requiere duda. La gente busca certezas. Pero la certeza no existe. La gente está aterrorizada, ¿cómo puedes vivir y no saber? Pero no es raro en absoluto. Solo piensas que sabes como cuestión de hecho. Muchos de tus actos están basados en conocimiento incompleto  y realmente no sabes de qué tratan, o cuál es el propósito del mundo, ni sabes mucho de otras cosas. Es posible vivir y no saber.

Feynman concluye haciendo lo que hace mejor, tendiendo un puente entre la ciencia y la filosofía para expandir la cuestión específica dentro de una meditación más amplia sobre la existencia humana:

Hoy no estamos en una buena posición, no vemos lo que hemos hecho demasiado bien. Los hombres, los filósofos de todos los tiempos, han intentado encontrar el secreto de la existencia, el significado de todo. Porque si eran capaces de encontrar el significado real de la vida, entonces todo este esfuerzo humano, toda esta maravillosa potencionalidad de los seres humanos, podremos movernos en la dirección correcta y marchar hacia adelante con gran éxito. Por eso intentamos estas ideas diferentes. Pero la cuestión del significado de todo el mundo, de la vida y de los seres humanos, ha sido respondida muchas veces por mucha y muy variada gente. Desafortunadamente todas estas respuestas son diferentes; y la gente con una respuesta contempla con horror los actos y el comportamiento de la gente con otras respuestas. Horror, porque ven las cosas terribles que han hecho; el modo en que el hombre es impulsado hasta un callejón sin salida por sus rígidos puntos de vista sobre el mundo. De hecho, quizás es debido al tamaño fantástico del horror por lo que queda claro lo grandes que son las potencialidades de los seres humanos. Es posible que nos den esperanza para dirigir las cosas en la dirección correcta y que mejoren. ¿Entonces cuál es el significado de todo el mundo?

No sabemos cuál es el significado de la existencia. Como resultado del estudio de todos los puntos de vista que hemos tenido, averiguamos que no sabemos el significado de la existencia, pero al decir que no sabemos el significado de la existencia, probablemente hemos hallado un canal abierto, con sólo permitir que, a medida que progresamos, dejemos oportunidades abiertas a las alternativas, y que no nos entusiasmemos por el hecho, el conocimiento, la verdad absoluta, sino que nos mantengamos siempre en la incertidumbre a la que nos arriesgamos. Los ingleses, que han desarrollado el gobierno en esta dirección, lo llaman “salir al paso” (muddling though), y aunque suena bastante estúpido, es el modo más científico de progresar. No es científico decidir la respuesta. Para conseguir un progreso, debemos dejar medio abierta la puerta a lo desconocido, sólo medio abierta. Sólo estamos al comienzo del desarrollo de la raza humana, del desarrollo de la mente humana, de la vida inteligente. Tenemos años y años en el futuro. Es nuestra responsabilidad no dar la respuesta hoy a todo de lo que se trata, forzando a todo el mundo en esa dirección y diciendo: “Esta es la solución a todo”.

Porque estaremos encadenados a los límites de nuestra presente imaginación. Sólo podremos hacer aquellas cosas que hoy pensamos que hay que hacer. Mientras que, si siempre dejamos sitio a la duda, algún sitio a la discusión, y procedemos de un modo análogo a las ciencias, entonces no surgirá esta dificultad. Creo, por tanto, que aunque no es el caso de hoy, algún día llegará la hora, espero, en la que podremos apreciar completamente el hecho de que el poder del gobierno es limitado; que no debemos conceder a los gobiernos el poder de decidir sobre la validez de las teorías científicas, que es ridículo para ellos intentar hacerlo, que ellos no deciden las distintas descripciones de la historia de nuestra teoría económica o de la filosofía. Sólo de este modo pueden desarrollarse en último término las posibilidades futuras de la raza humana. El placer de averiguar cosas es un tesoro de genios completa y totalmente recomendable.

25 Comentarios

  1. Desconozco el significado de la existencia y el mundo. Aún diré más: desconozco el significado de tales preguntas, me son ininteligibles: los 5 últimos párrafos que transcribís de Feynman me parecen un cúmulo de trivialidades y obviedades impropias de alguien que se denomine «pensador», el antepenúltimo párrafo, en concreto, es digno de Paulo Coelho. Ah! y no es necesario dejar espacio a la duda porque esta ya se hace sitio sin ayudas.

  2. Eduardo Zugasti says

    La verdad es que decidimos traducir este artículo porque la temática nos interesa en esta página («cultura científica», pseudociencias, comunicación y demás). Como documento histórico tiene su interés, pero coincido con esta última apreciación negativa. Y tengamos en cuenta que Feynman todavía puede empeorar las cosas, como cuando intenta hacer chistes de filósofos: http://www.youtube.com/watch?v=zBhqE9Hd7k0&feature=youtu.be

    Lo verdaderamente interesante sería averiguar por qué este cúmulo de despropósitos, trivialidades y bobadas causan una admiración tan exagerada en el mundo de la comunicación científica. Porque a Feynman el Nobel se lo dieron por la física, definitivamente no por la filosofía.

  3. Rawandi says

    MuGaR y Eduardo, me parece que estáis siendo completamente injustos con Richard Feynman, el cual se limita a defender el pensamiento racional, rechazando en consecuencia los dogmatismos. Puede que alguna de sus frases sea algo ambigua, pero el conjunto no deja lugar a dudas: estamos ante un defensor coherente de la tradición ilustrada, alguien que nos anima explícitamente a discutir sobre el choque entre la ciencia y la religión. Al bueno de Feynman le habría gustado saber que tipos valientes como Dawkins, Dennett, Hitchens y Harris han continuado su batalla en favor de la racionalidad.

  4. Eduardo Zugasti says

    Si nos atenemos estrictamente al texto de la conferencia, aunque sea un poco aventurado extrapolar situaciones diferentes, a Feynman le hubieran extrañado bastante las visiones de Dawkins, Hitchens o Harris. En este texto lo que estaba diciendo era justamente lo contrario a la «tesis del conflicto», mostrándose como lo que llaman ahora un «acomodacionista». Aún con todo, estas reflexiones me siguen pareciendo en el mejor de los casos de brocha muy gorda.

  5. Rawandi says

    Eduardo, ¿cómo puedes llamar «acomodacionista» a Feynman cuando sus párrafos son rotundamente anti-acomodacionistas? Relee por favor las siguientes líneas:

    «el medio en el que vivimos es activa e intensamente anticientífico
    (…) deberíamos pedir a la gente que intenten obtener en sus mentes una imagen más consistente de su propio mundo; que no se permitan a sí mismos el lujo de partir en pedazos su cerebro, unos para el lado en el que creen esto y otros para el lado en el que creen esto otro, pero sin intentar comparar los dos puntos de vista. (…) la ciencia ha seguido siendo irrelevante porque (…) nunca nos invitan para atacar las curaciones basadas en la fe, o en el caso de la astrología, para mostrar cuál es la visión científica de la astrología. (…) Creo que debemos escribir algunos artículos. (…) somos demasiado amables. (…)Hoy la iglesia no siente que los puntos de vista científicos ataquen a la iglesia. (…) nadie escribe tratando de explicar las inconsistencias entre los puntos de vista teológicos sostenidos hoy por distintas personas, o incluso las inconsistencias sostenidas alguna vez por el mismo científico, entre sus creencias religiosas y científicas.»

    Feynman está reconociendo explícitamente el conflicto entre ciencia y religión: existen «inconsistencias entre las creencias religiosas y científicas», dos «puntos de vista» que deben ser «comparados» porque sólo pueden coexistir en una misma persona al altísimo precio de «partir en pedazos su cerebro» (actitud esquizoide). Dado que las «curaciones basadas en la fe» (por ejemplo, los «milagros» de Lourdes o los narrados en el Nuevo Testamento) y la «astrología» son «anticientíficas», ambas deben ser «atacadas» desde la ciencia si queremos «obtener una imagen más consistente del mundo».

    Los acomodacionistas, como el paleontólogo Stephen Jay Gould o el genetista Francisco José Ayala, sostienen justo lo contrario que Feynman. Según Gould y Ayala, la ciencia y la religión son ‘magisterios no superpuestos’, es decir, campos que por principio no pueden atacarse uno a otro, y en consecuencia no tiene sentido confrontarlos para hallar una cosmovisión más coherente: los contenidos de ambas disciplinas pueden residir armoniosamente en un mismo cerebro sin implicar ninguna actitud esquizoide.

    Un saludo

  6. Eduardo Zugasti says

    Feynman -a juzgar por este texto- es un acomodacionista de un tipo muy parecido al de Ayala o Gould. El párrafo más significativo, que también comenta Popova, es este:

    En el pasado existió una era de conversación sobre estos temas. La iglesia sentía que los puntos de vista de Galileo atacaban a la iglesia. Hoy la iglesia no siente que los puntos de vista científicos ataquen a la iglesia. Nadie está equivocado sobre esto. Nadie ataca. Quiero decir, nadie escribe tratando de explicar las inconsistencias entre los puntos de vista teológicos sostenidos hoy por distintas personas, o incluso las inconsistencias sostenidas alguna vez por el mismo científico, entre sus creencias religiosas y científicas.

    El hecho de que Feynman llame al racionalismo militante de los cientificos en otros asuntos, o incluso que señale determinadas incompatibilidades entre visiones religiosas y científicas, no es en absoluto un argumento para negar que sea un acomodacionista. De hecho, los mismos Ayala y Gould han seguido por el mismo camino. No hay nada incompatible entre el acomodacionismo y la crítica de las pseudociencias, o de otras nociones acientíficas extendidas en una sociedad.

  7. Rawandi says

    Eduardo, ¿has leído algún libro de Feynman? Si lees, por ejemplo, ‘¿Qué te importa lo que piensen los demás?’ entenderás que Feynman es un anti-acomodacionista en total sintonía con los «nuevos ateos».

    Malinterpretas el párrafo al suponer que en él Feynman está ‘defendiendo’ aquello que se describe. Es justo lo contrario: está manifestando su ‘rechazo’ por la pastelera situación actual, que tan cómoda les resulta a las instituciones religiosas. La clave está en la expresión que antecede inmediatamente al párrafo y que tú has ignorado: «somos demasiado amables». «Somos demasiado amables»… precisamente porque hemos permitido que hoy la Iglesia ya no se «sienta atacada por los puntos de vista científicos».
    El ateo Feynman, exactamente igual que el ateo Dawkins, quiere que la Iglesia vuelva a «sentirse atacada por los puntos de vista científicos», pues únicamente así logrará la gente abandonar la mentalidad esquizoide que da por buenas tanto las afirmaciones científicas como las religiosas.

    Feynman denuncia explícitamente la mentalidad esquizoide científico-religiosa tildándola de «lujo de partir el cerebro». Esto es algo que un acomodacionista nunca haría. Los verdaderos acomodacionistas (Gould, Ayala) sostienen que, como la ciencia y la religión jamás pueden entrar en conflicto, nadie necesita montarse compartimentos estancos en el cerebro para ocultar contradicciones entre ambas.

  8. Eduardo Zugasti says

    La verdad es que no me importa mucho lo que pensara Feynman en realidad, pero sigo pensando que este texto carga más hacia el acomodacionismo. Quizás haya otros textos diferentes. Efectivamente se lamenta de que son «demasiado amables», pero en el texto arremete más con otras formas de irracionalidad o de pseudociencia que sí están extendidas en las sociedad. Creo que Feynman está llamando aquí al racionalismo militante para combatir este tipo de creencias irracionales, más que planteando un frente abierto contra la religión al estilo de Dawkins.

    Pero podría ser que Feynman esté diciendo otra cosa, ya que Feynman escribe y se expresa fatal.

    De todos modos, yo quería llamar la atención sobre el hecho de que no hay contradicción entre cierto grado de racionalismo militante y el hecho de ser acomodacionista. Al fin y al cabo el acomodacionismo es una postura que admite muchos grados.

  9. Eduardo Zugasti says

    Tengo un pequeño libro de Feynman, que no he leído, pero el otro día precisamente lo estuve buscando y parece que lo he perdido. Yo pierdo libros muy curiosos: Lolita de Nabokov, uno sobre la isla de pascua de Antonio Ribera, y ahora este.

  10. maria teresa gimenez barbat says

    Yo soy una absoluta fan de Feynman, y creo que ha hecho mucho por difundir el pensamiento crítico y científico. Naturalmente, los filósofos pueden hilar muy fino, pero este científico utiliza un lenguaje y unas imágenes francamente accesibles. Quizá le reprochan esa sencillez.

  11. Eduardo Zugasti says

    A mí es que, con independencia de que sea «sencillo» (aunque a decir verdad yo no lo encuentro sencillo, sino bastante embarullado), mucho de lo que dice me parece erróneo.

  12. Eduardo Zugasti says

    Con el tiempo me he vuelto muy escéptico con los usos de la expresión «pensamiento crítico» y con el evangelismo científico de gente como Sagan y Feynman. Precisamente el otro día volví a ver algún capítulo de «Cosmos», porque me la compré en DVD, y las nociones de filosofía e historia de la ciencia que da están llenas de errores y distorsiones graves.

  13. El gato de Schrödinger says

    Yo también he vuelto a ver recientemente la serie de Carl Sagan, y estaría interesado en saber cuáles son, a su juicio, esas distorsiones.

    Por otro lado, la expresión «evangelismo científico» me parece totalmente inapropiada, a no ser que se utilice para referirse a la acción de evangelizar recurriendo a argumentos científicos. Y, claro está, no se trata de eso.

  14. Rawandi says

    Eduardo, de momento sólo has citado un párrafo supuestamente acomodacionista de Feynman, y creo haber demostrado que dicho párrafo, correctamente interpretado (o sea, cuando no se amputa de él la crucial expresión inicial «somos demasiado amables»), es de índole anti-acomodacionista.

    Te agradecería que pusieras algunos ejemplos de esos «despropósitos» que crees percibir en el texto de Feynman. Y, si puedes, también me interesaría mucho conocer los «errores graves» de Sagan en ‘Cosmos’.

  15. Rawandi says

    Una prueba de la enorme distancia que separa al acomodacionista Ayala del anti-acomodacionista Feynman es el modo en que ambos describen su propia apostasía seguida de conversión al ateísmo (Gould también era incrédulo, pero desconozco si explicó en alguna parte las razones por las que renegó de su religión).

    Ayala perdió la fe en Dios cuando estaba estudiando evolución en EEUU, pero niega que ello se debiera a causas relacionadas con la ciencia. En cambio, Feynman explica en ‘¿Qué te importa lo que piensen los demás?’ que se hizo ateo precisamente cuando siendo niño descubrió a la incompatibilidad entre los milagros bíblicos y la cosmovisión científica.

    El testimonio de Ayala está aquí:
    http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/1148/1154

  16. Eduardo Zugasti says

    Feynman en estos textos no da a conocer «argumento científico» alguno, es más bien una ensalada de argumentos filosóficos mal hilvanados y peor expresados, de corte racionalista militante, con la intención de inspirar a la audiencia. A mí me causan el efecto contrario, me produce aversión ese modo deslabazado, triunfalista e impreciso de expresarse. Se le puede llamar envangelismo científico, pero no hace falta tomarse esta descripción literalmente. Es una expresión informal.

    Yo no he amputado la frase «somos demasiado amables», es sólo que creo que se refiere a otra cosa o no se refiere exactamente a lo que dice Rawandi.

    No quiero eludir la pregunta sobre los «errores graves» de Sagan, pero prefiero responder de forma más extensa en otra ocasión, con espacio para desarrollar los argumentos, quizás en mi blog personal. En resumen, creo que la visión histórica que da Sagan sobre el «naturalismo» de los jónicos y sobre el oscurantismo medieval es muy idealizada, por no decir, que errónea. Cosmos es otro documental donde hay poquísima ciencia, y bastante más filosofía.

  17. Eduardo Zugasti says

    De todos modos, Rawandi, si tienes razón y Feynman es realmente «antiacomodacionista», como se suele decir popularmente, pues «para ti la perra gorda». No es un tema que me quite precisamente el sueño.

  18. El gato de Schrödinger says

    «Para ti la perra gorda» ha sido «mano de santo», por utilizar otra expresión popular.

    La discusión sobre Feynman y el acomodacionismo empezaba a parecerse a esas trifulcas teóricas entre trotskistas de los años setenta.

    Espero que no se ofendan.

  19. Rawandi says

    Eduardo, no me explico tu hostilidad contra Sagan y Feynman, dos brillantes defensores del naturalismo filosófico. Francamente, las cosas que has escrito me las esperaría de cualquiera salvo de ti. ¿Acaso te has pasado al sobrenaturalismo?

  20. Eduardo Zugasti says

    No me he pasado a ningún sitio. El naturalismo para mí está comprometido únicamente con lo que es cierto y si Feynman o Sagan dicen cosas que no me parecen ciertas, o no me parecen precisas, o me parecen directamente erróneas, no las comparto por mucho que sean héroes del naturalismo popular.

  21. Eduardo Zugasti says

    Mi opinión sobre el naturalismo es esta:

    El ateísmo es un compromiso con la verdad objetiva, por desagradable, agradable, fea, bonita, beneficiosa o perjudicial que sea. El ateísmo se preocupa por la objetividad y la realidad, no por las consecuencias. Se preocupa por los hechos, no por los sentimientos. Se preocupa por las evidencias, no por el mayor bien. Si existieran evidencias empíricas de que el teísmo crea una sociedad más próspera y justa, aún sería una atea. Si existieran evidencias históricas convincentes de que el ateísmo está asociado con un incremento de la pobreza, de conductas antisociales, de sufrimiento, guerras, violencia o ETS, ¿sabes? Aún sería una atea.

    De http://www.revolucionnaturalista.com/2012/09/rompiendo-con-el-ateismo-popular.html

    Este texto (menciona «ateísmo» y no naturalismo pero todos sabemos que son posiciones íntimamente asociadas) habría que clavarlo con una chincheta a la puerta de cualquier grupo o asociación con un carácter ateo o humanista secular.

    Al que se podrían añadir algunas cláusulas más, por ejemplo:

    Si existieran evidencias históricas de que la iglesia católica ha ayudado al desarrollo de la ciencia, aún sería naturalista.

    o

    Si existieran evidencias históricas de que durante la edad media se desarrollaron y pusieron las bases de la ciencia moderna, y de que no fue en absoluto una «edad oscura» para la ciencia, aún sería naturalista.

  22. Rawandi says

    Eduardo, a mí el mensaje de ese video me parece claramente anti-acomodacionista. ¿A ti no?

  23. Eduardo Zugasti says

    En este vídeo sí se le podría describir como antiacomodacionista, pero tampoco es una cosa de vital importancia, y no pasa de ser un físico dando su opinión filosófica de un modo totalmente informal.

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