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Psicología de las teorías de la conspiración

Los humanos siempre han conspirado. Sin embargo, la teoría moderna de la conspiración (definida como “un complot de gente y organizaciones de poder que trabajan conjuntamente para alcanzar un objetivo a menudo siniestro”), y lo que llaman “mentalidad conspirativa” tiene orígenes más concretos en la historia. Al tratar sobre las convulsiones políticas previas a la independencia de los EE.UU, John Eliott anota que “se trataba de una sociedad, y una época, en que la teoría de la conspiración parecía proporcionar la explicación más racional para conjunciones de acontecimientos que, de otro modo, resultaban incomprensibles” (Imperios del mundo atlántico, Taurus, Página 497).

Las "torres gemelas" antes de ser destruidas...¿por el gobierno?

Las “torres gemelas” antes de ser destruidas…¿por el gobierno?

Naturalmente, las conspiraciones pueden ser ciertas. A fin de cuentas, el auge de la mentalidad conspirativa moderna debe mucho al conocimiento público de las mentiras gubernamentales en torno al escándalo Watergate, desveladas por dos periodistas en 1972.

No es raro que los psicólogos anglosajones sean los más interesados en estudiar las teorías de la conspiración en los últimos años. Por lo visto, la creencia en conspiraciones forma parte de una “mentalidad”: es posible predecir la creencia en una determinada teoría conspirativa a partir de la creencia en otras, incluso si no tienen nada que ver entre sí. Por ejemplo, si alguien cree que el gobierno americano está detrás de los atentados del 11 de septiembre es mucho más probable que crea en que Lady Di fue asesinada deliberadamente.

Según Michael J. Wood y sus compañeros, un elemento básico en las creencias conspirativas es la desconfianza en la autoridad. Esta desconfianza básica explica que se otorgue sistemáticamente credibilidad a nuevas teorías conspirativas que están de acuerdo con la narrativa del poder mentiroso: “Los gobernantes son vistos como mentirosos, y quizás como abiertamente malévolos, por lo que cualquier explicación que apoyen se encontrará con una desventaja, mientras que las explicaciones alternativas resultarán más creíbles desde el principio”.

Esta narrativa es tan fuerte en la mentalidad conspirativa extrema como para reconciliar ideas y estereotipos contradictorios entre sí, fenómeno que ya fue dado a conocer por Theodor Adorno en los años cincuenta, al darse cuenta de cómo la cultura antisemita europea era capaz de percibir a los judíos simultáneamente como un colectivo aislado y como un colectivo activamente ocupado en subvertir el orden social.

Wood y sus compañeros diseñaron dos estudios para comprobar si las teorías conspirativas efectivamente se encadenan entre sí. Los resultados se publicaron en Social Psychological and Personality Science (PDF). En el primer estudio, los participantes (137 estudiantes de una universidad británica), mostraron que estaban dispuestos a creer simultáneamente en que la princesa Diana fingió su propia muerte y a la vez que fue asesinada. En el segundo estudio (también con jóvenes estudiantes británicos) los participantes mostraron que estaban dispuestos a creer simultáneamente en que Osama Bin Laden ya estaba muerto cuando las fuerzas especiales dirigieron la operación contra el terrorista en Pakistán, y a la vez que seguía vivo…

Al igual que el estudio de Adorno sobre el autoritarismo mostró que las “ideas nucleares” del antisemitismo permitían reconciliar estereotipos judíos mutuamente excluyentes, los partidarios de las teorías conspirativas son capaces de reconciliar ocurrencias contradictorias debido al carácter fuertemente monológico de la mentalidad.

Las grandes creencias, aquellas a las que damos mayor credibilidad, no son sólo capaces de hacernos creer tonterías, sino en un montón de tonterías que se contradicen unas a otras.

Referencia: Wood, M. J. (2012-11-01) Dead and Alive: Beliefs in Contradictory Conspiracy Theories. Social Psychological and Personality Science, 3(6), 767-773. DOI: 10.1177/1948550611434786

8 Comentarios

  1. arturo says

    Muy bien, de acuerdo, ¿pero como podemos reconocer que una teoría o una información son producto de una mente conspirativa?. Tenemos la posibilidad de que puedan albergar fuertes contradicciones o incompatibilidades y por ahí pillarles…Bien poco es, las contradicciones e incompatibilidades las tenemos por todas partes. El hecho de que se manifiesten contra el gobierno o la autoridad tampoco nos dice mucho.
    ¿El mundo se divide en conspiranoicos y no conspiranoicos?o Se puede ser más o menos conspiranoico, una cuestión de grados que se repartiría por más o menos todo el mundo.

  2. Yo si creo que hay grados. Podemos sostener alguna teoría de la conspiración, pero hay formas de mentalidad conspirativa claramente extremas, capaces de hacer creer cosas no solo absurdas, sino contradictorias entre sí.

  3. Es peligroso también llamar a todo “teorías conspirativas”, pues si todo tuviera ese tinte se descartarían de plano investigaciones que podrían ser reveladoras, como el mismo caso Watergate. Lo cierto es que un poco de originalidad y creatividad en la elaboración de ciertas teorías no puede hacer daño. Ocultar algunos asuntos, por otra parte, sí.

  4. Garbage in, garbage out.

    Basura entra, basura sale.

    Al tildar lo que sea de teoría conspirativa o mentalidad conspirativa solo se aumenta el grado de ruido (táctica básica de desinformación).

    Para tener de nuevo la señal en medio del ruido:
    1. recordar que todo es hipotético hasta que es probado
    2. no negar posibilidades solo por pereza intelectual o porque resulte inconveniente o desagradable
    3. no creer en nada salvo en experiencias (percepciones) de primera mano

  5. Nadie ha tildado “lo que sea” de mentalidad conspirativa, no se invente cosas. La conspiración es una cosa y la mentalidad conspirativa es otra.

  6. Las conspiraciones existen, han existido y existirán. Lo que son falsas son las “conspiranoias”, que teorías de la conspiración absurdas y sin pruebas.

    Ejemplos:

    La diferencia entre una conspiración y una conspiranoia es que…

    a) -La conspiración tiene PRUEBAS DETRÁS (por ejemplo, la obsolescencia programada, conspiraciones de caríz político, como la Operación Gladio en Italia, o los GAL en España).

    b) -La conspiranoia (reptilianos, Zeitgeist, OVNI en el fondo del mar, Los Protocolos de Sión, Elvis sigue vivo) o no tiene pruebas… o las que da son falsas. Generalmente, esto último. Por lo general se tratan de aseveraciones que no admiten ninguna posibilidad de falsación son metafísicas o no científicas.

    Por lo general, las “doctrinas conspiranoicas” satisfacen la necesidad que tienen mucha gente de conocer algo que la inmensa mayoría ignora: “yo sé quien mató a Kennedy y tú no lo sabes”. La mentalidad conspiranoica por lo general suele manifiestarse frecuentemente en personalidades extremadamente desconfiadas, ególatras y orgullosas (de hecho el dominar una temática conspiranoica les alimenta tanto en su egolatría como en su orgullo pues consideran que así tienen conocimiento de algo que les está vetado a
    la mayoría de los mortales).

  7. Fernando says

    Según Michael J. Wood y sus compañeros, un elemento básico en las creencias conspirativas es la desconfianza en la autoridad.

    Efectivamente, los conspiranoicos tienen la absurda creencia de que la autoridad puede mentir o hacer algo delictivo.

    En un mundo que ha conocido el Holocausto, los desaparecidos de Argentina, Gladio, el GAL, el Watergate, casos de corrupción, etc. el desconfiar de los políticos es algo absurdo e irracional.

    Desconfiar de las autoridades sería algo razonable si alguna vez hiciesen algo malo. Pero como ese no es el caso, desconfiar de ellos es algo irracional.

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