Divulgación Científica, Tercera Cultura
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¿Por qué la gente inteligente vive más?

La inteligencia no es un rasgo humano decorativo, no sirve solo para resolver problemas matemáticos abstractos, para jugar mejor al ajedrez o para ser un “listillo de escuela”. Entre otras muchas cosas influye también en la expectativa de vida de las personas.

oldandyoungLa asociación entre inteligencia y duración de la vida es conocida por los epidemiólogos cognitivos desde hace años. Por ejemplo, según un estudio entre gente nacida en Escocia en 1921, la inteligencia medida a los 11 años predice la supervivencia a los 76 (Whalley y Deary, 2001).

Pero las causas de estas asociación en principio no son claras, y factores como la crianza, los ingresos familiares, la escolarización, elección de “estilos de vida” o la misma dieta podrían ejercer una mediación decisiva.

Un nuevo estudio dirigido por Rosalind Arden (2015), investigadora de la London School of Economics señala ahora a los genes –y no a la crianza familiar y el “ambiente compartido”– como principales candidatos responsables en las pequeñas ventajas (r =.12) que otorga la inteligencia para vivir más. Para llegar a esta conclusión, los investigadores han analizado bases de datos de gemelos con más de 2.500 parejas en muestras estadounidenses y suecas. A pesar de que la ventaja es relativamente modesta, muestra que si es posible generalizar estos resultados, “los alelos que favorecen la inteligencia también favorecen la expectativa de vida, incluso si la heredabilidad de esta es baja”. La evolución puede sacar ventajas de pequeñas diferencias: “lo que cuenta es la robusta que es la asociación entre generaciones, y no el tamaño de la ventaja”.

Los factores genéticos que contribuyen a una vida más larga, sean los que estos sean, podrían actuar de forma indirecta, haciendo que la gente más inteligente escoja mejores opciones para su salud, evitar conductas de riesgo, o simplemente teniendo más ingresos que le permitan acceder a mejores cuidados médicos.

Un aspecto interesante del trabajo es que discute el punto de vista generalizado de que reducir las brechas en la riqueza promoverá automáticamente la salud y aumentará la vida de las personas, como mostraría la experiencia redistribuidora de los países del norte de Europa. Sin embargo, los nuevos resultados (que incluyen una muestra nórdica precisamente) evidencian que la relación entre expectativa vital e inteligencia (que por otra parte también sirve para predecir el status socioeconómico, incluso dentro de familias), aunque no muy grande, es en su mayor parte genética, no ambiental.

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