Divulgación Científica, Tercera Cultura
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¿Podemos fiarnos de las ciencias humanas?

Más que para evidenciar la existencia de fenómenos parapsicológicos, el trabajo de Daryl Bem parece haber servido para recordar uno de los defectos predilectos de las ciencias humanas, y concretamente de la psicología: la exacerbada tendencia a publicar resultados positivos.

De hecho, los investigadores que trabajan dentro de las llamadas “ciencias humanas» encuentran muchas más facilidades para publicar resultados que confirman una hipótesis, y muchas más dificultades para publicar resultados que la echan por tierra. Según un trabajo de Daniele Fanelli, esta tendencia concuerda con la hipótesis llamada de la Jerarquía de las Ciencias: “en algunos campos de estudio (que llamaremos en adelante “duros”, los datos y las teorías hablan más por sí mismos, mientras que en otros campos (los “suaves”), los factores sociológicos y psicológicos -por ejemplo, el prestigio de los científicos dentro de la comunidad, sus preferencias estéticas, sus creencias políticas y todo tipo de factores no cognitivos- desempeñan un papel mucho más importante en las decisiones de la investigación, desde las hipótesis que son puestas a prueba a los datos que se recolectan, se analizan, se interpretan y se comparan con estudios previos.”

Este mayor apego del investigador a las cosas que investiga, y quzás esta mayor vulnerabilidad de los científicos humanos al tristemente célebre sesgo de confirmación, es una característica de la “cultura” de las ciencias humanas que se refleja en la publicación de más resultados positivos. Cuánto menos “dura” es una ciencia, y cuánto más cerca está de los prejuicios humanos del propio autor, más resultados positivos publica:

Resultados positivos publicados por disciplina. PLoS

Según Ed Yong, que ha llevado este tema hasta Nature, a veces las consecuencias son graves y pueden dar lugar a que la mala conducta científica pase desapercibida o bien sea difícil de diagnosticar. Yong menciona el caso de Diederik Stapel, un psicólogo social que fabricó falsas pruebas para documentar efectos supuestamente discriminatorios sobre las personas en determinados “ambientes desordenados” (por ejemplo, una sucia estación de tren). Sus conclusiones fueron aceptadas por 30 revistas, y fueron bien recibidas por el público, probablemente porque eran conclusiones demasiado sexys para resistirse. Otro caso más conocido, que tampoco ha quedado impune, es el del psicólogo animal Marc Hauser, profesor en Harvard hasta 2010.

El problema con la metodología de las ciencias humanas es que no se trata de una curiosidad para eruditos, especialmente cuando se emplean los resultados científicos para avalar decisiones políticas con un gran impacto potencial. Las ciencias humanas hablan de las cosas que más nos interesan pese a que, como en su día reconocía August Comte, siguen siendo las menos desarrolladas. Otros van más lejos, como Jim Manzi, y son profundamente escépticos con el empleo de las ciencias humanas como base para tomar decisiones políticas. Pero no deberíamos ser radicalmente negativos. Como argumenta el mismo trabajo de Fanelli, será cierto que el rigor científico es inversamente proporcional a la complejidad del campo de estudio, pero al fin y al cabo las diferencias entre las ciencias “duras” y “blandas” podrían ser sólo de una cuestión de grado, no de esencia. El hecho de que estemos discutiendo abiertamente sobre estos problemas, y de que los fraudes claros no consigan pasar desapercibidos, también indica que las ciencias humanas con una vocación realmente experimental no son un caso perdido.

6 Comentarios

  1. carlos says

    ‘Otros van más lejos, como Jim Manzi, y son profundamente escépticos con el empleo de las ciencias humanas como base para tomar decisiones políticas…’

    La cuestión, le plantearía a éste autor, es si existen otros criterios más fiables o adecuados que el de las ciencias humanas para tomar dichas decisiones.

    (Un apunte: sería interesante saber si dentro de este estudio se incluyen las publicaciones de corrientes psicodinámicas como el psicoanálisis).

  2. Para mi hay un punto que se obvia con facilidad al hablar de las ciencias humanas y sus conclusiones. Es la revelación de los conflictos de interés. En las ciencias duras y en las Biomedicas eso es una rutina. No así en las humanas. Por eso, si un investigador «social» o un «historiador» milita en una ideología concreta, en un partido, le financia una fundación o think tank particular, debe ser revelado. Si no la tendencia será a publicar resultados concordantes con la hipótesis a priori.
    Hace unas semana escribi esto http://lacienciahacker.wordpress.com/2012/04/14/el-prestigio-de-los-cientificos/ No habla exactamente de lo mismo, pero tiene mucho que ver. Sobre todo porque esa tendencia a la subjetividad en las ciencias humanas es, precisamente, la que les quita prestigio como ciencias y, por tanto, como áreas e conocimiento.

  3. zar1618 says

    Estoy un poco cansado de que en esta y en otras webs científicas se traten de forma sistemática correlaciones como causalidades. El artículo trata de encontrar razones que expliquen una correlación. Pero correlaciones hay infinitas y son muy fáciles de encontrar.

    El gráfico de hecho a duras penas muestra una correlación entre «ciencias humanas» y las ciencias duras, ya que junto a la Psicología se encuentra la Ciencia de los Materiales. ¿Que tendrá la Ciencia de los Materiales para que sus hipótesis se demuestren tan frecuentemente como las psicológicas? Pero por el momento vamos a suponer que exista esa correlación y sea positiva: eso no implica que un trabajo realizado en Psiquiatría sea más positivo con sus hipótesis que uno realizado en Geología. Permitanme el ejemplo:
    – Más del 98% de los convictos consume pan
    – El 40% de los niños que crecen en hogares consumidores de pan no alcanzan niveles medios en los exámenes
    – Más del 90% de crímenes violentos se cometen en las 24 horas siguientes a haber comido pan
    – Etc.
    ¿Debemos ahora empezar a pensar un conjunto de razones que expliquen porqué es malo comer pan? No, debemos distiguir entre correlación y causalidad.

  4. Muy interesante la nota y los comentarios, quisiera volver a leerlos con más calma en otro momento, pero lo primero que me salta a la vista es una duda (que imagino que es inmediata para todos):
    «empleo de las ciencias humanas como base para tomar decisiones políticas».
    ¿Podría entonces, «crearse a medida» científicos de renombre y teorías (de las que publican resultados positivos fácilmente) ad hoc o funcionales a algunas tendencias políticas?

  5. Creo que lo que menos se hace a nivel político es tomar decisiones en base a las ciencias humanas. Todo lo contrario, siempre de la tecnocracia y empleo de datos desde las ciencias duras. El problema es que nuestros queridos políticos consideran que la economía es una ciencias dura y la siguen a rajatabla. Tal vez es por esa misma razón que estamos como estamos.

    Podrían entoncves comenzar a tomar decisiones en base a las ciencias humanas, tan vilipendiadas porque no entregan certezas ni funcionan en base a leyes estrictas.

    Saludos

  6. eva says

    Respondiendo al último comentario; todo lo contrario, en economía no se sigue ni mucho menos a raja tabla la parte dura de esa disciplina ¿Has oído hablar de la escuela austriaca de economía? Dicho mal y pronto es una economía «pseudocientífica», van en contra del uso de las mates… con eso te lo digo todo. A los neoliberales y a la Merkel parece que les va ese rollo, y así estamos.

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