Tercera Cultura
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La prostitución ¿un oficio?

Autora: Maria Teresa Giménez Barbat

«La prostitución, como de alguna manera la poliginia, y al igual que otros instintos de explotación como el esclavismo, aparece cuando las condiciones económicas y de reparto desigual del poder lo permiten.» 

Hace un par de días estuve en el Liceo y, más allá de la media noche, de regreso a mi coche aparcado en la plaza que hay detrás del mercado de la Boquería, tuve que cruzar los soportales que estos días se han hecho miserablemente famosos. Para quien no esté al corriente, en sus alrededores se practica la prostitución de manera abierta y a la luz del día. Las imágenes absolutamente explícitas y degradantes que difundieron los medios de comunicación no dejaban de aparecer en mi mente. Me resultó muy desalentador. Sé que hay personas que consideran esto «un oficio», pero yo estoy en contra de esta idea y querría exponerlo aquí.

 La prostitución es un sistema de explotación muy antiguo que se pierde en la noche de los tiempos y que nos hace partícipes a humanos y a no humanos. Muy brevemente: a principios de los 70 Robert Trivers propuso la idea de la Inversión Parental. Esta teoría describe la inversión diferencial del esfuerzo reproductivo entre machos y hembras en la naturaleza. Las hembras invierten más en su descendencia: un mayor coste relativo del óvulo respecto al espermatozoide, responsabilidad única de una gestación más o menos prolongada y una lactancia que las impide volver a concebir un nuevo hijo durante una época más o menos extensa. Eso, comparado con la pequeña y barata semilla masculina, su  escasa colaboración en la crianza y su capacidad continua para engendrar nuevos hijos establece una relación  asimétrica que conduce a un llamado «conflicto de intereses» entre ambos sexos. Adoptando cada uno su propia estrategia, los machos, ya que su apuesta pasa  por la cantidad y no por la calidad, tenderán a maximizar el número de oportunidades para dejar toda la descendencia posible. Las hembras tenderán a ser más selectivas con los machos y, por ello, recibirán regalos como piedrecillas, flores o granos en el caso de algunas aves hasta, por parte de las hembras de los primates, porciones realmente substanciales en el reparto de alimentos, de favores en la protección de los hijos o en la defensa ante los agresores.

 Las hembras de algunas especies animales son traficantes de sexo y los machos obsequiosos colaboradores. Nuestra especie es heredera de estas últimas. Como el número de miembros de cada sexo está bastante igualado nunca hay suficientes mujeres disponibles y ofrecerán recursos para conseguirlas. En todas partes y en todos los tiempos. El biólogo Ambrosio García Leal dice que en las mismas culturas pre-agrícolas, en cuyo régimen de relativa libertad sexual femenina no existen prostitutas como tales, «las mujeres tienen pocos reparos en aceptar regalos a cambio de sexo.»  En los últimos 20 años, la Psicología Evolucionista  unida a la antropología de corte darvinista nos ha facilitado datos nuevos para la valoración de este fenómeno. El que se observe un comportamiento transcultural lleva a muchos investigadores a pensar que la prostitución femenina es una estrategia biológica innata consecuencia de una dinámica sexual en la que unos demandan y donde las mujeres ofertan y tienen la llave. El psicólogo evolucionista Nigel Barber dice: «Las prostitutas son casi siempre mujeres porque el acceso sexual es un recurso limitado que las mujeres, y no los hombres, controlan.»  Así que olvidemos conceptos apolillados como que la prostitución es producto del machismo o del mítico patriarcado. Y mucho menos de que sea producto de una represión sexual que empuje al hombre a buscar lo que no le dan en casa. Quien quiera plantearse políticas que atañan a la prostitucion ha de enfrentarse a su innatismo y a la peculiaridad de ser una explotación con víctimas -en un sentido amplio- voluntarias.

 Dicho esto hay que dejar claro que el que sea natural no significa que sea inevitable. El «es» no implica un «debe» y no debemos caer en la llamada «falacia naturalista».

Desde una visión darvinista, la prostitución no es erradicable. Pero que sea un innatismo no tiene porque ser una práctica aceptable. También son innatismos la violencia oportunista, la tendencia natural a aprovecharnos de los demás en cualquier circunstancia, sea un bolso descuidado o un conocido en apuros al que podríamos sacar demasiado barata la venta de su coche nuevo. Todos tenemos estas tendencias ventajistas dentro de nosotros.  La prostitución, como de alguna manera la poliginia, y al igual que otros instintos de explotación como el esclavismo, aparece cuando las condiciones económicas y de reparto desigual del poder lo permiten. Afortunadamente,  hemos reflexionado sobre nuestra naturaleza y hombres y mujeres que creían en una vida mejor crearon normas y leyes orientadas al logro de sociedades más respetuosas con la dignidad del ser humano.

 Desde mi punto de vista, personal y sin necesaria relación con la opinión del resto del equipo de Tercera Cultura, otorgar un reconocimiento profesional a una práctica indigna amparándose en que es una «realidad» o de que «está en la calle» es un pretexto falaz. Aparentemente, se acusa al abolicionismo de ser reaccionario, aunque la misma presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se haya unido a quienes abogan por la legalización, pero  ¿qué tiene de progresista regular la explotación de hombres por mujeres, o de hombres por otros hombres a través de los cuerpos de las más desafortunadas? Una práctica en la que se violentan las fronteras de la intimidad de las personas (higiene, olores, defectos físicos), donde concurren el abuso, las enfermedades y es una fuente potencial de agresión difícilmente puede considerarse una profesión «normal». La reticencia de la mayoría de quienes la practican a considerarlo como un medio de vida recomendable para sus propias hijas ya debería darnos una pista.

 La valoración del fenómeno de la prostitución cae de lleno en la temática de Tercera Cultura, puesto que se relaciona con dinámicas profundamente enraizadas en la naturaleza humana. Nuestra web se creó para ser un foro de debate novedoso donde, por primera vez, las cuestiones sociales y sus soluciones políticas no dejasen de lado las aportaciones de la ciencia. Desde esta modesta plataforma invitamos a quienes participan de la filosofía de la Tercera Cultura a crear una opinión informada sobre temas que tanto nos afectan como ciudadanos.

Bibliografía:
Sobre el intercambio de sexo por recursos como una estrategia oportunista más de carácter innato:
Donald Symons The evolution of human sexuality . Oxford University Press 1999
Geoffrey Miller. The Mating mind. Anchor Books
David M. Buss La evolución del deseo. Alianza.
Robert Wright. The Moral Animal Vintage Books
Nigel Barber. The science of romance . Prometheus Books
Sobre universalismos:
Brown, D.E. Human Universals , Philadelphia University Press
Ver la bibliografía antropológica clásica.

35 Comentarios

  1. Antonio says

    Es cierto que una tendencia innata puede corregirse, ahí la voluntad tiene su peso, pero.
    Cómo corregímos una tendencia tan íntima. ¿Consiguiendo que se den las condiciones de no desigualdad? me suena a Marx. Las situaciones de poder desigual… en fin no deben ser una preocupación, como no debe serlo el que los planetas giren alrededor del sol. Son.
    ¿Y la voluntad? Pensemos que seres humanos que utilizan ese recurso escaso para sobrevivir… si se lo quitamos, probablemente sobrevivirán menos. ¿es un acto dignificador? tal vez para el que lo impone y no para el que lo acata, que ahora debe buscarse la vida con menos medios (cosa que, obviamente no hará).
    Otra cosa es el tema de los olores nauseabundos, y demás actos contra la voluntad, ahí sí hay que ser intolerantes. La reacción es contra la violación de la voluntad. Si yo utilizo mis genitales para sobrevivir es una opción que sigo, no sobre todas las elecciones posibles (eso no sucede nunca), pero es la que escojo. Lo que hay que vigilar es que no se cumpla esa elección y tenga que sufrir la violencia de otro frente a mi ¿legítima? opción. Vamos que no me zumben.

    Lo mismo que cualquier otro.

  2. Totalmente de acuerdo. Sin peros, de ninguna clase.
    Ahora, la prostitución sexual, no es la única prostitución, existe en todas las profesiones y la podemos ver cada día, en la función publica, el mercado, la industria o la empresa. Incluso de forma temporal, cuando haya recursos suficientes (inversiones por ejemplo) se soluciona el defecto.
    Así pues, en aras de un valor superior, como es la rentabilidad económica, se transige, aunque temporalmente.
    Incluso el retraso de un juicio, es ya una corrupción de la justicia y se tolera en aras de la promesa/previsión de justicia futura.
    Así pues, además de esa temporalidad, siempre provisoria, si existe al menos un profesional de la prostitución sexual que libremente decide ejercerla debe de disfrutar de el mayor número de derechos, medios y regulaciones, que la permitan.
    En cualquier caso, la explotación sexual de terceros, en mi opinión, me parece execrable desde todo punto de vista, incluidos los casos de función pública, el mercado, la industria o la empresa, sea sexual o no.
    ¡Salud os!

  3. Quizá para fingir ecuanimidad, anticiparse a la réplica o poder compararla nada menos que con el ejercicio de la violencia oportunista, la autora admite el innatismo y general carácter voluntario de la prostitución. Omite, sin embargo, que la verdadera diferencia entre una y otra radica en que la prostitución no desafía ni subvierte la paz social; y con ello también olvida que es éste el fundamento legítimo del establecimiento de límites y la imposición de sanciones.

    Yo estoy de acuerdo con que la prostitución es, casi siempre, deshumanizante y, por ello, inmoral (por cierto, como tantas otras relaciones humanas, desde las más insignificantes y cotidianas hasta las más excepcionales). Sin embargo, el Código Penal no está para perseguir a los pecadores ni a los inmorales según el patrón del humanismo secular (que, dicho sea de paso, es humanismo a secas, o sea, cristianismo cultural), sino para reprimir -como he señalado- a quienes desafían y subvierten la paz social.

    Y, además, ¿por qué considerar en estado de mayor necesidad a la prostituta que al cliente? ¿Acaso no se humilla y degrada también éste, además de sufrir el perjuicio económico y ser objeto, en no pocas ocasiones, de alguna que otra putada? En fin, yo no veo tan claro quién se aprovecha de quién. Diría que hay tantos supuestos de una clase como de la otra. Como sin duda hay también auténticas profesionales, buenos clientes y relaciones de servicio totalmente equilibradas y neutras, aunque sean, en general, alienantes.

    Por último, niego la mayor: La prostitución no es, por definición, una explotación con víctimas, aunque sean voluntarias. La premisa es falaz (petición de principio y contradicción en términos). Que hay prostitutas (más frecuentemente en el medio y alto standing) que lo hacen, desde luego voluntariamente, pero, además, en ningún modo sometidas a dinámicas sociales esclavizantes, es algo tan obvio, público y notorio que creo que no requiere de mayor argumentación.

  4. Estoy muy de acuerdo sobre el punto de vista de la autora en cuanto a su consideración del innatismo y de la consideración de que cualquier solucion que se plantea en las comunidades humanas deben tomar en cuenta la verdadera naturaleza del ser humano y distanciarse de los discursos politicos que tratan de blanquear el Mal.
    En un reciente post hablé precisamente de este tema aunque lo fundí con otros aspectos diabólicos de la sexualidad.
    http://pacotraver.wordpress.com/2009/09/10/lo-diabolico-en-la-sexualidad/

  5. Que la prostitución por sí misma sea una práctica indigna o degradante para quien la ejerce, entendiendo dicho ejercicio como opción voluntaria o forzada por las circunstancias, no por terceras personas, es algo en principio bastante discutible, y que inevitablemente nos lleva a comparar con otras prácticas sociales esclavizantes mucho más aceptadas.

    Aunque lo siguiente parezca demagogia, son hechos: hay multitud de personas que a diario se ven obligadas a limpiar los excrementos esparcidos por suelo y paredes (orines y heces) de gente bastante poco respetuosa (que abunda) en los baños de un centro comercial, por poner uno de muchos ejemplos «degradantes», y no lo hacen precisamente por voluntad propia (aunque nadie las obliga, hablando estrictamente), sino por la necesidad de subsistir económicamente.

    Ahora bien, estas personas tienen una protección jurídica en su entorno laboral, cosa de la que carecen las que se dedican a la prostitución. El debate estaría en si queremos que estas últimas sigan sin tenerla.

    De acuerdo en que no se la puede considerar una profesión como cualquier otra, no lo es, como tampoco lo es la profesión de actriz porno, y que la prostitución conlleva un elevado riesgo para quien la ejerce, y que está relacionada con esferas muy íntimas de la persona que innatamente consideramos inviolables (nuestra sexualidad, nuestro cuerpo), pero ello no implica automáticamente que sea degradante por sí misma, a no ser que aceptemos que limpiar la mierda de los demás también lo es, entre otras formas de ganarse el pan, y tampoco me parece un argumento de peso en contra de su regulación.

    No pretendo comparar la prostitución con actividades laborales poco «deseables», el mercado del sexo tiene unos riesgos y tiende a desarrollarse en un ambiente mucho más peligroso e insalubre para quien lo ejerce, pero si el argumento es la dignidad de la persona, entonces nos veríamos obligados a replantearnos gran parte del mercado laboral.

    Sin duda, el porcentaje de personas que eligen ejercer esta profesión de forma totalmente voluntaria y no forzada por una situación económica (mafias aparte) es mínimo, pero no obviemos que lo mismo podría decirse de un buen número de «profesiones». En definitiva, sigo sin ver razones de peso, ni morales ni pragmáticas, para mantener a este colectivo desregulado.

  6. mujerpez says

    Antonio, si es una tendencia innata, sólo se puede corregir con educación, indoctrinación o lo que quiera y con sanción, castigo social. Ya digo que la tentación de llevarse algo que es de otro también es innata y reconvenimos a los niños desde pequeñitos para que no lo hagan. Eso no quiere decir que funcione. A Félix Millet (el fulano que se ha llevado 3 millones de euros de la Fundación Palau de la Música) también debió ser educado con estos principios y ya ve. Lamento haber sonado tan marxista. Lo que quiero decir es que en una sociedad de subsistencia, con necesidad de cooperación igualitaria, la posibilidad de hacerse con más mujeres de la cuenta, sea incorporándolas al harén o comprando favores, es más baja.

    Llorca: Yo no digo que una mujer no pueda hacer con su cuerpo lo que quiera, venderlo incluso. Yo no penalizaría a quien vendiera su cuerpo. Lo que encuentro ridículo es proponer que eso sea un oficio y regularlo. ¿Ofrecerá el INEM cursos de reciclaje o formación?
    AlyCie.de acuerdo también, pero yo no le llamaría “prostituirse” a vender barato, no sé, nuestras dotes artísticas, por ejemplo. No siempre funcionan todas las metáforas.
    Asmodeus: el tema de limpiar váteres siempre sale en estos debates. Pero pocas personas se avergüenzan de que su madre tuviera que limpiar los de los vecinos cuando se quedó, por ejemplo, viuda después de la guerra. Hay algo distinto si ésta se dedicó a la prostitución. Creo que es una discusión complicada, pero de entrada, el instinto ya me dice que está más cargado lo segundo. Y va más allá de los “prejuicios sociales”. Para empezar se sabe de pocos váteres que llamasen guarra o lindezas así a quien los limpiaba o que directamente la agredieran. Además, prostitución y delincuencia van juntas casi siempre. Quizá no debería ser así. Pero es como quejarse de que las cacas atraigan siempre a las moscas.
    Gracias Gramático Pardo y Paco Traver: si no le importa, entraré en su post para comentarlo. Muy interesante ese comentario que le hacen: “la mayor parte (una parte significativa) de las agresiones de género se dan en parejas no casadas. En parejas de hecho, personas que son segundas parejas y en hogares donde conviven hijos de distintas parejas sucesivas. Parece indicar que el matrimonio protegiera de las agresiones de la pareja actual pero no de las anteriores o al menos que la estabilidad de la pareja opera como un modulador de la agresión, por el contrario el divorcio genera rencor en los hombres y perdidas económicas y de empoderamiento social (…)” Es de lo más políticamente incorrecto. Pero parece que hay bastante investigación que lo corrobora.

  7. Bla, bla, bla…

    Estos fárragos sobre la prostitución (y sobre tantas otras cuestiones) que se traen los humanistas seculares me recuerdan bastante a la sofistería barata que se gastan los teólogos y humanistas cristianos (y no sólo por la forma, sino a menudo también por el fondo).

    La separación entre el Bien y el Mal y la búsqueda del cogito cartesiano permanece. Muy científico todo, sí.

    En fin, qué decepción (y que traición) la de esta denominada ‘tercera cultura’. Tantas alforjas para tan corto viaje.

  8. Roberto says

    Ya Wittgenstein escribió sobre las trampas del Lenguaje.
    Prejuicios, argumentos y opiniones inculcadas rodean los errores de nuestros razonamientos.
    Toda transacción económica la regula el Sistema y con ella se aporta protección legal.
    ¿Porqué ésta no?.

  9. mujerpez says

    Llorca dijo: «Por último, niego la mayor: La prostitución no es, por definición, una explotación con víctimas, aunque sean voluntarias. La premisa es falaz (petición de principio y contradicción en términos). Que hay prostitutas (más frecuentemente en el medio y alto standing) que lo hacen, desde luego voluntariamente, pero, además, en ningún modo sometidas a dinámicas sociales esclavizantes, es algo tan obvio, público y notorio que creo que no requiere de mayor argumentación.»

    Es curioso, Llorca. Fíjese que yo, cuando hablaba de explotación, me refería a «los clientes». Que yo hablo de las prostitutas como un tipo de explotadores, oiga. es al revés. Pensé que se entendia . Pero, claro,hay que contar con los clichés de los que partimos. Así que mire qué poco sabe de esos «humanistas seculares» (tampoco yo sé mucho. En realidad me da bastante igual. Es sólo que me parece que hay más razón y compasión (disculpe por la palabra)por ese lado) a los que se refiere y condena ya globalmente.

    yo, como Asmodeus y Ferreira, también pienso que la cuestión de la dignidad es peliaguda y demasiado subjetiva. No nos vale para establecer nada. Dawkins habló muy bien de ello en un artículo memorable. creo que en mi exposición demarco suficientemente cuáles son los hechos y cuál sería mi elección. Mi elección va cargada de subjetividad. Pero cualquier decisión política en estos temas (¿y en cuáles no?) sufrirá de lo mismo. Pero lo importante es saber de qué cosa estamos hablando. Y hasta ahora no había manera de aclararse ni siquiera en que cosa es la prostitución.

  10. OK, mujerpez. Me sonó tan inusual tu planteamietno, que no te entendí bien. Mis disculpas.

    De todas formas, mi exabrupto no iba en particular contra ti, sino contra la deriva ideológica que creo que en general está tomando la denominada ‘tercera cultura’, al menos en su versión hispana. Me parece una contradicción brutal y evidente mezclar naturalismo y positivismo.

    Yo, como Asmodeus y Ferreira, también pienso que la cuestión de la dignidad es peliaguda y demasiado subjetiva. No nos vale para establecer nada.

    Suscribo. Ésta es la clave.

    Un saludo.

  11. mujerpez says

    Llorca: me interesa mucho su comentario sobre esa » deriva ideológica» que según usted está tomando en general la denominada ‘tercera cultura’en España. Yo, la verdad es que no me entero. Sólo sé que en entornos como los de Libertad Digital tenemos mala prensa.¿Se refiere a eso?

  12. Ramonmo says

    A las mujeres no les suele gustar la idea de que la prostitución se normalice porque eso convertiría el acceso regular de los hombres al sexo en algo demasiado fácil de conseguir. En el antiguo orden de cosas, si un hombre quería tener sexo habitual y de una manera socialmente aceptable tenía que casarse y mantener (o ayudar a mantener) económicamente y de por vida a una mujer determinada, siempre la misma y, por si fuera poco, a los hijos que tuviera con ella. Como ha expuesto la autora del artículo, nada más contrario que esto a la natural condición masculina, a la vez que se trata de un estado de cosas bastante favorable desde el punto de vista femenino. En cambio, si la prostitución fuera legal y accesible y estuviera socialmente aceptada todo lo anterior sería innecesario, ya que cualquier hombre económicamente solvente podría tener el sexo que quisiera, siempre con parejas a su gusto y, lo más importante, sin ninguna complicación ulterior.

    Lo de la «indignidad» de la profesión más antigua del mundo no es más que una falacia, una falsa excusa que se lanza para estigmatizar comportamientos que perjudican los intereses de la mitad femenina de la población. Intereses que, hay que decirlo, quizá coincidieran con los de la sociedad en su conjunto hasta fechas relativamente recientes, cuando el concurso del padre y de la madre, así como la estabilidad que comporta la familia, se consideraban esenciales para la correcta crianza de los hijos. Hoy en día, sin embargo (estamos hartos de escucharlo) cualquier mujer es perfectamente capaz de tener los hijos que ella decida y criarlos por sí misma, sin necesidad de la ayuda de hombre alguno, a la vez que se considera que ya no hay ningún modelo de familia mejor o más válido que otro. Por lo tanto, el estado de cosas que justificaba el mantenimiento de la prostitución como algo «prohibido» y «degradante» ya no existe. No obstante, muchos aún arrastran de manera inconsciente, como una rémora, este prejuicio, que les fue inculcado por la educación pero que hoy está totalmente desfasado (al igual, dicho sea de paso, que aún mantenemos instituciones igualmente desfasadas, y por motivos similares, como la del matrimonio). Y precisamente esta consideración de la prostitución como algo clandestino e inmoral es lo que lleva a su situación de alegalidad, lo que propicia, a su vez, situaciones que sí son realmente degradantes; y así nos encontramos con la existencia de demasiadas mujeres que se ven obligadas a practicar este oficio en condiciones de semi-esclavitud, sin ninguna cobertura jurídica y sin las medidas de seguridad e higiene que serían exigibles para cualquier trabajador en una sociedad que se dice avanzada.

    Saludos.

  13. mujerpez says

    Bibliografía:
    Sobre el intercambio de sexo por recursos como una estrategia oportunista más de carácter innato:

    http://terceracultura.net/tc/media/claves_%20Gimenez.pdf

    Donald Symons The evolution of human sexuality. Oxford University Press 1999
    Geoffrey Miller. The Mating mind. Anchor Books
    David M. Buss La evolución del deseo. Alianza.
    Robert Wright. The Moral Animal Vintage Books
    Nigel Barber. The science of romance. Prometheus Books

    Sobre universalismos:

    Brown, D.E. Human Universals, Philadelphia University Press
    Ver la bibliografía antropológica clásica.

  14. Lo que ocurre es que lo ignominioso en la prostitución se encuentra blanqueado. La prostitución está relacionada con la tuberculosis, la depravación, el vicio, la degenración moral. Es cierto que hoy hay universitarias que la practican para comprarse ropa o chonis para operarse las tetas pero nada de esto puede ocultar el lado obsceno, prohibido y escatológico de la sexualidad por dinero. Hay algo diabólico en la sexualidad que no puede blanquearse del todo y que se niega a ser psicologizado, a ser regulado y a ser prohibido.
    Lo que nos hizo seres humanos fue la instauración de una disociación, de una bifurcación, de una Spaltung original, hay algo que debió ser declarado ilegal y ese algo es la sexualidad, mientras no lleguemos a ser post-humanos, ese algo convivirá con nosotros y tambien sus lacras. Si quitamos una aparecrá otra y otra, porque el caos tiene que salir y siempre vuelve.

  15. lotewen says

    También a mi me están sorprendiendo tantos discursos seculares…
    pensé que esto de la tercer cultura avanzaría despojánonos lo máximo posible de las lacras sociales y las «verdades» creadas por el uso… y ya de paso, la religión.
    Creo que la prostitución debe regularizarse, porque creo que cada uno tiene derecho a decididir por si mismo donde pone los límites o no de su dignidad, y el cliente donde pone los límites o no de su moral.
    La legalización favorecería unas condiciones seguras en la prostitución. De eso no tengo duda, que es lo que interesa. Recordad que la opción contraria (la prohibición) lleva haciéndose en muchos lugares y durante muchos siglos.
    Y para acabar creo que en el trasfondo de todo esto hay bastante de lo que dice Ramonmo.

  16. Dime lotewen:
    ¿Qué ventajas ves a la regularización?¿Qué significa para ti regularizar?¿El estado cobraria impuestos a las casas de lenocinio?¿las mafias dejarian de operar o se instalarian a sus anchas en buenos burdeles?.
    Por favor que alguien me cuente las ventajas de esa regularizacion, bendita palabra.
    Y una cosa, mi discurso no tiene nada de secular pero tampoco de post moderno. 🙂

  17. lotewen says

    jejeje… haces bien en no sentirte aludido con las etiquetas
    Pues bien, paco traver, las ventajas de la prostitución desde el punto de vista de quien la practica podrían ser el derecho a tener un trabajo reconocido legalmente, legislado, que dé opción a paro, a jubilación, supongo que esto potenciaría por parte de los burdeles el que las prostitutas tuvieran más seguridad, más sanidad y un control por parte del estado, como el que puede tener un obrero que necesita unos arneses para trabajar en las alturas. Cosa que un trabajo no regularizado no tiene, ya que si el gobierno no hace su función de proteger al ciudadano, no lo hará el patrón, o por lo menos eso creo yo.

    ¿Por qué crees tú que una mujer o un hombre que ejerza libremente esta profesión, oficio o actividad, como quieras llamarlo, no puede hacerlo dentro de un marco legal y protegida por el estado?

    Partiendo del principio, la libertad de uno acaba donde empieza la de otro, creo que se debe proteger la libre elección.
    Y esto quiere decir tanto de la que quiere ejercerla como de la que no, por supuesto.

  18. Un discurso postmoderno es aquel que lo relativiza todo diciendo: «la prostitucion es un oficio como otro cualquiera, solo hay que regularlo», pero mira yo no creo que la prostitución sea un trabajo como otro cualquiera sino una lacra social que está señalando algo: una mala distribución del placer sexual y es verdad que ejerce un papel de tampón social en el resentimiento masculino, pero sigue sin ser un oficio como el mio o el tuyo. Cobrar comisiones tampoco es un oficio y a nadie se le ocurre regularizarlo lo que hay que hacer es cambiar la sociedad y cambiar a toda nuestra clase politica, a toda.
    Si prostituirse fuera un oficio regular lo que sucederia seria que todas las putas estarian de baja cobrando el paro al mismo tiempo que seguirian trabajando para unas mafias mejor establecidas, mejor miradas y más legitimadas, como sucede por cierto con las comisiones y la clase politica ¿donde está la linea que separa la honestidad de la deshonestidad o del crimen? si todos las cobran, acusan al vecino de cobrarlas pero nadie aborda el problema de la financiacion de los partidos que no pasa por una regulacion de los mismos sino por su desaparicion o al menos a vivir con las cuotas de sus militantes.

  19. Xabi says

    «Aparentemente, se acusa al abolicionismo de ser reaccionario, aunque la misma presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se haya unido a quienes abogan por la legalización»

    Esto me parece un razonamiento sectario, las cosas no son progresistas o reaccionarias dependiendo de lo bien que nos caiga quien las apoye. Aguirre también ha mostrado su simpatía por los inmigrantes y por una sociedad abierta y mutirracial al estilo de la estadounidense. Como al parecer ser progresista consiste en hacer lo contrario que ella, pues a calzarse las Bomber y a salir a la calle…

    Por otra parte, siguiendo esas teorías la repugnancia que produce la prostitución en muchas mujeres, como la propia señora Barbat, se debe a que se trata de una competencia desleal y al aumentar la oferta disminuyen el valor del sexo como objeto de intercambio y reclamo. A ver quien es la guapa que logra amarrar un marido si el candidato-víctima tiene decenas de atractivas mujeres rusas a su alcance por 10 euros.

  20. La mayor parte de los hombres Xavi no pueden tener acceso a las mujeres que desearian porque estas se van con aquel que tiene más recursos y es por eso que algunos hombres acumulan mas de dos o tres mujeres y otros apsan la mano por la pared, es por eso que existe la prostitución femenina y es verdad que en cierto sentido equilibra los malos repartos de mujeres producidos por la distorsión del dinero y el lucro, sin embargo su legalización -desde mi punto de vista- no aportaria ninguna solución a este problema.

  21. Xabi says

    Sólo dos comas, qué máquina. No solucionaría el problema, cierto, pero lo haría más llevadero. Hay gente que… como se dice en fino… que ejercita el coito sexual, eso, por motivos que poco tienen que ver con el amor romántico y la continuidad de la especie. Se hace a veces por venganza, por sentirse querido, por compasión, por pasar el rato, por retener a alguien, por ascender en la empresa o lograr un papel, por fanfarronear después, por rivalidad, por un exceso de alcohol…etc. Pero parece que si se hace por dinero entonces hay que echarse las manos a la cabeza y apelar a la moralidad, la dignidad y qué sé yo qué más.

  22. isabel says

    Nadie menciona la prostitucion infantil, que espero no se atrevan a decir que es voluntaria…y que hay con la trata internacional de «blancas», que ahora son de todos los colores…ambas de una triste y cruda realidad…se erradicarian al legalizar la prostitucion?

  23. Ramonmo says

    El sexo es un instinto poderoso, sobre todo en los machos de la mayoría de las especies. Recalco lo de «instinto»… Como su función primordial es la reproducción, lo normal es que se dirija a hembras en edad de procrear y criar y, además, genéticamente diferentes. Evolutivamente, refinar el instinto sexual para conseguir que se dirija al objeto apropiado no ha debido ser fácil. Al final parecer haberse conseguido mediante una programación genética previa, modificable por el ambiente. El mecanismo dista mucho de ser infalible, a veces falla y se dirige al objeto equivocado. De ahí la existencia de lo que llamamos «aberraciones» sexuales.

    Por lo tanto, la legalización de la prostitución no tiene mucho que ver con el fin de la pederastia y cosas similares. Estas sólo acabarán cuando aprendamos a reprogramar nuestros cerebros.

  24. Personalmente creo que la legalización haria más llevadero el negocio de las mafias, no terminaria con el tráfico de mujeres que seguirian siendo reclutadas en los paises pobres y encima el estado les pagaria la baja. negocio redondo para las mafias, solo hay que ver lo que está psaando en el barrio rojo de Amsterdam.

  25. Pingback: La prostitución ¿un oficio?

  26. Prostituta X says

    Pues yo «trabajo» de prostituta y soy transexual, conozco el ambiente, prostitutas, chaperos estos últimos tienen 95 por ciento de clientela femenina.

    Y lo hacemos como una forma de salir adelante, cuando no hay trabajo de verdad. A nadie le gusta prostituírse. a NADIE, salvo a los dos travestis viciosos de turno, que en la práctica son hombres disfrazados que se dedican a ello para ligar más…

    He visto como aumenta la morbosidad en la mente de algunos hombres a pasar de una simple relación heterosexual pagada, a buscar travestis, chicos, y terminar bebiendo semen de condones usados de otros clientes, pedir que defequen en su boca (esto se pide mucho), mearlos encima, meterles el puño por el ano.

    No entiendo de donde salen tantas ideas enfermizas…

    Promiscuidad a ese punto, y parece que no lo controlan, es como algo que los domina… no es normal ni sano.

    Nosotras lo hacemos porque necesitamos comer, yo no gano fortunas, lo justo.

    Para mi se debería prohibir, porque no sirve para nada, no beneficia a nadie, daña psicologicamente a ambas partes.

    El 90 por ciento de nuestros clientes tiene pareja, novia o esposa.

    Con esa boca podrida de haber chupado penes y tragado semen de travestis van y le dan besos a su esposa… e hijos… con que cara se sientan a comer en la mesA?

    Algunos son tranquilos, otros tantos maleducados, apáticos, y los peores son los violentos, hombres que llegan con ganas de generar problemas.

    A veces creo que nos ven como esclavas, que tenemos que hacer lo que ellos digan porque si no se enojan…

    Te quieren explotar hasta el último segundo, e instante.

    Llegan a amenazar, a alguna compañera la han matado 🙁

    Yo estoy cansada de esta vida, es tiempo perdido, solo quiero regresar a mi país y ver si puedo hacer otra cosa.

    Muchas nos vemos en este nogocio por nuestra condición, en mi caso transexual, se nos cierran muchas puertas.

    Hombres que de noche nos pasan la lengua por cada rincón de nuestro cuerpo, como unos desesperados, de día no nos miran a la cara.

    Y lo único que genera este negocio y la pornografía es exacerbar más esas mentes débiles y enfermizas.

    Lo peor, de lo peor, lo que se puedan imaginar he visto de clientes, desde los que comen mierda, chupan culos, quieren sexo sin protección, quieren hasta animales… hasta los que incluso llegan con ropa de sus hijos… o los traen incluso a mi casa, mientras ellos se drogan, cosa que no permito. Pero alguna compañera si…

    En fin… el mundo fue, es y sera un porquería…

  27. jose says

    «practican a considerarlo como un medio de vida recomendable para sus propias hijas ya debería darnos una pista […]»

    Si tu hija es independiente y quiere ser una puta, no puedes impedirlo. Las personas no son de nuestra propiedad, aunque sean nuestros hijos.

    ¿Los hombres se pueden prostituir? No tienen tantas opciones, ni hay tanto mercado. Antes podía ser soldados, ahora ya no.

  28. Pingback: Sexo, drogas y cacas | neurociencia neurocultura

  29. teresa says

    acabo de ver el comentario de prostitutas. muchas gracias por responder y lamento no haberlo visto hasta ahora. Un afectuoso saludo.

  30. Prostituta X says

    Había dejado un comentario antes de que la mayoría de clientes de chaperos son mujeres y es al revés.
    Aquí sigo puteando, aguantando pesados.
    Intentan forzarte para que los beses, anoche vino un pesado así yo movía la cara y él me seguía con la lengua para que lo bese.
    Antes no era tan pesado, se puso muy pesado, cada vez peor.
    Quería que le chupe sin condón el pene.

    Ahora estoy esperando a otro tipo casado que maneja una ambulancia, es MUY pesado dios, pero necesito el dinero esta semana me fue fatal y se queda 2 horas.

    Tiene un tono de voz tan desagradable, finiiiito.
    Se pone a hablar idioteces que no me interesan, tengo un porro que dejó otro putero y me lo fumaré mientras espero porque si no, no aguanto.

    Quiero que se corra y se vaya rápido, no me interesa su vida.

    Últimamente vienen chicos jóvenes y guapos, pero hacen la asociación transexual = tetas con pene… eso somos y me tratan como un chapero pero con tetas.

    Discutí con uno que me pedía ver una erección y le dije que yo no soy un macho, que se busque un chapero si es lo mismo al fin y al cabo él busca mi parte de hombre.
    Se ofendió mucho, un tipo casado de 34 años, con dos hijos pequeños, su mujer inteligente, joven con una carrera.

    Me da asco este ambiente, te hace creer que todos son así, falsos, hipócritas, que no existen parejas leales sin mentiras.

    Me enferma mentalmente este ambiente, no quiero tratar más con puteros.

    Igual hay mujeres que les gusta parece.

    Porque si no, no me explico que hacen ahí cobrando 30 euros y estando con 15 hombres al día.

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