Divulgación Científica, Tercera Cultura
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La personalidad no causa la ideología

Todos los rasgos humanos psicológicos son heredables. Según un metaanálisis que toma en cuenta estudios de gemelos efectuados a lo largo de 39 países durante las últimas cinco décadas, ni uno sólo de los rasgos analizados tiene una estimación de heredabilidad igual a 0. (Polderman et al., 2015). Las opiniones políticas son uno de esos rasgos. Los factores genéticos explicarían (Funk, L.C. et al., 2013) al menos la mitad de las diferencias observadas en la ideología política de la gente.

trumpUn supuesto corriente en la investigación de las bases genéticas de la política consiste en asociar las preferencias políticas con los tipos de personalidad básica. Adicionalmente, se supone también que los rasgos de personalidad consisten básicamente en disposiciones innatas que surgen al principio de la vida y se mantienen estables, guiando la conducta de los individuos de una forma bastante uniforme. Por el contrario, las actitudes políticas se suponen mucho más dependientes del contexto, más vulnerables al medio social, y sólo estables a partir como mucho de la veintena.

De acuerdo con Peter K. Hatemi y Brad Verhulst (2015) ambos supuestos son discutibles, y han intentado poner a prueba el supuesto de que el tipo de personalidad es un factor causal directo de la ideología política. Según sus conclusiones, basadas en el análisis de dos muestras genéticas longitudinales, la personalidad no causa la ideología.

En primer lugar, la personalidad no es tan estable, y alcanza su pico gradualmente en la edad adulta, alrededor de los 50 años. Algunos patrones son previsibles: con los años nos hacemos en general menos neuróticos, y menos abiertos a nuevas experiencias, pero más dominantes y perseverantes.

En segundo lugar, las actitudes políticas parecen ser mucho más estables de lo que se creía, y son influenciables por manipulaciones experimentales, por la llegada de nueva información y por los cambios que experimentan las personas en la forma de pensar sobre la información.

La personalidad y la política se desarrollan, cambian y forman siguiendo patrones paralelos, pero no hay una relación casual estricta.

Ambas descansan en factores genéticos, pero “la mayoría de la variación genética aditiva tanto en actitudes como en rasgos de personalidad no es compartida entre sí”.

Los autores llegan a cuatro conclusiones principales. 1) Los rasgos de personalidad, aunque bastante estables, cambian a lo largo de la vida; 2) Las preferencias políticas cambian en el tiempo, si bien de forma más estable que los rasgos de personalidad; 3) En un periodo de diez años los cambios en personalidad y preferencias políticas apenas están relacionados y 4) La covariación que comparten los rasgos de personalidad y políticos son una manifestación de una misma influencia genética.

En síntesis, los rasgos de personalidad y las actitudes políticas son partes independientes de una misma arquitectura psicológica.

Estas conclusiones están en línea con la llamada “cuarta ley de la genética conductual” (Chabris CF., et al., 2015): Un rasgo de conducta humano típico está asociado con muchas variantes genéticas, cada una de las cuales da cuenta de un pequeño porcentaje de la variabilidad conductual. Según esta visión no hay genes específicos para una actitud política o para un rasgo de personalidad: “más bien, los genes codifican proteinas que ejecutan una serie de mecanismos que influyen en los estados emocionales y cognitivos, lo que influye en las percepciones, las conductas, la personalidad, los rasgos y las actitudes en reacción a estímulos del entorno”. El resultado es que tenemos “una multitud de fenotipos de conducta, incluyendo los dominios relevantes de esta discusión, las actitudes políticas y los rasgos de personalidad”.

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  1. Información muy buena me ha servido para añadir info al trabajo que estoy haciendo. Gracias!

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