Tercera Cultura
comentarios 2

Entrevista con Catherine Hakim

por EDUARDO SUÁREZ en OTRAS VOCES

Catherine Hakim

Catherine Hakim

Un intercambio brusco precede a la entrevista. Catherine Hakim exige que se la llame doctora y que no se le pregunte por su vida íntima. Dos detalles que dan idea del caparazón que se ha creado una mujer tan respetada en el mundo académico como denostada por las intelectuales feministas. Hakim ha trabajado durante dos décadas como socióloga en la London School of Economics. Unos años en los que ha indagado en las aspiraciones de las mujeres y sus patrones de conducta. Sus estudios arrojan conclusiones en las antípodas del pensamiento dominante. Sus puntos de vista los sustenta con datos. Aquí los expone.

Pregunta.- Usted ha publicado un ensayo sobre los mitos del feminismo. ¿Cuál es el más influyente?

Respuesta.- La idea de que hombres y mujeres tienen la misma idea de la vida y que ambos tienen el mismo interés por trabajar a tiempo completo. Para una minoría de mujeres (alrededor de un 20%) su carrera es la prioridad absoluta. Pero la mayoría de las mujeres quieren mantener un equilibrio entre su trabajo y su vida familiar. La mayoría no quiere ni un puesto directivo ni un empleo a tiempo completo y una minoría ni siquiera quiere trabajar.

P.- Usted insinúa también que las políticas de igualdad tienen un sesgo antimasculino.

R.- En mi opinión, las políticas de igualdad no deberían beneficiar a ninguno de los dos géneros. Los hombres tienen derecho a competir con las mujeres en igualdad de condiciones. Sin discriminación positiva.

P.- Pero los gobiernos piensan que la discriminación positiva es necesaria para lograr la igualdad entre ambos sexos.

R.- La discriminación positiva logró mejorar las condiciones de vida de las mujeres al principio. Hoy en día cada vez menos.

P.- Algunos países sopesan instaurar una cuota femenina en los consejos de las grandes empresas.

R.- En política estoy a favor. En las empresas, no. Nadie ha presentado una sola prueba de que eso sea mejor para las empresas. Dicen que sería bueno para fomentar la diversidad. Pero entonces, ¿por qué cuotas para mujeres y no cuotas para ancianos o para inmigrantes? Hay muchas mujeres que están en los consejos de las empresas por sus propios méritos. Cambiar la ley para instaurar una cuota sería una traición a la meritocracia.

P.- Usted cuenta que la brecha salarial entre hombres y mujeres es mayor en Suecia que en Sri Lanka. ¿De verdad?

R.- Así es. La gente piensa que Suecia es la tierra prometida de la igualdad. Pero eso es porque no conocen el mercado laboral sueco. La diferencia de sueldos entre hombres y mujeres en Suecia es igual que la media europea y en muchos casos superior a la de algunos países mediterráneos. No lo digo yo. Lo dicen sus estadísticas. Las políticas de los gobiernos suecos han mejorado la conciliación familiar de las mujeres suecas, pero no han ayudado a lograr la igualdad entre ambos sexos. Y ese fue siempre su objetivo.

P.- Deme algún ejemplo.

R.- Las cifras dicen que es 10 veces menos probable que una mujer alcance un puesto directivo en una empresa en Suecia que en EEUU. Por eso insisto en que las políticas de igualdad que se promueven hoy en Europa no logran lo que se proponen y en ocasiones son contraproducentes. Los empresarios son más reacios a contratar a mujeres. Sobre todo en sus años fértiles porque saben que tienen derecho a una baja de maternidad muy larga.

P.- Usted cita el ejemplo de Alemania Oriental después de la reunificación.

R.- Así es. Allí el régimen obligó durante décadas a las mujeres a trabajar. Pero en cuanto el régimen cayó y les dieron la posibilidad de elegir, un cierto porcentaje de mujeres dejó de trabajar del todo y otro porcentaje mas alto decidió compaginar su vida personal con la laboral. Los políticos deberían tener estas cifras en cuenta y diseñar sus políticas sobre bases científicas y no sobre pura ideología.

P.- Sus cifras muestran que la brecha salarial entre ambos sexos es menor en España que en Finlandia.

R.- Sí. Y es muy fácil de explicar. Los países mediterráneos tienen un porcentaje mucho más alto de autónomos que los países nórdicos. Y al contrario que en los países nórdicos, hombres y mujeres desempeñan los mismos empleos porque trabajan en empresas familiares y no en grandes corporaciones. Y también esta el hecho de que en países como España hay más mujeres que no trabajan y eso supone que muchas de las que sí lo hacen tienen mejores sueldos porque se dedican por entero a su trabajo.

P.- ¿Algún otro motivo?

R.- Otro factor es que en países como España o Italia hay muy pocos empleos a tiempo parcial. En países como Holanda un alto porcentaje de mujeres tienen un trabajo de media jornada. En España no hay tanta flexibilidad y los empresarios buscan a personas que quieran trabajar a tiempo completo. Por eso los sueldos de varones y mujeres son más similares en España que en Finlandia.

P.- Las cifras dicen que hay empleos femeninos y empleos masculinos. ¿Cómo sabemos que eso no es fruto de la discriminación?

R.- El estudio más interesante sobre este asunto lo hizo la OIT y su conclusión es que China es el país con menor grado de segregación laboral entre ambos sexos. Es decir, aquél donde apenas hay empleos sólo de hombres o sólo de mujeres. Hay dos motivos que explican este liderazgo chino. El primero es que el régimen comunista obliga a todas las mujeres a trabajar. El segundo, que la exigencia de tener un solo hijo libera a las chinas de las obligaciones derivadas de una familia numerosa. Ahora que el régimen ha relajado sus normas, muchas mujeres están dejando de trabajar o trabajando a tiempo parcial y las zonas urbanas empiezan a parecerse a Occidente.

P.- ¿Y qué ocurre en Occidente?

R.- Uno de mis estudios más interesantes se hacía la siguiente pregunta: ¿es cierto que la principal causa de la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres es que trabajan en sectores distintos? La Unión Europea cree que es así y se gasta millones de euros cada año para eliminar esa segregación de género. Pero mi estudio demuestra que ese dinero lo está malgastando porque no hay ninguna conexión entre la diferencia de sueldo y la segregación laboral. En mi estudio me fijé en aquellas profesiones que ejercen el mismo número de hombres y mujeres. La farmacia es el mejor ejemplo, porque las cifras de ambos sexos son muy similares en países muy distintos. Pues bien, según mi estudio, la diferencia de salarios entre farmacéuticos y farmacéuticas es del 27%. Un porcentaje más alto que la media nacional. ¿Por qué? Porque ellas trabajan a tiempo parcial y ellos no. Porque ellas como empleadas y ellos como gestores o propietarios. Porque ellas con contratos temporales y ellos con contratos fijos o son autónomos. Ellas en la farmacia del barrio y ellos en empresas transnacionales.

P.- Usted dice también que los hombres suelen pedir a sus jefes más dinero y las mujeres, más tiempo libre.

R.- Así es. Esa es la conclusión que arroja un estudio maravilloso que se llevó a cabo en EEUU y que dice que las mujeres no suelen pedir ni promociones ni aumentos de sueldo. Otra académica se dio cuenta de que al terminar la carrera sus alumnos siempre ganaban más que sus alumnas y quiso averiguar por qué. Todos eran graduados de una universidad de prestigio. Pero la brecha entre sus ganancias era muy importante y a esa edad no se podía achacar a condicionantes familiares. La conclusión es que la mayoría de las graduadas aceptaban la primera oferta de trabajo y los graduados, en cambio, ponderaban distintas ofertas hasta aceptar una mejor. La autora explica en el informe que este patrón de conducta explica las diferencias de salarios entre ambos sexos. Las mujeres piden otras cosas a sus jefes. Más tiempo libre o un contrato a tiempo parcial.

P.- Usted dice que es pequeño el porcentaje de mujeres que quieren dedicarse por entero a su carrera. ¿Pero depende ese porcentaje de la renta o de la formación?

R.- En España y en el Reino Unido se ha estudiado si estos porcentajes varían según la clase social, la formación o la renta económica y las cifras dicen que no. Esta actitud se repite en todos los grupos sociales y generacionales. Por supuesto, si una mujer es rica, ser ama de casa a tiempo completo es un lujo que se puede permitir. Pero también existen en clases menos pudientes. Y desde luego en todas las profesiones y en todos los estratos de la sociedad.

P.- ¿Eso es válido para España?

R.- Las aspiraciones de las mujeres españolas son muy similares a las de otras mujeres del mundo. Lo que es distinto es la rigidez del mercado laboral, que no les permite hacerlas realidad. Hay muy pocos empleos a tiempo parcial y los que hay son temporales o dependen de contratos basura. Las mujeres que se desenganchan del mercado laboral para tener un hijo lo tienen muy difícil para reengancharse a él.

P.- Usted dice que las mujeres todavía aspiran a casarse con alguien más rico que ellas. Y añade que es un rasgo que no depende de la renta, la cultura o la posición social.

R.- Esta tesis la expuse hace unos meses en un estudio. The Sunday Times pensó que yo no tenía razón y encargó una encuesta para desautorizarme. Para su sorpresa, las cifras me dieron la razón. Dos tercios de las británicas prefieren casarse con un hombre que gane más dinero que ellas. Y dos tercios también prefieren casarse con un hombre que tenga su mismo nivel educativo.

P.- ¿Y cómo lo interpreta?

R.- Las mujeres quieren vivir en un cierto entorno de igualdad y por eso buscan una pareja con una formación similar. Pero también quieren tener un marido con un sueldo mejor que ellas porque piensan en el futuro. En algún momento querrán tener un hijo y pasar más tiempo con él y en ese escenario es mejor que los ingresos de su esposo sean más altos para que la renta de la familia ni se resienta.

P.- ¿Cómo sabe que esa aspiración no es el fruto de una educación machista?

R.- El Reino Unido no es un país especialmente machista y este estudio se hizo en enero de este año. Este patrón de conducta lo encontramos en las mujeres jóvenes y en las no tan jóvenes. En todas las clases sociales y en todas las regiones. Lo que nos sorprendió fue que apenas había variaciones entre sectores de la población. Y cuando les preguntamos a los esposos de las encuestadas si sabían que sus esposas querían casarse con alguien con más sueldo que ellos, todos dijeron que ya lo sabían.

P.- Otro dato impactante. Sólo una de cada 10 mujeres con un empleo a tiempo completo lo retoma con las mismas condiciones cuando su hijo ha cumplido tres años.

R.- Yo diría que esa cifra no es el reflejo de un entorno machista sino el reflejo de las elecciones vitales de cada persona. Nosotros hablamos con muchas mujeres en ese estudio y todas nos dijeron que al final hacían más o menos lo que querían hacer. Por supuesto, habían tenido algunos problemas. Pero fue algo temporal. La mayoría de las mujeres prefiere quedarse en casa hasta que su hijo cumple tres años. Muchas hasta que va a la escuela y algunas incluso más tiempo. Los gobiernos no dejan de decir que las mujeres quieren más guarderías. Pero lo que deberían hacer es promover los empleos a tiempo parcial.

2 Comentarios

  1. maria cinta says

    Me parece importantísimo lo que dice esta mujer. Sin embargo, día sí y día no, desde los medios nos machacan con lo de que las mujeres ganan menos que los hombres por pura discriminación. Si las mujeres, a mismo trabajo y capacidad, trabajasen más barato ¡no habría paro femenino!

    Y nunca hay datos. Luego ves estudios y está claro que nadie menciona las diferencias idiosincrásicas de ambos sexos en relación al trabajo. Jornadas partidas, tiempo libre, atención a los hijos, fobia a desplazarse etc….

    También sorprende la falta de comentarios de un post como éste.

  2. Lo que dice lo tengo por cierto desde mi experiencia y observando sociedades de medio mundo.Suena raro porque la información publicada es la políticamente correcta para la ideología dominante y sus intereses coyunturales.Si a eso le añadimos la cohorte de voces de su amo y la ausencia de espíritu critico que se ha instalado en las sociedades occidentales ..¿qué es lo que nos sorprende,lo que dice o que se atreva a decirlo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *