Tercera Cultura
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Eclipse en el cuartel

Nuestra memoria funciona como el viejo chiste del eclipse en el cuartel

Seguro que recuerda el chiste en el que el coronel comunica al comandante que «mañana a las nueve y media habrá un eclipse de sol, hecho que no ocurre todos los días. Que formen los soldados en el patio, en traje de campaña, para presenciar el fenómeno. Yo les daré las explicaciones necesarias. En caso de que llueva, que formen en el gimnasio».

Eclipse en el cuartelEl comandante se lo dice al capitán, este al teniente, este al sargento y el sargento se lo dice al cabo, que les dice a los soldados: «Mañana, a eso de las nueve y media, parece ser que el sol eclipsará al señor coronel en el gimnasio. Lástima que esto no ocurra todos los días». Lo curioso del chiste es que de persona a persona las diferencias son muy pequeñas, pero la acumulación de diferencias hace que el resultado final no se parezca en nada al original.

En un estudio publicado en septiembre de 2012, Donna Bridge de la universidad de medicina de Northwestern, en Estados Unidos, ha llegado a la conclusión de que cada vez que recordamos algo, lo hacemos con algún detalle diferente, lo mismo que al pasar de una persona a otra se cambia ligeramente. Cuando volvemos a recordar no lo hacemos sobre la primera versión sino sobre la última, que ya estaba deformada y sobre la que introducimos nuevas deformaciones. El resultado final es tan absurdo como lo que dice el cabo a los soldados. Cada vez que recordamos es equivalente a que una persona se lo cuente a otra. Por lo tanto si se recuerda muchas veces, el resultado es completamente distinto de la realidad.

En el estudio, a los sujetos se les presentaban 180 objetos distintos ubicados en 180 casillas. Al día siguiente tenían que recordar donde estaban los objetos. Ni que decir tiene que se equivocaban en unos cuantos. Lo sorprendente es que al repetirlo al día siguiente, también se producían errores pero no sobre lo visto la primera vez sino sobre lo recordado. Es decir, que los errores se iban acumulando. Los errores de un día eran las verdades del siguiente. Un recuerdo no es algo pasivo, no es ir hacia atrás en el tiempo y ver el suceso original. Es un proceso activo, cada vez que recordamos añadimos o borramos algún detalle, y cada vez el recuerdo es menos preciso.

Ni que decir tiene que esto no es totalmente nuevo y que situaciones similares se tienen en cuenta en todos los juzgados del mundo a la hora de valorar lo que recuerdan los testigos. Lo novedoso es constatar que lo que recordamos una vez modifica el recuerdo para las siguientes veces que recordemos.

2 Comentarios

  1. El gato de Schrödinger says

    …lo que, probablemente, por utilizar una metáfora informática, nos ahorra espacio en disco. Si cada vez que recordamos, seleccionáramos la opción «Guardar como» (preservando el recuerdo original y creando una nueva versión del mismo recuerdo)) en lugar de la opción de «Guardar» (que reescribe sobre el mismo recuerdo original, haciendo que se pierda para siempre), nuestra memoria se vería pronto superpoblada de recuerdos, la mayor parte de ellos variaciones de recuerdos originales. El caos resultante podría quebrar nuestra salud mental.

    Es un buen punto de partida para un relato fantástico, que sería algo así como un «Funes el memorioso» aún más enloquecedor.

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