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Por qué nos sentimos enfermos. La teoría altruísta

Todo el mundo se ha sentido alguna vez desagradablemente enfermo. El dolor, la anemia o la fiebre son algunos síntomas clásicos, pero también hay consecuencias psicológicas. Las personas enfermas suelen sentirse más deprimidas e irritables, y también afecta a las relaciones sociales. El “síndrome de enfermedad”, definido como una “respuesta adaptativa y coordinada a las infecciones” es típicamente provocado por una gran variedad de agentes patógenos: virus, bacterias y protozoos capaces de alterar indirectamente las respuestas del sistema inmune y neuroendocrino. La causa próxima del sentimiento de enfermedad radica en la alteración de estos sistemas fisiológicos, pero la causa final es más complicada.

Mujeres y enemigas. La nueva ciencia sobre la competitividad femenina

Un rápido ejercicio de asociación. Qué viene a la mente al escuchar estas palabras: Competitividad. Agresividad. Violencia. Si piensas en la palabra “macho”, casi seguro que no estás solo. Estos rasgos se atribuyen frecuentemente a la masculinidad y la hombría. En un examen más próximo también queda claro que la competetividad, violencia y agresividad masculina a menudo se dirigen contra otros machos: en el campo de batalla, el campo de juego, en la oficina, en el bar o en la calle. Charles Darwin se dió cuenta hace tiempo de la existencia de competitividad intrasexual entre machos, y entendió también que el propósito principal de todo este barullo masculino consistía en atraer la atención y el favor reproductivo de las hembras.

Cosas de las que no hablamos sobre razas humanas, pero son ciertas

Desde mediados del siglo pasado hablar de razas y diferencias biológicas entre grupos humanos es un tabú eficaz. La idea hegemónica, según el punto de vista de los antropólogos boasianos, o de los psicólogos conductistas radicales, es que los seres humanos son naturalmente iguales y que la causa de las diferencias es básicamente ambiental, sobreentendiendo que “ambiente” se refiere a “cultura” y “educación”. El periodista John Derbyshire lo llama “Dogma de las Cero Diferencias entre Grupos” (siglas en inglés DZGD): la ya vetusta idea de que no existen características inherentemente humanas, incluyendo diferencias entre poblaciones, y de que la naturaleza humana es una “construcción social” y una “tabla rasa”.

Las máquinas no pueden pensar

No van a pensar en algún momento próximo. Podrán hacer cada vez más cosas cada vez más interesantes, pero la idea de que tengamos que preocuparnos por ellas, o regularlas, o garantizarles derechos civiles, es sencillamente absurda. Las excesivas promesas de los «sistemas expertos» en los 80 acabaron con la financiación formal del tipo de IA que intenta construir humanos virtuales. Muy pocas personas están trabajando hoy en este campo. Pero, según los medios, debemos estar muy asustados. Todos hemos visto demasiadas películas.

La IA frankesteiniana

Mi aforismo favorito de Edsger Dijkstra es este: «La pregunta de si las máquinas pueden pensar es tan importante como la de si los submarinos pueden nadar». Sin embargo, seguimos jugando al juego de la imitación: preguntar lo cerca que estamos de que la inteligencia de la máquina pueda doblar a la nuestra, como si ese fuese el verdadero asunto. Por supuesto, una vez que te imaginas máquinas con sentimientos como los humanos y con libre albedrío, es posible concebir una mala conducta de la inteligencia de la máquina; la IA como una idea Frankenstein. El concepto está en pleno resurgimiento, y al principio pensé que era exagerado. Últimamente he llegado a la conclusión de que no lo es.

Yuval Noah Harari: “La agenda científica está dictada por la ideología o la religión”

Autor: Roger Corcho Yuval Noah Harari (1976) es el autor de De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad, obra publicada recientemente en español en Debate y que ha sido un éxito mundial. Formado en Oxford como historiador, Harari trabaja en la actualidad en el departamento de humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Este bagaje humanista es relevante por los conocimientos enciclopédicos que afloran en numerosas páginas del libro, pero sobre todo es importante porque el autor reivindica el estudio de la historia desde el humanismo, en lugar del materialismo inspirado en las ciencias naturales.

La ciencia de los dos sexos. Por qué no es «simplista» hablar de machos y hembras

Tradicionalmente, las personas “intersex” resultan desconcertantes. Sólo con el auge de la ciencia médica natural (Vázquez y Cleminson, 2009), a partir del siglo XVIII, se clarifica definitivamente la división en dos sexos, y se alienta un espíritu compasivo y racionalizador hacia las personas con sexo dudoso, desterrándose como fantásticas y maravillosas las viejas historias sobre hermafroditas verdaderos. El régimen liberal y la “ciencia ilustrada” europea politizan el sexo: la autoridad para “asignar” la identidad sexual a los individuos pasa de las familias a los médicos forenses, que detentan ahora el “saber positivo del cuerpo y alma”.

Inteligencia artificial: ¿Por qué preocuparse?

Se ha escrito mucho sobre las preocupaciones respecto a la inteligencia artificial, y respecto a un mundo futuro en el que las máquinas puedan «pensar», donde esto último abarca desde la toma de decisiones autónoma y sencilla a la plena autoconciencia. No comparto la mayoría de estas preocupaciones, y personalmente estoy muy emocionado por la posibilidad de experimentar máquinas pensantes, tanto por las oportunidades que ofrecen para la posible mejora de la condición humana, como por los conocimientos que sin duda proporcionarán sobre la naturaleza de la conciencia.

Gregory Clark: “El linaje es destino”

Gregory Clark es un historiador económico escocés de la universidad de California, Davis. Es conocido por su libro A farewell to alms, publicado en 2007, donde defiende una base genética del capitalismo inglés. Según su hipótesis, la población inglesa actual es “genéticamente capitalista” y descendería de las clases medias y altas enriquecidas al menos desde 1250, en un caso muy interesante de evolución gen cultural. Su libro más reciente, The son also rises (Princeton University Press, 2014), trata sobre desigualdad económica y movilidad social y sus conclusiones no son menos sorprendentes.

Jared Diamond: “Evito la palabra progreso”

¿Qué podemos aprender de las sociedades tradicionales? Podríamos pensar que nada, y estaríamos totalmente equivocados. El mundo hasta ayer (Debate, 2013), el último libro del norteamericano Jared Diamond (nacido en 1937), es una respuesta, detallada y exhaustiva, a esta pregunta. Sociedades como las que se encuentran en Nueva Guinea han mantenido unas costumbres y una forma de vivir semejantes a las que la humanidad ha practicado casi durante toda su historia. No son, sin embargo, sociedades de individuos primitivos y simples, sino que son sociedades complejas. Y estudiarlas nos puede reportar numerosas lecciones de gran valía.

Nicholas Wade: Variaciones problemáticas del tema humano

Nicholas Wade fue durante años corresponsal científico en el New York Times y es autor de varios libros científicos divulgativos. Aunque ya se había significado como un crítico acerbo de la antropología cultural, alineándose a favor de Napoleon Chagnon en su controversia con los antropólogos culturales, la obra que ha provocado una avalancha de críticas y de ira santa es de más reciente publicación: A troublesome inheritance. Genes, race and human history (Una herencia problemática. Genes, razas e historia humana). Wade aborda en este libro uno de los tabúes científicos más protegidos del último siglo: la variedad racial humana.

El animal político universal

Avi Tuschman es un antropólogo político radicado en Washington, y el autor de Our political nature. The evolutionary origins of what divides us (Nuestra naturaleza política. Los orígenes evolutivos de lo que nos divide), donde explora en las raíces cognitivas y evolutivas profundas de nuestras preferencias políticas. La versión original en inglés de este capítulo del libro, que reproducimos aquí con permiso, se encuentra en la página del autor. ¿Está en los genes ser de izquierdas o derechas? ¿Son universales estas categorías o varían significativamente entre culturas y poblaciones humanas? Esperemos que este amplio extracto sirva para introducir al público interesado en una rama fascinante de la ciencia política evolucionista.

Menos que humanos. La ciencia detrás de la deshumanización

Reseña de Less than human. Why we demean, enslave, and exterminate others, de David Livingstone Smith (St. Martin’s Griffin, 2012) Cuando pensamos en los grandes extremismos del siglo XX, probablemente lo primero que nos viene a la cabeza es el Holocausto y los crímenes del nazismo. Ciertamente, los nazis cometieron minuciosos actos genocidas basándose en la creencia de su superioridad espiritual, y en la sistemática deshumanización de sus adversarios, pero no estaban solos en esto. Los japoneses también se consideraban a sí mismos la forma más elevada de vida, y clasificaban a sus enemigos como demonios (oni), espíritus malignos (akki y akuma) o monstruos (kaibutsu). Durante el sangriento teatro del pacifico, en la misma segunda guerra mundial, los norteamericanos consideraban a los “japos” como animales subhumanos, en palabras del general australiano Sir Thomas Bradley: “una curiosa raza, cruce entre humano y mono”. La deshumanización era una pieza fundamental de la propaganda bélica virtualmente para todos los bandos del conflicto y ha continuado siéndolo en las peores masacres de nuestro tiempo.

Volcán Santorini

En Santorini se están produciendo los síntomas que preceden a una erupción. Santorini, en italiano y Thera o Thira en griego es el nombre de una isla que está 50 km al norte de Creta. Es una isla preciosa, con fuerte sabor mediterráneo: casas de paredes blancas y puertas, ventanas y cúpulas de un intenso azul marino…

Psicología de las teorías de la conspiración

Los humanos siempre han conspirado. Sin embargo, la teoría moderna de la conspiración (definida como “un complot de gente y organizaciones de poder que trabajan conjuntamente para alcanzar un objetivo a menudo siniestro”), y lo que llaman «mentalidad conspirativa» tiene orígenes más concretos en la historia. Al tratar sobre las convulsiones políticas previas a la independencia de los EE.UU, John Eliott anota que “se trataba de una sociedad, y una época, en que la teoría de la conspiración parecía proporcionar la explicación más racional para conjunciones de acontecimientos que, de otro modo, resultaban incomprensibles” (Imperios del mundo atlántico, Taurus, Página 497).

La mayor parte de la ciencia social es pseudociencia

Pubicado por Nigel Barber en The human beast Nigel Barber es un biopsicólogo irlandés interesado en el estudio de las diferencias sociales desde un punto de vista evolucionista. Entre otros libros, es autor de The myth of culture: Whe we need a genuine natural science of societies, donde argumenta contra el determinismo cultural y sobre la necesidad de una aproximación científico-natural a los temas sociales. También es autor de un blog en Psychology Today

Células madre

Hablar de las investigaciones médicas siempre me da un poco de miedo pues se pueden crear falsas expectativas. Por otro lado es una pena no poder dar a conocer lo que hacen en los centros de investigación. Así que he decidido contar esta noticia pero recalcando que se trata de un experimento, lo que se llama una «prueba de concepto», y que ha funcionado para jerbos no para humanos.

Coches sin conductor

Los coches autónomos, capaces de conducir ellos solos, pueden estar más cerca de lo esperado. Ya he tratado de coches autónomos –que se conducen solos– y de coches que se comunican con otros y con ciertos elementos del entorno como son semáforos, señales de tráfico, etc.