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Primates y twitteros

Toni Cantó, representante en el parlamento español por UPyD, ha provocado muchas críticas, y también la ira de un enfurecido tumulto en las redes sociales, esta misma semana, por declarar que “los animales no tienen derecho a la libertad ni a la vida”. Y no es que se volviera loco. Como explica en El Mundo José Luis Vadillo la frase forma parte de un discurso más amplio en el que se habla de la continuidad entre el sufrimiento animal y humano, se reconoce la obligación humana de “considerar” los padecimientos y el bienestar animal, se niega a su vez que pueda darse un verdadero “contrato” social con los animales y, citando a Fernando Savater, se reconoce que estrictamente hablando, “los animales no tendrían derechos, a la par que tampoco tendrían obligaciones ya que al carecer de libre albedrío y capacidad de decisión, no podríamos considerarlos sujetos éticos capaces de discernir entre el bien y el mal.”

Los chimpancés juegan el “juego del ultimátum” de un modo similar a los humanos

Frans de Waal es uno de los primatólogos más conocidos, y un defensor de la “antiguedad de la empatía” (PDF) que vincula el sentido de justicia de los humanos con una larga historia evolutiva. Según de Waal la visión de los humanos como primates violentos está “pobremente apoyada por evidencias arqueológicas y sólo está parcialmente apoyada por la conducta de nuestros parientes primates más cercanos, chimpancés y bonobos”. Nuestro sentido de la justicia descansaría en una “empatía animal” con una historia profunda.

Nuestros carnívoros antepasados

Es posible que se haya prestado una atención insuficiente al papel de las madres en la evolución humana, pero cuando estudiamos la importancia de la dieta en el proceso de humanización, no hay contradicción entre madres y cazadores. Según Ella Psouni, del departamento de psicología de la universidad de Lund, en Suecia, existe de hecho una “fuerte conexión entre la dieta y el amamantamiento”. Las diferencias en el tiempo de destete entre los humanos y los simios no es cultural sino biológica. Nuestro precoz destete se debe a que los sapiens son carnívoros cazadores capaces de aportar una dieta más energética, a diferencia de gorilas, chimpancés u orangutanes, que son omnívoros o herbívoros. Un estudio con 67 especies de mamíferos, publicado en PLoS, documenta que las diferencias en el destete temprano se deben principalmente a esta dieta carnívora. Es más. La caza y la dieta carnívora no sólo desempeñaron un papel crucial en la evolución humana, probablemente también pudieron tener un impacto devastador en los ecosistemas. Según Lars Werdelin, del museo de historia natural sueco, …