Author: TC

David Buss: Por qué se moraliza el sexo

La “libertad sexual” no existe. Algunas conductas relacionadas con el sexo de hecho se consideran moralmente inaceptables y están sujetas a distintas sanciones sociales, mientras que otras son universalmente consentidas o incluso incentivadas. Además, resulta que no sólo la Biblia y la tradición judeocristiana, o las costumbres occidentales, están obsesionadas originalmente con este tema. Existen normas bastante explícitas para regular la sexualidad y el matrimonio al menos desde el código sumerio de Ur-Nammu, fechado entre los años 2100 y 2050 a.C, pasando por las leyes indias de Manu, del siglo III antes de la era cristiana.

¿Están sesgados los “estudios de género”?

Desde los años 90 del siglo pasado arrecian críticas académicas a los “estudios de género” y las tendencias asociadas con el posmodernismo, el relativismo y la “teoría crítica”, dentro de lo que se ha denominado a veces “science wars”. Un reproche frecuente contra esta área de las ciencias humanas es que está particularmente afectada de ideología y por una agenda política concreta, lo cual se percibe como una limitación extracientífica que reduce el espacio de las explicaciones consideradas a priori aceptables. 

Google y la diversidad. La controvertida ciencia tras el “manifiesto” de James Damore

James Damore, ingeniero y biólogo computacional formado en Harvard, Princeton y el MIT era uno de los trabajadores de Google en su sede californiana antes de ser despedido este 7 de agosto, supuestamente por “fomentar estereotipos dañinos de género” que violan el “código de conducta” de la compañía, en opinión de su jefe ejecutivo, Sundar Pichai. La decisión de prescindir de Damore –que ha anunciado que se querellará contra la firma– se precipitó tras la difusión este mismo mes de una nota de 10 páginas discutida inicialmente en un foro interno de Google. El documento, “Google’s Ideological Echo Chamber” (“La cámara de resonancia ideológica de Google”), fue filtrado para todo el público por la web GIZMODO, a través una versión cercenada que omitía fuentes académicas y algunos gráficos asociados al texto original GIZMODO describió el documento como un “manifiesto anti diversidad” y a partir de entonces las reacciones negativas se han sucedido en cadena a través de las redes sociales, en algunos casos procedentes de los mismos compañeros de trabajo de Damore, pero también de …

Razón y emoción en política

El pasado 27 de junio una espaciosa sala del parlamento europeo auspició un evento conjunto de dos iniciativas preocupadas por traer más cultura científica a la sociedad y la política: la serie de conferencias y publicaciones EUROMIND, coordinada por la eurodiputada Teresa Giménez Barbat, y la asociación cultural catalana CLAC (Centro libre. Arte y cultura), representada en Bruselas por Miriam Tey. Para hablar de “razón y emoción en política” el evento contó con un panel de expertos formado por el catedrático de psicología clínica de la Universidad del País Vasco Enrique Echeburua, y con la experta en comunicación política Sophie Lecheler, moderados y presentados por el director del instituto de neurociencias de la universidad autónoma de Barcelona, Ignacio Morgado. Aunque el tema del panel es tan antiguo como la política, ahora contamos con herramientas nuevas para abordarlo e intentar conjugar dos aspectos aparentemente mal avenidos como ciencia y política. ¿Es posible separar razón y emoción? Ignacio Morado ofreció en la introducción una síntesis sobre la ciencia de las emociones en su relación con la razón. De …

¿Es el pene una construcción social?

En 1996 Alan Sokal consiguió publicar un artículo –que en realidad era una parodia deliberada del posmodernismo, el deconstruccionismo y otras modas intelectuales del siglo XX– en la revista de ciencias sociales Social text. Un año más tarde Sokal y Bricmont publicaron el libro Imposturas intelectuales (Fashionable nonsense) que venía a resumir el llamado “Sokal affair” para un público más amplio. Es por lo menos plausible asumir que tanto el falso artículo como el libro consiguieron algún efecto. Aunque esta medida es bastante grosera, si buscamos actualmente la palabra clave “Posmodernism” en la base de datos de Google Books se aprecia una caída bastante brusca que coincide a grandes rasgos con la irrupción del escándalo Sokal.

La psicología política del Brexit

Una suposición natural de la democracia es que los votantes son al menos suficientemente racionales, si no para escoger la mejor de las opciones disponibles, si al menos para saber lo que votan. Algunos dudan de que incluso este modesto supuesto sea cierto, pero en los últimos años, sobre todo a raíz del resultado del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, y de las últimas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos, la sensación de que vivimos en una “era de irracionalidad” y de la “posverdad” se ha extendido entre la élite cognitiva de las sociedades occidentales.

El “efecto pueblo”. Por qué importan los contactos cara a cara

Después de The sexual paradox, donde explicaba cómo influyen las diferencias evolutivas de sexo en las brechas de género en el trabajo, Susan Pinker –hermana del psicólogo cognitivo Steven Pinker– ha regresado a la divulgación científica con un libro que estudia la influencia en el bienestar, la salud y la felicidad humana de las relaciones sociales cara a cara (The Village Effect: How Face-to-Face Contact Matters. Atlantic Books. 2014).

¿Cómo ha podido pasar? El ascenso de Trump desde la psicología moral

El poder que frena el colapso civilizatorio parece haber quedado seriamente debilitado tras los resultados de las últimas elecciones presidenciales en EE.UU., considerando las reacciones de tantos políticos, “pundits”, activistas y comentaristas de todo el mundo. El País publicó el mismo día de la victoria de Trump una columna de John Carlin cuestionando literalmente que la democracia representativa pudiera seguir siendo “un modelo de gobierno a seguir para la humanidad”. Cayetana Álvarez de Toledo señaló en una conferencia que los resultados electorales subrayan que hemos entrado en una “era de irracionalidad” global. Según entre otros el filósofo Michael P. Lynch este acontecimiento augura una era de la “post-verdad” “donde las mentiras se toleran y los hechos se ignoran”. Y no sólo estaría en peligro la razón, la democracia, y la convivencia humana entre sexos, etnias y países, sino también el equilibrio planetario. Para distintos “líderes científicos” en ciencia del clima la presidencia de Trump supondrá “un desastre para el planeta”. La portada del semanario Der Spiegel lo ilustra en su portada, con la imagen de …

La inteligencia de los países

Reseña de Hive mind. How your nation’s iQ matter so much more than your own, de Garett Jones. Stanford University Press. 2016 El mismo año en que Charles Murray y Richard Herrnstein publicaron The bell curve 52 académicos firmaron un editorial en The wall street journal explicando lo que a su juicio constituía la ciencia aceptada de la inteligencia hasta entonces.

Los 10 mayores hallazgos de la genética de la conducta humana

Muchos de los hallazgos de la psicología no son tales, como ha mostrado el trabajo de Ioannidis (2005) y la dificultad para replicar los resultados parece ser la razón de fondo. Sin embargo, algunos resultados sí son sólidos. Robert Plomin y sus compañeros (2015) resumen lo que, según su criterio, son los 10 hallazgos mejor establecidos de la genética de la conducta. Los autores prefieren el término “hallazgo” a uno con más pedigree, el de “ley”, debido a la importancia de las excepciones, y a las limitaciones que implica el concepto de “heredabilidad” en esta misma disciplina. Recordemos que con heredabilidad los genetistas se refieren a una estimación –no un valor inmutable–basada en la variación genética individual encontrada dentro de una población específica, y que no sirve para predecir el comportamiento de un individuo en concreto.

Las raíces profundas del conflicto humano

El debate sobre la guerra humana, sobre sus orígenes, y su naturaleza es un área caliente y polarizada de la ciencia. Una corriente de la antropología fomenta la idea de que el conflicto humano es básicamente causado por las instituciones sociales, no por la “naturaleza humana”. Estos principios están resumidos en la llamada “Declaración de Sevilla” apoyada por la UNESCO en 1986, que condena como “científicamente incorrecta” la idea de que “hemos heredado una tendencia para hacer la guerra de nuestros ancestros animales”. Los críticos de esta postura, apoyados por la psicología evolucionista, por la antropología evolucionista y por algunos hallazgos de la paleoantropología, discuten fuertemente este punto de vista.

Henry Harpending

Este 3 de abril ha muerto Henry Harpending, antropólogo, genetista de poblaciones de la universidad de Utah y miembro de la Academia nacional de las ciencias de EE.UU. Considerado “controvertido” por grupos de la izquierda radical, el trabajo de Harpending abarcó áreas importantes de la antropología, como el origen de la diversidad humana (2005), la evolución de la inteligencia de los grupos humanos (2006) o, la evolución de adaptaciones humanas recientes (2007).

Cuenta atrás para identificar los genes que nos hacen inteligentes

La inteligencia general es un rasgo humano complejo, heredable entre generaciones, y que cumple la llamada “cuarta ley” de la genética de la conducta. Es decir, hay bastantes variantes genéticas responsables de las variaciones entre individuos y grupos. Sólo recientemente disponen los científicos de los instrumentos de análisis adecuados para identificar el origen de estas diferencias humanas tan importantes.

La ciencia percibida como “inmoral” también es percibida como menos creíble y rigurosa

Algunos epistemólogos –la gente que se dedica a estudiar la naturaleza del conocimiento humano– distinguen entre “racionalidad instrumental”, que persigue simplemente la victoria de nuestros valores predilectos, y “racionalidad epistémica”, que persigue una mayor correspondencia entre nuestro mapa y el territorio: lo que Aristóteles y los escolásticos llamaban “adecuación”, o simplemente “verdad”. No es lo mismo razonar para ganar que para averigüar lo que es cierto. Se supone que la ciencia por excelencia se fundamenta en la racionalidad epistémica. Según esta posición común, resumida por Matteo Colombo, de la universidad holandesa de Tilburg, el modo cómo evaluamos la calidad de las pruebas y los argumentos en favor de las hipótesis verdaderamente científicas “sólo debe ser afectado por valores epistémicos, dirigidos a la verdad, tales como confirmación, adecuación empírica y poder explicativo y predictivo”. Aunque no cabe duda que los valores “no epistémicos” (ideas morales, ideológicas, económicas, etc) forman parte de la actividad científica, influyendo en el modo cómo los políticos deciden emplear ciertas conclusiones de la ciencia, o en los procesos de financiación, existe también …

¿Seguro que votaste racionalmente el 20D?

Los sesgos cognitivos son algo así como atajos mentales. Afectan en especial a lo que Daniel Kahneman llama “sistema 1”, nuestra parte más emocional en la toma de decisiones, pero también se encuentran en situaciones que requieren una forma de pensar más lenta y reflexiva. Hasta los científicos más pulcros se engañan rutinaria y sistemáticamente.

¿Por qué tememos el cambio climático?

Quizás el temor general a los cambios explica el temor a los cambios del clima. El conservadurismo antropológico quizás explica el conservadurismo climático. Según Steven Hayward la corriente ortodoxa en la ciencia del clima actual subestima la adaptabilidad de la especie; lo corriente para los humanos de hecho es la flexibilidad ante los cambios, incluso si son bastante bruscos. De los inuit a los árabes, los humanos han demostrado que pueden florecer en un rango de temperaturas altas y bajas relativamente amplio, y estable, tal como refleja el siguiente gráfico.

El enfoque biosocial en el trabajo social

La aproximación evolucionista al estudio del ser humano inaugurada por la teoría de Darwin, y desarrollada con posterioridad gracias a los descubrimientos de la genética y la biología molecular (“síntesis moderna”) se ha ido ampliando en las últimas décadas, desde la antropología cultural a la criminología, y los problemas sociales estudiados por los trabajadores sociales también pretenden incorporar este enfoque biopsicológico, aunque no sin resistencias. No se trata de meras curiosidades teóricas, ya que incorporar lo bio en los estudios sociales y psicológicos, en principio, ayuda a intervenir más eficazmente en los problemas.