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Historia del irracionalismo moderno

Publicado por el 6 ago, 2008 en Humanismo Secular |

Reseña del libro :
Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault
Stephen R. C. Hicks
Scholargy Publishing, 2004

¿Qué es Postmodernismo? El término puede ser tan variable en significado como la calculada ambigüedad que cultiva el verbo oscuro de sus principales figuras intelectuales. Es frecuente que con él se pueda hacer referencia a manifestaciones diferentes en el mundo del arte, de la literatura, o del pensamiento filosófico y político. Sea como sea, y para entendernos, podemos convenir en denominar así al canon intelectual propio de lo que hoy representa el establishment que domina las instituciones y ambientes culturales, académicos y políticos del mundo desarrollado desde mediados del siglo pasado.

Veamos algunos de los temas culturales, académicos y políticos que saturan el entorno intelectual de cualquier persona educada que vive en cualquier país desarrollado de principios del s. XXI. Son, por ejemplo, si las sociedades occidentales son progresistas en cuanto a libertad e igualdad de oportunidades o si son racistas, sexistas y clasistas de un modo sofisticado. Si lideran un mundo más libre y próspero o depredan a las economías autóctonas más débiles, que viven en armonía con la Naturaleza. Si sus ciudadanos son más saludables y viven más o si viven en una cultura consumista alejada de lo natural. Si los individuos deben ser tratados según sus méritos individuales o si su pertenencia a colectivos de sexo, cultura, o raza debería ser (positivamente) discriminada. Si el legado literario y artístico de Occidente es un destilado de valores universales o es la expresión estrecha, intolerante e imperialista del humano varón, blanco y de clase alta que oprime a demás colectivos y a las otras culturas no europeas. Si la Ciencia constituye un método de adquisición de conocimiento objetivo y nos informa acerca de la realidad o si sólo es una construcción social, un mito o una narración alternativa entre tantas otras posibles. Si el proyecto educativo debe incidir más en construir una identidad social para un ser que es esencialmente indeterminado (tabla rasa), en moldear su lenguaje de modo que sea sensible a su identidad de sexo, raza y cultura, o en transmitir conocimiento a niños que se convertirán en adultos independientes. Más académicamente, las tendencias en teoría del Derecho parecen apoyar el criterio según el cual la objetividad y la neutralidad en el razonamiento legal son un fraude, ya que toda decisión es subjetiva y los textos legales protegen los intereses del varón blanco en contra de los intereses de todos los grupos históricamente marginados. Análogamente, la crítica literaria postmoderna tiene como objetivo la deconstrucción del texto para desenmascarar cómo los intereses de sexo, clase o raza configuran los sentimientos de autor por debajo de sus aparentes motivaciones objetivas: así, Herman Melville podía creer que en su Moby Dick exploraba el tema universal de la ambición, el hombre y la naturaleza, pero en realidad el capitán Ahab representa el autoritarismo explotador del patriarcalismo imperialista y el malsano propósito de la tecnología de dominar la Naturaleza.

Algunos asuntos más concretos pueden ocasionarnos bastante perplejidad y casi siempre frustración cuando se intentan argumentar desde bases racionales. Por ejemplo, ¿cuál es la razón de que movimientos y partidos conocidos como de “izquierda”, que pregonan su laicidad continuamente, den soporte a movimientos islamistas, favorezcan la construcción de mezquitas, aplaudan el humillante velo islámico como una “decisión personal”, faciliten los tabúes religiosos alimentarios en los colegios públicos y promocionen encuentros confesionales? ¿Por qué los socialistas españoles cooperan con partidos “nacionalistas”, bastante reaccionarios por otra parte, en la imposición de lenguas regionales a quienes no las usan, y en la supremacía de derechos colectivos e históricos sobre los derechos de las personas individualmente consideradas?

Todo movimiento cultural -y político- está definido por sus premisas filosóficas fundamentales. Por lo tanto, si queremos comprenderlo debemos plantearnos cuestiones sobre su historia intelectual, principalmente epistemológica y política, pero también en los campos de las ciencias físicas, de la metafísica y en su concepción de la naturaleza humana. Las dificultades, hasta ahora, para abordar una comprensión ordenada del fenómeno postmoderno vienen dadas por su propia actualidad tanto como por su presunta falta intrínseca de orden y sistema. Estas dificultades son las que aborda Stephen Hicks en este ensayo, examinando las raíces filosóficas y el desarrollo histórico del fenómeno, y mostrando que sí podemos encontrar un orden y un sistema que subyace, aunque esté basado en la irracionalidad. El estilo del autor es claro y estructurado, tanto que nos recuerda al que Sokal y Bricmont emplearon en su célebre Imposturas intelectuales y que atrapa rápidamente tanto al lector informado como al lego en la materia. Se demuestra una vez más que la claridad no tiene por qué ser superficial, como lo obscuro no tiene por qué ser profundo.

Una primera línea de análisis es la historia de la crisis filosófica de la razón y la realidad objetiva de la Ilustración, tras la obra de Kant. Hicks capitula los principales argumentos metafísicos y epistemológicos de los principales autores y escuelas filosóficas de lo que se ha dado en llamar Contra-Ilustración de los siglos XIX y XX. En su argumentación, el convencimiento de que la razón es incapaz de conocer la realidad absoluta (Kant) y de que ésta es intrínsecamente conflictiva y absurda (Hegel) conducen a la filosofía alemana -predominante en el s. XIX- por los caminos de la especulación metafísica y el irracionalismo epistemológico. Lo que en un principio es un intento de mantener a Dios y la religión más allá de la razón culmina con la metafísica nihilista de Heidegger: “todo ser, en cuanto que es un ser, está hecho de nada”. En filosofía de la ciencia, tras las crisis del positivismo lógico y de la filosofía analítica, a mediados del s.XX se debe “renunciar a toda pretensión de que [la ciencia] lleve a los científicos, y a aquellos que aprenden de ellos, más y más cerca de la verdad” (Thomas Kuhn). Si la razón, el pensamiento y la ciencia no tienen conexión objetiva alguna con la verdad y la realidad (sean éstas lo que sean), entonces las distintas disciplinas del pensamiento se convierten en puramente críticas o analíticas. En resumen, según Hicks el postmodernismo tendría sus raíces filosóficas profundas en las consecuencias de la epistemología Kantiana.

En la segunda línea de análisis, Hicks resume el desarrollo conceptual de los colectivismos de la contra-Ilustración. Un repaso, desde este punto de vista, de la obra de Rousseau, Hegel, Herder y Fichte, muestra la base de los movimientos culturales que devinieron en políticos en los s. XIX y XX. Mientras que los colectivismos “de derecha” -fascismo y nacionalsocialismo- son derrotados durante la Segunda Guerra Mundial, el socialismo -que comparte con éstos lo principal de su fundamento filosófico y programa ideológico- se afianza en el panorama intelectual, coincidiendo con el desarrollo conceptual del Postmodernismo. Sin embargo, las predicciones fundamentales del marxismo resultaron fallidas: El capitalismo no había llevado a toda la población al proletariado, ni tampoco había colapsado tras la depresión y las guerras mundiales. Es más, la riqueza aumentaba en las naciones capitalistas. Checoslovaquia y las declaraciones de Khrushchev incomodan a muchas conciencias. La revolución del proletariado no sería pues tan racionalmente inexorable. La escuela de Frankfurt teoriza que el marxismo clásico está demasiado ligado a la razón, que la razón conduce a las grandes patologías sociales y que la teoría social debería incorporar fuerzas psicológicas menos racionales. Se produce el necesario doble cambio, ético y epistemológico, y la filosofía del postmodernismo brinda la base conceptual adecuada. De necesidad a igualdad. De riqueza-buena a riqueza-mala. De producción industrial a conservacionismo medioambiental. La conciencia internacional del proletariado es un concepto demasiado abstracto y ligado a la razón y la realidad objetiva, por lo tanto los movimientos culturales marxistas en todo el mundo se diversifican en socialismos de raza, sexo e identidad cultural y étnica.

Llegados a este punto, adquiere sentido la tesis que declara el autor al comienzo de su trabajo: “El fracaso de la epistemología hizo posible el postmodernismo, y el fracaso del socialismo lo hizo necesario”. ¿Qué es pues lo que se ha venido denominando como postmodernismo? Stephen Hicks nos da algunas respuestas basándose en la obra de los autores que considera la expresión máxima de este movimiento: Foucault, Lyotard, Derrida y Rorty, principalmente. El Postmodernismo conecta la filosofía con la política. Su fortaleza es el mundo académico y sus armas el lenguaje y la retórica. Su bagaje epistemológico permite a Foucault afirmar que “todos mis análisis están en contra de la idea de necesidades universales en la existencia humana” o que “no tiene sentido hablar en el nombre -o en contra- de la Razón, la Verdad o el Conocimiento”, o a Lyotard que “razón y poder son uno y lo mismo”. La concepción no-cognitiva del lenguaje da un nuevo valor a la retórica. Puesto que el lenguaje no conecta con verdad o realidad externa alguna, el objetivo de la retórica no es la cognición sino la persuasión. Entonces, se puede usar el discurso contradictorio como estrategia. Como afirma Derrida: “los discursos son elementos tácticos o bloques que operan en el campo de la relación de fuerzas; puede haber discursos diferentes e incluso contradictorios dentro de la misma estrategia”.

Postmodernismo y Tercera Cultura

Quizá la cita más inquietante que aporta Hicks sea ésta de Frank Lentriccia: “el Postmodernismo no busca hallar el fundamento y las condiciones de la verdad, sino ejercitar el poder con el propósito del cambio social”. ¿Dónde nos deja todo esto? ¿Cuál debe ser el programa cultural, científico y filosófico para el s. XXI? En palabras del propio Stephen Hicks:

“Mostrar que un movimiento conduce al nihilismo es importante para comprenderlo, como lo es mostrar que un movimiento defectuoso y nihilista puede aún ser peligroso. Remontar las raíces del postmodernismo hasta Rousseau, Kant o Marx explica cómo todos sus elementos llegaron a entretejerse. Pero identificar las raíces del postmodernismo y conectarlas con los males del presente no lo refuta. Lo que aún se necesita es una refutación de esas premisas históricas y la identificación y defensa de sus alternativas. La Ilustración estaba basada en premisas opuestas a las del postmodernismo, pero mientras que la Ilustración fue capaz de crear un mundo magnífico en base a esas premisas, las articuló y defendió sólo de modo incompleto. La debilidad es la única fuente del poder del postmodernismo contra ella. Completar la articulación y defensa de esas premisas es por lo tanto esencial para mantener en lo sucesivo el progreso de la visión Ilustrada y protegerla de las estrategias postmodernas”.

Antonio Arturo Gonzalez
Julio de 2008

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Contenido:

Capítulo Uno: Qué es Postmodernismo

La vanguardia postmoderna. Foucault, Lyotard, Derrida, Rorty
Moderno y postmoderno
El modernismo y la Ilustración
Tesis académicas postmodernas
Tesis culturales postmodernas
¿Por qué el postmodernismo?

Capítulo Dos: El ataque de la Contra-Ilustración a la Razón

Razón Ilustrada, liberalismo y ciencia
Los inicios de la Contra-Ilustración
La conclusión escéptica de Kant
Por qué Kant es el punto decisivo
Después de Kant: realidad o razón pero no ambas
Soluciones metafísicas a Kant: De Hegel a Nietzsche
Dialéctica y religión salvadora
Contribución de Hegel al postmodernismo
Soluciones epistemológicas a Kant: el irracionalismo de Kierkegaard a Nietzsche
Resumen de cuestiones irracionalistas

Capítulo Tres: El Colapso de la Razón en el Siglo Veinte

Síntesis de Heidegger de la tradición Continental
Separando razón y lógica
Las emociones como reveladoras
Heidegger y el postmodernismo
Positivismo y filosofía Analítica: de Europa a América
Reformular la función de la filosofía
Percepción, conceptos y lógica
Del colapso del Positivismo Lógico a Kuhn y Rorty
Resumen: Un vacío a ser ocupado por el postmodernismo
Primera tesis: el Postmodernismo como resultado final de la epistemología de Kant

Capítulo Cuatro: El Clima del Colectivismo

De la epistemología postmoderna a la política postmoderna
El argumento de los tres próximos capítulos
Respuesta a la crisis socialista de teoría y evidencia
De vuelta a Rousseau
La Contra-Ilustración de Rousseau
Colectivismo y estatismo de Rousseau
Rousseau y la Revolución Francesa
Política de la Contra-Ilustración: Colectivismo de Derecha y de Izquierda
Kant sobre colectivismo y guerra
Herder sobre relativismo multicultural
Fichte sobre la educación como socialiación
Hegel sobre el culto al estado
De Hegel al siglo veinte
Colectivismo de Derecha versus Izquierda en el siglo veinte
Auge del Nacional Socialismo: ¿Quiénes son los socialistas reales?

Capítulo Cinco: La Crisis del Socialismo

Marx y Esperando a Godot
Tres predicciones fallidas
El socialismo necesita una aristocracia: Lenin, Mao, y la lección de los Socialdemócratas Alemanes
Buenas noticias para el socialismo: depresión y guerra
Malas noticias: el capitalismo liberal renace
Peores noticias: las revelaciones de Kruschev y Hungría
Respuesta a la crisis: cambio del estándar ético socialista
De necesidad a igualdad
De Riqueza buena a Riqueza mala
Respuesta a la crisis: cambio de epistemología socialista
Marcuse y la Escuela de Frankfurt: Marx mas Freud, u opresión mas represión
Auge y caída del terrorismo de Izquierda
Del colapso de la Nueva Izquierda al postmodernismo

Capítulo Seis: Estrategia Postmodernista

Conexión de epistemología y política
Máscaras y retórica en el lenguaje
Cuando la teoría choca con los hechos
Postmodernismo Kierkegaardiano
Revocando a Trasímaco
El uso de discursos contradictorios como estrategia política
Postmodernismo Maquiavélico
Discursos retóricos Maquiavélicos
La Deconstrucción como estrategia educativa
Postmodernismo ressentiment
Ressentiment Nietzscheano
Foucault y Derrida sobre el fin del hombre
Estrategia ressentiment
Post-postmodernismo

Enlaces

Amazon:

http://www.amazon.com/Explaining-Postmodernism-Skepticism-Socialism-Rousseau/dp/1592476422/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1216488215&sr=8-2

Google Books:

http://books.google.es/books?id=oxOTMZD_fecC&dq=stephen+hicks+explaining+postmodernism&ei=4yGCSNSRHKOQjgHsu5jXCA

el cuerpo femenino y la banalidad de los sexos.

Publicado por el 1 ago, 2008 en General |

Arcadi Espada, en su artículo de hoy en El Mundo, habla de una característica femenina muy particular: el curioso interés incluso erótico que tenemos las mujeres cuando contemplamos el cuerpo de otra. Aunque se ha venido insistiendo reiteradamente en que la sexualidad de la mujer es igual a la del hombre, no se ha prestado suficiente atención a hechos que siempre han estado delante de las narices de cualquiera. Es una evidencia flagrante que las portadas de las revista para hombres siempre muestran a una mujer hermosa, a su sexo opuesto. Esto no ocurre con las revistas para mujeres cuyas portadas muestran… a una mujer hermosa. ¿Y eso por qué? Las mujeres tienen mayor interés en contemplar individuos bellos de su mismo sexo en las revistas que ellos. Nancy Etcoff en su ameno libro Survival of the prettiest le dedica mucha atención a este asunto tan intrigante.

Arcadi en su artículo menciona el trabajo de la Dra. Meredith Chivers comentado en un número de The New York Times del pasado 12 de junio. Chivers es una psicóloga clínica actualmente trabajando en el Clarke Institute, centro que disfruta de una considerable mala fama entre determinados colectivos porque ofrece terapias para “curar” a gays o a lesbianas que deseen algo parecido a volver a su “rol” sexual “normal”. Chivers descubrió, a partir de un estudio en el que se visionaban videos eróticos, que las mujeres, fueran lesbianas o corrientes, tendían a mostrarse más excitadas cuando aparecían mujeres. A pesar de que consideró este resultado “contraintuitivo”, no le pareció conveniente sacar conclusiones determinantes sobre una supuesta bisexualidad natural en la mujer. Lo que admite como máximo, que ya es mucho para una discípula de J. Michael Bailey, el autor de The Man Who Would Be Queen: The Science of Gender-Bending and Transsexualism que estos mismos colectivos consideran el libro más difamatorio sobre gender variance (o “géneros alternativos”, como podría traducirse esa denominación) que se haya escrito nunca, es un mayor potencial para la bisexualidad en la mujer que en el hombre.

Pero esta no es la única teoría. Desde el darvinismo, desde la psicología evolutiva se conjetura con que las mujeres estén más interesadas en valorar la competencia entre ellas que las posibilidades de sexo indiscriminado. Lo contrario que le sugeriría de manera automática a un varón la imagen de una mujer en una portada. Y eso sería así incluso con la pornografía. Hace tiempo que los investigadores se interrogan sobre por qué las mujeres tienden a mirar más a las chicas que a los chicos. La conclusión es que unas se fijan en qué hacen otras, cómo es su cuerpo; se ponen en su lugar. Donald Symons en su libro seminal The Evolution of Human Sexuality piensa que el motivo más recóndito sería “aprender” de la experiencia sexual de otras. Las mujeres desean aprender cómo ser las mejores porque las hembras de la mayoría de las especies favorecen una relación de calidad antes que la búsqueda de oportunidades indiscriminadas de intercambio sexual. Por ello se identifican y se excitan más empatizando con las más sexys y atractivas. Ellas también quieren ser las mejores… para quedarse con el mejor.

posibles finales para un pensador irracional

Publicado por el 22 jul, 2008 en General |

Karadzic iba de científico por la vida, pero era un magufo. Creía que por ser psiquiatra esa ciencia ya estaba avalada. Esto parecía dar seriedad a sus fantasías sobre supuestas almas de los pueblos o identidades como unidades de destino en lo universal. Podría haber empezado como ha acabado: vendiendo productos milagros de estos que requieren básicamente de un determinado carisma y de una verborrea inclemente. Le han detenido mientras trabajaba en Belgrado en un consultorio de medicina alternativa. Pero la factura por sus servicios la pone la justícia y lleva escrito “crímenes contra la humanidad”.

diálogo de farsantes

Publicado por el 17 jul, 2008 en General |

En la Conferencia Internacional del Diálogo organizada en Madrid del 16 al 18 de Julio, el rey de la Arabia Saudita, país por cuya solicitud se ha llevado a acabo el evento, hace un llamamiento al diálogo entre religiones y civilizaciones para hacer frente a la “pérdida de valores” y “confusión de conceptos” que padece la sociedad actual, fruto, a su juicio, del “vacío espiritual que padecen las gentes”. En su opinión, las tragedias vividas por la humanidad como consecuencia de diversos enfrentamientos no han estado motivadas por las religiones, sino por “el extremismo que adoptaron algunos de los seguidores” de diversas religiones y creencias políticas. Parece que él no se cuenta entre estos extremistas, a pesar de que su país no podría acoger esta conferencia debido a la prohibición de la Ley coránica. Tampoco parece que sea extremista que en su país, y en varios otros del ámbito musulmán, la mujer esté sometida al hombre y y es esclarecedor que, en esta conferencia, con casi 300 asistentes y sólo 15 mujeres, no haya habido referencia alguna a favor de los derechos de las mismas. No considera extremista a un país donde las prácticas religiosas que no deriven del Islam están penadas cruelmente. Donde, no sólo los judíos no pueden entrar en la Meca, sino que forma parte de sus proclamas políticas la negación del derecho a existir del estado de Israel. Muy atinadamente el OLRC señala que “el hecho de que la conferencia mundial sobre diálogo interreligioso se produzca en Madrid, y que el presidente de la misma tenga que desplazarse a otra nación, otra cultura, otro mundo, supone ya de por sí un contraste brutal en lo que respecta a las libertades en su propia nación”. Por este motivo lanza una propuesta, a la que me adhiero con calor, que “la próxima conferencia mundial sobre el diálogo interreligioso sea organizada en Riad, aunque para ello tenga que dejar entrar a judíos, o incluso dejar que presida la misma el cardenal Jean-Louis Tauran, del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.”

Pero no sólo esto, según afirma este periódico “está previsto que participen personajes vinculados con el islamismo radical como el William Baker, presidente de Christians and Muslims for Peace (CAMP); neonazi conocido internacionalmente y ex miembro del KKK. O la presidenta de Islamic Sociaty of North América, Ingrid Mattson, reputada promotora del wahhabismo, la corriente más radical del sunismo que ha sido adoptada por los miembros de organizaciones terroristas como Al Qaeda”.

A mí me avergüenza que se dejen ver en ella el presidente Zapatero y el Rey Juan Carlos.

lío de “magisterios” en el Observatorio Fabra

Publicado por el 16 jul, 2008 en General |

Stephen Jay Gould, siguiendo un debate filosófico ya antiguo, propuso eliminar el conflicto entre religión y ciencia estableciendo que sus campos son distintos y, por tanto, no pueden entrar en conflicto. A esto lo llamó “MANOS” (NOMA, en inglés: Non-Overlapping Magisteria; que traducido suena a algo como “Magisterios NO Superpuestos”). En parte, era un disparillo a aquellos que, como su “enemigo” Richard Dawkins, utilizan un equivalente al púlpito desde su cátedra intentando impulsar sus convicciones ateas como inseparables de la ciencia, cosa que SJG consideraba afrentosa. No parece que puedan existir magisterios separados principalmente porque no se comprenden unas formas de aproximación al conocimiento de la realidad que no tengan algo que ver con el método científico. ¿Dónde se encuentra con la ciencia la religión si no tiene que ver con verdades objetivas?

Ah, sin embargo, como digo, el debate siempre es incansablemente alimentado. Lo fué (según recorte que les había guardado) el dia 10 de julio. El Observatorio Fabra, organizador de unas interesantees y refrescante cenas científicas, tuvo a bien proponer una de ellas alrededor de la pregunta “¿Cree Dios en la ciencia”?. El bioquímico y secretario de la International Society for the Study of the Origin of Life fué invitado para convencerles de que la ciencia y la religión “no siempre son realidades antagónicas”.

así y todo creo que me atrae una cena en este precioso lugar. Por si les ocurre lo mismo, ahí tienen la web .

……………………

Le he enviado a mi amigo Félix Ares esto: “El nuclear es un debate del pasado, no del futuro” . Y me ha contestado así: Francia desarrollará en 2020 un reactor nuclear de cuarta generación

días complicados

Publicado por el 7 jul, 2008 en General |

Amigos: el sábado 28 de junio murió mi madre. Sin solución de continuidad, el domingo por la tarde ya estaba en Aranjuez para dirigir el curso Democracia versus Teocracia cuya información encontraréis en Ciutadans de Catalunya. Acabo de aterrirzar. Cuando aclare mis asuntos (y mi cabeza) continuo con esto que ya tengo ganas. Un abrazo a todos.

De momento os cuelgo esto que me ha enviado Ellen Popper:
Guysen.International.News

Esta semana, deseamos hablar a nuestros lectores sobre el atentado cometido en Jerusalén este miércoles 2 de julio. Perpetrado por un residente de Jerusalén-este, un Árabe israelí, este atentado causó la muerte de tres ciudadanos Judíos israelíes, en la calle Jaffa, frente al edificio donde se encuentra la redacción y los estudios de Guysen. La calle Jaffa es una de las principales arterias de Jerusalén. Conmemora decenas de atentados, y se ha convertido en un teatro de mórbidas escenas.

Nuestros periodistas grabaron y comentaron la matanza durante largas horas. Supieron mantener su sangre fría, tratar en caliente un acontecimiento trastornante. Los cuerpos inanimados, los bebés cubiertos de sangre, los vehículos aplastados, un autobús destrozado, en el suelo, la sangre y los rastros sospechosos de explosivos, las sirenas, los helicópteros, los soldados en los tejados. Y luego disparos para detener al asesino que sembró el terror y la muerte. El terrorista es originario de Tzur Bajer, un barrio árabe al sur de Jerusalén, al igual que el autor del atentado en la escuela talmúdica del Merkaz Harav, en el que ocho estudiantes perdieron la vida el pasado 6 de marzo.

Cometidos por árabes israelíes, los atentados del 6 de marzo y del 2 de julio tienen esto en común, lo que presenta una nueva clase. Sus autores no son Palestinos del Hamás o grupos armados del Fatah. Son árabes Israelíes que gozan de los mismos derechos políticos y sociales que los Israelíes de confesión judía. ¿Cómo identificar a terroristas entre 1.350.000 personas que viven en las fronteras de Israel? Proveídos de un carné de identidad israelí en el cual la religión no es mencionada, aún menos el origen, los árabes israelíes circulan libremente, ejercen todas las profesiones. Israel es un Estado de Derecho, la segregación está prohibida. No existe en Jerusalén o en Afula ciudadanos israelíes de segundo nivel. Tampoco existen guetos.

Los árabes israelíes se benefician, al igual que los ciudadanos israelíes, de ayudas del Estado, de asignaciones sociales, son incluso proporcionalmente más numerosos que los ciudadanos judíos en ser proprietarios de sus domicilios. En 1948, cuando eligieron convertirse en ciudadanos israelíes, la tasa de mortalidad infantil era del 50%; en la actualidad, es del 7%. Durante más de veinte años, el director de la información de la Primera cadena de televisión israelí era un árabe israelí. Salim Jubran no es el primer juez árabe israelí que se sienta en el Tribunal Supremo israelí. El árabe y el Hebreo son los dos idiomas oficiales del Estado de Israel. Es más, nueve diputados de la Keneset son árabes israelíes.

¿Cómo evitar otros atentados cometidos por Árabes israelíes? No hay que “encerrar a los Árabes de Israel en sus ciudades”, declaró Ehud Olmert este jueves 3 de julio.
En 2005, Azmi Bishara fue el primer diputado árabe israelí que declaró que la nacionalidad israelí había sido impuesta a los árabes israelíes… En 2006, otro diputado árabe israelí, Ahmed Tibi, predicaba el establecimiento de un “califato islámico” y denunciaba “la israelización de los árabes de Israel”. Al principio de la operación “lluvia de verano” en Gaza en 2006, el diputado árabe israelí Wassil Taha recomendaba a los Palestinos cesar los ataques sobre los civiles en Israel y recomendaba proceder al secuestro de soldados de Tsahal…

Revisando la “Tercera cultura”

Publicado por el 23 abr, 2008 en Historia de las ideas, Tercera Cultura |

Eduardo Robredo Zugasti

El próximo año 2009 se cumplirá medio siglo desde que C.P. Snow impartió su célebre conferencia en Rede (Cambridge) sobre las “dos culturas” . Lo que el novelista y físico dejó caer, la posibilidad de una “tercera cultura” entre medias de la “científica” y la “humanista”, se ha convertido desde entonces en fuente de un debate siempre vivo en torno a la demarcación de las ciencias, su posición pública, e incluso sobre su capacidad de transformación política.

Dejando de lado algunas críticas injustas (como la del crítico F.R. Leavis, que despachaba a Snow como un relaciones públicas del “establishment” científico) lo cierto es que Snow identificó en su intervención dos problemas muy relevantes. En primer lugar, la alienación de la vida académica provocada por una división del trabajo intelectual demasiado explícito entre ciencias naturales y humanidades. En segundo lugar, el trágico desajuste entre el conocimiento científico y la distribución del capital económico y tecnológico en el mundo. Así pues, no estamos delante de una especulación ociosa; la persecución de una “tercera cultura” tenía, desde el principio, un hondo significado político.

¿Qué “dos culturas”? A partir del desarrollo de la ciencia física, desde la “revolución científica”, y de las ciencias biológicas, sobre todo desde el siglo XIX, las “dos culturas” han llegado a ubicarse una a cada lado de la galaxia, para decirlo en los términos de la Fundación de Isaac Asimov (curiosamente una obra concebida por la misma época). La tecnociencia ha avanzado por el camino de la formalización matemática y el rigor de las ciencias físicas pagando el precio de la “barbarie del especialismo”, como lo llamó Ortega, lo cual no deja de provocar una suerte de conciencia infeliz en la vida intelectual. Por una parte, los “científicos” llegan a considerar a Homero o Dickens una especie de peculiaridad exótica. Por el otro, al proclamarse inexpugnablemente independientes , las ciencias sociales se niegan a reconocer la continuidad insinuada por Darwin entre las otras dos “culturas” (la humana y la animal). Ésta situación de extrañamiento es con seguridad ridícula e insostenible: las humanidades necesitan a las ciencias, tanto como la vicecontra.

Ahora bien, la propuesta de Snow es incompleta en varios sentidos importantes. Ernst Mayr, que ha explicado como nadie el crecimiento del pensamiento biológico ya argumentó en su momento que, en último término, no es posible reducir las controversias científicas a dos bloques homogéneos. Lo que es más importante, la perspectiva de Snow parece aún deudora en exceso de la concepción positivista y mecanicista de las ciencias típica desde Newton. En cuanto a sus consecuencias prácticas y políticas, la perspectiva original de las “dos culturas” adolece de un confiado carácter tecnocrático, de un “managerialism” científico que, para Snow, estaba llamado a resolver –incluso- los problemas de la economía política global:

Los países pobres, hasta que no hayan rebasado un determinado punto en la curva de industrialización no pueden acumular ese capital. Por eso es por lo que la brecha entre ricos y pobres está ensanchándose. El capital debe venir de fuera. Sólo hay dos fuentes posibles. Una es Occidente, lo cual significa sobre todo los EE.UU., y la otra es la URSS. Ni siquiera los EE.UU. disponen de recursos infinitos de tal capital. Si ellos o Rusia intentan hacerlo solos, significaría un esfuerzo mayor que el que uno u otro hubieran de realizar industrialmente en la guerra. Si tomaran parte los dos juntos, no significaría ya un sacrificio tan grande, aunque en mi opinión es pecar de optimistas pensar, como hacen algunos entendidos, que la cosa no supondría sacrificio alguno. La escala de la operación exigiría que fuese una empresa nacional. La industria privada no puede, ni aun la de mayor envergadura, pechar con ello, y, por otra parte, no les resultaría en absoluto una buena inversión. Es un poco como si se pidiese a Duponts o I.C.I., en 1940, que financiaran el entero proceso de creación de la bomba atómica.

En cierto modo, no hay más que dar un repaso a buena parte de los diseños de la economía política corrientemente empleados desde entonces (desde el “Consenso de Washington” al imperialismo humanitario de la ONU) para verificar que no hemos dado muchos pasos. La “comunidad científica”, y en particular la clase política, sigue confiando en el poder ilimitado del diseño y de la ingeniería humana, en la sabiduría del “manager” científico.

Ésta confianza histórica, que alimentó desde el inicio el gran proyecto de la Ilustración humana, enfrenta serios inconvenientes. El principal: la vida humana es un sistema adaptativo vasta y disparatadamente complejo, y tanto las mentes individuales, debilitadas por una larga lista de fallos cognitivos , como las instituciones, no pueden funcionar como diseñadores infalibles de felicidad, conocimiento o prosperidad. En las ciencias históricas, igual que en la biología evolutiva, no encontramos “leyes históricas” ni un progreso implacable, como especularon Condorcet, Hegel y Marx. El materialismo histórico es un ejemplo particularmente señalado; creyendo descubrir las leyes deterministas del desarrollo histórico, lo que Marx y Engels fundaron fue en realidad un temible y fascinante metarrelato de emancipación.

La “tercera cultura”, como un lugar de reunión entre las ideas del humanismo clásico, el evolucionismo y el naturalismo, no es exactamente un tercer estadio del desarrollo histórico. No pasamos de la mística a la ciencia positiva, o del pensamiento dogmático a la libertad. En su lugar, en la historia natural de la vida (y de la vida humana en particular) vemos aparecer narrativas y progresos siempre vulnerables, acompañados por edades oscuras y vestigios de esperanza. Como alertó E.O. Wilson en su gran obra de síntesis, debemos aprender a distinguir el falso del verdadero conservadurismo, el conservadurismo reaccionario del existencial o natural. Incorporar éste “segundo” enfoque evolucionista, consciente de la imperfectibilidad de la naturaleza humana, no significa renunciar, sino rescatar, el proyecto de la Ilustración:

Si acabamos renunciando a nuestra naturaleza genética frente al raciocinio auxiliado por las máquinas, y si también renunciamos a nuestra ética, nuestro arte y nuestro significado mismo, a cambio de un hábito de divagaciones despreocupadas en el nombre del progreso, imaginándonos como dioses y absueltos de nuestra antigua herencia, nos convertiremos en nada.

(1) C.P. Snow, Las dos culturas y un segundo enfoque.

(2) Starndard Social Science Model

(3) Charles Darwin, El origen del hombre.

(4) Ernst Mayr, The Growth of the biological thought.

(5) List of cognitive biases

(6) E.O. Wilson, Consilience. La unidad del conocimiento.

(7) Derek Freeman escribía esto en una conferencia de 1996: “Para decirlo de modo más dramático, no somos ángeles caídos sino monos erguidos. Esta toma clave de conciencia cambia todas nuestras remotas asunciones sobre nosotros mismos. Iluminados así por vez primera la historia y el comportamiento humano se vuelven comprensibles como nunca antes. A esta transformación radical, que ha alcanzado su cumbre en la mitad de los años noventa, la llamaré “la segunda ilustración evolucionista”. Puesto que se encuentra basada en el conocimiento científico plenamente probado, predigo confidencialmente que deslumbrará y superará claramente a la ilustración del siglo XVIII.”

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