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Entrevista a Susan Blackmore

Publicado por el 14 abr, 2008 en Entrevistas |

Entrevista: Dr. Susan Blackmore
Bristol, Feb. 24, 08
Vicente Carbona

¿Cómo te convertiste en comunicadora, divulgadora científica?

Ni idea. Nunca pensé que estaba “comunicando ciencia”. Sucedió accidentalmente. En mi etapa de estudiante, tuve una extraordinaria experiencia extracorporal, que me hizo obsesionarme con la conciencia, y luego la mente, y el “yo”, y todas esas grandes cuestiones… y que me llevó a lo paranormal, y eso me llevó a los medios, porque los periódicos, la radio y la televisión tienen un ansia permanente por escuchar historias asombrosas sobre lo paranormal. Y así me vi metida en eso. Y mientras me volvía más escéptica, algo que ocurrió bastante rápido, me convertí en lo que llamo “escéptica de alquiler”. Existía un sinfín de personas pidiéndome que apareciera en su programa de televisión. Ya sabes, esos programas… sé que los tenéis en España porque los he visto, en los que tienes cien personas que han visto un fantasma – ¡y necesitan tener equilibrio de opiniones! Así que buscan a un científico que diga, buenooo… pero entonces todos se ríen del científico, ¿no?, y todos dicen: “Oh, ese horrible científico aguafiestas…” Así que me convertí en el científico aguafiestas y hallé que era capaz de comunicar la ciencia. Disfruto mucho haciéndolo.

¿Qué te condujo a estudiar la fisiología y la psicología?

Me crié al final de la era hippie. En parte yo era algo anti-sistema, pero más que nada pro-drogas, pro-explorar mi propia mente, pro “flower power”: podemos tener una vida pacífica y llevarnos bien juntos, podemos cambiar el mundo a través de nuestras mentes, y nuestras mentes existen para jugar con las drogas, y… así era yo.

Obtuve mi licenciatura en Oxford en fisiología y psicología, y lo adoré absolutamente. Fui de un internado inglés para chicas realmente horrible, increíblemente restrictivo, donde la idea era convertirte en una joven muchacha que se iba a casar… a Oxford, y allí me encontré con gente asombrosamente lista. En el internado yo era siempre la mejor-mejor de la clase en física y química, te puedes imaginar que eso no me hizo muy popular en un colegio de chicas… y siempre sentía que todo el mundo se reía de mi y me sentí perfectamente fuera de lugar durante todos mis años de colegio. Lo odié. Lloraba sin parar.

Y entonces fui a Oxford y de repente ya no era la más lista, era normal, y allí había gente brillante por todos lados, e ideas, y fue fantástico.

¿Qué te hizo interesarte en lo paranormal?

El caso es que no me atraía especialmente. Cuando llegué a Oxford, me apunté a muchas sociedades, y entre ellas a la Sociedad de Investigación Psíquica (Psychical Research Society), simplemente firmé una lista. Y como una semana después un tipo llamado Kevin apareció, y tenía el pelo en rizos y largo hasta aquí, y una actitud tan hippie, y yo dije… guau… y él estaba en el segundo año, y me dijo que la Sociedad había dejado de funcionar el año anterior, y que él era el único superviviente, y me preguntó si me interesaba reactivarla juntos. Y yo lo consideraba realmente sexy e interesante, y acabamos reactivándola y llevándola entre los dos. Luego lo echaron porque no hacía nada de trabajo. Así que me quedé yo gestionando la Sociedad… y entonces me sucedió esa experiencia extracorporal tan traumática, y parece que todo conspiró para que me interesara el tema.

¿Cómo fue esa experiencia?

¡Asombrosa! ¡Me cambió la vida! Perfectamente preciosa. Nunca habría estudiado parapsicología sin haberla experimentado. Completamente dirigió mi vida desde entonces, y de alguna manera aún la dirige. Lo que ocurrió fue, estábamos sentados unos cuantos, habíamos tenido una sesión de Ouija, esto era parte de las actividades de la Sociedad de Investigación Psíquica, y estaba realmente agotada, yendo a clases a las nueve de la mañana y despierta hasta las cinco de la madrugada. Así que fumé algo de cannabis… y estaba escuchando esta música… y me encontré atravesando una especie de túnel… y entonces Kevin, el del pelo largo que me gustaba, dijo: “Sue, ¿dónde estás?” Y yo murmuré algo y de repente estaba observándolo todo desde el techo, mirando a los tres sentados allí abajo… y pensé: “¡¡Ahhhh!! ¡Proyección astral!” Había estado leyendo acerca de la proyección astral, así que estaba susceptible… “¡Cómo mola!” Como todo ese rollo teosófico, con la cuerda plateada y todo eso… pero lo interesante fue que no me entró el pánico, porque allí estaba Kevin y me mantuvo conversando, y los observaba allí abajo mientras yo flotaba sobre ellos. De hecho, duró más de dos horas. Fue una experiencia realmente asombrosa que, al final, cambió de ser una experiencia extracorporal clásica en la que ves cosas desde un punto de vista distinto, y se convirtió en una experiencia vagamente mística. Me convertí en el universo entero, perdí todo sentido de un “ser” separado, y parecía haber conocimiento sin lugar, experiencia sin nadie experimentándola… muchas cosas que luego me costó veinte años de meditación para poder reconstruirlas… y se me aparecieron de repente, como: toma, aquí tienes, aquí esta todo.

Ahora logro comprenderlo, pero me tomó mucho tiempo.

En primer lugar, la primera equivocación que cometí fue asumir que esto era mi alma abandonando mi cuerpo, y la segunda asunción errónea fue que si tu alma puede salir de tu cuerpo, es paranormal y tiene telepatía y clarividencia y… en fin, que mezclé todo esto en mi mente. Haber tenido esta experiencia comprobaba que existía la vida después de la muerte, el alma, y espíritus, y telepatía, y clarividencia, y todo eso. Y por eso estaba absolutamente determinada a convertirme en parapsicólogo.

Ahora que lo recuerdo, me digo: “¡Guau! ¡Qué experiencia tan increíble!” Merecía ser investigada. Pero la manera en que lo acometí, y las asunciones que formulé, eran completamente erróneas. Pero da igual. Vale, me costó muchos años investigar la confusión, pero lo logré.

¿Lograste racionalizar la experiencia de alguna manera?

Creo que lo importante es no intentar racionalizarlo, porque puedes racionalizar equivocándote. Lo importante es ir y hacer los experimentos. Es realmente averiguar la verdad. Racionalizar sólo es una pequeña parte del proceso. Hice mogollón de experimentos sobre telepatía y clarividencia y precognición y sencillamente nada funcionó. Y me veo obligada a concluir que estas cosas no existen, desde mi punto de vista. Son simplemente ilusiones y espejismos… ese tipo de cosas.

Hay gente que parece verificar estas cosas y ven algo, ¡pero lo que dicen no es cierto! Y una y otra vez los experimentos fracasaban. Y al reinvestigar todas las historias existentes en los informes, ninguno está realmente corroborado, no hay testigos independientes; hasta las mejores experiencias extracorporales no tienen testigos independientes. Pueden sencillamente ser parte de la tendencia natural de la mente humana a contar un bonito cuento.

No es que la racionalicé, es que he logrado comprender mejor cómo funciona la mente. Desde entonces, se han llevado a cabo excelentes investigaciones, particularmente en Suiza, y sabemos qué parte del cerebro necesitamos estimular para producir estas experiencias extracorporales; es la parte del cerebro que coordina la imagen corporal. Y si la alteras, con estimulación eléctrica obtienes una imagen corporal alterada y, con un poco de suerte, puedes hacer que la persona haga volantines sobre si misma y experimente esa visión exterior imaginaria. Ya lo puedes hacer. ¡Sí! ¡Excelente!

Entonces escribiste Test Your Psychic Powers (Comprueba tus poderes psíquicos).

La idea fue animar a la gente a hacer lo que yo había hecho. Es decir: Si crees en algo extraño, y todo el mundo te dice que estás equivocada, ¡haz los experimentos! Y entonces sabrás la verdad. Por ejemplo, me gustaron mucho los experimentos que hicimos con cristales… ya sabes, la gente se compra estos cristales, mejorarán tu vida sexual, o te limpiarán los chakras psíquicos o lo que sea, okay, bueno, ¡haz los experimentos! Si haces esto por ti misma, como una persona ordinaria, no como un gran científico, en tu cocina, eso es lo que te hará cambiar de opinión.

Pasando a los memes. ¿Qué significó para ti escribir La máquina de memes?

La máquina de memes fue mi criatura. Fue como dar a luz de manera involuntaria, supongo. Dio a luz por si solo. Iba involucrada en las cosas que me interesaban, la conciencia y la mente y todo eso, y entonces enfermé con fatiga crónica, y pasé meses en la cama, y durante este período uno de mis estudiantes escribió un ensayo sobre la conciencia y los memes. Había leído El gen egoísta cuando apareció, y pensé que era un libro maravilloso, pero no recordaba haber notado la parte sobre los memes. Así que este estudiante escribió este ensayo y eso me hizo leer de nuevo esa parte al final del libro donde habla de los memes, y me afectó de verdad. Y también el libro de Daniel Dennett, La idea peligrosa de Darwin. Leí este último libro muy cuidadosamente, me tomó tres meses acabarlo. Pero imagínate: Estás enfermo, ahí en la cama, la mente funciona perfectamente pero el cuerpo no se puede levantar, y lees dos páginas y ya no puedes más. Permaneces tumbado mirando al techo y pensando sobre esas dos páginas más de media hora… eso es lo que hice durante interminables semanas, y así se me ocurrieron todas esas ideas sobre los memes. Cuando mejoré de salud, claro, escribí el libro.

Tras escribir ese libro, pensé que habrían científicos por todo el mundo estudiando la idea de los memes y trabajando con ella, pero no ha sido así. Es verdaderamente muy difícil encontrar la manera de convertirlo en ciencia dura. Creo que no es que el concepto sea erróneo. Y sigo creyendo que la visión desde el punto de vista de los memes, la visión de todas estas cosas que nos rodean, la mesa, la silla y todo esto, el gin tonic… vaya, qué meme tan maravilloso, el gin tonic… todo eso se transmite: nada de lo que hay en esta habitación tiene sentido alguno sin comprender que todo ha sido copiado con variación y selección de cosas anteriores. Esto te proporciona una visión del mundo en la que todas estas “cosas” nos están utilizando para propagarse.

Los científicos sociales dirían: “Vale, sabemos que es así, pero se trata de diferencias culturales y no necesitas el concepto del meme”. Yo creo que sí necesitas el concepto del meme. Pero ahí fuera en el mundo de la ciencia las cosas no le van muy bien. Somos pocos los que creemos que es una idea fantástica.

¿Cuándo se convirtió la conciencia en tu enfoque primario?

Volvemos a esa experiencia extracorporal. No sé como llamarla… es muy difícil encontrar palabras que la describan correctamente. Eso es lo que significa cuando la gente dice que las experiencias místicas son inefables: No las puedes describir, y yo no la puedo describir.

Cuando sientes una completa disolución de tu ser, y una especie de unificación con el universo y todas esas cosas… esto es lo que me provocó una eterna fascinación con la mente y la consciencia.

Me fascina tu rechazo de la “racionalidad”. ¿Nunca intentas racionalizar todas estas experiencias?

Racionalizar por si solo no es suficiente, necesitas evidencia. Puedes racionalizar cualquier teoría, puedes decir que las experiencias extracorporales ocurren debido a una emisión de endorfinas, o morfina, o dopamina, o que es un espíritu que sale del cuerpo, o una presión de los nervios sobre la glándula pineal. Puedes hacer cualquier racionalización que quieras, pero podría ser absoluta basura. Hasta que vas y miras la evidencia, nunca sabrás cuáles de estas teorías “racionales” es la verdad. Y por eso la ciencia es distinta a la razón. Y por eso se enojan conmigo personas como Paul Kurtz, que no paran de hablar de racionalidad.

¿La mente es un meme? ¿Un constructo cultural?

Una pregunta muy interesante… Iba a decir que no, y entonces he pensado, bueno, en realidad tienes razón, sí, porque en realidad no existe tal cosa como “la mente”. Aunque es el contexto, las palabras “la mente” lo que es un meme, una idea que propagamos, que hay una cosa que se llama “la mente”. Personalmente me gusta la definición de Marvin Minsky de la mente como “lo que hacen los cerebros”. La mente es eso, en cuyo caso “la mente” en realidad no es nada.

¿La conciencia es algo parecido?

No, no exactamente, aunque creo que están muy relacionadas. Creo que si comprendemos los memes, esto nos ayuda a comprender la conciencia de una manera diferente. Gracias a los memes, gracias al lenguaje que tenemos, gracias a la manera en que hemos hablado de la conciencia en la filosofía y la psicología anglosajonas, la hemos convertido en una especie de “cosa”, o en un proceso que queremos creer que entendemos, creemos que es “algo que yo experimento”, una corriente de experiencias, algún tipo de proceso continuo en el que “yo” me doy cuenta de lo que está sucediendo ahí fuera en el mundo. Y la manera en que utilizamos el término “conciencia” en nuestro lenguaje cotidiano es intrínsecamente dualista – y eso es lo que causa el problema.

Si intentas deshacerte de todo eso, si intentas alejarte de esa manera de hablar de la conciencia, ¿qué te queda? Venga. Regresemos a: ¡Ahora! (abre los brazos de par en par). No soy capaz de decir nada acerca de “ahora”. Y eso para mi es el inmenso golfo, el problema, entre… (abre los brazos)… y toda la porquería que la gente comenta sobre la conciencia. Así que buena parte de lo que intento hacer es, en realidad, de alguna manera saltar del uno al otro. Esto: (abre los brazos), no se puede comunicar. Yo no te puedo decir cómo es ser yo, y hasta decir esas palabras no tiene ningún sentido.

Sin embargo, insistiré. ¿Qué es Susan Blackmore?

Vale. Dos cosas. Una, este cuerpo que tenemos aquí al que la gente otorga ese nombre, que es una entidad persistente. Ya sabes, si aceptamos una visión del mundo ordinaria, realista, existe la materia y la cosa física; puedes decir que nació un bebé y que creció y sigue viviendo y le pusieron la etiqueta de Susan Blackmore.

Si entonces giras hacia el otro lado y preguntas: ¿Qué es todo esto desde su propio punto de vista? Esto es un misterio, y personalmente no lo sé. No existe nada que corresponda a la manera en que podrías decir: “Susan Blackmore experimenta esto”, o sencillamente “es consciente de esto”, o “toma esta decisión”, o “es responsable de esto”. Porque francamente no hay nada que no sea este cuerpo moviéndose y haciendo cosas.

Acaban de clonar embriones humanos maduros usando células cutáneas humanas adultas. Supongamos que clonamos a Susan Blackmore usando sus células cutáneas, cargamos su inteligencia a un ordenador, la convertimos en software, y la pasamos al cerebro del clon de Susan Blackmore. ¿Esto es Susan Blackmore?

Sin duda. Veamos; has mencionado todo lo que es realmente importante, ¿no? Va a ser lo mismo que soy yo. Pero rápidamente dejaría de ser lo mismo. Me refiero a que, digamos que haces diez de estas cosas y las tienes todas aquí delante de nosotros. Bueno, no pueden estar todas sentadas en esta silla al mismo tiempo. Van a comenzar a ser diferentes desde el principio. Una se moverá hacia allí, otra irá a hacerse una taza de té antes que las demás, y gradualmente procederán a diverger en su manera de pensar y en lo que les ocurre, como sucede con mellizos. Van a convertirse en cosas distintas.

¿La subjetividad es una “cosa”?

No. No tengo la menor idea de qué es la subjetividad, pero no es una “cosa”.

¿Podría ser una especie de punto convergente en una curva de probabilidades cuántica?

No. Porque si miras al mundo en términos de descripciones objetivas y descripciones subjetivas, entonces las descripciones objetivas son con las que todo el mundo puede estar de acuerdo y pasarse a hacer experimentos y probarlas. Las subjetivas son, por definición, sólo experienciables por esa persona, inefables, no las puedes transmitir a otra persona. Esto es intrínsecamente dualista. Estás diciendo que hay dos maneras de ver el mundo. Las cosas subjetivas no son objetivas como una curva, son otra cosa, no pueden serlo, no tiene sentido. No ayuda explicarlo así.

Y ese problema es común a todas las teorías de la conciencia tipo cuántica. Todas logran engañarte dándote algo tan complicado que puedes creer que son capaces de explicar los problemas de la conciencia, pero en esencia, lo único que están diciendo es: Aquí tienes una cosa objetiva, ya sabes, turbulencia cuántica en los microtúbulos, confusión cuántica en lo que sea, todo tipo de cosas. Estas se supone que son cosas objetivas, medibles, describibles por ecuaciones etcétera. ¿Y esto va a ser “subjetividad”? ¿Cómo? Esto no es mejor que decir que el disparar de neuronas en la corteza visual es la experiencia de ver azul, que en algún sentido es la base para la ciencia de la visión. En serio, de alguna manera el disparar de las neuronas en la corteza visual tiene que ser la experiencia de “azul”, pero no tenemos ni idea de cómo. Y esto no ayuda.

¿La conciencia es una adaptación? ¿Es algo útil en términos evolutivos?

No. No creo que haga nada. Parte del problema de nuestros intentos para comprender la conciencia es que la consideramos como un “poder”, algún tipo de proceso que tiene algún tipo de poder, que hace algo. Es una manera muy natural de concebir la conciencia. Pero si defines la conciencia como subjetividad, o “cómo es ser…”, o… (abre los brazos)… no tiene poder. Lo que sí tienen poder son los brazos y las piernas y las neuronas disparando y los conceptos que crean, y las cosas que la gente ve, y el hecho de que puedo tomar mi mano y coger este lindo gin tonic y bebérmelo, y el gin aquí afectará a esas células y les hará comportarse de manera diferente, y entonces yo me comportaré de manera diferente. Puedo decir: “Oh, me cambió la conciencia, y entonces mi conciencia me hizo caerme al suelo”. Pero decir que la conciencia hace algo, es darle poder que no podemos encontrar, no podemos observar, no podemos comentar. Y por eso creo que no se trata de ese tipo de cosas, no hace nada, y si no hace nada, no tiene consecuencias evolutivas.

Pero parece que distintas culturas tienen distintos conceptos de la conciencia…

Sí, y esos conceptos pueden tener consecuencias, y ser mejores o peores, pero no creo que exista tal cosa llamada conciencia. En serio, tenemos una idea completamente falsa de lo que significa conciencia. Naturalmente parece que pensamos que es algún tipo de poder o fuerza o algo que “yo tengo”. Es lo que “yo uso para experimentar el mundo”, y es lo que “yo uso para interactuar con el mundo”. De alguna manera necesitamos deshacernos de eso, y del dualismo que implica, y ver el mundo de manera que tenga sentido con el hecho de que esto es simplemente una entidad biológica haciendo cosas en el mundo. Y sin embargo, existe: ¡Esto! (abre los brazos). ¡Y no sé qué hacer con eso! Estoy sentada aquí, parece que hay un “yo” en esta habitación experimentando el color del techo. ¿Qué infiernos quiere decir eso? Es un enorme misterio. No tengo respuesta, pero te puedo asegurar que pienso que todas las respuestas que tenemos hasta ahora, fracasan. Sólo Daniel Dennett se acerca de algún modo.

Los Churchland y Dennett comienzan a dirigir algunas cuestiones filosóficas sacándolas de su caparazón metafísico y pasándolas al mundo de la ciencia real. Y aquí podría mencionar algo sobre el racionalismo. Los filósofos han racionalizado todo tipo de cosas sin cesar, a veces tienen ideas muy útiles, pero no pueden hacer lo que puedes hacer cuando obtienes un concepto neurocientífico del cerebro, que te dice, bueno, todo este campo de pensamiento es erróneo, porque en realidad, es así cómo funciona el cerebro. Y eso es lo que gente como los Churchland y Dennett están haciendo, tomando la manera en que el cerebro funciona realmente y diciendo: ¡Ah! Bueno, toda esa rama de pensamiento es basura. ¡Vale! ¡A rectificar! Y eso es estupendo.

¿La “experiencia” es sencillamente actividad cerebral, como dicen los Churchland?

Ohhh… de alguna manera, de alguna manera, pero ¡no veo cómo! ¡No lo comprendo! He vivido cincuenta y seis años y no lo comprendo. En serio, mira esa alfombra, ¡mira ese color! ¿Cómo puede eso ser actividad cerebral? Pero de alguna manera, tiene que serlo.

Sé de qué estamos hablando cuando hablamos de subjetividad. Así es cómo me parece ser la alfombra ahora mismo. Pero cuando busco el “me parece ahora mismo”, no soy capaz de encontrarlo.

¿La subjetividad es el “problema difícil”?

Sí, sí. Pero no estoy segura de que el “problema difícil” esté correctamente formulado. En realidad no hay “problema difícil”. Me consta que el “problema difícil” tal como lo propone Chalmers asegura que la experiencia subjetiva surge de la actividad cerebral objetiva. Bueno, ¿y si no surge de ella? En serio, ya está aduciendo que es un tipo de “cosa”, o un proceso que “surge de”, pero igual no es así, igual es un proceso cerebral, y en ese caso ya no puede “surgir de”; o quizás es algo completamente distinto.

¿En qué equipo estás, A o B?

A. Por supuesto.

¿Por qué?

Porque Dennett tiene razón y Chalmers se equivoca. Porque el Equipo A es inflexible en su determinación de comprender la conciencia, primero, como un problema real, algo que debemos entender, y segundo, porque sólo tenemos cerebros, y cuerpos, e historia… no hay un extra mágico. Este es el correcto camino hacia delante aunque no hayamos progresado mucho. Sigue siendo un misterio.

¿Susan Blackmore tiene libre voluntad?

No. Pero casi todo el mundo cree que la tiene, y esto sí es importante. Porque considero que si crees que tienes libre voluntad, tienes una idea falsa de lo que significa actuar y lo que significa decidir y lo que significa tener responsabilidad. Y nuestra sociedad está predicada sobre la idea de la libre voluntad, y castigamos a las personas de manera horrible por cosas que hacen, asumiendo que tienen libre voluntad en algún sentido tradicional que habla del poder que tiene su mente consciente de decidir, por lo que son. Y la responsabilidad yace en el “yo”. ¡Pero eso no lo resuelve!

Por eso tenemos un verdadero problema con la visión individual de la libre voluntad, y la percepción social de la libre voluntad. Muy difícil deshacerse de todo esto. Casi todos los que entrevisté (en Conversations on Consciousness) sobre la libre voluntad me dijeron: “Claro que la tengo”; o algunos: “Bueno, tengo que vivir como si la tuviera”, porque de lo contrario ¡me volvería loco! Bueno, discrepo. Yo ya no siento que tengo libre voluntad. Creo que esto es muy interesante.

Frecuentemente, la gente que piensa, llega a la conclusión de que no puede haber tal cosa como la libre voluntad en su sentido tradicional, mágico, pero entonces no saben qué hacer con esto en su vida cotidiana. Verás, aquí regresamos a algo que he dicho al principio de esta entrevista: de alguna manera no soy capaz de separar mi ciencia y mi filosofía y mi pensamiento, de mi vida diaria. Constantemente insisto en que convivan. Pero muchos científicos que conozco están perfectamente dispuestos a separar ambas cosas. Y te dirán que racionalmente claro que la libre voluntad es una ilusión, pero en su vida cotidiana sencillamente creen en ella. Yo es que no soy así.

¿Cómo reaccionas ante la gente que quiere moralizar todo esto?

Existen muchas cuestiones morales en todo esto. Es cierto que algunas personas se quejan de que si transmito los puntos de vista que tengo, esto perjudicará a la sociedad de algún modo. Que es inmoral decir que las personas no tienen libre voluntad, o cuestionar la naturaleza de la conciencia de la manera que lo hago, o decir que la conciencia es en sí una ilusión construida en beneficio de los memes y que no corresponde a nada medible. Hay consecuencias morales, es terriblemente difícil. Si tomamos la libre voluntad, es muy posible tener una sociedad moral, una sociedad funcional, sin creer en la libre voluntad. Pero si quieres reconstruir lo que tenemos, es muy complicado.

Tuve la más maravillosa conversación con mi padre el año pasado, poco antes de que falleciera. Tenía demencia muy avanzada. No sabía qué día era, o qué tiempo del año, aunque a mi me reconocía perfectamente. Y estaba visitándolo y le comenté que iba a dar una conferencia sobre la libre voluntad. Y me dijo: “Bien, ¿qué se puede decir sobre la libre voluntad?” Y yo dije: “Bueno, voy a decir que es una ilusión, que la gente se cree que tiene libre voluntad, pero que no existe tal cosa”.

Me dijo: “¡No puedes decir eso! ¡Claro que hay libre voluntad!” Y yo le dije: “Bueno, entonces, ¿de dónde viene? ¿Qué es?” Y me dijo: “¡Dios te la da!”

Le dije que no, no. No puede ser así, y se convirtió en una discusión sobre almas y espíritus y todo eso, y entonces se levantó en la cama y me dijo: “¿Entonces por qué quiero ser bueno?”.

Fue una pregunta brillante, y se lo comenté, y me di cuenta de que esto era precisamente lo que me impulsó a averiguar sobre el tema, porque si “quiero ser bueno”, entonces debe haber algo en mi que decide ser bueno o malo, y eso es algo que el lado religioso toma muy en serio.

Claro, el antídoto a todo esto es mirar a la evolución y a la biología y comprender por qué los seres humanos, no los “yo”, no las almas, no los seres conscientes internos, sino los seres humanos físicos quieren ser buenos, porque somos una especie con altruismo recíproco, somos una especie con selección familiar, posiblemente tiene que ver con selección en grupo… existe todo tipo de procesos que nos llevan a querer ser buenos. Pero eso es muy, muy interesante. Y debemos desarrollar y utilizar y apreciar y disfrutar de nuestro deseo de ser buenos, para poder ser mejores. Y esto es perfectamente compatible con una visión que dice que no tenemos libre voluntad.

Así que, ¿no habrá vida tras la muerte para Susan Blackmore?

No, claro que no. De hecho, no estoy realmente viviendo ahora, pero da igual; así que no estaré dando tumbos por ahí después de morir. Distintas religiones discrepan sobre lo que todo esto significa, etcétera. Pero si descargas todo esto en una máquina que no tiene brazos y piernas, las cosas cambiarán bastante. De hecho, ahora mismo me siento como una persona bastante distinta, ya que hace poco me fracturé la pelvis, y cojeo… toda la vida he estado corriendo a todos los sitios, subiendo las escaleras corriendo. Y ahora no puedo correr. Cojeo. Y eso marca una diferencia notable en cómo me siento acerca de quién soy. Si haces que se descargue todo tu cerebro a una máquina con ruedas, vas a ser algo distinto. Me parece que el clon que mencionaste antes suena más convincente.

Ahora estás involucrada en el estudio de la evolución y el cosmos. ¿Podemos hablar de algún tipo de “inteligencia” que de algún modo permea el universo?

Me parece que lo importante son los memes, no la inteligencia. Lo que es importante es lo que se copia. Cuáles son los mecanismos que nos hacen copiar, cuáles son los mecanismos de selección y variación. Lo que es importante en los seres humanos es lo que los ha transformado, de un simio ordinario, a las criaturas asombrosamente peligrosas que somos, y que no fue la inteligencia, sino la capacidad de imitar, en otras palabras, el comportamiento que nos hace copiar. La inteligencia es un subproducto de esa capacidad de copiar. Eso es lo que traspasaremos al universo si no nos liquidamos nosotros mismos antes de que sea posible. Proporcionaremos copias y copias y copias de enormes cantidades de información que fluirán por el universo y que variarán y se seleccionarán, variarán y se seleccionarán, y seguirán evolucionando por el cosmos. Eso es lo importante, no la inteligencia.

Bjorg Lomborg : “Estamos dejándonos llevar por el pánico”

Publicado por el 14 abr, 2008 en Entrevistas |

El danés Lomborg presenta en España ‘En frío’, un intento de acercar al gran público la tesis de que reducir las emisiones de CO2 es un despilfarro. Propone invertir una fracción de lo que se va a gastar en investigar en energías más limpias… entre otras cosas.

Bjorg Lomborg es un economista danés que aborda el cambio climático desde el punto de vista más arriesgado: el del camino del medio. Este danés pretende crear una tercera vía entre Gore y los negacionistas, que reconoce a un tiempo que el problema existe, aunque lo acota en sus términos y trata de evitar el pánico, y que asume que el mal ya está hecho mientras solicita a los líderes mundiales que empleen sus recursos en cosas más urgentes que la simple reducción de emisiones de CO2. Lomborg acaba de publicar en España ‘En frío. Guía del ecologista escéptico para el cambio climático’ (Espasa). ‘En Frío’ incide en la misma idea que sus publicaciones anteriores: hay muchas maneras de gastar mejor el dinero que reducir las emisiones. ¿Cuál es su principal novedad?Trata de llegar a todo el mundo, es un libro mucho más corto, más sencillo de entender. Y trata de expresar que el calentamiento global, en sentido catastrofista, es una idea demasiado afianzada en la opinión pública que a menudo se trata desde puntos de vista demasiado específicos. Creo que el calentamiento global necesita una discusión general, que incluya preguntas del tipo “el problema existe, sí, pero ¿y si¿…”, o “vale, pero ¿qué pasa con esto otro?…” La campaña de Gore ha sido tan intensa que parece que sólo pueda haber dos posiciones extremas: “o conmigo, o contra mí”… Con mi libro he intentado trazar un camino del medio, yo no digo, como hacen algunos, que el calentamiento global no existe, que es una conspiración de la izquierda para subir los impuestos. No. Creo que esta idea es insostenible. Por otro lado, también digo que es erróneo que por culpa del calentamiento global vayamos directos hacia el infierno, como dice Al Gore: lo que científicos nos cuentan no es eso, tampoco.“Necesitamos maneras inteligentes de afrontar el problema, y la de Al Gore no es una de ellas”¿Podríamos decir que la suya es una especie de tercera vía?Sí. Por favor. Un ejemplo es la cuestión del aumento del nivel del mar. Que se va a producir, y que va a ser por causa del cambio climático, es innegable. Pero es insostenible que Al Gore nos diga que vaya a subir seis metros, cuando el IPCC de Naciones Unidas nos dice que subirá entre 18 y 59 centímetros, y más probablemente, en torno a 30. Hay que ser honestos: no serán cero centímetros, pero tampoco serán 600. Serán unos 30, que es un problema, pero no una catástrofe. Tenemos que introducir de nuevo la proporción en el debate.Usted se arriesga bastante al recordar algunas de las exageraciones más manifiestas de Al Gore, una figura que parece ahora mismo intocable…Si, pero si está equivocado… (risas) Es cierto que Al Gore se ha convertido en un icono, pero eso no significa que lo que dice sea necesariamente cierto. Creo que tiene toda la buena intención del mundo, pero las buenas intenciones no tienen por qué llevarnos a hacer las cosas lo mejor posible. Montones de personas nos están diciendo que el cambio climático es real, y que sólo por eso tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para combatirlo. No. No es así como nos enfrentamos a los demás problemas.¿Y cómo lo hacemos?Déjeme que exponga un ejemplo, que uso en el libro: las muertes en accidentes de tráfico… la Organización Mundial de la Salud estima que en 2020 las muertes de este tipo serán la segunda mayor causa de fallecimiento en el mundo. Actualmente más de un millón de personas mueren cada año por esta causa, y probablemente serán entre dos y tres millones en 2020. Sabemos qué lo provoca: el tráfico. Y conocemos cuál es la solución: bajar la velocidad a 5 Km/h. Eso podría llevar las muertes a cero. Pero nadie quiere hacer tal cosa, porque conocemos los beneficios de conducir deprisa.“No creo que el pánico sea una buena manera de resolver un problema a 100 años vista”Tenemos que aplicar el mismo razonamiento al calentamiento global: sabemos que lo causa la quema de combustibles fósiles, y conocemos la solución. Si cortásemos las emisiones a cero dejaríamos de tener un problema. Pero tampoco tendríamos civilización. Simplemente quiero hacer notar que necesitamos maneras inteligentes de afrontar el problema, y la de Al Gore no es una de ellas. Esas maneras pasan por invertir en tecnologías más eficientes para el futuro.¿Cuál cree que es el saldo de toda esa campaña de Gore?En el lado positivo, ha conseguido atraer a mucha gente, incluidos miembros de la derecha norteamericana (y posiblemente también en Europa), a una postura realista, que reconoce el problema y no se limita a negarlo. Pero también ha contribuido a causar el pánico entre la gente que tenía posturas más moderadas. Y tengo mis dudas de que el pánico sea una buena manera de resolver un problema a 100 años vista… En general, creo que ha hecho más mal que bien.Pero la Unión Europea dice que no hacer nada saldrá más caro que hacerlo…Están utilizando un razonamiento fenomenalmente malo. Y me sorprende que nadie se de cuenta de ello, me sorprende que se lo crean. Dicen: si reducimos las emisiones un 20% hasta 2020 eso costará a la UE el 0,6% del PIB -aunque una cifra más realista sería el 1 o el 2%-. Añaden que si no actuamos eso nos costará entre el 5% y 20% del PIB. Para empezar, este número está muy exagerado. Pero incluso dándolo por bueno, ¡esa no es la cuestión! Ese 1-2% no hará prácticamente nada, seguiremos teniendo ese impacto del 5 al 6% sobre el P
IB… ¡aunque dos años más tarde!.
Sería algo así como decir que si tienes neumonía y yo te puedo ofrecer una aspirina por 10.000 euros, ¿no me pagarías a cambio de librarte de la enfermedad? Claro que sí, lo harías… ¡pero es que la aspirina no va a servirte para nada! Lo que nos dicen es que gastemos montones y montones de dinero en una aspirina que no va a hacer prácticamente nada… Es el resultado de que estemos dejándonos llevar por el pánico… “Cambiar las bombillas de casa por unas de bajo consumo no va a hacer que el mundo cambie”Cambio climático y lucha contra la pobreza. Mucha gente pensará que son cuestiones independientes. ¿Por qué no ambas?En un mundo perfecto deberíamos solucionar todos los problemas. Pero no podemos. Sólo digo que en un mundo realista, no podemos arreglarlo todo. ¿No deberíamos centrarnos primero en aquellas cosas que pueden proporcionar mucho bien, en lugar de aquellas que servirán para muy poco? Es cierto que el calentamiento global hará la vida más difícil a las personas en el siglo XXI. Pero la malaria también hará a esas personas más vulnerables a todo lo demás, incluido el cambio climático.Yo pregunto: ¿cómo podemos hacer que la gente esté mejor cuando termine el siglo? Si seguimos la postura de la UE, gastaremos cientos de miles de millones de euros cada año, durante todo el siglo, y eso sólo servirá para aplazar dos años el fenómeno. Básicamente gastaremos mucho dinero y no haremos nada bueno. ¿Queremos ayudar muy poco a la gente dentro de 100 años, o queremos ayudarla inmensamente, y a un coste mucho menor, y ahora?¿Y qué pintamos nosotros en todo esto?Honestamente, creo que los individuos pueden hacer bien poco. Sí, se pueden cambiar las bombillas de casa por otras de bajo consumo, y otras pequeñas cosas. Y eso está bien, pero eso no va a hacer que el mundo cambie. Si todo el mundo en EEUU y Europa realiza esa sustitución en su hogar, las emisiones de CO2 apenas se reducirán en un 0,1%.

Es una cuestión que depende fundamentalmente de la gran industria, de la producción de energía y calefacción, del transporte, de la agricultura… Y por supuesto que podemos recortar sus emisiones, pero eso tendrá enormes costes.

Si Borges consultara la Gran Enciclopèdia Catalana

Publicado por el 1 abr, 2008 en Cultura |

Querido J:

Parece ser que Borges leía la Enciclopedia Británica cuando quería leer algo importante. Por mi parte, incrustado en mi contexto fatal, yo he dedicado muchas horas a la lectura de la Gran Enciclopèdia Catalana, un hermoso proyecto del antifranquismo nacionalista que ya se ofrece gratis en la red. Puedes imaginarte que he pasado días maravillosos, de un raro entretenimiento entomológico. Yo quisiera que de esta Enciclopedia no cambiara una sola coma. Nunca he sido partidario del derribo político de monumentos ni de estatuas ecuestres. Mucho menos de maquillarlas, como hizo el entonces alcalde Narcís Serra con el monumento a la Falange de Barcelona. El maquillaje es un caso flagrante de apropiación indebida: las autoridades pueden condenar pero no deben robar. De ahí que me preocupara enormemente la noticia que sobre la Enciclopedia y sobre sí mismo publicaba hace unos días este periódico donde te echo las cartas. Después de constatar que en los volúmenes digitalizados no figuraba ninguna referencia a la edición catalana de El Mundo, el periódico escribía: “El equipo encargado de actualizar la información de L’Enciclopèdia demostró ayer su rapidez; no tanto su eficacia. Hasta primera hora de la tarde, la web recogía que EL MUNDO prescindió de su edición catalana en 2004. Corrigió el error para estropearlo aún más: atribuyó el diario a Recoletos, cuando siempre ha pertenecido a Unidad Editorial. Este es un extracto de la entrada: «Diario fundado en 1989 en Madrid, donde tiene la sede, por Alfonso de Salas y Pedro J. Ramírez (…) Se caracteriza por su periodismo agresivo, vinculado a opciones políticas de un acentuado españolismo próximo al PP». Era maravilloso. Comprendo que Àlex Salmon, el director de la edición catalana, se quejara, pero era puramente maravilloso y era lo que se esperaba que la Enciclopedia dijera del periódico. Hoy, plácida mañana del viernes que te escribo, constato apesadumbrado que las protestas del director han surtido efecto, porque la Enciclopedia ha vuelto a corregirse: “Dirigido desde el comienzo por Ramírez se caracteriza por su periodismo agresivo”. Y punto. Otra protesta más y la entrada del periódico tendrá al fin un carácter enciclopédico, científico y vulgar.No deberíamos permitirlo. Los que hemos disfrutado con el concepto ensoñado, quimérico, de una enciclopedia completamente desinteresada en la descripción de lo real y empeñada obstinadamente en la manufactura mítica de un mundo, no debiéramos permitir que la facilidad digital lo desfigurara. Creo que estarás de acuerdo conmigo. Y así, para dar ejemplo y “salvar els mots”, me voy a permitir transcribirte algunas de las curiosidades que aún pueden hallarse allí, sin costosa búsqueda, antes de que llegue el dígito palimpsesto arrasador. Comprenderás que empiece por charnego: “Persona de lengua castellana residente en Cataluña y no adaptada lingüísticamente a su nuevo país”. No te dejes deslumbrar por lo obvio, ni caigas en el error (inmoral) de pensar en lo nazi. No, inadaptado cabe vincularlo estrictamente a la minusvalía. Por ejemplo: “Esta persona no está adaptada a los museos de movilidad reducida.” En cuanto a la voz asociada flamenco, observa qué delicia misteriosa: “Dicho de las cosas andaluzas que se parecen a las de los gitanos”. Comprenderás también que entre las primeras pesquisas que hice estuviera la voz nación. Sinceramente creo que este texto fundacional fue redactado por el Muñidor, aquel personaje decisivo, complejo, irremediable que nos redactó la versión original, la catalana catalana del nuevo Estatuto de Autonomía. Apártate que viene: “Comunidad de individuos a los que unos vínculos determinados, pero diversificables, básicamente culturales y de estructura económica, con una historia común, dan una fisonomía propia, diferenciada y diferenciadora, y una voluntad de organización y proyección autónoma que, al límite, los lleva a quererse dotar de instituciones políticas propias hasta convertirse en Estado.” ¡Determinados pero diversificables! ¡Diferenciada y diferenciadora! Siempre armado de sus fórceps el impagable homúnculo. Sobre comparar “catalanismo” y “españolismo” ya hemos hablado otras veces. Lo primero es una caricia y lo segundo un insulto: la asimetría fundamental de Cataluña.

Lamentaría ponerme grave. Tómalo como una mueca pasajera. En la voz Terra Lliure no aparece “terrorismo” ni ninguno de sus derivados. No aparecen sus crímenes. El comienzo de la definición es calcado al de ETA: “Organización revolucionaria catalana clandestina.” Comprueba en qué manos ha quedado la revolución. Los crímenes. No busques el nombre de José María Bultó. Fue un potente empresario catalán. Fue asesinado por un comando nacionalista, mediante la implantación de una bomba en el pecho. La Enciclopedia no considera que sean razones suficientes para deslizar unas líneas entre cuna y tumba. Menos mal que sí recoge la entrada de uno de sus asesinos y esto es un gran bien, porque aunque se trate de una vía indirecta lo que importa es lo que importa. Aunque, ciertamente, sea incoherente que la voz del asesino no entre por lo más importante que hizo en su vida, que fue matar a José María Bultó, sino por haber redactado poemas y artículos de sardanas, y haber ejercido de corrector de catalán y periodista. Ahí la Enciclopedia ha fallado.

Como bien sabes, hace algunos años escribí con el periodista Jaume Boix una biografía de Juan Antonio Samaranch que se copió tanto y de maneras tan diversas que nunca le hizo falta venderse. Esto ha ocasionado en mí el síndrome del biógrafo, que consiste en la atención por su biografiado, eternamente y en cualquier circunstancia. Así fue el nombre de mi Samaranch el primero que busqué en la página. No me sorprendió la extrema parquedad, aunque sí lamenté, ya puestos, que la Enciclopedia no copiara ni la contraportada de la biografía. Pensé en algún nombre con el que pudiera comparar las 124 palabras que la Enciclopedia le dedica, meritorio ejercicio de síntesis si se tiene en cuenta que la Británica necesita 425. Se me ocurrió, de repente, el de Miguel Iceta, el portavoz de los socialistas catalanes. No tengo la menor idea del camino por el que llegué a una asociación semejante, si es que de una asociación se trata. Tal vez porque era una comparación absurda, irrisoria, entre un hombre de 88 años y otro con cuarenta menos; entre una persona conocida en todo el mundo, que ha ocupado cargos notables y otra cuyo lugar es la política regional y sus responsabilidades, partidistas. Como era tan absurdo era lo que buscaba: Miquel Iceta, Dios lo perdone, dio más palabras (157) que Juan Antonio Samaranch. Antes de que te canses una última constatación inesperada. La enciclopedia es sexista. Mira lo que dice… (ajajá otra vez el síndrome) de pederasta: “Hombre que practica la pederastia”. Hay que llamar de inmediato a las jóvenas.

El señor Juan Antonio Millán, que tiene un interesante blog sobre el libro y sus futuros, se lamenta en un post reciente que la versión digital de la Enciclopedia no tenga links externos ni haya previsto cómo gestionar las aportaciones de los usuarios. Propone modernidad on line. Y cambiar el modelo de negocio. Estos técnicos, que otorgan una inesperada dignidad a lo grotesco. Links, dice. Acabarán matándola con tanta ventilación. No vayamos a permitirlo.

Sigue con salud

A

La paradoja de la vida privada

Publicado por el 27 mar, 2008 en Historia de las ideas |

Por Robert Redeker

 

En las televisiones, radios y periódicos abundan los reportajes sobre la vida privada de políticos, estrellas de la moda, del cine, de la canción, del deporte y demás personajes  entronizados por los media. Paralelamente y sin ningún tipo de pudor, personas “anónimas, de la calle”, exhiben su intimidad en reality shows creyendo alcanzar la celebridad de los famosos. Nuestra sociedad oscila entre la exaltación de la protección del derecho de la vida privada y su creciente conversión en un espectáculo de masas. ¿ Cómo explicar esta contradicción ?.

 

Se dice que la vida privada está constituida por aquello de nuestra existencia que no incumbe a los otros. Lugar de lo íntimo y lo secreto, nuestra vida privada se teje a partir de lo que hacemos y pensamos en nuestra intimidad . Es nuestro espacio privado vetado a los demás. Es el refugio de lo elemental y de lo animal : aquel lugar donde nos alimentamos, descansamos, defecamos o nos reproducimos. La parte animal de nuestro ser satisface sus necesidades en la esfera de la existencia privada. Estas limitaciones son de construcción reciente : en el siglo XVIII el Duque de Saint-Simon observa que Mme la Duquesa de Orleáns, esposa del Regente, pregonaba que ella era “nieta de Francia incluso en su silla retrete”.

 

Lo privado es el conjunto de aquellas actividades por las que no tenemos que rendir cuentas a la sociedad. El asalariado debe rendir cuentas por su trabajo. El emprendedor de su estrategia. El filósofo de sus ideas. El soldado del uso de las armas. El policía de la autoridad que la sociedad le ha delegado. El Presidente de la República de su acción política. Pero ni unos ni otros están obligados a hacer públicos sus preferencias alimentarias, sus amores y desamores, su interés por la Star´Ac (*), o de su inclinación por el juego. Esta línea de demarcación entre lo público y o privado es propia del hombre moderno y nace con la llegada de la época burguesa posterior a la Revolución Francesa.

 

¿ Qué ve el indiscreto que mira por el ojo de la cerradura, quién se deleita con los “affaires” de sociedad ?.  No son las cualidades o el talento del personaje observado, si no aquel mínimo común denominador que todos podemos compartir. El voyeur se ve a sí mismo espiando las intimidades del otro. Las diferencias desaparecen : el “gran hombre” al fin y al cabo es como él mismo. Aquello que hace interesante a un ser humano, que lo distingue y por tanto lo hace sobresalir por encima de los otros – su obra, sus acciones, su trabajo – pertenece a lo público. Pasteur o Einstein son interesantes por su trabajo ; sus vidas privadas fueron de lo más ordinarias. Todo el mundo tiene sus amores, sea Napoleón o el señor Fernández. Pero de los dos, sólo Napoleón fue un gran hombre !. De hecho, lo más secreto – aquella parte de nuestra existencia que protegemos mediante las barreras de la vida privada – es también lo más común, lo más ordinario, y no deja de ser un secreto solo en apariencia. Lo extraordinario de las personas es público y notorio, y lo banal privado. Lo misterioso no es la vida privada, que todos tenemos y preservamos los unos de los otros, si no lo fuera de lo común y lo grandioso que convierte a ciertos de nuestros congéneres en seres excepcionales : en héroes, en santos, en creadores. Existe entonces un falso misterio de la vida privada i un verdadero misterio de la grandeza.

 

¿ Por qué esta curiosidad pública por la vida privada de los otros, sobretodo de las personas remarcables, cuando uno ya se puede imaginar que no será tan diferente de la de uno mismo ?. Según Tocqueville, la pasión de los pueblos democráticos es la igualdad. La democracia soporta mal la grandeza, a pesar de que como toda sociedad tiene necesidad de ella. Sin grandes hombres no hay sociedad !. Ningún capitán para llevar el timón !. No habría ni artistas ni industriales !. Sin hombres ni mujeres excepcionales, no habría futuro !. La negación de lo mayestático y de la desigualdad sumergiría a la sociedad en el nihilismo. La puesta en escena de la vida privada de los grandes hombres a la que la masa se entrega es el precio que la democracia exige a la desigualdad para hacerla más soportable. Es la revancha de la vida ordinaria sobre la vida excepcional.

 

He aquí la ley de la espectacularización de la vida privada : llevar lo superior a lo inferior, lo grandioso a lo banal, lo extraordinario a lo ordinario. Es el peaje que la igualdad democrática se cobra a lo excepcional para permitirle seguir existiendo. Su difusión mediática establece una igualdad paradoxal entre los humanos : el príncipe tiene concubinas, problemas con sus hijos, madrastra y probablemente también hemorroides. Ligado con la pasión democrática de la igualdad, este espectáculo, donde se une también el resentimiento de la masa contra las élites, es el precio a pagar por la aceptación de esta fecunda desigualdad.

  

(*) Especie de Operación Triunfo a la Francesa emitida por la cadena pública francesa TF1.

Le prof toulousain toujours menacé de mort

Publicado por el 27 mar, 2008 en Historia de las ideas |

Vínculo de árticulo en Internet

«Un philosophe doit-il s’engager ? Y a-t-il un lien obligatoire entre la réflexion et l’action ? Où en êtes-vous aujourd’hui ? », ce sont toutes ces questions que, dans le cadre d’une enquête universitaire sur « l’engagement des intellectuels, ses formes et ses conséquences », deux étudiantes de la Sorbonne, Milena et Gabrielle, sont venues poser récemment à Robert Redeker.

Ce prof de philo, autrefois au lycée Riquet de Saint-Orens, est toujours menacé de mort par des islamistes à la suite d’une tribune libre sur le Coran, à l’automne 2006. Venues spécialement à Toulouse (après avoir rencontré d’autres intellectuels engagés), les étudiantes ont pu constater qu’«un an et demi plus tard, rien n’a changé pour Robert Redeker ». Toujours contraint de vivre caché, sous la protection de la police, le simple fait de « trouver un endroit pour se parler en toute quiétude » a relevé du jeu de piste.

Au lieu de s’estomper « les menaces reviennent de manière récurrente sur internet », avoue Redeker, qui voit de plus en plus se préciser, comme le lui a fait comprendre le recteur Dugrip ces jours derniers, « un impossible retour dans une classe pour y enseigner normalement ». Détaché au CNRS (centre national de la recherche scientifique), le véritable « paria » qu’il est devenu du fait de sa condamnation à mort… ne peut même pas se rendre à son bureau.

« Je travaille donc chez moi, explique le philosophe, avec mes livres et sur la toile. J’achève actuellement un nouveau livre sur la question du Sport et de son humanité ». Chez lui ? Impossible de savoir où il habite, car sur ordre la police, il a dû déménager de sa maison de Saint-Orens pour « un domicile secret ».

Avec d’autres injonctions à la clé : « Ne parler à personne dans le voisinage, ne pas faire mes courses, ni même acheter mon journal, à moins de 30 km de chez moi, prévenir de tous mes déplacements… »

Et la mesure est valable à l’étranger : « J’ai été invité à faire une conférence en Espagne. Conduit à l’aéroport, j’ai rejoint mon avion par des portes dérobées. À mon arrivée, j’ai été immédiatement pris en charge par la police espagnole qui ne m’a pas lâché une minute… »

Comment continuer à vivre ainsi ? « Il le faut bien », répond Redeker avec lassitude. En ajoutant toutefois en souriant : « Parfois je triche un peu : à Noël, je suis allé à Paris… me promener seul, sans le dire, pour un court instant de liberté, sur les Champs Elysées ». Un (petit) bol d’oxygène pour un philosophe conscient de payer au prix fort « le seul fait d’avoir usé de ma liberté d’expression, dans un pays qui la proclame, face à ceux qui veulent la nier ».


Des fatwas aussi aux Pays-Bas et au Danemark

Les Pays-Bas ont renforcé jeudi leur niveau d’alerte antiterroriste, les autorités s’inquiétant des conséquences que pourrait avoir la diffusion annoncée, probablement sur internet courant mars, contre l’avis du gouvernement néerlandais, d’un film anti-islam signé par un député d’extrême-droite. Geert Wilders y compare le Coran, à « Mein Kampf » d’Hitler, et le présente comme « un livre fasciste ».

L’auteur du court-métrage a reçu des menaces de mort sur un forum djihadiste tandis que l’indignation monte dans plusieurs pays musulmans. L’Iran a menacé les Pays-Bas d’un boycottage économique tandis que des manifestations quotidiennes se déroulent contre le film en Afghanistan, où l’on craint des actions contre les quelque 1 600 soldats néerlandais actuellement déployés dans le cadre de la force internationale de l’Otan.

Une affaire qui fait craindre une nouvelle crise après celle liée, début 2006, à la publication de caricatures de Mahomet dans la presse danoise. L’affaire du film hollandais sera ainsi évoquée, la semaine prochaine à Bruxelles, lors du Conseil européen, hors agenda officiel. Elle sera aussi au centre des discussions lors du sommet de l’Organisation de la conférence islamique, cette même semaine à Dakar.

Nicolas Sarkozy s’est entretenu vendredi avec le Premier ministre néerlandais au sujet de cette affaire. Selon le leader hollandais, le président de la République l’aurait assuré du « soutien diplomatique de la France ».

Le cas de l’ancienne députée néerlandaise d’origine somalienne, Ayaan Hirsi Ali, qui vit sous protection policière depuis plusieurs années, a aussi été débattue par les deux chefs d’État, qui ont évoqué l’idée d’une forme européenne de protection des personnes mena- cées . La jeune femme fait l’objet de menaces de mort depuis l’assassinat en 2004 du réalisateur néerlandais Théo Van Gogh, avec qui elle avait réalisé un film sur les femmes et l’islam.

La publication de caricatures de Mahomet, en février, dans la presse danoise a aussi provoqué des manifs en Égypte et au Soudan.


Depuis fin 2006

Le 19 septembre 2006, Le Figaro publiait, sous la signature de Robert Redeker, une tribune libre intitulée « Contre les intimidations islamistes que doit faire le monde libre ? ». Dès le lendemain, 20 septembre, le prof de philo est qualifié de « Islamophobe du moment » sur la chaîne Tv Al Jazeera basée au Qatar. Dans la foulée, arrivent les condamnations à mort proférées par les cellules djihadistes sur internet. Puis directement sur son adresse électronique par les émules de Youssef Al Qaradawi, un important chef religieux sunnite, inspirateur des Frères musulmans, cette confrérie qui a déjà à son actif de nombreux meurtres, dont celui d’Anouar Al Sadate en Égypte. Immédiatement, la police place Robert Redeker sous haute protection. Il doit quitter son poste d’enseignant au lycée de Saint-Orens. Le 28 septembre, La Dépêche dévoile l’affaire. Certains reprochent à Robert Redeker d’avoir « été trop loin », d’autres le défendent au nom de la liberté d’expression. À la mi-décembre, un grand meeting de soutien se tient salle Jean-Mermoz, avec des personnalités venues de tous horizons politiques, philosophiques (juifs, musulmans, chrétiens, athées…) et culturels. Sur cette période, le philosophe a écrit un livre « Il faut tenter de vivre », aux éditions du Seuil.

J.-J. R.

Crisis de (mi) liderazgo

Publicado por el 1 mar, 2008 en Empresa |

Crisis de (mi) liderazgo
Ivan Bofarull

Uno de los factores más recurrentes en los últimos meses es la discusión acerca de la calidad de los liderazgos en Cataluña. Sin duda alguna, un factor de enorme trascendencia para el desarrollo económico, social y en definitiva el bienestar de los ciudadanos. Determinadas instituciones del ámbito económico como el Círculo de Economía o Fomento del Trabajo han dedicado tiempo y esfuerzo en diagnosticar la situación de los liderazgos. Y desde un punto de vista más académico y en consecuencia de mayor profundidad, una escuela de negocios de prestigio global como ESADE ha dedicado una Cátedra al estudio y análisis de esta cuestión, con algunos debates de gran nivel. Por lo tanto, podríamos afirmar que la calidad de los liderazgos es una preocupación por lo determinante que resulta para afrontar los retos a los que nos enfrentamos. Existe sin embargo una réplica del dualismo clase política-ciudadanos también en este asunto tan trascendente. De la misma forma que en los últimos años se ha evidenciado una cierta fractura entre la sociedad en general y la clase política en varios escenarios de Europa, incluida Cataluña, también percibo un cierto distanciamiento entre la posición de algunas organizaciones empresariales y el liderazgo real. Uno de los síntomas más claros de la decadencia y crisis de una sociedad es la endogamia y la falta de regeneración de las clases dirigentes. En este sentido, tengo la sensación de que aquellos que discuten acerca de la crisis de liderazgo en Cataluña ponen en evidencia una realidad mucho más acotada, que es la crisis de influencia de las clases que ellos mismos representan. Son una curia romana discutiendo acerca de su pérdida de peso, atribuyendo esta pérdida de peso a causas poco definibles, escasamente atribuibles a su propia responsabilidad, e involucrando a la sociedad en su conjunto como co-responsable de esta hipotética decadencia. Sin embargo, la radiografía actual de la Cataluña empresarial e innovadora no se corresponde con la que al establishment local le gusta recordarnos. Existe una Cataluña de diferentes capas, que se mueve a diferentes velocidades, y que independientemente del peso específico de sus apellidos o sus estirpes empresariales, lleva a cabo proyectos reconocidos globalmente por su calidad e innovación, y que en definitiva es una muestra del liderazgo de un país. Empresas tecnológicas nacidas globales (“born global”) en el campo de las telecomunicaciones o la bioingeniería, plataformas cívicas o políticas de diferente signo ideológico, académicos e investigadores de impacto internacional. Todos ellos configuran esta capa más innovadora, abierta, transparente, permeable, que poco a poco aflora en la superficie, pero que desde la atalaya de las clásicas organizaciones empresariales y políticas es todavía poco visible. Me gustaría pensar más en la capacidad de hacer visibles los liderazgos positivos que abundan en Cataluña e ir aparcando poco a poco el derrotista e inmovilista discurso de la crisis lampedusiana, es decir, para seguir sin cambiar la esencia de las cosas.

China, ese adalid del respeto a la diversidad cultural en África

Publicado por el 11 feb, 2008 en Política |

China, ese adalid del respeto a la diversidad cultural en África
Alex Mestre

Las buenas relaciones entre China y África datan de los años de Mao Zedong, cuando la República Popular financió y promovió proyectos económicos en el continente (de todo tipo, guerrillas inclusive). Entonces, además, el voto de los países africanos fue muy importante para que el gobierno de Beijing fuera recuperando su posición en las Naciones Unidas y otros organismos internacionales. Hasta mediados de los años 70 esta cooperación consistía en construir puentes de solidaridad entre países y continentes que pertenecían al mismo bloque, el de los países en vías de desarrollo.

La China de la reforma y la apertura al exterior propició, en los 80 y los 90, un mayor acercamiento de Beijing a Occidente, y por razones geográficas a Asia, en detrimento, en muchos casos, de las relaciones con África (o América Latina). A principios del siglo XXI son las propias necesidades de China para su desarrollo las que están motivando esta nueva ofensiva diplomática en África y otras regiones del mundo.

Las razones hay que buscarlas, en primer lugar, en la búsqueda de nuevas fuentes de recursos energéticos y de materias primas. El espectacular crecimiento económico de China ha transformado al país asiático en uno de los principales consumidores de materias primas del mundo, entre las cuales destacan el petróleo o los minerales. La producción china de petróleo y de carbón es cada vez menor e insuficiente. Actualmente el 25% del total de las importaciones chinas de energía provienen de África.

Esta es la razón por la que Beijing sitúa las relaciones con sus proveedores energéticos africanos como uno de los asuntos más importantes en su agenda, promoviendo visitas de estado del máximo nivel y realizando grandes inversiones en el continente. Todo ello siguiendo una estricta política de no interferencia en asuntos internos que los dictadores africanos agradecen sobremanera, en contraposición a las habituales exigencias de sus partenaires occidentales (respeto por los derechos humanos, pluralidad de partidos etc.). Los USA i Francia siguen siendo los dos primeros interlocutores financieros en el continente, pero ya no poseen un coto privado como antaño . China amenaza en tercera posición y ya rebasó al Reino Unido en el continente.

En el caso de Sudán, su gobierno ha realizado un genocidio de la población no musulmana en la provincia de Darfour a pesar de las amenazas y las sanciones impuestas por las democracias occidentales, las cuales no son apoyadas por el gobierno chino. El gobierno de Khartoum ha obligado a desplazarse a centenares de miles de personas de sus casas en las provincias sureñas, donde se encuentran gran cantidad de pozos petrolíferos propiedad de la CNPC (China National Petroleum Company). De hecho, las tropas gubernamentales han utilizado helicópteros de fabricación china con base en campos petrolíferos en sus demoledores raids contra la población local. En declaraciones realizadas por el ministro de asuntos exteriores chino, éste comentó : “El negocio es el negocio. Tratamos de separar la política de los negocios. Las soluciones a los problemas de Sudán las tiene que encontrar su propio gobierno. No estamos en situación de imponer nada”. Sudan representa el ejemplo más llamativo de lo que algún analista ha denominado “el pack completo” ofrecido por China : dinero, asesoramiento técnico y cobertura e impunidad diplomática en la ONU ante este tipo de tropelías.

Por otra parte, China apoya la presencia de un país africano en el Consejo de Seguridad de este organismo (los tres candidatos son Sur África, Egipto  y Nigeria, su preferido). Así mismo, el Reino del Centro se ha distinguido por enviar tropas al continente africano en misiones de mantenimiento de paz en los últimos tiempos.

Zimbabwe es otra satrapía con la que China mantiene fuertes lazos. En este caso las relaciones se remontan décadas atrás, cuando el Reino del Centro apoyaba el movimiento de liberación de Robert Mugabe, mientras que la URSS hacía lo propio con el movimiento de Joshua Nkomo.

Así mismo China mantiene fuertes lazos económicos con otros países, ciertamente más “homologables” que los dos anteriores casos citados, como Angola y Nigeria. Ambos son los mayores productores de crudo del continente. China no solo importa crudo de África, también minerales. El Reino del Centro es el principal consumidor mundial de cobre. Zambia y la República Democrática del Congo poseen unas buenas reservas en las que China tiene fijados sus intereses. Además de crudo y minerales China también tiene inversiones en otros sectores : telecomunicaciones en Etiopía, hoteles en Sierra Leona o farmacéutico en Uganda. Hay que añadir que China invierte en sectores tradicionalmente poco atractivos para el inversor clásico occidental como son infraestructuras, industria o agricultura. Hay que tener en cuenta que aunque las inversiones en estos sectores sean deficitarias, éstas son asumidas por compañías públicas chinas en aras de la consecución de objetivos más amplios a largo término. Además la cooperación se está abriendo a otros sectores, como el turístico.

En segundo lugar, el continente africano puede convertirse en un importante mercado para las empresas chinas, desde constructoras hasta fabricantes de bienes de consumo y equipos en su camino de salida al exterior. De hecho hasta pequeños comerciantes chinos están rápidamente suplantando retailers y fabricantes locales en muchas ciudades africanas. Esta amenaza también es percibida por los comerciantes indios instalados en suelo africano desde hace décadas. El comercio de China con África viene aumentando un 50% anualmente en los últimos años, y es especialmente significativo en algunos sectores como el textil. En algunos lugares como en Sur África, hasta un 80% de las camisetas importadas provienen del gigante asiático.

Estamos ante una nueva era de cooperación sur-sur como han sugerido algunos especialistas?. La presencia china en África arranca hace centenares de años: excavaciones arqueológicas en las ruinas de grandes Estados medievales con tradición comercial como Tombuctú o el Gran Zimbawe así lo demuestran. Restos de porcelana china y otros objetos así lo atestiguan. No es hasta la fundación de la República Popular China en 1949 que el nuevo Estado definió la doctrina que regiría sus relaciones con los países en vías de desarrollo, “los cinco principios de coexistencia pacífica”. Para ello utilizó su propio legado de país sometido a las potencias occidentales durante el siglo XIX para establecer vínculos con los países africanos que se encontraban por entonces en una situación parecida y a punto de iniciar los procesos de descolonización. A pesar de que China en los años 60 carecía de los recursos de las superpotencias de la Guerra Fría, invirtió gran energía y recursos en apoyar los procesos de independencia en marcha en el continente africano. Esta ayuda decreció en la década de los 80, pero después de los sucesos de Tiananmen en 1989 se produjo un nuevo acercamiento.

Así pues, en los 90 China de nuevo aumentó su ayuda a países africanos afines bajo la retórica del “mutuo respeto” y el “respeto por la diferencia”. Como contrapartida China recibió apoyo sobre sus reivindicaciones sobre Taiwan y ninguna crítica sobre cuestiones interiores relativas a abusos de los derechos humanos en su territorio.

El salto cualitativo se dio en el 2000 con la realización del Foro de Cooperación Chino-Africano y el establecimiento de una agenda común sobre temas económicos y sociales. China se adelantó al G8 con la cancelación de una deuda global de 10 billones de $. Un segundo Foro se llevó a cabo en el 2003 con la cancelación de otro paquete de deudas aplicable a 31 países africanos así como el inicio del estudio de la reducción de las tarifas arancelarias. En 2006 se lanzó el New Asian-African Strategic Partnership. Por todo ello China representa ya el tercer inversor mundial en el continente. Además, el gobierno chino trata de exportar su propio modelo social y económico a sus socios africanos, modelo basado en un sistema de mercado restringido a un solo partido sustento de un gobierno totalitario.

De alguna manera el crecimiento económico en Asia y su subsiguiente aumento de la demanda se está demostrando que es en términos generales bueno para África, sobre todo por lo que respecta al precio de las materias primas, que se ha revalorizado en los últimos tiempos después de décadas de bajos precios. Al fin y al cabo, recientemente el continente ha alcanzado los niveles de crecimiento más altos de las últimas décadas (con valores cercanos en algunos casos al 6%). En otros sectores, como el ya mencionado del textil, los productos chinos están arruinando a los productores locales, que además de perder su propio mercado tampoco pueden vender fuera porque el fenómeno de las exportaciones chinas de productos textiles inunda no solo el continente africano, si no todo el planeta. Si Europa y los USA quisieran decantar de nuevo de su parte al continente africano siempre les quedaría el jugar la carta de abrir sus mercados a los productos agrícolas africanos, cosa que de momento se encuentra vetada debido a la protección de sus agricultores.

Así pues, bajo la tan conocida retórica del “mutuo respeto” y el “respeto por la diferencia”, tan conocida en nuestros lares gracias a los nacionalistas o a los multiculturalistas de izquierda amantes del velo, China apuntala regímenes despóticos y sanguinarios en África en aras de sus intereses estratégicos. Nada de nuevo. No menos cierto es que el crecimiento de las economías asiáticas beneficia en muchos aspectos al continente africano. China se está colando en el patio trasero de las potencias occidentales, y lo hace implantando y exportando su modelo. A Europa siempre le queda, a medio plazo, sacrificar a sus agricultores y echarle la culpa a los chinos.

Industrias en transformación (1): las escuelas de negocios

Publicado por el 10 feb, 2008 en Empresa |

En las últimas décadas, el fenómeno de la globalización ha traído consigo ciertos cambios de paradigma en algunas industrias. Comienzo esta serie hablando de las escuelas de negocios, que son una de las aportaciones fundamentales a la educación y a la democracia en el siglo XX, por el impacto que han tenido en la creación de capital económico y social.

Un poco de historia

La primera escuela de negocios del mundo, la Wharton School, fue fundada en 1881 en el marco de la Universidad de Pennsylvania. Unos años más tarde, en 1908, fue creada la Harvard Business School. Éstas probablemente sean las dos escuelas de negocios más legendarias del mundo y todavía hoy las de mayor prestigio. En España, a finales de la década de los cincuenta, cuando el país en su conjunto iniciaba un período de expansión económica a pesar de la férrea dictadura, diversas iniciativas impulsadas desde diferentes ámbitos de la sociedad, llevaron a la creación de tres escuelas de negocios con sede en Barcelona: EADA, IESE y ESADE. Las dos primeras centraron su oferta formativa en la educación de directivos y directivas, mientras que ESADE arriesgó un poco más al ofrecer la primera licenciatura de dirección de empresas, lanzando el mensaje a la sociedad de que la ciencia de la gestión podía ser aprendida desde los 18 años. Durante tres o cuatro décadas, la industria de las escuelas de negocios fue evolucionando al ritmo de la economía, con épocas en las que se puso mayor énfasis en la bancarización y la enseñanza de técnicas financieras avanzadas, y otras épocas con mayor énfasis en el marketing, fruto del boom mundial del consumo. En lo que no cambió en absoluto fue en el hecho de seguir siendo una industria de ámbito regional (europeo, americano,…) o local.  En el caso de España, las escuelas de negocios o universidades que ofrecían programas de licenciatura, se dividían el mercado al estilo de las cerveceras. Los grandes actores eran ESADE en Barcelona, ICADE en Madrid y Deusto en Bilbao. En el caso de ESADE, su licenciatura se convirtió en la referencia de calidad y prestigio indiscutibles desde Andorra hasta Alicante. En las escuelas de negocios que ofrecían programas para directivos, como la misma ESADE o las mencionadas IESE y EADA, así como la madrileña Instituto de Empresa, que nació en los años setenta, raro era ver en sus programas de posgrado a un porcentaje elevado de alumnos internacionales, así como tambien era raro observar esfuerzos de comercialización de sus “programas a medida para empresas” más allá de los Pirineos.

Irrupción

En la última década del siglo XX irrumpe el fenómeno globalizador, que provoca unos cambios en la industria que todavía seguirán produciendo efectos probablemente en las próximas dos décadas. Fue el momento en el que uno de los productos de mayor éxito en la industria, el MBA, se globalizó. Se hizo común en todos los rincones del planeta, se convirtió en un estándar del mundo de la gestión. Fue el momento en el que una candidata mexicana a estudiar un MBA, tenía en cuenta diferentes posibilidades. Ya no sólo valoraba desplazarse hasta Monterrey o quizás como mucho a Austin (Texas) o a Los Angeles sino que tambien consideraba la posibilidad de cursar su MBA en Barcelona o en Madrid, o quizás en la London Business School, o quizás en el Instituto de Management de Ahmedabad en India, para así tener un enfoque menos occidentalizado de la gestión. Ese momento fue crucial y ha provocado varios fenómenos.

Cuatro consecuencias

En primer lugar, los actores de la industria se adaptaron para ofrecer herramientas de decisión adecuadas a los potenciales candidatos. Se trataba de poner toda la oferta global de MBAs en un mismo plano, en un mismo escenario, para que existiera la máxima capacidad de comparación de la oferta. Los medios de comunicación interpretaron a la perfección ese rol de intermediación y crearon la figura de los rankings internacionales. Hoy, los rankings, producidos entre otros por medios como Financial Times, Business Week o The Wall Street Journal, se han convertido en la herramienta más valorada por potenciales candidatos en su proceso de decisión antes de realizar un MBA. En segundo lugar, cuando la globalización del producto MBA fue tomando forma a través de la diversidad de participantes, las escuelas tuvieron que adaptar ese producto a las nuevas exigencias, globalizando tambien parte del curriculum del programa. En algunos casos, como por ejemplo la francesa INSEAD, se iniciarion procesos de globalización de los campus en los que se impartía el MBA. Es decir, una internacionalización no sólo a través de programas de intercambio, en los que ESADE fue pionera, sino que algo más allá, teniendo presencia física, como en el caso de INSEAD, con un campus en Singapur. En tercer lugar, la globalización del MBA comenzó a irradiar en el conjunto de áreas de una escuela de negocios. La propia globalización de los mercados hizo que las empresas tuvieran tambien necesidades diferentes en el ámbito de la formación de sus empleados, de forma que los programas a medida y los programas corporativos en general tambien se globalizaron. Hoy es corriente ver a profesores de ESADE o IESE desplazarse hasta Amsterdam o a Düsseldorf para impartir un curso en la sede mundial de una corporación. Finalmente, hoy estamos viviendo otro salto en el proceso de globalización, que es el de la globalización de la estructura. Escuelas como IESE  han decidido establecer una delegación en New York para atender al mercado americano. ESADE ha firmado alianzas estratégicas con HEC (París) o Babson College (Boston) y tiene presencia en Argentina mediante un campus propio. Los antiguos alumnos de cualquiera de estas dos escuelas se organizan internacionalmente mediante Chapters o delegaciones que cada vez tienen más actividad y presencia. En general, la propia organización de las escuelas se hace global, ya sea mediante alianzas o cambios profundos en su estructura. En definitiva, creo que es importante poner énfasis en este proceso de cambio que estamos viviendo, porque en nuestro caso esta industria es especialmente relevante. Tiene perfil de “cluster” en Barcelona y además es una de las industrias que más está contribuyendo a situar a Cataluña en el mundo, sin ninguna duda, haciendo bueno ese famoso dicho de que “la feina ben feta no té fronteres”.

La industria cementera y el cambio climático

Publicado por el 2 ene, 2008 en Empresa |

El cemento es un componente básico en las economías emergentes; en muchos países, desde Asia hasta la Europa del Este, el cemento es el cohesionador del progreso, elemento fundamental para la construcción de edificios y carreteras. Razón por la cual, el 80% del cemento que se hace es utilizado en los países en desarrollo. Solamente China emplea el 45% de la producción mundial y en Ukrania se dobla la fabricación de cemento cada cuatro años.

Pero fabricar cemento supone polucionar en forma de emisiones de dióxido de carbono (CO2); las cementeras producen el 5% de las emisiones globales de dióxido de carbono, la causa principal del calentamiento global, al decir de la corriente hoy en boga, no aceptada en absoluto por muchos científicos de reputación universal. Pero es que, además, el cemento no puede reciclarse; cada nuevo edificio y carretera necesita cemento nuevo.

Ahora, los incentivos verdes pueden aumentar la contaminación. La Unión Europea subvenciona a las compañías occidentales que compren plantas de cemento anticuadas en países pobres y las reacondicionan con la tecnología verde. Pero las tecnologías verdes tan sólo pueden reducir un 20% de las emisiones de CO2.

Así, cuando la industria occidental renueva una planta en el Este, el porcentaje de CO2 por tonelada fabricada se reduce. Sin embargo, la mayor cantidad de cemento producido acaba por polucionar más la atmósfera que anteriormente.

Los cementeros conocen el dilema. La industria cementera está en medio del debate del calentamiento global, pero el mundo necesita el material para escuelas, hospitales y viviendas, como dijo Olivier Luneau, responsable de sostenibilidad de Lafarge, el gigante mundial de materiales para la construcción, con sede en París. Por razón de sus iniciativas, las emisiones crecen menos que lo harían sin sus intervenciones, zanjó Luneau.

Los cementeros han invertido millones de dólares en programas ecológicos, como el Cement Sustainable Initiative (CSI) que se formó para colaborar con la industria cementera para dirigir los retos del desarrollo sostenible. Los propietarios de un grupo de las mayores cementeras del mundo lideran la iniciativa. Lafarge, que es uno de los líderes en sostenibilidad,  que ha reducido un 16,5% el contenido de CO2 por tonelada de cemento. Y el reto está en bajar un 7% adicional el CO2 del nivel actual, para el 2010. Pero reconoce la empresa, la enorme dificultad en bajar de esa cifra.

Julian Atwood, profesor de la Universidad de Cambridge, le contó a Elisabeth Rosenthal, del Herald Tribune que la gran noticia sobre el cemento es que es la mayor fuente de emisiones de CO2 y la demanda sigue creciendo. Si la demanda se duplica, añadió y sólo se consigue reducir el 30% de las emisiones, la polución seguirá creciendo en cualquier caso.

El cemento tiene un problema básico: la reacción química que lo produce libera grandes cantidades de CO2. El 60% de las emisiones causadas por la producción de cemento son debidas únicamente a esta reacción química. El resto de emisiones viene del fuel usado en la combustión para producirlo. A pesar de que tales emisiones se pueden mitigar con el uso de tecnologías verdes.

Los acuerdos sobre el comercio del carbón, incentivos verdes creados por la UE y el protocolo de Kyoto para la contención de gases invernadero, animaron la compra de cementeras en Europa del Este y en Rusia a Lafarge y otras empresas, como HeidelbergCement. Pero también autorizan a los fabricantes a aumentar la producción total, tanto en economías emergentes como en sus propios países.

Las inversiones son extraordinariamente importantes, tanto en la adquisición de nuevas plantas obsoletas y su puesta al día, como en la reducción de emisiones contaminantes. Y está muy bien que así sea, pues si bien el calentamiento global no depende de la mano del hombre como se está haciendo creer últimamente, no está mal que el hombre trate de contaminar menos.

Pero la industria del cemento es la pescadilla que se muerde la cola; la reducción posible de emisiones de CO2 es absorbida por el incremento necesario de la producción.

Pero cualquier volcán dormido, arroja a la atmósfera más CO2 de lo que el hombre pudiera hacer a posta. Y si el volcán entra en erupción, sus  emisiones son muy superiores a lo que el hombre podría emitir en un siglo. Los océanos emiten también grandes cantidades de CO2 a la atmósfera cuando se calientan. Y la absorben cuando se enfrían. El agua supone las tres cuartas partes de la superficie terrestre, por lo que tales emisiones son muy superiores a las que el hombre podría producir.

El calentamiento global tiene su origen en el sol que es quien realmente calienta la Tierra y la cantidad de CO2 en la atmósfera es consecuencia del calentamiento y no al revés.

Pero del calentamiento global, sus causas y la cruzada de Al Gore y otros, nos ocuparemos más adelante, en esta misma sección.

Demasiado para ‘Pinkie’

Publicado por el 11 dic, 2007 en Laicismo |

Demasiado para ‘Pinkie’
Por Pedro J. Ramírez

Como suele ocurrir con los grandes personajes cuyas vidas excepcionales exceden los límites de la vida misma -he aquí a alguien que supo desde muy pequeña lo que quería decir larger than life-, la existencia de este bello animal político, de esta atractiva y carismática mujer cuyo último asalto al trono del poder quedó ahogado en sangre el pasado jueves, mientras esparcía las semillas de la democracia y el racionalismo en el territorio más árido para esa siembra que imaginarse quepa, puede ser contada de dos maneras.
En la primera versión vemos a una joven abnegada e inteligente, en cuya formación han confluido los mejores vientos del este y del oeste, que de vuelta a su país, tras dejar huella académica y una estela de corazones rotos en los campus de Harvard y Oxford, ve a su padre encaramado al puesto de primer ministro por las urnas y derrocado, encarcelado y condenado a muerte por los militares. El último encuentro en una fétida celda de Karachi, apenas distante unos centenares de metros del escenario del atentado del jueves, entre Zulfikar Ali Bhutto y la bella Benazir -él tratando de salvar la compostura y las apariencias con los últimos restos de su frasco de colonia y su proverbial habano, ella sublevada por la farsa judicial que le enviaba a la horca- marcará para siempre su destino. «Hija mía, prométeme que continuarás mi misión», contará ella en su autobiografía que le dijo él.

Como en el caso de los Kennedy o de los Gandhi en la vecina y siempre enemiga República India o de los Aquino en la no muy lejana y mucho más amistosa Filipinas, la antorcha había pasado de manos. La «misión», o más bien el instrumento de esa misión, era el liderazgo de la triple P o Partido Popular del Pakistán, una formación que bajo su mano de hierro iría evolucionando desde el socialismo propio del Movimiento de los Países No Alineados de los 70 hacia un populismo con reminiscencias peronistas y su Evita con pañuelo siempre en primera línea, hasta desembocar en sus actuales posiciones socialdemócratas, nítidamente prooccidentales.

Ungida por el óleo del martirio de su padre, el propósito de Benazir no podía ser otro sino el restablecimiento de la democracia en Pakistán. Su figura de heroína de tragedia griega alcanzó proporciones shakesperianas cuando sus dos hermanos varones murieron en extrañas circunstancias -envenenado el uno, tiroteado por la policía el otro- tras las que ella siempre vio la sombra del general tirano Zia ul-Haq y de sus criaturas del ISI o servicio secreto paquistaní, inquietantemente propensas a aliarse con el integrismo islámico para impedir la modernización del país.

Por dos veces, la primera a los 35 años, consiguió Benazir llegar al puesto de su padre -algo extraordinariamente meritorio en una sociedad musulmana en la que, como ha escrito Bernard-Henri Lévy, el mero hecho de que su rostro fuera hermoso y estuviera destapado era para muchos una provocación intolerable- y por dos veces fue forzada a abandonarlo antes de que concluyera su mandato. La segunda bajo una infamante sospecha de corrupción y con la secuela de tener que dejar a su marido, el ex ministro de Inversiones Ali Zardari, encarcelado -Benazir siempre lo consideraría un «rehén» e incluso llegaría a compararlo con Mandela- mientras ella optaba por el exilio londinense.

El tercer asalto debía ser el definitivo. A medida que la figura de otro general, Musharraf, digno heredero de la tradición golpista, iba empequeñeciéndose por la doble incapacidad de democratizar su régimen y de contener con eficacia la propagación del integrismo, la de Benazir se agigantaba ante los ojos no sólo de la comunidad internacional sino sobre todo de las clases medias paquistaníes, ansiosas de salir de la alternativa diabólica entre la dictadura militar y los delirios reaccionarios de los acólitos de Al Qaeda. El impacto de su regreso con cientos de miles de seguidores escoltándola desde el aeropuerto, la valentía de su perseverancia en el empeño a pesar de los sanguinarios atentados que ese día cercenaron más de un centenar y medio de vidas en un radio de pocos metros de distancia de su automóvil y la trayectoria ascendente de su campaña hasta el mismo momento en que sólo el asesinato logró acallar su voz, garantizan ya su elevación a los altares de esa gran catedral en memoria de los mártires de nuestra civilización donde Abraham Lincoln acompaña a los hermanos Kennedy, junto a Isaac Rabin, Indira Gandhi y su hijo Rajiv a escuchar los sermones de Martin Luther King.

Algo llamado predestinación estaba forjándose en torno a Benazir cuando su padre le recomendaba leer las biografías de dos grandes mujeres que terminaron igual de mal, aunque fuera con unos cuantos siglos de distancia: Juana de Arco y la propia primera ministra de la India. También le pedía que devorara cualquier libro que hablara de la figura que él más admiraba: Napoleón Bonaparte, «el hombre más completo de la historia».

Precisamente ese «bonapartismo a la musulmana» es el que nos guía hacia el lado oscuro de la luna, hacia la otra cara mucho menos ejemplar de lo que Ian Buruma describiría como «una familia nacida para mandar». Pese a no ser militar, Ali Bhutto se veía a sí mismo como una especie de padre protector de la nación paquistaní, al modo de Ataturk o de Sukarno; y en nombre de esa especie de despotismo ilustrado -él sabía mejor que nadie lo que les convenía a sus descamisados- encarceló a sus oponentes, restringió la libertad de prensa y gobernó con pocos escrúpulos democráticos. Pues bien, ese providencialismo también formó parte de la herencia de Benazir, quien, ante el escándalo de su propia madre, se hizo elegir presidenta vitalicia del PPP.

Es la versión que nos muestra a una mujer terca, ambiciosa y sedienta de poder y de riquezas que, desde que sus hermanos la bautizaron como Pinkie por el color rosado de su piel, siempre tuvo un sentido aristocrático de superioridad y diferencia -algo parecido a lo que le pasaba en Nicaragua a la rubia y esbelta Violeta Chamorro- en medio de aquel océano de teces cobrizas. Una mujer fría y calculadora que aceptó casarse mediante un matrimonio arreglado a la vieja usanza, para cubrir las exigentes apariencias de la vida pública paquistaní y luego habría convertido a su marido en una especie de Mister 10% al servicio de su codicia.

Es un retrato demoledor al que incluso su sobrina Fátima aporta la sospecha de que la mano de Benazir pudo estar detrás de la muerte del hermano tiroteado por la policía, justo cuando él cuestionaba su liderazgo en el partido. El retrato de una persona oportunista y sin principios -Jasmima Khan, la ex esposa británica del gran ídolo del cricket paquistaní Imran Khan, la definió como «una cleptócrata con pañuelo de Hermes»-, de una manipuladora nata, capaz de basar su regreso en una negociación política con Musharraf tan tortuosa y enigmática como la danza de los siete velos. Su objetivo era conseguir una sospechosa cohabitación que incluyera la retirada de todas las acusaciones de corrupción contra ella y el blanqueo democrático de todas las violaciones constitucionales del general y sus conmilitones.

¿Dechado de virtudes o compendio de los peores vicios? Este primer gran magnicidio del siglo XXI -según el diccionario, para usar tal término no hace falta que la víctima esté en el poder, basta que su importancia política sea grande- funde para siempre la imagen de la abnegada luchadora por la libertad con la de la insaciable princesa obsesionada por dominar a los demás. Probablemente las dos visiones de Benazir combinan lo falso con lo verdadero. Es lo propio de una sociedad abierta en la que las figuras públicas terminan sirviendo de perchero a todos los fantasmas e ilusiones del hombre corriente.

En todo caso la palma del martirio diluye toda distinción entre la heroína que sacrificó una vida confortable y lujosa al servicio de un ideal y la adicta a la adrenalina de los grandes órdagos que terminó siendo víctima de la propia maquinaria que puso en marcha. Es obvio que Musharraf no hizo nada por protegerla y que los fundamentalistas no quisieron aceptar el riesgo que conllevaba su alianza. Aunque la mano ejecutora fuera la de Al Qaeda, la opinión más generalizada es la de que, como explicaba un militar paquistaní experto en seguridad a The New York Times, «ha existido un esfuerzo concertado para acabar con ella».

Benazir Bhutto ha sido la última víctima del odio impulsado por la mayor perversión de la condición humana que en la actualidad amenaza nuestra civilización. Como si el hombre estuviera emprendiendo un viaje inverso hacia la oscuridad y la barbarie, el papel que hace un siglo representaba el anarquismo -recuérdense los asesinatos de grandes personalidades destinados a divulgar «la propaganda por el hecho»- hoy lo desempeña el fundamentalismo islámico. Tras cometer sus crímenes los anarquistas se quedaban quietos con la pistola colgando de su brazo extendido, prestos para ser detenidos y enviados al cadalso para dar su vida por la causa de la emancipación humana. Los integristas musulmanes abrevian ellos mismos el camino al matar muriendo como terroristas suicidas que van en pedacitos al encuentro de las huríes del Profeta.

El asesinato de Benazir Bhutto recuerda inevitablemente el de Anwar el Sadat, el del caudillo afgano Massoud, paladín de un islam tolerante y abierto a la democracia, o el del primer ministro libanés Hariri, tan próximo a las grandes familias cristianas que también han ido pagando con las vidas de sus vástagos el precio de pretender impulsar una sociedad plural en el corazón de Oriente Medio. La trastienda de tanto derramamiento de sangre no es sino la incapacidad de los países musulmanes para superar la disyuntiva entre los regímenes dictatoriales, bien sean de índole militar (Argelia, Túnez, Egipto, el propio Pakistán) o monárquica (Marruecos, Arabia, Jordania, Kuwait), y el despeñadero de las repúblicas islámicas como Irán o el Afganistán de los talibanes que imponen el yugo de la sharia. Con la excepción de la democracia imperfecta, siempre vigilada por el Ejército, en la semieuropea Turquía, no existe un sólo caso de un país musulmán en el que se haya consolidado un sistema político mínimamente respetuoso de las libertades públicas y los derechos humanos.

El arabista Bernard Lewis lo atribuye a una especie de cortocircuito cultural que sitúa a finales del XVII tras el fracaso del segundo sitio de Viena por los turcos. Es el momento en que el islam se enroca en torno a las interpretaciones más rígidas del Corán predicadas por la escuela wahabí y pierde el paso de un mundo occidental que llega al liberalismo a través de la ilustración y encara decididamente los procesos modernizadores de la edad industrial. Mientras en el orbe cristiano la máquina de vapor da paso al tren y al automóvil, en el islámico se persigue a los constructores de relojes. Esa es la realidad sobre la que el iluso espejismo de la Alianza de Civilizaciones sirve de enésima coartada para que la comunidad internacional olvide que media humanidad tiene asignaturas pendientes que hace ya varios siglos que aprobó la otra media.

Por eso lo que nadie podrá negarle nunca a Benazir Bhutto es su optimismo crónico. En el artículo que escribió para The Washington Post, el mes anterior a su regreso, definió a Pakistán como «una nación intrínsecamente centrista y moderada». Teniendo en cuenta que su parto, desgajado de la India, se produjo hace 60 años en medio de un espantoso baño de sangre, que muy cerca del lugar en el que ha caído Benazir también fue asesinado en 1951 el primer jefe del Gobierno Liaqat Ali Khan y que desde entonces sus anales políticos reflejan una sucesión de golpes militares con breves intervalos formalmente democráticos, es innegable que la heredera de la dinastía de los Bhutto reservaba siempre la mejor de sus miradas para su país.

Era la mirada de una mujer tenaz y empecinada, convencida de que la determinación y la fuerza del carácter pueden superar todas las dificultades y derribar cualquier barrera, sobre todo si actúan convenientemente envueltas en el bello chal del sentido del deber. Es cierto que las distintas elecciones han demostrado que en Pakistán existe una incipiente clase media dispuesta a tratar de construir un puente sobre el abismo. Pero el panorama desde ese puente, que una y otra vez se hunde cuando sus ingenuos arquitectos intentan transitarlo, incluye, como relataba el viernes con su habitual destreza Gustavo de Arístegui, un índice de desarrollo en el pelotón de cola de las estadísticas de la ONU, un caldo de cultivo óptimo para el proselitismo de los grupos radicales, un contagio permanente del fanatismo importado de Afganistán, un archipiélago de 13.000 madrasas que sirven de caja de resonancia a los llamamientos a la yihad, una trama de publicaciones radicales especialmente activa y una red de conexiones y simpatías con el integrismo que engloba a gran parte del Ejército y de los Servicios Secretos. Y todo eso con la guinda de que se trata del único estado musulmán que dispone de la bomba atómica.

Ante un panorama así es imposible no levantar la cabeza y sentir un enorme respeto y admiración por el gigantesco descuadre entre el empeño de la mujer que acaba de ser engullida por ese volcán rugiente y las posibilidades reales que tenía de haber domesticado su caldera. Incluso el más excepcional y arrojado de los héroes clásicos habría parpadeado ante una montaña que, en todo caso, ha resultado ser demasiado escarpada para Pinkie. Zapatero, Moratinos o alguien en nombre nuestro debería depositar una flor sobre su tumba.

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