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diálogo de farsantes

Publicado por el 17 jul, 2008 en General |

En la Conferencia Internacional del Diálogo organizada en Madrid del 16 al 18 de Julio, el rey de la Arabia Saudita, país por cuya solicitud se ha llevado a acabo el evento, hace un llamamiento al diálogo entre religiones y civilizaciones para hacer frente a la “pérdida de valores” y “confusión de conceptos” que padece la sociedad actual, fruto, a su juicio, del “vacío espiritual que padecen las gentes”. En su opinión, las tragedias vividas por la humanidad como consecuencia de diversos enfrentamientos no han estado motivadas por las religiones, sino por “el extremismo que adoptaron algunos de los seguidores” de diversas religiones y creencias políticas. Parece que él no se cuenta entre estos extremistas, a pesar de que su país no podría acoger esta conferencia debido a la prohibición de la Ley coránica. Tampoco parece que sea extremista que en su país, y en varios otros del ámbito musulmán, la mujer esté sometida al hombre y y es esclarecedor que, en esta conferencia, con casi 300 asistentes y sólo 15 mujeres, no haya habido referencia alguna a favor de los derechos de las mismas. No considera extremista a un país donde las prácticas religiosas que no deriven del Islam están penadas cruelmente. Donde, no sólo los judíos no pueden entrar en la Meca, sino que forma parte de sus proclamas políticas la negación del derecho a existir del estado de Israel. Muy atinadamente el OLRC señala que “el hecho de que la conferencia mundial sobre diálogo interreligioso se produzca en Madrid, y que el presidente de la misma tenga que desplazarse a otra nación, otra cultura, otro mundo, supone ya de por sí un contraste brutal en lo que respecta a las libertades en su propia nación”. Por este motivo lanza una propuesta, a la que me adhiero con calor, que “la próxima conferencia mundial sobre el diálogo interreligioso sea organizada en Riad, aunque para ello tenga que dejar entrar a judíos, o incluso dejar que presida la misma el cardenal Jean-Louis Tauran, del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.”

Pero no sólo esto, según afirma este periódico “está previsto que participen personajes vinculados con el islamismo radical como el William Baker, presidente de Christians and Muslims for Peace (CAMP); neonazi conocido internacionalmente y ex miembro del KKK. O la presidenta de Islamic Sociaty of North América, Ingrid Mattson, reputada promotora del wahhabismo, la corriente más radical del sunismo que ha sido adoptada por los miembros de organizaciones terroristas como Al Qaeda”.

A mí me avergüenza que se dejen ver en ella el presidente Zapatero y el Rey Juan Carlos.

lío de “magisterios” en el Observatorio Fabra

Publicado por el 16 jul, 2008 en General |

Stephen Jay Gould, siguiendo un debate filosófico ya antiguo, propuso eliminar el conflicto entre religión y ciencia estableciendo que sus campos son distintos y, por tanto, no pueden entrar en conflicto. A esto lo llamó “MANOS” (NOMA, en inglés: Non-Overlapping Magisteria; que traducido suena a algo como “Magisterios NO Superpuestos”). En parte, era un disparillo a aquellos que, como su “enemigo” Richard Dawkins, utilizan un equivalente al púlpito desde su cátedra intentando impulsar sus convicciones ateas como inseparables de la ciencia, cosa que SJG consideraba afrentosa. No parece que puedan existir magisterios separados principalmente porque no se comprenden unas formas de aproximación al conocimiento de la realidad que no tengan algo que ver con el método científico. ¿Dónde se encuentra con la ciencia la religión si no tiene que ver con verdades objetivas?

Ah, sin embargo, como digo, el debate siempre es incansablemente alimentado. Lo fué (según recorte que les había guardado) el dia 10 de julio. El Observatorio Fabra, organizador de unas interesantees y refrescante cenas científicas, tuvo a bien proponer una de ellas alrededor de la pregunta “¿Cree Dios en la ciencia”?. El bioquímico y secretario de la International Society for the Study of the Origin of Life fué invitado para convencerles de que la ciencia y la religión “no siempre son realidades antagónicas”.

así y todo creo que me atrae una cena en este precioso lugar. Por si les ocurre lo mismo, ahí tienen la web .

……………………

Le he enviado a mi amigo Félix Ares esto: “El nuclear es un debate del pasado, no del futuro” . Y me ha contestado así: Francia desarrollará en 2020 un reactor nuclear de cuarta generación

días complicados

Publicado por el 7 jul, 2008 en General |

Amigos: el sábado 28 de junio murió mi madre. Sin solución de continuidad, el domingo por la tarde ya estaba en Aranjuez para dirigir el curso Democracia versus Teocracia cuya información encontraréis en Ciutadans de Catalunya. Acabo de aterrirzar. Cuando aclare mis asuntos (y mi cabeza) continuo con esto que ya tengo ganas. Un abrazo a todos.

De momento os cuelgo esto que me ha enviado Ellen Popper:
Guysen.International.News

Esta semana, deseamos hablar a nuestros lectores sobre el atentado cometido en Jerusalén este miércoles 2 de julio. Perpetrado por un residente de Jerusalén-este, un Árabe israelí, este atentado causó la muerte de tres ciudadanos Judíos israelíes, en la calle Jaffa, frente al edificio donde se encuentra la redacción y los estudios de Guysen. La calle Jaffa es una de las principales arterias de Jerusalén. Conmemora decenas de atentados, y se ha convertido en un teatro de mórbidas escenas.

Nuestros periodistas grabaron y comentaron la matanza durante largas horas. Supieron mantener su sangre fría, tratar en caliente un acontecimiento trastornante. Los cuerpos inanimados, los bebés cubiertos de sangre, los vehículos aplastados, un autobús destrozado, en el suelo, la sangre y los rastros sospechosos de explosivos, las sirenas, los helicópteros, los soldados en los tejados. Y luego disparos para detener al asesino que sembró el terror y la muerte. El terrorista es originario de Tzur Bajer, un barrio árabe al sur de Jerusalén, al igual que el autor del atentado en la escuela talmúdica del Merkaz Harav, en el que ocho estudiantes perdieron la vida el pasado 6 de marzo.

Cometidos por árabes israelíes, los atentados del 6 de marzo y del 2 de julio tienen esto en común, lo que presenta una nueva clase. Sus autores no son Palestinos del Hamás o grupos armados del Fatah. Son árabes Israelíes que gozan de los mismos derechos políticos y sociales que los Israelíes de confesión judía. ¿Cómo identificar a terroristas entre 1.350.000 personas que viven en las fronteras de Israel? Proveídos de un carné de identidad israelí en el cual la religión no es mencionada, aún menos el origen, los árabes israelíes circulan libremente, ejercen todas las profesiones. Israel es un Estado de Derecho, la segregación está prohibida. No existe en Jerusalén o en Afula ciudadanos israelíes de segundo nivel. Tampoco existen guetos.

Los árabes israelíes se benefician, al igual que los ciudadanos israelíes, de ayudas del Estado, de asignaciones sociales, son incluso proporcionalmente más numerosos que los ciudadanos judíos en ser proprietarios de sus domicilios. En 1948, cuando eligieron convertirse en ciudadanos israelíes, la tasa de mortalidad infantil era del 50%; en la actualidad, es del 7%. Durante más de veinte años, el director de la información de la Primera cadena de televisión israelí era un árabe israelí. Salim Jubran no es el primer juez árabe israelí que se sienta en el Tribunal Supremo israelí. El árabe y el Hebreo son los dos idiomas oficiales del Estado de Israel. Es más, nueve diputados de la Keneset son árabes israelíes.

¿Cómo evitar otros atentados cometidos por Árabes israelíes? No hay que “encerrar a los Árabes de Israel en sus ciudades”, declaró Ehud Olmert este jueves 3 de julio.
En 2005, Azmi Bishara fue el primer diputado árabe israelí que declaró que la nacionalidad israelí había sido impuesta a los árabes israelíes… En 2006, otro diputado árabe israelí, Ahmed Tibi, predicaba el establecimiento de un “califato islámico” y denunciaba “la israelización de los árabes de Israel”. Al principio de la operación “lluvia de verano” en Gaza en 2006, el diputado árabe israelí Wassil Taha recomendaba a los Palestinos cesar los ataques sobre los civiles en Israel y recomendaba proceder al secuestro de soldados de Tsahal…

Revisando la “Tercera cultura”

Publicado por el 23 abr, 2008 en Historia de las ideas, Tercera Cultura |

Eduardo Robredo Zugasti

El próximo año 2009 se cumplirá medio siglo desde que C.P. Snow impartió su célebre conferencia en Rede (Cambridge) sobre las “dos culturas” . Lo que el novelista y físico dejó caer, la posibilidad de una “tercera cultura” entre medias de la “científica” y la “humanista”, se ha convertido desde entonces en fuente de un debate siempre vivo en torno a la demarcación de las ciencias, su posición pública, e incluso sobre su capacidad de transformación política.

Dejando de lado algunas críticas injustas (como la del crítico F.R. Leavis, que despachaba a Snow como un relaciones públicas del “establishment” científico) lo cierto es que Snow identificó en su intervención dos problemas muy relevantes. En primer lugar, la alienación de la vida académica provocada por una división del trabajo intelectual demasiado explícito entre ciencias naturales y humanidades. En segundo lugar, el trágico desajuste entre el conocimiento científico y la distribución del capital económico y tecnológico en el mundo. Así pues, no estamos delante de una especulación ociosa; la persecución de una “tercera cultura” tenía, desde el principio, un hondo significado político.

¿Qué “dos culturas”? A partir del desarrollo de la ciencia física, desde la “revolución científica”, y de las ciencias biológicas, sobre todo desde el siglo XIX, las “dos culturas” han llegado a ubicarse una a cada lado de la galaxia, para decirlo en los términos de la Fundación de Isaac Asimov (curiosamente una obra concebida por la misma época). La tecnociencia ha avanzado por el camino de la formalización matemática y el rigor de las ciencias físicas pagando el precio de la “barbarie del especialismo”, como lo llamó Ortega, lo cual no deja de provocar una suerte de conciencia infeliz en la vida intelectual. Por una parte, los “científicos” llegan a considerar a Homero o Dickens una especie de peculiaridad exótica. Por el otro, al proclamarse inexpugnablemente independientes , las ciencias sociales se niegan a reconocer la continuidad insinuada por Darwin entre las otras dos “culturas” (la humana y la animal). Ésta situación de extrañamiento es con seguridad ridícula e insostenible: las humanidades necesitan a las ciencias, tanto como la vicecontra.

Ahora bien, la propuesta de Snow es incompleta en varios sentidos importantes. Ernst Mayr, que ha explicado como nadie el crecimiento del pensamiento biológico ya argumentó en su momento que, en último término, no es posible reducir las controversias científicas a dos bloques homogéneos. Lo que es más importante, la perspectiva de Snow parece aún deudora en exceso de la concepción positivista y mecanicista de las ciencias típica desde Newton. En cuanto a sus consecuencias prácticas y políticas, la perspectiva original de las “dos culturas” adolece de un confiado carácter tecnocrático, de un “managerialism” científico que, para Snow, estaba llamado a resolver –incluso- los problemas de la economía política global:

Los países pobres, hasta que no hayan rebasado un determinado punto en la curva de industrialización no pueden acumular ese capital. Por eso es por lo que la brecha entre ricos y pobres está ensanchándose. El capital debe venir de fuera. Sólo hay dos fuentes posibles. Una es Occidente, lo cual significa sobre todo los EE.UU., y la otra es la URSS. Ni siquiera los EE.UU. disponen de recursos infinitos de tal capital. Si ellos o Rusia intentan hacerlo solos, significaría un esfuerzo mayor que el que uno u otro hubieran de realizar industrialmente en la guerra. Si tomaran parte los dos juntos, no significaría ya un sacrificio tan grande, aunque en mi opinión es pecar de optimistas pensar, como hacen algunos entendidos, que la cosa no supondría sacrificio alguno. La escala de la operación exigiría que fuese una empresa nacional. La industria privada no puede, ni aun la de mayor envergadura, pechar con ello, y, por otra parte, no les resultaría en absoluto una buena inversión. Es un poco como si se pidiese a Duponts o I.C.I., en 1940, que financiaran el entero proceso de creación de la bomba atómica.

En cierto modo, no hay más que dar un repaso a buena parte de los diseños de la economía política corrientemente empleados desde entonces (desde el “Consenso de Washington” al imperialismo humanitario de la ONU) para verificar que no hemos dado muchos pasos. La “comunidad científica”, y en particular la clase política, sigue confiando en el poder ilimitado del diseño y de la ingeniería humana, en la sabiduría del “manager” científico.

Ésta confianza histórica, que alimentó desde el inicio el gran proyecto de la Ilustración humana, enfrenta serios inconvenientes. El principal: la vida humana es un sistema adaptativo vasta y disparatadamente complejo, y tanto las mentes individuales, debilitadas por una larga lista de fallos cognitivos , como las instituciones, no pueden funcionar como diseñadores infalibles de felicidad, conocimiento o prosperidad. En las ciencias históricas, igual que en la biología evolutiva, no encontramos “leyes históricas” ni un progreso implacable, como especularon Condorcet, Hegel y Marx. El materialismo histórico es un ejemplo particularmente señalado; creyendo descubrir las leyes deterministas del desarrollo histórico, lo que Marx y Engels fundaron fue en realidad un temible y fascinante metarrelato de emancipación.

La “tercera cultura”, como un lugar de reunión entre las ideas del humanismo clásico, el evolucionismo y el naturalismo, no es exactamente un tercer estadio del desarrollo histórico. No pasamos de la mística a la ciencia positiva, o del pensamiento dogmático a la libertad. En su lugar, en la historia natural de la vida (y de la vida humana en particular) vemos aparecer narrativas y progresos siempre vulnerables, acompañados por edades oscuras y vestigios de esperanza. Como alertó E.O. Wilson en su gran obra de síntesis, debemos aprender a distinguir el falso del verdadero conservadurismo, el conservadurismo reaccionario del existencial o natural. Incorporar éste “segundo” enfoque evolucionista, consciente de la imperfectibilidad de la naturaleza humana, no significa renunciar, sino rescatar, el proyecto de la Ilustración:

Si acabamos renunciando a nuestra naturaleza genética frente al raciocinio auxiliado por las máquinas, y si también renunciamos a nuestra ética, nuestro arte y nuestro significado mismo, a cambio de un hábito de divagaciones despreocupadas en el nombre del progreso, imaginándonos como dioses y absueltos de nuestra antigua herencia, nos convertiremos en nada.

(1) C.P. Snow, Las dos culturas y un segundo enfoque.

(2) Starndard Social Science Model

(3) Charles Darwin, El origen del hombre.

(4) Ernst Mayr, The Growth of the biological thought.

(5) List of cognitive biases

(6) E.O. Wilson, Consilience. La unidad del conocimiento.

(7) Derek Freeman escribía esto en una conferencia de 1996: “Para decirlo de modo más dramático, no somos ángeles caídos sino monos erguidos. Esta toma clave de conciencia cambia todas nuestras remotas asunciones sobre nosotros mismos. Iluminados así por vez primera la historia y el comportamiento humano se vuelven comprensibles como nunca antes. A esta transformación radical, que ha alcanzado su cumbre en la mitad de los años noventa, la llamaré “la segunda ilustración evolucionista”. Puesto que se encuentra basada en el conocimiento científico plenamente probado, predigo confidencialmente que deslumbrará y superará claramente a la ilustración del siglo XVIII.”

Entrevista a Susan Blackmore

Publicado por el 14 abr, 2008 en Entrevistas |

Entrevista: Dr. Susan Blackmore
Bristol, Feb. 24, 08
Vicente Carbona

¿Cómo te convertiste en comunicadora, divulgadora científica?

Ni idea. Nunca pensé que estaba “comunicando ciencia”. Sucedió accidentalmente. En mi etapa de estudiante, tuve una extraordinaria experiencia extracorporal, que me hizo obsesionarme con la conciencia, y luego la mente, y el “yo”, y todas esas grandes cuestiones… y que me llevó a lo paranormal, y eso me llevó a los medios, porque los periódicos, la radio y la televisión tienen un ansia permanente por escuchar historias asombrosas sobre lo paranormal. Y así me vi metida en eso. Y mientras me volvía más escéptica, algo que ocurrió bastante rápido, me convertí en lo que llamo “escéptica de alquiler”. Existía un sinfín de personas pidiéndome que apareciera en su programa de televisión. Ya sabes, esos programas… sé que los tenéis en España porque los he visto, en los que tienes cien personas que han visto un fantasma – ¡y necesitan tener equilibrio de opiniones! Así que buscan a un científico que diga, buenooo… pero entonces todos se ríen del científico, ¿no?, y todos dicen: “Oh, ese horrible científico aguafiestas…” Así que me convertí en el científico aguafiestas y hallé que era capaz de comunicar la ciencia. Disfruto mucho haciéndolo.

¿Qué te condujo a estudiar la fisiología y la psicología?

Me crié al final de la era hippie. En parte yo era algo anti-sistema, pero más que nada pro-drogas, pro-explorar mi propia mente, pro “flower power”: podemos tener una vida pacífica y llevarnos bien juntos, podemos cambiar el mundo a través de nuestras mentes, y nuestras mentes existen para jugar con las drogas, y… así era yo.

Obtuve mi licenciatura en Oxford en fisiología y psicología, y lo adoré absolutamente. Fui de un internado inglés para chicas realmente horrible, increíblemente restrictivo, donde la idea era convertirte en una joven muchacha que se iba a casar… a Oxford, y allí me encontré con gente asombrosamente lista. En el internado yo era siempre la mejor-mejor de la clase en física y química, te puedes imaginar que eso no me hizo muy popular en un colegio de chicas… y siempre sentía que todo el mundo se reía de mi y me sentí perfectamente fuera de lugar durante todos mis años de colegio. Lo odié. Lloraba sin parar.

Y entonces fui a Oxford y de repente ya no era la más lista, era normal, y allí había gente brillante por todos lados, e ideas, y fue fantástico.

¿Qué te hizo interesarte en lo paranormal?

El caso es que no me atraía especialmente. Cuando llegué a Oxford, me apunté a muchas sociedades, y entre ellas a la Sociedad de Investigación Psíquica (Psychical Research Society), simplemente firmé una lista. Y como una semana después un tipo llamado Kevin apareció, y tenía el pelo en rizos y largo hasta aquí, y una actitud tan hippie, y yo dije… guau… y él estaba en el segundo año, y me dijo que la Sociedad había dejado de funcionar el año anterior, y que él era el único superviviente, y me preguntó si me interesaba reactivarla juntos. Y yo lo consideraba realmente sexy e interesante, y acabamos reactivándola y llevándola entre los dos. Luego lo echaron porque no hacía nada de trabajo. Así que me quedé yo gestionando la Sociedad… y entonces me sucedió esa experiencia extracorporal tan traumática, y parece que todo conspiró para que me interesara el tema.

¿Cómo fue esa experiencia?

¡Asombrosa! ¡Me cambió la vida! Perfectamente preciosa. Nunca habría estudiado parapsicología sin haberla experimentado. Completamente dirigió mi vida desde entonces, y de alguna manera aún la dirige. Lo que ocurrió fue, estábamos sentados unos cuantos, habíamos tenido una sesión de Ouija, esto era parte de las actividades de la Sociedad de Investigación Psíquica, y estaba realmente agotada, yendo a clases a las nueve de la mañana y despierta hasta las cinco de la madrugada. Así que fumé algo de cannabis… y estaba escuchando esta música… y me encontré atravesando una especie de túnel… y entonces Kevin, el del pelo largo que me gustaba, dijo: “Sue, ¿dónde estás?” Y yo murmuré algo y de repente estaba observándolo todo desde el techo, mirando a los tres sentados allí abajo… y pensé: “¡¡Ahhhh!! ¡Proyección astral!” Había estado leyendo acerca de la proyección astral, así que estaba susceptible… “¡Cómo mola!” Como todo ese rollo teosófico, con la cuerda plateada y todo eso… pero lo interesante fue que no me entró el pánico, porque allí estaba Kevin y me mantuvo conversando, y los observaba allí abajo mientras yo flotaba sobre ellos. De hecho, duró más de dos horas. Fue una experiencia realmente asombrosa que, al final, cambió de ser una experiencia extracorporal clásica en la que ves cosas desde un punto de vista distinto, y se convirtió en una experiencia vagamente mística. Me convertí en el universo entero, perdí todo sentido de un “ser” separado, y parecía haber conocimiento sin lugar, experiencia sin nadie experimentándola… muchas cosas que luego me costó veinte años de meditación para poder reconstruirlas… y se me aparecieron de repente, como: toma, aquí tienes, aquí esta todo.

Ahora logro comprenderlo, pero me tomó mucho tiempo.

En primer lugar, la primera equivocación que cometí fue asumir que esto era mi alma abandonando mi cuerpo, y la segunda asunción errónea fue que si tu alma puede salir de tu cuerpo, es paranormal y tiene telepatía y clarividencia y… en fin, que mezclé todo esto en mi mente. Haber tenido esta experiencia comprobaba que existía la vida después de la muerte, el alma, y espíritus, y telepatía, y clarividencia, y todo eso. Y por eso estaba absolutamente determinada a convertirme en parapsicólogo.

Ahora que lo recuerdo, me digo: “¡Guau! ¡Qué experiencia tan increíble!” Merecía ser investigada. Pero la manera en que lo acometí, y las asunciones que formulé, eran completamente erróneas. Pero da igual. Vale, me costó muchos años investigar la confusión, pero lo logré.

¿Lograste racionalizar la experiencia de alguna manera?

Creo que lo importante es no intentar racionalizarlo, porque puedes racionalizar equivocándote. Lo importante es ir y hacer los experimentos. Es realmente averiguar la verdad. Racionalizar sólo es una pequeña parte del proceso. Hice mogollón de experimentos sobre telepatía y clarividencia y precognición y sencillamente nada funcionó. Y me veo obligada a concluir que estas cosas no existen, desde mi punto de vista. Son simplemente ilusiones y espejismos… ese tipo de cosas.

Hay gente que parece verificar estas cosas y ven algo, ¡pero lo que dicen no es cierto! Y una y otra vez los experimentos fracasaban. Y al reinvestigar todas las historias existentes en los informes, ninguno está realmente corroborado, no hay testigos independientes; hasta las mejores experiencias extracorporales no tienen testigos independientes. Pueden sencillamente ser parte de la tendencia natural de la mente humana a contar un bonito cuento.

No es que la racionalicé, es que he logrado comprender mejor cómo funciona la mente. Desde entonces, se han llevado a cabo excelentes investigaciones, particularmente en Suiza, y sabemos qué parte del cerebro necesitamos estimular para producir estas experiencias extracorporales; es la parte del cerebro que coordina la imagen corporal. Y si la alteras, con estimulación eléctrica obtienes una imagen corporal alterada y, con un poco de suerte, puedes hacer que la persona haga volantines sobre si misma y experimente esa visión exterior imaginaria. Ya lo puedes hacer. ¡Sí! ¡Excelente!

Entonces escribiste Test Your Psychic Powers (Comprueba tus poderes psíquicos).

La idea fue animar a la gente a hacer lo que yo había hecho. Es decir: Si crees en algo extraño, y todo el mundo te dice que estás equivocada, ¡haz los experimentos! Y entonces sabrás la verdad. Por ejemplo, me gustaron mucho los experimentos que hicimos con cristales… ya sabes, la gente se compra estos cristales, mejorarán tu vida sexual, o te limpiarán los chakras psíquicos o lo que sea, okay, bueno, ¡haz los experimentos! Si haces esto por ti misma, como una persona ordinaria, no como un gran científico, en tu cocina, eso es lo que te hará cambiar de opinión.

Pasando a los memes. ¿Qué significó para ti escribir La máquina de memes?

La máquina de memes fue mi criatura. Fue como dar a luz de manera involuntaria, supongo. Dio a luz por si solo. Iba involucrada en las cosas que me interesaban, la conciencia y la mente y todo eso, y entonces enfermé con fatiga crónica, y pasé meses en la cama, y durante este período uno de mis estudiantes escribió un ensayo sobre la conciencia y los memes. Había leído El gen egoísta cuando apareció, y pensé que era un libro maravilloso, pero no recordaba haber notado la parte sobre los memes. Así que este estudiante escribió este ensayo y eso me hizo leer de nuevo esa parte al final del libro donde habla de los memes, y me afectó de verdad. Y también el libro de Daniel Dennett, La idea peligrosa de Darwin. Leí este último libro muy cuidadosamente, me tomó tres meses acabarlo. Pero imagínate: Estás enfermo, ahí en la cama, la mente funciona perfectamente pero el cuerpo no se puede levantar, y lees dos páginas y ya no puedes más. Permaneces tumbado mirando al techo y pensando sobre esas dos páginas más de media hora… eso es lo que hice durante interminables semanas, y así se me ocurrieron todas esas ideas sobre los memes. Cuando mejoré de salud, claro, escribí el libro.

Tras escribir ese libro, pensé que habrían científicos por todo el mundo estudiando la idea de los memes y trabajando con ella, pero no ha sido así. Es verdaderamente muy difícil encontrar la manera de convertirlo en ciencia dura. Creo que no es que el concepto sea erróneo. Y sigo creyendo que la visión desde el punto de vista de los memes, la visión de todas estas cosas que nos rodean, la mesa, la silla y todo esto, el gin tonic… vaya, qué meme tan maravilloso, el gin tonic… todo eso se transmite: nada de lo que hay en esta habitación tiene sentido alguno sin comprender que todo ha sido copiado con variación y selección de cosas anteriores. Esto te proporciona una visión del mundo en la que todas estas “cosas” nos están utilizando para propagarse.

Los científicos sociales dirían: “Vale, sabemos que es así, pero se trata de diferencias culturales y no necesitas el concepto del meme”. Yo creo que sí necesitas el concepto del meme. Pero ahí fuera en el mundo de la ciencia las cosas no le van muy bien. Somos pocos los que creemos que es una idea fantástica.

¿Cuándo se convirtió la conciencia en tu enfoque primario?

Volvemos a esa experiencia extracorporal. No sé como llamarla… es muy difícil encontrar palabras que la describan correctamente. Eso es lo que significa cuando la gente dice que las experiencias místicas son inefables: No las puedes describir, y yo no la puedo describir.

Cuando sientes una completa disolución de tu ser, y una especie de unificación con el universo y todas esas cosas… esto es lo que me provocó una eterna fascinación con la mente y la consciencia.

Me fascina tu rechazo de la “racionalidad”. ¿Nunca intentas racionalizar todas estas experiencias?

Racionalizar por si solo no es suficiente, necesitas evidencia. Puedes racionalizar cualquier teoría, puedes decir que las experiencias extracorporales ocurren debido a una emisión de endorfinas, o morfina, o dopamina, o que es un espíritu que sale del cuerpo, o una presión de los nervios sobre la glándula pineal. Puedes hacer cualquier racionalización que quieras, pero podría ser absoluta basura. Hasta que vas y miras la evidencia, nunca sabrás cuáles de estas teorías “racionales” es la verdad. Y por eso la ciencia es distinta a la razón. Y por eso se enojan conmigo personas como Paul Kurtz, que no paran de hablar de racionalidad.

¿La mente es un meme? ¿Un constructo cultural?

Una pregunta muy interesante… Iba a decir que no, y entonces he pensado, bueno, en realidad tienes razón, sí, porque en realidad no existe tal cosa como “la mente”. Aunque es el contexto, las palabras “la mente” lo que es un meme, una idea que propagamos, que hay una cosa que se llama “la mente”. Personalmente me gusta la definición de Marvin Minsky de la mente como “lo que hacen los cerebros”. La mente es eso, en cuyo caso “la mente” en realidad no es nada.

¿La conciencia es algo parecido?

No, no exactamente, aunque creo que están muy relacionadas. Creo que si comprendemos los memes, esto nos ayuda a comprender la conciencia de una manera diferente. Gracias a los memes, gracias al lenguaje que tenemos, gracias a la manera en que hemos hablado de la conciencia en la filosofía y la psicología anglosajonas, la hemos convertido en una especie de “cosa”, o en un proceso que queremos creer que entendemos, creemos que es “algo que yo experimento”, una corriente de experiencias, algún tipo de proceso continuo en el que “yo” me doy cuenta de lo que está sucediendo ahí fuera en el mundo. Y la manera en que utilizamos el término “conciencia” en nuestro lenguaje cotidiano es intrínsecamente dualista – y eso es lo que causa el problema.

Si intentas deshacerte de todo eso, si intentas alejarte de esa manera de hablar de la conciencia, ¿qué te queda? Venga. Regresemos a: ¡Ahora! (abre los brazos de par en par). No soy capaz de decir nada acerca de “ahora”. Y eso para mi es el inmenso golfo, el problema, entre… (abre los brazos)… y toda la porquería que la gente comenta sobre la conciencia. Así que buena parte de lo que intento hacer es, en realidad, de alguna manera saltar del uno al otro. Esto: (abre los brazos), no se puede comunicar. Yo no te puedo decir cómo es ser yo, y hasta decir esas palabras no tiene ningún sentido.

Sin embargo, insistiré. ¿Qué es Susan Blackmore?

Vale. Dos cosas. Una, este cuerpo que tenemos aquí al que la gente otorga ese nombre, que es una entidad persistente. Ya sabes, si aceptamos una visión del mundo ordinaria, realista, existe la materia y la cosa física; puedes decir que nació un bebé y que creció y sigue viviendo y le pusieron la etiqueta de Susan Blackmore.

Si entonces giras hacia el otro lado y preguntas: ¿Qué es todo esto desde su propio punto de vista? Esto es un misterio, y personalmente no lo sé. No existe nada que corresponda a la manera en que podrías decir: “Susan Blackmore experimenta esto”, o sencillamente “es consciente de esto”, o “toma esta decisión”, o “es responsable de esto”. Porque francamente no hay nada que no sea este cuerpo moviéndose y haciendo cosas.

Acaban de clonar embriones humanos maduros usando células cutáneas humanas adultas. Supongamos que clonamos a Susan Blackmore usando sus células cutáneas, cargamos su inteligencia a un ordenador, la convertimos en software, y la pasamos al cerebro del clon de Susan Blackmore. ¿Esto es Susan Blackmore?

Sin duda. Veamos; has mencionado todo lo que es realmente importante, ¿no? Va a ser lo mismo que soy yo. Pero rápidamente dejaría de ser lo mismo. Me refiero a que, digamos que haces diez de estas cosas y las tienes todas aquí delante de nosotros. Bueno, no pueden estar todas sentadas en esta silla al mismo tiempo. Van a comenzar a ser diferentes desde el principio. Una se moverá hacia allí, otra irá a hacerse una taza de té antes que las demás, y gradualmente procederán a diverger en su manera de pensar y en lo que les ocurre, como sucede con mellizos. Van a convertirse en cosas distintas.

¿La subjetividad es una “cosa”?

No. No tengo la menor idea de qué es la subjetividad, pero no es una “cosa”.

¿Podría ser una especie de punto convergente en una curva de probabilidades cuántica?

No. Porque si miras al mundo en términos de descripciones objetivas y descripciones subjetivas, entonces las descripciones objetivas son con las que todo el mundo puede estar de acuerdo y pasarse a hacer experimentos y probarlas. Las subjetivas son, por definición, sólo experienciables por esa persona, inefables, no las puedes transmitir a otra persona. Esto es intrínsecamente dualista. Estás diciendo que hay dos maneras de ver el mundo. Las cosas subjetivas no son objetivas como una curva, son otra cosa, no pueden serlo, no tiene sentido. No ayuda explicarlo así.

Y ese problema es común a todas las teorías de la conciencia tipo cuántica. Todas logran engañarte dándote algo tan complicado que puedes creer que son capaces de explicar los problemas de la conciencia, pero en esencia, lo único que están diciendo es: Aquí tienes una cosa objetiva, ya sabes, turbulencia cuántica en los microtúbulos, confusión cuántica en lo que sea, todo tipo de cosas. Estas se supone que son cosas objetivas, medibles, describibles por ecuaciones etcétera. ¿Y esto va a ser “subjetividad”? ¿Cómo? Esto no es mejor que decir que el disparar de neuronas en la corteza visual es la experiencia de ver azul, que en algún sentido es la base para la ciencia de la visión. En serio, de alguna manera el disparar de las neuronas en la corteza visual tiene que ser la experiencia de “azul”, pero no tenemos ni idea de cómo. Y esto no ayuda.

¿La conciencia es una adaptación? ¿Es algo útil en términos evolutivos?

No. No creo que haga nada. Parte del problema de nuestros intentos para comprender la conciencia es que la consideramos como un “poder”, algún tipo de proceso que tiene algún tipo de poder, que hace algo. Es una manera muy natural de concebir la conciencia. Pero si defines la conciencia como subjetividad, o “cómo es ser…”, o… (abre los brazos)… no tiene poder. Lo que sí tienen poder son los brazos y las piernas y las neuronas disparando y los conceptos que crean, y las cosas que la gente ve, y el hecho de que puedo tomar mi mano y coger este lindo gin tonic y bebérmelo, y el gin aquí afectará a esas células y les hará comportarse de manera diferente, y entonces yo me comportaré de manera diferente. Puedo decir: “Oh, me cambió la conciencia, y entonces mi conciencia me hizo caerme al suelo”. Pero decir que la conciencia hace algo, es darle poder que no podemos encontrar, no podemos observar, no podemos comentar. Y por eso creo que no se trata de ese tipo de cosas, no hace nada, y si no hace nada, no tiene consecuencias evolutivas.

Pero parece que distintas culturas tienen distintos conceptos de la conciencia…

Sí, y esos conceptos pueden tener consecuencias, y ser mejores o peores, pero no creo que exista tal cosa llamada conciencia. En serio, tenemos una idea completamente falsa de lo que significa conciencia. Naturalmente parece que pensamos que es algún tipo de poder o fuerza o algo que “yo tengo”. Es lo que “yo uso para experimentar el mundo”, y es lo que “yo uso para interactuar con el mundo”. De alguna manera necesitamos deshacernos de eso, y del dualismo que implica, y ver el mundo de manera que tenga sentido con el hecho de que esto es simplemente una entidad biológica haciendo cosas en el mundo. Y sin embargo, existe: ¡Esto! (abre los brazos). ¡Y no sé qué hacer con eso! Estoy sentada aquí, parece que hay un “yo” en esta habitación experimentando el color del techo. ¿Qué infiernos quiere decir eso? Es un enorme misterio. No tengo respuesta, pero te puedo asegurar que pienso que todas las respuestas que tenemos hasta ahora, fracasan. Sólo Daniel Dennett se acerca de algún modo.

Los Churchland y Dennett comienzan a dirigir algunas cuestiones filosóficas sacándolas de su caparazón metafísico y pasándolas al mundo de la ciencia real. Y aquí podría mencionar algo sobre el racionalismo. Los filósofos han racionalizado todo tipo de cosas sin cesar, a veces tienen ideas muy útiles, pero no pueden hacer lo que puedes hacer cuando obtienes un concepto neurocientífico del cerebro, que te dice, bueno, todo este campo de pensamiento es erróneo, porque en realidad, es así cómo funciona el cerebro. Y eso es lo que gente como los Churchland y Dennett están haciendo, tomando la manera en que el cerebro funciona realmente y diciendo: ¡Ah! Bueno, toda esa rama de pensamiento es basura. ¡Vale! ¡A rectificar! Y eso es estupendo.

¿La “experiencia” es sencillamente actividad cerebral, como dicen los Churchland?

Ohhh… de alguna manera, de alguna manera, pero ¡no veo cómo! ¡No lo comprendo! He vivido cincuenta y seis años y no lo comprendo. En serio, mira esa alfombra, ¡mira ese color! ¿Cómo puede eso ser actividad cerebral? Pero de alguna manera, tiene que serlo.

Sé de qué estamos hablando cuando hablamos de subjetividad. Así es cómo me parece ser la alfombra ahora mismo. Pero cuando busco el “me parece ahora mismo”, no soy capaz de encontrarlo.

¿La subjetividad es el “problema difícil”?

Sí, sí. Pero no estoy segura de que el “problema difícil” esté correctamente formulado. En realidad no hay “problema difícil”. Me consta que el “problema difícil” tal como lo propone Chalmers asegura que la experiencia subjetiva surge de la actividad cerebral objetiva. Bueno, ¿y si no surge de ella? En serio, ya está aduciendo que es un tipo de “cosa”, o un proceso que “surge de”, pero igual no es así, igual es un proceso cerebral, y en ese caso ya no puede “surgir de”; o quizás es algo completamente distinto.

¿En qué equipo estás, A o B?

A. Por supuesto.

¿Por qué?

Porque Dennett tiene razón y Chalmers se equivoca. Porque el Equipo A es inflexible en su determinación de comprender la conciencia, primero, como un problema real, algo que debemos entender, y segundo, porque sólo tenemos cerebros, y cuerpos, e historia… no hay un extra mágico. Este es el correcto camino hacia delante aunque no hayamos progresado mucho. Sigue siendo un misterio.

¿Susan Blackmore tiene libre voluntad?

No. Pero casi todo el mundo cree que la tiene, y esto sí es importante. Porque considero que si crees que tienes libre voluntad, tienes una idea falsa de lo que significa actuar y lo que significa decidir y lo que significa tener responsabilidad. Y nuestra sociedad está predicada sobre la idea de la libre voluntad, y castigamos a las personas de manera horrible por cosas que hacen, asumiendo que tienen libre voluntad en algún sentido tradicional que habla del poder que tiene su mente consciente de decidir, por lo que son. Y la responsabilidad yace en el “yo”. ¡Pero eso no lo resuelve!

Por eso tenemos un verdadero problema con la visión individual de la libre voluntad, y la percepción social de la libre voluntad. Muy difícil deshacerse de todo esto. Casi todos los que entrevisté (en Conversations on Consciousness) sobre la libre voluntad me dijeron: “Claro que la tengo”; o algunos: “Bueno, tengo que vivir como si la tuviera”, porque de lo contrario ¡me volvería loco! Bueno, discrepo. Yo ya no siento que tengo libre voluntad. Creo que esto es muy interesante.

Frecuentemente, la gente que piensa, llega a la conclusión de que no puede haber tal cosa como la libre voluntad en su sentido tradicional, mágico, pero entonces no saben qué hacer con esto en su vida cotidiana. Verás, aquí regresamos a algo que he dicho al principio de esta entrevista: de alguna manera no soy capaz de separar mi ciencia y mi filosofía y mi pensamiento, de mi vida diaria. Constantemente insisto en que convivan. Pero muchos científicos que conozco están perfectamente dispuestos a separar ambas cosas. Y te dirán que racionalmente claro que la libre voluntad es una ilusión, pero en su vida cotidiana sencillamente creen en ella. Yo es que no soy así.

¿Cómo reaccionas ante la gente que quiere moralizar todo esto?

Existen muchas cuestiones morales en todo esto. Es cierto que algunas personas se quejan de que si transmito los puntos de vista que tengo, esto perjudicará a la sociedad de algún modo. Que es inmoral decir que las personas no tienen libre voluntad, o cuestionar la naturaleza de la conciencia de la manera que lo hago, o decir que la conciencia es en sí una ilusión construida en beneficio de los memes y que no corresponde a nada medible. Hay consecuencias morales, es terriblemente difícil. Si tomamos la libre voluntad, es muy posible tener una sociedad moral, una sociedad funcional, sin creer en la libre voluntad. Pero si quieres reconstruir lo que tenemos, es muy complicado.

Tuve la más maravillosa conversación con mi padre el año pasado, poco antes de que falleciera. Tenía demencia muy avanzada. No sabía qué día era, o qué tiempo del año, aunque a mi me reconocía perfectamente. Y estaba visitándolo y le comenté que iba a dar una conferencia sobre la libre voluntad. Y me dijo: “Bien, ¿qué se puede decir sobre la libre voluntad?” Y yo dije: “Bueno, voy a decir que es una ilusión, que la gente se cree que tiene libre voluntad, pero que no existe tal cosa”.

Me dijo: “¡No puedes decir eso! ¡Claro que hay libre voluntad!” Y yo le dije: “Bueno, entonces, ¿de dónde viene? ¿Qué es?” Y me dijo: “¡Dios te la da!”

Le dije que no, no. No puede ser así, y se convirtió en una discusión sobre almas y espíritus y todo eso, y entonces se levantó en la cama y me dijo: “¿Entonces por qué quiero ser bueno?”.

Fue una pregunta brillante, y se lo comenté, y me di cuenta de que esto era precisamente lo que me impulsó a averiguar sobre el tema, porque si “quiero ser bueno”, entonces debe haber algo en mi que decide ser bueno o malo, y eso es algo que el lado religioso toma muy en serio.

Claro, el antídoto a todo esto es mirar a la evolución y a la biología y comprender por qué los seres humanos, no los “yo”, no las almas, no los seres conscientes internos, sino los seres humanos físicos quieren ser buenos, porque somos una especie con altruismo recíproco, somos una especie con selección familiar, posiblemente tiene que ver con selección en grupo… existe todo tipo de procesos que nos llevan a querer ser buenos. Pero eso es muy, muy interesante. Y debemos desarrollar y utilizar y apreciar y disfrutar de nuestro deseo de ser buenos, para poder ser mejores. Y esto es perfectamente compatible con una visión que dice que no tenemos libre voluntad.

Así que, ¿no habrá vida tras la muerte para Susan Blackmore?

No, claro que no. De hecho, no estoy realmente viviendo ahora, pero da igual; así que no estaré dando tumbos por ahí después de morir. Distintas religiones discrepan sobre lo que todo esto significa, etcétera. Pero si descargas todo esto en una máquina que no tiene brazos y piernas, las cosas cambiarán bastante. De hecho, ahora mismo me siento como una persona bastante distinta, ya que hace poco me fracturé la pelvis, y cojeo… toda la vida he estado corriendo a todos los sitios, subiendo las escaleras corriendo. Y ahora no puedo correr. Cojeo. Y eso marca una diferencia notable en cómo me siento acerca de quién soy. Si haces que se descargue todo tu cerebro a una máquina con ruedas, vas a ser algo distinto. Me parece que el clon que mencionaste antes suena más convincente.

Ahora estás involucrada en el estudio de la evolución y el cosmos. ¿Podemos hablar de algún tipo de “inteligencia” que de algún modo permea el universo?

Me parece que lo importante son los memes, no la inteligencia. Lo que es importante es lo que se copia. Cuáles son los mecanismos que nos hacen copiar, cuáles son los mecanismos de selección y variación. Lo que es importante en los seres humanos es lo que los ha transformado, de un simio ordinario, a las criaturas asombrosamente peligrosas que somos, y que no fue la inteligencia, sino la capacidad de imitar, en otras palabras, el comportamiento que nos hace copiar. La inteligencia es un subproducto de esa capacidad de copiar. Eso es lo que traspasaremos al universo si no nos liquidamos nosotros mismos antes de que sea posible. Proporcionaremos copias y copias y copias de enormes cantidades de información que fluirán por el universo y que variarán y se seleccionarán, variarán y se seleccionarán, y seguirán evolucionando por el cosmos. Eso es lo importante, no la inteligencia.

Bjorg Lomborg : “Estamos dejándonos llevar por el pánico”

Publicado por el 14 abr, 2008 en Entrevistas |

El danés Lomborg presenta en España ‘En frío’, un intento de acercar al gran público la tesis de que reducir las emisiones de CO2 es un despilfarro. Propone invertir una fracción de lo que se va a gastar en investigar en energías más limpias… entre otras cosas.

Bjorg Lomborg es un economista danés que aborda el cambio climático desde el punto de vista más arriesgado: el del camino del medio. Este danés pretende crear una tercera vía entre Gore y los negacionistas, que reconoce a un tiempo que el problema existe, aunque lo acota en sus términos y trata de evitar el pánico, y que asume que el mal ya está hecho mientras solicita a los líderes mundiales que empleen sus recursos en cosas más urgentes que la simple reducción de emisiones de CO2. Lomborg acaba de publicar en España ‘En frío. Guía del ecologista escéptico para el cambio climático’ (Espasa). ‘En Frío’ incide en la misma idea que sus publicaciones anteriores: hay muchas maneras de gastar mejor el dinero que reducir las emisiones. ¿Cuál es su principal novedad?Trata de llegar a todo el mundo, es un libro mucho más corto, más sencillo de entender. Y trata de expresar que el calentamiento global, en sentido catastrofista, es una idea demasiado afianzada en la opinión pública que a menudo se trata desde puntos de vista demasiado específicos. Creo que el calentamiento global necesita una discusión general, que incluya preguntas del tipo “el problema existe, sí, pero ¿y si¿…”, o “vale, pero ¿qué pasa con esto otro?…” La campaña de Gore ha sido tan intensa que parece que sólo pueda haber dos posiciones extremas: “o conmigo, o contra mí”… Con mi libro he intentado trazar un camino del medio, yo no digo, como hacen algunos, que el calentamiento global no existe, que es una conspiración de la izquierda para subir los impuestos. No. Creo que esta idea es insostenible. Por otro lado, también digo que es erróneo que por culpa del calentamiento global vayamos directos hacia el infierno, como dice Al Gore: lo que científicos nos cuentan no es eso, tampoco.“Necesitamos maneras inteligentes de afrontar el problema, y la de Al Gore no es una de ellas”¿Podríamos decir que la suya es una especie de tercera vía?Sí. Por favor. Un ejemplo es la cuestión del aumento del nivel del mar. Que se va a producir, y que va a ser por causa del cambio climático, es innegable. Pero es insostenible que Al Gore nos diga que vaya a subir seis metros, cuando el IPCC de Naciones Unidas nos dice que subirá entre 18 y 59 centímetros, y más probablemente, en torno a 30. Hay que ser honestos: no serán cero centímetros, pero tampoco serán 600. Serán unos 30, que es un problema, pero no una catástrofe. Tenemos que introducir de nuevo la proporción en el debate.Usted se arriesga bastante al recordar algunas de las exageraciones más manifiestas de Al Gore, una figura que parece ahora mismo intocable…Si, pero si está equivocado… (risas) Es cierto que Al Gore se ha convertido en un icono, pero eso no significa que lo que dice sea necesariamente cierto. Creo que tiene toda la buena intención del mundo, pero las buenas intenciones no tienen por qué llevarnos a hacer las cosas lo mejor posible. Montones de personas nos están diciendo que el cambio climático es real, y que sólo por eso tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para combatirlo. No. No es así como nos enfrentamos a los demás problemas.¿Y cómo lo hacemos?Déjeme que exponga un ejemplo, que uso en el libro: las muertes en accidentes de tráfico… la Organización Mundial de la Salud estima que en 2020 las muertes de este tipo serán la segunda mayor causa de fallecimiento en el mundo. Actualmente más de un millón de personas mueren cada año por esta causa, y probablemente serán entre dos y tres millones en 2020. Sabemos qué lo provoca: el tráfico. Y conocemos cuál es la solución: bajar la velocidad a 5 Km/h. Eso podría llevar las muertes a cero. Pero nadie quiere hacer tal cosa, porque conocemos los beneficios de conducir deprisa.“No creo que el pánico sea una buena manera de resolver un problema a 100 años vista”Tenemos que aplicar el mismo razonamiento al calentamiento global: sabemos que lo causa la quema de combustibles fósiles, y conocemos la solución. Si cortásemos las emisiones a cero dejaríamos de tener un problema. Pero tampoco tendríamos civilización. Simplemente quiero hacer notar que necesitamos maneras inteligentes de afrontar el problema, y la de Al Gore no es una de ellas. Esas maneras pasan por invertir en tecnologías más eficientes para el futuro.¿Cuál cree que es el saldo de toda esa campaña de Gore?En el lado positivo, ha conseguido atraer a mucha gente, incluidos miembros de la derecha norteamericana (y posiblemente también en Europa), a una postura realista, que reconoce el problema y no se limita a negarlo. Pero también ha contribuido a causar el pánico entre la gente que tenía posturas más moderadas. Y tengo mis dudas de que el pánico sea una buena manera de resolver un problema a 100 años vista… En general, creo que ha hecho más mal que bien.Pero la Unión Europea dice que no hacer nada saldrá más caro que hacerlo…Están utilizando un razonamiento fenomenalmente malo. Y me sorprende que nadie se de cuenta de ello, me sorprende que se lo crean. Dicen: si reducimos las emisiones un 20% hasta 2020 eso costará a la UE el 0,6% del PIB -aunque una cifra más realista sería el 1 o el 2%-. Añaden que si no actuamos eso nos costará entre el 5% y 20% del PIB. Para empezar, este número está muy exagerado. Pero incluso dándolo por bueno, ¡esa no es la cuestión! Ese 1-2% no hará prácticamente nada, seguiremos teniendo ese impacto del 5 al 6% sobre el P
IB… ¡aunque dos años más tarde!.
Sería algo así como decir que si tienes neumonía y yo te puedo ofrecer una aspirina por 10.000 euros, ¿no me pagarías a cambio de librarte de la enfermedad? Claro que sí, lo harías… ¡pero es que la aspirina no va a servirte para nada! Lo que nos dicen es que gastemos montones y montones de dinero en una aspirina que no va a hacer prácticamente nada… Es el resultado de que estemos dejándonos llevar por el pánico… “Cambiar las bombillas de casa por unas de bajo consumo no va a hacer que el mundo cambie”Cambio climático y lucha contra la pobreza. Mucha gente pensará que son cuestiones independientes. ¿Por qué no ambas?En un mundo perfecto deberíamos solucionar todos los problemas. Pero no podemos. Sólo digo que en un mundo realista, no podemos arreglarlo todo. ¿No deberíamos centrarnos primero en aquellas cosas que pueden proporcionar mucho bien, en lugar de aquellas que servirán para muy poco? Es cierto que el calentamiento global hará la vida más difícil a las personas en el siglo XXI. Pero la malaria también hará a esas personas más vulnerables a todo lo demás, incluido el cambio climático.Yo pregunto: ¿cómo podemos hacer que la gente esté mejor cuando termine el siglo? Si seguimos la postura de la UE, gastaremos cientos de miles de millones de euros cada año, durante todo el siglo, y eso sólo servirá para aplazar dos años el fenómeno. Básicamente gastaremos mucho dinero y no haremos nada bueno. ¿Queremos ayudar muy poco a la gente dentro de 100 años, o queremos ayudarla inmensamente, y a un coste mucho menor, y ahora?¿Y qué pintamos nosotros en todo esto?Honestamente, creo que los individuos pueden hacer bien poco. Sí, se pueden cambiar las bombillas de casa por otras de bajo consumo, y otras pequeñas cosas. Y eso está bien, pero eso no va a hacer que el mundo cambie. Si todo el mundo en EEUU y Europa realiza esa sustitución en su hogar, las emisiones de CO2 apenas se reducirán en un 0,1%.

Es una cuestión que depende fundamentalmente de la gran industria, de la producción de energía y calefacción, del transporte, de la agricultura… Y por supuesto que podemos recortar sus emisiones, pero eso tendrá enormes costes.

Si Borges consultara la Gran Enciclopèdia Catalana

Publicado por el 1 abr, 2008 en Cultura |

Querido J:

Parece ser que Borges leía la Enciclopedia Británica cuando quería leer algo importante. Por mi parte, incrustado en mi contexto fatal, yo he dedicado muchas horas a la lectura de la Gran Enciclopèdia Catalana, un hermoso proyecto del antifranquismo nacionalista que ya se ofrece gratis en la red. Puedes imaginarte que he pasado días maravillosos, de un raro entretenimiento entomológico. Yo quisiera que de esta Enciclopedia no cambiara una sola coma. Nunca he sido partidario del derribo político de monumentos ni de estatuas ecuestres. Mucho menos de maquillarlas, como hizo el entonces alcalde Narcís Serra con el monumento a la Falange de Barcelona. El maquillaje es un caso flagrante de apropiación indebida: las autoridades pueden condenar pero no deben robar. De ahí que me preocupara enormemente la noticia que sobre la Enciclopedia y sobre sí mismo publicaba hace unos días este periódico donde te echo las cartas. Después de constatar que en los volúmenes digitalizados no figuraba ninguna referencia a la edición catalana de El Mundo, el periódico escribía: “El equipo encargado de actualizar la información de L’Enciclopèdia demostró ayer su rapidez; no tanto su eficacia. Hasta primera hora de la tarde, la web recogía que EL MUNDO prescindió de su edición catalana en 2004. Corrigió el error para estropearlo aún más: atribuyó el diario a Recoletos, cuando siempre ha pertenecido a Unidad Editorial. Este es un extracto de la entrada: «Diario fundado en 1989 en Madrid, donde tiene la sede, por Alfonso de Salas y Pedro J. Ramírez (…) Se caracteriza por su periodismo agresivo, vinculado a opciones políticas de un acentuado españolismo próximo al PP». Era maravilloso. Comprendo que Àlex Salmon, el director de la edición catalana, se quejara, pero era puramente maravilloso y era lo que se esperaba que la Enciclopedia dijera del periódico. Hoy, plácida mañana del viernes que te escribo, constato apesadumbrado que las protestas del director han surtido efecto, porque la Enciclopedia ha vuelto a corregirse: “Dirigido desde el comienzo por Ramírez se caracteriza por su periodismo agresivo”. Y punto. Otra protesta más y la entrada del periódico tendrá al fin un carácter enciclopédico, científico y vulgar.No deberíamos permitirlo. Los que hemos disfrutado con el concepto ensoñado, quimérico, de una enciclopedia completamente desinteresada en la descripción de lo real y empeñada obstinadamente en la manufactura mítica de un mundo, no debiéramos permitir que la facilidad digital lo desfigurara. Creo que estarás de acuerdo conmigo. Y así, para dar ejemplo y “salvar els mots”, me voy a permitir transcribirte algunas de las curiosidades que aún pueden hallarse allí, sin costosa búsqueda, antes de que llegue el dígito palimpsesto arrasador. Comprenderás que empiece por charnego: “Persona de lengua castellana residente en Cataluña y no adaptada lingüísticamente a su nuevo país”. No te dejes deslumbrar por lo obvio, ni caigas en el error (inmoral) de pensar en lo nazi. No, inadaptado cabe vincularlo estrictamente a la minusvalía. Por ejemplo: “Esta persona no está adaptada a los museos de movilidad reducida.” En cuanto a la voz asociada flamenco, observa qué delicia misteriosa: “Dicho de las cosas andaluzas que se parecen a las de los gitanos”. Comprenderás también que entre las primeras pesquisas que hice estuviera la voz nación. Sinceramente creo que este texto fundacional fue redactado por el Muñidor, aquel personaje decisivo, complejo, irremediable que nos redactó la versión original, la catalana catalana del nuevo Estatuto de Autonomía. Apártate que viene: “Comunidad de individuos a los que unos vínculos determinados, pero diversificables, básicamente culturales y de estructura económica, con una historia común, dan una fisonomía propia, diferenciada y diferenciadora, y una voluntad de organización y proyección autónoma que, al límite, los lleva a quererse dotar de instituciones políticas propias hasta convertirse en Estado.” ¡Determinados pero diversificables! ¡Diferenciada y diferenciadora! Siempre armado de sus fórceps el impagable homúnculo. Sobre comparar “catalanismo” y “españolismo” ya hemos hablado otras veces. Lo primero es una caricia y lo segundo un insulto: la asimetría fundamental de Cataluña.

Lamentaría ponerme grave. Tómalo como una mueca pasajera. En la voz Terra Lliure no aparece “terrorismo” ni ninguno de sus derivados. No aparecen sus crímenes. El comienzo de la definición es calcado al de ETA: “Organización revolucionaria catalana clandestina.” Comprueba en qué manos ha quedado la revolución. Los crímenes. No busques el nombre de José María Bultó. Fue un potente empresario catalán. Fue asesinado por un comando nacionalista, mediante la implantación de una bomba en el pecho. La Enciclopedia no considera que sean razones suficientes para deslizar unas líneas entre cuna y tumba. Menos mal que sí recoge la entrada de uno de sus asesinos y esto es un gran bien, porque aunque se trate de una vía indirecta lo que importa es lo que importa. Aunque, ciertamente, sea incoherente que la voz del asesino no entre por lo más importante que hizo en su vida, que fue matar a José María Bultó, sino por haber redactado poemas y artículos de sardanas, y haber ejercido de corrector de catalán y periodista. Ahí la Enciclopedia ha fallado.

Como bien sabes, hace algunos años escribí con el periodista Jaume Boix una biografía de Juan Antonio Samaranch que se copió tanto y de maneras tan diversas que nunca le hizo falta venderse. Esto ha ocasionado en mí el síndrome del biógrafo, que consiste en la atención por su biografiado, eternamente y en cualquier circunstancia. Así fue el nombre de mi Samaranch el primero que busqué en la página. No me sorprendió la extrema parquedad, aunque sí lamenté, ya puestos, que la Enciclopedia no copiara ni la contraportada de la biografía. Pensé en algún nombre con el que pudiera comparar las 124 palabras que la Enciclopedia le dedica, meritorio ejercicio de síntesis si se tiene en cuenta que la Británica necesita 425. Se me ocurrió, de repente, el de Miguel Iceta, el portavoz de los socialistas catalanes. No tengo la menor idea del camino por el que llegué a una asociación semejante, si es que de una asociación se trata. Tal vez porque era una comparación absurda, irrisoria, entre un hombre de 88 años y otro con cuarenta menos; entre una persona conocida en todo el mundo, que ha ocupado cargos notables y otra cuyo lugar es la política regional y sus responsabilidades, partidistas. Como era tan absurdo era lo que buscaba: Miquel Iceta, Dios lo perdone, dio más palabras (157) que Juan Antonio Samaranch. Antes de que te canses una última constatación inesperada. La enciclopedia es sexista. Mira lo que dice… (ajajá otra vez el síndrome) de pederasta: “Hombre que practica la pederastia”. Hay que llamar de inmediato a las jóvenas.

El señor Juan Antonio Millán, que tiene un interesante blog sobre el libro y sus futuros, se lamenta en un post reciente que la versión digital de la Enciclopedia no tenga links externos ni haya previsto cómo gestionar las aportaciones de los usuarios. Propone modernidad on line. Y cambiar el modelo de negocio. Estos técnicos, que otorgan una inesperada dignidad a lo grotesco. Links, dice. Acabarán matándola con tanta ventilación. No vayamos a permitirlo.

Sigue con salud

A

La paradoja de la vida privada

Publicado por el 27 mar, 2008 en Historia de las ideas |

Por Robert Redeker

 

En las televisiones, radios y periódicos abundan los reportajes sobre la vida privada de políticos, estrellas de la moda, del cine, de la canción, del deporte y demás personajes  entronizados por los media. Paralelamente y sin ningún tipo de pudor, personas “anónimas, de la calle”, exhiben su intimidad en reality shows creyendo alcanzar la celebridad de los famosos. Nuestra sociedad oscila entre la exaltación de la protección del derecho de la vida privada y su creciente conversión en un espectáculo de masas. ¿ Cómo explicar esta contradicción ?.

 

Se dice que la vida privada está constituida por aquello de nuestra existencia que no incumbe a los otros. Lugar de lo íntimo y lo secreto, nuestra vida privada se teje a partir de lo que hacemos y pensamos en nuestra intimidad . Es nuestro espacio privado vetado a los demás. Es el refugio de lo elemental y de lo animal : aquel lugar donde nos alimentamos, descansamos, defecamos o nos reproducimos. La parte animal de nuestro ser satisface sus necesidades en la esfera de la existencia privada. Estas limitaciones son de construcción reciente : en el siglo XVIII el Duque de Saint-Simon observa que Mme la Duquesa de Orleáns, esposa del Regente, pregonaba que ella era “nieta de Francia incluso en su silla retrete”.

 

Lo privado es el conjunto de aquellas actividades por las que no tenemos que rendir cuentas a la sociedad. El asalariado debe rendir cuentas por su trabajo. El emprendedor de su estrategia. El filósofo de sus ideas. El soldado del uso de las armas. El policía de la autoridad que la sociedad le ha delegado. El Presidente de la República de su acción política. Pero ni unos ni otros están obligados a hacer públicos sus preferencias alimentarias, sus amores y desamores, su interés por la Star´Ac (*), o de su inclinación por el juego. Esta línea de demarcación entre lo público y o privado es propia del hombre moderno y nace con la llegada de la época burguesa posterior a la Revolución Francesa.

 

¿ Qué ve el indiscreto que mira por el ojo de la cerradura, quién se deleita con los “affaires” de sociedad ?.  No son las cualidades o el talento del personaje observado, si no aquel mínimo común denominador que todos podemos compartir. El voyeur se ve a sí mismo espiando las intimidades del otro. Las diferencias desaparecen : el “gran hombre” al fin y al cabo es como él mismo. Aquello que hace interesante a un ser humano, que lo distingue y por tanto lo hace sobresalir por encima de los otros – su obra, sus acciones, su trabajo – pertenece a lo público. Pasteur o Einstein son interesantes por su trabajo ; sus vidas privadas fueron de lo más ordinarias. Todo el mundo tiene sus amores, sea Napoleón o el señor Fernández. Pero de los dos, sólo Napoleón fue un gran hombre !. De hecho, lo más secreto – aquella parte de nuestra existencia que protegemos mediante las barreras de la vida privada – es también lo más común, lo más ordinario, y no deja de ser un secreto solo en apariencia. Lo extraordinario de las personas es público y notorio, y lo banal privado. Lo misterioso no es la vida privada, que todos tenemos y preservamos los unos de los otros, si no lo fuera de lo común y lo grandioso que convierte a ciertos de nuestros congéneres en seres excepcionales : en héroes, en santos, en creadores. Existe entonces un falso misterio de la vida privada i un verdadero misterio de la grandeza.

 

¿ Por qué esta curiosidad pública por la vida privada de los otros, sobretodo de las personas remarcables, cuando uno ya se puede imaginar que no será tan diferente de la de uno mismo ?. Según Tocqueville, la pasión de los pueblos democráticos es la igualdad. La democracia soporta mal la grandeza, a pesar de que como toda sociedad tiene necesidad de ella. Sin grandes hombres no hay sociedad !. Ningún capitán para llevar el timón !. No habría ni artistas ni industriales !. Sin hombres ni mujeres excepcionales, no habría futuro !. La negación de lo mayestático y de la desigualdad sumergiría a la sociedad en el nihilismo. La puesta en escena de la vida privada de los grandes hombres a la que la masa se entrega es el precio que la democracia exige a la desigualdad para hacerla más soportable. Es la revancha de la vida ordinaria sobre la vida excepcional.

 

He aquí la ley de la espectacularización de la vida privada : llevar lo superior a lo inferior, lo grandioso a lo banal, lo extraordinario a lo ordinario. Es el peaje que la igualdad democrática se cobra a lo excepcional para permitirle seguir existiendo. Su difusión mediática establece una igualdad paradoxal entre los humanos : el príncipe tiene concubinas, problemas con sus hijos, madrastra y probablemente también hemorroides. Ligado con la pasión democrática de la igualdad, este espectáculo, donde se une también el resentimiento de la masa contra las élites, es el precio a pagar por la aceptación de esta fecunda desigualdad.

  

(*) Especie de Operación Triunfo a la Francesa emitida por la cadena pública francesa TF1.

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