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Genes y rasgos observables

Publicado por el 24 mar, 2010 en Biología Molecular, Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, General, Tercera Cultura | 1 comentario

Desde la conclusión del Proyecto Genoma Humano en 2003, la técnica epidemiológica GWA (Genome-Wide Association study) ha servido como una herramienta útil para analizar las relaciones entre genes y rasgos asociados, incluyendo enfermedades. Esta técnica se está utilizando ahora para descubrir rasgos importantes en plantas para su aplicación en la agricultura y para la producción de biocombustibles.

En un artículo publicado online en Nature, un equipo de la University of Southern California describe el primer estudio GWA en una especie de planta, Arabidopsis thaliana. El exhaustivo estudio, fruto de un largo trabajo iniciado hace años por Magnus Nordborg, localizó docenas de genes determinantes de varios rasgos, tales como tiempo de floración, resistencia a enfermedades y condiciones ambientales adversas.

La planta A. Thaliana es el objeto de investigación en unos 5.000 laboratorios de genética por todo el mundo (incluyendo la Estación Espacial Internacional de la ESA), debido a que es un organismo con un ciclo vital corto y un genoma muy pequeño. Su genoma fue el primero secuenciado entre plantas. Es una herramienta útil para estudiar, por ejemplo, la respuesta a la luz, la floración, y la herencia no-mendeliana.

En este estudio, los biólogos estudiaron la variación natural de 107 fenotipos (rasgos), muchos más que en estudios previos, en casi 200 familias de esta planta recogidas por todo el mundo, haciendo comparaciones en 250.000 locales preseleccionados del genoma.

“Este conjunto de datos y la metodología ofrecen el potencial para determinar qué genes son los que están involucrados en variación natural al nivel metabólico, biomasa, tiempo de floración, tolerancia a las sales y metales pesados, para nombrar unos pocos,” dijo Susanna Atwell de USC, coautora del estudio.

“Las aplicaciones útiles en agricultura, producción de biocombustibles, (adaptación a) condiciones adversas para el crecimiento de las plantas y cambios potenciales son vastas,” agregó Atwell.

Dado que las comparaciones no garantizan que un gen específico causa un rasgo particular, cualquier gen identificado con la técnica GWA necesitará ser más profundamente testeado. Los investigadores ahora están estudiando unos 60 genes descubiertos recientemente para confirmar su función según las predicciones.

“El mapeo con GWA es un método más rápido para localizar genes causales, ya que los genes están localizados en regiones más pequeñas que en técnicas de mapeo anteriores que yo he utilizado,” dijo Atwell. “Nuestros datos hacen un buen trabajo localizando genes ya conocidos, y esto nos hace confiar en que los nuevos genes que están siendo identificados también serán reales.”

El estudio también apoya la fiabilidad de la técnica y sugiere su aplicación exitosa al estudio de muchas otras especies.

vicente.carbona@terceracultura.net

Mas-Colell, el gestor de la ciencia

Publicado por el 8 mar, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Historia de las ideas, Tercera Cultura, Traducciones | 1 comentario

El economista Andreu Mas-Colell (Barcelona, 1944) fue Consejero de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat de Cataluña entre 2000 y 2003. Durante su mandato, impulsó la creación de instituciones dinámicas que han favorecido la investigación y su labor ha sido muy bien valorada por muchos científicos catalanes. Contribuyó a que en la actualidad Cataluña y España tengan algo que decir respecto a la investigación científica a nivel mundial.

Entrevistamos al señor Mas-Colell un domingo por la mañana en su casa. Uno de los escasos momentos que tenía libres, en una vida en constante vaivén (en la actualidad, como responsable del European Research Council). La entrevista se alarga hora y media, donde con calma, orden y claridad nos proporciona información de primera mano de capítulos importantes de la historia de la ciencia reciente de Cataluña y de España.

Aunque ha sido uno de los economistas más destacados a nivel mundial, la entrevista gira en torno a su faceta política y su contribución a la creación de instituciones científicas ágiles y capaces de alcanzar la excelencia.

Roger Corcho
Teresa Giménez Barbat

En un momento en el que la clase política ha sido muy criticada -hay encuestas que sitúan a la clase política como la tercera preocupación ciudadana-, la sensación que tenemos con usted no es sólo que de cara al contribuyente es un político justificado, sino que incluso tenemos un importante retorno.

Me permitirán que antes que nada ponga disclaimers y contexto, y después añadiré algo sobre política. En mi caso tuve la suerte de estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Eso una. El progreso de la ciencia en Cataluña ha sido notable y hay que destacar que se ha resuelto con una política bastante consecuente y con mucha continuidad. Esto quizá en las incidencias del día a día no se acaba de notar, pero es así. Cuando entré primero como comisionado en el gobierno del presidente Pujol y después como consejero de universidad e investigación había un trabajo previo realizado por Vergés y Laporte. Nada más empezar vi una carta que envió el consejero Laporte al presidente en la que decía que una vez recuperado y consolidado el mapa universitario, era hora de lanzarnos a la investigación. Esto en relación con el momento en que empecé. En cuanto al 2003, que fue una transición política profunda, también debo decir que en lo esencial -dejando particularidades de lado- yo también veo una continuidad de la política científica.

¿Conoce esas paradojas que siempre nos gusta explicar en divulgación científica sobre procesos exponenciales? Se caracterizan porque al principio no se notan y de repente explotan. La cantidad de nenúfares en una piscina se dobla cada día que pasa y sin darte cuenta llega un día en que toda la piscina se llena. Yo creo que en investigación nosotros estamos en este proceso.

Una primera característica, por tanto, es la continuidad.

Una segunda característica, con sus subidas y bajadas y sus incidencias, es que la necesidad nos ha llevado a un sistema abierto. Me explico. Por supuesto, a veces las cosas, pese a ser necesarias, no se hacen. Por necesidad me refiero a que hemos tenido poco dinero público para investigación y ciencia. Y por tanto, yo creo que todo el mundo vio muy pronto que desde Cataluña, si tuviéramos un sistema cerrado de investigación, no tendríamos ninguna posibilidad. Para tener un sistema que contara en Europa, era necesario que fuese abierto, y que tuviera una base sobre todo humana y también tecnológica y de infraestructuras, que atrajera considerables recursos de fuera de Cataluña. Recursos desde España -estatales-, recursos europeos y recursos desde empresas. Estamos en esta línea y nos queda mucho por recorrer, pero es la única posibilidad que tenemos.

Por tanto, fíjese que tanto los antecesores como en general mis predecesores y yo mismo, no pusimos nunca énfasis en políticas de proyectos. La búsqueda de ayudas para investigación siempre fue una tarea marginal, en general, si queremos hacer investigación sobre X, lo mejor es tener gente que sabe de X y gente que sabe obtener recursos de las convocatorias que haya. Por supuesto, un sistema abierto en Cataluña sólo puede existir si hay un sistema abierto al resto. Y es cierto que en el caso español, el sistema ha sido relativamente abierto. Mientras que el apoyo de la investigación basada en construcción de instituciones ha estado muy condicionada por decisiones políticas y muy centralizada en Madrid, por lo que hace a las convocatorias de proyectos han sido convocatorias abiertas y eso se ha hecho bien.

A nivel personal, debo decir que creo que muchas cosas sólo se pueden hacer desde la política. Yo no creo que la política sea un terreno cerrado para profesionales de la política.

Es el autor de un manual de economía que es un referente a nivel mundial.

Yo soy economista, economista teórico, he escrito mis papers, y he hecho un libro de texto que tuvo la suerte de ser un éxito. Esto de los libros de texto es una proposición muy complicada. Todo lo que un científico escribe, uno siempre puede pensar que lo escribes para la humanidad, y que su función está completa si te sientes satisfecho con él y después se hace público. Y siempre puedes pensar que si no tiene éxito pues la humanidad se equivoca y que tarde o temprano te descubrirán. En un libro de texto no existe esta posibilidad. O se vende, o has perdido el tiempo. No puedes pensar que ya lo descubrirán en cinco años porque ya sabes que saldrán nuevas teorías. Tuve mucha suerte.

Por tanto, yo soy básicamente un científico. Pero oiga, eso lo dice mucha gente, y por tanto también lo digo yo. En el ciclo vital de los que nos dedicamos a la academia y a la investigación científica, llega un momento en que hay que utilizar los métodos indirectos de producción -por utilizar terminología de mi oficio-, y ya no plantearse escribir tantos papers, sino ayudar a desarrollar las estructuras que crearán nuevas posibilidades a los más jóvenes. En este contexto, hay quien se concentra en impulsar un centro de investigación o, como fue mi caso, si lo llaman de la política para hacer esta tarea, pues es una oportunidad. La política es enormemente poderosa. Si uno aspira a impulsar el nivel y la competitividad de la ciencia en Cataluña, la política es esencial.

Esta es la parte que dignifica la política… Pero el señor Wagensberg se escandalizaba de que los partidos políticos no tuvieran la amplitud de miras para permitir que una persona como usted continuara en el cargo.

La política se ha de aceptar con todas sus consecuencias y tiene su lógica, y la lógica es que los gobiernos pasan con sus formas políticas y su flexibilidad cuando hay un cambio de sentido político y de gobierno. Yo me identifiqué con la política del gobierno…

Ya nos ha dicho que usted ve la continuación con buenos ojos …

No entremos en detalles, no entremos en detalles, pero globalmente y en los aspectos esenciales creo que está bien. Y para hablar más concretamente, con los centros de investigación o de ICREA se ha hecho bien, y también ha habido incrementos presupuestarios que van en la línea de lo que yo propugnaba.

Es normal que haya cambios y, afortunadamente, en Cataluña no sólo hay un buen número de buenos científicos, sino que también hay un buen número de gente con experiencia y capacidad de dirección.

¿Nos puede explicar cuáles fueron los aspectos concretos que implantó en Cataluña para impulsar la investigación?

No seré sistemático, pero diré varias características de este modelo:

Una, la incardinación de la investigación en la función pública es un accidente histórico. Una cosa es que el fomento de la investigación básica sea responsabilidad pública, la otra es que la hayan de ejecutar funcionarios.

Todo lo que miramos de desarrollar, lo hicimos con las formas contractuales normales. Cuando digo normales no quiero decir ni precarias ni temporales, quiero decir contratos estables, indefinidos …

¿Qué pasa si se incardina la investigación a la función pública? La movilidad es difícil. Contratar a ciudadanos que no sean españoles se hace muy complicado. Hoy en día, un sistema abierto de investigación, cuando tienes la necesidad de un investigador que domine unas técnicas particulares, la tienes que buscar donde sea. ICREA hace unas convocatorias, y puede contratar de inmediato porque tiene flexibilidad para contratar. Las instituciones basadas en la función pública no tienen esa flexibilidad. Las estructuras contractuales son totalmente uniformes -o sólo hay un repertorio de categorías posibles-. Un sistema funcionarial es rígido, y esto no lo digo como un defecto. La función pública cumple una misión donde la rigidez era una virtud. Para la investigación, la rigidez propia de la función pública es muy perjudicial. Por tanto, esta es una línea maestra de todo lo que nos impulsó…

Entonces, sus predecesores se basaron en el funcionariado para impulsar la investigación …

A ver, vamos por partes. La investigación en España ha seguido el modelo francés en dos lugares: en la universidad y el otro, las OPIS (Organismos Públicos de Investigación), que aquí básicamente lo que conocemos es el CSIC. Las OPIS son función pública de arriba abajo, las universidades también, con unos principios de márgenes de flexibilidad. En la ley de universidades de Cataluña que promovimos en ese momento se abría el máximo que se podía-que tampoco era mucho-la contratación laboral, y de hecho todo el debate del siglo XX sobre la universidad en Cataluña se basaba en eso . Si uno se lee los debates de la época de la República, de principios del siglo XX del IEC, la reivindicación siempre era desfuncionarizar la universidad. Esta era la paradoja de que una vez llegado 1975 y cuando esta posibilidad se va realmente poner sobre la mesa, nos llamaran al orden, y todo el mundo se convirtió en partidario de la función pública en la universidad. Algún día esto se deberá estudiar, pero es una de las grandes ocasiones carentes en la historia reciente de Cataluña. También de España, pero en el caso de Cataluña la tradición era hacerlo al margen.

En el caso de la universidad no me pronuncio, no lo conozco bien. Sí diré que la cuestión contractual se llevó a cabo con menos ambición de la que me hubiera gustado.

El segundo aspecto son los centros de investigación. Yo recuerdo que la realidad con la que nos encontramos era una presencia magra de CSIC en Cataluña. Sólo había algo del Centro de Estudios Agrarios (no sé como se decía en aquel momento) y el CSIC. Hubo una negociación y un movimiento de reivindicación para traspasar estos centros a Cataluña. La dimensión del CSIC en Cataluña era la tercera parte del que hubiera correspondido. Era una estructura muy centrada en instituciones en Madrid. Ese movimiento inicial llevó en una dirección, se traspasaron los centros agrarios, a partir de los cuales se constituyó el IFCA, que es un centro excelente, y que salió por la transferencia de un OPI. El CSIC nunca se transfirió, en parte por resistencia burocrática, y en parte por el 23 F, que se produjo justo después del traspaso del IFCA y rompió la dinámica que se llevaba. Como consecuencia, el CSIC no se transfirió. De todos modos, el CSIC era una institución muy tradicional y, en el caso de Cataluña, pequeña. Buena gente, buena gente. Con cuidado. No mezcle, ninguna de las críticas que hago  se pueden entender como críticas a personas, porque estas instituciones-universidades y OPIS-están pobladas de gente de todo tipo y en particular de gente muy buena.

Si queríamos construir este sistema de investigación competitivo, teníamos que hacer un esfuerzo para desarrollar centros de investigación, para tener en Cataluña esa cantidad de Centros de Investigación que nos tocaría.

Entre centros de investigación y universidades siempre hay tensiones. Siempre menciono que hay una ley empírica según la cual cuando hay un centro de investigación y una universidad en el mismo lugar, cuando se ve de cerca, se ven unas tensiones y luchas brutales. Pero a medida que te vas retirando, cuando se miran de lejos, se observa colaboración y conjunción, como algo muy rico y muy potente. Se deben tener centros de investigación y deben estar en campus universitarios.

Esto es lo que hicimos. Empezamos a impulsar toda una serie de centros de investigación. Ya puestos a hacer -a mí me parece evidente pero a veces no lo es-, lo último que teníamos que hacer era copiar el modelo tradicional, rígido y funcionarial que habíamos heredado. Que por suerte, no era demasiado grande. El coste fue nos lo tuvimos que pagar nosotros, la Generalitat. Por eso tuvimos que adaptar un sistema abierto, porque alimentar la investigación es muy caro, pero los pudimos montar bien.

Esto ha funcionado muy bien, ahora tenemos un conjunto de centros de investigación, algunos de ellos excelentes, que han sido capaces de atraer muchos recursos de Europa. Hoy en día, cuando me lo miro desde el European Research Council, el éxito de Cataluña es espectacular. No sólo, pero en buena parte esto se debe a esta dinámica de centros nuevos que se han podido crear desde cero siguiendo los mejores modelos.

Esta por tanto es una línea, la de tratar de montar las cosas fuera de la función pública, y que ya tiene unas consecuencias, como por ejemplo que te internacionalizas de inmediato porque ya no hay diferencia entre alguien que te viene con pasaporte argentino o italiano. Para mí, lo mejor que se podría hacer para impulsar el sentido de empresa en la universidad y los centros de investigación es anular el referente de función pública. La función pública no se ha inventado para hacer empresarios. A un funcionario no se le pide que monte empresas, no se le pide que cuando tenga una idea la desarrolle por su cuenta. Al funcionario se le pide que siga las reglas, que las discuta, lo que sea, pero una cosa diferente.

Por otra parte, es muy difícil abandonar la condición de funcionario. Casi nadie lo abandona. Y el espíritu empresarial exige tomar riesgos. Si se mira cómo empiezan las Start up, vemos que hay una idea interesante que ha salido de un laboratorio, y alguien del laboratorio deja la universidad y monta la empresa. Aquí dejar la universidad es impensable. Por tanto, si queremos promover el espíritu de empresa, hay que sacar el mundo de la investigación del espíritu funcionarial.

Otro aspecto importante es el de la gobernanza. Es esencial que los centros de investigación tengan buena gobernanza. ¿Qué quiere decir? Que tengan patronatos responsables y que esté implicada gente que tenga interés en ese ámbito de investigación, y puede ser una unión de instituciones públicas y privadas. Patronatos que son los responsables y que nombran un director, preferiblemente por convocatorias internacionales. El director es una figura muy importante porque es el líder institucional. En una institución grande el director no impulsa todas las líneas de investigación. Esto no está en nuestra tradición. Aquí no hay directores, sino coordinadores (el nombre ya lo dice todo). Se busca el menos agresivo de tu entorno y con habilidades para hablar con la gente. El mensaje que envía es que tú déjanos en paz que yo me dedico a lo mío.

Es verdad que ligado con la función pública, cuando tu relación con el puesto de trabajo es ocupar una plaza, una cajita, que ha sido diseñada en un plan del estado, piensas que esta cajita es propiedad tuya. Y tu relación es con la cajita y en todo caso con una entidad más abstracta que es el Estado. Y no te ves en relación con la institución en particular donde se ha situado la cajita. Esto es típico. Un profesor universitario funcionario inevitablemente piensa que un día puede estar en una institución y luego en otra. No hay un contrato que te ate con un sitio.

La gobernanza es esencial. Hay patronatos, dirección, comités asesores internacionales y contratación laboral. Como partimos de realidades preexistentes, hay investigadores adscritos, asociados, que vienen de la universidad… Estas son en general las características fundamentales de los centros que se han hecho. El empuje de un centro está condicionado por la capacidad de liderazgo de sus directores.

Había que desarrollar un sector de centros de investigación. Se ha hecho. Ha ido bien. Como no tenían instituciones, pudimos crear con la última tecnología organizativa. Esto ha funcionado y hay que mantenerlo. Pero hay que tener en cuenta que todo esto todavía no está suficientemente consolidado.

Para nosotros,  la visión científica está relacionada con el universalismo. En la actualidad existe la tendencia a volcarse hacia políticas localistas -hay por ejemplo 17 sistemas universitarios en España-, cuando usted nos ha hablado de una “apertura” fluida con el resto de España y del mundo.

Esto de las 17 autonomías sólo es un problema visto desde España. Visto desde Europa, la realidad española es una realidad europea. Europa se caracteriza por una diversidad extrema. Se caracteriza por la existencia de numerosas instituciones de todos los tamaños, y por una gran diversidad de lenguas. Esto es Europa. Y desde Europa, la organización administrativa española no parece nada extraño. Evidentemente hay que hacer esfuerzos de armonización, pero siempre desde un nivel europeo. Ahora me toca decirlo porque estoy en Europa, pero también lo pienso profundamente. Pasar de 200 unidades disgregadas a una unidad con mucha movilidad aumenta el nivel de eficiencia. Pasar de 200 unidades a 27 unidades, y cada una de ellas muy homogéneas, no es necesariamente un progreso. De la misma manera si que hubiera un mundo con sólo 2 estados. Uno está mal, y muchos, quizás también. No veo el problema si uno no se lo quiere buscar.

Nosotros estamos tratando de impulsar el proyecto de la Tercera Cultura y nos hemos dado cuenta de que el público en general le da miedo asumir ciertas conclusiones.

Desde las ciencias sociales y humanas pienso que se puede hacer mucho. Hace poco leí un artículo en Nature que decía que la evolución de los estudios sociológicos había pasado por dos fases. Una fase enormemente positiva hacia la ciencia, en la que los sociólogos la miran de forma muy positiva. Estudian cómo se comportan los científicos, las relaciones de mecenazgo…

La segunda fase es la deconstrucción, donde se relativiza lo que hacen los científicos, que son entendidos como una especie de literatos que tienen un discurso propio. El artículo advertía que esta concepción puede llevar a catástrofes como el sida en Sudáfrica. Una mentalidad relativista que sólo entiende las cosas según intereses (qué farmacéuticas hay detrás …) e ignoran los resultados científicos… Estoy a favor de que haya un poco de relativismo, pero no tanto.

Usted se define como un racionalista extremo …

Yo soy más un deductivista que un inductivista. Por ejemplo, en los argumentos del cambio climático, el argumento que encuentro más contundente es que la teoría dice que debe haber calentamiento y también se observa (aunque es difícil). Como la teoría dice que se observa, creo que es verdad.

Me considero racionalista, no puedo hacer más.

En relación a su biografía, hemos leído que lo expulsaron de la Universidad …

En 1962 estudié en los escolapios. Muy pronto, tomé la decisión fue la de dedicar mis años de universidad a la acción política sin perder ningún curso. Soy de clase media catalana y la idea de que había un opresor que venía de fuera la he “mamado”, más de parte de mi madre que de mi padre. Esto ya me venía de dentro. No fui a una escuela muy ilustrada, pero los últimos dos años tuve un profesor que se llamaba Octavi Fullat. Aún recuerdo cuando llegó un día desolado a clase y nos explicó que Camus -su pensador favorito- se había matado en un accidente. Fullat fue la persona más interesante que conocí la escuela. Sea como sea, cuando llegué a la universidad estaba ya politizado. Mi plan vital era ir a la universidad y durante cinco años hacer ruido, y luego tenía muy claro que me marcharía fuera. Más o menos este plan lo mantuve, me pasé cinco años agitando, y pasé un mes y medio en la Modelo. No me exilié nunca. Era tentador porque tenía un juicio. Pero nos salimos sin tener que pasar la frontera.

Me expulsaron a raíz de las protestas por la expulsión de Sacristán. Éramos unos cuarenta y nos expulsaron a todos. Esta fue la razón técnica en mi caso.

Cumplí con mi plan porque pasé todos los cursos sin repetir. Tuve mucha suerte a la hora de hacer la mili porque me tocó la Marina y mi expediente no llegó. Más tarde fui a Madrid y me incorporé a la cátedra de Rojo (que más tarde sería director del Banco de España). Después fui a Estados Unidos por dos o tres años y me quedé 26.

¿En qué es optimista de cara al futuro?

Soy optimista respecto al poder de la ciencia y la racionalidad y la posibilidad de progreso. La economía en el siglo XIX era descrita como la ciencia lúgubre porque sólo preveía desgracias. Soy del tipo de economistas que piensa que esto ha cambiado radicalmente. La economía es una disciplina social optimista porque cree que los problemas tienen solución. Todo tiene un coste, pero los problemas tienen solución. Si nos planteamos los grandes retos, creo que saldremos adelante.

“Queremos intentar dignificar la labor del investigador”

Publicado por el 6 mar, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Tercera Cultura | 1 comentario

Entrevista 3.0: Nadia Martínez, Federación de Jóvenes Investigadores

¿Qué es la Federación de Jóvenes Investigadores?

La Federación de Jóvenes Investigadores ampara a una serie de asociaciones de ámbito más o menos local, o comarcal, integradas por gente que se dedica a la investigación. Básicamente se trabaja en mejorar las condiciones para la labor investigadora en España. Los jóvenes investigadores son el futuro de la ciencia en nuestro país. Queremos intentar dignificar la labor del investigador, que parece que son prácticamente estudiantes eternos, más que trabajadores en ese sentido.

¿Cuál es el problema principal de los investigadores y científicos en España?

Creo que el problema está en cómo se ha gestionado todo esto desde la administración. Ha sido siempre un tema que se ha considerado marginal, y a pesar de que en los últimos tiempos se reconoce que la ciencia y la investigación son las claves para salir de la crisis económica, lo cierto es que todavía siguen teniendo un papel marginal. Los presupuestos, que serían quizás uno de los indicadores más interesantes para saber el valor que se le da a la ciencia en la sociedad y en el país, son muy escasos si los comparamos con los de otros países del ámbito europeo. El trabajo que no se ha hecho desde la administración es uno de los grandes hándicaps para que la investigación sea algo importante para la sociedad.

Parece que no ataca directamente a los bolsillos, cuando en realidad lo hace. El tener un sistema científico y tecnológico muy débil al final ha hecho que no estemos preparados para salir de la crisis como en otros países, y nosotros vamos a salir más tarde precisamente por eso.

Todo esto también ha provocado que muchos investigadores busquen nuevos horizontes…

Sí. Otro de los problemas del sistema de investigación en España es la denominada fuga de cerebros. Se ha creado una serie de programas para retornar a esos cerebros a España, pero son pocos los que lo hacen, debido en gran parte a cómo esta diseñada la vida investigadora aquí. Es una vida que no tiene ningún tipo de estabilidad, o en que cuesta muchos años conseguir cierta estabilidad, y la gente se va porque prefiere no tener que estar pensando de seis en seis meses de qué va a vivir. De ahí la huída.

¿Existe una falta de coordinación por parte de la comunidad científica?

Por supuesto, también habría que entonar un mea culpa, porque quizás nosotros también nos hemos situado un poco como diferentes, a lo mejor no hemos sabido divulgar adecuadamente, quizás esta es una asignatura pendiente que tenemos. Lo estamos intentando solucionar, haciendo una ciencia más divulgativa, para que la sociedad sienta que de verdad sirve para algo.

¿Se nota un cambio en el apoyo social y político a la investigación?

Yo creo que la gente ya está tomando conciencia de eso. Incluso, gracias a las declaraciones, aunque sean contradictorias, de ciertos miembros del gobierno, en las que se avanza que solamente mejorando nuestro sistema científico y tecnológico podremos salir antes de la crisis, eso también cala en la sociedad.

¿Cuáles son los objetivos principales de la manifestación?

No queremos que la Ley de la Ciencia se quede simplemente en un borrador, sino que de verdad se convierta en algo importante. Queremos también que la financiación sea adecuada para apoyar estas iniciativas y esta propuesta Ley de la Ciencia. Esto no se está cumpliendo, y sin la financiación, es imposible hacerlo.

Un recorte puede no parecer significativo cuando no llega al 9%, pero sí lo es porque ya partíamos de una base inferior a lo que deberíamos de tener. Significa puestos de trabajo que no habrá, significa proyectos que no va a haber… y todo esto, junto con la mala gestión que se hace en las convocatorias para ayudas, el hecho de que haya muchos investigadores sin ni siquiera un contrato laboral, que la política se siga basando en el ladrillo… queremos que se establezca una política científica funcional de una vez, y que tenga una perspectiva de futuro, que no se vaya haciendo a base de parches.

Lo cierto es que la base está ahí, y los esfuerzos se han empezado a notar. Lo que toca ahora más que nada es abrir la puerta a los investigadores. Como hemos comentado, hay muchos que se han tenido que ir para poder desarrollar su labor dignamente. Se trata de hacer un esfuerzo, porque un esfuerzo ahora, como dice el lema de la manifestación, es invertir en futuro.

¿Existen motivos para ser optimistas?

Creemos que sí, pero siempre estando alerta. Esperamos que la manifestación del día 6 se convierta de verdad en un toque de atención. Somos medianamente optimistas con el último borrador de la Ley de la Ciencia, pero queremos demostrar que estamos ahí, y que vamos a seguir para que los cambios se realicen.

Esta manifestación va a tener también su parte internacional, precisamente con investigadores que están fuera de España, y que sufren el sistema. Va a haber pequeñas concentraciones de investigadores españoles en sitios como Berlín, Boston, Nueva York o Stanford. Queremos que todos los que quieran apostar por ese cambio en el campo de la investigación y la nueva inversión para el futuro nos acompañen en Madrid.

vicente.carbona@terceracultura.net

Ese “otro” Darwin

Publicado por el 1 mar, 2010 en Ciencia, Cultura, Entrevistas, General, Historia de las ideas, Tercera Cultura, Traducciones | 3 comentarios

Entrevista 3.0: Janet Browne

Janet Browne es historiadora de la ciencia, especialista en el siglo XIX, y Aramont Professor of the History of Science en Harvard. Participó en el proyecto de la Universidad de Cambridge para recopilar, editar y publicar toda la correspondencia de Charles Darwin, y luego escribió quizás la mejor biografía del naturalista, en dos volúmenes: Voyaging, y The Power of Place. Este segundo volumen recibió el premio Pfizer de la Sociedad para la Historia de la Ciencia y el James Tait Black Memorial Prize a la mejor biografía en general. Hablamos con ella en Valencia.

¿Qué fue lo más sorprendente de la vida de Darwin?

Creo que lo que más me sorprendió, y lo que sorprendió a muchos de los demás investigadores que trabajaron con su correspondencia, fue lo normal que era Darwin, como hombre, como un viajero joven, como investigador, como padre, esposo, y amigo. Era un buen hombre. Decente, divertido, atento… normal. En sus libros, lo vemos como un pensador profundo e incisivo, pero en su correspondencia vemos a un hombre distinto. Y personalmente, yo me enamoré de ese “otro” Darwin, ese Darwin entre bastidores.

¿A Darwin le afectaron profundamente los problemas sociales de su época?

Sin duda. Por ejemplo, Darwin tenía opiniones muy firmes sobre la esclavitud. Se oponía con firmeza. Su familia tenía una larga historia de apoyo a los tradicionales grupos abolicionistas y liberales en Gran Bretaña. Cuando se hizo amigo de Asa Gray, el botánico de Harvard, una de las cosas que comentan es la Guerra Civil (la Guerra de Secesión en EE.UU.) y la cuestión de la esclavitud.

Darwin tenía una respuesta emocional e intelectualmente apasionada: afirmaba que la esclavitud era algo horrible, y apoyaba al Norte en la lucha para abolirla. Pensaba que Abraham Lincoln (que nació en el mismo día del mismo año que Darwin) debía haber sido más explícito sobre este tema desde el principio de la contienda.

Otro aspecto muy interesante de su correspondencia con Gray es cuando hablan sobre el diseño en la naturaleza. Gray era un hombre religioso, pero también aceptaba la selección natural darwiniana, aunque proponía que Dios habría iniciado las variaciones, y entonces la selección natural determinaba las variaciones mejor adaptadas. Evidentemente, Darwin no acepta ese punto de vista. Pero Gray es su amigo, y Darwin reconoce que Gray tiene derecho a su propia interpretación.

Si Darwin estuviese aquí hoy, ¿sería tan acomodacionista? O actuaría más como su propio “Rottweiler”: ¿sería más como Richard Dawkins?

Mi opinión personal es que sería el mismo hombre. Pienso que era muy modesto, reservado, un poco solitario, no propenso a involucrarse en controversias directamente -aunque se alegraba cuando sus amigos luchaban por él. Así que sería un individuo que actuaría más bien detrás del escenario. Si estuviera aquí hoy sería un gran amigo de personas como Richard Dawkins, y lo consideraría un gran defensor de sus ideas.

Thomas Henry Huxley fue alguien parecido. ¡Quizás podríamos decir que Richard Dawkins es el T. H. Huxley del siglo XXI! Yo no sería capaz de decir quién podría ser el Darwin del siglo XXI. Pero sospecho que hay personas jóvenes trabajando hoy que podrían ser el Darwin de la próxima generación.

Su teoría es tan sencilla… ¿Se preguntaría por qué no se le había ocurrido a nadie antes?

¿Sabes? Eso es exactamente lo que dijo Huxley. La primera vez que lee la teoría completa dice: “¡Tan sencilla! ¿Por qué no se me ha ocurrido a mí?” Es una idea sencilla, pero sólo podría haberse materializado en el siglo XIX. Muchos aspectos de la teoría de la evolución por selección natural habían sido sugeridos antes; la idea de la evolución es tan vieja como la Grecia antigua. Distintos mecanismos habían sido propuestos para apoyarla. El de Darwin fue uno de ellos, pero también los de Jean-Baptiste Lamarck, y Alfred Russel Wallace, por supuesto. Pero con la propuesta de Darwin, las ideas comienzan a resonar muy bien con todas las metáforas del crecimiento industrial, la competitividad en el mundo empresarial, y el sentido del progreso humano a mediados del siglo XIX.

¿Su genio fue en parte fruto de su habilidad en combinar todo el conocimiento científico de su época para dar un amplio espectro de apoyo a su teoría?

Sin duda. Esto se ve en su correspondencia, desde el viaje del Beagle. En ese viaje se encontró con una multitud de entornos naturales, por todo el mundo, diversos ecosistemas, y aprendió mucho durante esos cinco años. Y más que muchos de sus contemporáneos, tenía una visión amplia del mundo biológico y geológico. Desde muy temprano le fascinaba conocer qué era lo que enlazaba a toda esa diversidad.

Su posición social, su fortuna privada, sus conexiones con muchos otros científicos y pensadores le permitieron perseguir esa inquietud. Podía corresponderse con gente de todo el mundo, usando sus propias destrezas personales, sus contactos, para obtener la información que necesitaba. Lo vemos en el Origen de las especies con todos los ejemplos que utiliza. Pero si de verdad quieres verlo en acción, tienes que ir a su correspondencia, que es un enorme compendio de información, en gran parte, del mundo de habla inglesa, pero también en otros idiomas, e invitaba a sus amigos, o a sus hijos, a ayudarle a traducir las cartas. Tenía contactos por todo el mundo.

¿La idea de la selección natural se le ocurrió por primera vez durante el viaje del Beagle?

¿Sabes? Yo pienso que sí. Pienso que los historiadores, durante muchos años, han apostado por la otra manera de verlo, asumiendo que esto sólo sucede mucho después del viaje. Pero si regresamos y observamos sus cuadernos, los comentarios de campo que anota, sus observaciones en sus diarios privados, parece evidente que la idea de “especies” le estaba afectando profundamente.

Vemos en sus notas a una persona joven e inteligente, pensando sobre las consecuencias de lo que estaba leyendo y lo que estaba descubriendo, y comenzando a formularse grandes preguntas. Cierto, esas grandes preguntas sólo tienen su respuesta tras su regreso, cuando lo que parecían haber sido sólo variaciones se convierten en especies, y se pregunta: “¿Qué tipo de creador haría tal cosa?” Es cierto que fue un proceso largo, pero lo que olvidamos es que el viaje del Beagle le ofreció la oportunidad de reunir una gran cantidad de material que estudió durante el resto de su vida.

¿Se asombraría él mismo al pensar sobre las posibles futuras implicaciones de su teoría?

Desde el principio puedes ver en sus manuscritos su emoción, su comprensión de que era una idea fabulosa, que muy probablemente era cierta, y se puede observar cómo amplía su perspectiva y se pregunta: “¿Funciona para seres humanos, plantas, otros aspectos del mundo biológico?” Y cada vez halla que sí, que funciona. ¡Sí! Así que a lo largo de su vida, después de ese primer momento de descubrimiento, se dedicó a ver hasta dónde podía llegar con la idea de la selección natural. Comprendió muy bien que era un pensamiento fabuloso, fantástico, revolucionario.

Y le asustó. Piensa en la valentía que debió suponer. La gente más cercana a él se sentía incómoda con sus ideas, y también sus amigos académicos, sus antiguos profesores, el ambiente intelectual y filosófico no estaba muy dispuesto a aceptar ese tipo de teorías. Así que le produjo ansiedad. Había muchas razones para sentirse cauto y temeroso, y para refrenarse hasta tener toda la información necesaria.

Pero como bien dices, la cosa más característica, inusual, y emocionante es cuántas áreas exploró y fue capaz de reunir para apoyar su teoría. Si estuviera aquí hoy, le interesarían mucho las aplicaciones actuales, que él mismo nunca podría haber contemplado. Su metodología era inusual para su época, y pienso que sigue siendo inusual aún hoy.

¿Cómo le afectó personalmente investigar sobre la vida privada de Darwin?

Estoy completamente enamorada de Darwin, desde el primer día que abrí una carta manuscrita suya, que escribió a sus hermanas desde el Beagle. La magia de entrar en la vida de una persona de hace ciento cincuenta, doscientos años… que se transforma instantáneamente en una carta escrita quizás ayer… fue maravilloso para mí.

Siempre he disfrutado con ese lado de Darwin más que con cualquier otra cosa. Es como si él estuviera en la habitación contigo, y estás observando su vida personal, su vida familiar, sus inquietudes… es este sentido de Darwin como una persona real lo que me impactó tanto siendo muy joven, con dieciocho o diecinueve años. Fue maravilloso. ¿No nos gustaría a todos haberle conocido? ¡Hubiese sido tan emocionante!

vicente.carbona@terceracultura.net

“Hay muy pocos divulgadores de verdad”

Publicado por el 22 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Tercera Cultura | 26 comentarios

Entrevista 3.0: Martí Domínguez

Biólogo, escritor y director de la Revista Mètode

¿La revista Mètode es única en España?

Si existían revistas similares, se extinguieron; esto es algo muy propio de las revistas científicas españolas. Siempre ha habido una cierta dificultad para realizar un tipo de revista con un contenido periodístico. Cuando se ha hecho alguna revista de divulgación, siempre han tenido la pega de que los propios científicos lo encontraban un género menor, y no sabían muy bien a qué público dirigirse. Ocurre un poco aquello de Larra: “Quién es mi público y dónde se encuentra”. Esto es lo que resulta tan difícil de distinguir.

¿Quién es el público de Mètode y dónde se encuentra?

Esa es la cuestión. Porque los científicos son ágrafos, y la comunidad literaria, para simplificar, es anticientífica. Siguen (los literatos) viviendo en un planteamiento puramente postmoderno, freudiano, una actitud muy anacrónica con su tiempo; y los científicos lo único que leen son papers. La diferencia entre esos dos mundos es cada vez mayor.

¿Pero cuál es mi público? Realmente ha sido, curiosamente, más el mundo de humanidades que el mundo científico. Es una revista que la lee más el literato, buscando fuentes de inspiración y nuevas percepciones, que el propio científico. Aunque los científicos también están muy satisfechos últimamente e interactúan mucho. Pero los científicos son los que escriben y los literatos son los que la leen.

Queremos hacer una revista que tenga un contenido atractivo para el propio científico, por la calidad de las ilustraciones, por el rigor que ponemos en todo lo que trabajamos… no hay nada de relleno.

¿Cuál fue la génesis del proyecto?

Mètode nació como una revista de difusión interna de la investigación (de la Universidad de Valencia). Se enviaba a los departamentos y a los investigadores y se hablaba de ellos. Yo estoy en contra de toda esa literatura gris que existe en las instituciones, esos boletines sin ningún espíritu crítico. Muchas veces hay cosas interesantes, pero caen en ese tipo de publicaciones, no circulan, y nadie se entera.

Cuando yo me hice cargo de la dirección, fue para hacer una revista de divulgación científica exclusivamente, hacerla en color, y sacarla a la venta. Poco a poco, se ha ido desarrollando para convertirse también en una revista de pensamiento, con un alto valor visual, con especial énfasis en portadas de reclamo al lector con buen gusto.

Yo tengo una vocación de tipo cívico, me considero un resistente. No quiero hacer revistas para tontos. Hemos ganado el premio Prisma, el de Ciencia en Acción, el APPEC… entre otros. Todo esto tiene una repercusión en el mundo intelectual, y en el mundo universitario.

¿Qué hace que Mètode sea especial?

A mí me interesa la divulgación científica con artículos periodísticos. Lo que tienes es que enseñar a los que ya saben del tema, y a los que no saben. Tenemos 2.500 suscriptores y ponemos además mil a la venta; y del anuario, que es más institucional, publicamos 1.500.

Nosotros mantenemos una actitud clara de lo que es ciencia. Las ciencias sociales, cum grano salis. Hemos tenido algún problema: cuando hicimos un número sobre el lenguaje, nosotros queríamos enfocarnos en los fundamentos biológicos del lenguaje, y eso no sentó bien a algunos filólogos. Al final salió perfecto, pero nosotros tenemos una línea editorial clara.

No obstante, la ciencia es cultura y nosotros así la entendemos. Hay una sección que es de ciencia para poetas, por ejemplo, y tenemos colaboradores de todo tipo, pero siempre buscamos gente que tenga cierta sensibilidad hacia la ciencia desde las letras. Como llevo 65 números, tampoco tengo mucha prisa, pero al final caen todos: buscamos la perseverancia y el momento adecuado para cada colaborador.

En el número del Noviembre pasado tuvimos el trabajo de Miquel Navarro. Él quería hacer algo; sobre todo, como Carmen Calvo ya había hecho dos portadas, le apetecía mucho, porque son muy amigos. Fue todo un lujo. También intentamos ser arriesgados y crear, descubrimos gente joven y la promocionamos; es algo apasionante.

¿Qué evaluación se merece la divulgación científica en español en general?

Creo que ahí hay mucha impostura. Mucha gente que hace divulgación y en el fondo no le interesa la divulgación, sino que sigue dando sus clases y sus conferencias y es un poco un remake, excesivamente académico, sin gracia. No debe tratarse de un seminario científico, sino algo atractivo para el público.

No digo que no deba haber rigor, pero se debe buscar el contrapunto, la anécdota, la forma literaria. Lo que tienes que hacer es abandonar una actitud tan academicista y buscar una fórmula más seductora, y eso no ha ocurrido. Hay muy pocos divulgadores de verdad; y no ya divulgadores, sino muy pocos pensadores, conferenciantes, o escritores, que hagan éste tipo de ensayo divertido. Todo suele ser un tostón.

Creo que ahí ha habido poco esfuerzo real, y siguen siendo mal vistos los divulgadores. Nadie les da importancia: ni en la propia universidad. Ahora la apoyan un poco más porque está de moda, y de alguna manera están preocupados por el descenso de estudiantes en ciencias… pero yo no veo que la gente haga de verdad divulgación. Los científicos tienden a vivir alejados de su ámbito social.

En la prensa, también hay muy poco rigor en los medios más locales. En los nacionales hay alguna gente que gestiona bien la divulgación científica, pero hay muy poco. Los artículos de ciencia tienen muy poco espacio y salen muy de uvas a peras. Los medios no se sienten vinculados.

Lo interesante sería que el científico supiese que tiene cada miércoles un suplemento de ciencia en tal diario y que vale la pena. Yo leo dos o tres diarios al día, pero si tuviera que enterarme de ciencia por ahí, lo tendría duro. Los propios medios lo han intentado, pero yo creo que al no tener una repercusión real sobre los centros de investigación y sobre los propios científicos, lo han abandonado con mucha tranquilidad.

¿Existe algún interés de coordinación entre los medios, los centros y los científicos?

No lo creo. El periodista es de letras puras, o historiador, o sociólogo; y el científico no tiene tiempo para leer la prensa, y como al leer la prensa no encuentra nada de lo suyo… y a veces hasta lee cosas como la entrevista a (Richard) Dawkins en El Mundo, que fue un insulto a la inteligencia… ¡fueron a meterse con su hija! Fue una falta de respeto. Nosotros publicamos una entrevista con él que fue maravillosa, pero no se publica nada parecido en los grandes medios. Últimamente ni siquiera se reseñan libros de divulgación científica… no hay interés.

¿El futuro de Mètode?

Mantenernos ya es un futuro. Y después hemos de plantearnos crecer en el mercado, siempre sabiendo que puedes morir de éxito. Tenemos un público muy fiel, muy entusiasta… ¡sabemos que hasta hay gente que “roba” la revista!… eso es una buena noticia.

También estamos trabajando mucho la web. Creemos que la web es una estructura y una herramienta muy útil. Nosotros tenemos ya 40 números, miles de páginas introducidas, y caemos en miles y miles de búsquedas. Nuestra fuerza es el papel, pero seguiremos jugando en esos dos campos.

vicente.carbona@terceracultura.net

De mujeres alfa y machos beta: Entrevista con Susan Pinker

Publicado por el 16 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Neurociencia, Psicología evolucionista, Tercera Cultura | 17 comentarios

Por Cristian Campos

Las mujeres enferman menos, estudian más y mejor, son más felices y muestran por término medio una mayor satisfacción respecto a su carrera profesional que los hombres. Y eso a pesar de que sólo ocupan una pequeña parte de los puestos de trabajo mejor pagados.

La tesis de la psicóloga cognitiva canadiense Susan Pinker, desarrollada en su libro La paradoja sexual es que la primera frase de este texto es correcta pero la segunda no, pues da por supuesta una concepción del éxito típicamente masculina. Lo correcto sería más bien decir que las mujeres son más felices precisamente porque sólo ocupan una pequeña parte de los puestos de trabajo mejor pagados, aquellos que exigen jornadas laborales de más de doce horas diarias y una renuncia casi absoluta a cualquier tipo de vida social o familiar medianamente estable. Según Susan Pinker, hermana del también psicólogo cognitivo Steven Pinker, las tesis igualitarias del feminismo radical, ese que pretende que las mujeres imiten los comportamientos agresivos y competitivos del sexo masculino, son contraproducentes a largo plazo para las mujeres.

¿Sería correcto decir que los hombres luchan por el dinero y las mujeres por la autoestima y la satisfacción en sus puestos de trabajo?

Sería más correcto decir que bastantes más hombres que mujeres priorizan el estatus, la remuneración y las oportunidades de progreso. Yo diría que el porcentaje es más o menos de un 75% para los hombres por un 25% para las mujeres. Y sería correcto decir que muchos más hombres que mujeres se concentran exclusivamente en la consecución de esos objetivos. En cambio, más mujeres que hombres tienen objetivos múltiples en sus vidas y, por lo tanto, nociones más variadas de lo que es el éxito. En encuestas realizadas a un número significativo de sujetos, la flexibilidad, la autonomía y el hecho de trabajar con personas a las que respetan, en un trabajo en el que ellas sientan que pueden marcar la diferencia, eran las prioridades profesionales señaladas por un 85% de las mujeres, y especialmente por aquellas con una carrera universitaria. Para la mayoría de las mujeres, los horarios flexibles y un trabajo que las realice (frecuentemente con objetivos humanitarios o sociales) superan el estatus y el dinero. Más mujeres que hombres están dispuestas a negociar sus salarios con el objetivo de conseguir otros fines: tener tiempo para la familia, los amigos y las actividades culturales o comunitarias. De nuevo, un 75%-25% sería una estimación conservadora del porcentaje de mujeres entre las personas que priorizan la flexibilidad, la autonomía y la realización profesional en detrimento de nociones más tradicionales del éxito, como la que lo asocia a un estatus alto y a los ingresos más elevados posibles.

¿Tiene la competición las mismas connotaciones para los hombres que para las mujeres? ¿Compiten las mujeres de la misma manera que lo hacen los hombres?

Las evidencias que tenemos acerca de las diferencias entre sexos nos dicen que las cosas no son blancas o negras. Los hombres no son de Marte y las mujeres de Venus, siempre hay superposiciones. Muchos más chicos que chicas usan la competición directa, la agresión y las tácticas físicas para conseguir lo que quieren, y claramente consideran que la competición es inherentemente divertida y satisfactoria. Por el contrario, muchas más chicas que chicos utilizan el diálogo por turnos para conseguir lo que quieren, y evitan noquear a sus oponentes en competiciones del tipo “el ganador se lo lleva todo”. Por ejemplo, en un estudio realizado con niños de cuatro años, los chicos compitieron 50 veces más frecuentemente que las chicas para conseguir ver unos dibujos animados. En un estudio sobre los hábitos de juego de niños de diez años, los chicos eligieron competir durante el 50% de su tiempo de juego. Por el contrario, las chicas sólo eligieron competir durante el 1% de su tiempo de juego. En cuanto a los adultos, independientemente de su nivel de habilidad, el 75% de los hombres eligen la competición, o sistemas de recompensa basados en “el ganador se lo lleva todo”, comparado con el 35% de las mujeres que lo eligen. Un ejemplo del modelo “el ganador se lo lleva todo” sería un puesto de vendedor o de inversor, donde trabajas a comisión, o el de un candidato político: si ganas, como Barack Obama en las pasadas elecciones, te lo llevas todo, pero si pierdes, como John McCain, te quedas sin nada y puedes llegar a ser ridiculizado, como se hizo con Sarah Palin. Las mujeres que ven como otras mujeres son humilladas en competiciones públicas están menos dispuestas a participar en esas mismas competiciones. Las mujeres son más proclives a competir con otras mujeres que con los hombres, y a utilizar signos sociales como las expresiones faciales o las frases irónicas para excluir a sus rivales. Los hombres son más proclives a competir abiertamente, diciéndoselo a la cara, pegándose o simplemente superando a sus rivales. La competición femenina tiende a ser subterránea y matizada, mientras que la competición masculina es más concreta. Cuando los hombres compiten es fácil ver quién gana y quién pierde. Simplemente has de mirar quién gana más dinero y quién tiene el coche más grande, la mejor casa, quién marca más goles o incluso quién tiene la mujer más joven y guapa. La competición masculina es más visible. Eso comporta una mayor producción de testosterona y adrenalina. La adrenalina se incrementa en los hombres durante las situaciones competitivas, pero decrece en las mujeres en esas mismas situaciones. Y esa es la razón por la que hombres y mujeres son y se sienten diferentes en este aspecto.

La palabra “genio” suele utilizarse para los hombres (Einstein, Mozart, Wittgenstein). ¿Por qué?

Puedo pensar en muchas mujeres geniales, como Dorothy Parker, Arianna Huffington (nacida Arianna Stassinopoulos,  el cerebro tras el Huffington Post), Marie Curie, Jane Austen, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Martha Graham, Leontyne Price, Kiri Ti Kanawa, Emily Carr, Hannah Arendt… ¡Y estas son sólo las que he recordado en los últimos dos minutos! Pero hay una preponderancia de hombres excepcionales en algunas disciplinas, como el Premio Nobel de Física, y hay tres razones para ello. En primer lugar, y durante varios siglos, hasta la década de los 70 del siglo pasado, las mujeres han sufrido una discriminación generalizada. De hecho, hay todavía países en los que las mujeres son encerradas en sus casas. Hasta hace 40 años, a las mujeres se les ha impedido demostrar su talento en la esfera pública. Además, la noción de éxito se aplicaba básicamente a disciplinas tradicionalmente masculinas, y no a aquellas áreas en las que las mujeres son más fuertes, como el lenguaje o las conexiones sociales. Por ejemplo, tú mismo has mencionado a genios de la física, de la composición musical y la filosofía analítica, pero no has pensado en otros terrenos donde las mujeres tienen más posibilidades de dejar su marca, como la literatura o las artes escénicas. Además, muchas áreas en las que las mujeres destacan especialmente han sido tradicionalmente infravaloradas. ¿Quién ha oído hablar alguna vez de un Premio Nobel para el profesor más brillante, por ejemplo, o para la práctica de la medicina clínica, que requiere habilidades analíticas, un amplio conocimiento de base y habilidades comunicativas y empáticas? Espero que mi libro ayude a la gente a convencerse de que esos terrenos en los que las mujeres predominan merecen conocerse.

En segundo lugar, más mujeres que hombres tienden a tener intereses variados, de modo que no sólo invierten esfuerzo en sus carreras, sino también en sus familias, sus comunidades y sus redes sociales. El hecho de que sean menos monotemáticas que los hombres y de que sus vidas se vean interrumpidas muy pronto por su inversión en el cuidado de los niños implica que tienen menos horas para demostrar sus habilidades y competir a los 20 y los 30 años, cuando muchos hombres van a por nota. A menudo pensamos en los genios como individuos precoces que se consolidan durante su niñez. Mozart y Orson Welles podrían ser dos buenos ejemplos. Pero este es un modelo de genialidad masculino, basado en las oleadas de testosterona y en cómo estas espolean la competitividad en los hombres de 20 años. En el reino de los logros formales, las mujeres tienden a destacar más tarde porque su biología y su trayectoria vital es diferente de la de los hombres.

Y, finalmente, los machos de muchas especies son más variables y extremos, y los humanos no somos una excepción. Lo que quiere decir esto es que los dos sexos no difieren demasiado, pero que en los dos extremos de la distribución hay más hombres que mujeres. Así que hay más machos idiotas y más machos geniales, como dijo el científico James Wilson, o, como señaló la antropóloga evolucionista Helena Cronin, más zoquetes y más Nobeles. Un mayor número de hombres en los extremos es la razón por la que terrenos como el de la psicología del desarrollo, el mío, están dominados por los hombres. Tal y como documento en el libro, hay más chicos que chicas que deben luchar por alcanzar una habilidad lingüística normal. Y un número mayor de hombres en los extremos es la razón por la que más hombres que mujeres abandonan los estudios universitarios. Y por la que hay más presos que presas: la ratio de hombres y mujeres en prisión es de 9 a 1.

Y un último comentario. Los hombres tienen más probabilidades de ser arriesgados, para lo bueno y para lo malo. A veces los grandes logros requieren de mucho valor, y me arriesgaría a decir que la razón subyacente a esa asunción de riesgos durante la juventud tiene que ver con la evolución. Así como los pavos reales macho con las plumas más brillantes atraen a las hembras más bellas y sanas, los machos de la raza humana también son más propensos a arriesgarse y a dejar huella cuando son jóvenes, pues esa es la época en la que es más probable que las hembras los escojan como compañeros. Sus logros son un escaparate, como la cola del pavo real. Pero la razón básica por la que compiten y se arriesgan, para sólo en raros casos conseguir algo (cuando no aterrizar en prisión o en la morgue), es porque la asunción de riesgos es impulsiva y porque produce adrenalina y testosterona, lo que les hace sentir bien.

¿Cuáles son las probabilidades de que una mujer destaque en un terreno tradicionalmente dominado por los hombres?

Muchas. Muchos de esos terrenos han atraído a tantas mujeres como para que hoy en día la proporción sea del 55%-60% para ellas. Aquí hay unos cuantos ejemplos: medicina, farmacia, psicología, dentistas, veterinaria y violinistas de música clásica. El 56% de los trabajos mejor pagados están ahora ocupados por mujeres, y a ellas pertenecen más de la mitad de los puestos directivos en Canadá e Inglaterra.

¿Cuán importante es la biología por lo que respecta a la toma de decisiones, en comparación con otros elementos?

Creo que la biología es importante a la hora de entender nuestras motivaciones y sentimientos, especialmente por lo que respecta al tipo de actividades y de agenda de trabajo que la gente espera encontrar en su actividad profesional, y a los intereses que se pretenden satisfacer con ella. Hay diferencias individuales y entre sexos respecto a cuánto se disfruta de la competición extrema y a cuánto se está dispuesto a sacrificar para vencer a los rivales. Además, las mujeres tienen intereses más amplios y están menos dispuestas a concentrarse en un único objetivo a expensas del prójimo, un factor que puede jugar en su contra en competiciones del tipo “el ganador se lo lleva todo”, pero que juega en su favor por lo que respecta a la satisfacción con su carrera profesional, la complejidad de sus redes sociales y su salud. Es importante tener en mente dos principios: la biología y la cultura caminan de la mano, y ninguna de las dos tiene sentido sin la otra. Después de todo, el cerebro humano es el que creo la cultura, y el cerebro evoluciona empujado por presiones de tipo cultural. Pero como las diferencias culturales por sí solas suelen ser usadas para justificar todas las diferencias entre los dos sexos, y dado que lo masculino suele ser considerado como la norma, me gustaría dar algunos ejemplos de cómo la biología influye en las aptitudes de las personas y en las elecciones profesionales de hombres y mujeres:

1. En primer lugar, existen diferencias sutiles en la arquitectura neuronal que influyen en las aptitudes relativas de hombres y mujeres por término medio. Y digo “por término medio” porque eso no se da en todos los hombres y todas las mujeres, debido a las variaciones dentro de cada sexo. Por ejemplo, los dos sexos emplean diferentes áreas del cerebro para percibir las emociones ajenas. A las mujeres a las que se les pide que identifiquen las emociones de otras personas se les activan los dos hemisferios cerebrales. También muestran una mayor actividad en la amígdala, la zona del cerebro, del tamaño de una almendra, donde descansan las emociones. En los hombres, la percepción de las emociones ajenas se localiza en el hemisferio derecho. Además, muestran menos conexiones, especialmente con las áreas del cerebro que controlan el lenguaje. Quizá sea por eso por lo que las mujeres son, en general, mejores que los hombres a la hora de identificar las pistas emocionales que dan otras personas, y la razón por la que reaccionan con mayor rapidez a ellas. Las madres reaccionan más rápidamente y con una respuesta neuronal más intensa a los lloros de los bebés, tal y como se demostró en un estudio italiano. Las emociones y los recuerdos de las mujeres son más accesibles y son expresados verbalmente por ellas más fácilmente. Quizá por eso las mujeres se concentran en carreras donde es clave la percepción de las emociones: la enseñanza, la medicina familiar, la enfermería o el cuidado de ancianos, el trabajo social y la psicología. Además, la flexibilidad de estos trabajos es un punto a favor para muchas mujeres, pues les permite tener una carrera profesional, pero también relacionarse con la familia y los amigos. En resumen, este tipo de profesiones no sólo se orientan hacia los seres humanos, sino que permiten a las mujeres alcanzar el equilibrio deseado.

2. Las hormonas juegan un rol a la hora de dar forma a esta arquitectura neuronal en el útero, y también mientras las personas crecen y se convierten en adultos, pues varias áreas importantes de nuestro cerebro cuentan con receptores hormonales. Estudios británicos sobre el efecto de la testosterona prenatal muestran que a más secreción de testosterona por el feto durante el segundo trimestre, menos habilidades verbales, menor interés en socializar con otros niños, y menos intereses. Y los niños producen mucha más testosterona que las niñas. Estos efectos han sido estudiados en niños hasta la edad de ocho años, y parecen estables en el tiempo. Tiene sentido entonces pensar que la testosterona afecta a los niños, y por eso estos tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir problemas relacionados con el lenguaje, y diez veces más probabilidades que las chicas de tener menos relaciones sociales y menos intereses. Por eso los hombres suelen gravitar hacia carreras que requieren menos interacción social y un profundo, pero estrecho, conocimiento de una materia sistemática y predecible. Ingeniería e informática son los primeros nombres que vienen a la mente cuando se piensa en carreras que no requieren de grandes dotes sociales, pero sí de un profundo conocimiento de sistemas.

3. Los genes juegan un rol importante a la hora de modificar los talentos y las debilidades individuales. Hay perfiles genéticos más comunes entre los hombres y perfiles más comunes entre las mujeres. Un ejemplo es la dislexia, u otros desordenes relacionados con el lenguaje, como el tartamudeo, que son más comunes entre hombres que entre mujeres. Los genetistas están muy cerca de aislar los genes involucrados en ellos. La proporción de hombres con desordenes del lenguaje es de 4 a 1 con respecto a las mujeres. Esto está ligado con las hormonas y la arquitectura cerebral, pero por lo que respecta a las profesiones, se puede decir por ejemplo que los chicos y los hombres con pocas habilidades orales y lingüísticas, pero con habilidades compensatorias en la solución de problemas espaciales, se van a apartar de las profesiones que requieren el uso del lenguaje para centrarse en aquellas que les permitan usar sus mayores habilidades espaciales. En el libro hablo de varios hombres que han triunfado en el terreno de la ingeniería, o se han convertido en cocineros o en diseñadores.

4. Finalmente, las diferencias biológicas influyen también en la ambición. Las hormonas y la herencia genética juegan un rol importante respecto a cuánto están dispuestos hombres y mujeres a arriesgar en una competición. Como ya he dicho, las mujeres compiten de forma diferente, de formas más sutiles, y la mayoría de ellas siente menos placer y más estrés durante la competición. En consecuencia, las mujeres tienden a evitar competir en juegos de suma cero, incluso cuando son perfectamente capaces de triunfar en ellos. Las investigaciones muestran que son más partidarias de las pequeñas (pero seguras) recompensas, que de los riesgos asociados a competiciones en las que lo ganas todo o lo pierdes todo.

¿Por qué los enfermeros no ganan tanto como un ingeniero técnico? ¿El hecho de que la mayoría de los enfermeros sean mujeres puede ser una explicación?

Es difícil de determinar, pero se debe probablemente a que tradicionalmente nuestra sociedad ha valorado más las carreras orientadas a las “cosas y los sistemas” que las orientadas a los “procesos humanos”, donde los resultados son más difíciles de medir y donde predominan las mujeres. Hay dos tendencias: a infravalorar los terrenos donde las mujeres muestran su fortaleza, y a sobrevalorar aquellos en los que los hombres han demostrado mayor interés, como la física, la ingeniería y la programación informática. Tal y como explico en la introducción del libro, si algo está dominado por los hombres, la gente, y muy especialmente las feministas de la línea dura, lo valora más. Y esa es la razón de que se empuje a las mujeres a escoger carreras técnicas, como la programación informática. Pero también se produce el fenómeno de que las profesiones que empiezan a atraer a las mujeres, como la medicina, han empezado a perder valor en nuestra cultura. Es la “conversión al rosa” de muchas áreas profesionales, y se debe probablemente a una amplia variedad de factores. Lo que me lleva al siguiente punto: la gente que trabaja en el sector público y que contribuye al bienestar general gana menos que la gente que trabaja en el sector privado. Esto siempre ha sido así, y seguirá siendo así, incluso después de esta crisis. Muchas mujeres cambian un salario hipotéticamente mayor en el sector privado por la estabilidad, los horarios razonables, las vacaciones y la posibilidad de ayudar a sus comunidades que les ofrece el sector público. La gente no se dedica a la enfermería o a la enseñanza porque quieran hacerse millonarios, sino porque eso les permite ayudar a la gente. La mayoría de las mujeres europeas y norteamericanas dicen que esa es una de sus prioridades.

“Las chicas, por término medio, superan a los chicos durante los años escolares, pero caen luego tras ellos en el puesto de trabajo. ¿Maduran las chicas y pierden su ventaja, mientras los chicos afinan sus habilidades?” La frase es del New York Times. ¿Está de acuerdo con lo que sugiere?

En absoluto. La pregunta asume los parámetros masculinos del éxito. Tal y como he señalado anteriormente, las mujeres están demostrando excelencia e inundando terrenos formalmente masculinos por los que muestran interés, como la medicina, la dirección de empresas, la psicología clínica o la medicina veterinaria, por nombrar sólo unas pocas. La mayoría de las mujeres que tienen la opción evitan las carreras sin flexibilidad o que carecen de contacto humano. Algunas de las discrepancias entre hombres y mujeres en el trabajo tienen también que ver con las diferentes preferencias de hombres y mujeres, y con las diferentes nociones de lo que es el éxito. Sólo podemos asumir que las mujeres “pierden su ventaja” si aceptamos primero que la única manera de triunfar es escoger lo que escogen los hombres. Pero también es cierto que el desarrollo masculino es mucho más lento que el femenino. Según la neurocientífica Martha Denckla, el cerebro de un niño de seis años se parece mucho al de una niña de cinco. Muchos chicos se ponen al día durante la adolescencia; yo no diría que las chicas se retrasan. Tienen diferentes prioridades, y una de las razones es que viven más tiempo que los hombres.

¿Qué nos dicen las estadísticas acerca de las elecciones individuales de hombres y mujeres?

Las estadísticas nos dicen cómo se comportan grandes grupos de personas, y son la mejor manera de llegar a conclusiones que no estén contaminadas por factores azarosos, como la presencia de “bichos raros” en el estudio. Pero aunque las estadísticas muestran la visión de conjunto e incluso pueden decirnos algo sobre las variaciones en el grupo, pierden al individuo en la mezcla. Y esa es la razón por la que yo me detengo en los perfiles de varios individuos en el libro, para preservar sus historias. Además, pongo énfasis en que las estadísticas no nos dicen nada acerca de las elecciones individuales. Por ejemplo, las estadísticas dicen que los canadienses ven dos horas de televisión al día, pero yo no veo ninguna. ¿Me están diciendo las estadísticas que debería ver más televisión? En absoluto. Las estadísticas dicen también que el americano medio es obeso, pero eso no quiere decir que si escoges un americano al azar este estará obeso o que deberá empezar a comer hasta que lo sea. Las estadísticas nos dicen lo que hay, pero no nos dicen nada acerca de cómo deberíamos vivir nuestras vidas.

Usted sostiene que, a causa de su programación biológica, muchas mujeres quieren limitar el tiempo que pasan en el trabajo y encontrarle un sentido intrínseco al mismo. ¿Tiene esto algo que ver con la maternidad?

A veces, pero no siempre. Las mujeres tienen objetivos más variados. Una vez fui entrevistada por la importante editora de un periódico. Ella trabaja sólo media jornada porque eso le deja tiempo libre para tocar el piano. Las mujeres son más propensas a repartir los huevos en más de una cesta y a pasar más tiempo cuidando sus redes sociales (hijos, familia y comunidad) que los hombres. Ahora estamos descubriendo que ese es un tiempo bien empleado, pues contribuye a reforzar sus funciones cognitivas durante la vejez.

Los “machos triunfadores” con los que se compara a las mujeres son por ejemplo esos abogados que trabajan más de 80 horas a la semana a cambio de salarios obscenos. ¿Son esos abogados un ejemplo de los logros de la humanidad? ¿O pueden más bien ser considerados como ejemplos patológicos de una cultura contemporánea muy concreta y extrema?

Estoy segura de que esa gente trabaja 60 u 80 horas a la semana porque eso es lo que hace falta para triunfar en la economía global. Y no hay nada de particular en ello, ocurre en todo el planeta. No creo que los abogados sean patológicos en absoluto. Si lo fueran, ¿por qué animar a las mujeres a entrar en ese terreno? El número de mujeres en ese tipo de profesiones se ha incrementado un 800% durante los últimos 35 años. Creo que hay un consenso internacional respecto a la idea de que triunfar en la esfera pública es importante, y que más mujeres deberían intentar conseguirlo. Pero también digo que es hora de ver el éxito desde un punto de vista más abierto, para que las mujeres que dedican tiempo a cuidar de los niños o a carreras humanitarias no sean vistas como fracasadas. Muchas de las mujeres exitosas de las que hablo en mi libro pensaban que estaban dejando pasar de largo su vida por no escoger la carrera más masculina y lucrativa.

Tanto las feministas como las ciencias sociales dicen que la biología no es relevante, y que los factores culturales son lo único que importa. ¿Qué opina usted al respecto?

No entiendo por qué la gente tiene miedo del debate científico, dado que los datos erróneos sobre la biología han servido en el pasado para reducir las opciones vitales de hombres y mujeres. Mi libro ofrece una interpretación nueva de las diferencias entre sexos, basada en datos y referencias que no estaban disponibles hace apenas diez años. Su tema principal es que la comprensión de la neurociencia, los factores genéticos y la psicología aplicada a la economía (más resumidamente: de la biología humana) es no sólo maravillosa por sí sola, sino que también ayudará a la sociedad a ofrecer a hombres y mujeres la posibilidad de escoger la vida que quieren vivir. Por razones ideológicas se nos ha enseñado que no debería haber diferencias entre sexos. Pero debemos diferenciar entre lo que «es» y lo que «debe ser». No debemos tener miedo de la ciencia por lo que nos pueda mostrar. Si lleváramos este miedo a sus últimas consecuencias no disfrutaríamos de libertad para investigar aquellas ideas que nos resultan incómodas. No sabríamos nada acerca del calentamiento global, por ejemplo, y nuestro conocimiento de la genética sería mínimo (por razones ideológicas se prohibió el estudio de la genética en la Unión Soviética, y de hecho aún están luchando por ponerse al nivel del resto del mundo en este terreno). No aprenderíamos nada acerca de los problemas de desarrollo que afectan más a los chicos que a las chicas. Como los hombres son más extremos, tienen mayores dificultades y enferman más a menudo. También mueren más jóvenes. ¿Debe la ciencia ignorar estos hechos? No. Sólo si reconocemos la evidencia científica podrán las sociedades decidir qué es lo que quieren cambiar (por medio de leyes adecuadas, como la que obliga al uso del casco).

¿Diría que hay una buena o una mala predisposición a admitir la existencia de diferencias biológicas y sus consecuencias?

A pesar de que La paradoja sexual ha sido descrita como «provocadora», «controvertida» y «violadora de tabúes», muchos lectores han dicho que los perfiles y los datos que se presentan en el libro encajan con sus experiencias. Como la reciente crisis financiera mundial ha demostrado, las pruebas de la existencia de diferencias entre sexos no implican necesariamente que estas favorezcan a los hombres o sean una desventaja para las mujeres. Durante los últimos meses hemos aprendido a las malas que la búsqueda incansable de beneficios a corto plazo tiene elevados costes humanos a largo plazo. Tal y como explico en la conclusión de mi libro, quizá una aproximación más moderada al riesgo, algo común entre las mujeres, no es tan malo a pesar de todo.

Lagartija Nick: la complejidad inabarcable de la música

Publicado por el 10 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Historia de las ideas, Ocio, Tercera Cultura | 4 comentarios

Por María Teresa Giménez Barbat

Como dice la WikipediaLagartija Nick es un grupo de rock alternativoindie, de la ciudad de Granada (España), nacido en 1991. Su nombre está basado en el título de una canción del grupo británico Bauhaus. También dice que “a lo largo de casi sus 20 años de existencia han permanecido ajenos a cualquier moda o corriente, fieles a un estilo propio y a un lenguaje tan visual como único: noise, punk, industrial, garage, psicodelia, flamenco….”

Yo supe que Antonio Arias, líder de Lagartija, era un gran aficionado a las preguntas y respuestas de la ciencia y que le fascinaba el espectáculo del universo. Gracias a nuestro amigo común, Sabino Méndez, pudimos contactar y de ahí nació esta entrevista tan insólita y tan dentro del espíritu de Tercera Cultura.

Nos ha llamado la atención el interés de Lagartija Nick por la poesía del universo…

Fue el descubrimiento casual de un viaje iniciático. Ya había estudiado con Val del Omar una poesía mística cercana a la ciencia y a la tecnología, llena de neologismos. Al descubrir a David Jou a través de mi amigo astrofísico José A. Caballero, encontré una poesía nueva y con la mirada puesta en el universo, es sus fenómenos y teorías. Era el sitio perfecto donde quedarme un rato para aprender y contemplar.

¿Conocéis Tercera Cultura? Es un movimiento que se inspira en parte en Edge, una organización en la que gente de la Ciencia, pero también de las Humanidades y de las Artes, como Brian Eno o Ian McEwan se interrogan sobre las mismas cuestiones que vosotros.

Me he puesto un poco al día gracias a vosotros. Estoy totalmente de acuerdo con John Brockman respecto a que hoy la cultura es la ciencia, también respecto al papel que están teniendo los científicos en el arte. La gente quiere conocer, somos de naturaleza curiosa. También tengo la impresión de que la nueva poesía es ciencia. Por su temática, por su lenguaje, por su búsqueda de respuestas, todo eso forma parte básica de nuestra personalidad.

Centrándonos más en ti, Antonio Arias, en esta entrevista  decías que la astronomía puede responder a las preguntas: “¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?” con un “somos polvo de estrellas, venimos del big bang y vamos hacia la muerte térmica.” Hay quien pensará que es una muestra de humor negro o la expresión de una cierta desesperanza ilustrada. ¿Es cierto? ¿Qué te aporta a ti este conocimiento?

Esa frase la dijo un astrónomo de Canarias, no recuerdo su nombre, y me entusiasmó la idea de acercarnos a la verdad total de un universo del que sólo conocemos un 4%. Esa visión tan escalofriante de nuestra existencia nos acerca al borde de nuestro conocimiento, el mejor punto de partida para cualquier viaje.

En tu álbum Lagartijanick hay una canción, “No somos máquinas”, de la que José Antonio Caballero dice que es una versión de Daisy aún más triste que la cantada por HAL9000 en “2001”. ¿Tu visión del futuro es pesimista?

Esa canción me gusta mucho, refleja, para mí, los sentimientos de una máquina ante lo desconocido, ahí se vuelve humano HAL 9000. Me entusiasma lo que desconozco, ya que lo que conozco me asusta un poco, igual que el futuro, por lo que sé de él me espanta y por lo que no sé me entusiasma. Cada vez que volamos sobre el abismo sentimos la realidad de la  aventura, del viaje.

El astrofísico Jose Antonio Caballero opina que el premio internacional a la música más astronómica sería para Lagartija Nick. Parece que ahí hay un amor mutuo.

Hay una amistad y un respeto mutuo. Admiro de él su capacidad de entusiasmar y atraerte a su mundo, de explicártelo. He tenido mucha suerte al contar con su apoyo y asesoramiento para la realización de Multiverso. Consiguió que pudiese grabar en el Observatorio de Calar Alto en Almería, una experiencia inolvidable.

Tu colaboración con Enrique Morente consiguió que el álbum “Omega” fuera un trabajo fundamental.

Es un disco que ha calado muy hondo en la gente. Todo el que me habla de este álbum lo hace con mucho sentimiento. Cambió mi manera de ver la música, la industria, todo empezó a ser muy distinto a partir de ese disco. Trabajar con Morente siempre ha sido un honor y una experiencia, y eso creo que es lo que todo el mundo ha visto cuando lo hemos representado, han vuelto a casa después de una experiencia total.

Personaje muy curioso el polifacético artista granadino Val del Omar. Mezclasteis tecno y rock, trance y mística en un disco titulado “VAL DEL OMAR” para C.B.S. ¿Qué tiene el cielo que inspira a poetas y músicos?

En ese disco pudimos experimentar más que nunca y teníamos la poesía fantástica de un Leonardo Da Vinci del siglo XX. Un inventor, un creyente absoluto de la tecnología mística. Un padre artístico para nosotros.

El cielo es panorama de la “Astracción” que diría el propio Val del Omar. Lo abstracto nos cuestiona y nos atrae. Nos lleva a los límites de nosotros mismos al borde de la orilla.

La portada de  tu álbum Lagartijanick es una foto del sol tomada por la sonda SOHO y la letra de una de tus canciones está basada en las manifestaciones de Pedro Duque sobre sus sensaciones en el espacio. ¿Crees que el futuro del hombre está fuera de la Tierra?

Lo curioso de la “colaboración” con Pedro Duque fue que accedimos a él a través de una bailaora de Granada que se llama “La Porrona”. Ella iba a trabajar delante de los astronautas de la misión del Discovery a su vuelta a la Tierra en 1998, cuando visitaron a nuestra ciudad. Le pasó una demo de la canción cuya letra tenía extractos de declaraciones suyas y él accedió de buen grado. Increíble.

Carl Sagan pensaba que el próximo paso era el salto a los viajes espaciales. Hoy día se está cuestionando el papel de la Nasa en el nuevo desarrollo de la carrera espacial, orientada más al sector privado. Vamos a buscar incesantemente por el firmamento otras demostraciones de vida e inteligencia, eso es innegable.

¿Te hubiera gustado ser astronauta? ¿Eres de los que estaría dispuesto a pagar una pasta por un paseo espacial?

Me hubiera encantado ser astronauta pero vengo de letras, así que mi aproximación vino siempre por la televisión y las novelas de ciencia ficción.

Ahora están trabajando en el campo de los vuelos turísticos espaciales más empresas privadas que públicas, así que estoy seguro de que en breve serán viajes hasta cierto punto asequibles para cualquiera.

¿Has sabido conjuntar la poesía y el ritmo, sea pop, sea electrónico con el interés por la ciencia? ¿Eres lector de ciencia?

Leo sobre todo revistas sobre astronomía y algún que otro libro de divulgación científica. La verdad es que ha sido a base de sumergirme en los textos sin pararme a pensar si alcanzaba realmente a descifrar el significado total de los mismos. Así conseguía familiarizarme con el estilo y el lenguaje. Con el tiempo  creo que puedo enfrentarme a esas lecturas de una manera totalmente placentera.

Editasteis un E.P. en el 2003 que homenajea a las series de ciencia ficción titulado “SPACE 1999″. LA GUERRA DE LOS MUNDOS” ¿Es Antonio Arias un aficionado a la ciencia ficción? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

De siempre he sido un fanático de la ciencia ficción, puedes aprender toda la vida de un estilo que debería estar mucho más apoyado. Como es un estilo que siempre quedará en la esfera de lo raro, nunca veremos a gente como Phillip K. Dick recibir un nobel. La lista de mis autores prefeidos es interminable: Stanislaw Lem, H. G. Wells, Julio Verne, Edmund Cooper, Robert Bloch, Arthur C. Clarke, Ian Williamson, Edwin A. Abbot, Douglas Adams, Nilos María Fabra, Enrique Gaspar, Brian Aldiss, Alfonso Álvarez Villar, Robert J. Sawyer, Asimov, Pierre Boulle… En los años sesenta se publicó una colección de libros de ediciones Acervo imprescindible, se llamaban “Antología de Novelas de Anticipación”, ese término me encanta al referirme a la ciencia ficción.

¿Qué es Lagartija Nick?  ¿A dónde se dirige?

Lagartija Nick es un ente mutante Reptiliano que siempre me ha servido para expresar una parte de la complejidad inabarcable de la música. Espero que la ruta del grupo me siga llevando sin pies ni suelo por la mayor cantidad de formas de arte.

Creo que la letra de la canción “No somos máquinas” del disco de Lagartija Nick de título homónimo vendría perfecta para la interviú:

Good afternoon, gentlemen.
– I am a Hal 9000 computer.
– I became operational at the H.A.L. plant
in Irvana, Illinois on the 12th of January 1992.

No somos máquinas,
yo soy un sueño.
No somos máquinas,
yo soy un sueño.

Arráncame del suelo,
siento que se va,
noto que se va,
mi cabeza se va.

Arráncame del suelo,
siento que se va,
mi cabeza se va.

Arráncame del suelo,
dulces sueños Daisy,
dulces sueños Daisy,
Daisy, Daisy …

Arráncame del suelo.

– Dave, my mind is going.
– I can feel it.
– I can feel it.

Una canción:

gayway-to-heaven-01” de Attilio Mineo, compuesta en 1951, incluida en el álbum “Man in Space with Sounds” para la exposición Universal de Seattle de 1962.

Vídeos de la Presentación del Foro Humanismo Secular

Publicado por el 6 feb, 2010 en Humanismo Secular, Tercera Cultura | 2 comentarios

Muchas personas en el mundo ya no se identifican como creyentes o afiliados a algún grupo religioso. Sin embargo, este proceso de secularización, lejos de conducir al inmoralismo o al caos social, está fuertemente relacionado con el progreso y el bienestar humano. El humanismo secular es una plataforma para desarrollar una ética sin ganchos celestes que sepa incluir la razón, la compasión y la ciencia, con el objetivo de estimular la representación pública de los humanistas, los ateos, agnósticos y no creyentes.

WEB: http://www.humanismosecular.com

El día 12 de enero de 2010, en el Ateneo de Madrid, se presentó Foro Humanismo Secular. Intervieron Fernando Savater, Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Paul Cliteur,Catedrático de Jurisprudencia en la Universidad de Leiden (Holanda), Adolf Tobeña, Catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona. Presenta y modera Teresa Giménez Barbat, presidenta de la asociación Ciutadans de Catalunya y del Foro Humanismo Secular. Se celebrará en el Salón de Actos a las 19.30 horas.

Presentó: Maria Teresa Giménez Barbat

Los ponentes:

Fernando Savater

Filósofo, activista y escritor español. Novelista y autor dramático, destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico. Ha reflexionado sobre el papel de las religiones en las sociedades democráticas actuales, propugnando un modelo de sociedad laica en su sentido más amplio, que ayude a afrontar no solo los planteamientos teocráticos, «sino también los sectarismos identitarios de etnicismos, nacionalismos y cualquier otro que pretenda someter los derechos de la ciudadanía abstracta e igualitaria a un determinismo segregacionista».

Paul Cliteur

Paul Cliteur

Nacido en Ámsterdam, en 1955, es catedrático de Jurisprudencia en la Universidad de Leiden y lo fue de Filosofía en la Universidad de Delft. Filósofo y abogado, combina la vida académica con una activa participación en los debates públicos acerca de derechos humanos, laicismo, humanismo y multiculturalismo en Holanda. En su libro “Esperanto moral” se pregunta si hay que ceder ante la intransigencia de quienes condenan a muerte a los que hacen bromas con la religión o caricaturizan a los profetas o si debería Occidente «aceptar la diferencia» hasta el punto de consentir formas de violencia en nombre de algún dios.

Adolf Tobeña

Adolf Tobeña

Es catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde dirige el departamento de Psiquiatria y Medicina Legal. Es autor de más de 150 trabajos de investigación en neurociencia y ha publicado Sintonías Neurales (2000), Anatomía de la Agresividad Humana (2001), Sorbetes de ciencia (2003), Mártires Mortíferos: biología del altruismo letal (2004) y El Cerebro Erótico (2004).

Ciencia conforme a la Sharia

Publicado por el 4 feb, 2010 en Tercera Cultura, Traducciones | 7 comentarios

El otro movimiento verde. La Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Autor: Austin Dacey Publicado en: www.csicop.org

Traducción: Antonio Arturo

Los resultados oficiales de las reñidas elecciones presidenciales iraníes de Junio de 2009 no son los únicos números raros en salir de Teherán últimamente. Este otoño, el editor de la revista peer-reviewed Engineering and Computers retiró un artículo, uno de cuyos autores era el ministro de ciencia de Irán, Kamran Daneshjou, después de que Nature revelara que se trataba de un plagio. El artículo, “Análisis del ángulo crítico de rebote  por medio de dos métodos de discretización”, contenía partes significativas de texto, tablas y figuras copiadas de un artículo de investigadores surcoreanos en Journal of Physics de 2002.(1)

Los críticos han cuestionado también la legitimidad de las credenciales académicas de Daneshjou, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán (su currículo en Internet afirma que  hizo sus estudios de doctorado en el Imperial College de Londres).(2) Casualmente, Daneshjou estaba a cargo de la oficina electoral del Ministerio del Interior en Junio, y su nuevo cargo fue gentileza del hombre que se atribuyó la victoria, Mahmoud Ahmadinejad. Puede tener sentido.

Quizá sea la conducta que deba esperarse de un miembro del régimen teocrático de Irán, que ha perfeccionado la tradición de la taqiyya, o disimulo religioso. Más escandaloso es que Irán está entre las naciones científicamente más productivas del mundo  islámico, entendiendo como tal los cincuenta y siete miembros de la intergubernamental OIC (Organización de la Conferencia Islámica)

Una revolución aplazada

He aquí unas cifras asombrosas de Pervez Hoodbhoy, titular del departamento de física de la Universidad de Quaid-i-Azam en Islamabad, Pakistán:

Un estudio realizado por académicos de la Universidad Islámica Internacional de Malasia mostró que los países de la OIC tienen 8,5 científicos, ingenieros o técnicos por cada 1.000 habitantes, por una media mundial de 40,7… Cuarenta y seis países musulmanes aportaron el 1,17% de la literatura científica mundial, mientras que el 1,66% procedía solamente de la India y el 1,48% de España. Veinte países arabes aportaron el 0,55%, en comparación con el 0,89% de Israel. La U.S. National Science Foundation registra  que de los 28 países que menos artículos científicos produjeron en 2003, la mitad pertenecen a la OIC.(3)

Otra encuesta mostró que de las aproximadamente 1.800 universidades de los países de la OIC,

Sólo 312 publican artículos en revistas. El ranking de las 50 más publicadas arroja los siguientes números: 26 están en Turquía, 9 en Irán, 3 en Malasia y otras 3 en Egipto, 2 en Pakistán y 1 en Uganda, EAU, Arabia Saudí, Líbano, Kuwait, Jordania y Azerbayan. Para las 20 universidades mejores, la producción anual media de artículos en revistas  fue de alrededor de 1.500, un número pequeño pero razonable. Sin embargo, la media de citas por artículo fue inferior a 1,0 (la encuesta no dice si se excluyeron las auto-citas).

Incluso Turquía, el país más científicamente productivo de los estados de la OIC, sólo produjo 88.000 (sic) artículos de investigación entre 1996 y 2005, menos que  la producción típica de una sola universidad de la Ivy League en el mismo período.(4)

Los años recientes han visto aumentos importantes en la financiación de la investigación científica por parte de gobiernos como los de Turquía, Pakistán o Qatar, pero de momento nada parece hacer mella en una realidad fundamental: la ciencia agoniza en el mundo musulmán.

Abstenerse de la ciencia

En 1979 la OIC creó un nuevo organismo para promover la ciencia: la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO en sus siglas en inglés). La ISESCO, que tiene su sede en un ostentoso complejo en Rabat, Marruecos, y mantiene oficinas regionales en París, Teherán, Chad, Unión de Comores y el Emirato de Sharjah, debiera, según sus estatutos, “apoyar los esfuerzos de los Estados miembros en el desarrollo de programas educativos y formación técnica y práctica; y estimular a los investigadores e inventores de los Estados miembros”. El año pasado, la ISESCO declaró que colaboraría con organismos de la ONU como UNESCO  y UNICEF para emprender cerca de doscientos proyectos con un coste de alrededor de 6 millones de dólares.

Pero, según Hoodbhoy, esta y otras iniciativas gemelas (como la Comisión Permanente para la Cooperación Científica y Tecnológica) de momento sólo han tenido como resultado poco más que “conferencias esporádicas sobre materias dispares, un puñado de subvenciones para investigación y viajes, y pequeñas sumas para reparaciones y repuestos”.

En 2006, ISESCO publicó una Guía para la Adopción de Salud Reproductiva y Conceptos de Género en el Currículo Educativo Islámico, evidentemente una materia de importancia crítica ajustada a los hechos científicos. La Guía, que se puede encontrar en la web de la ISESCO, está dirigida a diseñadores de currículos, a autores de libros de texto y a responsables de la formación de instructores en educación islámica formal a los estudiantes de entre seis y diecinueve años. Su introducción acentúa la necesidad de “proporcionar a los adolescentes, en el momento oportuno, la adecuada información sanitaria en los aspectos biológicos en el marco de las normas y valores islámicos” y destaca “el hecho de que la Sharia, tanto en sus fuentes originales como interpretativas, es la única fuente para la creación, interpretación, aclaración, e incorporación de asuntos de salud reproductiva, incluida la salud de los adolescentes, en los programas de educación formal”.(5)

Lo que sigue no contiene un ápice de ciencia sino más bien una lista de reglas y consejos para impartir las normas de la sharia en materia de salud, higiene y ética sexual. Los autores de la ISESCO mencionan el fundamento islámico de la defensa de la “igualdad en la dignidad humana”, el “buen trato con la mujer y la amabilidad hacia ella”, y se oponen a la circuncisión femenina e “indiscriminación entre los sexos” (sic). Advierten asimismo a los maestros que el Islam prohíbe, entre otras cosas, la fornicación, la homosexualidad, las relaciones sexuales durante la menstruación, y la khulwa (estar a solas un hombre y una mujer no emparentados). Al mismo tiempo, establecen que la ley islámica justifica la poligamia y, sobre todo, la abstinencia.

El estudiante debe cumplir con la elevada moral e ideales islámicos, que demandan modestia, bajar la mirada, evitar relacionarse y estar a solas con personas con quien se pudiera intimar, abstinencia, resistirse a actos vergonzosos, evitar cualquier acto provocativo o elemento de vestimenta que puede alentar el acoso sexual y caer en la prostitución …[y] observar la abstinencia antes del matrimonio.

¡Y esto de una publicación que fue “compilada en colaboración con el Fondo de Población de las Naciones Unidas”! (6)

En esta guía, como en muchos otros documentos, la ISESCO sólo está haciendo su trabajo. En lugar de buscar la integración de los musulmanes con la investigación mundial y las comunidades académicas, su misión declarada es hacer progresar la ciencia “en el marco de referencia de la civilización del mundo islámico y a la luz de los valores humanos e ideales islámicos.” En este caso, la ISESCO ni siquiera hace a los estudiantes el servicio de exponer la evidencia empírica relevante con el propósito de rebatirla con preceptos religiosos.

En otras partes, ISESCO prescinde por completo de pretextos pedagógicos y se suma a la familiar propaganda islamista contra los judíos. En Protección de los Santos Lugares cristianos e islámicos de Palestina, las actas de una conferencia celebrada en Ammán en noviembre de 2004, Adnane Ibrahim Hassan Al Subah escribe, “Los judíos son los enemigos de Dios, los enemigos de la fe y la adoración de Alá”, (7) lo que no es precisamente un modelo de hipótesis verificable experimentalmente. Para colmo, se distribuyeron ejemplares de esta publicación en un evento patrocinado por la OIC, el “Foro Inter-institucional sobre valores universales compartidos: Retos y Nuevos Paradigmas”, al que asistieron varios dignatarios de la ONU y que fue celebrado en las dependencias del Consejo para los Derechos Humanos de la ONU en Diciembre de 2008 con ocasión del sesenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El molesto David Littman envió una carta abierta de protesta el mes siguiente; aún no ha recibido respuesta de la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Aunque la ISESCO tiene derecho a promover los valores islámicos, algunas de las prácticas que promueve pueden considerarse contrarias a los principios internacionales de derechos humanos de tratados como el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y la Convención de Derechos del Niño, de los cuales son firmantes los estados de la OIC. La ONU no tiene por qué colaborar de ninguna manera con su empeño en defender la planificación familiar responsable. Es más decepcionante aún, porque el enfoque basado en la Sharia de la ISESCO aquí descrito es sólo el modo más conservador de establecer la ciencia de la salud reproductiva en el marco de los valores islámicos. Existen alternativas, como un programa promovido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas que forma a clérigos afganos en aspectos de la salud y derechos de las mujeres.

La cuestión general sigue siendo: ¿cómo explicar el malestar de la ciencia musulmana y qué se puede hacer al respecto?

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Referencias

1. “Exclusive: Paper Co-Authored by Iran’s Science Minister Duplicates Earlier Paper – September 22, 2009,” The Great Beyond. Available at blogs.nature.com, accessed 28 November 2009.

2. Borzou Daragahi, “IRAN: Proposed Education Minister Accused of Making Up His Degrees,” Los Angeles Times (August 29, 2009). Available at latimesblogs.latimes.com accessed 28 November 2009.

3. Pervez Hoodbhoy, “Science and the Islamic World: The Quest for Rapprochment,” Physics Today (August 2007). Available at ptonline.aip.org accessed 25 November 2009. Hoodbhoy is also the author of Islam and Science: Religious Orthodoxy and the Battle for Rationality (London: Zed Books, 1991). See also the special issue of “Islam and Science,” Nature 444, 19 (2006).

4. Ehsan Masood, “New Wave for Islamic Science,” BBC News (February 16, 2009).

5. http://www.isesco.org.ma/english/publications/ISESCO%20Guide%20for%20the%20Incorporation/Menu.php; accessed 25 November 2009.

6. http://www.isesco.org.ma/english/publications/ISESCO%20Guide%20for%20the%20Incorporation/P1.php.

7. http://www.isesco.org.ma/english/publications/Protection%20of%20islamic%20and%20chrestian%20holy%20sites%20in%20Palestine/p18.php; accessed 25 November 2009.

Los genomas del amor

Publicado por el 2 feb, 2010 en Ciencia, Divulgación Científica, Neurociencia, Tercera Cultura | 3 comentarios

Muchos de los comportamientos sociales a los que ponemos etiquetas morales están relacionados con efectos genéticos que regulan la interacción entre hormonas y proteínas y activan “zonas de placer” en el cerebro. Estos comportamientos surgen de las adaptaciones de las diversas especies a sus entornos y de la genética que favorece el desarrollo evolutivo del cerebro social, incluso entre humanos.

Larry J. Young, de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia (EE.UU.), lidera una serie de experimentos para estudiar los efectos de manipulación transgénica por la línea germinal sobre los comportamientos sociales en pequeños roedores de la especie Microtus ochrogaster, un herbívoro parecido al campañol.

Las células de la línea germinal, prácticamente inmortales, contienen la información genética heredable del organismo. Las células que no contienen material genético heredable, como las que componen los órganos, son células somáticas. Cualquier mutación genética que afecte a las células somáticas no pasará a la próxima generación.

En un estudio publicado en Biology of Reproduction, Zoe Donaldson, del equipo de Young, logró crear un nuevo tipo de Microtus ochrogaster (“prairie vole” en inglés), un mamífero que vive en las grandes praderas de Norteamérica, aplicando nuevas técnicas de manipulación transgénica.

Agregando nuevo material genético a embriones de la especie -específicamente, una proteína de fluorescencia verde proveniente de medusas- con virus como portadores, crearon “voles” adultos que resplandecen bajo cierta luz y transmiten la mutación a sus crías vía la línea germinal.

Esto abrió la puerta a otro tipo de experimento de manipulación genómica, esta vez para estudiar y conocer las bases neurobiológicas y genéticas de la organización social de este interesante roedor. Es decir: comprender cómo ciertos genes regulan la expresión de comportamientos innatos.

El campañol en cuestión, el de la pradera (prairie vole), es socialmente monógamo en general. Se aparea de por vida, ambos miembros de la pareja cuidan de las crías y de su territorio, y exhibe comportamientos que podríamos describir como afecto y cariño. Sin embargo, sus vecinos, los campañoles del prado (meadow vole: Microtus pennsylvanicus), son más individualistas y solitarios, promiscuos, agresivos entre sí, especialmente en la época de celo, y generalmente menos sociables.

Young y Donaldson, entre otros investigadores, llevan tiempo practicando experimentos para comprobar la hipótesis de que ciertos genes receptores de vasopresina regulan la expresión de las diferencias en comportamientos entre estas dos especies de campañoles, produciendo sensaciones de placer en el cerebro de los roedores monógamos.

A través de las técnicas de manipulación transgénica por la línea germinal aplicadas en el experimento anterior, esperan analizar por qué la monogamia produce esa sensación de placer y cómo las variaciones en la recepción de vasopresina afectan el comportamiento social y el desarrollo evolutivo. La información podría ser aplicable a otros mamíferos, incluyendo a los humanos.

Larry J. Young, de Emory, explica el fenómeno en YouTube.

vicente.carbona@terceracultura.net

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