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“Hay muy pocos divulgadores de verdad”

Publicado por el 22 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Tercera Cultura | 26 comentarios

Entrevista 3.0: Martí Domínguez

Biólogo, escritor y director de la Revista Mètode

¿La revista Mètode es única en España?

Si existían revistas similares, se extinguieron; esto es algo muy propio de las revistas científicas españolas. Siempre ha habido una cierta dificultad para realizar un tipo de revista con un contenido periodístico. Cuando se ha hecho alguna revista de divulgación, siempre han tenido la pega de que los propios científicos lo encontraban un género menor, y no sabían muy bien a qué público dirigirse. Ocurre un poco aquello de Larra: “Quién es mi público y dónde se encuentra”. Esto es lo que resulta tan difícil de distinguir.

¿Quién es el público de Mètode y dónde se encuentra?

Esa es la cuestión. Porque los científicos son ágrafos, y la comunidad literaria, para simplificar, es anticientífica. Siguen (los literatos) viviendo en un planteamiento puramente postmoderno, freudiano, una actitud muy anacrónica con su tiempo; y los científicos lo único que leen son papers. La diferencia entre esos dos mundos es cada vez mayor.

¿Pero cuál es mi público? Realmente ha sido, curiosamente, más el mundo de humanidades que el mundo científico. Es una revista que la lee más el literato, buscando fuentes de inspiración y nuevas percepciones, que el propio científico. Aunque los científicos también están muy satisfechos últimamente e interactúan mucho. Pero los científicos son los que escriben y los literatos son los que la leen.

Queremos hacer una revista que tenga un contenido atractivo para el propio científico, por la calidad de las ilustraciones, por el rigor que ponemos en todo lo que trabajamos… no hay nada de relleno.

¿Cuál fue la génesis del proyecto?

Mètode nació como una revista de difusión interna de la investigación (de la Universidad de Valencia). Se enviaba a los departamentos y a los investigadores y se hablaba de ellos. Yo estoy en contra de toda esa literatura gris que existe en las instituciones, esos boletines sin ningún espíritu crítico. Muchas veces hay cosas interesantes, pero caen en ese tipo de publicaciones, no circulan, y nadie se entera.

Cuando yo me hice cargo de la dirección, fue para hacer una revista de divulgación científica exclusivamente, hacerla en color, y sacarla a la venta. Poco a poco, se ha ido desarrollando para convertirse también en una revista de pensamiento, con un alto valor visual, con especial énfasis en portadas de reclamo al lector con buen gusto.

Yo tengo una vocación de tipo cívico, me considero un resistente. No quiero hacer revistas para tontos. Hemos ganado el premio Prisma, el de Ciencia en Acción, el APPEC… entre otros. Todo esto tiene una repercusión en el mundo intelectual, y en el mundo universitario.

¿Qué hace que Mètode sea especial?

A mí me interesa la divulgación científica con artículos periodísticos. Lo que tienes es que enseñar a los que ya saben del tema, y a los que no saben. Tenemos 2.500 suscriptores y ponemos además mil a la venta; y del anuario, que es más institucional, publicamos 1.500.

Nosotros mantenemos una actitud clara de lo que es ciencia. Las ciencias sociales, cum grano salis. Hemos tenido algún problema: cuando hicimos un número sobre el lenguaje, nosotros queríamos enfocarnos en los fundamentos biológicos del lenguaje, y eso no sentó bien a algunos filólogos. Al final salió perfecto, pero nosotros tenemos una línea editorial clara.

No obstante, la ciencia es cultura y nosotros así la entendemos. Hay una sección que es de ciencia para poetas, por ejemplo, y tenemos colaboradores de todo tipo, pero siempre buscamos gente que tenga cierta sensibilidad hacia la ciencia desde las letras. Como llevo 65 números, tampoco tengo mucha prisa, pero al final caen todos: buscamos la perseverancia y el momento adecuado para cada colaborador.

En el número del Noviembre pasado tuvimos el trabajo de Miquel Navarro. Él quería hacer algo; sobre todo, como Carmen Calvo ya había hecho dos portadas, le apetecía mucho, porque son muy amigos. Fue todo un lujo. También intentamos ser arriesgados y crear, descubrimos gente joven y la promocionamos; es algo apasionante.

¿Qué evaluación se merece la divulgación científica en español en general?

Creo que ahí hay mucha impostura. Mucha gente que hace divulgación y en el fondo no le interesa la divulgación, sino que sigue dando sus clases y sus conferencias y es un poco un remake, excesivamente académico, sin gracia. No debe tratarse de un seminario científico, sino algo atractivo para el público.

No digo que no deba haber rigor, pero se debe buscar el contrapunto, la anécdota, la forma literaria. Lo que tienes que hacer es abandonar una actitud tan academicista y buscar una fórmula más seductora, y eso no ha ocurrido. Hay muy pocos divulgadores de verdad; y no ya divulgadores, sino muy pocos pensadores, conferenciantes, o escritores, que hagan éste tipo de ensayo divertido. Todo suele ser un tostón.

Creo que ahí ha habido poco esfuerzo real, y siguen siendo mal vistos los divulgadores. Nadie les da importancia: ni en la propia universidad. Ahora la apoyan un poco más porque está de moda, y de alguna manera están preocupados por el descenso de estudiantes en ciencias… pero yo no veo que la gente haga de verdad divulgación. Los científicos tienden a vivir alejados de su ámbito social.

En la prensa, también hay muy poco rigor en los medios más locales. En los nacionales hay alguna gente que gestiona bien la divulgación científica, pero hay muy poco. Los artículos de ciencia tienen muy poco espacio y salen muy de uvas a peras. Los medios no se sienten vinculados.

Lo interesante sería que el científico supiese que tiene cada miércoles un suplemento de ciencia en tal diario y que vale la pena. Yo leo dos o tres diarios al día, pero si tuviera que enterarme de ciencia por ahí, lo tendría duro. Los propios medios lo han intentado, pero yo creo que al no tener una repercusión real sobre los centros de investigación y sobre los propios científicos, lo han abandonado con mucha tranquilidad.

¿Existe algún interés de coordinación entre los medios, los centros y los científicos?

No lo creo. El periodista es de letras puras, o historiador, o sociólogo; y el científico no tiene tiempo para leer la prensa, y como al leer la prensa no encuentra nada de lo suyo… y a veces hasta lee cosas como la entrevista a (Richard) Dawkins en El Mundo, que fue un insulto a la inteligencia… ¡fueron a meterse con su hija! Fue una falta de respeto. Nosotros publicamos una entrevista con él que fue maravillosa, pero no se publica nada parecido en los grandes medios. Últimamente ni siquiera se reseñan libros de divulgación científica… no hay interés.

¿El futuro de Mètode?

Mantenernos ya es un futuro. Y después hemos de plantearnos crecer en el mercado, siempre sabiendo que puedes morir de éxito. Tenemos un público muy fiel, muy entusiasta… ¡sabemos que hasta hay gente que “roba” la revista!… eso es una buena noticia.

También estamos trabajando mucho la web. Creemos que la web es una estructura y una herramienta muy útil. Nosotros tenemos ya 40 números, miles de páginas introducidas, y caemos en miles y miles de búsquedas. Nuestra fuerza es el papel, pero seguiremos jugando en esos dos campos.

vicente.carbona@terceracultura.net

De mujeres alfa y machos beta: Entrevista con Susan Pinker

Publicado por el 16 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Neurociencia, Psicología evolucionista, Tercera Cultura | 17 comentarios

Por Cristian Campos

Las mujeres enferman menos, estudian más y mejor, son más felices y muestran por término medio una mayor satisfacción respecto a su carrera profesional que los hombres. Y eso a pesar de que sólo ocupan una pequeña parte de los puestos de trabajo mejor pagados.

La tesis de la psicóloga cognitiva canadiense Susan Pinker, desarrollada en su libro La paradoja sexual es que la primera frase de este texto es correcta pero la segunda no, pues da por supuesta una concepción del éxito típicamente masculina. Lo correcto sería más bien decir que las mujeres son más felices precisamente porque sólo ocupan una pequeña parte de los puestos de trabajo mejor pagados, aquellos que exigen jornadas laborales de más de doce horas diarias y una renuncia casi absoluta a cualquier tipo de vida social o familiar medianamente estable. Según Susan Pinker, hermana del también psicólogo cognitivo Steven Pinker, las tesis igualitarias del feminismo radical, ese que pretende que las mujeres imiten los comportamientos agresivos y competitivos del sexo masculino, son contraproducentes a largo plazo para las mujeres.

¿Sería correcto decir que los hombres luchan por el dinero y las mujeres por la autoestima y la satisfacción en sus puestos de trabajo?

Sería más correcto decir que bastantes más hombres que mujeres priorizan el estatus, la remuneración y las oportunidades de progreso. Yo diría que el porcentaje es más o menos de un 75% para los hombres por un 25% para las mujeres. Y sería correcto decir que muchos más hombres que mujeres se concentran exclusivamente en la consecución de esos objetivos. En cambio, más mujeres que hombres tienen objetivos múltiples en sus vidas y, por lo tanto, nociones más variadas de lo que es el éxito. En encuestas realizadas a un número significativo de sujetos, la flexibilidad, la autonomía y el hecho de trabajar con personas a las que respetan, en un trabajo en el que ellas sientan que pueden marcar la diferencia, eran las prioridades profesionales señaladas por un 85% de las mujeres, y especialmente por aquellas con una carrera universitaria. Para la mayoría de las mujeres, los horarios flexibles y un trabajo que las realice (frecuentemente con objetivos humanitarios o sociales) superan el estatus y el dinero. Más mujeres que hombres están dispuestas a negociar sus salarios con el objetivo de conseguir otros fines: tener tiempo para la familia, los amigos y las actividades culturales o comunitarias. De nuevo, un 75%-25% sería una estimación conservadora del porcentaje de mujeres entre las personas que priorizan la flexibilidad, la autonomía y la realización profesional en detrimento de nociones más tradicionales del éxito, como la que lo asocia a un estatus alto y a los ingresos más elevados posibles.

¿Tiene la competición las mismas connotaciones para los hombres que para las mujeres? ¿Compiten las mujeres de la misma manera que lo hacen los hombres?

Las evidencias que tenemos acerca de las diferencias entre sexos nos dicen que las cosas no son blancas o negras. Los hombres no son de Marte y las mujeres de Venus, siempre hay superposiciones. Muchos más chicos que chicas usan la competición directa, la agresión y las tácticas físicas para conseguir lo que quieren, y claramente consideran que la competición es inherentemente divertida y satisfactoria. Por el contrario, muchas más chicas que chicos utilizan el diálogo por turnos para conseguir lo que quieren, y evitan noquear a sus oponentes en competiciones del tipo “el ganador se lo lleva todo”. Por ejemplo, en un estudio realizado con niños de cuatro años, los chicos compitieron 50 veces más frecuentemente que las chicas para conseguir ver unos dibujos animados. En un estudio sobre los hábitos de juego de niños de diez años, los chicos eligieron competir durante el 50% de su tiempo de juego. Por el contrario, las chicas sólo eligieron competir durante el 1% de su tiempo de juego. En cuanto a los adultos, independientemente de su nivel de habilidad, el 75% de los hombres eligen la competición, o sistemas de recompensa basados en “el ganador se lo lleva todo”, comparado con el 35% de las mujeres que lo eligen. Un ejemplo del modelo “el ganador se lo lleva todo” sería un puesto de vendedor o de inversor, donde trabajas a comisión, o el de un candidato político: si ganas, como Barack Obama en las pasadas elecciones, te lo llevas todo, pero si pierdes, como John McCain, te quedas sin nada y puedes llegar a ser ridiculizado, como se hizo con Sarah Palin. Las mujeres que ven como otras mujeres son humilladas en competiciones públicas están menos dispuestas a participar en esas mismas competiciones. Las mujeres son más proclives a competir con otras mujeres que con los hombres, y a utilizar signos sociales como las expresiones faciales o las frases irónicas para excluir a sus rivales. Los hombres son más proclives a competir abiertamente, diciéndoselo a la cara, pegándose o simplemente superando a sus rivales. La competición femenina tiende a ser subterránea y matizada, mientras que la competición masculina es más concreta. Cuando los hombres compiten es fácil ver quién gana y quién pierde. Simplemente has de mirar quién gana más dinero y quién tiene el coche más grande, la mejor casa, quién marca más goles o incluso quién tiene la mujer más joven y guapa. La competición masculina es más visible. Eso comporta una mayor producción de testosterona y adrenalina. La adrenalina se incrementa en los hombres durante las situaciones competitivas, pero decrece en las mujeres en esas mismas situaciones. Y esa es la razón por la que hombres y mujeres son y se sienten diferentes en este aspecto.

La palabra “genio” suele utilizarse para los hombres (Einstein, Mozart, Wittgenstein). ¿Por qué?

Puedo pensar en muchas mujeres geniales, como Dorothy Parker, Arianna Huffington (nacida Arianna Stassinopoulos,  el cerebro tras el Huffington Post), Marie Curie, Jane Austen, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Martha Graham, Leontyne Price, Kiri Ti Kanawa, Emily Carr, Hannah Arendt… ¡Y estas son sólo las que he recordado en los últimos dos minutos! Pero hay una preponderancia de hombres excepcionales en algunas disciplinas, como el Premio Nobel de Física, y hay tres razones para ello. En primer lugar, y durante varios siglos, hasta la década de los 70 del siglo pasado, las mujeres han sufrido una discriminación generalizada. De hecho, hay todavía países en los que las mujeres son encerradas en sus casas. Hasta hace 40 años, a las mujeres se les ha impedido demostrar su talento en la esfera pública. Además, la noción de éxito se aplicaba básicamente a disciplinas tradicionalmente masculinas, y no a aquellas áreas en las que las mujeres son más fuertes, como el lenguaje o las conexiones sociales. Por ejemplo, tú mismo has mencionado a genios de la física, de la composición musical y la filosofía analítica, pero no has pensado en otros terrenos donde las mujeres tienen más posibilidades de dejar su marca, como la literatura o las artes escénicas. Además, muchas áreas en las que las mujeres destacan especialmente han sido tradicionalmente infravaloradas. ¿Quién ha oído hablar alguna vez de un Premio Nobel para el profesor más brillante, por ejemplo, o para la práctica de la medicina clínica, que requiere habilidades analíticas, un amplio conocimiento de base y habilidades comunicativas y empáticas? Espero que mi libro ayude a la gente a convencerse de que esos terrenos en los que las mujeres predominan merecen conocerse.

En segundo lugar, más mujeres que hombres tienden a tener intereses variados, de modo que no sólo invierten esfuerzo en sus carreras, sino también en sus familias, sus comunidades y sus redes sociales. El hecho de que sean menos monotemáticas que los hombres y de que sus vidas se vean interrumpidas muy pronto por su inversión en el cuidado de los niños implica que tienen menos horas para demostrar sus habilidades y competir a los 20 y los 30 años, cuando muchos hombres van a por nota. A menudo pensamos en los genios como individuos precoces que se consolidan durante su niñez. Mozart y Orson Welles podrían ser dos buenos ejemplos. Pero este es un modelo de genialidad masculino, basado en las oleadas de testosterona y en cómo estas espolean la competitividad en los hombres de 20 años. En el reino de los logros formales, las mujeres tienden a destacar más tarde porque su biología y su trayectoria vital es diferente de la de los hombres.

Y, finalmente, los machos de muchas especies son más variables y extremos, y los humanos no somos una excepción. Lo que quiere decir esto es que los dos sexos no difieren demasiado, pero que en los dos extremos de la distribución hay más hombres que mujeres. Así que hay más machos idiotas y más machos geniales, como dijo el científico James Wilson, o, como señaló la antropóloga evolucionista Helena Cronin, más zoquetes y más Nobeles. Un mayor número de hombres en los extremos es la razón por la que terrenos como el de la psicología del desarrollo, el mío, están dominados por los hombres. Tal y como documento en el libro, hay más chicos que chicas que deben luchar por alcanzar una habilidad lingüística normal. Y un número mayor de hombres en los extremos es la razón por la que más hombres que mujeres abandonan los estudios universitarios. Y por la que hay más presos que presas: la ratio de hombres y mujeres en prisión es de 9 a 1.

Y un último comentario. Los hombres tienen más probabilidades de ser arriesgados, para lo bueno y para lo malo. A veces los grandes logros requieren de mucho valor, y me arriesgaría a decir que la razón subyacente a esa asunción de riesgos durante la juventud tiene que ver con la evolución. Así como los pavos reales macho con las plumas más brillantes atraen a las hembras más bellas y sanas, los machos de la raza humana también son más propensos a arriesgarse y a dejar huella cuando son jóvenes, pues esa es la época en la que es más probable que las hembras los escojan como compañeros. Sus logros son un escaparate, como la cola del pavo real. Pero la razón básica por la que compiten y se arriesgan, para sólo en raros casos conseguir algo (cuando no aterrizar en prisión o en la morgue), es porque la asunción de riesgos es impulsiva y porque produce adrenalina y testosterona, lo que les hace sentir bien.

¿Cuáles son las probabilidades de que una mujer destaque en un terreno tradicionalmente dominado por los hombres?

Muchas. Muchos de esos terrenos han atraído a tantas mujeres como para que hoy en día la proporción sea del 55%-60% para ellas. Aquí hay unos cuantos ejemplos: medicina, farmacia, psicología, dentistas, veterinaria y violinistas de música clásica. El 56% de los trabajos mejor pagados están ahora ocupados por mujeres, y a ellas pertenecen más de la mitad de los puestos directivos en Canadá e Inglaterra.

¿Cuán importante es la biología por lo que respecta a la toma de decisiones, en comparación con otros elementos?

Creo que la biología es importante a la hora de entender nuestras motivaciones y sentimientos, especialmente por lo que respecta al tipo de actividades y de agenda de trabajo que la gente espera encontrar en su actividad profesional, y a los intereses que se pretenden satisfacer con ella. Hay diferencias individuales y entre sexos respecto a cuánto se disfruta de la competición extrema y a cuánto se está dispuesto a sacrificar para vencer a los rivales. Además, las mujeres tienen intereses más amplios y están menos dispuestas a concentrarse en un único objetivo a expensas del prójimo, un factor que puede jugar en su contra en competiciones del tipo “el ganador se lo lleva todo”, pero que juega en su favor por lo que respecta a la satisfacción con su carrera profesional, la complejidad de sus redes sociales y su salud. Es importante tener en mente dos principios: la biología y la cultura caminan de la mano, y ninguna de las dos tiene sentido sin la otra. Después de todo, el cerebro humano es el que creo la cultura, y el cerebro evoluciona empujado por presiones de tipo cultural. Pero como las diferencias culturales por sí solas suelen ser usadas para justificar todas las diferencias entre los dos sexos, y dado que lo masculino suele ser considerado como la norma, me gustaría dar algunos ejemplos de cómo la biología influye en las aptitudes de las personas y en las elecciones profesionales de hombres y mujeres:

1. En primer lugar, existen diferencias sutiles en la arquitectura neuronal que influyen en las aptitudes relativas de hombres y mujeres por término medio. Y digo “por término medio” porque eso no se da en todos los hombres y todas las mujeres, debido a las variaciones dentro de cada sexo. Por ejemplo, los dos sexos emplean diferentes áreas del cerebro para percibir las emociones ajenas. A las mujeres a las que se les pide que identifiquen las emociones de otras personas se les activan los dos hemisferios cerebrales. También muestran una mayor actividad en la amígdala, la zona del cerebro, del tamaño de una almendra, donde descansan las emociones. En los hombres, la percepción de las emociones ajenas se localiza en el hemisferio derecho. Además, muestran menos conexiones, especialmente con las áreas del cerebro que controlan el lenguaje. Quizá sea por eso por lo que las mujeres son, en general, mejores que los hombres a la hora de identificar las pistas emocionales que dan otras personas, y la razón por la que reaccionan con mayor rapidez a ellas. Las madres reaccionan más rápidamente y con una respuesta neuronal más intensa a los lloros de los bebés, tal y como se demostró en un estudio italiano. Las emociones y los recuerdos de las mujeres son más accesibles y son expresados verbalmente por ellas más fácilmente. Quizá por eso las mujeres se concentran en carreras donde es clave la percepción de las emociones: la enseñanza, la medicina familiar, la enfermería o el cuidado de ancianos, el trabajo social y la psicología. Además, la flexibilidad de estos trabajos es un punto a favor para muchas mujeres, pues les permite tener una carrera profesional, pero también relacionarse con la familia y los amigos. En resumen, este tipo de profesiones no sólo se orientan hacia los seres humanos, sino que permiten a las mujeres alcanzar el equilibrio deseado.

2. Las hormonas juegan un rol a la hora de dar forma a esta arquitectura neuronal en el útero, y también mientras las personas crecen y se convierten en adultos, pues varias áreas importantes de nuestro cerebro cuentan con receptores hormonales. Estudios británicos sobre el efecto de la testosterona prenatal muestran que a más secreción de testosterona por el feto durante el segundo trimestre, menos habilidades verbales, menor interés en socializar con otros niños, y menos intereses. Y los niños producen mucha más testosterona que las niñas. Estos efectos han sido estudiados en niños hasta la edad de ocho años, y parecen estables en el tiempo. Tiene sentido entonces pensar que la testosterona afecta a los niños, y por eso estos tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir problemas relacionados con el lenguaje, y diez veces más probabilidades que las chicas de tener menos relaciones sociales y menos intereses. Por eso los hombres suelen gravitar hacia carreras que requieren menos interacción social y un profundo, pero estrecho, conocimiento de una materia sistemática y predecible. Ingeniería e informática son los primeros nombres que vienen a la mente cuando se piensa en carreras que no requieren de grandes dotes sociales, pero sí de un profundo conocimiento de sistemas.

3. Los genes juegan un rol importante a la hora de modificar los talentos y las debilidades individuales. Hay perfiles genéticos más comunes entre los hombres y perfiles más comunes entre las mujeres. Un ejemplo es la dislexia, u otros desordenes relacionados con el lenguaje, como el tartamudeo, que son más comunes entre hombres que entre mujeres. Los genetistas están muy cerca de aislar los genes involucrados en ellos. La proporción de hombres con desordenes del lenguaje es de 4 a 1 con respecto a las mujeres. Esto está ligado con las hormonas y la arquitectura cerebral, pero por lo que respecta a las profesiones, se puede decir por ejemplo que los chicos y los hombres con pocas habilidades orales y lingüísticas, pero con habilidades compensatorias en la solución de problemas espaciales, se van a apartar de las profesiones que requieren el uso del lenguaje para centrarse en aquellas que les permitan usar sus mayores habilidades espaciales. En el libro hablo de varios hombres que han triunfado en el terreno de la ingeniería, o se han convertido en cocineros o en diseñadores.

4. Finalmente, las diferencias biológicas influyen también en la ambición. Las hormonas y la herencia genética juegan un rol importante respecto a cuánto están dispuestos hombres y mujeres a arriesgar en una competición. Como ya he dicho, las mujeres compiten de forma diferente, de formas más sutiles, y la mayoría de ellas siente menos placer y más estrés durante la competición. En consecuencia, las mujeres tienden a evitar competir en juegos de suma cero, incluso cuando son perfectamente capaces de triunfar en ellos. Las investigaciones muestran que son más partidarias de las pequeñas (pero seguras) recompensas, que de los riesgos asociados a competiciones en las que lo ganas todo o lo pierdes todo.

¿Por qué los enfermeros no ganan tanto como un ingeniero técnico? ¿El hecho de que la mayoría de los enfermeros sean mujeres puede ser una explicación?

Es difícil de determinar, pero se debe probablemente a que tradicionalmente nuestra sociedad ha valorado más las carreras orientadas a las “cosas y los sistemas” que las orientadas a los “procesos humanos”, donde los resultados son más difíciles de medir y donde predominan las mujeres. Hay dos tendencias: a infravalorar los terrenos donde las mujeres muestran su fortaleza, y a sobrevalorar aquellos en los que los hombres han demostrado mayor interés, como la física, la ingeniería y la programación informática. Tal y como explico en la introducción del libro, si algo está dominado por los hombres, la gente, y muy especialmente las feministas de la línea dura, lo valora más. Y esa es la razón de que se empuje a las mujeres a escoger carreras técnicas, como la programación informática. Pero también se produce el fenómeno de que las profesiones que empiezan a atraer a las mujeres, como la medicina, han empezado a perder valor en nuestra cultura. Es la “conversión al rosa” de muchas áreas profesionales, y se debe probablemente a una amplia variedad de factores. Lo que me lleva al siguiente punto: la gente que trabaja en el sector público y que contribuye al bienestar general gana menos que la gente que trabaja en el sector privado. Esto siempre ha sido así, y seguirá siendo así, incluso después de esta crisis. Muchas mujeres cambian un salario hipotéticamente mayor en el sector privado por la estabilidad, los horarios razonables, las vacaciones y la posibilidad de ayudar a sus comunidades que les ofrece el sector público. La gente no se dedica a la enfermería o a la enseñanza porque quieran hacerse millonarios, sino porque eso les permite ayudar a la gente. La mayoría de las mujeres europeas y norteamericanas dicen que esa es una de sus prioridades.

“Las chicas, por término medio, superan a los chicos durante los años escolares, pero caen luego tras ellos en el puesto de trabajo. ¿Maduran las chicas y pierden su ventaja, mientras los chicos afinan sus habilidades?” La frase es del New York Times. ¿Está de acuerdo con lo que sugiere?

En absoluto. La pregunta asume los parámetros masculinos del éxito. Tal y como he señalado anteriormente, las mujeres están demostrando excelencia e inundando terrenos formalmente masculinos por los que muestran interés, como la medicina, la dirección de empresas, la psicología clínica o la medicina veterinaria, por nombrar sólo unas pocas. La mayoría de las mujeres que tienen la opción evitan las carreras sin flexibilidad o que carecen de contacto humano. Algunas de las discrepancias entre hombres y mujeres en el trabajo tienen también que ver con las diferentes preferencias de hombres y mujeres, y con las diferentes nociones de lo que es el éxito. Sólo podemos asumir que las mujeres “pierden su ventaja” si aceptamos primero que la única manera de triunfar es escoger lo que escogen los hombres. Pero también es cierto que el desarrollo masculino es mucho más lento que el femenino. Según la neurocientífica Martha Denckla, el cerebro de un niño de seis años se parece mucho al de una niña de cinco. Muchos chicos se ponen al día durante la adolescencia; yo no diría que las chicas se retrasan. Tienen diferentes prioridades, y una de las razones es que viven más tiempo que los hombres.

¿Qué nos dicen las estadísticas acerca de las elecciones individuales de hombres y mujeres?

Las estadísticas nos dicen cómo se comportan grandes grupos de personas, y son la mejor manera de llegar a conclusiones que no estén contaminadas por factores azarosos, como la presencia de “bichos raros” en el estudio. Pero aunque las estadísticas muestran la visión de conjunto e incluso pueden decirnos algo sobre las variaciones en el grupo, pierden al individuo en la mezcla. Y esa es la razón por la que yo me detengo en los perfiles de varios individuos en el libro, para preservar sus historias. Además, pongo énfasis en que las estadísticas no nos dicen nada acerca de las elecciones individuales. Por ejemplo, las estadísticas dicen que los canadienses ven dos horas de televisión al día, pero yo no veo ninguna. ¿Me están diciendo las estadísticas que debería ver más televisión? En absoluto. Las estadísticas dicen también que el americano medio es obeso, pero eso no quiere decir que si escoges un americano al azar este estará obeso o que deberá empezar a comer hasta que lo sea. Las estadísticas nos dicen lo que hay, pero no nos dicen nada acerca de cómo deberíamos vivir nuestras vidas.

Usted sostiene que, a causa de su programación biológica, muchas mujeres quieren limitar el tiempo que pasan en el trabajo y encontrarle un sentido intrínseco al mismo. ¿Tiene esto algo que ver con la maternidad?

A veces, pero no siempre. Las mujeres tienen objetivos más variados. Una vez fui entrevistada por la importante editora de un periódico. Ella trabaja sólo media jornada porque eso le deja tiempo libre para tocar el piano. Las mujeres son más propensas a repartir los huevos en más de una cesta y a pasar más tiempo cuidando sus redes sociales (hijos, familia y comunidad) que los hombres. Ahora estamos descubriendo que ese es un tiempo bien empleado, pues contribuye a reforzar sus funciones cognitivas durante la vejez.

Los “machos triunfadores” con los que se compara a las mujeres son por ejemplo esos abogados que trabajan más de 80 horas a la semana a cambio de salarios obscenos. ¿Son esos abogados un ejemplo de los logros de la humanidad? ¿O pueden más bien ser considerados como ejemplos patológicos de una cultura contemporánea muy concreta y extrema?

Estoy segura de que esa gente trabaja 60 u 80 horas a la semana porque eso es lo que hace falta para triunfar en la economía global. Y no hay nada de particular en ello, ocurre en todo el planeta. No creo que los abogados sean patológicos en absoluto. Si lo fueran, ¿por qué animar a las mujeres a entrar en ese terreno? El número de mujeres en ese tipo de profesiones se ha incrementado un 800% durante los últimos 35 años. Creo que hay un consenso internacional respecto a la idea de que triunfar en la esfera pública es importante, y que más mujeres deberían intentar conseguirlo. Pero también digo que es hora de ver el éxito desde un punto de vista más abierto, para que las mujeres que dedican tiempo a cuidar de los niños o a carreras humanitarias no sean vistas como fracasadas. Muchas de las mujeres exitosas de las que hablo en mi libro pensaban que estaban dejando pasar de largo su vida por no escoger la carrera más masculina y lucrativa.

Tanto las feministas como las ciencias sociales dicen que la biología no es relevante, y que los factores culturales son lo único que importa. ¿Qué opina usted al respecto?

No entiendo por qué la gente tiene miedo del debate científico, dado que los datos erróneos sobre la biología han servido en el pasado para reducir las opciones vitales de hombres y mujeres. Mi libro ofrece una interpretación nueva de las diferencias entre sexos, basada en datos y referencias que no estaban disponibles hace apenas diez años. Su tema principal es que la comprensión de la neurociencia, los factores genéticos y la psicología aplicada a la economía (más resumidamente: de la biología humana) es no sólo maravillosa por sí sola, sino que también ayudará a la sociedad a ofrecer a hombres y mujeres la posibilidad de escoger la vida que quieren vivir. Por razones ideológicas se nos ha enseñado que no debería haber diferencias entre sexos. Pero debemos diferenciar entre lo que «es» y lo que «debe ser». No debemos tener miedo de la ciencia por lo que nos pueda mostrar. Si lleváramos este miedo a sus últimas consecuencias no disfrutaríamos de libertad para investigar aquellas ideas que nos resultan incómodas. No sabríamos nada acerca del calentamiento global, por ejemplo, y nuestro conocimiento de la genética sería mínimo (por razones ideológicas se prohibió el estudio de la genética en la Unión Soviética, y de hecho aún están luchando por ponerse al nivel del resto del mundo en este terreno). No aprenderíamos nada acerca de los problemas de desarrollo que afectan más a los chicos que a las chicas. Como los hombres son más extremos, tienen mayores dificultades y enferman más a menudo. También mueren más jóvenes. ¿Debe la ciencia ignorar estos hechos? No. Sólo si reconocemos la evidencia científica podrán las sociedades decidir qué es lo que quieren cambiar (por medio de leyes adecuadas, como la que obliga al uso del casco).

¿Diría que hay una buena o una mala predisposición a admitir la existencia de diferencias biológicas y sus consecuencias?

A pesar de que La paradoja sexual ha sido descrita como «provocadora», «controvertida» y «violadora de tabúes», muchos lectores han dicho que los perfiles y los datos que se presentan en el libro encajan con sus experiencias. Como la reciente crisis financiera mundial ha demostrado, las pruebas de la existencia de diferencias entre sexos no implican necesariamente que estas favorezcan a los hombres o sean una desventaja para las mujeres. Durante los últimos meses hemos aprendido a las malas que la búsqueda incansable de beneficios a corto plazo tiene elevados costes humanos a largo plazo. Tal y como explico en la conclusión de mi libro, quizá una aproximación más moderada al riesgo, algo común entre las mujeres, no es tan malo a pesar de todo.

Lagartija Nick: la complejidad inabarcable de la música

Publicado por el 10 feb, 2010 en Ciencia, Cultura, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Historia de las ideas, Ocio, Tercera Cultura | 4 comentarios

Por María Teresa Giménez Barbat

Como dice la WikipediaLagartija Nick es un grupo de rock alternativoindie, de la ciudad de Granada (España), nacido en 1991. Su nombre está basado en el título de una canción del grupo británico Bauhaus. También dice que “a lo largo de casi sus 20 años de existencia han permanecido ajenos a cualquier moda o corriente, fieles a un estilo propio y a un lenguaje tan visual como único: noise, punk, industrial, garage, psicodelia, flamenco….”

Yo supe que Antonio Arias, líder de Lagartija, era un gran aficionado a las preguntas y respuestas de la ciencia y que le fascinaba el espectáculo del universo. Gracias a nuestro amigo común, Sabino Méndez, pudimos contactar y de ahí nació esta entrevista tan insólita y tan dentro del espíritu de Tercera Cultura.

Nos ha llamado la atención el interés de Lagartija Nick por la poesía del universo…

Fue el descubrimiento casual de un viaje iniciático. Ya había estudiado con Val del Omar una poesía mística cercana a la ciencia y a la tecnología, llena de neologismos. Al descubrir a David Jou a través de mi amigo astrofísico José A. Caballero, encontré una poesía nueva y con la mirada puesta en el universo, es sus fenómenos y teorías. Era el sitio perfecto donde quedarme un rato para aprender y contemplar.

¿Conocéis Tercera Cultura? Es un movimiento que se inspira en parte en Edge, una organización en la que gente de la Ciencia, pero también de las Humanidades y de las Artes, como Brian Eno o Ian McEwan se interrogan sobre las mismas cuestiones que vosotros.

Me he puesto un poco al día gracias a vosotros. Estoy totalmente de acuerdo con John Brockman respecto a que hoy la cultura es la ciencia, también respecto al papel que están teniendo los científicos en el arte. La gente quiere conocer, somos de naturaleza curiosa. También tengo la impresión de que la nueva poesía es ciencia. Por su temática, por su lenguaje, por su búsqueda de respuestas, todo eso forma parte básica de nuestra personalidad.

Centrándonos más en ti, Antonio Arias, en esta entrevista  decías que la astronomía puede responder a las preguntas: “¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?” con un “somos polvo de estrellas, venimos del big bang y vamos hacia la muerte térmica.” Hay quien pensará que es una muestra de humor negro o la expresión de una cierta desesperanza ilustrada. ¿Es cierto? ¿Qué te aporta a ti este conocimiento?

Esa frase la dijo un astrónomo de Canarias, no recuerdo su nombre, y me entusiasmó la idea de acercarnos a la verdad total de un universo del que sólo conocemos un 4%. Esa visión tan escalofriante de nuestra existencia nos acerca al borde de nuestro conocimiento, el mejor punto de partida para cualquier viaje.

En tu álbum Lagartijanick hay una canción, “No somos máquinas”, de la que José Antonio Caballero dice que es una versión de Daisy aún más triste que la cantada por HAL9000 en “2001”. ¿Tu visión del futuro es pesimista?

Esa canción me gusta mucho, refleja, para mí, los sentimientos de una máquina ante lo desconocido, ahí se vuelve humano HAL 9000. Me entusiasma lo que desconozco, ya que lo que conozco me asusta un poco, igual que el futuro, por lo que sé de él me espanta y por lo que no sé me entusiasma. Cada vez que volamos sobre el abismo sentimos la realidad de la  aventura, del viaje.

El astrofísico Jose Antonio Caballero opina que el premio internacional a la música más astronómica sería para Lagartija Nick. Parece que ahí hay un amor mutuo.

Hay una amistad y un respeto mutuo. Admiro de él su capacidad de entusiasmar y atraerte a su mundo, de explicártelo. He tenido mucha suerte al contar con su apoyo y asesoramiento para la realización de Multiverso. Consiguió que pudiese grabar en el Observatorio de Calar Alto en Almería, una experiencia inolvidable.

Tu colaboración con Enrique Morente consiguió que el álbum “Omega” fuera un trabajo fundamental.

Es un disco que ha calado muy hondo en la gente. Todo el que me habla de este álbum lo hace con mucho sentimiento. Cambió mi manera de ver la música, la industria, todo empezó a ser muy distinto a partir de ese disco. Trabajar con Morente siempre ha sido un honor y una experiencia, y eso creo que es lo que todo el mundo ha visto cuando lo hemos representado, han vuelto a casa después de una experiencia total.

Personaje muy curioso el polifacético artista granadino Val del Omar. Mezclasteis tecno y rock, trance y mística en un disco titulado “VAL DEL OMAR” para C.B.S. ¿Qué tiene el cielo que inspira a poetas y músicos?

En ese disco pudimos experimentar más que nunca y teníamos la poesía fantástica de un Leonardo Da Vinci del siglo XX. Un inventor, un creyente absoluto de la tecnología mística. Un padre artístico para nosotros.

El cielo es panorama de la “Astracción” que diría el propio Val del Omar. Lo abstracto nos cuestiona y nos atrae. Nos lleva a los límites de nosotros mismos al borde de la orilla.

La portada de  tu álbum Lagartijanick es una foto del sol tomada por la sonda SOHO y la letra de una de tus canciones está basada en las manifestaciones de Pedro Duque sobre sus sensaciones en el espacio. ¿Crees que el futuro del hombre está fuera de la Tierra?

Lo curioso de la “colaboración” con Pedro Duque fue que accedimos a él a través de una bailaora de Granada que se llama “La Porrona”. Ella iba a trabajar delante de los astronautas de la misión del Discovery a su vuelta a la Tierra en 1998, cuando visitaron a nuestra ciudad. Le pasó una demo de la canción cuya letra tenía extractos de declaraciones suyas y él accedió de buen grado. Increíble.

Carl Sagan pensaba que el próximo paso era el salto a los viajes espaciales. Hoy día se está cuestionando el papel de la Nasa en el nuevo desarrollo de la carrera espacial, orientada más al sector privado. Vamos a buscar incesantemente por el firmamento otras demostraciones de vida e inteligencia, eso es innegable.

¿Te hubiera gustado ser astronauta? ¿Eres de los que estaría dispuesto a pagar una pasta por un paseo espacial?

Me hubiera encantado ser astronauta pero vengo de letras, así que mi aproximación vino siempre por la televisión y las novelas de ciencia ficción.

Ahora están trabajando en el campo de los vuelos turísticos espaciales más empresas privadas que públicas, así que estoy seguro de que en breve serán viajes hasta cierto punto asequibles para cualquiera.

¿Has sabido conjuntar la poesía y el ritmo, sea pop, sea electrónico con el interés por la ciencia? ¿Eres lector de ciencia?

Leo sobre todo revistas sobre astronomía y algún que otro libro de divulgación científica. La verdad es que ha sido a base de sumergirme en los textos sin pararme a pensar si alcanzaba realmente a descifrar el significado total de los mismos. Así conseguía familiarizarme con el estilo y el lenguaje. Con el tiempo  creo que puedo enfrentarme a esas lecturas de una manera totalmente placentera.

Editasteis un E.P. en el 2003 que homenajea a las series de ciencia ficción titulado “SPACE 1999″. LA GUERRA DE LOS MUNDOS” ¿Es Antonio Arias un aficionado a la ciencia ficción? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

De siempre he sido un fanático de la ciencia ficción, puedes aprender toda la vida de un estilo que debería estar mucho más apoyado. Como es un estilo que siempre quedará en la esfera de lo raro, nunca veremos a gente como Phillip K. Dick recibir un nobel. La lista de mis autores prefeidos es interminable: Stanislaw Lem, H. G. Wells, Julio Verne, Edmund Cooper, Robert Bloch, Arthur C. Clarke, Ian Williamson, Edwin A. Abbot, Douglas Adams, Nilos María Fabra, Enrique Gaspar, Brian Aldiss, Alfonso Álvarez Villar, Robert J. Sawyer, Asimov, Pierre Boulle… En los años sesenta se publicó una colección de libros de ediciones Acervo imprescindible, se llamaban “Antología de Novelas de Anticipación”, ese término me encanta al referirme a la ciencia ficción.

¿Qué es Lagartija Nick?  ¿A dónde se dirige?

Lagartija Nick es un ente mutante Reptiliano que siempre me ha servido para expresar una parte de la complejidad inabarcable de la música. Espero que la ruta del grupo me siga llevando sin pies ni suelo por la mayor cantidad de formas de arte.

Creo que la letra de la canción “No somos máquinas” del disco de Lagartija Nick de título homónimo vendría perfecta para la interviú:

Good afternoon, gentlemen.
– I am a Hal 9000 computer.
– I became operational at the H.A.L. plant
in Irvana, Illinois on the 12th of January 1992.

No somos máquinas,
yo soy un sueño.
No somos máquinas,
yo soy un sueño.

Arráncame del suelo,
siento que se va,
noto que se va,
mi cabeza se va.

Arráncame del suelo,
siento que se va,
mi cabeza se va.

Arráncame del suelo,
dulces sueños Daisy,
dulces sueños Daisy,
Daisy, Daisy …

Arráncame del suelo.

– Dave, my mind is going.
– I can feel it.
– I can feel it.

Una canción:

gayway-to-heaven-01” de Attilio Mineo, compuesta en 1951, incluida en el álbum “Man in Space with Sounds” para la exposición Universal de Seattle de 1962.

Vídeos de la Presentación del Foro Humanismo Secular

Publicado por el 6 feb, 2010 en Humanismo Secular, Tercera Cultura | 2 comentarios

Muchas personas en el mundo ya no se identifican como creyentes o afiliados a algún grupo religioso. Sin embargo, este proceso de secularización, lejos de conducir al inmoralismo o al caos social, está fuertemente relacionado con el progreso y el bienestar humano. El humanismo secular es una plataforma para desarrollar una ética sin ganchos celestes que sepa incluir la razón, la compasión y la ciencia, con el objetivo de estimular la representación pública de los humanistas, los ateos, agnósticos y no creyentes.

WEB: http://www.humanismosecular.com

El día 12 de enero de 2010, en el Ateneo de Madrid, se presentó Foro Humanismo Secular. Intervieron Fernando Savater, Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Paul Cliteur,Catedrático de Jurisprudencia en la Universidad de Leiden (Holanda), Adolf Tobeña, Catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona. Presenta y modera Teresa Giménez Barbat, presidenta de la asociación Ciutadans de Catalunya y del Foro Humanismo Secular. Se celebrará en el Salón de Actos a las 19.30 horas.

Presentó: Maria Teresa Giménez Barbat

Los ponentes:

Fernando Savater

Filósofo, activista y escritor español. Novelista y autor dramático, destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico. Ha reflexionado sobre el papel de las religiones en las sociedades democráticas actuales, propugnando un modelo de sociedad laica en su sentido más amplio, que ayude a afrontar no solo los planteamientos teocráticos, «sino también los sectarismos identitarios de etnicismos, nacionalismos y cualquier otro que pretenda someter los derechos de la ciudadanía abstracta e igualitaria a un determinismo segregacionista».

Paul Cliteur

Paul Cliteur

Nacido en Ámsterdam, en 1955, es catedrático de Jurisprudencia en la Universidad de Leiden y lo fue de Filosofía en la Universidad de Delft. Filósofo y abogado, combina la vida académica con una activa participación en los debates públicos acerca de derechos humanos, laicismo, humanismo y multiculturalismo en Holanda. En su libro “Esperanto moral” se pregunta si hay que ceder ante la intransigencia de quienes condenan a muerte a los que hacen bromas con la religión o caricaturizan a los profetas o si debería Occidente «aceptar la diferencia» hasta el punto de consentir formas de violencia en nombre de algún dios.

Adolf Tobeña

Adolf Tobeña

Es catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde dirige el departamento de Psiquiatria y Medicina Legal. Es autor de más de 150 trabajos de investigación en neurociencia y ha publicado Sintonías Neurales (2000), Anatomía de la Agresividad Humana (2001), Sorbetes de ciencia (2003), Mártires Mortíferos: biología del altruismo letal (2004) y El Cerebro Erótico (2004).

Ciencia conforme a la Sharia

Publicado por el 4 feb, 2010 en Tercera Cultura, Traducciones | 7 comentarios

El otro movimiento verde. La Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Autor: Austin Dacey Publicado en: www.csicop.org

Traducción: Antonio Arturo

Los resultados oficiales de las reñidas elecciones presidenciales iraníes de Junio de 2009 no son los únicos números raros en salir de Teherán últimamente. Este otoño, el editor de la revista peer-reviewed Engineering and Computers retiró un artículo, uno de cuyos autores era el ministro de ciencia de Irán, Kamran Daneshjou, después de que Nature revelara que se trataba de un plagio. El artículo, “Análisis del ángulo crítico de rebote  por medio de dos métodos de discretización”, contenía partes significativas de texto, tablas y figuras copiadas de un artículo de investigadores surcoreanos en Journal of Physics de 2002.(1)

Los críticos han cuestionado también la legitimidad de las credenciales académicas de Daneshjou, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán (su currículo en Internet afirma que  hizo sus estudios de doctorado en el Imperial College de Londres).(2) Casualmente, Daneshjou estaba a cargo de la oficina electoral del Ministerio del Interior en Junio, y su nuevo cargo fue gentileza del hombre que se atribuyó la victoria, Mahmoud Ahmadinejad. Puede tener sentido.

Quizá sea la conducta que deba esperarse de un miembro del régimen teocrático de Irán, que ha perfeccionado la tradición de la taqiyya, o disimulo religioso. Más escandaloso es que Irán está entre las naciones científicamente más productivas del mundo  islámico, entendiendo como tal los cincuenta y siete miembros de la intergubernamental OIC (Organización de la Conferencia Islámica)

Una revolución aplazada

He aquí unas cifras asombrosas de Pervez Hoodbhoy, titular del departamento de física de la Universidad de Quaid-i-Azam en Islamabad, Pakistán:

Un estudio realizado por académicos de la Universidad Islámica Internacional de Malasia mostró que los países de la OIC tienen 8,5 científicos, ingenieros o técnicos por cada 1.000 habitantes, por una media mundial de 40,7… Cuarenta y seis países musulmanes aportaron el 1,17% de la literatura científica mundial, mientras que el 1,66% procedía solamente de la India y el 1,48% de España. Veinte países arabes aportaron el 0,55%, en comparación con el 0,89% de Israel. La U.S. National Science Foundation registra  que de los 28 países que menos artículos científicos produjeron en 2003, la mitad pertenecen a la OIC.(3)

Otra encuesta mostró que de las aproximadamente 1.800 universidades de los países de la OIC,

Sólo 312 publican artículos en revistas. El ranking de las 50 más publicadas arroja los siguientes números: 26 están en Turquía, 9 en Irán, 3 en Malasia y otras 3 en Egipto, 2 en Pakistán y 1 en Uganda, EAU, Arabia Saudí, Líbano, Kuwait, Jordania y Azerbayan. Para las 20 universidades mejores, la producción anual media de artículos en revistas  fue de alrededor de 1.500, un número pequeño pero razonable. Sin embargo, la media de citas por artículo fue inferior a 1,0 (la encuesta no dice si se excluyeron las auto-citas).

Incluso Turquía, el país más científicamente productivo de los estados de la OIC, sólo produjo 88.000 (sic) artículos de investigación entre 1996 y 2005, menos que  la producción típica de una sola universidad de la Ivy League en el mismo período.(4)

Los años recientes han visto aumentos importantes en la financiación de la investigación científica por parte de gobiernos como los de Turquía, Pakistán o Qatar, pero de momento nada parece hacer mella en una realidad fundamental: la ciencia agoniza en el mundo musulmán.

Abstenerse de la ciencia

En 1979 la OIC creó un nuevo organismo para promover la ciencia: la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO en sus siglas en inglés). La ISESCO, que tiene su sede en un ostentoso complejo en Rabat, Marruecos, y mantiene oficinas regionales en París, Teherán, Chad, Unión de Comores y el Emirato de Sharjah, debiera, según sus estatutos, “apoyar los esfuerzos de los Estados miembros en el desarrollo de programas educativos y formación técnica y práctica; y estimular a los investigadores e inventores de los Estados miembros”. El año pasado, la ISESCO declaró que colaboraría con organismos de la ONU como UNESCO  y UNICEF para emprender cerca de doscientos proyectos con un coste de alrededor de 6 millones de dólares.

Pero, según Hoodbhoy, esta y otras iniciativas gemelas (como la Comisión Permanente para la Cooperación Científica y Tecnológica) de momento sólo han tenido como resultado poco más que “conferencias esporádicas sobre materias dispares, un puñado de subvenciones para investigación y viajes, y pequeñas sumas para reparaciones y repuestos”.

En 2006, ISESCO publicó una Guía para la Adopción de Salud Reproductiva y Conceptos de Género en el Currículo Educativo Islámico, evidentemente una materia de importancia crítica ajustada a los hechos científicos. La Guía, que se puede encontrar en la web de la ISESCO, está dirigida a diseñadores de currículos, a autores de libros de texto y a responsables de la formación de instructores en educación islámica formal a los estudiantes de entre seis y diecinueve años. Su introducción acentúa la necesidad de “proporcionar a los adolescentes, en el momento oportuno, la adecuada información sanitaria en los aspectos biológicos en el marco de las normas y valores islámicos” y destaca “el hecho de que la Sharia, tanto en sus fuentes originales como interpretativas, es la única fuente para la creación, interpretación, aclaración, e incorporación de asuntos de salud reproductiva, incluida la salud de los adolescentes, en los programas de educación formal”.(5)

Lo que sigue no contiene un ápice de ciencia sino más bien una lista de reglas y consejos para impartir las normas de la sharia en materia de salud, higiene y ética sexual. Los autores de la ISESCO mencionan el fundamento islámico de la defensa de la “igualdad en la dignidad humana”, el “buen trato con la mujer y la amabilidad hacia ella”, y se oponen a la circuncisión femenina e “indiscriminación entre los sexos” (sic). Advierten asimismo a los maestros que el Islam prohíbe, entre otras cosas, la fornicación, la homosexualidad, las relaciones sexuales durante la menstruación, y la khulwa (estar a solas un hombre y una mujer no emparentados). Al mismo tiempo, establecen que la ley islámica justifica la poligamia y, sobre todo, la abstinencia.

El estudiante debe cumplir con la elevada moral e ideales islámicos, que demandan modestia, bajar la mirada, evitar relacionarse y estar a solas con personas con quien se pudiera intimar, abstinencia, resistirse a actos vergonzosos, evitar cualquier acto provocativo o elemento de vestimenta que puede alentar el acoso sexual y caer en la prostitución …[y] observar la abstinencia antes del matrimonio.

¡Y esto de una publicación que fue “compilada en colaboración con el Fondo de Población de las Naciones Unidas”! (6)

En esta guía, como en muchos otros documentos, la ISESCO sólo está haciendo su trabajo. En lugar de buscar la integración de los musulmanes con la investigación mundial y las comunidades académicas, su misión declarada es hacer progresar la ciencia “en el marco de referencia de la civilización del mundo islámico y a la luz de los valores humanos e ideales islámicos.” En este caso, la ISESCO ni siquiera hace a los estudiantes el servicio de exponer la evidencia empírica relevante con el propósito de rebatirla con preceptos religiosos.

En otras partes, ISESCO prescinde por completo de pretextos pedagógicos y se suma a la familiar propaganda islamista contra los judíos. En Protección de los Santos Lugares cristianos e islámicos de Palestina, las actas de una conferencia celebrada en Ammán en noviembre de 2004, Adnane Ibrahim Hassan Al Subah escribe, “Los judíos son los enemigos de Dios, los enemigos de la fe y la adoración de Alá”, (7) lo que no es precisamente un modelo de hipótesis verificable experimentalmente. Para colmo, se distribuyeron ejemplares de esta publicación en un evento patrocinado por la OIC, el “Foro Inter-institucional sobre valores universales compartidos: Retos y Nuevos Paradigmas”, al que asistieron varios dignatarios de la ONU y que fue celebrado en las dependencias del Consejo para los Derechos Humanos de la ONU en Diciembre de 2008 con ocasión del sesenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El molesto David Littman envió una carta abierta de protesta el mes siguiente; aún no ha recibido respuesta de la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Aunque la ISESCO tiene derecho a promover los valores islámicos, algunas de las prácticas que promueve pueden considerarse contrarias a los principios internacionales de derechos humanos de tratados como el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y la Convención de Derechos del Niño, de los cuales son firmantes los estados de la OIC. La ONU no tiene por qué colaborar de ninguna manera con su empeño en defender la planificación familiar responsable. Es más decepcionante aún, porque el enfoque basado en la Sharia de la ISESCO aquí descrito es sólo el modo más conservador de establecer la ciencia de la salud reproductiva en el marco de los valores islámicos. Existen alternativas, como un programa promovido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas que forma a clérigos afganos en aspectos de la salud y derechos de las mujeres.

La cuestión general sigue siendo: ¿cómo explicar el malestar de la ciencia musulmana y qué se puede hacer al respecto?

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Referencias

1. “Exclusive: Paper Co-Authored by Iran’s Science Minister Duplicates Earlier Paper – September 22, 2009,” The Great Beyond. Available at blogs.nature.com, accessed 28 November 2009.

2. Borzou Daragahi, “IRAN: Proposed Education Minister Accused of Making Up His Degrees,” Los Angeles Times (August 29, 2009). Available at latimesblogs.latimes.com accessed 28 November 2009.

3. Pervez Hoodbhoy, “Science and the Islamic World: The Quest for Rapprochment,” Physics Today (August 2007). Available at ptonline.aip.org accessed 25 November 2009. Hoodbhoy is also the author of Islam and Science: Religious Orthodoxy and the Battle for Rationality (London: Zed Books, 1991). See also the special issue of “Islam and Science,” Nature 444, 19 (2006).

4. Ehsan Masood, “New Wave for Islamic Science,” BBC News (February 16, 2009).

5. http://www.isesco.org.ma/english/publications/ISESCO%20Guide%20for%20the%20Incorporation/Menu.php; accessed 25 November 2009.

6. http://www.isesco.org.ma/english/publications/ISESCO%20Guide%20for%20the%20Incorporation/P1.php.

7. http://www.isesco.org.ma/english/publications/Protection%20of%20islamic%20and%20chrestian%20holy%20sites%20in%20Palestine/p18.php; accessed 25 November 2009.

Los genomas del amor

Publicado por el 2 feb, 2010 en Ciencia, Divulgación Científica, Neurociencia, Tercera Cultura | 3 comentarios

Muchos de los comportamientos sociales a los que ponemos etiquetas morales están relacionados con efectos genéticos que regulan la interacción entre hormonas y proteínas y activan “zonas de placer” en el cerebro. Estos comportamientos surgen de las adaptaciones de las diversas especies a sus entornos y de la genética que favorece el desarrollo evolutivo del cerebro social, incluso entre humanos.

Larry J. Young, de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia (EE.UU.), lidera una serie de experimentos para estudiar los efectos de manipulación transgénica por la línea germinal sobre los comportamientos sociales en pequeños roedores de la especie Microtus ochrogaster, un herbívoro parecido al campañol.

Las células de la línea germinal, prácticamente inmortales, contienen la información genética heredable del organismo. Las células que no contienen material genético heredable, como las que componen los órganos, son células somáticas. Cualquier mutación genética que afecte a las células somáticas no pasará a la próxima generación.

En un estudio publicado en Biology of Reproduction, Zoe Donaldson, del equipo de Young, logró crear un nuevo tipo de Microtus ochrogaster (“prairie vole” en inglés), un mamífero que vive en las grandes praderas de Norteamérica, aplicando nuevas técnicas de manipulación transgénica.

Agregando nuevo material genético a embriones de la especie -específicamente, una proteína de fluorescencia verde proveniente de medusas- con virus como portadores, crearon “voles” adultos que resplandecen bajo cierta luz y transmiten la mutación a sus crías vía la línea germinal.

Esto abrió la puerta a otro tipo de experimento de manipulación genómica, esta vez para estudiar y conocer las bases neurobiológicas y genéticas de la organización social de este interesante roedor. Es decir: comprender cómo ciertos genes regulan la expresión de comportamientos innatos.

El campañol en cuestión, el de la pradera (prairie vole), es socialmente monógamo en general. Se aparea de por vida, ambos miembros de la pareja cuidan de las crías y de su territorio, y exhibe comportamientos que podríamos describir como afecto y cariño. Sin embargo, sus vecinos, los campañoles del prado (meadow vole: Microtus pennsylvanicus), son más individualistas y solitarios, promiscuos, agresivos entre sí, especialmente en la época de celo, y generalmente menos sociables.

Young y Donaldson, entre otros investigadores, llevan tiempo practicando experimentos para comprobar la hipótesis de que ciertos genes receptores de vasopresina regulan la expresión de las diferencias en comportamientos entre estas dos especies de campañoles, produciendo sensaciones de placer en el cerebro de los roedores monógamos.

A través de las técnicas de manipulación transgénica por la línea germinal aplicadas en el experimento anterior, esperan analizar por qué la monogamia produce esa sensación de placer y cómo las variaciones en la recepción de vasopresina afectan el comportamiento social y el desarrollo evolutivo. La información podría ser aplicable a otros mamíferos, incluyendo a los humanos.

Larry J. Young, de Emory, explica el fenómeno en YouTube.

vicente.carbona@terceracultura.net

Adolf Tobeña y la neuroreligión

Publicado por el 21 ene, 2010 en Tercera Cultura | 1 comentario

El día 12 se presentó en Madrid la plataforma Humanismo Secular que tiene entre sus objetivos propiciar el debate sobre religión desde la ciencia y la filosofía. Entre los ponentes estuvo Adolf Tobeña. Próximamente estarán colgados en esta web los vídeos del acto. Pero el profesor Tobeña ha sido tan amable de enviarnos un “paper” sobre neuroreligión que escribió para la revista Evolución, foro de los evolucionistas españoles SESBE y que incide en mucho de lo expuesto en Madrid.

Descargar el “paper” en PDF

Replicadores y metabolismos

Publicado por el 16 ene, 2010 en Biología Molecular, Ciencia, Divulgación Científica, Entrevistas, General, Tercera Cultura | 4 comentarios

¿Cómo se originó la vida en la Tierra? Las dos teorías principales son la del “replicador-primero” y la del “metabolismo-primero”. En un reciente estudio, el Dr. Mauro Santos de la UAB argumenta que la evolución darwiniana no pudo haberse iniciado en metabolismos primitivos: “Pueden existir, pero no pueden evolucionar”, afirma.

Gerald Joyce, de la NASA, define la vida como un sistema químico auto-sostenible capaz de evolucionar a través de algoritmos darwinianos. El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que permite a un organismo mantener su estructura, adaptarse a su entorno, crecer y reproducirse. Partiendo de aquí, el debate se centra en dos teorías principales para explicar el origen de la vida.

La teoría del “replicador-primero” sugiere que el origen de lo que llamamos “vida” comenzó con grandes moléculas como el ARN o el ADN, capaces de almacenar código genético y replicarlo con alta fidelidad de generación a generación; mientras que la del “metabolismo-primero” afirma que antes de esto, pequeñas moléculas primitivas ya formaban redes de reacciones químicas proto-metabólicas que eventualmente lograron replicarse (dividirse), pasando información hereditaria a sus “descendientes”, y evolucionar.

Ambas teorías presentan problemas técnicos difíciles de resolver. Los teóricos del “replicador-primero” necesitan explicar cómo pudieron surgir moléculas tan complejas como las de ARN y ADN antes de que la evolución se manifestase; y los del “metabolismo-primero” deben demostrar que esas redes de reacciones químicas podían ser capaces de transmitir información hereditaria de manera lo suficientemente eficaz como para poder evolucionar.

En un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (EE.UU.), Mauro Santos de la Universidad Autónoma de Barcelona y sus co-autores Vera Vasas y Eörs Szathmáry del Collegium Budapest, Hungría, afirman que las redes de reacciones químicas proto-metabólicas propuestas por los defensores de la teoría del “metabolismo-primero” replican información de manera tan inexacta, que no podrían evolucionar.

“La evolución, tal como la entendemos hoy en día, la darwiniana, no se puede conseguir mediante este tipo de transmisión hereditaria”, dijo Santos a Tercera Cultura. “Se tiene que descubrir, tarde o temprano, de alguna forma, moléculas como el ARN o el ADN, o algo parecido. La vida empezó con estos primeros replicadores”.

El equipo de Santos analizó estos conjuntos de componentes químicos llamados composomas (genomas compuestos), propuestos por investigadores como el israelí Doron Lancet, para estudiar la supuesta evolución de estas redes moleculares.

Demostraron que aunque podían haber servido como base para la eventual evolución de los verdaderos replicadores, no podían ser consideradas como el origen de la vida tal como la conocemos porque en el proceso de dividirse (propagarse) perdían propiedades e información esenciales.

“Los primeros replicadores fueron moléculas de ARN o ancestros similares, moléculas que tenían la capacidad de llevar información, en este caso en los nucleótidos“, explicó Santos. “La ventaja que tienen estas moléculas es que pueden servir como moldes para replicar otra molécula similar, y es como si llevaran información digital”.

Entrevista: Dr. Mauro Santos
Departamento de Genética y Microbiología
Universidad Autónoma de Barcelona

¿Qué son los “replicadores”?

Los primeros replicadores fueron moléculas de ARN o ancestros similares, moléculas que tenían la capacidad de llevar información, en este caso en los nucleótidos. La ventaja que tienen estas moléculas es que pueden servir como moldes para replicar otra molécula similar, y es como si llevaran información digital. La ventaja del ADN o ARN es que la información está guardada en las letras del alfabeto, en las bases nucleotídicas. Esto se puede replicar y hacer tantas copias como se quiera.

Uno de los problemas básicos es que cuando se replica una molécula como el ARN o el ADN, tenemos enzimas que son muy sofisticados, tienen propiedades correctoras, y pueden reconocer que hay un error, repararlo, y entonces la tasa de error es muy baja. Esto es hoy en día. Pero en los replicadores originales no había esta maquinaria enzimática; esto es un resultado de la evolución. Entonces, por medios no-enzimáticos, se estima que la tasa de error, cuando se iba a copiar un mensaje, era muy elevada. Esto impone un límite a la máxima cantidad de información que se puede llevar.

¿Qué aportó el estudio publicado en 2005?

Estas moléculas tienen una determinada estructura que las hace funcionar. Lo que nosotros demostramos es que hay dos tipos de errores. El error a nivel de la secuencia primaria (genético), que es cuando se incorpora una letra incorrecta; y el otro es el error al nivel del fenotipo, que es cómo actúa, o qué consecuencias tiene esa incorporación incorrecta sobre la función de la molécula.

Logramos demostrar que la tasa del error fenotípico en las moléculas de ARN originales era mucho más pequeña, un orden de magnitud más pequeña, de lo que se había supuesto.

¿Qué es la teoría “metabolismo-primero”?

Según la teoría “metabolismo-primero”, las primeras entidades vivas que evolucionaron fueron unas redes metabólicas primitivas.

Hoy en día es muy fácil replicar una cadena de ARN o ADN, pero claro, para hacer esto tenemos los enzimas, que es un producto evolutivo. ¿Cómo puedo yo replicar una cadena de ARN si no tengo enzimas en el origen? Este es un problema puramente químico, bastante complicado, que los químicos no han logrado resolver.

Como esto no se ha conseguido, lo que los proponentes del “metabolismo-primero” dicen es que de alguna forma, uno puede suponer que por evolución química se han podido formar unas redes metabólicas, o protometabólicas, que posteriormente sirvieron para co-evolucionar conjuntamente con el ARN o el ADN. Para ellos, primero son las redes metabólicas.

¿Qué problemas plantea la teoría “metabolismo-primero”?

Entre los problemas que tenía esta teoría, primero estaba demostrar que puedes mantener información, porque si la información no se transmite, es muy difícil que evolucione. Investigadores como Doron Lancet, uno de los padres de los composomas, demostraron que estos agregados moleculares, por lo menos en teoría, van incorporando substancias del medio y cuando llegan a un tamaño crítico, por un problema puramente físico, se pueden dividir en dos. Dicen que bajo determinadas condiciones, estos glóbulos podrían traspasar información de padres a hijos. Esto se demostró teóricamente. Esto era una demostración de que por lo menos estas redes protometabólicas sí que eran capaces de transmitir información. Esto puede ser, decían, un primer ejemplo claro de que esta red metabólica había podido seguir evolucionando y que en última instancia habría podido coaptar a moléculas replicantes como el ARN. Para ellos, estas redes podían ser vías evolutivas.

Lo que nosotros demostramos (en el más reciente estudio) es que no: pueden existir, pero no pueden evolucionar. La evolución, tal como la entendemos hoy en día, la darwiniana, no se puede conseguir mediante este tipo de transmisión hereditaria. Se tiene que descubrir, tarde o temprano, de alguna forma, moléculas como el ARN o el ADN, o algo parecido. La vida empezó con estos primeros replicadores.

¿La vida se puede sintetizar?

Varios experimentos (Miller, etc.) demuestran que algunas moléculas básicas para la vida, como las azúcares o los aminoácidos, se pueden sintetizar por medios puramente químicos, es decir: puede haber una evolución química. Uno tiene una serie de compuestos que pueden reaccionar y pueden dar lugar a aminoácidos, etc. Eso es la primera parte. Ahora, el problema es: pongamos que tenemos todos los aminoácidos que necesitamos, todos los nucleótidos que necesitamos… etcétera. ¿Cómo se combina todo esto para dar lugar a algo que llamamos un ser vivo? Cómo se integra un metabolismo en una molécula que porta un mensaje, y que a su vez tiene que definir, o controlar el metabolismo, las moléculas que forman parte del envoltorio, etcétera. Eso es un problema que todavía está por resolver.

Se sabe cuáles son los problemas. Eso es lo bueno. ¿Pero cómo se ensambla todo eso? Existen proyectos en los que se intenta sintetizar vida desde lo que se llama “abajo-arriba” (bottom-up).

No estoy hablando de biología sintética, como lo que (Craig) Venter está haciendo. Aunque eso es técnicamente complejo, ese no es el problema del origen de la vida. El problema del origen de la vida no es introducir lo que ya tienes, sino decir: ¿Cómo, a partir de unas moléculas químicas, somos capaces de ensamblar todo eso?

El Santo Grial es: ¿Cómo podemos replicar, por medios no-enzimáticos, una cadena de polinucleótidos? Es posible que en este siglo seamos capaces de sintetizar vida en un laboratorio.

¿Cómo empezó todo esto?

Probablemente eran pequeños fragmentos de ARN que se ensamblaban de forma modular y que se podían replicar. Si tú puedes tener módulos de nucleótidos, con algunas propiedades funcionales, esto se podría intentar conseguir. Hay gente que lo está intentando.

¿Cómo ensamblamos esto con un metabolismo que está coordinado por estas moléculas, que generan enzimas etcétera y lo ensamblamos dentro de una estructura que llamamos protocélula, y que tenga la capacidad de crecer, dividirse, transmitir información y eventualmente evolucionar? Esto es un problema que todavía es bastante complicado.

Pero crear vida en el laboratorio no es una cosa trivial. Esto demostraría que de alguna forma no necesitaríamos ningún soplo divino que le da propiedades vitales a la materia inerte. Esto es cuestión de tiempo.

vicente.carbona@terceracultura.net

Cerco a la energía oscura

Publicado por el 12 ene, 2010 en Ciencia, Divulgación Científica, Física, General, Tercera Cultura | 2 comentarios

Por Roger Corcho
(Publicado en factual.es)

Vivimos en un momento afortunado desde el punto de vista científico; tras dos décadas de espera, se ha podido poner en funcionamiento ese gigantesco triturador de átomos conocido como Gran Colisionador de Hadrones, el mayor experimento jamás realizado por el ser humano. Sin embargo, habrá que ser paciente y esperar más allá del 2010 para que sus resultados empiecen a aflorar. De modo que no es descabellado anticipar que los avances y sorpresas en el campo científico provendrán de otros proyectos, como por ejemplo los relacionados con el problema de la energía oscura.

Un universo estrambótico

La energía oscura se refiere a una incógnita relacionada con la expansión del universo y que constituye uno de los principales retos científicos en la actualidad. En 1929, el astrónomo Edwind Hubble descubrió que las galaxias más distantes se alejan más rápido de nosotros que las más próximas. A partir de este dato –obtenido tras estudiar el corrimiento al rojo de las galaxias causado por el efecto Doppler-, llegó a la conclusión de que el universo estaba en expansión. Sobre este cimiento se asentó posteriormente la teoría del big bang.

Las galaxias se alejan entre sí constantemente, pero como la fuerza de la gravedad es atractiva, sería lógico pensar que esta expansión se fuera deteniendo, o que el proceso incluso se llegara a invertir. Sin embargo, en 1998 se descubrió, gracias al estudio de las supernovas, que la expansión del universo era cada vez más rápida. El destino de las estrellas masivas acostumbra a ser un gran estallido, lo que se conoce como supernova. En ese momento la estrella emite una intensa luz que puede llegar a brillar tanto como una galaxia. Para los astrónomos, las supernovas son como faros que permiten calcular distancias intergalácticas gracias a que su luminosidad es predecible. El estudio de las supernovas más alejadas del universo reveló que la expansión del universo no solo no se detenía, sino que estaba aumentando.

Este descubrimiento obligó a modificar dramáticamente la forma de ver y entender el universo. “El universo es más estrambótico de lo que nos cabe imaginar: siempre subestimamos su rareza” declaró por ejemplo Robert Kichner, científico que participó en este extraordinario descubrimiento. Para entender la expansión acelerada del universo solo había una explicación plausible: que una extraña y desconocida forma de energía –bautizada como energía oscura-, estaba produciendo esta aceleración. La energía oscura parece dirigir y controlar la evolución del universo, y aunque se ignore todo sobre ella, sabemos que el universo visible no es más que una marioneta en sus manos.

A tientas

Solo en 2009, se publicaron varios centenares de artículos que proclamaron haber resuelto el rompecabezas de la energía oscura. Esta producción especulativa admirable muestra el gran interés que existe en torno a este problema, pero también manifiesta la carencia de hechos y datos en torno a los que pueda construirse un consenso. Cada año se ponen en funcionamiento nuevos proyectos y telescopios dedicados exclusivamente a investigar este problema y procurar que se deje de andar a tientas, y 2010 no es una excepción.

La intención de estos proyectos es la de descubrir con más detalle la influencia de la energía oscura sobre la materia visible. Uno de estos proyectos es el HETDEX (siglas en inglés para Experimento de Energía Oscura del Telescopio Hobby Eberly). En lugar de estudiar supernovas, este telescopio –que se encontrará en el Observatorio McDonald de Tejas- calculará la posición de un millón de galaxias con el objetivo de estudiar su distribución. Se logrará captar la luz de objetos que existieron hace unos once mil millones de años, de modo que se podrá dibujar con precisión la historia expansiva del universo desde sus primeros instantes o, lo que es lo mismo, se conocerá la influencia de la energía oscura desde las primeras etapas de formación del universo.

En el observatorio de Cerro Tololo ubicado en Chile se instalará otro telescopio que forma parte del proyecto conocido como Dark Energy Survey, que cuenta con la colaboración de España entre otros países. Este equipo pretende recoger información muy precisa del universo, con la finalidad de conocer mejor las propiedades de la energía oscura. Como en el caso anterior, solo pueden aspirar a palpar las consecuencias: la posición de los cúmulos, y el estudio de la curvatura de la luz causada por la gravedad procedente de objetos lejanos serán algunos de los objetivos que estudiará este telescopio.

Estos proyectos se concentran exclusivamente en los efectos, no en la causa, por lo que probablemente el año que viene no se alcanzará una respuesta definitiva al problema de la energía oscura. Es seguro que seguirá habiendo un gran margen para la especulación, pero estos proyectos contribuirán a achicar espacios y ayudarán a descartar un buen número de hipótesis. Son los sacrificios necesarios e inevitables para que la ciencia progrese.

Vida 2.0

Publicado por el 8 ene, 2010 en Biología Molecular, Biopolítica, Ciencia, Divulgación Científica, Empresa, General, Tercera Cultura | 3 comentarios

Si los pronósticos científicos se cumplen, en el 2010 sucederá algo que sumirá a muchos teólogos, filósofos, poetas y soñadores varios, en una profunda depresión existencial: la producción de la primera forma de vida artificial. Un buen día, se anunciará el nacimiento de Synthia (Mycoplasma laboratorium), un organismo unicelular de 381 genes creado en un laboratorio.

En realidad, estamos hablando de los primeros pasos en biología sintética para crear vida artificial, y Synthia contendrá maquinaria molecular y un entorno químico transplantados de otro organismo, Mycoplasma genitalium, que tiene el genoma natural más pequeño conocido (521 genes) capaz de ser cultivado en un laboratorio.

Todo esto forma parte de una iniciativa llamada el Minimal Genome Project, un estudio concebido e implementado hace años por Craig Venter para crear el genoma más pequeño capaz de mantener a un organismo (una bacteria) vivo. El resultado será un organismo parcialmente artificial capaz de alimentarse y propagarse. Para Venter, se trata de pasar de ser capaces de “leer” códigos genéticos (genomas), a poder “escribirlos”.

Venter, un personaje visionario y controvertido que se divierte “torturando a sus enemigos“, y que tiende a cumplir sus amenazas, participó en el Proyecto Genoma Humano, que nos permitió poder “leer” el código genético humano por primera vez. Además de generar (“escribir”) la primera forma de vida artificial, también se ha propuesto resolver el problema del cambio climático antropogénico, y de paso documentar la diversidad genética en los océanos.

La elaboración de un organismo sintético con químicos obtenidos en un laboratorio a través de un transplante genómico presenta importantes complicaciones. Resulta que no es tan fácil intercambiar genomas entre distintos organismos. Lo que el equipo de Venter ha logrado hasta la fecha es eliminar el genoma de una célula huésped e introducir el nuevo genoma, las instrucciones genéticas artificiales. Pero para que esas nuevas instrucciones “reinicien” a la célula, es necesario neutralizar las enzimas de la célula receptora, cuya función es reconocer y eliminar el ADN foráneo.

Para lograrlo, están intentando “disfrazar” el ADN artificial para que la célula no lo rechace, desactivando los enzimas defensores originales. Esto abriría una nueva etapa en biología sintética y permitiría la creación de organismos específicamente diseñados para cumplir funciones como producir biocombustibles, nuevos fármacos, o elementos básicos como el hidrógeno.

El nuevo campo de biología sintética involucra precisamente eso: la aplicación de ingeniería genética a sistemas complejos, construyendo nuevas entidades biológicas y (re)programándolas al nivel del código de ADN. El nacimiento de Synthia representará el pistoletazo que dará paso a profundos cambios en campos como la asistencia médica, energías renovables, materiales, procesos industriales y tecnología alimentaria.

Venter en TED 2008 (YouTube)

Una versión de este artículo fue publicada en Factual.es.

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