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Definiendo la meta: Extendiendo la aproximación de Marr

Publicado por el 22 sep, 2008 en General |

Decisions, Uncertainty, and the Brain_The science of neuroeconomicsHace tiempo no actualizo, y para ser franco no se si el ritmo se verá acelerado o enlentecido por el (auto)bombardeo de actividades.

El nombre de este post hace mención al octavo capítulo del texto-manifiesto de Paul Glimcher sobre neuroeconomía, libro fundamental que, a pesar de llegar a conclusiones erradas, desde mi punto de vista, acerca de las implicancias de la incertidumbre epistémica para el libre albedrío (espero escribir de eso), resulta aclarador e inspirador en su desarrollo.

Me parece que el punto más fuerte del libro se encuentra en el capítulo 8, donde cuaja todo lo señalado en los capítulos anteriores acerca de neurfisiología, teoría evolutiva, teoría de la probabilidad y computación, y se presenta a la neuroeconomía no como una subclase temática de la neurociencia, sino como una nueva apuesta metodológica, acentada en supuestos ontológicos diferenciados acerca de la relación entre el sistema nervioso y el comportamiento, para tratar asuntos nuevos y antiguos.

David Marr, en su intento de dar lugar a una descripción matemática de las relaciones entre cerebro y conducta, argumentó que el primer paso debía referirse a entender la meta del comportamiento. En este sentido en Vision (Marr, 1982) declaró que “es más probable llegar a comprender un algoritmo entendiendo la naturaleza de los problemas que resuelve, que examinando el mecanismo que lo corporaliza”. Glimcher propone extender la estrategia que Marr, por su temprana muerte, no pudo desarrollar. Para esto apela a la teoría evolutiva, entendiendo que la meta del sistema nervioso, en última instancia, es producir respuestas motoras que maximicen el bienestar inclusivo (entendido desde William Hamilton; 1964, como el grado en el cual los genes del organismo son propagados, por reproducción del mismo, sus hijos, hermanos, u otros cercanos). Finalmente, según Glimcher, en un nivel global la función del sistema nervioso es la toma de decisiones: “Deciding how to withdraw a hand from a sharp tack. Deciding what direction to move. Deciding whether to look to the left or to the right after viewing a field of moving dots. These are all decisions that the nervous system makes, decisions that are product of evolutionary, developmental, or moment-to-moment processes” …entendiendo así las cosas, apelar a la(s) teoría(s) de la decisión, la teoría de juegos y la teoría de la probabilidad que sirve como cuerpo matemático para las mismas está a sólo un paso. Si para entender mejor la función del cerebro es preciso desarrollar una descripción matemática de las metas que éste debe resolver, la neuroeconomía formalizará a través de la teoría de juegos y la ecología comportamental, comparará las soluciones óptimas con las soluciones reales a través de la investigación comportamental, e identificará el sustrato biológico de las diferencias y similitudes mediante las técnicas de la neurociencia.

Aquí pueden ver varios artículos de Glimcher en los que se reportan investigaciones resultantes de la puesta en práctica de esta estrategia. Michael Platt, de Duke, realiza trabajos en la misma línea

Vicky Cristina y Joel Joan

Publicado por el 22 sep, 2008 en General |

Estaba rememorando este ridículo publireportaje sobre Barcelona (con su extensión a Oviedo) que es la última película de Woody Allen cuando he sabido de la muerte del militar Luis Conde de la Cruz a manos de ETA. Para quienes no la han visto aún, se trata de la aventura de una americana que viene a Barcelona porque está haciendo una tesis (la tesis de Nancy)sobre, agárrense, “la identidad catalana”. En ella transcurren los tópicos favoritos del radicalismo chic: artistas atormentados pero con descapotable y un excelente ánimo para practicar sexo, arrebatos pictóricos en camiseta de tirantes y melena suelta, fiestas en sitios guay y una inverosimil Scarlett Johanson aficionada a Scribain… Y me ha incomodado particularmente porque la guinda de la película (para una catalana no nacionalista como yo) llega por dos veces en sendas apariciones del inefable Joel Joan en el papel de intelectual, poeta o artista catalán con quienes los protagonistas comparten alegres copas. Más de mil muertos en este país y a quien distinguimos con el honor de hacer un cameo en nuestra propaganda más internacional es a un subvencionado independentista que se carga cuando abre la boca toda idea de cosmopolitismo.

Robert Redeker y su desagradable experiencia del sábado

Publicado por el 22 sep, 2008 en General |

Robert Redeker es un profesor de filosofía francés que vive bajo la amenaza de una fatwa a causa de un artículo sobre el Islam que publicó en Le Figaró . A partir de este momento no ha vivido más que humillaciones y marginación por no atenerse a lo que se considera políticamente correcto: el guante de seda con el Islam. Ciutadans de Catalunya en octubre del 2007 quiso aliviar la situación de quien ya considera un amigo siendo la primera entidad española en invitarle y este verano lo volvimos a hacer en nuestro curso, Democracia versus Teocracia, en la Universidad Rey Juan Carlos, en Aranjuez. Robert Redeker acudió este sábado a Paris a la sede de una editorial. Animó a sus escoltas para que marchasen a comer ya que se sentía seguro dentro del local con sus empleados. De repente entró un recadero con un paquete. Un joven magrebí. Se le quedó mirando y le dijo “Usted es Robert Redeker, le reconozco”. Y a partir de aquí se desarrollaron unos tensos minutos, casi 15, en los que Robert Redeker fue violentado físicamente y de palabra por un francesito que le perdonó una vida (“yo no voy a matarle pero si otros lo hacen…”)que, en su opinión, merecía perder. A todo eso expresando a gritos sus indocumentada conjeturas sobre un Holocausto causado por Hitler, un cristiano, y su negación de que existiera algo como un Islam moderado ya que, según él, un musulmán es un musulmán y punto. Hasta que el individuo tuvo a bien marcharse nuestro amigo no pudo llamar a sus escoltas (ignoro qué hizo el personal de la editorial hasta entonces) que, al saber lo sucedido, le llevaron a toda prisa de vuelta a casa y sin poder terminar sus gestiones.

Espero que a este incidente se le dé la máxima difusión con la esperanza, quizá ingenua, de que nos hagamos un poco más conscientes de lo que significa dar acogida a la irracionalidad en una sociedad como la nuestra que parecía bastante libre de infecciones ideológicas después de la caida del muro de Berlin.

todos esos ríos que van a parar al mar

Publicado por el 19 sep, 2008 en General |

El protagonista de Elegía está frente al mar y Philip Roth se pregunta:

“Durante cuánto tiempo podía mirar el subir y bajar de la marea sin recordar, como le sucedería a cualquiera que se sumiera en una ensoñación ante el mar, que la vida le había sido dada, como a todo el mundo, al azar, de una manera fortuita, pero una sola vez y sin ninguna razón conocida o conocible?” .

¿Sólo dos opciones?

Publicado por el 18 sep, 2008 en General |

En el número 256 de la revista Edge, Jonathan Haidt, Profesor Asociado de Psicologia en la Universidad de Virginia, donde investiga cuestiones relacionadas con la moralidad y la emoción y cómo esta varía entre culturas, publica un artículo titulado “¿Qué le hace a uno votar republicano?”. A mi me llama la atención que divida una sociedad compleja entre dos alternativas tan estreotipadamente definidas. Por ejemplo: se asombra de que existan trabajadores que voten por este partido cuando según él estarían mejor servidos votando a los demócratas. Aunque es cierto que el conservadurismo es un rasgo de la personalidad parcialmente hereditario que predispone a cierta “inflexibilidad, amor por la jerarquía y un miedo exagerado por el cambio, la incertidumbre y-añade- la muerte” y tendencia a establecer distinciones claras entre lo que está bien y lo que está mal no creo que se halle limpiamente presente en un partido concreto. Todos conocemos ejemplos de individuos que, con los mismos rasgos, pueden votar desacomplejadamente a los supuestos contrarios. Sin contar conque existen intentos de dicotomías mucho más interesantes y profundos que las expresadas por Haitd, como pueden ser la de Thomas Sowell sobre la “visión trágica” y la “visión utópica”.

Es muy interesante y contundente la respuesta que le da el admirado Michael Shermer , director de la revista “Sketptic” y excelente divulgador de la ciencia. De la misma manera que Haidt estereotipa a los consevadores, Shermer hace lo mismo (y supongo que con humor) con los demócratas que bien pueden describirse según él como aquellos sin fibra moral para efectuar elecciones morales claras, los que creen que todo el muendo tiene el mismo talento, que la cultura y el entorno determinan el lugar en la sociedad y dados a abrazar árboles, reclicar basuras, salvar ballenas etc.

Vale la pena leer este debate en Edge .

Democracia vs Teocracia

Publicado por el 11 sep, 2008 en Audio / Visual |

Curso de Verano de la Fundación Universidad Rey Juan Carlos

Aranjuez, 30 de Junio al 4 de Julio de 2008 El auge del fundamentalismo islámico, con sus acciones terroristas y su proselitismo creciente preocupa a nuestra sociedad. También preocupa, aunque en menor medida, la radicalización de las religiones con mayor arraigo en España. Por otro lado, en muchos países occidentales ha florecido con fuerza un postmodernismo que con su odio a la modernidad y su desafío al pensamiento racionalista conduce a un nihilismo que nos puede dejar desarmados. Ante el temor de que en la contienda de la "Alianza de civilizaciones" vayan a salir perjudicados la democracia y el laicismo hemos de elaborar propuestas razonables y consensuar una postura ética secularizada.



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esa manía de don Fernando

Publicado por el 9 sep, 2008 en General |

Fernando Savater lanza un alegato a favor de la filosofía que titula exactamente así en su artículo en El País del día 2 de septiembre. Pero le añade una pulla contra la psicología evolutiva con estas palabras: “de ahí que quienes aconsejan con impaciencia a los filósofos acogerse a la psicología evolutiva o a las neurociencias sencillamente no entienden el chiste ni ven la gracia al asunto”. A mi me interesa la psicología evolutiva, pero no porque me sienta impaciente ni porque no le vea la gracia o el chiste a la filosofía. Lo que me ocurre es igual que lo que dice Fernando Savater que le pasaba a Isaiah Berlin que dejó la filosofía por la Hª de las Ideas: que al final queremos saber algo más que cuando empezamos. ¿Qué tendrá eso de malo?

Conozco su animadversión por la psicología evolutiva porque en más de una ocasión hemos hablado de ello. Y es algo que no comprendo. Descartada, por su erudición e inteligencia, la posibilidad de que no haya profundizado en el tema, no me queda ahí más que un interrogante algo desalentador. Cuando nos remite a un Giacomo Marramao que concluye que “las interrogaciones filosóficas se sirven de la experiencia”, no puedo dejar de pensar: ¿de qué experiencia hablamos? ¿De la del filósofo? ¿La de las personas que ha conocido sea de manera personal o a través de sus lecturas o estudios? Pero trascender este marco personal es justo el paso que da quien se plantea saber algo más que cuando empezó. Si “la filosofía trata de cuestiones no instrumentales —como las que se plantea la ciencia— y que por tanto nunca pueden ser definitivamente solventadas: sus respuestas ayudan a convivir con las preguntas, pero nunca las cancelan”, ¿por qué no intentar encontrar esas respuestas?

Naturalmente que la filosofía es la tierra que nutre toda la aventura intelectual y científica del hombre. La filosofía es la fase previa pero, para saber si una conjetura tiene alguna correspondencia con el mundo material (yo no creo que exista otro, pero vaya), hay que diseñar métodos para verificarla. Y la experiencia del filósofo no es la respuesta final sino la pregunta del principio. Incluso si estas preguntas se refieren al ser, al amor, al libre albedrío o no digamos al incesto. La aplicación de los métodos de las ciencias estaba confinada a determinadas especialidades, y se ignoraron sus más amplias implicaciones en nuestra visión de la realidad. Pero eso ya no es así y materias antes consideradas exclusivamente “humanísticas” se benefician de ello. La psicología evolutiva tiene su ámbito de discusión dentro del método científico: propone hipótesis, hacen predicciones, y diseña experimentos que confirmarán o falsarán esas hipótesis. ¿Por qué no utilizar esos instrumentos? La filosofía opera por medios introspectivos, pero siempre desde una óptica personal, subjetiva; opinativa digamos. Hasta hace poco las cuestiones que tanto nos incumben estaban sancionadas, descartadas, valoradas o anatemizadas por medio de la elevación del problema hacia Dios o por un análisis aproximadamente racional. Pero no teníamos ningún medio de contrastar su razón de fondo. Afortunadamente los avances científicos sobre la naturaleza humana de los últimos 200 años nos permiten un acercamiento más fundamentado. Me interesa la psicología evolutiva porque considero la conducta y el pensamiento humano como algo inscrito en el mundo de lo natural, y por ello estudiable desde el naturalismo científico. Naturalmente, los presupuestos de la psicología evolutiva pueden ser falsos, pero la ciencia adopta conclusiones sobre la realidad siempre dejando abierta la posibilidad de mejora en las teorías, o incluso de rectificación si aparece nueva evidencia que lo exija. Todo esto no lo hace el filósofo. Es más, como parte de un universo propio e intransferible, donde dijo “digo” puede luego decir “Diego” y aquí no ha pasado nada. Ejemplos, a porrillo.

De las cuatro nuevas ciencias que estudian la naturaleza humana -la ciencia cognitiva, la genética del comportamiento, la neurociencia y la psicología evolutiva – ninguna, al decir de Steven Pinker, ha despertado tanta controversia como esta última. La psicología evolutiva, en el sentido de que está basada en la teoría de la evolución, es una aproximación teórica que pretende explicar los rasgos psicológicos y mentales (como la memoria, la percepción o el lenguaje) como adaptaciones, es decir, como los productos funcionales de la selección natural o de la selección sexual. La psicología evolutiva se centra en cómo la evolución ha dado forma a la mente y a la conducta. Los filósofos y estudiosos que no aceptan que el hombre se inscriba y se estudie en la naturaleza, deberían explicar desde dónde enfocan su estudio. John Dupré, filósofo que cuenta con el interés de Fernando Savater, es de los que no simpatiza con los preceptos de la psicología evolutiva y cree que la evolución no puede decirnos casi nada respecto de la naturaleza humana. Le llama falacia a “comparar las conductas humanas con la de los animales”. Para investigadores como él, el ser humano es algo extraordinario, tanto como para afirmar que “los detalles de la mente humana son los parámetros de un rasgo único y exclusivo de una especie en particular” Según mi opinión, quienes más allá de admitir que plantean preguntas sin buscar respuestas, esperan encontrar explicaciones para la conducta humana fuera del ámbito natural especulan en el vacío. La ciencia no es una “teoría” o una “reflexión” como las demás. Representa el punto mensurable del conocimiento plausible según el tiempo y el espacio existencial humano, abierta a la corrección, al cambio y al progreso evolutivo.

No puedo presumir de ser amiga de Fernando Savater. Como respondió Ana Botella cuando le interrogaron por cierto supuesto affaire de su marido, parafraseo así: “qué más quisiera yo”. Pero hemos compartido mantel, empresa política y siempre que se lo he pedido ha participado en cualquiera de las charlas o conferencias que he organizado. Sé que está dispuesto,

Historia del irracionalismo moderno

Publicado por el 6 ago, 2008 en Humanismo Secular |

Reseña del libro :
Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault
Stephen R. C. Hicks
Scholargy Publishing, 2004

¿Qué es Postmodernismo? El término puede ser tan variable en significado como la calculada ambigüedad que cultiva el verbo oscuro de sus principales figuras intelectuales. Es frecuente que con él se pueda hacer referencia a manifestaciones diferentes en el mundo del arte, de la literatura, o del pensamiento filosófico y político. Sea como sea, y para entendernos, podemos convenir en denominar así al canon intelectual propio de lo que hoy representa el establishment que domina las instituciones y ambientes culturales, académicos y políticos del mundo desarrollado desde mediados del siglo pasado.

Veamos algunos de los temas culturales, académicos y políticos que saturan el entorno intelectual de cualquier persona educada que vive en cualquier país desarrollado de principios del s. XXI. Son, por ejemplo, si las sociedades occidentales son progresistas en cuanto a libertad e igualdad de oportunidades o si son racistas, sexistas y clasistas de un modo sofisticado. Si lideran un mundo más libre y próspero o depredan a las economías autóctonas más débiles, que viven en armonía con la Naturaleza. Si sus ciudadanos son más saludables y viven más o si viven en una cultura consumista alejada de lo natural. Si los individuos deben ser tratados según sus méritos individuales o si su pertenencia a colectivos de sexo, cultura, o raza debería ser (positivamente) discriminada. Si el legado literario y artístico de Occidente es un destilado de valores universales o es la expresión estrecha, intolerante e imperialista del humano varón, blanco y de clase alta que oprime a demás colectivos y a las otras culturas no europeas. Si la Ciencia constituye un método de adquisición de conocimiento objetivo y nos informa acerca de la realidad o si sólo es una construcción social, un mito o una narración alternativa entre tantas otras posibles. Si el proyecto educativo debe incidir más en construir una identidad social para un ser que es esencialmente indeterminado (tabla rasa), en moldear su lenguaje de modo que sea sensible a su identidad de sexo, raza y cultura, o en transmitir conocimiento a niños que se convertirán en adultos independientes. Más académicamente, las tendencias en teoría del Derecho parecen apoyar el criterio según el cual la objetividad y la neutralidad en el razonamiento legal son un fraude, ya que toda decisión es subjetiva y los textos legales protegen los intereses del varón blanco en contra de los intereses de todos los grupos históricamente marginados. Análogamente, la crítica literaria postmoderna tiene como objetivo la deconstrucción del texto para desenmascarar cómo los intereses de sexo, clase o raza configuran los sentimientos de autor por debajo de sus aparentes motivaciones objetivas: así, Herman Melville podía creer que en su Moby Dick exploraba el tema universal de la ambición, el hombre y la naturaleza, pero en realidad el capitán Ahab representa el autoritarismo explotador del patriarcalismo imperialista y el malsano propósito de la tecnología de dominar la Naturaleza.

Algunos asuntos más concretos pueden ocasionarnos bastante perplejidad y casi siempre frustración cuando se intentan argumentar desde bases racionales. Por ejemplo, ¿cuál es la razón de que movimientos y partidos conocidos como de “izquierda”, que pregonan su laicidad continuamente, den soporte a movimientos islamistas, favorezcan la construcción de mezquitas, aplaudan el humillante velo islámico como una “decisión personal”, faciliten los tabúes religiosos alimentarios en los colegios públicos y promocionen encuentros confesionales? ¿Por qué los socialistas españoles cooperan con partidos “nacionalistas”, bastante reaccionarios por otra parte, en la imposición de lenguas regionales a quienes no las usan, y en la supremacía de derechos colectivos e históricos sobre los derechos de las personas individualmente consideradas?

Todo movimiento cultural -y político- está definido por sus premisas filosóficas fundamentales. Por lo tanto, si queremos comprenderlo debemos plantearnos cuestiones sobre su historia intelectual, principalmente epistemológica y política, pero también en los campos de las ciencias físicas, de la metafísica y en su concepción de la naturaleza humana. Las dificultades, hasta ahora, para abordar una comprensión ordenada del fenómeno postmoderno vienen dadas por su propia actualidad tanto como por su presunta falta intrínseca de orden y sistema. Estas dificultades son las que aborda Stephen Hicks en este ensayo, examinando las raíces filosóficas y el desarrollo histórico del fenómeno, y mostrando que sí podemos encontrar un orden y un sistema que subyace, aunque esté basado en la irracionalidad. El estilo del autor es claro y estructurado, tanto que nos recuerda al que Sokal y Bricmont emplearon en su célebre Imposturas intelectuales y que atrapa rápidamente tanto al lector informado como al lego en la materia. Se demuestra una vez más que la claridad no tiene por qué ser superficial, como lo obscuro no tiene por qué ser profundo.

Una primera línea de análisis es la historia de la crisis filosófica de la razón y la realidad objetiva de la Ilustración, tras la obra de Kant. Hicks capitula los principales argumentos metafísicos y epistemológicos de los principales autores y escuelas filosóficas de lo que se ha dado en llamar Contra-Ilustración de los siglos XIX y XX. En su argumentación, el convencimiento de que la razón es incapaz de conocer la realidad absoluta (Kant) y de que ésta es intrínsecamente conflictiva y absurda (Hegel) conducen a la filosofía alemana -predominante en el s. XIX- por los caminos de la especulación metafísica y el irracionalismo epistemológico. Lo que en un principio es un intento de mantener a Dios y la religión más allá de la razón culmina con la metafísica nihilista de Heidegger: “todo ser, en cuanto que es un ser, está hecho de nada”. En filosofía de la ciencia, tras las crisis del positivismo lógico y de la filosofía analítica, a mediados del s.XX se debe “renunciar a toda pretensión de que [la ciencia] lleve a los científicos, y a aquellos que aprenden de ellos, más y más cerca de la verdad” (Thomas Kuhn). Si la razón, el pensamiento y la ciencia no tienen conexión objetiva alguna con la verdad y la realidad (sean éstas lo que sean), entonces las distintas disciplinas del pensamiento se convierten en puramente críticas o analíticas. En resumen, según Hicks el postmodernismo tendría sus raíces filosóficas profundas en las consecuencias de la epistemología Kantiana.

En la segunda línea de análisis, Hicks resume el desarrollo conceptual de los colectivismos de la contra-Ilustración. Un repaso, desde este punto de vista, de la obra de Rousseau, Hegel, Herder y Fichte, muestra la base de los movimientos culturales que devinieron en políticos en los s. XIX y XX. Mientras que los colectivismos “de derecha” -fascismo y nacionalsocialismo- son derrotados durante la Segunda Guerra Mundial, el socialismo -que comparte con éstos lo principal de su fundamento filosófico y programa ideológico- se afianza en el panorama intelectual, coincidiendo con el desarrollo conceptual del Postmodernismo. Sin embargo, las predicciones fundamentales del marxismo resultaron fallidas: El capitalismo no había llevado a toda la población al proletariado, ni tampoco había colapsado tras la depresión y las guerras mundiales. Es más, la riqueza aumentaba en las naciones capitalistas. Checoslovaquia y las declaraciones de Khrushchev incomodan a muchas conciencias. La revolución del proletariado no sería pues tan racionalmente inexorable. La escuela de Frankfurt teoriza que el marxismo clásico está demasiado ligado a la razón, que la razón conduce a las grandes patologías sociales y que la teoría social debería incorporar fuerzas psicológicas menos racionales. Se produce el necesario doble cambio, ético y epistemológico, y la filosofía del postmodernismo brinda la base conceptual adecuada. De necesidad a igualdad. De riqueza-buena a riqueza-mala. De producción industrial a conservacionismo medioambiental. La conciencia internacional del proletariado es un concepto demasiado abstracto y ligado a la razón y la realidad objetiva, por lo tanto los movimientos culturales marxistas en todo el mundo se diversifican en socialismos de raza, sexo e identidad cultural y étnica.

Llegados a este punto, adquiere sentido la tesis que declara el autor al comienzo de su trabajo: “El fracaso de la epistemología hizo posible el postmodernismo, y el fracaso del socialismo lo hizo necesario”. ¿Qué es pues lo que se ha venido denominando como postmodernismo? Stephen Hicks nos da algunas respuestas basándose en la obra de los autores que considera la expresión máxima de este movimiento: Foucault, Lyotard, Derrida y Rorty, principalmente. El Postmodernismo conecta la filosofía con la política. Su fortaleza es el mundo académico y sus armas el lenguaje y la retórica. Su bagaje epistemológico permite a Foucault afirmar que “todos mis análisis están en contra de la idea de necesidades universales en la existencia humana” o que “no tiene sentido hablar en el nombre -o en contra- de la Razón, la Verdad o el Conocimiento”, o a Lyotard que “razón y poder son uno y lo mismo”. La concepción no-cognitiva del lenguaje da un nuevo valor a la retórica. Puesto que el lenguaje no conecta con verdad o realidad externa alguna, el objetivo de la retórica no es la cognición sino la persuasión. Entonces, se puede usar el discurso contradictorio como estrategia. Como afirma Derrida: “los discursos son elementos tácticos o bloques que operan en el campo de la relación de fuerzas; puede haber discursos diferentes e incluso contradictorios dentro de la misma estrategia”.

Postmodernismo y Tercera Cultura

Quizá la cita más inquietante que aporta Hicks sea ésta de Frank Lentriccia: “el Postmodernismo no busca hallar el fundamento y las condiciones de la verdad, sino ejercitar el poder con el propósito del cambio social”. ¿Dónde nos deja todo esto? ¿Cuál debe ser el programa cultural, científico y filosófico para el s. XXI? En palabras del propio Stephen Hicks:

“Mostrar que un movimiento conduce al nihilismo es importante para comprenderlo, como lo es mostrar que un movimiento defectuoso y nihilista puede aún ser peligroso. Remontar las raíces del postmodernismo hasta Rousseau, Kant o Marx explica cómo todos sus elementos llegaron a entretejerse. Pero identificar las raíces del postmodernismo y conectarlas con los males del presente no lo refuta. Lo que aún se necesita es una refutación de esas premisas históricas y la identificación y defensa de sus alternativas. La Ilustración estaba basada en premisas opuestas a las del postmodernismo, pero mientras que la Ilustración fue capaz de crear un mundo magnífico en base a esas premisas, las articuló y defendió sólo de modo incompleto. La debilidad es la única fuente del poder del postmodernismo contra ella. Completar la articulación y defensa de esas premisas es por lo tanto esencial para mantener en lo sucesivo el progreso de la visión Ilustrada y protegerla de las estrategias postmodernas”.

Antonio Arturo Gonzalez
Julio de 2008

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Contenido:

Capítulo Uno: Qué es Postmodernismo

La vanguardia postmoderna. Foucault, Lyotard, Derrida, Rorty
Moderno y postmoderno
El modernismo y la Ilustración
Tesis académicas postmodernas
Tesis culturales postmodernas
¿Por qué el postmodernismo?

Capítulo Dos: El ataque de la Contra-Ilustración a la Razón

Razón Ilustrada, liberalismo y ciencia
Los inicios de la Contra-Ilustración
La conclusión escéptica de Kant
Por qué Kant es el punto decisivo
Después de Kant: realidad o razón pero no ambas
Soluciones metafísicas a Kant: De Hegel a Nietzsche
Dialéctica y religión salvadora
Contribución de Hegel al postmodernismo
Soluciones epistemológicas a Kant: el irracionalismo de Kierkegaard a Nietzsche
Resumen de cuestiones irracionalistas

Capítulo Tres: El Colapso de la Razón en el Siglo Veinte

Síntesis de Heidegger de la tradición Continental
Separando razón y lógica
Las emociones como reveladoras
Heidegger y el postmodernismo
Positivismo y filosofía Analítica: de Europa a América
Reformular la función de la filosofía
Percepción, conceptos y lógica
Del colapso del Positivismo Lógico a Kuhn y Rorty
Resumen: Un vacío a ser ocupado por el postmodernismo
Primera tesis: el Postmodernismo como resultado final de la epistemología de Kant

Capítulo Cuatro: El Clima del Colectivismo

De la epistemología postmoderna a la política postmoderna
El argumento de los tres próximos capítulos
Respuesta a la crisis socialista de teoría y evidencia
De vuelta a Rousseau
La Contra-Ilustración de Rousseau
Colectivismo y estatismo de Rousseau
Rousseau y la Revolución Francesa
Política de la Contra-Ilustración: Colectivismo de Derecha y de Izquierda
Kant sobre colectivismo y guerra
Herder sobre relativismo multicultural
Fichte sobre la educación como socialiación
Hegel sobre el culto al estado
De Hegel al siglo veinte
Colectivismo de Derecha versus Izquierda en el siglo veinte
Auge del Nacional Socialismo: ¿Quiénes son los socialistas reales?

Capítulo Cinco: La Crisis del Socialismo

Marx y Esperando a Godot
Tres predicciones fallidas
El socialismo necesita una aristocracia: Lenin, Mao, y la lección de los Socialdemócratas Alemanes
Buenas noticias para el socialismo: depresión y guerra
Malas noticias: el capitalismo liberal renace
Peores noticias: las revelaciones de Kruschev y Hungría
Respuesta a la crisis: cambio del estándar ético socialista
De necesidad a igualdad
De Riqueza buena a Riqueza mala
Respuesta a la crisis: cambio de epistemología socialista
Marcuse y la Escuela de Frankfurt: Marx mas Freud, u opresión mas represión
Auge y caída del terrorismo de Izquierda
Del colapso de la Nueva Izquierda al postmodernismo

Capítulo Seis: Estrategia Postmodernista

Conexión de epistemología y política
Máscaras y retórica en el lenguaje
Cuando la teoría choca con los hechos
Postmodernismo Kierkegaardiano
Revocando a Trasímaco
El uso de discursos contradictorios como estrategia política
Postmodernismo Maquiavélico
Discursos retóricos Maquiavélicos
La Deconstrucción como estrategia educativa
Postmodernismo ressentiment
Ressentiment Nietzscheano
Foucault y Derrida sobre el fin del hombre
Estrategia ressentiment
Post-postmodernismo

Enlaces

Amazon:

http://www.amazon.com/Explaining-Postmodernism-Skepticism-Socialism-Rousseau/dp/1592476422/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1216488215&sr=8-2

Google Books:

http://books.google.es/books?id=oxOTMZD_fecC&dq=stephen+hicks+explaining+postmodernism&ei=4yGCSNSRHKOQjgHsu5jXCA

el cuerpo femenino y la banalidad de los sexos.

Publicado por el 1 ago, 2008 en General |

Arcadi Espada, en su artículo de hoy en El Mundo, habla de una característica femenina muy particular: el curioso interés incluso erótico que tenemos las mujeres cuando contemplamos el cuerpo de otra. Aunque se ha venido insistiendo reiteradamente en que la sexualidad de la mujer es igual a la del hombre, no se ha prestado suficiente atención a hechos que siempre han estado delante de las narices de cualquiera. Es una evidencia flagrante que las portadas de las revista para hombres siempre muestran a una mujer hermosa, a su sexo opuesto. Esto no ocurre con las revistas para mujeres cuyas portadas muestran… a una mujer hermosa. ¿Y eso por qué? Las mujeres tienen mayor interés en contemplar individuos bellos de su mismo sexo en las revistas que ellos. Nancy Etcoff en su ameno libro Survival of the prettiest le dedica mucha atención a este asunto tan intrigante.

Arcadi en su artículo menciona el trabajo de la Dra. Meredith Chivers comentado en un número de The New York Times del pasado 12 de junio. Chivers es una psicóloga clínica actualmente trabajando en el Clarke Institute, centro que disfruta de una considerable mala fama entre determinados colectivos porque ofrece terapias para “curar” a gays o a lesbianas que deseen algo parecido a volver a su “rol” sexual “normal”. Chivers descubrió, a partir de un estudio en el que se visionaban videos eróticos, que las mujeres, fueran lesbianas o corrientes, tendían a mostrarse más excitadas cuando aparecían mujeres. A pesar de que consideró este resultado “contraintuitivo”, no le pareció conveniente sacar conclusiones determinantes sobre una supuesta bisexualidad natural en la mujer. Lo que admite como máximo, que ya es mucho para una discípula de J. Michael Bailey, el autor de The Man Who Would Be Queen: The Science of Gender-Bending and Transsexualism que estos mismos colectivos consideran el libro más difamatorio sobre gender variance (o “géneros alternativos”, como podría traducirse esa denominación) que se haya escrito nunca, es un mayor potencial para la bisexualidad en la mujer que en el hombre.

Pero esta no es la única teoría. Desde el darvinismo, desde la psicología evolutiva se conjetura con que las mujeres estén más interesadas en valorar la competencia entre ellas que las posibilidades de sexo indiscriminado. Lo contrario que le sugeriría de manera automática a un varón la imagen de una mujer en una portada. Y eso sería así incluso con la pornografía. Hace tiempo que los investigadores se interrogan sobre por qué las mujeres tienden a mirar más a las chicas que a los chicos. La conclusión es que unas se fijan en qué hacen otras, cómo es su cuerpo; se ponen en su lugar. Donald Symons en su libro seminal The Evolution of Human Sexuality piensa que el motivo más recóndito sería “aprender” de la experiencia sexual de otras. Las mujeres desean aprender cómo ser las mejores porque las hembras de la mayoría de las especies favorecen una relación de calidad antes que la búsqueda de oportunidades indiscriminadas de intercambio sexual. Por ello se identifican y se excitan más empatizando con las más sexys y atractivas. Ellas también quieren ser las mejores… para quedarse con el mejor.

posibles finales para un pensador irracional

Publicado por el 22 jul, 2008 en General |

Karadzic iba de científico por la vida, pero era un magufo. Creía que por ser psiquiatra esa ciencia ya estaba avalada. Esto parecía dar seriedad a sus fantasías sobre supuestas almas de los pueblos o identidades como unidades de destino en lo universal. Podría haber empezado como ha acabado: vendiendo productos milagros de estos que requieren básicamente de un determinado carisma y de una verborrea inclemente. Le han detenido mientras trabajaba en Belgrado en un consultorio de medicina alternativa. Pero la factura por sus servicios la pone la justícia y lleva escrito “crímenes contra la humanidad”.

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