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Nuevos usos amorosos de los cincuentones

Publicado por el 5 jun, 2011 en Tercera Cultura | 1 comentario

autor: Fernando Peregrin
Nuevos usos amorosos de los cincuentonesParece que finalmente el segmento de adultos de mayor crecimiento en los sitios de Internet dedicados a fijar encuentros entre usuarios es el de 50 a 65 años. Las razones son múltiples y de diverso tipo, si bien las que más influyen en este resultado es la falta de tiempo y de interés para buscar compañeros de amores y amoríos en bares de copas, discotecas, hobbies, etcétera, pues pueden adaptar su tiempo una vez hecho el contacto y no al revés, esto es cambiar la actividad diaria por tiempo para buscar pareja en los que podemos llamar medios convencionales de ligue.

Por otro lado, los sitios de encuentro en línea siguen mejorando su oferta y adaptándola a sus usuarios. Así, existen sitios de encuentros para cristianos practicantes, judíos y musulmanes, si bien debido a restricciones sociales y religiosas, judíos y musulmanes utilizan estos servicios en menor proporción que su correlativos cristianos.

En Match.com, uno de los grupos de encuentros para adultos con mayor influencia en EE UU y otras zonas occidentales, el grupo de población entre 50 y 65 años es le grupo de encuentros en línea que mayor crecimiento está experimentando un mayor aumento en la cuota de usuarios, un 89% en los últimos cinco años. Y en JDate.com, un sitio web para judíos solteros, separados, divorciados o viudos (lo que en la jerga de estos sitios se denomina “singles”), los miembros en el grupo de 50 años o más saltó 40% en tan solo un año, de 2008 a 2009. JDate tiene también un sitio dedicado a los americanos del mercado de los “Baby Boom”, el sector de la población que nació inmediatamente después la segunda guerra mundial, SingleSeniorsMeet.com, que es el que crece con mayor rapidez de los sitios del grupo JDate.

¿Cómo funcionan estos sitios “on line” para fijar encuentros? El futuro usuario o miembro del sitio en cuestión tiene que rellenar un cuestionario cuya amplitud y grado de detalle varía de unos a otros y pagar una cuota de suscripción, que está en torno a los 25 a 30 euros por mes, habiendo ofertas para los suscriptores de contratos más largos de duración. Los sitios de encuentros tienen estudiada la actividad de sus nuevos miembros y del interés que suscitan entre los usuarios ya establecidos, llegándose a la conclusión de que el máximo interés está en el grupo de usuarios que lleva 2 o 3 meses de actividad en ese sitio.

Junto a una descripción de usos y costumbres de los nuevos usuarios que puede abarcar desde la edad (un requisito fundamental a la hora de proponerse un futuro encuentro) hasta el tipo de mascotas que tiene o que le gustaría (o no tener), que se denomina perfil de usuario, se aconseja a publicar una fotografía o varias (según los sitios, hasta cinco o seis fotografía), pues dicen los que operan este tipo de encuentros en línea que los perfiles de usuario en los que aparece una foto son tres vecés más vivtados que los que carecen de esa fotografía. El contacto se realiza mediante un e-mail que gestiona la compañía de encuentros (para eso se paga, para tener acceso entre otras cosas, a los e-mail que se reciben de otros usuarios y a contestarlos), y tras un posible intercambio de e-mails se pasa al contacto directo (teléfono, MSN Messenger,  Skype, e-mail de usuarios), tras lo cual se llega a la cita, aconsejándose que sea en un lugar público y a una hora en la que el lugar de encuentro tenga una cierta concurrencia, como bares y demás establecimientos.

Una parte muy importante del cortejo está en los e-mails, que pueden llegar a ser verdaderas cartas de amor en la vieja tradición literaria. Tenemos, pues, aquí un ejemplo de tercera cultura, la simbiosis de la cultura digital con la literaria, que a veces impone respeto como ha sucedido con los “Baby Boomers” estadounidense que al principio del lanzamiento de sitios de encuentro no se atrevían a usar una vía tecnológica para fijar encuentros y que ahora, sin embargo, son la parte más floreciente del negocio de las citas por Internet. Por ello, una vez superado el miedo o la preocupación inicial por usar un método inusual para ellos por entonces de buscar compañeros bien sea de sexo rápido como de más larga duración, nada tiene de extraño que sea el sector de la población en torno a 50 años el que más rápido crecimiento muestre.

¿Y cuál es ese crecimiento? Tomemos el caso de Meetic.com, posiblemente el sitio de encuentros de Internet más difundido en Europa (y más desde que hace dos años compró la parte del negocio europeo a Match.com), y vemos su crecimiento en facturación:

2002——-1,1 millones de €

2003——–8,9 millones de €

2004—— 21,3 millones de €

2005—— 43 millones de €

2006——-78,7 millones de €

2007——113,8 millones de €

2008——133,6 millones de €

2009—– 157,9 millones de €

Con el crecimiento de estos sitios de encuentro pueden verse dos categorías bien distintas. Una, la formada por los que buscan en esos sitios un supermercado de sexo rápido, sin compromisos ni complicaciones; y otro que busca realmente un compromiso duradero, una relación estable y duradera que incluye hasta el matrimonio. Por eso, en medios especializados se habla de dos sectores de negocio: online dating (búsqueda de pareja y amistad a través de Internet) y de “matchmaking” (búsqueda de pareja por afinidad psicológica a través de Internet).

El sector del “matchmaking”, definido más arriba como la búsqueda de pareja por afinidad psicológica requiere de unos cuestionarios mucho más selectivos y de programas de ordenador que utilizan la experiencia del sitio de Internet en cuestión de búsquedas de matrimonio y otras relaciones con compromiso estable mediante lo que se llama una afinidad psicológica. Así, Meetic lanzó en 2008 Meetic Affinity, que se especializa en encuentros para personas que buscan una relación no sólo sexual, sino también de compromiso, es decir, algo más que la amistad “con o sin derecho a roce”.

Por qué no tengo miedo a que el móvil me provoque un cáncer, aunque la OMS diga que existe el riesgo

Publicado por el 2 jun, 2011 en Tercera Cultura | 2 comentarios

Escrito por: Luis Alfonso Gámez en http://blogs.elcorreo.com
Por qué no tengo miedo a que el móvil me provoque un cáncer, aunque la OMS diga que existe el riesgoResulta comprensible que a mucha gente le preocupe que el uso del teléfono móvil pueda causarle un cáncer después de la nota de prensa emitida ayer por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), un organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero a mí no me preocupa. Creo que los científicos que han suscrito ese documento lo han hecho al margen de las pruebas, aunque tampoco me preocuparía si tuvieran razón en lo que afirman. Antes de poner el grito en el cielo y decir que estoy pagado por las compañías telefónicas -entre los ingresos de éstas, la CIA y los fabricantes de transgénicos, no sé que hago que no me he jubilado todavía-, dejen que explique por qué titulares periodísticos como “Usar el móvil podría ser mortal”“Los teléfonos móviles pueden provocar cáncer”“La OMS reconoce una posible relación entre los móviles y algunos tipos de cáncer” me parecen un disparate.

Cuando a media tarde de ayer la IARC colgó de Internet su nota de prensa -titulada “La IARC clasifica los campos electromagnéticos generados por radiofrecuencias como posiblemente cancerígenos para humanos”-, lo primero que hice fue imprimir el documento y leerlo. Fuimos muchos los que lo hicimos en cuanto la noticia saltó en Twitter y también muchos los que, tras leer las dos páginas de la nota y las otras dos sobre terminología, concluimos que da la impresión de que los expertos de la OMS se han columpiado. En síntesis, lo que dicen los 31 científicos de 14 países reunidos en Lyon desde el 24 de mayo hasta ayer es que el uso del móvil “podría suponer algún riesgo” de contraer glioma (tumor maligno cerebral) y neuroma acústico (tumor benigno del oído), y que las pruebas son “lo suficientemente sólidas” como para incluir el uso de teléfonos celulares en el grupo 2B de la clasificación de carcinógenos de la OMS. Ahora, después de poner un titular del estilo de “El móvil puede matarte”, leamos la letra pequeña. El texto dice en el párrafo de resultados:

“Las pruebas fueron revisadas críticamente y en general evaluadas como limitadas entre los usuarios de teléfonos celulares para el glioma y el neuroma acústico, e inadecuadas para llegar a conclusiones para otros tipos de cánceres. La pruebas de las exposiciones ocupacionales y ambientales antes mencionadas se consideraron igualmente inadecuadas. El Grupo de Trabajo no cuantificó el riesgo; sin embargo, un estudio del uso pasado de teléfono celular (hasta el año 2004), mostró un 40% más de riesgo para los gliomas entre los grandes usuarios de la categoría más alta (promedio reportado: 30 minutos diarios durante un período de 10 años).”

Las cursivas no son mías, sino del documento original. A pie de página, se explican dos términos clave (las negritas tampoco son mías):

Pruebas limitadas de carcinogenicidad: se ha observado una asociación positiva entre la exposición al agente y el cáncer, para la cual el Grupo de Trabajo considera creíble una interpretación causal, aunque no puede descartar con seguridad razonable el azar, el sesgo o la confusión.

Pruebas inadecuadas de carcinogenicidad: los estudios disponibles son de insuficiente calidad, consistencia o potencia estadística como para permitir llegar a una conclusión respecto a la presencia o ausencia de una asociación causal entre la exposición y el cáncer, o no hay datos disponibles sobre el cáncer en los seres humanos.”

A pesar de lo anterior, donde se dice que no hay pruebas concluyentes de causa-efecto y que los trabajos son de insuficiente calidad científica, Jonathan Samet, de la Universidad del Sur de California y presidente del Grupo de Trabajo, concluye que “la evidencia, que se sigue acumulando, es lo suficientemente sólida como para llegar a una conclusión y la clasificación 2B. Esta conclusión significa que podría haber algún riesgo y, por lo tanto, tenemos que vigilar de cerca el vínculo entre los teléfonos móviles y el riesgo de cáncer”. El director de la IARC, Christopher Wild, añade en la nota de prensa que, “dadas las consecuencias potenciales para la salud pública”, hay que seguir haciendo estudios y, entre tanto, tomar medidas para reducir la exposición a las ondas usando los dispositivos de manos libres y los mensajes de texto, por ejemplo. Además, se indica que los expertos habían examinado cientos de artículos, incluidos cuatro pendientes de publicación en revistas científicas que, al parecer, vinculan los móviles con el cáncer, y que el informe completo de la IARC verá la luz en el número de julio de The Lancet Oncology.
Pruebas cuestionables

Visto esto, ¿qué se puede decir? Que la calidad de las pruebas aportadas por los autores del informe de la OMS es más que cuestionable, tal como ellos mismos admiten, y que, por consiguiente, llegar a la conclusión que llegan se antoja precipitado, cuando no anticientífico. Todos las pruebas acumuladas hasta ahora en la literatura científica apuntan en el sentido contrario al de la nota de prensa de la IARC y resultan consistentes con la física y la biología. Otro punto clave del informe es que no explica cuál sería el mecanismo biológico por el cual el uso del móvil provocaría cáncer ni por qué, a pesar de que llevamos varias décadas expuestos a sus radiaciones, no ha habido un boom de tumores cerebrales en Occidente. Mi irreverente pregunta -la hice ayer en Twitter- es: ¿cuál es es el mecanismo -no mágico, claro- por el cual las emisiones de los móviles pueden provocar cáncer? Y digo no mágicoporque, según lo que sabemos de física y biología, no hay mecanismo conocido por el que las ondas de telefonía -bastante menos energéticas que la luz visible- puedan causar mutaciones en el ADN.

Por todo esto, no me preocupa la inclusión de los móviles en el grupo de carcinogenidad 2B de la OMS y a usted tampoco debería de preocuparle, aunque crea que lo anterior lo he escrito en un rapto de locura o sirviendo a intereses bastardos. En ese mismo grupo 2B, están el café y el humo de los tubos de escape de los automóviles, elementos con los que convivimos desde hace bastante más tiempo que con los móviles. Además, estudio Interphone, realizado por la OMS y en el cual se controló durante 10 años a más de 10.000 personas -usuarios de móvil; no usuarios; supervivientes de un tumor cerebral que los utilizaban y que no-, es que “no existe ningún incremento de cáncer cerebral entre los usuarios de móvil”.

Tenía abocetadas estas líneas cuando me he llevado la alegría de ver que algunos colegas ya han plasmado ideas similares en los medios tradicionales y de cómo, en vez de caer rendidos ante el informe de los expertos reunidos en Lyon, según la agencia Efe, el secretario general de Sanidad, José Martínez, advertía hoy de que el estudio no determina que haya una “relación clara” de que el uso de móviles pueda causar cáncer; la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) calificaba el trabajo de “revisión de estudios anteriores, sin la robustez científica deseable”; el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Emilio Alba, indicaba que no está demostrada “una relación causal clara” en el cáncer y el uso del móvil; y el presidente de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO), Antonio Llombart, destacaba que en los últimos años en España no se ha detectado un aumento de los tumores en el sistema nervioso central.

De todos modos, tengan cuidado con el móvil: no hablen con él mientras conducen; eso sí puede ser peligroso. Y, cuando se tomen un café, recuerden que, si es cierto lo que afirman los expertos de la IARC -que lo dudo-, están exponiéndose a algo tan cancerígeno como las radiaciones de un móvil.

Margaret Thatcher como científica

Publicado por el 31 may, 2011 en Tercera Cultura | 2 comentarios

autor: Eduardo Robredo Zugasti en revolucionnaturalista.com

¿Por qué se convirtió Margaret Thatcher (1925-) en una heroína del neoliberalismo? ¿De dónde procede el “thatcherismo”? La interpretación convencional ponía el peso en la balanza de la experiencia política y la ideología, particularmente en el triunfo de las ideas liberales à la Hayek en la década de los setenta (Friedrich Hayek recibió el Nobel de economía en 1974). Pero según una artículo publicado en The Royal Society, para entender la evolución ideológica de la “dama de hierro” es imprescindible entender su experiencia como científica.

Thatcher desarrolló de hecho una carrera como científica característica del siglo XX, mucho más centrada en los aspectos prácticos y mucho más sensible a las fuerzas de mercado que la ciencia teórica. Thatcher estudió química en Oxford durante la II guerra mundial, donde trabajó bajo la influencia de dos destacadas científicas, Janet Vaughan y Dorothy Hotkins y antes de estudiar derecho trabajó como química en la industria británica de plásticos.

Según Jon Agar esta experiencia como científica de orientación eminentemente práctica, dentro de un sistema sensible a las necesidades de mercado, pudo ejercer una influencia decisiva en el giro hacia el liberalismo económico radical de los años setenta, coincidiendo con las reformas propuestas por Lord Rothschild para transformar la ciencia británica en una fuerza de mercado más. Si el mercado había funcionado haciendo más fuerte la ciencia, y convirtiéndola en una fuente de riqueza ¿no podría funcionar el mismo mecanismo para todo lo demás? Una anécdota contada por la misma Thatcher sirve para ilustrar el caso:

Cuando Gladstone conoció a Michael Faraday, le preguntó si sus trabajos sobre la electricidad servirían para algo. “Si, señor”, remarcó Faraday con aplomo. “Algún día usted los cargará con impuestos”.

Margaret Thatcher en 1951. Crédito: The Royal Society

Margaret Thatcher en 1951. Crédito: The Royal Society


Los falsos peligros de los cosméticos

Publicado por el 30 may, 2011 en Tercera Cultura | 1 comentario

autor: Fernando Peregrín
Los falsos peligros de los cosméticosAngela Logomasini, del Competitive Enterprise Institute es la autora de un artículo que se publica en http://pajamasmedia.com/blog/the-price-of-beauty-chemicals-in-my-cosmetics/?singlepage=true sobre la seguridad de los cosméticos. Tras confesarnos que por las mañanas necesita su ritual de belleza, nos explica que, según un estudio, puede haber muchos productos químicos peligrosos en los cosméticos que usa.

De acuerdo con el Enviromental Working Group (EWG), la media de productos de belleza que usa una mujer a diario es de 12. Ella nos dice que usa 18. Sugieren, nos dice la señora Logomasini que el EWG sugiere que “yo y las mujeres como yo deberían reconsiderar qué y cómo son muchos de los productos que usan, y han puesto en marcha un proyecto de base de datos para ayudar en el proceso que llaman Skin Deep Cosmetics Database. La campaña por la seguridad en los cosméticos (EWG es uno de los ‘diez miembros fundadores’), sugiere también usar esta base de datos”.

Pero, ¿va a ser de alguna ayuda? “Probablemente no. Un examen de algunas de las aseveraciones que hacen esos grupos que su ciencia es del ‘espesor de la piel’, de hecho, mucho de lo que dicen está equivocado. Hay poca evidencia de que los productos de cuidado personal son tan dañinos como esos grupos proclaman”

Por ejemplo, la base de datos “Skin Deep” califica “mi pasta de dientes y mi jabón en 4 y 5, respectivamente, en una escala de peligrosidad de 1 a 10” Ambos productos comparten el mismo ‘peligro’, 1,4 –Dioxano, un producto químico que tiene un 10 en la escala de peligro de Skin Deep. La base de datos del grupo indica que casi 12.000 productos pueden contener esta sustancia.

Mas la autora dice no estar preocupada en absoluto. Ese compuesto químico no es ingrediente de esos productos; es un contaminante asociado con la fabricación de otros ingredientes.

No hay datos que indiquen que exposición a trazas de 1,4-Dioxano plantee algún problema, de acuerdo con la Food and Drug Administration (FDA), “los niveles de 1,4-Dioxano que hemos encontrado en ciertos cosméticos no suponen riesgo alguno para los usuarios. La autora nos recuerda que la FDA tiene el poder que sacar del mercado cualquier producto que sea dañino para los usuarios.

“Para justificar la clasificación de 1,4-Dioxano, la EWG cita unas investigaciones que no son relevantes: unos pocos estudios que muestran que ratas expuestas a altos niveles de esta sustancia química tuvieron tumores y sus riñones se vieron afectados. Pero los humanos no son ratas y nuestra exposición es mucho más baja. A dosis suficientemente altas, las ratas incluso desarrollan cáncer cuando son expuestas a altas dosis de productos químicos presentes en el brócoli, zanahorias y guisantes. ¿Dirá EWG que esos productos son peligrosos?”

No hay estudios que relacionen el compuesto químico con el cáncer en humanos. Unos pocos estudios lo asocian a problemas renales en trabajadores expuestos a él durante un período largo de tiempo, que no es relevante para las trazas halladas en los productos cosméticos.

“EWG afirma que otro producto ‘culpable’ es mi crema hidratante.” Supuestamente contiene un presunto compuesto químico de alto riesgo que figura en la base de datos Skin Deep: Vitamina A. Inscrita como Retinol Palmitato en la base de datos de EWG, la vitamina A/retinol ayuda a controlar las arrugas.

De hecho, la base de datos EWG se basa largamente un informe de un panel de Federal Nacional Toxicology que cita unos pocos estudios con roedores y “mezcladas” investigaciones con humanos para analizar tanto los riesgos como los beneficios. El informe no saca conclusiones sustanciales de cáncer en humanos.

Irónicamente, si la gente confía en el EWG acerca de la necesidad de evitar productos para la piel con vitamina A, pueden estar arriesgándose a un incremento de cáncer porque es uno de sus principales ingredientes de los protectores solares. Y al contrario que la ciencia epidérmica de EWG, hay considerable evidencia que una sobre exposición al sol causa cáncer de piel. De hecho, es la causa principal de los cánceres de piel.

A pesar de esta realidad, EWG lanzó el año pasado una campaña increíblemente irresponsable atacando a los protectores solares, sugiriendo que pueden causar cáncer. La Skin Cancer Foundation medió en el asunto exponiendo que “después de revisar el informe recientemente emitido por The Environmental Working Group los renombrados expertos de The Skin Cancer Foundation han llegado a la conclusión de que no hay evidencia científica para sustentar la afirmación de que el retinol palmitato (vitamina A) es foto-carcinógeno en humanos.”

Estos ejemplos – prosigue la autora – revelan dos fallos fundamentales de toda la base de datos Skin Deep: sobre dependencia de estudios en roedores y atención a los peligros potenciales más que a los riesgos reales, lo cual requiere prestar atención a los niveles de exposición.

Para ahorrar responsabilidades por sus disparatadas afirmaciones, EWG incluye una nota junto con los productos recogidos en su base de datos:

El riesgo real, si lo hay, variará con el nivel de exposición al ingrediente y de la susceptibilidad individual, información no disponible en Skin Deep.

La web de EWG podría lo mismo decir “nuestros datos son esencialmente un sinsentido, pero esperamos que se asustará usted lo bastante como para hacernos una donación”. La EWG y otros activistas pueden usar ese dinero para financiar regulaciones gubernamentales

Premio Príncipe de Asturias a la Investigación científica y tecnológica 2011

Publicado por el 27 may, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

por Fernando Peregrín

Premio Príncipe de Asturias a la Investigación científica y tecnológica 2011Los neurocientíficos Joseph Altman, Arturo Álvarez-Buylla y Giacomo Rizzolatti han sido galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2011, según ha hecho público hoy en Oviedo el Jurado encargado de la concesión del mismo. Estos tres científicos son considerados referentes mundiales de la neurología por haber proporcionado pruebas sólidas para la regeneración de neuronas en cerebros adultos (neurogénesis), y por el descubrimiento de las llamadas neuronas espejo. Sus investigaciones han abierto esperanzadoras vías a una nueva generación de tratamientos para combatir enfermedades neurodegenerativas o asociadas al cerebro, como el Alzheimer, el Parkinson o el Autismo.

El Jurado de este Premio -convocado por la Fundación Príncipe de Asturias- estuvo presidido por Enrique Moreno González, e integrado por Juan Luis Arsuaga Ferreras, Pedro Miguel Echenique Landiríbar, Antonio Fernández-Rañada Menéndez de Luarca, Luis Fernández-Vega Sanz, Vicente Gotor Santamaría, Santiago Grisolía García, María del Rosario Heras Celemín, Bernardo Hernández González, Petra Mateos-Aparicio Morales, Amador Menéndez Velázquez, Rafael Nájera Morrondo, César Nombela Cano, Ana Pastor Julián, Eduardo Punset Casals, Julio Rodríguez Villanueva, Manuel Toharia Cortés y José Antonio Martínez Álvarez (secretario).

Esta candidatura ha sido apoyada por Ricardo Miledi, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 1999, y por Paul Greengard, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2000.

Joseph Altman

Joseph Altman inició sus investigaciones en 1961 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) hasta que en 1968 se trasladó a la Universidad de Purdue (Indiana). Siendo investigador independiente del MIT, descubrió la neurogénesis en adultos.

Este hallazgo, que Altman realizó en la década de los 60, recibió muy poca atención por parte de la comunidad científica hasta que en los años 90 se demostró la veracidad de su teoría. Su labor investigadora certificó, utilizando la técnica de autorradiografía con timidina tritiada para marcar células en división, la existencia de neurogénesis en algunas áreas del cerebro postnatal y adulto de la rata, especialmente en el bulbo olfativo y el giro dentado.

En 1961 Joseph Altman fundó el Laboratory of Deelopmental Neurobiology en el MIT y se trasladó a la Universidad de Purdue, en 1968. Shirley A. Bayer entró en el laboratorio en 1970 y se casó con Joseph Altman en 1973. En los primeros años, el laboratorio consistía de miembros asociados de la facultad, algunos postdoctorados, alumnos graduados y técnicos. El laboratorio recibió ayudas económicas de la Atomic Energy Comisión, el Nacional Institute of health y la Nacional Science Foundation

Shirley trasladó parte del laboratorio a la Indiana University/Purdue en Indianápolis  (IUPUI) en 1982, pero la rama de Purdue permaneció activa hasta que en 1995 el Dr. Sltman se rertiró.

Arturo Álvarez-Buylla

Arturo Álvarez-Buylla licenciado en Investigación Biomédica por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1983, se doctoró en la Universidad de Rockefeller en 1988, institución en la que ha ejercido la docencia desde 1989 hasta 2000.

Actualmente es investigador y profesor de Anatomía y Neurocirugía en la Universidad de California-San Francisco. Sus principales campos de trabajo son la neurogénesis del cerebro de los mamíferos adultos, el ensamblaje del cerebro, los tumores cerebrales y su curación y la ontogenia y la filogenia del comportamiento.

Descubrió que una subpoblación de células gliales funciona como progenitores primarios de nuevas neuronas que se incorporan al bulbo olfativo.

En una entrevista concedida a El Comercio, y refiriéndose a sus colegas con los que comparte el premio, dijo:

-Son personas mayores que yo y por tanto sus trabajos tienen más tiempo. Sigo especialmente la carrera de Altman y no puedo estar más contento de que, por fin, se le ponga en el lugar que se merece, ya que es quien más ha contribuido al enriquecimiento de la neurociencia.

Sobre la neurogénesis explicó que rompió la creencia de que las neuronas con las que nacemos son las únicas que tenemos y que no nacían más, sobre todo en adultos.

Preguntado por la relación entre ciencias y humanidades, el Dr. Álvarez-Buyllla, perteneciente a una familia asturiana muy conocida, formada principalmente por médicos y abogados, contestó que su padre creía que humanismo y ciencia estaban íntimamente ligadas. “Quizá por eso lograba ese nivel de felicidad en el laboratorio. Una felicidad que yo también siento y que no cambiaría por ningún premio, ni siquiera por éste.”

Giacomo Rizzolatti

Giacomo Rizzolatti (Kiev, 1937) cursó sus estudios universitarios en Padua, donde se licenció en Medicina y Cirugía y se especializó en Neurología. Posteriormente, pasó tres años en el Instituto de Fisiología de la Universidad de Pisa, dirigido entonces por el profesor Giuseppe Moruzzi.

Su carrera académica continuó en la Universidad de Parma, en la que actualmente es profesor de Fisiología del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Cirugía. Desde principios de los 90, tiene una estrecha colaboración con el Departamento de Informática y Neurociencia de la Universidad del Sur de California-Los Ángeles y con el Ahmanson Lovelace Brain Mapping Center de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA).

Sus primeras investigaciones estuvieron centradas en los campos de la fisiología del sueño y la visión. En particular, estudió la organización funcional del colículo superior y del cuerpo calloso del cerebro. Posteriormente, estudió el sistema motor y su papel en la percepción, así como la atención y las relaciones entre atención y el sistema motor.

Es el descubridor de las neuronas espejo, que se activan no sólo durante la ejecución de una acción, sino también durante la observación de la misma y que proporcionan un marco adecuado para la comprensión de los mecanismos subyacentes a la empatía emocional, imitación, comunicación y comportamiento social. Su estudio puede llevar, entre otras cosas, a entender las raíces del autismo.

Evolución artificial

Publicado por el 25 may, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Autor. Félix Ares/Asesor científico de eureka!

Evolución artificialNos habían contado que la selección natural actuaba muy lentamente, en lapsos de tiempo muy largos; sin embargo, estamos viendo que en situaciones de estrés la vida se adapta muy rápidamente; hasta tal punto que se notan los cambios genéticos en muy pocos años.

Un ejemplo ya clásico es el de los cangrejos Heike del Japón, cuyo caparazón reproduce la cara de un samurái. Carl Sagan, en su serie «Cosmos», nos cuenta que en 1185 en Dano Ura hubo una terrible batalla en la que muchos samuráis heike se ahogaron en el mar. Los pescadores de la zona cuentan que los samuráis todavía se pasean por los fondos del mar. Estos «samuráis» son unos cangrejos cuyo caparazón recuerda enormemente la cara de aquellos guerreros. Sagan nos dice que lo más probable es que cuando los pescadores atraparan en sus redes un cangrejo cuyo aspecto recordase un samurái, lo volvieran a arrojar al mar y eso ha hecho que hoy los más abundantes de la zona sean aquellos cuyo parecido es mayor. La verdad es que ver una foto de estos cangrejos impone. Lo mismo ha ocurrido en Galicia con los santiaguiños, un artrópodo que tiene en su dorso una cruz de Santiago. Todavía es costumbre que los que tienen la cruz bien formada se vuelven a arrojar al mar. Eso ha hecho que sean eso los que sobrevivan.

El pueblo Zoque de México cada año hace una ceremonia en la que arrojan el veneno de una planta en un río que corre bajo la tierra, en una cueva. El veneno hace que un pececillo que vive allí, de nombre molly (Poecilia sphenops), muera y flote en el agua. Cada uno de ellos se considera un regalo de los dioses. Pero los dioses parece que están a favor de los peces, pues los que viven en esa cueva se han hecho resistentes al veneno de la planta, la rotenona.

Un ejemplo quizá más dramático es el de la pérdida de colmillos de los elefantes de África y de Asia. Todos sabemos que uno de los mayores incentivos de la caza legal o ilegal es la de conseguir los colmillos de marfil de estos animales. Esta costumbre ha hecho que los elefantes evolucionen. En Zambia en 1969 las hembras sin colmillos eran el 10%, en 1989 había subido al 40%. En Sri Lanka todavía es más notable, hoy tan solo el 5% de los machos tienen colmillos. Es decir, en unos pocos años los humanos hemos obligado a los elefantes a nacer sin colmillos. Se trata de un cambio genético importantísimo que se ha desarrollado ante nuestros ojos; en un tiempo insignificante.

Algunas veces conscientemente y otras de modo inconsciente los humanos estamos acelerando la evolución.,

Cuando no podemos predecir

Publicado por el 23 may, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Fuente: EDGE

Traducción de  Fernando Peregrín

Cuando no podemos predecirPredecir es la verdadera esencia de la ciencia. Juzgamos la corrección de una teoría científica por su capacidad de predecir eventos específicos. Y desde un punto de vista más del mundo real y práctico, el propósito primario de la propia ciencia es alcanzar una capacidad de predicción lo cual nos dará algún control sobre nuestras vidas y una cierta protección del ambiente que nos rodea. Para evitar los daños del mundo debemos ser capaces de predecir donde y especialmente cuando van a ocurrir.

Mientras que el método científico puede conducirnos a un razonablemente riguroso entendimiento de algunos fenómenos, desafortunadamente esto no siempre se traduce en una precisa capacidad práctica de predicción que, por ejemplo, pueda ayudarnos a evitar la muerte por un desastre natural. Cuando ese es el caso, nos encontramos a nosotros mismos hablando de riesgo, la probabilidad de que ocurrirá un suceso peligroso, incluso aunque no sepamos cuando. Se necesita la valoración del riesgo por la incapacidad de predecir. Esta incapacidad puede venir de algunas deficiencias en nuestro conocimiento, o puede ser el resultado de una gran complejidad inherente al fenómeno (por ejemplo, no tenemos datos con la resolución suficiente parta representarlo, o el proceso tiene una componente que sigue un comportamiento caótico que nos impide determinar exactamente cuando ocurrirá). Nos vemos obligados a trabajar con probabilidades.

En el camino para entender un fenómeno natural nosotros, por supuesto, desarrollamos y empleamos varios tipos de tecnología. Esa tecnología se usa típicamente para medir el fenómeno y por tanto proporciona los datos que estimularán la mente analítica humana a desarrollar teorías científicas apropiadas. Entonces se usan más datos para comprobar esas teorías. Al final, la tecnología tendrá (eso se espera) la forma de un sistema de avisos, un modelo para ordenador (representando una teoría científica aceptada) que usa datos en tiempo real. En el entretanto, otra tecnología mejorará los métodos de protección contra esos desastres.

El tsunami  que azotó el norte de Japón (donde la cifra de muertos es posible que supere las 25.000) es el último ejemplo trágico de nuestra incapacidad de predecir cuando más importa. La llegada del tsunami a costas más distantes que Japón se predijo adecuadamente mediante modelos hidrodinámicos con ordenador, una vez que la localización del terremoto submarino se determinó y la generación de un tsunami  se confirmó mediante datos en tiempo real de las boyas DART y de los calibradores de mareas (Esta confirmación es necesaria ya que la mayoría de los terremotos submarinos no producen tsunamis y las numerosas falsas alarmas que resultarían de avisos basados solo en la ocurrencia de terremotos submarinos, haría inútiles los avisos), Pero cuando el epicentro está tan cerca de la costa que el tsunami llaga sólo 30 minutos después del terremoto, el único aviso posible es el retroceso del océano antes del tsunami o del propio terremoto (cuando la costa tiembla durante mucho tiempo, es de sabios actuar para ponerse a salvo y hacer como si el tsunami vendrá muy pronto). Los japoneses son la gente más precavida de los tsunamis de la Tierra, e inmediatamente se subieron a los tejados y se fueron hacia el interior de la tierra firme). Pero 30 minutos no es un tiempo muy largo (Fue incluso peor en el noroeste de Sumatra en 2004, cuando un tsunami mas grande golpeó sólo 15 minutos después del terremoto inicial).

La única manera en que un aviso más avanzado de tsunami podría haberse dado es si el terremoto mismo hubiera sido predicho. Pero no podemos predecir cuando se va a producir un terremoto, no el día, o el mes, o el año, o incluso la década. Todo lo que podemos hacer es asignar un riesgo en regiones particulares. Japón, con sus numerosas placas tectónicas topeteándose entre sí, se sabe que es un área de  alto riesgo, muchos terremotos y tsunami han ocurrido antes ahí. Como resultado, se han construido  algunas barreras marítimas y algunos edificios se han hecho más fuertes. La tecnología ha contribuido a esas defensas. Pero no fueron suficientes y de hecho, nunca pueden ser suficientes sin que se gasten grandes sumas de dinero para construir barreras marítimas de 40 pies en casi toda la costa japonesa y hacer todas las edificaciones capaces de sobrevivir los muy raros terremotos de intensidad 9,0.

Más efectivo sería añadir una pequeña fracción de esa costa a la adicional investigación para la predicción de los terremotos (una capacidad de predecir terremotos hubiese salvado más vidas en Haiti). Con la gran complejidad del ambiente tectónico mundial, entender que hace a dos placas tectónicas soltarse de súbito unas de otras, mucho menos predecir cuando van a ocurrir los terremotos usando un detallado modelo geofísico, está aún muy lejos. Pero usar la tecnología para medir continuamente las varias señales que la Tierra sólida proporciona, hasta que encontremos señales que sólo vienen con antelación a un terremoto, puede que sea posible mucho antes. Basándonos en logros anteriores podemos estar justificados siendo optimistas de que el intelecto humano hallará algún día la manera de predecir cuándo va a ocurrir un terremoto. Pero necesitamos acelerar ese proceso, porque en el futuro estarán en juego más vidas. Dondequiera que se requieran inversiones adicionales para hacer que eso ocurra será ciertamente dinero bien gastado.

Feynman, un físico original

Publicado por el 20 may, 2011 en Tercera Cultura | 4 comentarios

autor: Jesús Navarro en la revista Mètode

Feynman

Manuel Boix. Feynman, 2007. Aquarel·la i tinta xinesa, 8 x 8 cm.

Richard Phillips Feynman (1918-1988) fue uno de los físicos más brillantes y originales del siglo XX. Con una curiosidad ilimitada ante los fenómenos de la naturaleza, hizo contribuciones relevantes en varios campos de la física y también fue un excelente divulgador, capaz de transmitir su pasión por la ciencia. De una intuición extraordinaria, buscaba siempre abordar los problemas de la física de manera diferente a la de los otros, quería presentar de otro modo las cuestiones conocidas, fuera de los caminos transitados.

Repasar las contribuciones de Feynman a la física es recorrer la mayor parte de la física del siglo XX. Abrió nuevas vías en campos como la mecánica cuántica, la electrodinámica cuántica, la materia condensada, las interacciones y partículas elementales, la física no lineal o la información y la computación cuánticas. A esta larga lista se puede añadir también su papel pionero en la gravedad cuántica y en lo que ahora se llaman nanotecnologías. En 1965 recibió el premio Nobel de Física, compartido con J. Schwinger y S. Tomonaga, por sus trabajos en electrodinámica cuántica. De manera independiente, los tres científicos llegaron a mostrar como abordar el estudio cuántico y relativista de sistemas con cargas eléctricas, como por ejemplo electrones y positrones, en interacción con campos electromagnéticos. Dieron prescripciones precisas para evitar las divergencias inevitablemente presentes en la teoría (esto se dice «renormalitzar» en el argot técnico) y poder así hacer predicciones contrastables con los experimentos. Pero el método de Feynman ilustra bastante bien su talante. Allá donde sus colegas escribían largas fórmulas matemáticas, Feynman dibujaba, literalmente, los procesos físicos que quería estudiar, a partir de los cuales podía hacer los cálculos fácilmente con unas reglas precisas. Actualmente, el uso de diagramas de Feynman, o variantes de estos diagramas, es el procedimiento estándar para efectuar cálculos en muchos y diferentes campos de la física.

Es un tópico referirse a la excelencia de Feynman como comunicador. Muchos de los asistentes a sus clases y charlas recuerdan la fascinación que Feynman ejercía sobre la audiencia, a lo que no era ajeno su carácter histriónico. Para Feynman, el aula era un teatro y él un actor que tenía que mantener una intriga mientras hablaba de física y escribía números y fórmulas en la pizarra. Con esta intención preparaba muy cuidadosamente clases o charlas como si fueran piezas de teatro clásico, con presentación, nudo y desenlace. Su manera apasionada de hablar de física lo convirtió en un conferenciante popular; muchas de sus conferencias han sido transcritas y publicadas en forma de libro, e incluso hubo algunas  grabadas para la televisión. Esto pasó por ejemplo con las «Messenger Lectures», que impartió en 1964 en la Universidad de Cornell. Las conferencias fueron recogidas al libro The Character of Physical Law, que tuvo desde el primer momento una acogida muy favorable, sobre todo entre los profesores de enseñanza secundaria, dentro y fuera de los Estados Unidos. A pesar de los años que han pasado desde que se editó, el libro mantiene todo el interés y frescura, y cada relectura es una nueva lectura, como corresponde a un clásico. Para explicar qué es la física, Feynman reflexiona sobre cuestiones generales, como las leyes de la física, los principios de conservación, el significado de las simetrías de las leyes físicas o la evolución temporal y la distinción entre pasado y futuro. Son cuestiones conceptuales que no suelen ser discutidas en textos básicos, posiblemente porque se consideran demasiado filosóficas. Y he aquí Feynman hablando de física y haciendo filosofía, él que nunca escondía su desdén por los filósofos. Con su estilo pragmático, Feynman entra siempre directamente en el corazón de la cuestión, sin dar demasiadas vueltas, y la audiencia puede captar enseguida el problema planteado.

Un buen ejemplo de lo que digo es cuando habla de la física cuántica. Todo el misterio de la cuántica se puede resumir en la dualidad ola/corpúsculo, y el experimento de la doble rendija contiene los ingredientes básicos para discutirlo. Feynman lo hace con una sencillez y profundidad que a mi parecer no han sido nunca superadas y prácticamente todas las divulgaciones existentes de la mecánica cuántica están inspiradas en esta versión.

Feynman dio clase sólo para estudiantes del último año y de doctorado, con una única e importante excepción. Los años 1961-62 y 1962-63 hizo un curso de física para estudiantes de primero y segundo año que se ha convertido en uno de los cursos de física más famosos. Las clases fueron grabadas, transcritas y publicadas con el título The Feynman Lectures on Physics, en tres volúmenes que se continúan editando y traduciendo hoy en día. Como anécdota ilustrativa de la popularidad de este curso, mencionaré el que le refirió un antropólogo ruso con quién mantuvo correspondencia los últimos años de su vida. En uno de sus viajes a Tuva, una pequeña república soviética fronteriza con Mongolia y la China, el antropólogo encontró a una joven sentada en la puerta de su iurta, con un libro en las manos. La chica estaba preparando un examen de física y el libro que estudiaba no era otro que el curso de Feynman en una traducción pirata al ruso.

Se tiene que matizar, pero, el valor pedagógico de este curso, que no es, a mi parecer, la mejor manera de iniciarse a la física. Aunque Feynman hizo un gran esfuerzo al encontrar explicaciones sencillas y claras para los estudiantes, los más beneficiados fueron los doctorandos, profesores y científicos que asistían a su curso, porque este constituye una manera brillante de ilustrar con el ejemplo como se debe pensar y razonar en física. El curso no presenta la física a la manera tradicional, sino la visión de Feynman, pero los asistentes y los lectores posteriores se entusiasmaron de tal manera que la asumieron como propia. Feynman se convirtió así en un gran profesor de profesores, tal como se ha escrito muchas veces. Continúa siendo una experiencia muy estimulante la lectura de este curso, sobre todo cuando se tienen bases sólidas en física.

Feynman fue conocido fuera de los ámbitos científicos gracias a la publicación de dos libros editados por su amigo Ralph Leighton, con las anécdotas que le contaba durante las reuniones semanales para tocar los bongos. Los dos libros (los títulos originales son Surely you are joking, Mr. Feynman y What do you care what other people think?) se continúan reeditando con mucho de éxito. Naturalmente, las anécdotas son demasiado bonitas para ser verídicas en todos los detalles, pero transmiten fielmente el estilo Feynman y la visión que él quería dar de si mismo. Y es que a Feynman le gustaba mucho contar historias divertidas, en las que él tenía a menudo el papel más destacado. Pero la verdadera popularidad le llegó a partir de la participación en la comisión encargada de investigar el accidente del Challenger, en enero de 1986. El transbordador espacial explotó al poco de elevarse, y la retransmisión en directo por televisión del accidente amplificó el impacto social. Una buena mitad del segundo libro de anécdotas está dedicada a esta participación. Contrariando mucho el presidente de la comisión, que quería controlar todo el proceso, Feynman hizo por libre su propia investigación, siguiendo su costumbre. Pronto se convenció que el problema estaba en las juntas de goma que cerraban el depósito de combustible. Vio que no podían soportar las bajas temperaturas existentes en el momento del lanzamiento, y decidió hacer una demostración durante una de las sesiones públicas de la comisión. Mostró que un trozo de junta, comprimido con una mordaza y enfriado en un vaso con hielo, tardaba más de la cuenta a recuperar la forma, tiempo suficiente para que se escapara el combustible del depósito y pudiera explotar. Los periodistas presentes difundieron por todas partes su intervención y todo el mundo comprendió la causa principal del accidente. Feynman se convirtió casi en un icono popular y pronto aparecieron en las tiendas camisetas con sus diagramas.

He querido insistir aquí en la originalidad de Feynman, dejando de lado otros aspectos de su personalidad. En palabras de su colega Schwinger, Feynman era el ejemplo de aquel quien «osa seguir el ritmo de un tambor diferente». La metáfora ha hecho fortuna (todo el mundo identifica tambor con bongos), y ha aparecido, con variantes, en títulos de libros y artículos sobre nuestro personaje. Si en la juventud esta originalidad era sobre todo motivada por un afán de competencia, en la madurez encontró un aspecto más interesante y profundo. Las leyes de la física pueden ser a menudo formuladas de muchas formas, diferentes a primera vista, hasta que con un cierto trabajo matemático se demuestra que son idénticas. Feynman decía que este es un hecho misterioso, que nadie entiende, y veía un reflejo de la simplicidad de la naturaleza. Por eso, si tuviera la oportunidad de recomenzar su carrera «querría –decía– olvidar cómo he resuelto un problema. Así, cada vez que surgiera el problema podría resolverlo de una manera distinta, no lo haría pensando como lo había resuelto antes». Quizá, quería decir, las leyes de la naturaleza son simples si se pueden describir de varias maneras sin saber a primera vista que son completamente equivalentes.

Jesús Navarro. *IFIC (Centre Mixto CSIC-Universitat de València).

© Método 56, Invierno 2007/08.

Sobre una teoría del razonamiento

Publicado por el 16 may, 2011 en Tercera Cultura | 6 comentarios

Fuente: EDGE

Traducción y comentarios de Fernando Peregrín

Hugo Mercier

Hugo Mercier

Recientemente, como apertura de un Seminario Edge, “La nueva ciencia de la moralidad”, Jonathan Haidt divagó sobre dos artículos recientemente publicados en Behavioral and Brain Scieces que él creía eran “tan importantes que se deberían estudiarse un resumen de ellos en todos los departamentos de psicología del país”

Uno de los artículos “¿Por qué razonan los humanos? Argumentos para una teoría argumentativa” publicado en Behavioral and Brain Sciences, está firmado por Hugo Mercier y Dan Sperber.

“El artículo,”dice Haidt, es una revisión de un puzle que ha quebrado la cabeza a investigadores en psicología y cognición social durante mucho tiempo. El puzle es ¿por qué los humanos son tan sorprendentemente malos al razonar en algunos contextos y tan asombrosamente buenos en otros?”

Razonar no se designó para buscar la verdad. Razonar se designó por evolución para ayudarnos a ganar argumentos. Esta es la razón por la que el artículo se tituló “La teoría de la argumentación”. Así, como se puede leer en él, “la evidencia revisada aquí muestra no sólo que el razonamiento se queda corto para proporcionar fiablemente creencias racionales y tomar decisiones racionales. Incluso, en una variedad de casos, puede ser contrario a la racionalidad. Razonar puede llevar a resultados pobres, no porque los humanos sean malos en ello, sino porque sistemáticamente se esfuerzan en buscar argumentos que justifiquen sus creencias o sus acciones. Esto explica la tendencia a la confirmación que motiva el razonamiento y las elecciones hechas sobre la base de la razón, entre otras cosas”

“Ahora, los autores señalan que podemos y hacemos un reuso de nuestras habilidades para el razonamiento. Estamos sentados aquí en una conferencia. Estamos razonando juntos. Podemos reusar nuestro razonamiento argumentativo para otro propósito. Pero incluso entonces, muestra la marca de su herencia. Incluso entonces, nuestro proceso de pensar tiende hacia la confirmación de nuestras ideas. La ciencia funciona muy bien como proceso social, cuando podemos ponernos de acuerdo y encontrar los fallasen el razonamiento de unos y otros. No podemos encontrar muy bien los problemas en nuestro razonamiento. Mas eso es para lo que está la otra gente. Y juntos, esperamos que la verdad salga de este proceso”.

Dan Sperber, un influyente científico social y cognitivo francés , está ampliamente reconocido como uno de los más brillantes científicos cognitivos que escriben sobre la razón, el lenguaje, la cultura y la evolución humana. Hugo Mercier, su ex alumno, es un post-doc en la Universidad de Pénsil y coautor con Sperber de una serie de artículos

Su teoría de la argumentación ya ha generado mucha expectación en la comunidad académica. Reacciones – desde la acalorada repulsa a la aceptación entusiasta – nunca ha sido indiferente. El artículo ha creado una tormenta de interés y controversia y ha llamado la atención fuera de los círculos académicos. Saron Begley (Newsweek) y Jonah Lehrer (Wired) son dos de los muchos periodistas que han escrito artículos. Adicionalmente, muchos pensadores líderes han tomado nota.

Gerd Gigerenzer encuentra esta visión del razonar de lo más provocativa como “razonar no es acerca de la verdad sino acerca de convencer a otros cuando la confianza  sola no es bastante. Hacer eso puede parecer irracional, pero es un hecho de la mejor inteligencia social” Steven Pinker nota que la teoría argumentativa es original y provocativa, tiene un alto grado de apoyo y es asombrosamente relevante en los asuntos contemporáneos, incluyendo el discurso político, la educación superior, y la naturaleza de la razón y la racionalidad. Es muy posible que tenga un gran impacto en nuestro entendimiento de nosotros mismos y de los asuntos corrientes”

Y Jonathan Haidt dice que “el artículo es uno de mis favoritos ‘papers’ de los últimos diez años. Creo que ellos [los autores] han resuelto uno de los puzzles más importantes y largamente pendientes de resolver en psicología: ¿por qué somos tan buenos para razonar en algunos casos, y tan sesgados sin remedio en otros? Una vez que leí su artículo, vi la función argumentativa del razonar en todos los sitios, particularmente en el razonamiento con gente con la que no estoy de acuerdo, pero también ocasionalmente incluso conmigo mismo. Han tenido una idea muy poderosa con muchas ramificaciones sociales y educacionales”

*                    *                    *

Este es el ‘abstract’ del artículo en cuestión:

Razonar se ve generalmente como un medio para mejorar el conocimiento y tomar mejores decisiones. Sin embargo, mucha evidencia muestra que razonar a menudo lleva a distorsiones epistémicas y a decisiones pobres. Esto sugiere que la función del razonamiento debe repensarse de nuevo. Nuestra hipótesis es que la función del razonamiento es argumentativa. Está para idear y evaluar argumentos destinados a convencer. Concebido así, el razonar es adaptativo dada la excepcional dependencia de los humanos en la comunicación y su vulnerabilidad de la mala información. Un amplio rango de evidencia en la psicología del razonamiento y de la toma de decisiones se puede reinterpretar y explicar mejor bajo la luz de esta hipótesis. Pobres resultados en tareas del razonamiento estándar se explican en función de la falta de un contexto argumentativo. Cuando los mismos problemas se sitúan en una situación argumentativa adecuada, la gente resulta ser expertos argumentadores. Los argumentadores expertos no buscan la verdad, sin embargo, sino que buscan argumentos que apoyen sus puntos de vista. Esto explica la notoria tendencia hacia la confirmación. Esta parcialidad es aparente no sólo cuando la gente está razonando prácticamente desde la perspectiva de tener que defender sus opiniones. El razonamiento así motivado puede distorsionar evaluaciones y actitudes y permitir que persistan creencias erróneas. Usado proactivamente el razonamiento también favorece las decisiones que son fáciles de justificar pero no necesariamente mejor. En todas estas instancias tradicionalmente descritas como fallos o defectos, razonar da exactamente lo que puede esperarse de un dispositivo argumentativo. Buscar argumentos que apoyan una conclusión dada, y, ceteris paribus, favorecen conclusiones para las que se pueden encontrar argumentos.

DESNUDOS POR BARCELONA

Publicado por el 12 may, 2011 en Tercera Cultura | 12 comentarios

autor: Mª TERESA GIMÉNEZ BARBAT

DESNUDOS POR BARCELONA Recuerdo de forma imprecisa unas declaraciones de Carl Sagan, uno de los principales involucrados en la maravillosa gesta que fue la nave Voyager, en las que aseguraba que solo se arrepentía de una cosa. Dijo que, si volviera a tener la oportunidad, las siluetas del hombre y la mujer desnudos que, entre otros símbolos, se representan en el artefacto llevarían ropa. Y que si algo nos distingue del resto de los primates es, precisamente, que fuimos vistiéndonos progresivamente en nuestra evolución homínida. Lo recuerdo porque me sorprendió vivamente ya que yo, criatura educada sentimental y formalmente en los setenta y ochenta, estaba segura de que el estado “natural” del ser humano era el de una inocente desnudez.

Bien, me juegue o no alguna jugarreta la memoria, ni la inocente desnudez ni el sexo promiscuo formaban parte de un edén donde los humanos retozamos hace milenios y que ahora debamos recobrar después de siglos de imposición religiosa o de la coacción opresora del poder. A pesar de lo que crean admirados amigos míos como Iván Tubau, este fantasma de Carl Sagan en mi memoria podría tener razón y enseguida explicaré cuál es el motivo. Si me acordé de él fue a causa de un debate que se ha producido de manera ocasional durante estos últimos años en Barcelona y que se ha zanjado recientemente con una normativa del ayuntamiento. Parece que ya no estará permitido pasear por la calle sin un mínimo de vestimenta, lo que ha sido considerado por algunos como un atentado contra la libertad de los ciudadanos y una señal de rendición de una administración supuestamente progresista ante los sectores más pacatos y reaccionarios de la ciudad. Desgraciadamente, parece que en ciertos debates solo es posible tomar partido desde posiciones puramente ideológicas. ¿Podemos acercarnos a estos temas con una visión más objetiva y desapasionada? ¿Es el desagrado ante la exposición integral o parcial de la desnudez una reacción producida únicamente por el prejuicio y la superstición religiosa? Eso último han venido creyendo sectores sociales imbuidos de ideas que han gozado de considerable predicamento y respeto en nuestra sociedad. Algunos teóricos posmodernos como Foucault habían hablado de la “construcción social del cuerpo” como si el cuerpo humano fuera la encarnación de unas normas culturales antes que la expresión de unas preferencias y actitudes sexuales ancestrales. Este tipo de filosofía subyace en la postura que ha mantenido durante años la izquierda política y se ha reforzado con la tradición de algunos grupos herederos de filosofías “naturistas” que nacen a finales del siglo xix. Por esta razón, la normativa del ayuntamiento que ponía coto al nudismo y a la vestimenta exigua en el espacio público fue apoyada por todos los grupos parlamentarios menos Iniciativa per Catalunya y Esquerra. Los argumentos que esgrimían las dos posiciones eran los previsibles y estaban fundamentados en consideraciones apriorísticas difíciles de conjugar desde el debate racional.

¿Podríamos valorar esta cuestión desde otro punto de vista? ¿Qué motivos profundos podrían sustentar nuestra valoración del cuerpo y de la desnudez? En una época en la que los adolescentes curiosos y víctimas de las primeras tormentas hormonales solo podíamos ver tipos desnudos en los atlas de historia y geografía, constatábamos que los negros iban desnudos porque en sus países hacía calor y que los esquimales llevaban ropa por los motivos opuestos. Sin embargo, la antropología actual matiza mucho estas cuestiones arrojando sobre ellas una nueva luz. Los monos y la mayoría de los primates salvo el ser humano suelen aparearse cuando sus hembras experimentan el llamado “estro” o celo. Este estado es publicitado con poco margen para la duda con una exhibición de señales olfativas y visuales a veces alarmantemente llamativas. Pero la hembra humana, único primate del que sabemos que está siempre sexualmente receptivo (hay dudas también sobre las bonobo), oculta su ovulación por motivos sobre los que hay interesantes conjeturas de las que ahora no hablaremos. Hay que admitir que nosotros no disponemos de similares medios de propaganda copulatoria. ¿Qué hacer para demostrar disponibilidad? El cuerpo puede ser la respuesta.

Los seres humanos se alejan tremendamente de los estándares primates por lo que respecta al cuerpo. Ya cuando nacen, los bebés gozan de unos grados de rechonchez que nada tienen que ver con los de los bebés de los otros primates, más bien pellejos. Los biólogos evolucionistas piensan que esa tersura es una adaptación evolutiva dirigida a estimular en los padres y cuidadores sentimientos de embeleso ante tanta “ricura”. La piel del humano también inspiraría fuertes emociones, esta vez de signo distinto y menos castas y familiares, en su adultez. Los hombres carecen casi por completo de pelo en comparación con los demás primates, sobre todo las mujeres, que además disponen de una importante cantidad de grasa bajo la piel. Esto tiene un móvil. El cuerpo del hombre y de la mujer ha sido moldeado por la selección natural. Es más, muchos investigadores le otorgan una importancia aún mayor a la selección sexual. En la mayoría de especies, los machos son los que lucen distintivos rasgos exhibicionistas puesto que suelen ser ellas quienes escogen. Como ellos son más indiscriminados, las hembras no tienen presión para derrochar recursos en reclamos físicos costosos. No es el caso del ser humano. El hecho de que tanto hombres como mujeres exhiban características sexuales muy marcadas implica que tanto unos como otros han sufrido la presión de la elección discriminadora del otro sexo. En nuestra historia evolutiva, el cuerpo ha sido una poderosa herramienta de seducción. Así la desnudez no sería un estado neutro de tipo cándido y adánico, sino algo dotado de un fuerte potencial para despertar justamente las emociones que han necesitado siempre nuestros genes para pasar de generación en generación.

Alguien dirá: “Bueno, siguiendo este razonamiento, en esas tribus lejanas, donde no se conoce el vestido, deberían estar todo el día sexualmente muy ajetreados.” No necesariamente. La sexualidad humana goza de una gran plasticidad y la frontera entre la modesta exposición y la invitación sexual es muy diversa en las distintas culturas. Pero existe. Una de las mujeres más desnudas del mundo es la yanomano. Una cintilla rodeando sus caderas se considera vestido en su tierra. Pero, ah, la yanomano se contorsionará hasta el límite para no mostrar sus genitales si tiene que sentarse ante alguien que no es su marido. Desde nuestro punto de vista le diríamos: “Amiga, ¿y que más te da a estas alturas?” Pero para ella esto es justo la diferencia entre ser una respetable matrona y una descarada. En ciertas tribus de Nueva Guinea los hombres llevan su pene dentro de un canuto que pende de un cordel atado a su cintura. Se morirán de vergüenza si se les desprende delante de un extraño, como bien nos cuenta Jared Diamond. Esos son sus límites. Quizá muy generosos para nuestras costumbres, pero experimentados con la misma vergüenza y pudor que una señorita victoriana que muestra las pantorrillas a causa de un golpe de viento.

Otra cuestión. Ver a otra pareja copular es un acontecimiento que “pone” poderosamente a nuestros hermanos primates. El ser humano reserva este acto para la intimidad en todas y cada una de las culturas justamente para que nadie más se sienta invitado. Así que ni la desnudez ni las exhibiciones públicas de arrebato erótico nos dejan indiferentes. La naturaleza se ha encargado de ello por cuestiones de supervivencia. Nos sentimos “llamados”, involucrados aunque sea de forma impersonal. Lo malo es que la invitación al sexo es muy bienvenida cuando es pertinente pero genera sentimientos de fuerte rechazo cuando no lo es. Como todo lo poderoso tiene dos caras. Cuando el reclamo sexual no viene a cuento genera aversión. Incluso sentimientos de afrenta. No hace falta apelar a la moral religiosa ni a ningún concepto retrógrado sobre la “modestia” para comprender el porqué de una normativa como esa. Desde nuestras sociedades seculares podríamos decir, à la Wilde, que la exhibición de sexo y carne en la calle es peor que un pecado: es de un intolerable mal gusto. Así que celebramos que nuestra progresía por fin se haya decidido.

De la soledad en perpetua compañía

Publicado por el 9 may, 2011 en Tercera Cultura | 1 comentario

autor: Fernando Peregrín Gutiérrez

De la soledad en perpetua compañíaLa revista TIME publica una entrevista de Meredith Melnick a Sherry Turkle a propósito del último libro de ésta titulado Solos juntos: Por qué esperamos más de la tecnología y menos unos de los otros, Turkle es la fundadora y directora de la Iniciativa en Tecnología y la Mismidad y en su nuevo libro se formula una simple cuestión: ¿Los métodos de comunicación nos conectan en la misma forma que la vida real?

De hecho este nuevo libro concluye una trilogía que empezó hace 26 años con la exploración de los primeros programas informáticos y que ahora nos lleva a toda una serie de dispositivos que forman una verdadera sopa de métodos de comunicación

Sostiene Turkle que llevó un cierto tiempo para que las cosas evolucionaran a lo que tenemos hoy, y se hiciese patente dónde éramos más vulnerables. Esto cambió dramáticamente con la aparición de la comunicación móvil. “¿Quién iba a pensar que una pequeña lucecita roja en un BlakBerry – que no dice quién manda el mensaje sino que tienes un mensaje – volvería loca a la gente? Tan locos que si su bebé está en el coche cerca de ellos, y saben que no pueden leer y conducir, continuarán con el volante en la mano a 65 millas por hora y e intentarán leer el mensaje, aún a sabiendas del riesgo que ello supone para el bebé que llevan en el coche”.

Preguntada por qué empieza el libro con robots, y preguntada que qué relación existe entre los robots que son cuidadores de persona, mascotas, e incluso robots pensados para el sexo con la lucecita de BlackBerry, responde que la razón por la que ha puesto la robótica antes de otros medios de comunicación es que los robots tienen un cierto sentido de estar vivos, una mayor cercanía a los seres humanos. “A este respecto se está queriendo mover toda la discusión de lo que significa estar vivo del terreno puramente filosófico a un terreno pragmático, cuando las cosas están vivas en relación con varios propósitos determinados.”

Y prosigue: “He visto a los niños interaccionar con los robots durante 30 años y ha habido un cambio dramático, y es una conversación que queremos realmente mantener. ¿Qué significa que una cosa está lo suficientemente viva como para poder se un robot profesor? ¿Vivo lo suficiente para servir de compañía a los ancianos? Yo creo firmemente que hay ciertos valores humanos que están presentes cuando se está vivo y que ningún robot está o estará lo suficientemente vivo para tener dichos valores.”

La entrevista deriva ahora por la búsqueda de lo que es estar vivo para algún propósito y la respuesta del entrevistado empieza definiendo lo que se podría definir como la estrategia del “mejor que nada”: el robot será mejor que nada, lo que en realidad nos lleva a una pendiente resbaladiza. Eventualmente el robot empieza a verse mejor que nada. “La historia empieza con un ‘¡Oh!, el robot es un cachorro, puedes tenerlo siempre como un cachorro y además sería muy agradable  porque yo soy alérgico a los perros’. De manera casi inmediata un robot cachorrito es mejor que nada y hasta mejor que un cachorro de verdad, pues puede mantenerse por siempre en el estado de ricura de los cachorritos de verdad, pues no morirán y ni te dejarán solo” De golpe y porrazo el cachorrito robot se convierte en algo mejor que ningún cachorro real pueda ser, porque te ofrece cosas que los seres vivos no pueden: una clase de control total, sin sorpresas, una relación hecha a la medida donde uno puede tener las cosas exactamente como quisiera”

Esta relación controlada, sin embargo, llega a hacer que nos sintamos solos. Tendríamos que controlar nuestras comunicaciones en mayor medida en que lo hacemos hoy día. De forma que controlar las comunicaciones es un tema de mayor importancia en la comunicación digital. Y eso es lo que nos hace sentirnos solos estando juntos: porque relaciones controladas no son necesariamente relaciones en las que uso se encuentra con los de su clase.

Una de las cosas que indago – prosigue la autora – que está en paralelo con los robots es que la gente empieza a tener relaciones allí donde se pueden usar unos de otros para validación. “Hablo de los adolescentes que han ido del ‘Tengo un sentimiento – quiero hacer una llamada’ al ‘quiero tener un sentimiento – necesito mandar un mensaje de texto’ La gente empieza a usar a otra gente para validación, en realidad no para unas relaciones. Y cuando nos usamos unos a otros para validación, en realidad estamos seleccionado y escogiendo pequeñas partes de uno para usar y responder a ello. No es una completa exploración de otra persona, es convirtiendo a la otra persona en parte de un objeto.

Preguntada por qué su investigación en el MIT se concentra en la reacción de niños y adolescentes jóvenes a la tecnología y, por tanto, se preocupa de conocer el potencial efecto de esa tecnología en el aprendizaje social de esos niños y adolescentes.

Tras comentar una situación normal en el mundo estadounidense de hoy día – y que vale también para muchos países occidentales, tal que una cena en la que cada uno tiene su móvil al lado y parece estar más pendiente de una llamada o de un SMS, pasa a otra circunstancia, como es la de una madre leyendo un cuento infantil a su hijo y de nuevo, el móvil a su lado. El niño tiene la impresión de que no es importante para la madre el encerrarse siquiera media hora en una burbuja totalmente independiente del mundo exterior y aprende que la atención nunca es total, lo cual le puede afectar a sus relaciones sociales.

Se da el caso, comenta el entrevistador, que esos niños anhelan la atención, pero dándose el caso de que para muchos de ellos una conversación telefónica es muy íntima, por lo que prefieren un mensaje de texto o chatear.

Tras afirmar que esos niños se sienten confundidos, y por eso ha titulado su libro Solos juntos – porque se menean de atrás hacia delante y viceversa – concluye que están tan juntos que lo único que pueden hacer es mandarse mensajes de texto. Por un lado están esos adolescentes que tienen una vida muy parecida cómo viven su vida los adultos: te despiertas por la mañana y tienes 500 e-mails y 100 mensajes de texto, y verdaderamente no se tiene tiempo de hacer otra cosa que no sea contestar a los e-mails y SMS. De forma que – concluye Turkle – “tu vida se convierte en puramente reactiva, esto es, no te sientes solo pero tampoco te sientes conectado”.

Para lo que seguramente no tienes tiempo es para experimentar soledad. Una de las cosas más importantes que estamos perdiendo realmente es la posibilidad de estar solos de una forma reconstituyente. Si no sabes cómo estar solo, todo lo que podrás tener es soledad. Si no enseñamos a nuestros niños cómo estar a solas con uno mismo, todo lo que pueden hacer es tener soledad.

Y al final de la entrevista, la pregunta que requiere respuesta conclusiva: ¿Cuál es, pues, la solución? ¿Habrá una reacción violenta en contra de la tecnología?

“No se trata de dejar salir de la bañera el bebé con el agua; o decir que todo es malo o negativo. Es más acerca de decir ‘De acuerdo, hemos tenido la oportunidad de ver como se desarrollaba esto, ¿qué pensamos de ello? Yo no lo llamaría reacción violente, lo llamaría hacer correcciones porque no pienso que podemos quitarnos de encima ninguna de las tecnologías. No creo que la gente no va a querer nuevas tabletas o va a querer menos teléfonos. Sólo por el hecho de que hemos crecido con Internet no significa que Internet esté maduro. No; creo que es tiempo de decir ‘No, internet está empezando nada más y es nuestra responsabilidad. En la medida en que nos convenzamos a nosotros mismos que es inmaduro, estaremos mejor, porque entonces estaremos preparados para hacer Internet en la forma y en la medida que lo necesitamos para nosotros. Podemos quitar la luz roja del BlackBerry.

Entrevista con Judith Rich Harris

Publicado por el 5 may, 2011 en Tercera Cultura | 4 comentarios

autor: Cristian Campos

Judith Rich Harris¿Cuál es la influencia de los padres en el comportamiento de sus hijos cuando estos se encuentran fuera del área de influencia del hogar familiar? Según la psicóloga estadounidense Judith Rich Harris, ninguna. No “mínima” o “anecdótica” o “insignificante”: nula. Por algo se la considera como una peligrosa “radical” a raíz de la publicación en 1999 de su libro de culto El mito de la educación. La entrevistamos.

He aquí una verdad irrefutable: los niños se parecen a sus padres. Sin llegar a comportarse como dos gotas de agua, padres e hijos tienen bastantes probabilidades de puntuar de forma similar en los tests de personalidad al uso, si descontamos el ruido provocado en los resultados por la evidente diferencia en madurez psicológica. Pero la discusión empieza cuando se intenta averiguar el porqué de esa similitud.

La explicación popular, que coincide con la de buena parte del establishment académico y con los dogmas de lo políticamente correcto, es que esa semejanza se debe a la influencia de los padres. A fin de cuentas, ¿quién ha acompañado día a noche a ese niño durante los primeros años de su vida? Según la psicóloga estadounidense Judith Rich Harris (1938), esa similitud se debe casi por completo a la herencia genética. Pero no es esa la afirmación más polémica que Rich Harris incluyó en su libro de culto El mito de la educación (publicado en España en 1999 por la editorial Grijalbo). Si por algo se la considera una “extremista” es por su teoría de que la influencia de los padres en el comportamiento de sus hijos fuera del hogar familiar es, lisa y llanamente, nula. No “mínima” o “anecdótica” o “insignificante” o “ridícula” o “desestimable” o “ínfima” o “insustancial”, no: nula. Zero. Nil. Nothing. Niente. Cero. Por lo que respecta al comportamiento de los niños en la escuela, en la calle y en cualquier otro ámbito que no sea el comprendido entre las cuatro paredes de su casa, da igual que estos convivan con sus padres o con una etiqueta de Anís del Mono. Y lo mismo ocurre con la personalidad del adulto en el que esos niños se convertirán con el tiempo. A la pregunta de ¿quién o qué influye entonces en la personalidad de esos niños cuando se encuentran fuera de la influencia del hogar familiar?, la respuesta de Judith Rich Harris es “sus coetáneos”, es decir amigos, conocidos y saludados de su misma generación.

El mito de la educación, del que ahora se publica en los EE UU una edición revisada, tiene su origen en un artículo publicado en la revista Psychological Review en 1995. El artículo recibió el premio George A. Miller que otorga la American Psychological Association a los trabajos de reconocida relevancia. Prueba, por cierto, de que la justicia poética existe: el George Miller del premio es el mismo profesor universitario que 37 años antes expulsó a Judith Rich Harris del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard. Steven Pinker prologó la primera edición del libro, que en la actualidad se encuentra descatalogado en España.

En la actualidad, Judith Rich Harris se dedica a “contestar cuestionarios como el tuyo. Cuando acabe con tu entrevista tengo que responder una lista de preguntas igual de larga de un periodista polaco. Pero al margen de eso, acabo de terminar de escribir uno de los capítulos de un libro editado por dos psicólogos evolucionistas, y estoy empezando a escribir otro capítulo que aparecerá en el libro de un criminólogo”.

¿Hasta qué punto las investigaciones en genética, neurología y ciencia cognitiva de la última década han confirmado las tesis avanzadas en El mito de la educación?

De acuerdo a mi teoría, hay dos elementos que modelan la personalidad de los niños a largo plazo: los genes que heredan de sus padres y sus experiencias fuera del hogar. Los niños se parecen algo a sus padres en personalidad, habilidades y actitud, pero eso se debe básicamente a la herencia, es decir a la influencia genética en esos rasgos. Así que, con el objetivo de confirmar o refutar mi teoría, las investigaciones deberían poder controlar o descartar de la ecuación esas influencias genéticas. Cuando eso se consigue, los resultados han coincidido en general con mi teoría. Por ejemplo, algunos investigadores de los EE UU han estudiado cómo los niños pequeños adquieren el autocontrol que necesitan para comportarse correctamente en la escuela. Cuando los investigadores se centraron en la influencia de los genes en el comportamiento de los niños, encontraron que las enseñanzas de los padres no tenían ningún impacto en cómo se comportaban aquellos en la escuela. Lo que sí influía era cómo se comportaban en clase el resto de los niños.

En relación a la neurología y la ciencia cognitiva, los investigadores en el terreno de la neurociencia cognitiva han respaldado mi teoría de que las relaciones personales son procesadas en un área del cerebro diferente al área que se ocupa de los elementos grupales, como por ejemplo el hecho de convertirse en miembro de un grupo o el de clasificar a la gente en función de su identidad grupal. Estos mismos investigadores han descubierto que el hemisferio derecho del cerebro es mejor identificando individuos, mientras que el hemisferio izquierdo es mejor en lo que ellos llaman “representaciones grupales”.

¿Han cambiado en algo sus ideas a lo largo de los últimos años?

Mi teoría se ha desarrollado durante los últimos años, pero la conclusión básica sigue siendo la misma. La última versión de la teoría, descrita en mi segundo libro, No Two Alike, responde a una pregunta para la que la teoría original no tenía una buena respuesta: ¿por qué los gemelos idénticos (monocigóticos o univitelinos) que han crecido en una misma casa, que van a la misma escuela y que a menudo pertenecen al mismo grupo de amigos, difieren tanto en su personalidad?

¿Qué ha revisado entonces en la edición revisada de El mito de la educación?

La nueva edición tiene una nueva introducción, en la que explico brevemente cómo ha progresado mi teoría desde que se publicó la primera edición del libro. También incluye un nuevo apéndice en el que hago comentarios, favorables y desfavorables, sobre algunas de las investigaciones de la última década. Además, hay algunas pequeñas correcciones en el texto, y algunas referencias y notas finales añadidas. Pero no he intentado abarcar todo lo que ha pasado en el terreno de la psicología del desarrollo durante este tiempo, porque eso ya lo he hecho en No Two Alike.

Su libro y La tabla rasa de Steven Pinker tienen algo en común: ambos provocan reacciones de rechazo visceral entre los defensores más radicales de la teoría de la influencia ambiental, e incluso entre el público lego. ¿A qué se debe? ¿Qué tabú han roto estos dos libros?

En estos libros se atacan algunos mitos culturales muy apreciados, creencias poderosas que arraigaron en la cultura europea y americana a mediados del siglo anterior. Al afirmar que los niños no son bolas de plastilina modeladas por sus padres, Steven Pinker y yo misma estamos desafiando algunas convicciones ampliamente compartidas. Muchos psicólogos del desarrollo han dedicado toda su carrera profesional a la tarea de demostrar cómo los padres modelan a sus hijos, y aquí estoy yo, que ni siquiera pertenezco a la aristocracia académica, diciéndoles: “déjalo ya, tus investigaciones tienen muchos puntos débiles y no demuestran nada de lo que tú crees”.

¿Por qué cree que resulta tan difícil aceptar algunas ideas que parecen coincidir con el sentido común: las mujeres y los hombres son diferentes, los amigos influyen más en los niños que sus propios padres…? ¿Se debe quizá a que la realidad y el sentido común chocan con los dogmas de lo políticamente correcto y con una idea infantil y beata de la naturaleza humana?

En el caso de la afirmación “los hombres y las mujeres somos diferentes” creo que la culpa es de la corrección política. En el caso de la influencia parental, hay otros factores involucrados. En primer lugar, algunos de los procesos mentales que controlan nuestro comportamiento social son inconscientes: los niños no son conscientes de ellos mientras suceden y no los recuerdan posteriormente, pero sí recuerdan a sus padres. En segundo lugar, la gente infravalora la influencia de los genes. Ven que los bebés tienen una personalidad determinada desde muy pequeños (son audaces o miedosos, por ejemplo), así que atribuyen esos rasgos a algo que supuestamente les pasó cuando eran incluso más pequeños. ¿Y quién estaba a su lado cuando eran muy, muy pequeños? Sus padres, por supuesto.

Ligado con la pregunta anterior, ¿por qué la psicología popular y la académica suelen diferir tanto?

Bueno, en ciertos aspectos coinciden al 100%. Muchos psicólogos “populares” creen fuertemente en la influencia parental, al igual que muchos psicólogos “académicos”. Steven Pinker es una rara excepción a esa regla.

¿Cuáles son, o deberían ser, las implicaciones políticas de su teoría?

Debería culparse menos a los padres y poner más énfasis en dos cosas que yo creo que son muy importantes para los niños: la escuela y la estabilidad. Es perjudicial para los niños moverlos demasiado, de un barrio a otro o de una escuela a otra. El divorcio es en buena parte malo para los niños porque destroza la estabilidad de sus vidas fuera de la familia.

¿Me equivoco si digo que su libro parece ser más popular entre los hombres que entre las mujeres? ¿A qué se debe?

Bueno, si he de juzgar por las cartas que recibo de los lectores, parece que el libro gusta más a los hombres. Quizá las mujeres están más involucradas en la maternidad que los hombres en la paternidad. A ellas no les gusta oír que son menos importantes para sus hijos de lo que creían. Yo pensaba que a las madres les gustaría que les dijeran que no tenían por qué sentirse culpables por los fallos de sus hijos, pero eso implica que tampoco pueden atribuirse sus méritos.

¿Tratan los padres de forma diferente a los primogénitos que al resto de sus hijos? ¿Tiene eso alguna influencia en los niños?

Oh, sí, definitivamente los tratan diferente dependiendo, entre otras cosas, del orden en el que han nacido. Y sí, eso tiene una influencia mesurable en cómo se comportan esos niños en casa o en presencia de los miembros de la familia. Pero no tiene una influencia relevante en cómo se comportan los niños fuera de su casa, en presencia de sus amigos. Y tampoco tiene una influencia significativa en cómo responden, de adultos, a los cuestionarios de personalidad. Los estudios que usan tests estándar para determinar la personalidad no han encontrado diferencias entre primogénitos y segundos y terceros hijos.

¿Tienen los niños maltratados más posibilidades de ser adultos violentos?

Esa es una pregunta sorprendentemente difícil de contestar, porque muchas de las investigaciones que se han hecho al respecto son inútiles por dos razones. En primer lugar, muchos investigadores no detectan las influencias genéticas en el comportamiento. Las personas agresivas tienen más probabilidades de pegar a sus hijos, así que los niños maltratados pueden haber heredado la agresividad de sus padres. En segundo lugar, muchos investigadores no tienen en cuenta que los niños se comportan de forma diferente en entornos diferentes. Un niño que se porta mal en casa puede portarse bien en el colegio, o viceversa. Así que un estudio que investigue los efectos del maltrato centrándose sólo en cómo se comporta ese niño en casa, o que sólo le pregunte a sus padres, no es informativo. Los pocos estudios que se han fijado en cómo se comportan los niños fuera de su casa, de acuerdo a lo que dicen por ejemplo sus profesores, sugieren que el hecho de ser maltratado no tiene ningún efecto en cómo se comporta el niño en la escuela.

Los padres suelen estar expuestos a decenas de teorías pedagógicas  que les dicen cómo comportarse para que sus hijos sean más inteligentes, o tengan mejores modales, o sean más respetuosos. Pero los niños de hoy en día no parecen especialmente mejores (o peores) que los de hace 50 años. ¿Por qué se sigue entonces a) dando consejos que no funcionan, y b) haciendo caso de esos consejos?

¡Muy buena pregunta! Siempre hay “expertos” que se ganan la vida aconsejando a los padres, pero los consejos que dan cambian con los años. Yo nací en 1938, una época en la que la paternidad y la maternidad eran muy diferentes de lo que son ahora. Los padres de los años 30 y 40 no se preocupaban de la autoestima de sus hijos: les preocupaba la posibilidad de que prestarles demasiada atención los malcriara y los convirtiera en niños consentidos. Los padres no se preocupaban demasiado por los deberes escolares de sus hijos; ese era el trabajo de los profesores, no el suyo. Y el castigo físico era pura rutina. Los padres jugaban sólo un pequeño papel, si lo jugaban, en el cuidado de los niños: su principal función era administrar la disciplina. A pesar de los importantes cambios que se han producido recientemente en el papel de los padres, la gente es igual que siempre. A pesar de todo el afecto y la atención que los niños reciben hoy en día, tanto por parte de padres como de madres, no son menos depresivos o demuestran una mayor autoestima que hace años. A pesar del descrédito del castigo físico, no son menos agresivos. Estos hechos son una prueba apabullante de que mi teoría es correcta.

El mito de la educación se centra básicamente en el lenguaje, que usted considera una prueba irrefutable de lo acertado de su teoría, pero el lenguaje es una característica 100% ambiental. ¿Qué ocurre cuando se aplica su teoría a otras características que no son 100% ambientales?

El lenguaje es un buen ejemplo de cómo funciona mi teoría precisamente porque es una característica 100% ambiental. El idioma que hablamos, al igual que nuestro acento, es totalmente ambiental, totalmente aprendido. Nadie hereda una predisposición a hablar español o inglés. Nadie hereda el acento de una región particular o de una clase social determinada. Y cuando te fijas en el lenguaje, se ve exactamente lo que predice mi teoría. Los hijos de los inmigrantes, incluso aunque hablen la lengua de sus padres en casa, utilizan el idioma local fuera de ella. Lo hablan además con el mismo acento que sus coetáneos, sin rastro alguno del acento de sus padres.

Pero para muchas otras características, la herencia juega un rol. Si nos fijamos por ejemplo en la actitud respecto a la política o la religión, encontramos que los niños se parecen a sus padres. Pero eso se debe a que esa característica es, en parte, genética. Bueno, no la actitud en sí, sino la personalidad que conduce a esas actitudes. La existencia de influencias genéticas hace mucho más difícil determinar qué es exactamente lo que está pasando. Hacen falta métodos de investigación especializados para separar el grano de la paja.

Si su teoría es cierta, ¿qué pueden hacer los padres para que sus hijos sean más inteligentes?

Enviarlos a una escuela donde se potencien y se disfrute de las actividades intelectuales, y donde los niños que destacan académicamente sean admirados en vez de humillados.

¿Cuál es la crítica a su libro que ha resultado más difícil de contestar? En otras palabras, doce años después de la primera edición de su libro, ¿ha encontrado algún punto débil en él?

La crítica más difícil es la que me acusa de ser una extremista. Lo que yo digo no es que los padres tengan menos influencia de lo que se piensan: digo que los padres no tienen ninguna influencia en absoluto en cómo se comportan sus hijos fuera de casa o en su personalidad adulta. Cuando escribía El mito de la educación pensaba que esa posición sería difícil de defender. Pensaba que los psicólogos del desarrollo saldrían con algún tipo de evidencia que yo no podría refutar y que demostraría que los padres tienen al menos una pequeña influencia. Para mi sorpresa, no han conseguido hacerlo. Ha habido muchos estudios e investigaciones, pero todos los que dicen haber encontrado algún tipo de influencia parental tienen algún defecto; su método de investigación muestra siempre algún punto débil. Y los estudios que han utilizado métodos más apropiados apoyan en general mi teoría.

Desde el punto de vista evolutivo, ¿por qué los niños prefieren la influencia de sus compañeros a la de sus padres?

Por dos razones. En primer lugar, la niñez prepara para la vida adulta, y las personas que tienen éxito no pasan su vida adulta con sus padres. Su futuro es su propia generación. En segundo lugar, en todas las sociedades, los niños y los adultos se comportan de manera diferente; para decirlo en términos técnicos, pertenecen a categorías sociales distintas. Esto significa que los niños no pueden aprender a comportarse correctamente imitando a sus padres. Un niño que se comporte como un adulto parecerá bastante anormal.

¿Qué le contesta usted a los padres que le preguntan cómo educar a sus hijos si su influencia en ellos va a ser mínima o nula?

Los padres tienen una influencia importante en cómo se comportan sus hijos en casa. El trabajo de los padres es darle a sus hijos un hogar seguro y feliz.

¿Podría mencionar los tres libros sobre la naturaleza humana que, en su opinión, deberían ser leídos por todo el mundo?

La tabla rasa de Steven Pinker, Personality: What Makes You the Way You Are de Daniel Nettle, y Mistakes Were Made (but Not by Me) de Carol Tavris y Elliot Aronson.

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