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Haboob. Tormentas de polvo

Publicado por el 7 nov, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Autores: Equipo de divulgación científica de Eureka!

Fénix bajo la tormenta de polvo

1. Fénix bajo la tormenta de polvo. Autor encanto-sunland/Flickr. Attribution-NonCommercial 2.0 Generic (CC BY-NC 2.0)

El día 5 de julio del presente año hubo una gran . Muchos medios de comunicación de nuestro país se hicieron eco de aquella tormenta que cubrió toda la ciudad, desde las piscinas a los tejados, de una capa de polvo.

Los estadounidenses a estos fenómenos los llaman «haboob». La verdad es que no se trata de un hecho demasiado extraño; por ejemplo, en los últimos diez años ha habido más de 100 tormentas de polvo en el estado de Arizona. Aunque es cierto que el del 5 de julio ha sido la más grande de los últimos 30 años.

Pero si nos vamos de Arizona veremos que estas tormentas son bastante frecuentes en varios de los desiertos más conocidos del mundo: Sahara, Gobi, Taklamakán y en la pampa seca de Argentina. Uno de los autores del presente trabajo sufrió una de esas tormentas de arena en el desierto del Sahara y la verdad es que no es nada agradable. Estando dentro de un hotel, con puertas y ventanas cerradas y con sábanas tapando la cabeza, cuando la tormenta acabó, tenía polvo en todas partes incluyendo la nariz y la boca, de modo que al intentar masticar la sensación era sumamente desagradable. Es increíble cómo el polvo penetra en todas partes.

Las imágenes de la tormenta de Fénix son bastante impresionantes, un muro de polvo avanza hacia la ciudad. Cuando llega a las calles, la visibilidad es prácticamente cero, por lo que todo tráfico debe cesar. De acuerdo con la oficina de Fénix del servicio meteorológico nacional de Estados Unidos, los vientos alcanzaron los 110 km/h. Los datos de radar sugieren que la tormenta de polvo viajó unos 240 km y el polvo llegó a los 1 800 m de altura. El frente principal cubría 160 km. Era tan grande que fue perfectamente captado por las cámaras de diversos satélites artificiales.

La razón de este «haboob» fue una fuerte tormenta de agua y truenos que se produjo al este de Tucson. Resulta que esta última ciudad está a unos 460 m por encima de Fénix. La tormenta produjo vientos de más de 70 km/h. Entre las dos ciudades hay una distancia de 194 km y entre ellas hay una especie de «tazón» de polvo. Desde el final del último verano este «tazón» ha recibido menos de la mitad de la lluvia que es normal en la zona por lo que estaba realmente seco. Tormenta de agua en Tucson, vientos a alta velocidad, polvo muy seco entre ambas ciudades… la tormenta que colapsa sobre el desierto,… la tormenta de polvo estaba servida. Muchos árboles fueron arrancados; el tráfico, para evitar colisiones en cadena, disminuyó de velocidad hasta pararse; no se permitió el vuelo de aviones,…

Por muy llamativas que sean las fotos de Fénix, la tormenta no era nada comparada con las habituales en los grandes desiertos. En Euskadi recibimos polvo del Sahara, que  también es capaz de cruzar el océano Atlántico y llegar a tierras americanas. Y, aunque parezca mentira, las tormentas de polvo de China pueden ir hacia el este, cruzar el Océano Pacífico y llegar a América.

En los lugares donde se produce la tormenta, normalmente los nutrientes orgánicos son menos pesados y están en la parte alta del terreno, por lo que estas tormentas arrastran esa capa y hace que disminuya la fertilidad de los suelos. Además, el efecto abrasivo del polvo daña a las plantas jóvenes y disminuye la producción.  Pero en la zona receptora el efecto es el contrario, por ejemplo, el polvo del Sahara, alimenta de nutrientes a Centroamérica y Sudamérica; el océano que suele ser pobre en hierro aumenta su proporción y también se hace más fértil; en Hawái aumenta la productividad agrícola. En Estados Unidos y en China antiguos depósitos de tormentas de polvo que se llaman loess son suelos muy fértiles.

Tormentas de polvo en Marte

Las tormentas de polvo no solo se dan en la Tierra, también se dan en Marte. La mayor parte de las veces son tormentas «regionales» que se pueden ver desde la Tierra pero que no cubren todo el planeta. Pero de vez en cuando varias de esas tormentas regionales se unen y en muy poco tiempo cubren todo el planeta. Desde 1877 se han detectado diez de esas tormentas globales en nuestro vecino planeta.

En la imagen podemos ver a la izquierda Marte en julio de 2001 sin tormenta de polvo; a la derecha podemos ver la misma zona de Marte pero ahora en septiembre, con una tormenta de polvo. Todos los detalles que se veían muy bien en julio, han desaparecido, debido al polvo, en septiembre.

La atmósfera de Marte es mucho menos densa que la de la Tierra –tan solo el 1% de la densidad de la atmósfera terrestre al nivel del mar–. A diferencia de la Tierra, el único motor de estas tormentas es el calor del Sol que mueve su atmósfera. Como la densidad es muy pequeña tan solo se elevan partículas muy finas, no mayores que el humo de una barrita de incienso.

Tormentas de polvo en Marte

2. Dos fotos de Marte, la de la izquierda de junio de 2001; la de la derecha de septiembre del mismo año. La tormenta de polvo que cubre el planeta hace que no se aprecien los detalles del planeta. Foto gentileza de NASA/JPL/Malin Space Science Systems.

Visualizar el rayo láser

Si con un puntero láser apuntamos a una pared, veremos el punto luminoso en la misma, pero no vemos la trayectoria que sigue. Para poder verla te proponemos un experimento muy sencillo. Necesitas una botella de vidrio, una barrita de incienso y un puntero láser.

Visualizar el rayo láser

3. Rayo láser a través de un recipiente de cristal en el que se hay humo de incienso. Foto de eureka! Licencia CC BY-NC 2.0 (Se puede utilizar mencionando su procedencia)

Enciendes la barrita de incienso –que ya sabes que produce unas partículas de un tamaño similar al de las tormentas de polvo de Marte– y la mantienes vertical con la parte encendida hacia arriba. Coges la botella y puesta boca abajo haces que entre en ella el humo del incienso. Esperas un poco para que la botella se llene de humo; entonces enciendes el puntero láser y apuntas dentro de la botella. Verás que su trayectoria se ve perfectamente pues al chocar la luz del láser con las partículas de polvo se refleja en todas direcciones y llega a nuestros ojos.

Nosotros lo hemos hecho con un matraz y con un láser de color verde; pero funciona aproximadamente igual con cualquier botella de vidrio transparente y un puntero láser de color rojo.

Domesticando nuestro demonio interior

Publicado por el 3 nov, 2011 en Tercera Cultura | 8 comentarios

Steven Pinker (Taming the devil within us) - Traducción: Teresa Gnez. Barbat

Domesticando nuestro demonio interior NATURE publica (20-10-2011, Vol 478, pp. 309-311) un avance del nuevo Pinker (The better angels of our nature: the decline of violence in history and is causes,  NY: Allen Lane, 2011), mediante un breve  texto del propio autor y dándole cobertura de acontecimiento editorial. TC publicitó la conferencia de presentación del libro (Edge, …),  y ahora se hace eco de ese preludio incitador en la vigilia de la aparición de la traducción española de una obra que muchos consideran ya como el “ensayo de la década”.

” El siglo XX fue el más sangriento en la historia.” Esta frecuente aseveración es popular entre los románticos, los religiosos, los nostálgicos y los cínicos. La usan para impugnar una gama de las ideas que prosperaron en este siglo, incluyendo la ciencia, la razón, el laicismo, el darwinismo y el ideal de progreso. Pero este factoide histórico raras veces se sosteniente con cifras, y seguramente es una ilusión. Nos inclinamos a pensar que la vida moderna es más violenta porque los registros históricos a partir de eras recientes son más completos, y porque la mente humana sobrestima la frecuencia de acontecimientos vívidos y memorables. También nos preocupamos más que antes por la violencia. Las historias antiguas están llenas de conquistas gloriosas que hoy serían clasificadas como genocidios, y líderes que se conocieron en la historia como Tal-y-Tal el Grande serían ahora procesados como criminales de guerra.

Cuando se intenta cuantificar las cifras de muertes de pasadas eras, resulta que muchos de aquellos imperios, de los maníacos victoriosos, de las invasiones de tribus a caballo, de las tratas de esclavos y de las aniquilaciones de pueblos nativos tenían un total de bajas que, ajustadas a la población, pueden compararse a ambas guerras mundiales. La guerra antes de la civilización era más sangrienta. La arqueología forense y la demografía etnográfica sugieren que alrededor del 15 % de las personas que viven en sociedades sin estado mueren violentamente (cinco veces la proporción de muertes violentas en el siglo XX sumando la guerra, el genocidio y las hambrunas causadas por el hombre)

Además, un siglo tiene 100 años, no solamente 50, y la segunda mitad del siglo XX ha asombrado a los historiadores de lo militar con una carencia de guerras sin precedente entre estados desarrollados y grandes potencias. Las guerras civiles proliferaron en los años que siguieron a las dos guerras mundiales, pero éstas tienden a ser menos destructivas que las guerras entre estados, aparte de disminuir en su número y en las cifras de muertes. Han habido menos bajas por guerra en la primera década del SXXI que en cualquiera de las cinco décadas precedentes.

La obsolescencia de las grandes guerras es sólo uno de muchos motivos de la disminución de la violencia. Los porcentajes de homicidios en Europa se han dividido al menos por 30 desde la Edad Media: aproximadamente de 40 personas por 100,000 al año en el siglo XIV a 1.3 al final del XX.

Bárbaras costumbres que durante milenios no fueron nada excepcionales como el sacrificio humano, la persecución de brujas y herejes, la esclavitud, los deportes sangrientos, las torturas y las mutilaciones punitivas, las ejecuciones sádicas (la pira, el quebrantamiento, la crucifixión, la evisceración, el empalamiento) y la ejecución por crímenes sin víctimas ha sido suprimidas en la mayor parte del mundo. En los últimos 50 años hemos asistido a una cascada de revoluciones de derechos – civiles, de las mujeres, de niños, de gays, de los animales – que han reducido, de forma demostrable, los porcentajes de linchamientos, pogromos, violaciones, abusos conyugales, maltratos infantiles, azotainas, ridiculización de los homosexuales, de la caza y de la insensibilidad por los animales de laboratorio.

Domesticando nuestro demonio interiorLa disminución histórica de la violencia (mirar ‘Murder’s downfall’) ‘ ‘) es un desafiante rompecabezas científico para quien le interese la naturaleza humana. La violencia no es solamente un moda cultural que pasa como los miriñaques y las polainas. El comportamiento agresivo es general en todas partes de la historia y la prehistoria de nuestra especie, y no muestra signos de haber sido inventado en un lugar y llevado a otras partes. El cerebro humano ha conservado los circuitos que soportan la rabia y el predominio en los mamíferos, y los chicos juegan a pelearse en todos los lugares. Una mayoría de adultos tiene fantasías homicidas y disfruta con los espectáculos violentos, y la variación de las tendencias violentas en los  individuos es considerablemente hereditaria. Al mismo tiempo, ningún tipo de violencia se ha quedado en un nivel fijo en el curso de historia. Sea lo que sea lo que causa la violencia, no es un impulso perenne como el hambre, el sexo o el sueño.

LOS ÁNGELES BUENOS

¿Qué ha causado la disminución de la violencia? Poco o nada de esta disminución puede explicarse por la selección natural. La velocidad de la evolución biológica se mide en generaciones, y buena parte del declive ha sido cosa de  décadas o años. La explicación más prometedora, creo, es que los componentes de la mente humana que inhiben la violencia – lo que Abraham Lincoln llamó ” los ángeles buenos de nuestra naturaleza ” – han sido cada vez más estimulados.

Hoy, la empatía es el más famoso de los ángeles buenos. Se estudia en niños, chimpancés, estudiantes e, incluso,  en simples neuronas, y se ha propuesto en best-sellers como la solución a los problemas de la humanidad. Realmente, una mejora de la empatía – promovida por el alfabetismo, los viajes y el cosmopolitismo – ayuda a explicar por qué la gente de hoy abjura de los castigos crueles y se preocupa más por los costes humanos de la guerra.

Pero la empatía no puede ser toda la historia. Contrariamente a la noción popular de que las neuronas espejo hacen a los primates reflexivamente empáticos, la empatía es una emoción voluble. Se dispara con un niño monísimo, con la belleza, el parentesco, la amistad, la semejanza y la solidaridad. Y fácilmente se suspende o se convierte en lo contrario, la schadenfreude (placer por la desgracia ajena), con la competición o la venganza

La conciencia moral – otro campo de investigación de gran interés en la psicología – también es un concepto menos pacífico de lo que se  podría pensar. Ninguna sociedad define la virtud únicamente por la evitación del daño. Las intuiciones morales también surgen de preocupaciones como la de traicionar a una coalición, de la propia contaminación o la de la comunidad, y del desafío o del insulto a una autoridad. Como la gente siente que las infracciones morales son legítimamente punibles, una definición amplia de la moralidad proporciona una lista amplia de ofensas por las que el pecador puede ser castigado violentamente, incluyendo la homosexualidad, la conducta licenciosa, la blasfemia, la herejía, la indecencia y la profanación de los símbolos sagrados.

Además, como la moralidad proporciona a la gente motivos para actos violentos que no les aportan ninguna ventaja tangible, a menudo es más el problema que la solución. Si sumáramos todos los homicidios cometidos por la sola  búsqueda de la justicia, las víctimas de las guerras religiosas y revolucionarias, la gente ejecutada por crímenes sin victimas y todos los huevos rotos en genocidios para hacer tortillas utópicas, seguramente excederían en número a las víctimas de la depredación amoral y la mera conquista.

Lo que más ha contribuido, psicológicamente hablando, en la disminución de violencia en el largo plazo puede haber sido en cambio la razón: las facultades cognitivas, que pulidas por el intercambio de ideas a través del lenguaje, nos permiten entender el mundo y negociar arreglos sociales. La razón, admitámoslo, parece vivir tiempos difíciles. La cultura popular llega a nuevas simas de estupidez, y el discurso político es una carrera hacia abajo. Vivimos en una era de creacionismo científico, de estupideces de la Nueva Era, de teorías conspirativas del 9/11  y de teléfonos directos de videntes y tarotistas. Incluso participan científicos. Los seres humanos se rigen por sus pasiones, dicen muchos psicólogos, y usan la razón sólo para racionalizar sus sentimientos viscerales después de actuar. Los economistas de la conducta se regocijan en mostrar cómo el comportamiento humano se aparta de la teoría del actor racional, y los periodistas que simpatizan con ello no pierden la oportunidad de diseminarlo. La idea es que, como la irracionalidad es inevitable, nos relajemos y gocemos

Pero he acabado creyendo que tanto la evaluación pesimista del estado de la razón en el mundo como que eso no es una cosa tan mala son errores. A pesar de toda su insensatez, las sociedades modernas han ido haciéndose más inteligentes y, estando todo igual, un mundo más inteligente es un mundo menos violento.

¿Por qué la razón nos lleva sufrir menos violencia? La clave más obvia la capta muy bien la frase del escritor francés Voltaire que dice que ” los que pueden hacerle creer cosas absurdas pueden hacerle cometer atrocidades”. Desenmascarar las falsedades – como la creencia de que los dioses demandan sacrificios, los herejes van al infierno, los judíos envenenan los pozos, los animales no sienten, los Africanos son brutos y los reyes mandan por derecho divino – socava muchas de las razones para usar la violencia.

La razón también hace que la gente desee menos violencia. Esta idea parece violar

la afirmación del filósofo escocés David Hume de que ” la razón es, y debería ser, únicamente la esclava de las pasiones “. La razón, por sí misma, puede ser un camino hacia la paz o hacia la guerra, hacia a la tolerancia o hacia la persecución, dependiendo lo que quiera el que razona.

LA VIDA POR ENCIMA DE LA  MUERTE

Pero hay dos condiciones que tenderán a unir la razón con la no violencia. La primera es que quienes razonan se preocupan por su propio bienestar. Prefieren vivir a morir, conservar intactas las partes de su cuerpo y pasar sus días con comodidad más que con dolor. La lógica no los fuerza a tener esos prejuicios. Así cualquier producto de la selección natural – pongamos para empezar cualquier agente que haya aguantado los estragos de la entropía suficientemente tiempo para razonar – probablemente los tiene.

La segunda condición consiste en que quien razona sea parte de una comunidad de razonadores que puedan afectar su bienestar y comprender el razonamiento de cada uno. Y desde luego el Homo sapiens no es solamente un animal racional sino social y que usa el lenguaje. El interés propio y la sociabilidad se combinan con la razón para producir una moralidad en la cual la no violencia es un objetivo. Si un agente dice, ” es malo que me haga daño “, también implica ” es malo que le haga daño “, porque la lógica no puede diferenciar entre ‘mí’ ‘y usted’. Por lo tanto, en cuanto tratas de convencer a alguien de que no te dañe apelando a los motivos por los que no debería hacerlo, apelas a un compromiso en el que la anulación del daño es un objetivo general.

La gente, desde luego, no fue creada en origen en un estado de razón. Descendemos de primates parecidos a un mono, pasamos cientos de miles de años en pequeñas bandas y desarrollado nuestros procesos cognoscitivos en ser cazadores-recolectores y en socializar. Sólo gradualmente, con la aparición del alfabetismo, de las ciudades y los viajes a larga distancia y la comunicación, pudieron nuestros antepasados cultivar la razón y aplicarla a una gama más amplia de preocupaciones. Como la racionalidad colectiva se pule con los años, se restringen los impulsos cortos de vista y en sangre caliente a la violencia, y nos fuerza a tratar a un número mayor de agentes como querríamos que nos trataran a nosotros.

Desde luego, parece increíble que nos tomara tanto tiempo entenderlo.¿Por qué necesitó la racionalidad humana miles de años para concluir que algo andaba mal con la esclavitud? ¿O con las palizas a los niños, la violación de las mujeres sin tutela masculina, la exterminación de pueblos indígenas, encarcelando a homosexuales, o las guerras emprendidas para aliviar la vanidad herida de los reyes?

Quizás la gente se ha hecho más agradable porque se ha vuelto más lista. Ha ido espabilándose cada vez más.

MÁS INTELIGENTES SIN INTERRUPCIÓN

A principios de los años 80, el filósofo James Flynn de la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda, tuvo su momento Eureka cuando notó que las empresas que venden pruebas de CI (cociente intelectual) renormalizaban periódicamente sus puntuaciones. Las generaciones posteriores, dándoles el mismo juego de preguntas que a las anteriores, daban más respuestas correctas. Flynn investigó por el mundo las pruebas de los tests, y el resultado fue el mismo en cada muestra: las puntuaciones del CI habían aumentado a lo largo del siglo XX. Un adolescente medio de hoy, si pudiera ir atrás en el tiempo hasta 1910, tendría un CI de 130, y una persona típica de 1910, transportada al presente, tendría un CI promedio de 70.

El aumento no está sólo en la inteligencia general, el factor hereditario que es la base de todos los componentes de la inteligencia (como el vocabulario, la aritmética y el conocimiento). Se concentra en el razonamiento abstracto, como notar similitudes (” Qué tienen en común una libra y una pulgada? ¿”) y analogías (” el PÁJARO es al HUEVO como el ÁRBOL es a qué? “). Las causas más probables son los aumentos en la duración y la calidad de educación, la extensión de la manipulación de símbolos en el trabajo y en el ocio, y la permeación del razonamiento científico y analítico en la vida diaria.

¿Podría haber atenuado la violencia una mejora de la razón? Considere las declaraciones de grandes hombres de hace un siglo, como Theodore Roosevelt, que escribió: “No llego tan lejos como para  pensar que los únicos Indios buenos son los Indios muertos, pero creo que nueve de cada diez sí, y no me gustaría preguntarme demasiado en el caso del décimo “, o el joven Winston Churchill, que llevó alegremente a cabo atrocidades en las colonias británicas de  Asia y África y escribió: ” Odio a los Indios. Son una gente bestial con una religión bestial. ”

Hoy nos sorprendemos por lo compartimentado de la moralidad de estos hombres, que eran esclarecidos en tantos sentidos cuando se trataba de  su propia raza. Pero nunca dieron el salto mental que los hubiera llevado a tratar las otras razas con la misma consideración.

A los niños de hoy se les ha animado a dar estos saltos cognitivos con amables instrucciones como ” hay Indios malos y hay Indios buenos, como hay gente mala blanca y gente buena blanca. No puedes saber si una persona es buena o mala por el color de su piel “, “ y, sí, las cosas que hacen estas personas nos parecen raras. Pero las cosas que nosotros hacemos les parecen raras a ellos. ” Tales lecciones no son adoctrinamiento sino razonamiento dirigido, que lleva a los niños a conclusiones que pueden aceptar en sus propios parámetros, y la comprensión que resulta se ha vuelto una segunda naturaleza.

¿Hay alguna evidencia de que las mejoras en el pensamiento nos hagan menos violentos? La neurociencia cognitiva sugiere que la moralidad no solamente está dirigida por circuitos límbicos que subyacen a la emoción  sino también por partes de la corteza prefrontal que son la base del pensamiento abstracto. Y el registro histórico muestra que muchos avances humanos fueron iniciados en el reino de ideas. Los filósofos prepararon informes cuidadosos contra la esclavitud, el despotismo, la tortura, la persecución religiosa, la crueldad con los animales, la dureza con los niños, la violencia contra mujeres y las guerras frívolas. Estos argumentos fueron diseminados en folletos y bestsellers y discutidos en salones y publicaciones, y luego en convenciones y legislaturas que implementaron reformas. También hay eslabones más directos entre la razón y la paz. Por regla general, y manteniendo todo lo demás constante, la gente con mejor razonamiento comete menos crímenes, es más probable que colabore en juegos experimentales y tiene clásicamente actitudes liberales como la oposición al racismo y al sexismo. Y por regla general, manteniendo todo lo demás constante, las sociedades con los niveles más altos de logro educativo e intelectual son más receptivas a la democracia, y tienen porcentajes inferiores de guerra civil. Los abogados de la razón y sus regalos, como la ciencia, la tecnología y la democracia secular, ya no sienten que deban estar a la defensiva. Las estimaciones comparativas entre lo mejor y lo peor del siglo XX eran siempre groseras, y es hora de reexaminarlas bajo el prisma de la historiografía con componentes estadísticos sólidos. Casi siete décadas después de los horrores de la primera mitad del siglo XX podemos constatar que aquellos picos no eran normativos ni tampoco el presagio de un futuro peor, sino una punta esporádica de la cual el mundo ha descendido precipitada y notoriamente. Las ideologías que los produjeron eran atavismos que terminaron en el cubo de basura de la historia, y el ideal de derechos humanos universales, que habrían parecido azucarados o incoherentes a nuestros antepasados, se han hecho lugares comunes de la moral de nuestra época.

Las fuerzas de razón, desde luego, no han empujado regularmente en una dirección; tampoco nos traerán la utopía. Pero la razón ha hecho algo más que mejorar nuestra salud, experiencia y conocimiento – ha hecho del mundo, de manera cuantificable, un lugar menos violento.

Neurociencia y Justicia. Clase Magistral de Michael Gazzaniga en Edge, 2011

Publicado por el 1 nov, 2011 en Tercera Cultura | 3 comentarios

Michael Gazzaniga
(Traducción: Verónica Puertollano)

Neurociencia y JusticiaVoy a hablar sobre la neurociencia y el impacto que puede tener en la justicia. Tuve que dar hace poco una charla para jueces y abogados, pero es la misma charla que darías a cualquiera. Es un resumen de los cuatro años de empeño que he dedicado al proyecto MacArthur de Ley y Neurociencia.

Esto surgió a raíz de un encuentro en Nueva York entre abogados, filósofos, neurocientíficos y psicólogos. Se reunieron hace cuatro o cinco años para hablar sobre si debía estudiarse el tema de la ley y la neurociencia. Dejé la sala para ir al baño o algo así, volví, y dijeron: OK, tú lo vas a dirigir. Así que ¡no abandonen la sala en el transcurso de estas cosas porque les caerán estas sorpresas!

Como «Neurociencia básica para jueces y abogados» era exactamente la conferencia inapropiada para las tres de esta tarde, diremos «perspectivas sobre neurociencia básica», porque lo primera recuerda a las clases de biología del instituto que a la mayoría de ustedes es probable que no le gustaran.

Les voy a dar una rapidísimo repaso de tres minutos sobre neurociencia. Muchos de ustedes tengan quizá casos ante el Segundo Circuito, y se retiren cada año al lago Sagamore, en Nueva York. La cuestión es que no puedes, obviamente, a alguien que no está metido en neurociencia, transmitirle la riqueza de la neurociencia en cien conferencias, no digamos en una, y menos en unos pocos minutos. Pero puedes lograr más o menos que se hagan una idea.

Quiero llevarles a través de esa idea y después conducirles a la pregunta de cuál es el impacto que este campo de la neurociencia va a tener en nuestra forma de pensar sobre la ley y, lo que es más importante, cómo pensamos sobre la justicia.

Así que aquí van los tres minutos de neurociencia más rápidos de la historia.

Básicamente enseña que hay un conjunto de circuitos en el cerebro. Y estos circuitos se entretejen y tienen conexiones específicas. Y acaban conectándose a áreas que son centros procesadores.
Si tomamos todo esto en conjunto, como se puede ver aquí, descubriremos pequeñas áreas que son más brillantes que otras. Y todo esto se hace ahora fácilmente, como todo el mundo sabe, en los laboratorios de imaginería cerebral. La especifidad de poder combinar los centros (donde la información es procesada) con el cableado real a esos centros ha tenido un avance muy reciente, como el de poder hacerse en humanos in vivo, o sea, en tu segundo año de facultad. Podemos localizar sus redes cerebrales, sus rutas: si tienen un determinado tipo de conectividad, si no la tienen, y si puede haber alguna anomalía en ellas que dé lugar a algún tipo de síndrome conductual clínico.

Por lo que respecta al Programa de Neurociencia y Justicia, todo conduce al hecho de que esto es el acusado. ¿Y cómo se supone que la neurociencia va a aunar todo esto y decir si alguien es menos culpable debido a un estado cerebral?

OK, dices, entonces. Pero después profundizas un poco y te das cuenta de que, bueno, el cerebro es una cosa muy complicada. Actúa sobre muchas capas, desde las moléculas a la corteza cerebral; trabaja en escalas de tiempo distintas, tratando con información de alta frecuencia y con información de baja frecuencia. Todo esto, en realidad, cambia después en el contexto de la edad y el desarrollo: el cerebro está constantemente cambiando.

¿Cómo agrupas todo esto para captar cuál sería el estado cerebral de una persona en un determinado momento cuando se comete el acto criminal? Y debería haberlo dicho más claramente, la mayoría de este proyecto se llevó a cabo preguntando: «¿Va a haber pruebas neurocientíficas que vayan a hacer a diferentes acusados menos culpables por sus crímenes?

Está la realidad del cerebro. ¿Cómo funciona? Bueno, es algo alucinante, por supuesto. Es un cerebro 24/7, siempre funcionando, siempre cambiando; los patrones de activación están constantemente moviéndose por todos lados. Esto [apunta a una imagen de escáner cerebral] mide el estado del cerebro en reposo, proporcionada por mi colega, nuestro colega, Marc Raichle. Se observa que aquí hay un sistema dinámico que está cambiando constantemente.

Con esto, ¿cómo pueden los neurocientíficos siquiera empezar a pensar que pueden captar cuál fue el estado cerebral de alguien hace seis meses o hace un año o hace seis años cuando cometió un determinado crimen?

Mucho del uso potencial de la imaginería cerebral en un tribunal de justicia apela a los procesos alcanzados, pero no registrados, en el momento del crimen. ¿Cómo va la gente a darle la vuelta a esta historia hasta el punto de que crean que pueden hablar sobre el estado mermado de alguien empleando este tipo de datos?

Déjenme saltar a las respuestas y después iré en detalle y les enseñaré por qué estamos aquí. La respuesta es que la neurociencia no es de uso inmediato. Esto se volvió cristalino para mí tras cuatro años trabajando con abogados, neurocientíficos y filósofos.

Hay tres clases de animales en derecho: está el juez que está locamente interesado en todo este trabajo porque son los que están ahí arriba teniendo que aplicar el castigo y demás; están los profesores de derecho que se aferran a profundas visiones de la naturaleza de la ley y el castigo, y están los abogados, los abogados practicantes que tienen a treinta personas en sus bufetes que tienen que defender.

Bien, el abogado practicante pregunta ¿esto es útil, podemos usarlo mañana? ¿Podemos usarlo al otro? ¿No podemos? Fuera. Siguiente problema. Así que, después de cuatro años así, me di cuenta de que en realidad, desde un punto de vista científico, el uso de una información neurocientífica sofisticada en el juzgado es problemática en el presente.

Pero lo decisivo es que se usará de formas potentes en nuestra vida. Voy a darles un par de ejemplos donde sí se utilizará para tal vez medir y captar el problema de la impulsividad juvenil y entender la psicopatía. Éstos fueron proyectos que se llevaron a cabo con esta beca.

La segunda gran pregunta es, a mi juicio, ¿está emergiendo la neurociencia como la ciencia que influirá en cómo piensa el público sobre la justicia? A medida que la neurociencia profundiza y se vuelve más clara sobre la naturaleza mecánica de nuestros cerebros y nuestras vidas, ese conocimiento se convertirá en una parte muy grande de la conciencia pública. Planteará preguntas sobre cómo abordamos el castigo (dependiendo de cómo veamos la naturaleza de nuestras vidas) y cómo llegamos a entender la justicia. Hay mucho dependiendo de ese equilibrio, y que es importante. Ese es el meollo del vínculo entre la neurociencia y la ley. Después comentaré cómo creo que hemos de mantenernos informados.

Para aquellos de ustedes que no son neurocientíficos, la postura básica que predomina en el campo es que el cerebro tiene una organización muy modular. Tiene múltiples centros locales de procesamiento paralelos y distribuidos, como cualquier otro sistema informacional, probablemente. Pero esa información es una información costosamente adquirida, a lo largo de los años. Quiero mostrarles unos pocos datos que demuestran por qué pensamos que esto es así.
La cuestión es que el cerebro tiene un montón de áreas específicas que están implicadas en unas determinadas actividades. Y a eso se le llama más o menos, vulgarmente, visión modular. Acabo de lanzar esta diapositiva para señalar cuánto ha cambiado la neurociencia, no solo en mi vida, sino en los últimos cinco años. La idea tradicional era que existen zonas en el cerebro que hacen cosas determinadas, y que existen conexiones con esas zonas. El concepto actual es coger el cerebro, y mediante los recursos de imaginería, modularizarlo con pixelaciones, y después analizar eso, usando cosas como la teoría de gráficos, para dar una captura multivariante de cualquier estado cerebral en particular que estés interesado en estudiar.

Lo que pasa es que el neurocientífico moderno no es el que irá por los laboratorios con láminas corticales bajo el microscopio y lesionando animales y estudiando su comportamiento. Eso es tan toscamente rudimentario para lo que es ahora el caso, que nos vemos presionados para reconvertir a nuestros nuevos licenciados en refinados ingenieros de control, computacionalmente sofisticados, y por ahí es por donde se está yendo.

No solo no estamos estudiando las neuronas, en virtud del hecho de que estudiamos el flujo sanguíneo cuando estudiamos la imaginería cerebral, ahora lo estamos llevando un paso más allá y viéndolo como variaciones en los píxeles. Es un gran problema de datos, y las personas muy avanzadas en grandes problemas de datos están corriendo hacia la neurociencia para tratar de ofrecer ayuda.

Permítanme ir al principio, fundamentarlo: estaba esta idea del cerebro modular, paralelo, distribuido, que hacía todo el procesamiento. ¿De dónde vino eso? Mucho vino del mundo clínico durante años. Y mucho vino de la conducta de las personas que habían tenido lesiones en el área frontal, el área occipital, en cualquier área del cerebro. Y después esta conducta fue cuidadosamente analizada a lo largo de los años por neuropsicólogos, etc.

Voy a mostrarles algunos ejemplos de esto. El primer ejemplo es un hombre que tiene una lesión en su área de asociación visual izquierda que lo vuelve agnósico, así que él puede ver elementos, puede ver perfectamente bien como cualquiera en esta sala, pero la información que le permite llamar al elemento triángulo es inválida, y no puede hacerlo. [El entrevistador en el vídeo] solo le está pidiendo que nombre lo que él está dibujando.

Lo llamó cuadrado. Lo ve, está ahí, no tiene una percepción para su forma. De nuevo, a partir de las personas con este tipo de casos, podemos construir un relato sobre el flujo de la información visual y de cómo es procesada, y así sucesivamente. Cosas de orden superior también pueden verse afectadas con lesiones específicas. Una de mis favoritas se llama «paramnesia reduplicativa». Lo que te hace, cuando tienes esta lesión, es que piensas que estás en un determinado lugar en el espacio a pesar de que estás claramente en otro lugar. Pero sostienes que estás en otra parte. Y por lo demás, estás totalmente sano y normal.

Había una paciente en el Hospital de Nueva York, cuando estuve allí en mi etapa anterior, que tenía este trastorno. Ella afirmaba que no estaba en la habitación de su hospital, o en el laboratorio de pruebas. Sostenía que estaba en su casa en Freeport, en Maine. Proseguía su diálogo con que estaba en su casa, y le decíamos ¿dónde vas a operarte? «Bueno, voy a operarme en el Memorial Sloan Kettering con los expertos.» Y después hablaba de sus conversaciones con, en realidad, Jerry Posner, el hermano de Mike Posner. Pequeño es el mundo. Y decía: «El Dr. Posner me pregunta todo el tiempo dónde estoy. Y al final he decidido decirle que estoy en el Memorial Sloan Kettering. Solo para que se calle.» Bien, ¿dónde crees que estás? «Bueno, ahora estoy en Freeport…», y así todo el tiempo.

Esta mujer sentada ahí, leyendo The New York Times, hojeándolo y haciendo el crucigrama. Y sin embargo, tiene este pequeño tumor en la zona parietal derecha que le produce este tipo de síndrome, y zas, ya sabes, te pasan estas cosas.

La afasia de Wernicke es una lesión muy específica, en la que la persona solo dice galimatías; es socialmente apropiado y todo lo demás, pero no responde, de ningún modo, en absoluto, a la persona que hace la entrevista.

Y aquí otro ejemplo de un paciente con un tipo de lesión orbitofrontal que Bob Knight está entrevistando. Demuestra el extraño efecto que puede tener. Demuestra que las cosas de la personalidad irán desarrollándose con lesiones específicas en y alrededor del lóbulo frontal.

Todo esto, reunido a lo largo de los años, da pie a las ideas modulares de áreas específicas del cerebro que desempeñan determinadas funciones de alto nivel. Y ahora, estas clásicas demostraciones clínicas están siendo examinadas empleando técnicas modernas. Y aquí hay una serie de estudios, llevados a cabo por Ernst Fehr y sus colegas, donde están intentando averiguar, usando el Juego del ultimátum, si hay determinadas partes del cerebro que puedan estar involucradas en hacer juicios imparciales: ¿podrías anularlas, y anulándolas, podría la gente cambiar lo que considera justo en este famoso juego económico? Ciertamente, lo hace. Encuentra áreas en el área prefrontal derecha, que cuando las anula, la gente cambia lo que considera justo en el Juego del ultimátum. Y ellos no cambian, se comportan normalmente, cuando intervienes las otras zonas de alrededor.

Esto implica EMT, que es este aparato, una especie de pistola paralizante para sabelotodos. Puedes anular y anestesiar pequeñas partes del cerebro de forma muy pasajera. Puedes provocar una lesión reversible, es lo que piensa la comunidad científica al respecto.

Sabemos que las funciones de orden mayor, hacer juicios imparciales y demás, gozan de buena salud, y en áreas específicas en el cerebro adulto. ¿Corresponde esto también a los bebés? ¿Venimos de fábrica con este material? Hay una maravillosa serie de experimentos que está saliendo ahora con Renee Baillargeon y David Premack donde observan cómo los bebés prematuros empiezan a demostrar cierto sentido de la justicia y pueden hacer juicios de reciprocidad y demás.

Y lo que hacen es que tienen estas jirafas animadas… (y ya saben cómo se realizan los experimentos con bebés: el bebé está sentado aquí y mirando los estímulos del experimentador. Se cuenta el tiempo que pasan mirando y demás. Y estos sofisticados neuropsicólogos del desarrollo, o psicólogos del desarrollo, pueden hacer las preguntas biológicas más fundamentales con unos 12.95 dólares en gastos de equipamiento. Y esto irrita muchísimo a los de las imágenes cerebrales, ¿saben? ¿Quién tiene estas máquinas de tres millones de dólares y un personal de miles…?)

Así que lo que hacen es que hacían que estas jirafas animadas (marionetas), se desplazaran de un lado a otro ante los niños, y despues repartían comida. Y siempre que la comida se distribuyera equitativamente, los bebés solo se desconcertaban por todo el asunto. Si uno tenía más comida que otro, se molestaban. Ahora, si cambiaban las marionetas, que los bebés habían juzgado como animadas —una situación en la vida real— y ponían las jirafas de plástico, inanimadas, en su posición y hacían la misma prueba, a los bebés no les importaba que uno obtuviera más que otro.

Entonces hacen estos otros estudios de reciprocidad donde, básicamente, hay un estímulo A y un estímulo B; A le quita una galleta a B: A roba la galleta de B. ¿Correcto? Y entonces al bebé no le sorprende que B se la robe de vuelta.

Dave y Ann Premack fueron quienes hicieron este primer experimento, que es realmente fascinante. Así que ahora A estorba a B… va ahí y le hace la vida difícil a B. Pero al bebé le sorprende si C aparece y ayuda ahora a A, se queda totalmente atónito: porque la coalición se ha formado con este único y simple acto. Están sorprendidos de que esa clase de reciprocidad fuese infringida.

Así que la idea aquí es que, bien, tienes estos módulos, algunos de ellos llegan mediante la experiencia adquirida, pero hay muchos de ellos que probablemente sean solo parte de la fábrica de hardware que tenemos.

Así que tenemos este cerebro modular y este cerebro dinámico: eso es con lo que empezamos. Con eso es con lo que tenemos que averiguar y comprender. Y ahora, dado todo el conocimiento moderno sobre todas estas cosas, ¿cómo vamos a usarlas en el tribunal?

Esto me da la oportunidad de citar un dato propio, que hicimos hace unos años, que nos ayuda a comprender por qué, a pesar de tener estos cerebros modulares y de que estas cosas estén produciéndose todo el tiempo y estén automatizando nuestro comportamiento y todo, no nos sentimos modulares. Sentimos que somos responsables y que somos el pez gordo, y todo lo demás. No hay una sensación de que estemos solo pasando por ello, y de que la vida esté siendo representada por estos pequeños módulos haciendo su trabajo.

El estudio del que quiero hablarles se hizo gracias a unos estudiantes pacientes a los que se les dividió el cerebro en un intento de controlar la propagación interhemisférica de la epilepsia. Así que cuando nos ponemos con ellos, sus cerebros han sido divididos. Hay un cerebro izquierdo y un cerebro derecho, y el cerebro izquierdo habla y el cerebro derecho no, y ese es el punto de partida de los estudios que hemos realizado.

Solíamos probar con estos pacientes de toda clase de formas. Probamos en una unidad móvil, condujimos hasta Nueva Inglaterra, donde estos pacientes vivían, la mayoría de ellos, por entonces. Allí fui con mi equipo de gente. Y por supuesto mi mujer, que hizo casi todo el trabajo.

Y aquí está con lo que salimos, al fin, tras 25 años, fíjense, 25 años trabajando con estos pacientes con el cerebro dividido. Fui el primero en trabajar con los primeros pacientes con el cerebro dividido, y me llevó 25 años pensar en la pregunta correcta que hacerles. Y la pregunta correcta era: «¿Por qué estás haciendo las cosas que estás haciendo?»

Esto es lo que quiero decir. Miras la fotografía, te fijas en el punto y ves una escena nevada y una garra de pollo. Todo el mundo lo ve. Y eso es porque esta información va a tu cerebro derecho, cruza hasta tu hemisferio izquierdo hablante y me dices lo que es. Y esto va directo a tu cerebro izquierdo, la garra de pollo, así que me dices lo que es a partir de esa experiencia directa en tu cerebro izquierdo.

Y los pacientes con el cerebro dividido, cuando les enseñabas esta imagen, si les preguntabas qué veían, te decían: «Bueno, veo una garra de pollo.» Y eso es porque la garra de pollo va al hemisferio izquierdo hablante y les sale la respuesta, «La garra de pollo». Y no describen esto en absoluto [señala a la escena nevada a la izquierda de la imagen, que va al cerebro derecho], ¿ok?

Así que años de pruebas han demostrado que a pesar de todo, sin embargo, el hemisferio derecho apreciaba totalmente lo que se le proyectaba al mismo tiempo. Y, en vez de pedir una respuesta hablada, les pedías una tarea de igualación a la muestra (una igualación al tipo de respuesta de muestra). Así que lo que hacías era enseñarles esta imagen, y entonces en vez de preguntarle al paciente qué veía, le decías, «señala la respuesta». Y lo que pasaba es que la garra de pollo iría al hemisferio izquierdo, y la mano derecha, que es controlada principalmente por el hemisferio izquierdo, señala al pollo, el estímulo más apropiado y coincidente. Y entonces la escena nevada va al hemisferio derecho y la respuesta más apropiada que la mano izquierda puede señalar es la pala. Ok, así que tenías este tipo de respuesta.

Lo que llevó 25 años preguntar fue, mientras el paciente estaba sentado allí señalando aquello, y yo dije: «Paul, ¿por qué hiciste eso? Tu mano está apuntando a esto; ¿por qué lo hiciste?» Y Paul decía, «ah, muy simple —(es el hemisferio izquierdo el que está hablando ahora, por supuesto, el hemisferio izquierdo está desconectado del derecho)— así que Paul dice: «bueno, es fácil, la garra de pollo va con el pollo, y necesitas una pala para limpiar el establo del pollo.» Su hemisferio izquierdo baja la mirada al comportamiento de su mano izquierda, ve que hace algo, tiene que ponerlo en contexto, lo pone en un contexto, y sale con esta mágica historia de por qué está señalando de ese modo y haciendo lo que está haciendo.

Así que, ¿por qué pensamos que somos responsables? ¿Por qué pensamos que somos las personas intencionadas, con control, que pensamos que somos? Bueno, ya saben, muevo la mano y manipulo este lápiz y me pregunto a mí mismo: ¿quién lo está haciendo? Bien, yo lo estoy haciendo. No lo está haciendo John, lo estoy haciendo yo. Es una teoría perfectamente razonable la de que lo estoy haciendo yo.

Tenemos esta cosa ahí, a la izquierda, que hemos llamado el interpretador. No está en el hemisferio derecho, no puedes lograr que el hemisferio derecho haga una cosa así. El interpretador solo está tejiendo la historia, la narrativa que extraerá un sentido de estos módulos que están constantemente bombardeándonos con información, con comportamientos reales, con estados sentidos, con todo. Tenemos que contar una historia sobre qué está pasando y eso es lo que pensamos que hace esa función narrativa.

Con ese telón de fondo, ¿cómo vamos a abordar esto, cómo va a ser algo de esta información de utilidad en un tribunal de justicia? Pongamos que alguien tiene una lesión en el centro que hace que su sistema moral se vaya al infierno: su área prefrontal está lesionada y ya no puede hacer un juicio moral importante. ¿Debería ser eso información atenuante?

Bueno, desde el clásico caso de Phineas Gage en adelante, hay un pequeño problema con ese argumento de que puedes tener una lesión, que atraviesa y noquea uno de estos módulos, el módulo A se desbarata y resulta que la persona se vuelve un poco chiflada y produce violencia y la arrestan. Y después la defensa tiene que decir, bien, es un atenuante porque tiene una lesión frontal izquierda o una lesión frontal derecha o la lesión que sea.

El problema es que estas personas con, pongamos, lesiones frontales izquierdas que empiezan a actuar de forma un poco extraña desarrollan alguna violencia. Su tasa base de violencia solo va desde el 3%, que es el tipo de tasa base para la violencia normal del tipo del que estamos hablando, al 13%. No es como un interruptor, no es que de repente todo el mundo sea siempre violento como resultado de esta lesión. Así que ir ante un tribunal y anunciar que tu acusado tiene una lesión en el lóbulo frontal izquierdo y enseñar la imagen de escáner sería fácilmente rebatido en cualquier contrainterrogatorio, y surgirían todas estas otras cuestiones.

Lo mismo pasa con intentar refinarse y usar, por ejemplo, trabajo de RM en muchos casos en los que alguien podría querer decir: «bien, hay una área disfuncional en esta persona y sabemos que ese área es realmente importante en establecer los actos intencionados.» Y enseñarían este efecto de grupo aquí, y dirían, «ok, Sr. Jones, nuestro paciente, tiene eso».

Bueno, un momento, un paso atrás. Esto se obtuvo haciendo la media de nueve o noventa cerebros, dependiendo del estudio en particular. Cuando vas realmente y observas a los sujetos individuales de la muestra, muchos de ellos muestran el área disfuncional y muchos no, y ese es el problema con las medias de los datos. Así que no va a funcionar.

Hay gente trabajando en esto. Y gente que quiere coger dos conjuntos de datos, averiguar la variación individual que se produce dentro de la media, y ver después si se puede ser más específico en lo que podrías decir sobre el cerebro de una persona en particular, extrayéndola del grupo de datos. Y diría que usando las nuevas teorías de redes complejas, donde puedes mirar los cálculos multivariados del estado cerebral de una persona, la sensación es que, y todo esto es muy actual, usando estas nuevas tecnologías, la gente será capaz de decir cada vez más sobre el estado específico del cerebro de una persona, dada la conducta particular que haya desarrollado.

Y, ¿qué pasa con el cerebro juvenil? Lo que está saliendo, creo, estará en los tribunales en diez años, tal vez más, tal vez menos, nunca se sabe, pero pongamos diez años. Así que tenemos a un adolescente conflictivo, ¿sí? ¿Alguno de ustedes lo conoce? Y después tienes tu adolescente normal. Si el adolescente conflictivo se mete en problemas y se convierte en acusado, ¿va a decir alguien «hay información atenuante respecto al cableado de su cerebro»?

Han salido datos que sugieren que el cerebro adolescente no está plenamente desarrollado y que eso es una excusa. Hay otros datos —están saliendo en PNAS esta semana— que lo ven de forma diferente. Coges a un grupo de adolescentes que son impulsivos y tienen toda clase de conductas peligrosas, y adolescentes que no, y comparas estos dos grupos. Les mides su conectividad funcional en estado de reposo. Lo que encuentran es (esto viene de nuevo del laboratorio de nuestro colega Marc Raichle en la Universidad de Washington) que los jóvenes no impulsivos y con un control normal, comparando sus regiones de planeación motora, sus redes cerebrales están asociadas con la atención espacial y el control ejecutivo (estas son las partes del cerebro que solo hacen las cosas normales). Y con los adolescentes que no se meten en problemas, esa es la red que parece estar activada.

En cambio en los jóvenes impulsivos, usando el mismo marcador de las regiones de planeación motora, resulta que se activan diferentes partes del cerebro que están asociadas a algo que se llama red en modo de defecto, que es la red cerebral que está asociada con la cognición autorreferencial y espontánea, y la conducta no constreñida.

Esto es muy reciente, va a tener que ser desarrollado más adelante. Pero se puede ver hasta qué punto estos datos terminan en el tribunal, que hay muchos niveles que manejar. No solo consideramos el nivel científico, «esto es realmente válido», pero hasta cierto punto, la cultura tiene que decidir «¿servirá esto como excusa?» Y esa es una decisión totalmente social por nuestra parte. Así que hay que reflexionar a fondo sobre todas esas cosas.

Otra cuestión afecta a prevenir la violencia futura ¿qué puede hacerse? Este es uno de los tópicos favoritos del gobierno. Ocurre alguna horrible cosa violenta y forman un comité: p.e. ¿Cómo podríamos haber detenido Fort Hood? ¿Sí? ¿Cómo fallamos? Y por supuesto, predecir la violencia es un problema común que ha rondado durante mucho tiempo y los agentes de la condicional lo afrontan todo el tiempo.

En 1974 le preguntaron a la Asociación Americana de Psicología qué pensaban sobre ello y —me encanta esta cita— «Los psicólogos no son competentes para hacer esos juicios». Pero en realidad, durante años, los psicólogos, empleando datos conductuales, de evaluación, actuariales, están en un 70% de predicción sobre si el Sr. Jones, cuando salga libre, va a practicar violencia en el futuro. Pero eso no es suficiente, así que la pregunta es, ¿va a añadir algo la neurociencia? Es en cierto modo la gran alternativa.

El juego específico, sin embargo, y esto aborda la cuestión de la psicopatía, sabemos ahora que el 25% de la gente en prisión son psicópatas medidos. Hay unos 600.000 psicópatas en la cárcel y solo unos 800.000 en toda nuestra cultura según las medidas actuales. Así que dan vueltas por ahí y acaban en la cárcel.

Todos los presos que conozcas en la cárcel, según mi cuñada, que fue defensora pública adjunta en Colorado, dice «No puedo esperar a salir de aquí, no volveré nunca, es horrible. Voy a limpiarme.» Todos ellos vuelven. Bueno, no todos ellos, pero el 64% vuelve, como un reloj. Entonces, ¿qué pasa? Y la tasa de psicopatía (reincidencia) es la más alta. Es la más alta entre los presos psicópatas.

¿Vendrá la neurociencia y desarrollará medidas para decir «bueno, ya sabes, ¿estos cerebros psicópatas son simplemente distintos? Tienen un pequeño problema.» ¿Servirá ese problema como excusa? Creo que el trabajo dará la respuesta —no se está haciendo ahora, pero se está haciendo el trabajo que se le acerca— podría demostrar, basándose en el trabajo de Jason Mitchell, un colega de Steve en Harvard, que cuando sabemos el momento del juicio, el tiempo actual y el tiempo futuro, la recompensa actual y la recompensa futura, hay dos regiones cerebrales distintas implicadas. Y podría ser que los psicópatas tengan una disfunción para apreciar las futuras recompensas y descontarlas como resultado. Vuelven a su cultura, y son capturados por las recompensas inmediatas. Y cometen de nuevo su crimen y acaban otra vez en la cárcel. No lo sé. Estamos trabajando en ese mismo experimento. Pero mientras, hemos completado un experimento con Kent Kiehl, Mike Miller, Scott Freeman y Craig Bennett en Santa Barbara, donde demostramos que la capacidad de la circunvolución posterior de los psicópatas, usando nuevas técnicas de clasificación de patrones, muestran una notable diferencia en los criminales psicópatas frente a los no psicópatas.

Todo esto está apareciendo. Y de nuevo, volviendo al proyecto de Neurociencia y Ley, es interesante señalar que los científicos están sentados ahí hablando sobre la veracidad de los datos, las excepciones, de esto, lo otro y lo de más allá, y los abogados son muy buenos hablando de ello.  Pero de repente, los abogados deciden que, en fin, ya sabes, ¿por qué no dejar que decida el jurado? Eso ya es suficiente. Quiero decir, el estándar legal y el estándar científico son dos cosas distintas. De hecho, todas las pruebas legales son en cierto modo basura. Quiero decir, todas las pruebas son en cierto modo basura, ¿por qué no echarlo como parte de la olla?

Así que Fred Schauer, que es profesor de derecho en Virginia y estuvo en nuestra junta directiva, después de escuchar esto durante tres o cuatro años escribe un pequeño artículo con este argumento. Así que de nuevo, están todas estas decisiones sociales flotando sobre todo este tipo de análisis.

Voy a terminar con el mayor impacto que este trabajo ha podido tener en cómo pensamos sobre nosotros mismos y cómo, por tanto, con ese pensamiento, hemos de manejar los asuntos de la justicia en nuestra cultura. Y solo recordarles —esto sirve para todos los que están en la sala— que no hay nadie en esta sala a quien no le afecte la respuesta a esta pregunta.

Nos vemos con que ha sucedido una cosa horrible y tenemos a un tipo, sabemos que lo hizo, ¿qué queremos hacer con él? Como cultura, tenemos que decidir eso, y cómo lo decidamos va a ser una función de cómo pensamos sobre estos temas. Y así, se mete en toda la cuestión del determinismo, y voy a pasar rápido por ella.

Este es un problema muy viejo, todo el mundo ha estado pensando en él durante mucho tiempo. Está Lucrecio en el 50 d.C., preocupado por ello. Escribió: «Si todo movimiento está siempre interconectado, lo nuevo proviene de lo viejo según un orden determinado, si los átomos nunca se desvían a los fines de originar algún nuevo orden que quiebre los eslabones del destino, de la imperecedera secuencia de eventos con sus causas, cuál es entonces la fuente del libre albedrío aparente que los seres vivientes exhiben en toda la tierra». Gran problema. Lo dijo hace mucho tiempo. Resolvió el problema. ¡Llegó a la conclusión de que los átomos se desvían! Pasó a otras cosas, lo que probablemente fue una buena idea.

Y así, si piensas realmente en la marcha hacia el determinismo, está todo ahí desde Copérnico, Newton, Darwin, Einstein, la neurociencia moderna y el resto. Y sin embargo, nadie en nuestra cultura, las almas trabajadoras que hacen que funcione toda esta experiencia humana, creen estas cosas, ya saben. Creen que actúan libremente y que tú actúas libremente y que tienes que asumir la responsabilidad.

Y esta misma gente trabajadora envía a sus hijos a la universidad, y se empobrecen para acabar escuchando a la gente más inteligente de nuestra cultura decir: «ya sabes, no hay libre albedrío, todo está determinado. Y así no hay esta tensión. ¿Cómo vamos a resolver esta cuestión?» Y escuchas esto y la gente cree realmente —tal vez alguno de ustedes sea determinista—, realmente cree que cuando naces, te podrían dar un reloj digital y que en él pusiera cuánto tiempo te queda en la tierra. Y podrías chequearlo de vez en cuando, ver cómo lo estás haciendo. Y podrías estar a punto de morir, o que te quedaran quizá unos pocos años más, y así.

Y la única persona que pensó que esto era ridículo, naturalmente, fue William James, y apunta al papel del azar. No hay suficiente determinismo que explique por qué la vida de alguien vaya a ser reordenada por ese yo-yo en el tiovivo.

Esas son las preguntas, ese es el problema, ese es el rompecabezas. Y Jon Schooler, y Josh Green y Azim Shariff quisieron hacer la demostración de que es importante cómo piensas sobre estas cosas. Jugaron a un pequeño juego en el que cogían a dos grupos de estudiantes. A un grupo le leyeron una versión muy determinista del libro de Francis Crick y después al otro le leyeron la otra parte del libro de Francis Crick que no tenía nada que ver con el determinismo. Después tenían que juzgar qué castigo se le daba a alguien que había hecho algo malo. La gente que leyó la parte sobre el determinismo (manipulada hacia esa postura, claro) lo reducían porque tenían el modelo en sus cabezas de que las cosas están determinadas, «venga, démosle al tipo un respiro», mientras que el otro grupo que pasó por el procedimiento le echaba la culpa al tipo.

Obviamente, las creencias tienen un gran impacto en cómo piensas al respecto, que significa cómo quieres ver el sistema judicial. Así, esta es una frase que tiene vigencia aquí: «Nosotros somos la ley». Cómo pensamos en todo esto, cómo acabamos juzgándonos a nosotros mismos, cómo vemos a nuestro prójimo, van a ser las leyes que establezcamos y por las que rijamos nuestra sociedad. Así que cómo resolvamos estas preguntas tiene una importancia crucial.

La persona que resume muy bien la visión estricta de que la única perspectiva científica es que somos máquinas y que no hay ningún sentido posible de libre albedrío es, naturalmente, Richard Dawkins con su cita, que decía: «Una visión auténticamente científica, mecanicista, del sistema nervioso convierte en un sinsentido la propia idea de responsabilidad, si se reduce o no, etc. etc. etc. El justo castigo como principio moral es incompatible con una visión científica del comportamiento humano».

No sé si han leído su “Let’s Stop Beating Basil’s Car”. Básicamente, no tienes que castigar a tu coche cuando se rompe; vas a arreglarlo. Su argumento es que debería ser lo mismo para los humanos. Y dijo que había sacado la idea de un sketch de John Cleese.

Así que aquí estamos. No nos importa y entendemos que los relojes sean automáticos. No nos importa y entendemos que las células sean automáticas. Pero nos volvemos locos cuando la gente sugiere que los cerebros funcionan de manera automática. ¿Cómo escapamos entonces de este dilema? ¿Cómo escapamos de la idea de que este sistema dinámico, complejo como es, funciona como una especie de reloj suizo?

Querría decir —y acabo con esto— que si quieres pensar sobre el problema de la responsabilidad, hay que quitarse la idea de que la responsabilidad surge del cerebro. Surge de las personas. Y creo que eso es algo crucial. Y permítanme resumir esto.

Sabemos que el cerebro permite la mente, y lo que tienes es este cerebro paralelo y distribuido y un sistema narrativo que hace transcurrir tu historia, así que no hay fantasmas en la máquina, como ha escrito Steve [Pinker] con tanta elegancia… así que al final se reduce ¿qué significa ser libre? Tenemos esta perspectiva, este problema de la responsabilidad, ¿qué significa ser libre?

Y la cuestión clave es hacer la pregunta ¿libres de qué? ¿De qué quieres ser libre? Ciertamente no quieres ser libre de los procesos químicos y físicos del mundo, quieres que tu brazo haga lo que hace cuando se lo dices, cuando sales, no ir aquí si lo que quieres es ir allí. Y todo ello, creo, es para mí una comprensión, de que todo el concepto del libre albedrío y el determinismo ha tenido un papel inadecuado. Aceptamos el hecho de que tenemos un cerebro automático, y lo usamos como metáfora. Como los coches son automáticos, y los coches con todo el determinismo que podemos especificar, no nos dicen nada del tráfico. Así que cuando los coches empiezan a interactuar en un entorno social, de repente, tienes nuevas capacidades increíbles que no pueden ser descritas en modo alguno estudiando los coches individuales.

Diría que lo mismo pasa con los cerebros. Los cerebros son automáticos. Pero nuestra libertad y nuestro sentido de la responsabilidad viene de la interacción social, el pegamento del entorno, del agrupamiento social. Y ahí es donde buscas la responsabilidad, y por eso es que aunque seamos estas máquinas finamente ajustadas, y narrativas y demás, hacemos a las personas responsables porque esa es la naturaleza del intercambio social entre las personas, y así es como se debería considerar la responsabilidad.

Les dejo con esa visión rápida, taquistoscópica, pero es donde este proyecto concluye, es decir, donde pensamos que la neurociencia está llegando, que no está ahí ahora. Pero hay una pregunta mayor que envuelve todo esto, que es si todo el trabajo que la neurociencia está haciendo nos hace preguntarnos cuáles son las implicaciones sobre cómo pensamos en la justicia.

La estética de la violencia desde la Tercera Cultura

Publicado por el 30 oct, 2011 en Tercera Cultura | 3 comentarios

La estética de la violencia desde la Tercera Cultura

Adolf Tobeña, Catedrático de Psiquiatría de la UAB
Arcadi Espada, Periodista y Ensayista

Jueves 24 de noviembre de 2011 a las 19 horas.

Sala de actos Museu d´Art Modern de Tarragona
C/ Santa ANNA, 8
43003 Tarragona
977 235 032
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Arcadi EspadaArcadi Espada
Colaborador de: El Mundo Diario, El Noticiero Universal, La Vanguardia, Diari de Barcelona, El País y, actualmente, El Mundo. Es profesor asociado en la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y desde noviembre de 2010 dirige el Instituto Ibercrea. Su blog en Internet es uno de los más populares de los que se hacen en España sobre temas políticos. Es Premio Francisco Cerecedo (2000) y premio Ciudad de Barcelona de Literatura (por Contra Catalunya) y Espasa de Ensayo 2002 (por Diarios).
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Adolf TobeñaAdolf Tobeña
Es catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde es director del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal. Ha dirigido programas de debate científico en la radio y colabora asiduamente con la prensa. Su libro, Cerebro y poder, analiza el origen biológico de la astucia, la audacia, la manipulación, la falsedad y la crueldad en los líderes políticos.

La creación del mundo

Publicado por el 29 oct, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

La creación del mundo Ibercrea reúne a grandes nombres del pensamiento, la ciencia, el arte y la cultura para analizar el proceso creativo

Sami Abid / Ferran Adrià / Julian Baggini / Nick Bilton / Albert Boadella /Maria del Mar Bonet / Luz Casal / Patricia Churchland / Jorge Drexler / Emilio Gil / Sabino Méndez / Ginés Morata / Scott Rubin / Agatha Ruiz de la Prada / Fernando Savater / David Trueba / Stephen Vizinczey

DEL 16 AL 18 DE NOVIEMBRE EN CAIXAFORUM MADRID

¿Cómo se hace un plato? ¿Y una canción?
¿Cómo nace una idea? ¿Cómo se diseña un vestido?
¿Cómo se hace cine con palabras?
¿Qué dicen la neurociencia, la literatura y la tecnología sobre la creación?
Durante tres días, artistas, científicos, filósofos y políticos explorarán desde perspectivas diversas la figura del Autor y su lugar en nuestra época.
Además, expertos jurídicos, responsables políticos y directivos de las principales entidades de gestión someteran a debate el estatuto del Autor en el marco digital. En la clausura de las jornadas, Arcadi Espada, director de Ibercrea, presentará los criterios que a juicio del Instituto deberán regir la inminente reforma de la ley de Propiedad Intelectual española.
Por las noches, María del Mar Bonet, Jorge Drexler y Luz Casal cantarán (y contarán) algunas de sus canciones en tres recitales unplugged.

PARA MÁS INFORMACIÓN Y ACREDITACIONES / CONTACTO PRENSA

Arturo Cuervo: 609 141 281 arturo.cuervo@ibercrea.es
Oficina Técnica de Ibercrea: 91 144 06 80 (en horario de 9,30 a 14.00 y de 16.00 a 19,30)
PERIODO DE ACREDITACIONES: 26 DE OCTUBRE AL 11 DE NOVIEMBRE
Twitter @iibercrea

La religión y el terror

Publicado por el 28 oct, 2011 en Tercera Cultura | 10 comentarios

autor: Arcadi Espada (Columnista de El Mundo y director del Instituto Ibercrea) en elmundo.es

Arcadi EspadaEn la entrevista de Atran que publica Tercera Cultura hay una pregunta interesante sobre el terrorismo de Eta. La respuesta lo es a medias; es cierto que a Eta le ha bastado la mafia, es decir, la complicidad de una parte de la sociedad vasca, y no ha necesitado la exasperación del kamikaze. Pero la inexistencia de terroristas suicidas (al menos oficialmente declarados) solo se explica por la escasa influencia de la religión. Que muchos etarras sean religiosos, católicos por más señas, no significa que actúen violentamente POR la religión. El mandato del terrorista islámico, por el contrario, es un mandato religioso. Matar al infiel es una obligación de su credo. En el caso etarra la religión es indiferente. ¡Tan indiferente como tantos curas vascos respecto de las víctimas!

Me sorprenden, en cierto sentido, las vacilaciones de Atran respecto al hecho religioso. En otra de sus respuestas dice no apreciar diferencias entre la burbuja  terrorista de filiación comunista, nazi, nacionalista y la burbuja de filiación religiosa. Pero hay una diferencia clave, y vinculada con lo anterior: la vida eterna, es decir, el premio religioso, que ninguna de las otras burbujas promete.

Por lo demás veo que estos antes de iniciar la procesión del arrrepentimiento pretenden, cínicos, falsarios e imperturbables, que el Estado pida perdón.

Arcadi Navarro – Ciclo de Conferencias “Visiones del Ser Humano” hablando de Genes, Dinero y Evolución Humana

Publicado por el 27 oct, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Arcadi Navarro - Ciclo de Conferencias “Visiones del Ser Humano” hablando de Genes, Dinero y Evolución HumanaArcadi Navarro trata de ofrecer una nueva visión sobre la evolución de nuestra especie a través de la Genoeconomía, esto es, del estudio de la interacción de la variación genética individual con nuestro ambiente social para explicar caracteres de tipo económico, todos ellos específicamente humanos, como nuestra percepción sobre la justicia de un intercambio o nuestra capacidad de pensamiento estratégico.

The Feynman Series – Curiosity (subtitulado)

Publicado por el 26 oct, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Fuente: Mirando Musarañas en  http://fisilosofo.wordpress.com

The Feynman Series - Curiosity (subtitulado)Todos recordamos las Sagan Series: una serie de vídeos muy bien montados con la voz de Carl Sagan de fondo, hablando sobre la NASA, el SETI, la necesidad de la exploración espacial… poesía científica en estado puro. Pues bien, Reid Gower, responsable de esta magnífica serie, ha decidido hacer otra serie, pero esta vez con otro de los grandes como protagonista: Richard Feyman.

Tercer capítulo subtitulado: Curiosity.

Si no veis los subtítulos del vídeo en español, pulsar en el icono CC de la barra de navegación.

Entrevista a Scott Atran

Publicado por el 22 oct, 2011 en Tercera Cultura | 7 comentarios

Entrevista a Scott AtranScott Atran es antropólogo, profesor de la Michigan University, del John Jay College of Criminal Justice de Nueva York e investigador del Centre National de la Recerche Scientifique (CNRS), de París. Es un investigador de amplios intereses que van desde la antropología cognitiva y lingüística, a la psicología evolucionista, la etnobiología o las teorías sobre el origen de las religiones.

Es autor de diversos libros entre los que destacan In Gods We Trust: The Evolutionary Landscape of Religion, Oxford University Press, 2002, una aproximación evolutiva a la génesis y las funciones de la religiosidad; y Talking to the Enemy, Faith, Brotherhood and the (Un)Making of Terrorists, Ecco 2010, donde analiza los procesos de inducción fanatizadora de los terroristas desde una perspectiva empírica y mediante estudios de campo, haciendo énfasis en el yihadismo radical antioccidental y ponderando los entornos sociales y las presiones intragrupales que rodean a los protagonistas del terror.

En un país como España, azotado durante décadas por el terrorismo etarra y que también fue objeto de la pavorosa matanza yihadista del 11 de Marzo del 2004, en Madrid, las opiniones de Scott Atran son de especial interés. El propio Atran usó para “Talking to the enemy” sus estudios sobre el terreno en Tetuán, Ceuta y Madrid sobre las células yihadistas que montaron aquella masacre que hizo virar la historia de nuestro país y cuyas reverberaciones se dejan sentir, todavía, en los posicionamientos en política exterior y en los tabúes y silencios con que afrontamos la relación con el Islam combativo.

Esta entrevista se lleva a cabo en la casa del antropólogo en el sur de Francia. Contesta a las preguntas en un ventoso domingo de octubre, mientras acaba de poner en orden la cocina al final de una comida regada con estupendos vinos locales y un Ribera de Duero, en compañía de varios amigos y de su esposa Ximena, etnolinguista como él.

Empezamos hablando de su faceta como etnobiólogo y sus discrepancias con el ensayista y promotor del llamado “nuevo ateísmo” Sam Harris para pasar luego a cuestiones relacionadas con el terrorismo.

1-  Un área muy interesante de su trabajo es la “folk biology”. De acuerdo con la “devolution hypothesis” nosotros los seculares occidentales experimentamos un declive de la familiaridad con la naturaleza y una pérdida dramática de su conocimiento natural. Es paradójico porque ahora tenemos las mejores teorías científicas para explicar la naturaleza (teoría de la evolución, biología molecular etc.). ¿Estamos perdiendo algo importante en el proceso? ¿Qué puede enseñarnos la biología “folk” a día de hoy?

R- En un trabajo reciente con Douglas Medin, encuestamos estudiantes en un campus californiano y otro situado en el Lago Michigan, USA, y constatamos que la gran mayoría de universitarios desconocían las especies de árboles más emblemáticas de la naturaleza que tenían delante de los ojos. Especies distintivas del entorno que transitaban dia a dia. Cuando se circula con tal grado de ignorancia se es ciego ante la naturaleza y no hay que esperar ninguna conducta apropiada, ni siquiera al pretender redimirla.

2-  En el libro “The Moral Landscape”, Sam Harris sugiere que si tuviéramos medios para saber cuando alguien está diciendo la verdad daríamos un paso adelante en conseguir un mundo mejor. Usted ya ha señalado que ésta es una de las ideas más discutibles y potencialmente peligrosas  del ensayo de Harris. ¿La mentira es tan importante como la verdad? ¿Sería una pesadilla un mundo donde fuera imposible la mentira?

R- Es inviable la propuesta de Harris. Totalmente inviable. La capacidad de mentir ha sido un vector crucial de sofisticación cognitiva y progreso social. El atributo, la posibilidad de no incriminarse a uno mismo también es progreso. El ojo vigilante del Todopoderoso también es progreso (mejor que la policía, casi siempre, para temperar, contener y frenar)…,  de ahí que la sugerencia de Harris sea una ingenuidad.

3. Usted ha criticado la llamada “new atheism agenda” y el “evangelical tone” de algunos de los “new atheists”.¿Cree que la religión es, por lo menos hasta cierto punto, irremplazable? ¿Cree que el ateismo moderno es una especie de “stealth religion”, de religión sucedánea?

R- No necesariamente irreemplazable. Pero desde luego la sustitución no vendrá de la mano de la ingenuidad y las recetas expeditivas del “nuevo ateísmo”. Nadie se va a convencer de prescindir de las doctrinas religiosas a base de explicar que todo ha sido producto de “lavados de cerebro” sistemáticos. Muchos de esos predicadores del “nuevo ateísmo” creen que la ciencia constituye un mejor cimiento que la religión para construir y justificar sistemas morales que regulen las tendencias egoistas y predadoras humanas, pero no existe el más mínimo soporte de hallazgos históricos o experimentales para fundamentar esa posición.

Los humanos, en cambio, han conseguido edificar señuelos muy potentes y movilizadores (p.e. los derechos humanos, la salud ecológica del planeta…) cuando se les ha proporcionado nuevos ideales que ayuden a vencer la soledad, las inclemencias, las enfermedades, el miedo…,  es decir, aquello que proporcionan las religiones.

4-  Recientemente, Hugo Mercier <http://edge.org/conversation/the-argumentative-theory>  ha argumentado que la razón no evolucionó en los humanos para acceder a la verdad sino para “to help us win arguments”, para ayudarnos a vencer en discusiones. Algunos resultados de la filosofía experimental (por ejemplo, Schwitzgebel & Cushman <http://edge.org/conversation/the-argumentative-theory> , también sugieren que la razón está fuertemente sesgada por factores psicológicos (incluso entre los “expertos” morales). Parece bastante claro que la razón sola no es suficiente para tratar con los “sacred values” y ciertos “frames”, marcos  ideológicos (para decirlo en términos de Lakoff). ¿Qué podemos hacer? ¿Alguna recomendación práctica?

R- Que la razón sola basta y es suficiente para superar las exigencias e imposiciones de los “valores sagrados” sólo lo conciben los académicos descarriados y algunas gentes del gremio de los juristas. Nadie más.

5-Usted afirma que el núcleo de las creencias religiosas carece de sentido y no tiene condiciones de veracidad (“the core religious beliefs are literally senseless and lacking in truth conditions”) y que por eso no pueden afectar la conducta de un individuo. ¿Como explicaría el caso de Anders Breivik el terrorista noruego que mató a un centenar de personas este verano?

R-Se pueden fabricar y creer nociones absurdas y luego elaborar interpretaciones de todo tipo para  justificarlas. La capacidad para generar compromisos exigentes hacia la absurdidad ideatoria es apoteósica. Son las “preposterous” creencias de Kierkegard. Eso en un solitario autofanatizado y quizás autodopado puede alcanzar niveles inauditos.

6- El terrorista,¿nace o se hace? ¿Hasta qué punto la religión o la ideología son suficientes? Cree que los factores religiosos han sido sobre-enfatizados, exagerados, para explicar la violencia fanática (y si es así ¿por qué?)?

R- La burbuja doctrinal compartida y mas raramente en solitario engendra terroristas, sí. No se requiere más, aunque a menudo hay más (una agenda de lucha comunal, una humillación prolongada, una fraternidad azuzadora y recompensadora, por ejemplo). Pero yo he insistido en que se ha exagerado la importancia fanatizadora de las religiones respecto de los secularismos (anarquismos,  comunismos, fascismos, indigenismos, nacionalismos…): Comparten idèntica valencia y eficiencia como arietes del terror.

7.Desde un punto de vista cognitivo, ¿qué motiva a un terrorista suicida? ¿Es la creencia en la otra vida? ¿Factores socioeconómicos?

R- El sacrificio máximo por ideas abstractas es un atributo humano. Uno de los que mas nos distinguen. Alcanzar e imponer sacrificios máximos para edificar instituciones sociales que vayan más allá de la familia y de la tribu, y conseguir, además, que perduren ante los enemigos. Para conseguir esos objetivos comunales compartidos hay siempre bolsas de individuos cercanos al sacrificio máximo si las condiciones del combate intergrupal lo requieren.

8.Usted dice que el martirio letal, el terrorismo suicida es resultado de los lazos de hermandad que se crean entre algunas personas y que son independientes de la ideología. ¿Por qué no hay terroristas suicidas en ETA? Los lazos de hermandad y de sangre están en su base. Incluso se transmite esa actividad en el seno de determinadas familias y pasa de padres a hijos.

R- Jamás les hizo falta. Siempre medraron e hicieron progresar su agenda comunal (el “proyecto basco de liberación nacional”) mediante tácticas de guerrilla urbana y mafia o gangsterismo convencional.

9.¿Las “primaveras” árabes y magrebíes de 2011 suponen, en su opinión el declive de los islamikazes antioccidentales? ¿Tienen alguna relación con las campañas de Irak y Afganistán? ¿Que papel le queda a AlQaida una vez liquidado y arrojado al océano el profeta Laden?

R- …Puede que sí, puede que esa primavera algo marchita signifique el declive de la lucha islámica radical e integrista contra occidente. Pero no hay manera de saberlo por ahora. Es cierto que los jóvenes árabes desean democracia, libertad, fin de las autocracias corruptas y recuperación de valores éticos basados en un islam liberador, però no tienen ni liderazgo eficiente ni objetivos claros. Las elites corruptas siguen ahí, además, y se estan coaligando con los jerarcas militares y las fraternidadades musulmanas inicialmente descolocadas. Y no dejo de tener aprensión por lo que pueda venir….; la evolución del yihadismo está por ver y no hay lámpara fiable que nos lo indique…; por otra parte, es cierto que hubo coincidencia entre la eclosión de erupciones liberadoras y prodemocráticas en el mundo musulmán, con los golpes certeros sobre el liderazgo de las facciones antioccidentales con un guión más violento e integrista…, pero la simultaneidad no implica vinculación.

10- Le gustó la película de Enrique Urbizu “No habrá paz para los malvados”..?

R-Mucho. El comisario Santos Trinidad en uno de los tipos malos más fascinantes que recuerdo, en  el cine. El confidente Rachid es un hallazgo, también. Y la crónica ominosa, mediante una elipsis de trasfondo, de la germinación del 11-M madrileño, con sus caracteres y escenarios, muy ajustada.

Origen de las islas Canarias. Las islas Hawái y las Canarias tienen un origen muy peculiar

Publicado por el 19 oct, 2011 en Tercera Cultura | 1 comentario

Autores: Equipo de divulgación científica de Eureka!

Las últimas semanas ha sido noticia la isla de El Hierro pues ha sufrido varios miles de terremotos que anunciaron una erupción volcánica submarina. Muchos terremotos a veces son los prolegómenos de una erupción, como ha sido en este caso pero no siempre es así. Los terremotos no se pueden predecir, pero el caso de los volcanes es un poco distinto, la mayor parte de las veces, antes de que un volcán empiece a lanzar lava, hay ciertos avisos: terremotos, abombamiento del terreno, ruidos internos, etc.

La isla de El Hierro, es la más occidental de las islas Canarias y la más joven y con bastante frecuencia tiene erupciones. La última ocurrió en 1793. Todas las islas Canarias son de origen volcánico, pero tienen algunas características que las hacen muy peculiares. La mayor parte de las islas volcánicas surgen en las zonas donde chocan las placas tectónicas, esas enormes placas que como grandes navíos flotan sobre el magma terrestre y llevan como carga los continentes. Por ejemplo, el arco norte de las Islas del Caribe, surge donde la placa de América del Sur choca con la placa del Caribe.

Las Canarias no están en ninguna zona donde choquen placas. Están en la mitad de la placa africana. Algo parecido les ocurre a las islas Hawái que están en mitad de la placa pacífica. Si observamos en un mapa las islas Hawái veremos algo muy curioso: están casi en línea recta. Además, si consultamos las edades de las islas nos encontramos con otra curiosidad: su edad depende de su longitud geográfica. Las que están más al este son más jóvenes y las que están más al oeste son más viejas. En las Canarias ocurre algo parecido, están bastante alineadas, no tanto como Hawái, pero bastante en línea recta y también ocurre que la edad depende de la longitud, aunque en este caso es al revés: las más al este (Lanzarote, Fuerteventura) son las más viejas y las más hacia el oeste (El Hierro y La Palma) son las más jóvenes. De hecho, son tan jóvenes que la última erupción de La Palma que ocurrió en 1971 hizo crecer la isla. Son tan jóvenes que todavía están creciendo.

Esa peculiaridad llevó a pensar en 1963 al geólogo canadiense J. Tuzo Wilson una posible explicación de su origen. La idea es que debajo de la corteza oceánica hay zonas donde el magma terrestre está muy cerca de la superficie. Las llamó «puntos calientes». Los puntos están fijos en el magma terrestre, no se mueve. De vez en cuando erupcionan. Por supuesto que dicha erupción surge en el fondo del mar, pero poco a poco, la lava que sale va formando una montaña submarina por la que sigue saliendo, si llega hasta a la superficie se forma una isla. Tras la erupción, hay una época de calma. En ningún momento las placas tectónicas dejan de moverse; en el caso de las Canarias hacia el este. Aparentemente el «punto caliente» se desplaza hacia el oeste. Cuando se vuelve a producir una erupción suficientemente grande se crea una nueva isla que está al oeste de las anteriores. Eso explica perfectamente que Lanzarote sea la isla más vieja y El Hierro la más joven. También explica perfectamente lo que ocurre en Hawái.

Pero ya sabemos que en ciencia rara vez hay unanimidad, siempre hay ideas alternativas, lo que, sin duda, es bueno y es lo que produce los avances. En el caso de Hawái hay bastante unanimidad en que el origen es un «punto caliente», pero como las Canarias no están tan en línea recta como Hawái, algunos geólogos proponen otras hipótesis. Parecidas, pero no exactamente iguales.

No obstante, la hipótesis del «punto caliente» es la más aceptada y creemos que sirve muy bien como ejemplo de lo que es el movimiento de los continentes y que nos permite   dejar claro que por debajo de la corteza terrestre el magma y las zonas donde se acerca a la superficie cambia mucho más despacio de lo que se desplazan las placas tectónicas.

Debajo del lecho oceánico hay un «punto caliente» que da origen a un volcán.

Debajo del lecho oceánico hay un «punto caliente» que da origen a un volcán. Los continentes (África en el caso de Canarias) se desplaza hacia el este. Cuando el «punto caliente» vuelve a activarse produce otro volcán más al oeste. Así surgen muchas islas, todas alineada. Dibujo de Eureka!
Puede utilizarse libremente mencionando al autor.  Origen de las Islas Canarias by Eureka! is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Compartir Igual 3.0 Unported License.

Movimientos de tierra vistos desde satélites

Hay muchos satélites artificiales que son capaces de obtener un mapa de las zonas por donde pasa en las que se muestran las altitudes de cada uno de los accidentes. Por ejemplo, nos dice la altura de un monte, o la profundidad de un valle.

La órbita de los satélites está calculada de tal forma que pasa por el mismo punto transcurridos unos pocos días. De ese modo, se obtiene una colección de fotografías con las alturas de cada accidente perfectamente calibradas.

Hay una técnica de comparación de fotografías que se llama interferometría que permite visualizar diferencias tan pequeñas como unos milímetros. Pensemos que hoy pasa el satélite y saca la foto de un volcán. Dentro de 15 días pasa y obtiene una segunda foto. Al compararlas descubrimos que en una de las laderas de la montaña ha habido un abombamiento. Ese abombamiento puede ser debido a que la lava interior del volcán está aumentando la presión. Un aumento de presión puede ser el precursor de una erupción, así que es el momento de mandar a los geólogos a que estudien el problema.

Interferometría obtenida con el satélite EnvisatInterferometría obtenida con el satélite Envisat, del terremoto que ocurrió en El Aquila (Italia) el 6 de abril de 2009. Con dos fotos, una anterior y otra posterior, se obtiene una imagen donde los colores muestran lo que ha variado la altura debido al terremoto. Foto gentileza del Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia (Italia).

Un volcán simulado

Queremos demostrar que un aumento de presión en el interior de un volcán puede levantar el terreno. Para hacerlo vamos a utilizar una botella y un globo.

En la botella echamos medio vaso de vinagre. Después añadimos una cucharada grande de bicarbonato sódico, que se suele utilizar en cocina para que los bizcochos queden esponjosos. A continuación y rápidamente ponemos el globo en la boca de la botella, de modo que ésta quede bien cerrada, sin holguras, y que el único camino de escape de los gases sea el propio globo.

Veremos que en el interior de la botella surgen muchas burbujas que elevan la presión del interior y hacen que el globo se hinche. En el interior aumenta la presión y el globo se abomba, lo mismo que hace un volcán con el terreno que está por encima de él.

El bicarbonato reacciona con el vinagre y da origen a una sal (NaAc), agua  y dióxido de carbono (CO2). Este último es el que aumenta la presión dentro de la botella.

Dibujo de Eureka

Cuando el vinagre reacciona con el bicarbonato se produce CO2 que aumenta la presión dentro de la botella y levanta la tapa de plastilina. Dibujo de Eureka. Puede utilizarse libremente mencionando al autor.  Origen de las Islas Canarias by Eureka! is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported License.

La religión, el terrorismo suicida y los fundamentos morales del mundo

Publicado por el 16 oct, 2011 en Tercera Cultura | 1 comentario

por Scott Atran

Introducción: Las bases religiosas del compromiso moral

Scott AtranEn todas las sociedades, podemos encontrar:

  • 1. Una creencia contraintuitiva, contrafáctica y generalizada en agentes sobrenaturales (dioses, fantasmas, duendes, etc.);
  • 2. Expresiones públicas genuinas de compromisos materiales costosos respecto a los agentes sobrenaturales, tales como la ofrenda y el sacrificio (ofrendas de bienes, propiedades, tiempo, la propia vida…);
  • 3. El dominio que ejercen los agentes sobrenaturales sobre las ansiedades existenciales de la gente (la muerte, el engaño, la enfermedad, la catástrofe, el dolor, la soledad, la injusticia, la miseria, la pérdida); y
  • 4. Un ritual de coordinación sensorial y rítmica de los cuerpos (1), (2) y (3), esto es, de comunión (congregación, asociación fraternal, etc.), que casi siempre comporta baile o balanceos y cantos o música2 , así como manifestaciones de jerarquía social y de sumisión típicas de los primates y demás mamíferos sociales (estirar las piernas o brazos y dejar al descubierto el cuello, el pecho o los genitales, la genuflexión, la reverencia, la postración, etc.)…

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The Feynman Series – Honours (subtitulado)

Publicado por el 12 oct, 2011 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Fuente: Mirando Musarañas en  http://fisilosofo.wordpress.com

The Feynman Series – HonoursTodos recordamos las Sagan Series: una serie de vídeos muy bien montados con la voz de Carl Sagan de fondo, hablando sobre la NASA, el SETI, la necesidad de la exploración espacial… poesía científica en estado puro. Pues bien, Reid Gower, responsable de esta magnífica serie, ha decidido hacer otra serie, pero esta vez con otro de los grandes como protagonista: Richard Feyman.

Segundo  capítulo subtitulado: Honours.

Si no veis los subtítulos del vídeo en español, pulsar en el icono CC de la barra de navegación.

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