20 septiembre, 2017

Por qué los canallas prefieren las ciudades

Desde las historias bíblicas de Sodoma y Gomorra hasta las idealizaciones del movimiento romántico, existe una percepción tradicional que asocia la ciudad con el pecado y el desorden, en contraposición a la vida virtuosa en el campo. Pues bien, parece que esta percepción tan reaccionaria no es del todo errónea y la psicología moderna puede ayudar a entenderla mejor.

La ecología está ligada a la personalidad. Los introvertidos prefieren las montañas, mientras que los extrovertidos prefieren el mar (Oishi, Talhelm y Lee, 2015). En Estados Unidos, según los mismos estudios, los estados más montañosos tienden a atraer a gente más introvertida que los estados más llanos. No sorprendentemente, los introvertidos son más felices viviendo en áreas cerradas que en espacios abiertos.

Los factores de personalidad también están relacionados con la vieja dicotomía campo/ciudad. En concreto lo están los factores más “oscuros”.

Desde 1998 los psicólogos diferenciales hablan de “triada oscura”, una especie de complejo de personalidad compuesto por rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Los individuos con niveles más altos de “triada oscura” tienden a ser más egoístas, a tener menos empatía, a ser más manipuladores, más impulsivos y a implicarse más en conductas antisociales.

Si estos rasgos fueran mayoritarios en una población, sería verdaderamente complicado construir una sociedad ordenada. La “triada oscura” sólo puede ser una “estrategia evolutivamente estable” de personalidad en un entorno social donde sólo una minoría de personas exhiben valores muy altos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía –por lo que es razonable que estos rasgos sean seleccionados “según la frecuencia”.

Gregory Carter, de la universidad de St. John, ha estudiado la relación entre la “tríada oscura” y las preferencias por vivir en el campo o la ciudad, y este julio presentó en Varsovia las principales conclusiones durante la conferencia de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Diferencias Individuales (ISSID 2017).

Según dos muestras estudiadas por Carter, una australiana (N=273) y otra británica (N=382), las personas con rasgos más narcisistas tienden a preferir bastante más las ciudades al campo, y algo más las ciudades con respecto a las áreas suburbanas. La psicopatía es el rasgo que mejor predice una mayor preferencia por las ciudades.

La razón por la que las ciudades, especialmente las grandes y más pobladas, son centros atractivos para los canallas podría ser que las personas –muy especialmente los hombres– con “triada oscura” prefieren lugares más “excitantes” donde tienen más oportunidades para sacar partido de los demás. La psicopatía, en especial, está asociada muy fuertemente con estilos explotadores de vida, y junto al maquiavelismo y el narcisismo, da cuenta de la particular “ecología reproductiva” de las sociedades industriales –y posindustriales. Las luces de la ciudad, que brillan para una masa anónima y móvil, favorecen la explotación. 

Los nuevos nichos urbanos presentan oportunidades tan desconcertantes y novedosas para el engaño que de hecho sólo empezamos a comprender. Un medio digital como “Tinder” –que Carter menciona en su estudio–, es un buen ejemplo. Según un estudio reciente el 78% de las mujeres compiten en este entorno por el favor del 20% de los hombres. La economía de esta “app” no sólo promueve descaradamente un estilo de vida “rápido”, sino a fin de cuentas desigualitario: la “economía de Tinder” es más desigual que el 95.1% de las economías del mundo.

Con el florecimiento de nuevos nichos urbanos y oportunidades digitales nunca vistas el problema clásico de la cooperación humana, es decir, cómo detectar y mantener a raya a los aprovechados, parece que realmente avanza hacia un nuevo nivel de complejidad.

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