20 septiembre, 2017

La guerra favorece el éxito reproductivo en sociedades de pequeña escala

Entendida de la forma más elemental, como un “conflicto agresivo entre dos coaliciones de individuos” (Tooby y Cosmides, 1988) (PDF), la guerra se presume tan arcaica como el ser humano, aunque tiene escasos antecedentes en el reino animal. Las únicas dos especies conocidas no humanas capaces de formar coaliciones agresivas de machos son los delfines y los chimpancés.

nyanLos científicos evolucionistas han especulado tradicionalmente acerca del tipo de condiciones ecológicas, sociales y cognitivas capaces de dar lugar a la guerra, pero las razones concretas por las que los individuos de sociedades de pequeña escala practican algo tan arriesgado no se conocen del todo. Luke Glowacky y Richard Wrangham acaban de presentar el primer estudio cuantitativo de la guerra y su relación con el éxito reproductivo en una población de pastores africanos seminómadas, los Nyangatom. Sus resultados, que se han publicado en PNAS, evidencian que la participación en la guerra concede ventajas reproductivas. A largo plazo, más que a corto, los guerreros (la muestra es de 120 individuos) realmente tienen más esposas y más niños que los no guerreros: “Tomar parte en incursiones guerreras acarrea mucho status y privilegios. Cuando regresas al pueblo, las mujeres cantan y la gente desfila.

La cooperación es un aspecto esencial de la guerra y uno de los aspectos que más interesa a Glowacky: “¿Por qué la gente llega a hacer cosas que benefician a su grupo pero pagando un costo?. Para los Nyangatom no existen instituciones formales gobernando la sociedad, y aún así se las arreglan para sobrevivir en uno de los paisajes más duros de la tierra. Lo hacen por medio de la cooperación”.

El éxito “darwiniano” de los “grandes hombres” y los guerreros es conocido por la historia cultural reciente, y evidenciado por algunos estudios genéticos, pero este parece ser el primer estudio cuantitativo en la literatura etnográfica. Los resultados convergen con las teorías del antropólogo Napoleon Chagnon, que también ha participado en la edición de este mismo trabajo.

About The Author

Related posts

Escribir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *