18 Agosto, 2017

¿Nos protege la religión del declive cognitivo?

Lo que llamamos inteligencia o “capacidad para razonar deductiva o inductivamente, pensar de modo abstracto, emplear analogías, sintetizar información y aplicarlo a nuevos dominios” (Satoshi Kanazawa) no sólo es una medida relativamente objetiva, sino un fértil predictor de importantes resultados vitales, desde los ingresos económicos a la longevidad o la satisfacción vital. En parte, la inteligencia se hereda. Calculan que hasta el 80% de la variación de este rasgo en humanos adultos tiene una explicación genética. Y no está equitativamente distribuída en la población, sino que varía predeciblemente a escala individual y poblacional.

450px-Mikolow_protestant_church_insideUno de los factores de variación en inteligencia parece ser precisamente la religiosidad: en promedio los individuos más religiosos tienden a tener una inteligencia ligeramente menor que los menos religiosos. Pero esto no significa exactamente que los ateos sean más inteligentes. De hecho, uno de los detalles más pintorescos descubiertos por los investigadores es que el ateísmo tiende a colocarse más en los extremos de la distribución: los ateos “listos” orbitan en torno a los 128 puntos de CI, mientras que los ateos “estúpidos” lo hacen alrededor de los 70 puntos.

Existen diferentes hipótesis sobre por qué las personas más inteligentes tienden a ser menos creyentes. Según Zuckerman (2013) y sus compañeros esto podría deberse a que 1) la gente inteligente es menos conformista y más resistente a los dogmas religiosos; 2) que la gente menos creyente tienda naturalmente a poseer un estilo cognitivo más analítico que intuitivo, que típicamente requiere de mayores recursos o 3) que la gente más inteligente tenga menos necesidad natural de las compensaciones psicológicas proporcionadas por una religión. Una cuarta hipótesis de corte evolucionista, explicada por Satoshi Kanazawa, conjetura con que las personas no creyentes tienden a orbitar alrededor de rasgos evolutivamente más novedosos, como el ateísmo.

Sea cuál sea la hipótesis correcta, medida según la participación en las ceremonias religiosas y a cuestionarios sobre la importancia de las creencias religiosas, lo cierto es que la religiosidad parece estar relacionada negativamente con la inteligencia, según muestran varios estudios y metaanálisis. Sin embargo, paradójicamente, otros estudios han mostrado que la religiosidad podría tener efectos preventivos en la salud cognitiva de las personas a medida que envejecen. Parte de la explicación podría residir en que las comunidades religiosas, más que las creencias sobrenaturales en sí, proporcionan ciertos beneficios sociales y personales. Pero ¿son estos beneficiosos exclusivos de las comunidades religiosas?

Stuart Richtie, Alan Gow e Ian Deary acaban de publicar en Intelligence (2014) un trabajo basándose en una amplia muestra, pero formada esta vez por sujetos británicos, donde se analiza por primera vez la relación entre religiosidad e inteligencia entre individuos mayores de 80 años. Aunque el trabajo confirma que existe una (pequeña) asociación negativa entre religiosidad e inteligencia, lo mas significativo de los resultados es que no encontraron evidencias de que la participación religiosa sirva realmente como protección para el declive cognitivo en edades avanzadas. Los mismos autores consideran que los resultados bien pudieran ser consistentes con las peculiaridades culturales de la muestra europea. Es plausible que los efectos positivos de la religiosidad en la salud cognitiva (se ha observado el mismo patrón para el caso de los efectos en la felicidad) sean moderados o inexistentes en aquellas sociedades, como Gran Bretaña en comparación a los Estados Unidos, donde la religión tiene una importancia social menguante. En este caso, una significativa parte de la variación residiría en la “cultura”, más que en la “naturaleza”.

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52 Comments

  1. Masgüel

    Emilio, como te dije en otra ocasión, no tengo la menor idea de lo que ocurre hoy en los colegios. Será como dices.

  2. Lucky Lucas

    Gracias por los enlaces, Eduardo; prometo echarles un vistazo cuando tenga algo de tiempo.

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