23 Agosto, 2017

Harris Versus Haidt. Nadie convence a nadie

Sam Harris, uno de los llamados “nuevos ateos”, ha desafiado a sus lectores para que cambien sus puntos de vista morales. Ofrece 2000 dólares al mejor ensayo crítico con su propia postura, y 20.000 dólares al autor que lograse persuadirle para que cambiase públicamente de opinión. Harris es partidario del racionalismo moral y considera que la ciencia empírica ayudará a determinar las opiniones morales.

Este es su propio resumen:

La moralidad y los valores dependen de la existencia de mentes conscientes, y específicamente en el hecho de que tales mentes pueden experimentar distintas formas de bienestar y sufrimiento en este universo. Las mentes conscientes y sus estados son fenómenos naturales, completamente limitados por las leyes del universo (cuales quiera que resulten ser estas). Por tanto, las cuestiones de moralidad y de valores deben tener respuestas correctas e incorrectas que caen en el dominio de la ciencia (en principio, si no en la práctica). Consecuentemente, algunas personas y culturas tendrán razón (en mayor o menor grado), y algunas podrían estar equivocadas, con respecto a lo que consideran importante en la vida.

Jonathan Haidt, profesor de psicología social en la universidad de Nueva York, y autor del libro The righteous mind ha respondido al desafío de Harris apostando a su vez otros 10.000 dólares a que Harris no cambiará su punto de vista. En las críticas de Haidt hay algunas cosas interesantes y otras menos interesantes.

Empezando con las menos interesantes, de acuerdo con Haidt, Harris formaría parte de una sombría tradición de racionalistas arrogantes que es posible rastrear hasta la revolución francesa: “Durante la edad de la razón los revolucionarios franceses eliminaron los crucifijos de las catedrales y las reemplazaron con imágenes de la razón. En nuestro tiempo, los nuevos ateos han escrito libros y han organizado fundaciones urgiendo a la gente para que luche contra la religión con la razón”.

Lo cierto es que esta visión histórica que pretende unir a Harris nada menos que con el Terror, es poco sofisticada. Los planteamientos de Harris están mucho más cerca de Bayle, Spinoza, Holbach y el conjunto de “ilustrados radicales” que de Robespierre y la rama triunfante de la Ilustración, que se decantó más bien por Voltaire y, sobre todo por Rousseau. Como muestra el relato de Philip Blom sobre la “gente peligrosa” de la Ilustración, la revolución de hecho suprimió la memoria de los radicales. Los “revolucionarios franceses” no eran mayoritariamente ateos, como Harris, sino deístas o teístas, como evidencia nada menos que la instauración del culto al “Ser supremo” como fiesta nacional en julio de 1794. La oración fúnebre a Marat es bastante explícita: “Marat no ha muerto. Su alma, libre ahora del envoltorio terrestre, se desliza sin obstrucción por toda la República, y es más capaz de introducirse en los complots de federalistas y tiranos (…) Corazón de Jesús, corazón de Marat, tenéis el mismo derecho a nuestro homenaje (…) Marat es un Dios, que destestaba como Jesús a los ricos y las sabandijas” (Citado por Antonio Escohotado).

Otras objeciones de Haidt tienen más interés, sobre todo las que recuerdan los fallos sistemáticos de los que adolecería la racionalidad humana, tal y como han puesto de manifiesto los científicos cognitivos en las últimas décadas:

En los años ochenta y noventa, los psicólogos sociales empezaron a documentar el increíble poder del “razonamiento motivado” y del “sesgo de confirmación”. Las personas emplean sus facultades para razonar para encontrar apoyos a aquello en lo que creen. Nadie ha encontrado el modo de “des-sesgar” a las personas, entrenarlos para que busquen las evidencias del controlado, una vez que se activan las emociones y el interés propio. También en los años noventa, el neurocientífico Antonio Damasio mostró que el razonamiento depende de reacciones emocionales. Cuando las áreas emocionales del cerebro están dañadas, las personas no se hacen más racionales, en su lugar, pierden la capacidad de evaluar proposiciones intuitivamente.

Haidt está básicamente de acuerdo con Hume en que la “razón es esclava de las pasiones” y recuerda las conclusiones de la “teoría de la razón argumentativa” de Mercier y Sperber: “La función del razonamiento es argumentativa. No se trata de comprender y evaluar los argumentos que se intentan persuadir. Los razonadores más hábiles no buscan la verdad sino que buscan los argumentos que apoyan sus posiciones”

El sentido común, y el registro histórico, apoyan realmente está conclusión. La misma historia de la filosofía es una interminable polémica entre razonadores motivados que a menudo han empleado algo más que “razones” para derrotar las visiones alternativas. El mismo Platón, que empleaba el diálogo como táctica para exponer sus ideas, sugirió prender las obras de sus principales competidores, los atomistas. Aunque sus discípulos le disuadieron, según Diógenes Laercio, lo cierto es que Platón o sus amigos ideológicos terminaron teniendo bastante éxito en la supresión de los puntos de vista alternativos. Todavía hoy si vamos a una librería, podemos comprarnos casi las obras completas de Platón, pero ningún libro de Demócrito. Tampoco podemos encontrar los libros de los antiguos materialistas indios, y otros muchos puntos de vista suprimidos.

Sam Harris
Sam Harris

Los argumentos morales, en particular, se han mostrado y siguen mostrándose furibundamente resistentes al acuerdo racional. Quizás porque, como recuerda Haidt, se trata de argumentos “antropocéntricos” que no se pueden resolver en la práctica del mismo modo que los argumentos factuales sobre el universo. Los partidarios de las ideas de Habermas llevan ya décadas proponiendo al menos una “ética mínima” o “ética civil” capaz de trascender los desacuerdos religiosos o ideológicos, con poco éxito. Los desacuerdos persisten, y no precisamente afectando a aspectos periféricos del debate. Un ejemplo bastante claro es el dramático desacuerdo moral actual sobre el aborto, o sobre el matrimonio homosexual. Los desacuerdos son tan extremos que la secesión, de hecho, está apareciendo como una posible solución. Muchos no quieren oir hablar de esto, pero quizás el proyecto ilustrado fracase al asumir que la “naturaleza humana” no es genuinamente variable en sus conceptos morales, allí donde otros proyectos religiosos universalistas fracasaron en la extensión de sus creencias y sus pretensiones de unidad. Una tercera posibilidad oscura que no aparece en la controversia es que terminen creándose sociedades y estados basados en principios morales diferentes o incluso opuestos.

Al final, podemos estar bastante seguros de que nadie va a convencer a nadie “argumentando”. No sólo por el pesimismo derivado de nuevos descubrimientos “empíricos” sobre las limitaciones del razonamiento humano, sino por un simple principio de cautela histórica. Llevamos siglos hablando de lo mismo sin llegar a acuerdos y el mismo debate entre Harris y Haidt es típico de la ilustración europea. Harris probablemente no pagará esa suma de dinero a nadie, pero Haidt tampoco cambiará de ideas.

 

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81 Comments

  1. Clavius

    Yo no pongo en duda que las preferencias, inclinaciones y actitudes políticas sean, en cierta medida, heredables, en relación con los rasgos de personalidad. Sin embargo, ¿cómo conciliar esto con el hecho de que las personas cambian de preferencias políticas a lo largo de su vida, a veces de manera profunda, y también en relación con cuestiones morales? Es algo frecuente entre personas intelectualmente inquietas.

    Cuando alguien cambia de postura, de ideas, de actitudes y de cosmovisión, ¿significa eso que ha superado sus condicionantes biológico-psicológicos a través del conocimiento, o que se reencuentra con ellos después de una fase de desorientación inducida por el entorno?

  2. Eduardo

    Eso es muy difícil de responder. Primero, que las actitudes políticas tengan un componente heredable no significa que sean fijas, ni que no se puedan cambiar. Y luego está la expresión genética. En general me parece que lo más razonable es asumir que la gente va afirmando sus preferencias políticas “naturales” a medida que madura, es decir, a medida que el conjunto de rasgos de personalidad y experiencias vitales se consolidan.

  3. Emilio

    Una pregunta, ¿pensáis que este debate ha de mantenerse en los límites de lo políticamente correcto?

  4. Emilio

    Me gustaría explicarme un poco más. Cuando hablo de traducción del término liberal no solo me refiero al término en sí mismo, no solo a lo que contiene también a lo que excluye. Trasladarlo a nuestra realidad política, social y cultural obvia los infinitos matices y no tan matices que diferencian una sociedad como la nuestra de la sociedad norteamericana.

    Esta última: una de las democracias más antiguas del mundo, con un sistema bipartidista nítido, basada en el mérito y una moral pública bien diferente a la de un país de tradición católica como el nuestro, donde no solo la mentira se castiga de modo muy diferente sino que conserva rasgos de su momento fundacional como la sacralidad del derecho de propiedad o el uso libre de las armas de fuego, y una moralidad mucho más rigurosa en lo sexual y con la vida privada, pero donde lo religioso y la familia siguen siendo valores intocables, ahí están las encuestas que nos hablan de los altísimos porcentajes de norteamericanos que creen en la literalidad del relato bíblico o el empuje del creacionismo…

    Una sociedad en la que lo políticamente correcto no se discute como tengo la impresión sucede con los autores arriba citados y donde el impacto del 11S se deja traslucir en cada respiración. Una sociedad que, sin embargo muestra una gran hipocresía a la hora de los asuntos internacionales y que no duda en poner en jaque cualquier derecho a la intimidad interceptando las comunicaciones de cualquier ciudadano del Planeta.

    Por ir un poco al grano pensáis que tal como aparece en el TED colgado en intenet en el que Jonathan Haidt habla sobre la raíz moral de liberales y conservadores, tendría sentido en Europa, no digo ya Italia o Grecia que, la forma de mirar los genitales del David de Miguel Angel, serviría para distinguir un progresista de un conservador. Cómo encajar en el esquema de Haidt que en un país como Francia buena parte del electorado comunista tradicional se haya pasado casi de la noche a la mañana al partido de Jean-Marie primero y de Marine Le Pen después. De momento dejo la cuestión aquí para no abusar de vuestro tiempo.

  5. Joaquín

    El problema de quienes más racionales creen ser en el debate sobre el aborto es que en realidad no llevan su presunta racionalidad todo lo lejos que deberían. Permítaseme distanciarme de ellos “por la izquierda”: los argumentos que utilizan pueden y deben ser utilizados para justificar en determinados casos tanto el infanticidio como la eutanasia activa sin consentimiento previo. El argumento de que el embrión/feto es una masa de células “biológicamente dependiente de la madre” y por tanto la madre puede disponer de él como se le antoje es aplicable al niño recién nacido con una enfermedad que le hará sufrir -a él, a su familia, y a toda la sociedad en términos de coste de oportunidad- durante toda la “vida”. Y a quienes sufren alzhéimer avanzado y no se enteran de nada se les podría aplicar un argumento parecido y, por tanto, una inyección letal durante el sueño. Los ingentes recursos que la sociedad invierte en ellos se podrían emplear para atender necesidades de gente sufriente consciente. O sea, muy bien, seamos racionales, pero no se puede ser racional a medias. En esto tienen ventaja los conservadores que admiten su sesgo emocional: pueden ser racionales si les conviene en un momento dado.

  6. Masgüel

    Joaquín, la razón no es el espejo inmaculado de la realidad desnuda. Es una facultad mucho más modesta. Lo coherente, lo que encaja en una narrativa compartida, nos parece razonable. Así que no hace falta ser conservador para admitir sesgo emocional. Para carecer de sesgo emocional tendría que ingerir una buena dosis de betabloqueantes. Y sin embargo estoy de acuerdo contigo. A mí me parece razonable no oponerme a la matanza de fetos, de alumbrados con graves malformaciones o de cuerpos adultos definitivamente descerebrados. Casos que pasarán a la historia con el desarrollo de tecnología anticonceptiva de larga duración, la universalización del diagnóstico prenatal y la síntesis de nuevos fármacos para tratar las enfermedades neurodegenerativas. Ya puestos, nuestra encefalización está comprometida por el canal del parto propio de un simio bípedo. Roza el límite, con un porcentaje inédito entre otros mamíferos de parturientas que dejaron su último aliento en el esfuerzo. Quizá nuestros nietos sean diseñados hasta el último nucleótido, estériles y gestados invitro. Tampoco tendría nada que objetar.

  7. Clavius

    Masgüell acaba de tocar, al final de su comentario, una tecla interesante: el transhumanismo, una revolución que dejaría pequeñas todas las revoluciones anteriores, y que despierta tanta ilusión y entusiasmo en algunos como pánico en otros.

    El transhumanismo es un tema que merece ser tratado aquí en TC, porque es de una enorme magnitud.

  8. vellana

    “El problema de quienes más racionales creen ser en el debate sobre el aborto es que en realidad no llevan su presunta racionalidad todo lo lejos que deberían.”

    El problema de quienes más racionales creen ser en el tema del aborto es que no lo son. Lo creen ser porque, como Rawandi, son incapaces de ver la lógica en los contrarios; porque crean un hombre de paja y, por eliminación, creen que su postura es racional. Pero ambas posturas, a favor o en contra, están determinadas por aprioris (en algunos serán religiosos, pero en otros son ideológicos) que luego se tratan de racionalizar.

    Por ejemplo, los que dicen que el embrión/feto es una masa de células “biológicamente dependiente de la madre” y la madre puede disponer de ella como le plazca, se les puede decir que basta esperar a que deje de serlo y se acabó su problema. Digamos pues, que no hay argumentos sencillos desde ninguno de los dos puntos de vista. Lo que hay son posturas iniciales claras, y luego se trata de racionalizarlas. Yo, que soy contrario al aborto, lo soy porque mi pulsión inicial es fijarme en el embrión/feto. Los posibilistas, entiendo, su primer pensamiento va para la madre.
    A partir de ahí, unos se quedan en sus pulsiones (el embrión es un ser humano por… el alma, por que biológicamente es un ser de la especia homo sapiens, etc. o nosotras parimos, nosotras decidimos) o tratan de racionalizar sus posturas. El problema de los que se creen más racionales que no tratan ni tan siquiera de mirar a los más racionales de la otra postura, sino que van a los básicos.

    En definitiva, que no se puede convencer a nadie o es muy complicado. Yo sigo con mis pulsiones, pero sí es cierto que prefiero la lay de ZP a la de González o la de Rajoy, pero por que la considero más restrictiva que las otras.
    Un saludo.

  9. Emilio

    Incluso es posible que la decisión antes que racional haya sido emocional y la razón lo que haya hecho sea oficializar una posición adoptada en uno u otro sentido por una experiencia personal o de nuestro entorno.Pensar que la gente reflexiona sobre un asunto de ese calado en una cámara de vacío y sin un fuerte concurso de las emociones no deja de ser una extravagancia.

    Como extravagancia me parece esa sociedad de libro, gobernada por una razón no humana, en la que los problemas éticos no existen, porque la ciencia y la técnica han resuelto las necesidades de las personas, sean estas médicas o de otro tipo.

    Cuando contrasto una propuesta de ese tipo con la dura realidad de los seis millones de parados, los enormes problemas de nuestro sistema educativo, o la dificultad para enderezar la economía y el rumbo de las instituciones, no puedo más que pensar que los sueños de la razón de nuevo han engendrado mundos de fantasía en los que dejar descansar una conciencia incapaz de ahondar en la dura realidad del presente.

  10. Masgüel

    Emilio, la realidad del presente es papilla. Hasta que aprendimos a tallar sílex éramos presa de grandes carnívoros. Después, si te topabas con un otro grupo de cazadores, tenías muchas posibilidades de acabar despellejado. Desde la domesticación de cereales a la revolución verde, una mala cosecha suponía hambrunas catastróficas. Los problemas éticos son inevitables en tanto las personas sigan inventando nuevas maneras de producir y relacionarse, pero serán distintos a los nuestros. El reparto de las vísceras caduca como problema ético si disponemos de tanta comida que dejamos de comer la carne de nuestros enemigos. El aborto caduca como problema ético si dejamos de ser vivíparos. Hace apenas dos siglos que desarrollamos sentido histórico, que empezamos a sentir la aceleración del cambio. La explosión del cámbrico fue una broma comparada con la complejidad y diversidad potencial de nuestra tecnología. Si una crisis económica te da vértigo, abróchate el cinturón porque vamos a toda hostia y sin frenos. No evitamos los ciclos económicos. Aumentamos su intensidad y su frecuencia.

  11. Rawandi

    Joaquín, supongo que no te hubieras centrado en ese argumento pro-aborto tan flojo que citas si hubieras reparado en el argumento que yo escribí en este mismo hilo el día 18. Mi argumento era este: “el hecho es que el embrión no tiene ni ha tenido previamente vida mental, con lo cual tiene tanto de persona como pueda tenerlo una lechuga”. Obviamente, un paciente con Alzheimer avanzado, a diferencia de una lechuga o un embrión humano, sí “ha tenido previamente vida mental”.

    Entre el embrión humano (organismo carente de derechos porque nunca ha tenido vida mental) y la embarazada (organismo con derechos de persona) está claro que es la embarazada la que tiene preferencia. A no ser que uno esté cegado por el desprecio a las mujeres (machismo) o por la creencia en almas insufladas en los embriones por la deidad (animismo), en cuyo caso no es de extrañar que prefiera dar preferencia a los inexistentes intereses del embrión, o incluso a los de una lechuga, antes que a los de la mujer.

  12. Rawandi

    “Mire, Rawandi, yo le he hecho notar que hay estudios que demuestran que las actitudes políticas son heredables. No son heredables al 100%, como ningún rasgo conductual complejo, pero son heredables. Puede seguir repitiendo como un mantra que estas preferencias son infinitamente maleables e ignorar la ciencia al respecto.”

    Eduardo, yo no he “repetido como un mantra” que las preferencias políticas son “infinitamente maleables”. No he afirmado jamás tal cosa, ni en este hilo ni en ninguna otra parte. Francamente, no me explico cómo has podido imaginar lo contrario.

  13. Emilio

    Rawandi, las leyes de aborto, también las vigentes hasta el presente en nuestro país, no están referidas al embrión en exclusiva, sino que por contemplar la posibilidad de interrupción del embarazo por encima de las 8 semanas se aplican tanto a embriones como a fetos.

    Si te declaras proabortista no debes jugar al engaño de hablar en exclusiva de embriones cuando sabes perfectamente las leyes de aborto contemplan períodos mucho más amplios que ese y por tanto se estaría hablando tanto de embriones como de fetos.

  14. Emilio

    Masgüel, puedo asegurarte que no son papilla aunque solo sea porque son los nuestros y están sin resolver. Consolarse con cómo haya sido el pasado o vaya a ser el futuro no arregla nada. Obviarlos con la asepsia de una teoría que los ignora tampoco.

    Esos problemas que para ti son papilla son los que gobiernan la vida de millones de personas, y estamos muy lejos de saber cómo abordarlos, necesitamos mucha ética, mucha ciencia y mucha tecnología para hincarles el diente y una capacidad como sociedad que nos está fallando estrepitosamente.

    Y no veo claro que lo estemos haciendo bien, tampoco lo que hace falta, de ahí mi llamada de atención sobre esas burbujas con las que nos encerramos en mundos quiméricos, perfectos en su concepción, pero también absolutamente inoperantes e inútiles.

  15. Clavius

    Emilio, mi impresión es que Masgüel ve las cosas con una perspectiva muy amplia, como desde la lejanía, abarcando todo el proceso evolutivo y “más allá del infinito”. Es un punto de vista un poco chocante para la mayoría de la gente, pero entiendo que es producto de sus peculiares rasgos psicológicos y también intelectualmente inducido -deformación profesional, tal vez.

    Y ya que siguen hablando del aborto, quisiera decir una cosa al respecto: si se admite el derecho de la mujer a abortar, sin tener en cuenta lo que diga o pueda decir el padre biológico al respecto, éste también debería tener el derecho de renunciar a las responsabilidades paternas. ¿Qué es eso de que la mujer pueda renunciar a la maternidad una vez hecha la faena -perdonen mi lenguaje- y el hombre tenga que cargar con la responsabilidad de un hijo no deseado?

    Este problema no se suele plantear, por eso lo menciono. Vean que la cosa es más compleja aún de lo que creemos.

  16. Masgüel

    “de ahí mi llamada de atención sobre esas burbujas con las que nos encerramos en mundos quiméricos, perfectos en su concepción, pero también absolutamente inoperantes e inútiles.”

    Emilio, y la mía es para avisar que el mundo del que hablo no es quimérico. Es el mundo en el que vives. No puede ser perfecto en su concepción, porque no ha sido concebido por nadie. Se construye sobre la marcha y solo a posteriori nos hacemos una vaga idea. Pero duermes abrigado y bajo techo, comes todos los días, a pocos pasos tienes agua potable fría y caliente. El encuentro con un desconocido rara vez te implica el riesgo de perder la vida. Todo eso hubiese sido un sueño para cualquier homínido parlante hasta hace cuatro días. Cada vez somos más eficaces en satisfacer nuestras necesidades y resolver nuestros problemas. Para eso jugamos a hacer ciencia. Pero creamos problemas nuevos y más variados. Volar más alto y más rápido que los pájaros no fue una fantasía menos inútil que pensar en mover las estrellas. Así que no descarto que un día nos dediquemos a mover las estrellas. Lo más probable y lo más ilusionante es que hagamos cosas que hoy simplemente no podemos imaginar, como un microscopio electrónico era inimaginable en el paleolítico.

  17. Masgüel

    Pues respondería que si Suecia es número uno en igualdad, la minoría de ingenieras y enfermeros suecos habrán tenido que superar los mismos hándicap que sus compañeros de profesión. Ni más, ni menos.

  18. Emilio

    Lo cual tiene una gran cantidad de implicaciones que parece queremos obviar, entre otras que hombres y mujeres seguimos siendo diferentes en nuestras inclinaciones y preferencias y seguramente en nuestras habilidades, doscientos años después del primer feminismo, también en las sociedades con mayor “igualdad de género”.

    Que eso permanece tapado por el tupido velo de lo políticamente correcto. Lo que afecta no solo a las feministas, sino a las instituciones y, en general los ciudadanos, incluidos los investigadores sociales.

  19. Masgüel

    Pero tan absurdo es no reconocer diferencias biológicas entre las preferencias y habilidades de ambos géneros como pretender que tales diferencias supogan un argumento contra la isonomía política. Hay mujeres diseñando satélites y capaces de partirte la mandíbula de una patada. Hay hombres que disfrutan cuidando ancianos. Donde cada cual tenga las mismas oportunidades de conjugar satisfactoriamente proyectos y preferencias, habrá más de lo contrario. Lo importante de la frase anterior termina en la coma.

  20. Emilio

    No son solo diferencias biológicas Masgüel, son de lugar en la familia, en el mundo laboral, en el estudio y la universidad, ante la técnica y la ciencia… sin que lo anterior se pueda interpretar como una ley física ya que, al igual que siempre ha sucedido habrá un porcentaje pequeño pero significativo de mujeres que prefieran ámbitos masculinos y otro tanto de lo mismo ocurrirá con los hombres y los ámbitos femeninos.

  21. Masgüel

    Emilio, el lugar que estadísticamente ocupa cada género en la familia, en el mundo laboral, en el estudio y la universidad obedece a diferencias biológicas y culturales. No hay ámbitos masculinos y femeninos. Hay ámbitos tradicionalmente asignados a uno u otro sexo. Hay ámbitos que uno u otro sexo preferirán mayoritariamente. Si el diseño de una máquina, un cuidado médico o una caldereta de pescado es satisfactoria, independientemente del sexo de la persona que lo realiza, significa que los ámbitos de actividad no tienen género. Lo que tiene género son las preferencias mayoritarias de cada sexo.

  22. Rawandi

    “Rawandi, las leyes de aborto, también las vigentes hasta el presente en nuestro país, no están referidas al embrión en exclusiva, sino que por contemplar la posibilidad de interrupción del embarazo por encima de las 8 semanas se aplican tanto a embriones como a fetos.”

    Emilio, mi argumento sigue siendo válido cuando en él se sustituye el vocabo “embrión” por la expresión “feto temprano”, entendiendo por tal el feto abortable libremente de cuerdo con, por ejemplo, la ley de plazos vigente en España (14 semanas).

  23. Rawandi

    Y en cuanto a la democracia liberal, ya he mencionado que el valor moral primordial sobre el que dicho sistema se asienta es la libertad, no la “propiedad”, como tú crees. El libro ‘La democracia posible’, del liberal Ronald Dworkin, tiene un amplio índice analítico en el que ni siquiera aparece el término “propiedad”.

  24. Emilio

    Masgüel, si los hay y cada día en mayor número: gimnasios, hoteles, etc, que se vienen a sumar a organizaciones profesionales y de todo tipo en las que la condición de mujer es necesaria para pertenecer a ellas.Aunque en mi comentario anterior no me refería específicamente a las de ese tipo sino a espacios como las guarderías, el jardín de infancia, la escuela primaria o la enfermería,en los que el porcentaje es tan abrumador que no constituye ningún exceso denominarlas así, pero también el mundo de las familias monoparentales o el derecho de familia, y por otro lado otro tanto, el mundo de la construcción o el de los marineros por solo citar dos botones de muestra. Acepto en cualquier caso otra denominación no quisiera que fueran las palabras las que entorpecieran el entendimiento de lo que estamos hablando.

  25. Emilio

    Rawandi, las aclaraciones siempre están bien, pero mejor hacerlas cuando corresponde. Llevo hablando varios días de la democracia liberal en términos históricos, y ahora me dices que tú en realidad te estabas refiriendo a un libro. Y claro, que el libro no le da tanta importancia al derecho de propiedad. Evidentemente, pero seguro que tampoco ser un relato histórico sino otra cosa.

    En cuanto a que hayas tardado tanto en aclarar que por embrión entiendes tanto al embrión como al feto hasta las 14 semanas, lo que tengo que decir es que si ya antes la comparación con la lechuga era desafortunada ahora no sabría calificarla. Un feto humano de 14 semanas lleva 7 desarrollando y usando su cerebro. Deberías revisar que entiendes por vida mental.

  26. Rawandi

    “Llevo hablando varios días de la democracia liberal en términos históricos, y ahora me dices que tú en realidad te estabas refiriendo a un libro.”

    No lo has entendido. El libro del liberal Ronald Dworkin, uno de los juristas más prestigiosos del siglo XX, confirma que el valor moral primordial sobre el que se sustenta la democracia liberal es la libertad y no la propiedad.

    “Y claro, que el libro no le da tanta importancia al derecho de propiedad.”

    No es solo cosa de Dworkin. Ningún ‘liberal’ digno de ese nombre puede anteponer el valor de la propiedad al valor de la libertad. Por si no lo habías notado, el vocablo “liberal” deriva de ‘libertad’, no de ‘propiedad’.

    “En cuanto a que hayas tardado tanto en aclarar que por embrión entiendes tanto al embrión como al feto hasta las 14 semanas,”

    ¿De verdad crees que yo he “aclarado” eso? Tienes un grave problema de comprensión lectora. Lo que he dicho es que mi argumento sigue siendo correcto cuando en él se sustituye el vocabo “embrión” por la expresión “feto temprano” (el feto de hasta, por ejemplo, 14 semanas).

    “Un feto humano de 14 semanas lleva 7 desarrollando y usando su cerebro.”

    Eso es falso. El cerebro de un embrión humano de 14 semanas aún no ha empezado a funcionar.

    “Deberías revisar que entiendes por vida mental.”

    No. Eres tú el que debería informarse acerca del desarrollo fetal.

  27. Emilio

    ¿Qué no he entendido qué? ¿y eres tú el que lo dice?

    No hay embriones humanos de 14 semanas. A eso se le llama feto y tiene un cerebro que viene desarrollándose y funcionando desde como mínimo la octava semana. La actividad mental es la actividad propia de un órgano llamado cerebro.

  28. Emilio

    El ser humano nace sabiendo mucho, ha tenido mucha actividad cerebral y por tanto mental en el seno materno. Y ese proceso se inicia a partir de la octava semana en que deja atrás su fase de embrión y pasa a considerarse feto. A la semana 14 lleva 7 de formación y funcionamiento.

  29. Rawandi

    “No hay embriones humanos de 14 semanas.”

    Perdón, eso ha sido un lapsus mío. Quise decir que el cerebro de un ‘feto’ humano de 14 semanas (o incluso de bastantes más) aún no es operativo: carece de la capacidad de sentir.

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