22 noviembre, 2017

Ataúd para Parque Jurásico

Imposible encontrar DNA en ámbar fósil de hace 130 millones de años

Me gustan las obras de Michael Crichton, el autor de la novela que luego se convirtió en una saga de películas con el título de Parque Jurásico. La primera obra suya que leí fue la de «Terminal man» y me impactó. Una de las facetas más sorprendentes de aquella novela, y que luego conservó en las siguientes, es que las referencias bibliográficas eran artículos científicos de verdad.Parque JurásicoEl plato fuerte de Parque Jurásico es la idea de reconstruir un dinosaurio a partir del DNA encontrado en el aparato digestivo de mosquitos conservados en ámbar. Algunos mosquitos de hace 130 millones de años podrían haber picado a dinosaurios y de ese modo, al quedar atrapados, habrían conservado su DNA. Crichton era muy consciente de que 130 millones de años son muchos años para conservarse un genoma entero, por eso en su novela incluía la idea de completar los genomas a base de analizar seres vivos que nos pudieran informar de cómo era el DNA antiguo. Idea que se aprovecha en la película para hacer que los dinosaurios se reproduzcan a pesar de que se «fabrican» todos hembras.

La mayor parte de los científicos de la época creían que la novela era una auténtica exageración, pero que era real que se había encontrado restos de DNA en insectos conservados en antiguas piezas de ámbar. Hoy en día esos artículos se ponen como ejemplo de contaminación con DNA moderno. Poco a poco se ha ido viendo que la posibilidad de encontrar DNA nuclear de hace millones de años es casi imposible. El DNA es muy frágil y se deteriora muy rápidamente. No solo no hemos logrado recrear un dinosaurio sino que no lo hemos logrado con animales recién desaparecidos, como el lobo de Tasmania que se extinguió en 1930. El tema es mucho más complejo de lo que pueda parecer.

El método de detección clásico se llamaba Reacción en Cadena de la Polimerasa, que tiene cierta tendencia a amplificar en DNA moderno. En la Universidad de Manchester tienen un servicio de búsqueda de DNA antiguo. Con técnicas que ellos llaman «la próxima generación», logran amplificar todo el DNA que exista, tanto moderno como antiguo. De ese modo han podido detectar DNA en insectos conservados en resinas similares al ámbar. Pero lo más lejos que han llegado es a 10 600 años. Y tan solo han detectado DNA, no han reconstruido ningún genoma. La conclusión de estos laboratorios pone el último clavo en el ataúd de Parque Jurásico: el DNA conservado en ámbar se deteriora a la misma velocidad que el que está a la intemperie.

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